Capítulo 63: "Fotografías inapropiadas"

Al tomar una fotografía se logra captar no sólo una imagen, sino un momento exacto que quedará congelado en el tiempo por el resto de la eternidad. Los sentimientos del instante permanecerán para siempre en ella, haciendo casi palpables las emociones para aquel que vea la imagen, transportándolo a ese instante, reviviendo las sensaciones una y otra vez.

Eso era lo que les sucedía a Xiao Zhan y a Wang Yibo cada vez que veían sus propias galerías de fotos y se encontraban con cientos y cientos de ellas. Algunas tomadas sin cuidado, borrosas y distorsionadas; pero incluso esas fotos eran especiales para ambos.

Ahora tenían que lidiar con la filtración de un par de fotografías de los dos. Afortunadamente no eran comprometedoras, sin embargo…

Eran fotografías que se habían tomado en Aspen.

Sí, no había manera de sostener su declaración "Sólo solos amigos".

Una era una selfie de los dos, rodeados de pinos altos y de nieve. La escena era muy inocente, pero lo que los delataba era el hecho de que Xiao Zhan abrazaba a Yibo por detrás mientras le plantaba un beso en la mejilla. Eso bastó para que los fans enloquecieran, por más buenos amigos que fueran, no tenían por qué tener ese tipo de gestos entre ellos.

La segunda fotografía había sido tomada por Xiao Zhan con sumo cuidado. Y aunque éste último no salía en ella igualmente causó gran controversia.

—Esa foto… —había dicho Yibo al mirarla, pues era la primera vez que lo hacía—. ¿Es de esa vez?

Con un gesto aún triste, pero con un toque de nostalgia, Xiao Zhan asintió en silencio.

Sí, cuando tomó esa foto había estado apuntándolo discretamente con su cámara mientras Yibo miraba el amanecer en Aspen. Ambos estaban en la terraza, recargados contra la baranda de madera, aún con sus pijamas, despeinados y con caras de recién haberse levantado. Pero de pronto Zhan Zhan le había dicho un fuerte y claro "Te Amo".

Inmediatamente le había tomado la foto, logrando captar el momento exacto en el que su rostro se transformó en una expresión inigualable, pues lo hizo esbozar una hermosa y genuina sonrisa que pocas veces expresaba, sus ojos se hicieron un poco más pequeños, sus mejillas se estiraron hacia arriba y un pequeño hoyuelo se asomó del lado derecho.

Era una fotografía de Yibo mirándolo a los ojos luego de haber recibido tan preciosas palabras de los labios del amor de su vida. ¿Cómo no iba a poner esa expresión de completo enamorado?

Y a pesar de que sólo salía él en la foto, el fandom entero estalló al verlo con esa sonrisa que a nadie más le dedicaba. Hubo quienes invirtieron horas en buscar el reflejo del fotógrafo en los ojos del Wang Yibo de la imagen. Sorprendentemente habían logrado obtener un reflejo distorsionado de alguien muy parecido a Xiao Zhan.

Cuando esas fotografías fueron tomadas, tanto Xiao Zhan como Wang Yibo tenían sus corazones rebosantes de alegría. Jamás imaginaron que aquello podría ser usado en su contra a futuro. Eran fotos llenas del amor más puro que muchos podrían encontrar en su vida, y aun así, esas personas se atrevían a mancharlo de esa forma.

El shock que atravesaron luego de enterarse de la situación fue terrible, pero el que más se vio afectado por ello fue Xiao Zhan. Yibo tardó en tranquilizarlo, pues realmente había entrado en pánico, y el menor lo entendía, él tenía más tiempo en este negocio y había enfrentado etapas de odio por parte del público, incluso en alguna ocasión lo bañaron con pintura en pleno escenario. Así que sí, si Wang Yibo había aprendido algo en todos esos años de duro trabajo a cambio de nada, era soportar y manejar el odio de las personas. Pero su Zhan Zhan aún no experimentaba eso del todo.

Dormir fue una tarea casi imposible durante esa noche, y si lo lograron fue sólo durante intervalos cortos, interrumpidos por la preocupación que los perseguía incluso en sus sueños.

Luego de despertar por enésima vez en la noche, Xiao Zhan se deshizo del abrazo en el que su novio lo tenía, movió a su hija gatuna del lugar en el que estaba en la cama y salió de su habitación en completo silencio.

Arrastrando los pies, fue directo a la cocina y encendió la estufa para calentar agua.

Y ahí se quedó, solo con sus pensamientos, en medio de la oscuridad de la noche.

Pudo haber despertado a su prometido, en especial después de la terrible pesadilla que había tenido, pero no quiso ser tan egoísta y mejor lo dejó descansar. Sabía que les esperaba un día muy difícil.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que Wang Yibo sintiera su ausencia en la cama.

Supo que estaba en la cocina al ver que la única luz que había en la casa provenía de una de las lámparas que había sobre la barra en la que solían desayunar cuando tenían prisa.

En silencio se acercó a él, sorprendido al ver que estaba tan sumido en sus pensamientos que ni siquiera notó su presencia.

Se veía tan triste y desolado. Sentado en el banquillo alto, con el codo sobre la barra y la mejilla aplastada contra la palma de su mano. Miraba perdidamente el contenido de su taza humeante, como si ahí pudiera encontrar una solución.

Había tanto silencio que el sonido de los grillos del jardín era claramente apreciable.

—Zhan Ge —no quería asustarlo, así que lo llamó en voz baja, pero su amado de todas formas dio un pequeño brinco.

—Di Di, ¿qué haces despierto? —lo miró con sus ojos cansados.

Yibo no respondió, se acercó a él y olió lo que bebía.

—¿Qué pasa? —inquirió con una ceja alzada, desconcertado.

—Pensé que era café. Estaba a punto de regañarte.

—Es té para dormir, ¿quieres? —le ofreció su taza.

—Eso no sirve —fue a la cocina, sirvió dos tazas grandes de leche y las metió al microondas. Xiao Zhan casi rio por eso, pues se supone que debía usar la estufa, pero Yibo era más práctico (aunque Xiao Zhan llamaba a esa practicidad "Pereza e impaciencia").

—Gracias —suspiró cuando aceptó la taza de leche tibia. Le dio un sorbo y sonrió levemente hacia Yibo cuando se sentó a su lado—. ¿Qué? —dijo en apenas un susurro al ver cómo lo miraba con una sonrisa traviesa. El aludido negó con la cabeza y se acercó para darle un beso en los labios. Fue un beso corto y muy suave. Más que un beso parecía como si hubiese querido quitarle algo de los labios.

Xiao Zhan le dio un sorbo más a su taza, y entonces Yibo de nuevo lo besó, haciéndolo reír.

—¿Qué haces? —preguntó entre risas, desconcertado.

Yibo sonrió de lado y se pasó la lengua por los labios.

—Nada.

No le quiso decir lo adorable que se veía cada vez que bebía un sorbo, pues en su labio superior quedaba una gota de leche y él ni cuenta se daba.

Simplemente adorable.

Dejó de insistir al ver que no conseguiría que Yibo le dijera más. Entonces recargó su cabeza sobre el hombro de su prometido. Éste lo rodeó con un brazo y lo apretó un poco hacia su cuerpo.

En silencio bebieron sus tazas de leche y volvieron a la cama. Lograron dormir un par de horas antes de iniciar ese día.

Habían decidido silenciar sus redes sociales, no querían saber más del caos que se creó con esas fotos. Cuando apenas se enteraron, Yibo corrió por su laptop y comenzó a tumbar todas las cuentas que habían compartido esas fotos. Pero eran tantas que fue inútil, además, todo usuario que se encontraba con las imágenes las guardaba inmediatamente y las compartía desde su cuenta. Desde fans y only fans, hasta antifans. Todos compartían aquello.

Cuando llegaron a la agencia (por separado para mantener todavía la farsa) fueron directamente a la sala de juntas de la oficina principal. Ahí los esperaban sus respectivos representantes y la dueña de la agencia. Incluso Mao estaba ahí, pues al igual que Wen Pei y Na Ying Jie, se preocupaba mucho por esos niños.

Estaban tan nerviosos que sus manos sudaban. Apenas pusieron un pie dentro de la sala pudieron sentir cómo todas las miradas caían sobre ambos.

—Antes que nada —comenzó la CEO—. ¿Estas fotos son reales? Necesitamos total sinceridad de su parte.

De los ahí presentes, Wen Pei y Mao eran los únicos que sabían sobre su relación. Así que Na Ying Jie se asombró sólo un poco cuando ambos chicos asintieron en silencio.

—Entonces los rumores son ciertos.

—No estoy seguro de cuáles sean esos rumores con exactitud. Lo cierto es que Wang Yibo y yo estamos en una relación formal, se lo hemos dicho a muy pocas personas —se apresuró a aclarar Xiao Zhan, con un tono seguro y convincente.

—Bueno, pues su relación ya se dio a conocer a nivel mundial —respondió ella con fría diplomacia.

Ambos tragaron fuertemente. Estaban ansiosos, no sabían a qué se enfrentarían. Iban preparados para todo, incluso para recibir su carta de renuncia.

Entonces la mujer deslizó un par de hojas sobre la mesa larga de cristal templado. Las fueron pasando de mano en mano hasta que llegaron a ambos.

En ese momento sintieron que la sangre se les fue hasta los pies. ¿Acaso ahí terminaban sus carreras?

—Necesito que firmen esos documentos —explicó ella—. Léanlos bien antes de firmar.

Los ojos de los dos leían con prisa cada renglón, sintiendo el latir de su corazón palpitando contra sus sienes. Entonces se dieron cuenta de algo.

—Como bien saben, las relaciones entre compañeros de esta agencia están estrictamente prohibidas. Al firmar esa responsiva determinan un mutuo acuerdo en el que, en caso de que terminen con su relación, no habrá conflictos profesionales entre ambos —explicó con tranquilidad—. Es mera formalidad —le restó importancia haciendo un gesto con su mano—. Pero es indispensable que las firmen.

El alma volvió al cuerpo de ellos. ¿Les estaban pidiendo que firmaran un documento que validaba su relación ante la empresa?

¡Ja! Quizás eso sería lo más cercano a un acta de matrimonio que firmarían en toda su vida.

—No entiendo… —Yibo estaba en shock. Su mano ni siquiera sostenía bien el bolígrafo, Xiao Zhan no estaba mejor—. ¿No nos van a despedir? Las fotos… —fue interrumpido.

—Es la mayor estupidez que pudieron haber cometido, y serán castigados por ello. Pero no los vamos a despedir porque estén en una relación. Somos una agencia seria, pero no por eso vivimos en el siglo pasado.

—Pero… las leyes —murmuró Xiao Zhan.

—Tenemos un gran respaldo jurídico —apoyó ambos codos sobre la mesa y su mentón sobre el dorso de ambas manos entrelazadas—. Y si bien la homosexualidad no es un delito, sí es carente de derechos legales. No hay nada que los proteja ante la ley —suspiró—. Aquí no los vamos a juzgar, pero sí les pedimos que sean más discretos.

—¿Y las fotos? —inquirió Wang Yibo.

—Es otro tema del que necesitamos hablar —añadió Wen Pei con seriedad.

—Tenemos que saber cómo es que fueron robadas —habló Na Ying Jie por primera vez—. ¿Con qué celular fueron tomadas?

—El mío —dijo Xiao Zhan.

—¿Se las enviaste a alguien?

—No.

—¿Ni a Yibo?

El aludido negó. Las fotos nunca estuvieron en línea, así que… ¿Cómo las habrían obtenido?

—¿Sus cámaras están vinculadas a la nube? —preguntó Mao de repente. Había estado en silencio, sólo como expectante.

Al escuchar eso, todas las miradas se fueron hacia Xiao Zhan y Wang Yibo. Ambos tomaron sus teléfonos con prisa y comenzaron a buscar. Con manos temblorosas entraron a sus configuraciones y…

Un repentino alivio los invadió. No tenían activada la opción de respaldo en la nube.

—Eso es sólo peor —dijo la CEO, tajante.

El alivio escapó de sus cuerpos y el entendimiento llegó. Si la persona que consiguió las fotos no lo hizo hackeando sus cuentas en la nube… sólo quería decir que habían ingresado al celular de Xiao Zhan, lo cual era aún peor.

—Ponlo ahora mismo en modo avión.

Él hizo caso, sintiéndose pésimo al pensar en que quizás todo eso había ocurrido por alguna negligencia suya. ¿No tenía la seguridad suficiente en su teléfono? ¿Qué otra información pudo haber robado esa persona? Y… ¿Con qué fines?

Demonios, demonios, demonios —pensaba Xiao Zhan, cada vez más ansioso. ¿Y si se atrevían a publicar archivos realmente comprometedores? Se sintió desmayar con sólo imaginarlo.

—Antes de que llegaran estuvimos hablando sobre las posibles opciones para solucionar este problema —explicó Wen Pei.

—La primera opción es desmentir todo, decir que se trata de fotomontajes muy bien elaborados —continuó la CEO—. Existen demasiadas "fotografías" de ustedes dos, y no sólo de ustedes abrazándose —carraspeó al recordar todas las ilustraciones que las fans de ambos realizaban—. Podemos decir que se trata de una más. Después de todo ya han salido a la luz algunas ediciones bastante realistas que causan mucha polémica.

Sí, todos sabían eso. El problema era que ningún fotomontaje había causado tal revuelo, ni siquiera los más realistas y elaborados. Además, estas imágenes se habían esparcido como pólvora por la red. Se habían percatado de que cientos de cuentas de Weibo habían posteado las fotos al mismo tiempo. Eso los hacía entender que no se trataba de una persona en específico tratando de llamar la atención, no, el asunto era serio. Alguien profesional estaba detrás de todo eso, y sabían de antemano que eso sólo había sido una probada de lo que harían más adelante.

—Prepárense mentalmente desde ahora, pues las cosas van a empeorar. Si ellos tienen acceso a sus teléfonos es un hecho que usarán en su contra todo lo que encuentren. Esto sólo fue una advertencia de lo que se viene.

Ambos jóvenes se sentían cada vez más desesperados.

—Y si todo empeora… —Yibo fue interrumpido por la dueña de la agencia.

—¿Tienen material muy comprometedor en sus teléfonos?

Se sintieron caer en un abismo de desesperación. ¿Que si tenían contenido comprometedor? ¡Pero claro que sí!

—Tomaré eso como un sí —continuó ella al ver que palidecían y se quedaban en silencio.

—¿Qué haremos? —preguntó Xiao Zhan, tratando de controlar su angustia.

—Tenemos un plan para eso, pero depende de la gravedad del asunto.

—¿Cuál es el plan? —inquirió Yibo de inmediato. Tenía un muy mal presentimiento.

—No es la primera vez que ocurre algo así con figuras públicas —dijo de pronto Wen Pei—. Y en la mayoría de los casos se termina separando a la pareja. La mejor solución para terminar con el asunto desde raíz es que anuncien su compromiso… con alguien más, con una persona del sexo opuesto. Eso ayuda a desmentir el escándalo y así conservarían sus carreras. Pero obviamente tendrían que cumplir con su palabra, comprometiéndose y casándose de verdad.

—¡Qué estupidez! —exclamó Yibo, golpeando la mesa con ambas manos, todos pegaron un pequeño brinco ante la inesperada reacción, incluso Xiao Zhan se sorprendió—. La gente no es tonta, se darían cuenta de la farsa. Y… casarnos con alguien más…

—Eso no solucionaría nada —murmuró Xiao Zhan con un tono de voz realmente desanimado.

—Eso sería un plan extremo, sólo en caso de que las circunstancias no puedan ser peor y que ambos decidan seguir con sus carreras. Hasta ahora el mejor plan es dar la cara y desmentir este asunto —intervino Na Ying Jie para calmarlos un poco.

Yibo miró a su prometido y se sintió sumamente preocupado, estaba muy serio, parecía perdido en sus pensamientos.

—Voto por esa opción, porque no pienso casarme —su tono se tranquilizó poco a poco, en especial luego de ver a su novio—. Es una pésima idea, además ¿quién querría casarse conmigo? No tengo paciencia con ninguna chica, soy malhumorado, testarudo y cero romántico —espetó, dejando las cosas muy en claro.

—Además… no sabes cocinar y das patadas en la noche mientras duermes—añadió Xiao Zhan con una sonrisa y una mirada tímida. Seguía agitado por el miedo creciente ante lo que se les venía encima, pero logró darse cuenta de que Yibo trataba de mantener el control por él, dando espacio a esos comentarios graciosos sólo para levantarle el ánimo.

Pero al escuchar lo que dijo, Yibo se quedó sorprendido, parpadeando con confusión. Realmente no se esperó que le siguiera la corriente.

—¿Qué? —preguntó Zhan Zhan ante el silencio que reinó en la sala—. Pensé que hacías una lista —se encogió de hombros.

En ese momento todos los presentes se echaron a reír abiertamente. Estaban aliviados al ver que esos dos lograban mantener la calma en medio de la tempestad, relajándose un poco con esas bromas.

—Exactamente, soy un pésimo partido. Nunca me casaré con una chica para mantener una farsa —espetó, muy seguro.

Los demás deseaban de todo corazón que no fuese necesario llegar a ese extremo.

Entonces Mao habló muy seriamente:

—En verdad no deseo que eso pase, chicos, juro que no lo quiero así. Pero si este asunto se nos sale más de las manos… tendrán que hacerlo si es que desean mantener sus carreras. Y no sólo eso —suspiró, le era difícil el sólo hecho de imaginarlo—. Si esto crece, tendrán que hacerlo no sólo por su carrera —se adelantó a aclarar a sabiendas de que esos dos eran capaces de abandonar sus carreras sólo por permanecer juntos—. Sino por la seguridad y bienestar de sus familias —fue brutalmente honesto.

La tensión volvió a llenar esa sala.

—Ya no basta con ser cuidadosos. La verdad ha salido a la luz y ya no hay vuelta atrás. Aunque digan que se trata de un fotomontaje… esto dará pie a que todos tengan un ojo sobre ustedes. ¿Están conscientes de esto? De ahora en adelante todo será mucho más difícil —estaba tremendamente serio.

—Mao —Wen Pei lo miró con tristeza, pidiéndole con un gesto que se detuviera.

Pero Mao negó con la cabeza y se puso de pie, desesperado.

—¿¡Soy el único que de da cuenta de la gravedad del asunto!? ¡Esto les puede costar la vida! ¿Acaso no lo entienden? Sé que se aman, pero deberían organizar sus prioridades: permanecer juntos y hacerse a la idea de que alguno de los dos muera en un "accidente" —hizo comillas al aire—. O bien, hacer el sacrificio de separarse por un tiempo hasta que se retiren de sus carreras o hasta que puedan escaparse del país —estaba desesperado—. Justo ahora son las figuras públicas con más influencia en el país ¿No les da miedo la magnitud de esto?

Por supuesto que tenían miedo, sus caras pálidas lo demostraban.

—Mao, detente —intervino de nuevo Wen Pei.

—No, basta de esto. Necesitamos decir las cosas como son. Ellos han sido sumamente descuidados e irresponsables —los apuntó con un dedo, su enojo se hacía cada vez más palpable—. ¡¿Acaso soy el único que se preocupa en serio?! —golpeó el escritorio con ambas palmas abiertas, haciendo que todos dieran un pequeño respingo en sus lugares.

—Oye… —intervino Yibo, con voz insegura al verlo así, nunca lo había visto enojado, sin embargo, fue interrumpido por otro grito de su gran amigo.

—¡No quiero perderlos! —espetó, furioso y con lágrimas en los ojos.

Los presentes tardaron silencio, observaron cómo Mao se limpiaba bruscamente esas lágrimas y salía sin decir nada más.

La sala se quedó en silencio total, hasta que la CEO dio por terminada la junta, obteniendo como conclusión que debían dar la cara por separado en sus redes, desmentir los rumores y seguir como si nada hubiese pasado. Era la mejor estrategia para que se olvidara el asunto lo antes posible.

Así que ahí mismo y con la ayuda de sus agentes, Wang Yibo y Xiao Zhan hicieron un post en sus respectivas cuentas, aclarando el asunto, diciendo que se trataba de un fotomontaje muy bueno y pidiendo de favor que no divulgaran más esas fotografías.

Eso se volvió tendencia en tan sólo minutos. Pero ayudó un poco a calmar la situación.

Mientras tanto. Na Ying Jie seguía asombrada respecto a la relación de esos dos. Si bien ya se había dado cuenta de que algo se traían esos dos, la impresión de saber reales sus sospechas fue genuina.

Sabiendo que las fotos eran reales, las miraba y se llenaba de un agradable sentimiento. Se veían tan bien juntos, sus expresiones demostraban el más puro y sincero amor. Amaba eso.

Se quedó observando las fotos por largo rato, sonriendo levemente. A través de esas imágenes podía percibir el amor que se profesaban. Y en cuanto a la foto de Yibo, cielos… jamás le había visto tal expresión. Y el hecho de saber que esa sonrisa la había causado Xiao Zhan, la hacía muy feliz, porque así sabía que su adorado protegido era bien correspondido en el amor.

Suspirando, decidió dar todo de ella para protegerlos.

Luego de la reunión, y de dar cada uno su comunicado al público, se apresuraron a cambiar sus contraseñas, a poner más seguridad en sus dispositivos electrónicos. También optaron por eliminar todo el contenido de sus teléfonos luego de hacer un respaldo en sus laptop. Finalmente acordaron no tomarse ni una sola fotografía con dispositivos digitales que tuvieran acceso a la red.

A pesar de todas las medidas que habían tomado, seguían sintiéndose inquietos. Decidieron portarse a la altura de la situación y permanecieron distanciados uno del otro durante todo el día, y si llegaban a coincidir, se trataban con verdadera indiferencia.

El día fue largo para ambos. No lograban concentrarse en nada, y aunque el haber dado la cara desde un principio tuvo buenos frutos, no se sentían bien. Las palabras de Mao resonaba en sus mentes. Él tenía toda la razón, pero ninguno de los dos se había percatado del sincero cariño y de la profunda preocupación que le causaban.

A la hora de comida, sin ganas de convivir con nadie y aprovechando que estaban al mismo tiempo en la agencia, se encerraron en la sala de juntas para comer con sus managers.

La idea inicial había sido charlar sobre el asunto, pero nadie se atrevía a hablar, comían lentamente y en silencio. Hasta que Na Ying Jie decidió romper el hielo.

—¿Desde cuándo están juntos? —preguntó con una sonrisa muy dulce.

—Desde San Valentín —respondieron al unísono. Los cuatro ahí presentes sonrieron por ello. Wen Pei recordó la noche en que fue a recoger a Yibo al departamento de Xiao Zhan departamento que ahora ambos compartían. Sonrió más ampliamente de sólo recordar la felicidad en sus ojos ese día.

—Vaya, entonces no tienen mucho.

—No, pero… —respondió Yibo antes de ser interrumpido por una llamada. Lo que fuera que iba a decir, se le olvidó por completo al ver el nombre del contacto. Su rostro entero palideció tanto que todos se angustiaron.

—¿Qué sucede? —Xiao Zhan se inclinó hacia él para ver quién lo llamaba—. Yibo… —también palideció.

—Disculpen, vuelvo en un momento —contestó la llamada y salió con prisa de ahí.

—¿Quién era? —preguntó de inmediato Wen Pei.

—Su padre.

Mientras tanto, Wang Yibo ya se había encerrado en una de las oficinas vacías cerca de ahí.

—Ya viste las fotos —fue lo primero que le dijo a su padre.

—¡¿Y quién no?! —de exaltó.

Yibo ya se esperaba aquello.

—Estoy esperando que me digas que verdaderamente son falsas, como tú y él dijeron hace unos momentos en sus redes.

Su voz era severa.

—Son reales.

El mayor soltó una maldición por lo bajo. Iba a decir algo, pero fue interrumpido.

—Ahórrate el sermón. Ya nos regañaron lo suficiente acá. Además, ninguno de los dos imaginamos que esas fotos serían usadas en nuestra contra.

—Absolutamente todo lo que hagan juntos podría ser usado en su contra. ¿Aún no lo entienden?

—Ya cálmate. Esto se va a olvidar en unos días.

—No estés tan seguro. Mientras sigas con él, eso no sucederá.

Yibo se quedó en silencio.

—Déjalo de una vez por todas. Antes de que esto se ponga peor y sus vidas corran más peligro.

Sabía que su progenitor tenía razón, pero no quería aceptarlo.

Y sin decir más, Wang Yibo terminó la llamada.

Esa noche, a pesar de que aún era temprano, los dos se metieron a la cama y se abrazaron mutuamente, en silencio. Estaban sentados, recargados contra el cómodo respaldo del colchón mientras acariciaban a Nut, perdidos en sus pensamientos hasta que Wang Yibo habló. Xiao Zhan tenía su cabeza recargada sobre su pecho, así que pudo sentir cómo su voz retumbó en su caja torácica. Amaba eso.

—Todo estará bien —le dijo, tomando la mano que acariciaba ansiosamente a Nut, y entrelazando sus dedos con los de él.

Ahí una vez más fueron testigos de la diferencia abismal entre el tamaño de sus manos.

Xiao Zhan sonrió de lado. Siempre había notado esa diferencia, desde que lo conoció, pero jamás había dicho algo al respecto. Wang Yibo podría ser más bajito que él, podía ser medio lampiño y con piel delicada de bebé, pero… sus enormes manos masculinas eran mucho más grandes que las suyas. Justo ahora su mano era cubierta por completo por la de él.

—¿Qué puedo hacer para que te sientas más tranquilo? —preguntó Yibo en medio de un susurro tranquilo, haciéndole tiernos cariños a su amado y dejando que se refugiara en la comodidad y calidez de su pecho.

—No entiendo cómo es que estás tan tranquilo —dijo de pronto—. Incluso Wen Pei y Na Ying Jie están muy preocupados, y Mao… —suspiró, no lo habían vuelto a ver en todo el día luego de aquella reunión.

—Lo sé, pero… es porque no importa qué suceda, nada me alejará de ti. De eso estoy muy seguro.

—¡¿Cómo?! ¿Cómo lo logras? —se desesperó—. Yo tengo un miedo terrible —confesó al fin.

Yibo apretó más el abrazo y besó su cabeza. La verdad era que él también se moría de miedo, pero al ver la reacción de su novio ante las fotos, supo que le tocaba a él ser el pilar en ese momento. Debía encontrar la calma en medio de la tormenta para ser el sostén emocional de Xiao Zhan.

—Trata de no pensar mucho en eso. Sólo fueron fotos de nosotros en Aspen, no estábamos haciendo nada malo, y de todas formas ya declaramos que son falsas.

Xiao Zhan soltó un largo y pesado suspiro.

—No puedo estar tranquilo.

—¿Tu mal presentimiento sigue ahí?

El mayor asintió en silencio. Yibo podía sentir el corazón acelerado de Xiao Zhan rebotando contra su pecho, estaba muy inquieto.

—Quizás sirva de algo que te diga que…

Xiao Zhan alzó la mirada al ver que silenció.

—¿Qué?

—¿Sirve de algo que te diga que te quiero mucho más que a mis Lego?

El aludido parpadeó confundido antes de soltar una risa sorpresiva y fresca. Eso lo había tomado por completo por sorpresa.

—¡Eso ayuda mucho! —se volvió a acomodar sobre su pecho, riendo como tonto. Entonces miró su mano entrelazada con la de Yibo, ambas yacían sobre el vientre del menor, se movían al compás de su respiración, junto con Nut, quien yacía ahí también.

Xiao Zhan soltó la mano de Yibo y comenzó a acariciar su brazalete de compromiso, pensativo.

—¿Qué? —preguntó el menor al ver lo que hacía—. ¿Ya no quiere casarte conmigo? ¿Tienes dudas? —preguntó en un tono dramático bastante gracioso y exagerado.

Xiao Zhan rio.

—Claro que no es eso, idiota —dijo con un tono suave y sereno.

—¿Entonces?

—Voy a darte un verdadero anillo de compromiso, esto… esto no lo eso —se sintió avergonzado, cada vez que veía ese pedazo de tela, se sentía así. Yibo se merecía algo mil veces mejor que eso.

Pero para su sorpresa, Wang Yibo alejó la mano de él y protegió su brazalete sagrado.

—No te atrevas, Xiao Zhan. No quiero un anillo. Me pediste matrimonio con esto, quiero este brazalete.

—Bien, bien —rio, alzando ambas manos en señal de paz.

—Tú… ¿Tú sí quieres otra cosa? —bajó la mirada hasta toparse con sus hermosos ojos.

—Yo estoy bien así, pero me avergüenza haberte ofrecido sólo eso. Hasta mi madre me regañó, ¿recuerdas?

—Fue muy gracioso —rio.

Ambos recordaron aquel día, recordaron también el inmenso nerviosismo que los invadía. Aquella tarde habían dado un paso muy importante en su relación.

—Bo Di, ¿tú aún quieres casarte conmigo?

—Pregunta estúpida.

—¡Hey! Hablo en serio.

—Yo también: es una pregunta muy estúpida.

Xiao Zhan rio, tomaría eso como un sí.

—Te ves muy cansado —Yibo acarició las ojeras de su amado, no le gustaba verlo así. Aunque no era consciente de que él tenía unas idénticas.

—Tú también —suspiró.

—¿Quieres que durmamos ya?

Xiao Zhan asintió. Aún era temprano, pero habían tenido un día tremendamente largo.

Ni siquiera se quitaron la ropa como tenían por costumbre, no, sólo cerraron los ojos e intentaron dormir. Esta vez lo lograron con mayor facilidad, pues tenían la esperanza de que todo mejoraría.

Vaya ilusos.

Continuará…

¡Hola, personitas!

Como bien se imaginaron, fueron fotos tomadas en Aspen por ellos mismos. Alguien hackeó el celular de Xiao Zhan. La cuestión ahora es… ¿Qué otra información le habrán robado?

Pobre Yibo, él ya tiene bastante experiencia en estos asuntos debido a que ha pasado casi la mitad de su vida en estos negocios. Eso de la pintura que mencioné, es un dato verdadero. Me parte el corazón imaginar lo que el pobre sintió en esos momentos de su vida. En cuanto a esta historia, Yibo inmediatamente adoptó el papel de pilar en la situación. Está acostumbrado a hacer eso desde que era pequeño y sus padres se preocupaban por su salud así que es experto en mantenerse "bien" para que los demás lo estén también. Un arma de doble filo, ¿no creen?

En fin, gracias por seguir leyendo esta larga historia, y gracias por siempre brindarme su apoyo. Espero estar actualizando más seguido. Por lo pronto fue un capítulo corto, pero quise compartírselos de una vez para no hacerlas esperar.

He visto también que muchas han preguntado en Wattpad sobre el nombre del grupo de Facebook. Se llama "Fanfics by Tea Drop". Sólo tienen que responder unas preguntas para asegurar que saben en qué se están metiendo, y listo jajaja.

PREGUNTAS!

1) ¿Qué creen que sucederá ahora? Creo yo es bastante obvio je je je.

2) ¿El señor Wang tomará cartas en el asunto?

3) ¿Quién o quiénes están detrás de todo esto?

4) ¿Tienen ustedes alguna duda?

16/09/2020

5:00 p.m.