Capítulo 87 "Que todo mundo sepa"

Una vez más, a la mañana siguiente, Xiao Zhan fue el primero en recobrar la consciencia. Ante él estaba una hermosa espalda desnuda y pálida, con marcas de rasguños en ella. Miró esa nuca y ese cabello que, aunque corto, estaba bastante revuelto.

Extendió su mano con sigilo hacia el buró, tomó su teléfono y se apresuró a capturar una buena fotografía del momento, quería que quedara para la eternidad.

Fotografió la espalda de su amado, tal como había hecho hace varios años. Su bella espalda se veía ancha a comparación con su cintura. Aparentaba tener una piel suave al tacto, y… esas marcas de rasguños solo anunciaban lo buena que estuvo la noche.

Luego de observar bien la foto, se dio cuenta de que se alcanzaba a apreciar el inicio de su trasero, así que guardó esa captura solo para él antes de cubrirlo con la sábana hasta la cintura y tomar una más. Editó un poco las luces y los tonos para que fuese a blanco y negro, logró que los rasguños pasaran desapercibidos y…

…la compartió en su cuenta oficial de Weibo con la siguiente descripción:

"No hay nada más maravilloso, y que me complete más como persona, que despertar junto al ser que más amo en el mundo".

Pasaron dos, tres, cuatro segundos y ya tenía cientos de reacciones que, en cuestión de minutos, se convertirían en millones.

En la imagen no se apreciaba quién era el afortunado, pero sí se confirmaba que era un hombre. De eso no había duda.

Las teorías comenzaron a formarse, y el escándalo se hizo aún mayor.

Xiao Zhan estaba muy consciente de lo que acababa de hacer, y estaba feliz por ello. Había deseado hacerlo desde hace muchos años, presumir a su gran amor al mundo, ¿y por qué no? Marcar territorio. Aunque en esa foto no se distinguiera la identidad de Yibo, estaba muy seguro de que sus mejores fans atarían cabos, analizarían cada pixel de esa foto, y de alguna forma lograrían confirmar que se trataba del mismísimo Wang Yibo.

Más tarde, cuando Yibo despertó, se llevó una agradable sorpresa al sentir que su novio lo llenaba de besos cortos y suaves por todo el rostro y cuello, mordisqueando de vez en cuando su piel mientras acariciaba todo su torso desnudo.

Con pereza, y sin borrar su estúpida sonrisa adormilada, Wang Yibo estiró sus músculos, bostezó y afianzó un brazo alrededor de la angosta cintura de su novio.

—Buenos días —murmuró en tono adormilado.

—Buenos días, ¿cómo te sientes? —acarició su cabello.

—Muy bien —su ya grande sonrisa se hizo aún mayor, sin poder borrar ese aire soñoliento que tenía—. ¿Y tú?

—Excelente —besó la punta de su nariz—. Iré a preparar algo de café —salió de la cama, pensando en hacer una primera parada al baño.

Le urgía una taza de café, o se quedaría acostado el resto del día, sin hacer nada, y vaya que tenían mucho por hacer todavía.

Yibo se quedó en la cama, estiró más sus músculos y disfrutó del espacio extra entre las sábanas. El tacto de esas suaves mantas contra su piel desnuda era por demás agradable.

Fue hasta que empezó a oler a desayuno recién hecho cuando se decidió a ponerse de pie al fin, comenzando así su día.

Había olvidado lo maravilloso que era empezar el día con el olor a café recién hecho, combinado con el aroma a lo que fuera que Xiao Zhan preparaba de desayuno mientras tarareaba alguna canción.

Muchas veces le habían preguntado cuál era su lugar o momento preferido, y si pudiera responder de nuevo a esas tontas preguntas, diría que ese, ese era su momento y lugar preferido. Disfrutaba comenzar un nuevo día junto a ese hombre.

Desbordando felicidad por cada poro, y tratando de acostumbrarse a su nueva y maravillosa realidad, se alistó para comenzar otro día, tomando una ducha rápida y apresurándose a bajar para desayunar junto al amor de su vida.

Pero, mientras se vestía en la habitación, tomó su teléfono y casi se desmayó al ver lo que Xiao Zhan había compartido en sus redes sociales, no solo en Weibo, sino también en Instagram y demás redes internacionales.

Bajó casi corriendo a la primera planta.

—¡Zhan Zhan! —le mostró la pantalla de su teléfono. Estaba feliz, preocupado, pero feliz.

—Oh, eso… —sonrió de lado—. No pude resistirme.

Yibo no dijo más. Lo atrapó entre sus brazos y no lo soltó en un par de minutos.

Para cualquiera podría ser algo insignificante, pero para él… ¡Joder! Había ansiado poder experimentar algo tan simple con su pareja desde hace mucho.

—Te amo —besó su cuello repetidas veces, subiendo por su mandíbula y su mejilla hasta llegar a sus labios.

Una risa cantarina escapó de los labios del mayor al sentirse tan lleno de cariños y cosquillas.

—Me atreví a subirla sin preguntarte, no revelé tu identidad de todas formas.

Wang Yibo se separó del abrazo y lo miró a los ojos, incrédulo.

—Zhan Zhan, tenemos fans inteligentes que han hecho teorías sobre ambos cuando ni siquiera nosotros sabíamos que nos amábamos. ¿Crees que no analizarán esto y se darán cuenta de que soy yo?

—Lo sé —de nuevo, esa sonrisa pícara y ladina. Lo había hecho con la intención de ser descubiertos, y eso a Yibo le encantaba.

—Ven acá, es mi turno —lo jaló suavemente del brazo hasta sentarlo en el banquillo de la barra de la cocina, se colocó detrás de él para rodearlo con un brazo, descansando su mano posesivamente sobre su pecho mientras Xiao Zhan sonreía con las mejillas ligeramente sonrojadas, mirando a la cámara y sosteniendo en una de sus manos su taza roja favorita para el café, y con la otra acariciando la mano posesiva de Yibo.

Fue una pose repentina y sin planear que salió bastante natural. Parecían una pareja consolidada desde hace muchos años.

Yibo tomó la fotografía con una mano y la subió inmediatamente a sus redes sociales.

—Listo, es oficial. Todo el mundo sabrá que tú y yo somos algo. No tardarán en atar cabos relacionando la foto que subiste en la mañana, y juzgando por los rasguños en mi espalda… todo mundo sabrá quién manda en esta relación—soltó una risa malvada muy mal actuada, ganándose un puñetazo de Xiao Zhan en el brazo.

—No seas idiota —rio—. Además, los rasguños no se notan gracias al filtro que usé.

—Pero yo sé que están aquí —señaló su espalda—. De hecho arden un poco.

—Lo siento —bebió de su café y le ofreció a su amado de la misma taza, como compensación.

—Bien —bebió directo, sin que Xiao Zhan soltara la bebida—. Delicioso, ¿hay más?

—Hay toda una jarra —sonrió, recordando cómo al Yibo de veintitrés años no le gustaba el café.

La pareja se sentó a desayunar en completa paz, rodeados de esa atmósfera llena de expectación por lo que el futuro pudiera traerles, sin mencionar la emoción de volver a compartir momentos tan simples y cotidianos como ese.

Mientras degustaban el desayuno, en internet estaba ocurriendo un caos total ante las recientes publicaciones de ambos. Yibo ni siquiera tuvo que poner una descripción a su foto. El público entendió de inmediato qué ocurría al mirar el cabello mojado de él, la barba incipiente de Xiao Zhan, y las ojeras bajo sus ojos acompañadas de una expresión de completa satisfacción. ¿Qué otra señal querían para comprobar que habían pasado una noche muy placentera?

Ninguno de los dos solía compartir cosas personales en sus redes, así que causaron un gran impacto en la sociedad y en sus seguidores.

La foto recién compartida revelaba demasiado a pesar de no tener texto en la descripción. Además de lo evidente, Xiao Zhan se veía tierno, y hasta cierto punto muy inocente portando ese suéter oversized de color blanco, grueso y tejido, con cuello de tortuga. De solo verlo daban ganas de abrazarlo. Como si ese hombre no fuera el mismo que tuvo ideas tan subidas de tono hace apenas unas horas en la madrugada.

Por otro lado Yibo desprendía una sensación de territorialismo. Tenía su mano suavemente puesta sobre el pecho de su novio, pero con eso decía más que mil palabras. Le estaba gritando al mundo que Xiao Zhan lo había elegido a él de entre todas las personas del planeta. Se pertenecían mutuamente, y nadie tenía derecho a inmiscuirse en esa felicidad.

Jamás imaginaron que sus primeras fotos de pareja, en público, serían así. En la que Xiao Zhan subió ni siquiera salía Yibo por completo, pero le había dedicado unas lindas palabras que el menor jamás olvidaría.

Silenciaron temporalmente las notificaciones en sus celulares, y decidieron terminar de una vez la mudanza. Mientras millones de personas hablaban sobre ellos en internet, sus amigos más cercanos comenzaron a mandarles mensajes felicitándolos por haber logrado esa gran meta, incluso LuLu les mandó sus más sinceras felicitaciones, ella más que muchos estaba tremendamente emocionada.

Los padres de ambos también habían reaccionado a las publicaciones de sus hijos, demostrando así el apoyo hacia la pareja.

Luego de terminar de organizar su hogar, Xiao Zhan tomó su teléfono y casi se fue de espaldas al ver la inmensa cantidad de notificaciones que tenía, no quería ni imaginar cómo estaría el teléfono de su amado.

Ignoró casi todos los mensajes y se fue directo hacia el de su padre.

Lo leyó y una hermosa sonrisa se instaló de forma permanente en su rostro.

—Bo Di, ¿crees que nos den un par de días más de vacaciones en el trabajo?

—No creo que nos digan que no, ¿por qué lo preguntas? —dejó de lado lo que hacía y se acercó a su amado.

—¿Te gustaría ir a casa de mis padres un par de días?

La expresión del menor se iluminó.

Primero se encontró con la publicación de Xiao Zhan, temprano en la mañana. Mentiría si dijera que no le destrozó el corazón ver aquella hermosa espalda en esa foto, en especial sabiendo lo que seguramente pasó antes de la captura.

Yibo había sido sincero con ella desde el principio, y siempre estuvo consciente de que el resultado obtenido era una probabilidad latente, pero jamás imaginó que dolería tanto.

Un poco más tarde se encontró con la publicación de Yibo, y eso simplemente la desarmó. Algo dentro de su interior se terminó de romper. Wang Yibo se veía pleno, su expresión no era seria como siempre, no, había un brillo especial en sus ojos y cierta chispa en esa pequeña sonrisa. Y ni qué decir de esa mano posesiva sobre el pecho de Xiao Zhan.

Sí, dolía, pero por una parte (y no lo iba a negar) estaba feliz por él. Habían sido muchos años de sufrimiento lejos de su ser amado, merecía esa felicidad.

Jamás olvidaría el día en el que él terminó con su relación. Ella recién había visto la última declaración que Xiao Zhan dio a la prensa, y desde ese momento supo que su "relación" con Wang Yibo tenía los minutos contados. Ahora que ellos podían amarse libremente, él no lo pensaría dos veces antes de terminar con esa relación ficticia de una vez por todas.

Momentos después de que la rueda de prensa terminó, alguien llamó a su puerta, y como si supiera de qué se trataba, Xiao Lian Ji abrió la puerta con pesar.

—Hola —saludó Wang Yibo con una suave expresión, no sonreía, pero había un brillo muy especial en sus ojos.

Así brilla su amor por él, no lo puede ocultar ni siquiera cuando viene a terminar conmigo —pensó—. Hola —respondió el saludo y lo dejó pasar.

—Necesito hablar contigo.

—Lo sé, he estado al tanto de las noticias. Acabo de ver esa última rueda de prensa, lo sé.

Él no pudo evitar sentirse un poco culpable, en especial al ver el dolor en sus ojos.

—¿Podemos sentarnos un momento?

—No tiene caso, solo vienes a terminar conmigo. Hazlo de una vez —sonrió de lado. No estaba siendo grosera, solo quería que la tortura no durara tanto.

—Lian Ji —dio un paso hacia ella y tomó una de sus manos entre las suyas, ella se estremeció. Estaba al borde del llanto, pero supo disimularlo muy bien—. Quiero ser muy sincero contigo… —fue interrumpido.

—Siempre lo has sido. Y está bien, entiendo a la perfección.

La miró en silencio unos segundos y luego sonrió de lado con suavidad.

—Sé que entiendes, eres muy lista, y desde un principio sabías bien en el lío en el que te estabas metiendo al aceptar este trato. Pero que lo entiendas no quiere decir que no duela.

Ella rodó los ojos, pero no quitó su mano de entre las de Yibo.

—No te creas la gran cosa —miró hacia otra parte que no fuera él, pues los ojos se le empezaban a llenar de lágrimas.

—Antes de despedirnos, quiero agradecerte sinceramente lo que has hecho por mí. Gracias por aceptar este trato aun sabiendo la verdad. Incluso estabas dispuesta al matrimonio —suspiró—. Lian Ji, gracias.

La aludida lo miró y sonrió, no pudo mantenerse más tiempo con actitud "distante", pues a pesar de todo lo amaba con locura. Pero sabía aceptar la realidad, y esta era que ese hombre no le pertenecía. Su corazón ya era de alguien más.

—¿Qué puedo hacer para compensarte? —preguntó él con sinceridad y cariño.

Ella lo pensó unos segundos antes de responder con seguridad:

—Haz que valga la pena —con su mano libre acarició las de Yibo—. Sean felices, y no lo eches a perder.

Yibo se conmovió, y deseándolo de corazón, le dio un fuerte y largo abrazo.

—Si Xiao Zhan pregunta… —dijo durante el abrazo, con la voz un poco quebrada—…dile que lo odio por arrebatarme al hombre más guapo y talentoso de toda China.

Algo espantado, Wang Yibo se separó del abrazo y la miró con asombro, hasta que descubrió su sonrisa traviesa. Estaba bromeando.

—Tú solo dile eso, ¿de acuerdo? —se limpió las lágrimas—. No le digas que lloré —se sorbió la nariz—. Demonios.

Yibo no pudo evitar soltar una pequeña risa antes de volver a abrazarla.

—Lian Ji.

—¿Mnh? —disfrutó del que quizás sería su último abrazo.

—¿Podemos seguir siendo amigos?

Ella lo abrazó más fuerte por unos segundos antes de al fin separarse. Lo miró a los ojos, y él no supo interpretar esa mirada en ella, nunca se la había visto. Parecía triste, pero feliz también. Tan contradictoria.

—Yibo… yo te amo —fue sincera—. Y si seguimos siendo amigos… demonios, creo que no soportaría verte junto a Xiao Zhan en persona. No me malentiendas, en verdad estoy feliz porque al fin puedan estar juntos. Si tú eres feliz… —suspiró—…yo también.

Era un momento incómodo, él no quiso decir más para no hacerla sentir peor.

—Respeto eso, pero si cambias de opinión en algún momento… —sonrió de lado—…ahí estaré, como tú lo estuviste para mí siempre.

Xiao Lian Ji no se encontraba en condiciones de aceptar algo así, no quería ni podía ser su amiga porque sabía lo difícil que sería, pero también estaba segura de que quizás más adelante cambiaría de opinión, y Yibo la conocía lo suficiente como para dejar esa puerta abierta para ella.

—Gracias —fue la única respuesta que pudo dar al respecto—. Anda, corre a Beijing y dile cuánto lo amas —sonrió con sinceridad.

—¿Estarás bien?

Ella soltó una risa llena de orgullo y levantó la barbilla.

—¡Claro que sí! Además, me quedo tranquila. Él ha demostrado ser digno de ti con todo este alboroto que causó.

—Adiós, Lian Ji —la tomó de los hombros y besó su mejilla con suavidad. No fue un beso al aire, no, realmente posó los labios sobre su piel. Fue corto, pero significativo. Había sido un beso lleno de cariño, de amistad y de gratitud.

Wang Yibo se fue, dejándola sola y triste por el momento. Ella sabía que se repondría de eso, sabía que era fuerte y que lo lograría, pero por el momento dolía mucho.

En algún punto del camino durante esos años de relación con él, tuvo la ligera esperanza de que le tomaría el suficiente cariño como para casarse y ser felices de verdad. Incluso se habían comprometido cuando fue necesario. Pero ella se daba cuenta, Wang Yibo no era feliz.

Y el momento preciso en el que se acabó esa esperanza, fue cuando Yibo regresó de sus largas vacaciones en Aspen, había pasado todo el mes de febrero en su cabaña, y ella estuvo por completo ajena a lo que ocurría en ese lugar. Además de que nunca quiso llevarla, tampoco le respondía los mensajes y llamadas mientras estaba ahí.

Abrió los ojos a la realidad cuando descubrió un video en el teléfono de su novio. La grabación comenzaba con él cocinando en una linda cabaña, parecía preparar el desayuno, pues se veía recién levantado y en unas fachas tremendas. Entonces una canción muy conocida por ella comenzó a sonar, y en cuestión de segundos Wang Yibo ya estaba bailando los pasos prohibidos de "Pick me, pick me".

¡Había intentado muchas veces que él bailara eso para ella! Pero todos sus intentos habían sido infructíferos.

Antes de que terminara el video logró reconocer la voz de Xiao Zhan en primer plano, al parecer era él quien lo grababa. Y Yibo… Yibo se veía por completo feliz, no le importaba hacer el ridículo con tal de sacarle una sonrisa a su amado.

Ellos dos se pertenecían, y ni el tiempo, ni las condiciones sociales podrían separarlos jamás.

Así fue como llegó a la conclusión de que Wang Yibo jamás sería de ella, no importaba si se comprometían, se casaban y tenían hijos. Nunca funcionaría. Así que ahora más que nunca le deseaba felicidad plena.

—Más te vale no arruinarlo —murmuró en medio de la soledad de su departamento.

—Extraño mucho a Nut, ¿crees que me recuerde? —estaba ansioso por reencontrarse con sus suegros esta vez.

—Lo hará —aseguró, sin creer del todo en sus palabras, pues ni siquiera sabía si lo reconocería a él. Desde hace un par de años tuvo que dejarla con sus padres debido a la intensa carga de trabajo que tenía, la estaba descuidando, y era lo que menos quería. Cada cierto tiempo iba y visitaba a sus padres para verla, y ella siempre lo reconoció. Pero ahora… tenía un par de meses (o más) de no ir.

—Pero… pasaron muchos años.

—Ya lo veremos, ¡mira, ahí están!

Yibo miró en la dirección mencionada y sonrió como tonto.

Los padres de Xiao Zhan los esperaban con un letrero de bienvenida hecho a mano.

Una calidez agradable inundó sus corazones y apresuraron el paso hasta reunirse con ellos.

—Mis hijos —la señora Xiao los abrazó a ambos al mismo tiempo.

Wang Yibo mentiría si dijera que no se le formó un nudo en la garganta al escucharla decir eso.

—¿Cómo estuvo el viaje? —preguntó el señor, abrazando a cada uno, feliz por tenerlos ahí, feliz por la nueva realidad.

—Estábamos ansiosos por llegar —suspiró Xiao Zhan—. Yibo muere de hambre —lo señaló con la cabeza.

—Tú también —lo delató mientras aceptaba el segundo abrazo de la señora Xiao como si se tratara de su propia madre.

—La cena ya los espera en casa —anunció ella.

Ambos jóvenes se emocionaron, en verdad se morían de hambre.

Hace una semana no habrían siquiera imaginado que compartirían una cálida cena, en familia, los cuatro juntos. Wang Yibo había visitado tanto la casa de los señores Xiao durante esos años, que no se sintió tan ajena al volver.

Y tal como dijo la señora Xiao, una cena caliente los esperaba, junto con una indiferente Nut que yacía sobre el sillón más mullido y cálido de la sala. Para sorpresa de todos, la felina logró reconocer a Xiao Zhan, pero no solo a él, sino también a Yibo. Ella dejó su indiferencia de lado y se acercó a ambos jóvenes, olfateándolos para enseguida abrir mucho sus grandes ojos con sus enormes pupilas dilatadas. Los había reconocido, y sin reservas comenzó a restregarse contra ambos, maullando y casi reclamando por tanto tiempo de abandono.

Apenas se sentaron a cenar, Yibo hizo muestra de su gran apetito. Comió como tenía mucho tiempo de no cenar, pues adoraba la comida de los señores Xiao casi tanto como la de su madre, y en tercer lugar tenía a la comida de su amado.

—Lo siento, ellos te ganan —dijo con la boca un poco llena, comiendo sin parar las delicias que los dos preparaban juntos.

Xiao Zhan solo rodó los ojos.

—Al menos sé cocinar más cosas además de huevos revueltos y pancakes —se burló.

Yibo se echó a reír.

—Sé cocinar más cosas —anunció con gusto.

—El ramen no cuenta.

—Hablo en serio, sé cocinar más cosas.

—No te creo.

—Yo le enseñé —dijo de pronto la señora Xiao.

—Y yo también —añadió su esposo.

—¡¿Qué?! Eso es traición.

—No te enojes con ellos ni te pongas celoso, lo hicieron por tu bien. No te puedes casar con alguien que no sepa cocinar. ¿Quién cuidaría de ti?

En cualquier otro momento habría respondido "yo puedo cuidar de mí mismo", pero no ahora. No cuando se mencionó el matrimonio.

Un silencio extenso se formó en la mesa. La última vez que habían visitado juntos a sus padres, Xiao Zhan recordaba cómo le había pedido matrimonio a Yibo. Fue una propuesta apresurada, pero tremendamente sincera.

Era un tema del que tenían que hablar, y pronto.

Los señores posaban sus miradas en uno y luego en el otro, esperando alguna reacción o alguna noticia como "¡Hey! Retomamos nuestros planes de casarnos". Pero al ver que nada de eso llegó, la señora Xiao intervino para romper el hielo, ofreciendo el postre.

El tema del matrimonio pasó al olvido por el momento, en especial al saber que el postre se trataba de un pastel de fresas recién horneado.

Luego de cenar se fueron a sentar en la sala. Nut descansaba en el regazo de Xiao Zhan y recibía las caricias de Yibo, quien estaba a su lado. La charla fluía suave y tranquila, tan amena. En verdad se estaban convirtiendo en una familia con Yibo integrado.

—Por cierto, mis padres les mandan sus más sinceros agradecimientos —dijo Yibo de pronto. Y al ver las caras de confusión procedió a explicar—. Por aguantarme cada vez que venía de visita y los molestaba.

Los señores no pudieron evitar reír.

—Eso no tiene que agradecerse, es un gusto para nosotros tenerte aquí —respondió el señor—. Dile a tus padres que también son bienvenidos, cuando quieran.

Eso aceleró el corazón de ambos jóvenes.

Ya iba siendo hora de que se conocieran en persona. Y pensar en ello solo volvía el sentimiento más real. En verdad estaba sucediendo. Su relación era más real y legal que nunca, y eran aceptados por sus familias. No podían pedir más a la vida.

Un poco más tarde el señor Xiao sacó unas cuantas cervezas del refrigerador. A fin de cuentas era viernes, y podía darse el gusto de desvelarse y tomar un poco con sus hijos.

Le ofreció una a Yibo, pero este se negó muy amablemente. Eso sorprendió a su novio, quien estuvo a punto de rechazarla también, por cortesía hacia su amado, pero sintió que sería despreciar a su padre. Así que la aceptó y lo acompañó con solo un par de tragos a su cerveza. Notó que era bastante ligera y con un grado mínimo de alcohol, eso le agradó, además sabía muy bien.

Charlaron y se actualizaron durante varias horas hasta que la señora Xiao no resistió más el sueño y se fue a dormir.

Estando los tres solos, Yibo se atrevió a contar algo.

—¿Sabe? Me ayudó mucho su consejo —dijo de pronto.

El señor le sonrió y esperó a que continuara.

—Mi padre y yo arreglamos nuestras diferencias, por completo —miró a su novio y sonrió al verlo sorprendido, pues no le había contado nada—. Después de muchos años logré decirle que lo quiero.

Xiao Zhan no cabía en sí de la impresión.

—Y en gran parte es gracias a su consejo, de no ser así no habría tenido el valor de hacerlo. Gracias.

—Me da mucho gusto, muchacho, y no tienes que agradecerlo. Es bueno saber que lograron solucionar sus diferencias.

—Y no solo eso —sonrió ampliamente—. Quiere conocer más a Xiao Zhan, y que pasemos más tiempo juntos.

Sus ojos brillaban con una tierna ilusión.

—Y ustedes… ¿qué harán ahora?

Los dos aludidos hicieron una expresión de incomodidad que solían hacer cada vez que les preguntaban eso. Todos de pronto comenzaban a presionar con el asunto del futuro, de la boda. Y ellos se sentían más renuentes a ello cada vez. Antes los desanimaban recordándoles el riesgo, pero ahora los presionaban para dar ese siguiente paso.

Y no es que ambos estuviesen teniendo dudas, no, simplemente había sido tanto el tiempo de separación, que de nuevo estaban disfrutando de esa dulce etapa "luna de miel" en la que no se preocupaban por el futuro. Solo se disfrutaban uno a otro, pensando en el ahora y en lo mucho que se amaban.

Lo demás fluiría solo con el tiempo, no había prisas ni impedimentos.

—No me refiero a compromiso, boda, ni hijos —se apresuró a aclarar al mirar sus expresiones incómodas—. Imagino que ya les han preguntado eso a lo largo de estos días —rio un poco—. No, yo me refiero a qué quieren hacer ahora, cuéntenme.

Ahora sí, los dos compartieron una mirada llena de complicidad.

—Queremos tomar un descanso de nuestros trabajos y… —comenzó Xiao Zhan.

—…viajar, viajar por todo el mundo para tratar de recuperar el tiempo que perdimos en estos seis años.

Una gran y sincera sonrisa se asentó en la expresión del señor Xiao. Se sentía feliz por ellos.

—Háganlo, y disfruten mucho. No se preocupen tanto por el futuro en estos momentos, aún son jóvenes, ya realizados, con trabajo estable. Pueden hacer lo que quieran.

Tenía toda la razón.

Xiao Zhan soltó una risa muy graciosa.

—¿Por qué no eras así de blando conmigo cuando iba en la secundaria?

El mayor frunció el ceño.

—Porque eras demasiado travieso, siempre te metías en problemas. Además, tu madre y yo queríamos que terminaras una carrera universitaria.

—Aún me cuesta trabajo imaginarme a un Xiao Zhan tan travieso y problemático.

El señor rio.

—Si su madre no se hubiera ido a dormir, te contaría sobre todas las veces que tuvo que ir a la escuela a recogerlo de la oficina del director.

—Papá… —se cubrió un poco el rostro con la mano.

Lo estaban exhibiendo.

—Y yo tuve que ir otras tantas veces también.

—¿Eras un chico malo? —le preguntó a su novio.

—No realmente —se apresuró a aclarar el señor Xiao—. Siempre fue noble, pero muy travieso. Lo más grave que llegó a hacer fue salirse de la escuela con sus amigos para ir a comer hot pot —rodó los ojos—. Lo hizo más veces de las que puedo contar.

—¡Xiao Zhan! —se burló un poco.

—No tenía malicia, pero… era travieso. ¿Te ha contado de la vez que trajo a su primera novia a la casa?

—Oh no… papá, esa historia no.

—Algo me platicó hace mucho… pero no me contó todo —lo incitó a continuar con la historia.

—Bueno, fue hace muchos años. Llegamos a casa y descubrimos que estaba aquí con ella. Los descubrimos en la sala.

Yibo se asombró.

—Los descubrieron haciendo…

Una vez más, el señor rio y Xiao Zhan se quejó.

—Solo estaban haciendo tarea —rio—. Pero a pesar de su edad, mi hijo no entendía que no debía traer una chica a casa a menos que tuviera una relación casi de compromiso con ella.

—Oh… Xiao Zhan, eso hasta yo lo sabía cuando era niño.

—¡Yo no! ¿de acuerdo?

—Al parecer aquella chiquilla sí lo sabía, se ilusionó mucho al principio, pero cuando Zhan Zhan terminó con ella, al poco tiempo se molestó mucho. Ella pensaba que iba mas en serio.

Yibo miró a su novio en busca de confirmación. Xiao Zhan asintió. Todo era verdad.

—Vaya…

—Y luego, años después te trajo a ti. Te presentó como amigo y en esa misma visita se comprometieron, gracioso, ¿no crees?

—Papá, ya estás algo ebrio.

Solo se había tomado media cerveza, no lo estaba. Solo estaba muy feliz por ellos.

—No lo estoy, hijo —suspiró y los miró con mucho cariño—. Jamás pensé decirle esto a otro hombre, pero… —miró a Yibo—. Cuida bien de mi hijo. Y Xiao Zhan —lo miró ahora a él—. Cuida bien de él. Sé que llegarán lejos, que esto solo es el comienzo, estoy seguro. Y sería un honor para mi esposa y para mí poder formar parte de todo ese proceso. Los miró a ambos al mismo tiempo, con un cariño sincero de padre a hijo.

Yibo no supo la razón, pero se sintió muy conmovido, sus ojos comenzaron a ponerse algo acuosos.

—Cuente con ello —prometió Yibo solemnemente.

Xiao Zhan los miró a ambos con una sonrisa pacífica y asintió.

El señor Xiao no tardó en despedirse e irse a dormir, ya era bastante tarde y no estaba acostumbrado a desvelarse tanto.

—La habitación para huéspedes está lista al igual que la de Xiao Zhan. Cada uno puede tomar una… o no —sonrió—. Hasta mañana —se despidió con un gesto de mano y subió con su esposa.

Xiao Zhan se llevó una mano a la boca, aguantando las ganas de reír. Eran risas de completo nerviosismo. Si bien ya sabía que sus padres aceptaban su relación con otro hombre, no dejaba de sentir extraño el hecho de que incluso les permitieran dormir en la misma cama estando bajo su techo.

—Zhan Zhan, vamos a dormir juntos, ¿verdad?

—¿No te importa compartir una cama individual?

—No me molesta, pero… —bajó mucho la voz—… si vamos solo a dormir, ¿no es así?

Xiao Zhan alzó la ceja y entonces entendió.

—Oh… claro, solo dormiremos.

—Porque no podría hacerlo en casa de tus padres —admitió con mucha vergüenza. Antes sí, pero… no sé, me siento tan cercano a ellos que no podría. Lo siento —se avergonzó.

—Está bien —besó su frente—. De todas formas no te iba a pedir que lo hiciéramos esta noche.

Yibo alzó una ceja, no entendiendo, menos entendió la siguiente pregunta de su amado.

—Di Di, ¿te encuentras bien?

—Sí, lo estoy, ¿por qué lo preguntas?

—Porque rechazaste la cerveza. Nunca te había visto hacerlo, excepto cuando no estabas bien de salud.

—No digas tonterías —rodó los ojos.

Eso solo confirmó las sospechas de Xiao Zhan.

—Yibo… —se estaba asustando.

—Durante estos años pasé por rachas en las que bebía demasiado, durante meses. No sé en qué condiciones tenga mi hígado en este momento, pero no quiero ahogarlo más en alcohol.

Quizá sonó muy dramático, pero no tenía ganas de beber, le traía malos recuerdos.

—Bien —suspiró—. ¿Quieres ir a dormir ya? —le acomodó un mechón de cabello tras su oreja.

Yibo esbozó una linda sonrisa y asintió. Siempre tenía ganas de acurrucarse a su lado. Siempre.

Se desvistieron con algo de pereza. No se molestaron en ponerse pijama y se metieron a la cama solo en ropa interior.

En un mudo acuerdo, Wang Yibo hizo función de cuchara grande, abrazando a su amado desde atrás, respirando el suave aroma de su nuca.

Sin dobles intenciones ni morbo, el menor comenzó a acariciarlo con la yema de sus dedos. Eran caricias flojas, sin un patrón continuo, solo acariciaba de aquí hacia allá lo que tenía al alcance. Eso fue arrullando poco a poco a Xiao Zhan, hasta que de pronto sintió algo duro contra su trasero.

—Oye… —murmuró, adormilado.

—Mnh —respondió, acariciando la nuca de Xiao Zhan con la punta de su nariz.

—Dijiste que no tenías intenciones de… hacerlo —su voz salió como un suave susurro que terminó ahogado luego de sentir los suaves labios de su novio acariciando la piel de su cuello una y otra vez, cada beso era más húmedo y prolongado que el anterior, y al final terminó repartiendo suaves mordidas.

—No las tengo —respondió al fin.

—Entonces… ¿qué es esto? —meneó su trasero hacia la entrepierna de Yibo, este jadeó ante el estímulo. Ya estaba bastante duro.

—Lo siento, sabes que está posición para dormir siempre me… me… bueno, tú tienes la culpa, no dejas de moverte y pues… sucede.

Xiao Zhan soltó una pequeña risa al escuchar su tono mortificado. No se movió de su posición, así que solo podía imaginar la expresión que Yibo tenía en esos momentos.

Y sin girarse, para no deshacer la cómoda posición, estiró una mano hacia atrás y la metió debajo de la ropa interior de Yibo.

El menor soltó un jadeo amortiguado por la piel de la nuca de Xiao Zhan cuando sintió que tomaba su miembro y lo rodeaba por completo.

—Tu mano está helada —musitó, tragando en seco cuando sintió cómo comenzaba a estimularlo, solo en la punta y usando su pulgar. Eso lo volvía loco.

—Lo sé, lo siento —finalmente se giró en la cama para poder tenerlo de frente. Miró esos ojos negros, tan oscuros como la noche. Notó también la ligera agitación en su respirar, y sus preciosos labios entreabiertos que lo incitaban a robarle un beso.

Se mordió sus propios labios antes de unirlos con los de Yibo en una suave pero entrañable caricia.

El menor cerró los ojos y disfrutó con plenitud.

—Déjame ayudarte un poco con esto —murmuró Xiao Zhan sobre los labios de su novio.

—¿También me dejas ayudarte?

Xiao Zhan no supo en qué momento Yibo ya había metido la mano bajo su ropa interior, acariciando su creciente erección.

—Por favor —suspiró.

Entre jadeos contenidos, y muchos suspiros cuidadosos, se ayudaron mutuamente a sacar un poco de ese deseo que parecía irrefrenable. Sin embargo, apenas terminaron, cayeron rendidos al sueño.

Habían sido demasiadas emociones para tan poco tiempo, y ahora, ahí juntos en casa de los señores Xiao, se sentían seguros y dispuestos a tomar un merecido descanso uno junto al otro, como debía ser.

La mañana siguiente los recibió con una gran noticia que les alegró la existencia: ya no eran las únicas figuras públicas que se declaraban como pareja homosexual abiertamente. Ayanga y Dalong acababan de hacerlo. Todo mundo ya lo sabía, pero había sido un secreto a voces durante años, ahora… ahora lo podían expresar más abiertamente.

Más tarde, Zhu Zan Jin y Liu Hai Kuan hicieron lo mismo, tomando por sorpresa a muchos. A partir de ahí, más y más personas comenzaron a "salir del clóset", algunos con pareja, otros solteros.

No iban a reprimirse más.

—¿Quieres ir a caminar al parque? —preguntó Xiao Zhan, refiriéndose al parque al que habían ido hace ya varios años.

Esa simple sugerencia emocionó a Yibo.

—¡Sí!

Le entusiasmaba hacer algo tan cotidiano y simple, pues jamás habían podido hacerlo con total libertad.

—Bien, iré a buscar mis tenis. Vuelvo y nos vamos, ¿si?

El menor asintió con una gran sonrisa antes de dirigirse a la cocina por un vaso con agua. Minutos más tarde Xiao Zhan quiso darle una sorpresa, acercándose a él en completo silencio para abrazarlo por la espalda, pero se quedó congelado en su sitio cuando por encima del hombro de Yibo pudo ver lo que hacía.

En una de sus manos tenía el vaso con agua, en la otra sostenía un pequeño pastillero con diferentes medicamentos. Eso hizo que por un momento Xiao Zhan sintiera como si el mundo se le viniera encima.

—Yibo… —murmuró, impactado. Ese pequeño susurro hizo que el otro se llevara tremendo susto, pegando un brinco y escondiendo la evidencia lo mejor posible.

Le esperaba una larga explicación a eso.

Continuará…

26/11/21

8:30 a.m.