CAPITULO 12 "Rumor Confirmada"
-Hinata-san- le decía Kiba- Vamos que llegaremos tarde a la otra clase.
-Si, vamos- le dijo, la verdad era que estaba pensando en cómo decirle a Ten Ten que no podría ser la reunión.
Lo que le dijo Gaara la otra noche la dejo pensando en cómo decirle a ella y que no se enteraran Kiba y Shino, ellos desde la mañana le habían dicho que su horario cambiaria y que la clase de educación física no estaba en ello, ni la de natación mucho menos la de karate. No tenia que preguntar por qué; ya que de seguro esa persona se los había ordenado.
-Hinata!- escucho, era la voz de Ten Ten- Que haces?! Debemos ir a los vestuarios para la clase de natación!
-Ten Ten. . . – empezaba en hablar cuando Shino la interrumpió
-Lo siento pero a partir de este día Hinata-san no ira mas a la clase de natación
-Como?!- dijo sorprendida y mirando a Hinata; su mirada era un ruego silencioso- He! De acuerdo
-De sus cosas Hinata-san- le dijo Kiba y se alejaron de Ten Ten
-Demonios!- dijo Ten Ten al ver a Hinata alejarse con sus matones de tras de ella
Por que tan repentino! No lo entendía; si fueron muy precavidos en ese momento, se dio la vuelta en busca de Neji e informarle que su plan se fue al desagüe. Caminaba mientras pensaba en como reunir a Neji y Hinata, estaba tan concentrada que no se fijo en su camino y tropezó con alguien
-Ho! Lo siento- dijo
-No te preocupes, yo también tuve la culpa- le dijo sonriendo.
Era guapo, de cabello castaño rojizo y corto, llevaba una playera negra y unos pantalones de tela del mismo color.
-Eres nuevo?- le pregunto Ten Ten
-Si- Dijo mirándola- Aun que creo que me he perdido
-A que clase vas
-Natación
-En serio- dijo sorprendida- También voy ahí, si quieres vamos juntos
-Gracias por tu amabilidad
-Y cual es tu nombre
-Sasori- le contesto
-El mío Ten Ten
Caminaron en silencio por unos momentos hasta que Sasori hablo
-Te puedo hacer una pregunta?
-Claro
-Quien era la chica que estabas hablando antes que nos topáramos?
-Por que lo preguntas?
-Es que creo que la he visto de un lugar pero no me acuerdo
-Ha! De ve ser que la hayas visto en las revistad, su padre es el presidente y dueño de la compra-venta de bienes raíces Hyûga
-Y es tu amiga?
-Si y no
-No comprendo?
-Es prometida de un amigo mío y por esa razón se volvió mi amiga
-Ha! Y por que no vino contigo en vez de irse con esos dos
-Por que no le queda de otra- dijo algo moletas y sin pensarlo
-Que no le queda de otra?- dijo inocentemente Sasori- Y por que?
-Sabes Sasori con tantas preguntas pensaría que estas enamorado de ella!
-Lo siento, es que no soy bueno en hacer pláticas- dijo y empezó a reír
Siguieron su camino y hablaron de todo, hasta llegar en los vestuarios
-Demonios se me ha olvidado algo en mi casillero- dijo Sasori molesto
-Anda ve y te veo en el campus del ala este que está cerca de la salida, ahí te presentare a unos amigo, vale?
-Vale!- le dijo y se alejo
Ten Ten sonrío y entro para vestirse a su clase de natación
Sasori se alejaba de ahí, cuando había llegado esa mañana para esperar en que llegaran los alumnos, pero especialmente de Hinata Hyûga. Ya se había cansado de esperar cuan un coche le llamo la atención, era una camioneta completamente negra que solo se detuvo en la mera puerta de la escuela, se acerco un poco y vio bajar un chico no más de 17 años, cabello rizado corto castaño, usaba una pañoleta en su frente y lentes de sol; de tras de el bajo otro de cabello despeinado cargando un cachorro y tenia tatuajes en su rostro. De último bajo la persona quien buscaba, Hinata Hyûga, solo la había visto en fotografías. Pero al verla de persona tenia que reconocer que su cuerpo era lo que todo hombre deseaba en sus brazos, sus ojos aperlados tenían un toque de mujer y su cabello recogido de una coleta dejaba ver un cuello hermoso. La empezó seguir deseando que en un pequeño momento los dos tipos la dejaran sola; pero en ningún momento sucedió, ni siquiera cuando fue el tocador. Eso era extraño, ya que los chicos quien la acompañaba tal parecía que también eran estudiantes del Instituto. Salio de la escuela para llamar a Madara e informarle cuando escucho cerca de ahí…
-Eso es cierto?- decía una chica- Hinata Hyûga esta saliendo con ese asesino?!
Hinata Hyûga? Se acerco donde venia la voz; era un trío de chicas del Instituto que se peinaban y pintaban con esmalte sus uñas
-Según mi padre que fue a esa exposición de arte – decía otra chica- Cuando llego su papa y su prometido solos les preguntaron por ella
-Y cual fue su respuesta- dijo la tercera
-Que estaba en Europa- dijo con una mueca la principal- Pero mientras el padre decía que ella estaba en Europa, llega ella junto con ese asesino!
-Y el Sr. Hyûga que hizo?- preguntaron las otras al mismo tiempo
-El pobre quedo blanco como una hoja de papel; el creyendo firmemente que su hija estaba en Europa y ella revolcándose con ese tipo!
-Pero estas segura?!- volvieron a preguntar
-Claro que si!- dijo con otra mueca- No solo llego con el! Si no también se besaron enfrente todos!
-Ho! Por Dios!- gritaron
-Y lo peor del caso fue que Neji le fue a reclamar, y el muy desgraciado hizo que sus matones le apuntaran a Neji con sus armas!
-Pobre!- dijeron las chicas
-Des pues ese tipo hizo que dejaran noqueado al pobre de Neji!
-No!- gritaron todas
-Si, así fue chicas- dijo molesta- Esa mosquita muerta de Hinata Hyûga no solo se revuelca con el, si no también vive con él!
-Vive con él?!- volvieron a gritar- Con Gaara de la Arena!
-El mismo. Gaara de la Arena, del Clan de la Arena y tercer heredero.
Sasori no daba crédito de lo que acababa de escuchar, se alejo de esas chicas que habían empezado con otro chisme. Se sentó en una de las bancas que se encontraba ahí, ahora comprendía todo; del por que no estaba en su casa, del por que sus padre había dicho lo del viaje y también los guardaespaldas que tenia ella.
Gaara de la Arena, quien se convirtió la cabeza del Clan de la Arena a los 12 años y matado a todo aquel quien había servido a su padre; para que después buscara a los suyos, de su misma edad. Era el primero que había hecho eso, buscar hombres de confianza de su misma edad y se decía que para desgracia de todos eran los mejor entre todos los suburbios. No hace poco se habían enterado que Sasuke Uchiha trabajaba para el, lo cual Madara no lo había aceptado ni asimilado la información. Y ahora como reaccionaria cuando le dijera que Hinata Hyûga era la mujer de Gaara de la Arena. Se levanto y se dirigió a su coche, no podía darle esa información por teléfono, tenia que ir y decírselo en persona
Sasori se encontraba quieto en medio de la oficina de Madara, bueno aunque ahora no se le podía llamar oficina, en el piso estaban tirados varios papeles regados por todos lados, los cuadros de la pared estaban rotos los vidrios, lo floreros en pedazos por ser lanzados y el escritorio volteado de un lado. "Sabía que no lo aceptaría"
-Me estas diciendo que es la mujer de Gaara de la Arena?!- grito Madara, de pie donde debería estar su escritorio, con sus manos cerrados en puños y su reparación agitada de gritar del coraje.
-Eso son los rumores que recorren en toda la escuela- le respondió Sasori
-Pero como demonios se conocieron?! Como diablos Gaara de la Arena acepto como mujer a Hinata Hyûga!
-Eso no se sabe- le dijo- antes de venir aquí tuve que confirmarlo, pensé que solo eran chisme de chicas celosas, pero me encontré con otro grupo de chicos y les pregunte disimuladamente. Ellos también dijeron lo mismo
-Maldita sea!
No solo Sasuke; ahora tenía a Hinata Hyûga en sus manos o mejor dicho en su cama. Madara tenía que buscar la manera en que los dos se alejaran de Gaara de la Arena.
-Maldito! Te matare!- decía Madara mientras pensaba que hacer.
Y entonces se le ocurrió una idea, Hyûga esta angustiado por su hija, por eso lo busco para poder alejar a su hija de un criminal que tal vez la llevaría a la muerte. Sonrío, si por que no
-Sasori, que fecha estamos?
-26 de febrero
-Llama a Konan y Agato; dile que regresen a Konoha para su fiesta de cumpleaños
-Como usted ordene Madara-sama
Y salio de su oficina dejándolo solo maquilando su sangriento plan.
-Gaara, esta vez acabare contigo. Así como me encargue de tu padre. . . .
