Los personajes no me pertenecen, todos menos la protagonista son propiedad de su respectiva autora Koyoharu Gotouge.
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SU NOMBRE
Conforme se acercaba al aula donde impartiría su primera clase, escuchaba más y más ruido de personas hablando y jugueteando, internamente esperó no tener que lidiar con jóvenes problemáticos, a pesar de contar con una gran paciencia todos podían llegar a un límite y aunque nunca había pasado por alguna situación similar, no quería tentar a la suerte.
Llegó y deslizó la puerta con entusiasmo causando el susto de sus alumnos y un silencio total ─ ¡Muy buenos días a todos! ─ Gritó emocionado genuinamente por ver rostros nuevos.
─ ¡Buenos días! ─ Contestaron lo jóvenes aún sorprendidos mientras corrían a sus lugares y se acomodaban en sus asientos. Tres jóvenes particulares se mantenían en silencio, emocionados con la llegada de su profesor. Kyoujuro, adentrándose al aula, noto las miradas de los muchachos y en respuesta les dirigió una discreta sonrisa.
Colocando su material de trabajo en el escritorio que se hallaba frente a los asientos de los estudiantes, tomó un gis y comenzó a escribir su nombre en la pizarra.
Cuando finalizó se giró hacia sus espectadores y sonriendo se presentó. ─ ¡Mi nombre es Kyoujuro Rengoku! seré su profesor de historia y también soy su tutor asignado, por lo tanto, si tienen algún inconveniente o duda sobre algo no tengan miedo de acercarse a consultarlo conmigo para qué juntos podamos solucionar el problema. Dicho esto, espero nos llevemos muy bien. ─ Dijo sonriendo con calidez haciendo sentir conmovidos a sus alumnos y causando el sonrojo de sus alumnas, los cuales no pudieron evitar sentirse como si estuvieran viendo al sol directamente.
─ ¡Sí! ─ Contestaron al unísono. ─ ¡Demasiado brillante! ─ Pensaron todos.
─ ¡Bien! Ahora quiero hacerles una pregunta, ¿Cuánto conocimiento alberga nuestra cultura? ─ Preguntó con curiosidad, como si realmente desconociera la respuesta. Los jóvenes pensativos se mantuvieron en silencio sin comprender del todo la interrogante. El rubio no esperaba una respuesta en realidad. ─ Este tipo de preguntas carecen de importancia, fácilmente podemos deducir que el conocimiento es insondable y aun cuando se acumula tanta sabiduría lo único que podemos hacer es absorber cuanto nos sea posible ─ Hablaba con una voz tranquila pero apasionante, atrapando fácilmente la atención de sus estudiantes. ─ Y siempre es inevitable pensar en cuan maravillosa es la mente humana. ─ Finalizó, haciendo una pausa antes de proseguir.
Justo después, un muchacho con su brazo levantado en clara señal de duda llamó su atención.
─ ¿Sí? ─ El joven profesor respondió a su sigiloso llamado con gentileza, inspirando confianza.
─ ¿Qué significa "Insondable"? ─ Preguntó el chico.
─ "Insondable" significa algo profundo, tan profundo que es imposible ver el fondo o final. ─ Respondió con lentitud y amabilidad. La clase entera hizo un sonido de comprensión y asombro. Divertido con la reacción de sus estudiantes prosiguió.
─ La sabiduría y el conocimiento también pueden definirnos como personas y el saber de nuestros antepasados y conocer los sucesos importantes de nuestro país no solo nos hace valorar nuestra cultura sino también nos permite reflexionar y apreciar quienes somos. ─ Dijo maravillando a los jóvenes expectantes a las palabras de su profesor. ─ ¡Por esa razón aplicaré un examen de nivelación para evaluar su conocimiento y así saber desde que parte de la historia comenzar! ─ Dio a relucir sus verdaderas intenciones después de una plática atrapante y motivacional.
─ ¡Profesor cejas de escoba! ¡¿Quién te crees?! ─ Gritó un furibundo Inosuke.
─ ¡Oye! ─ Gritó Tanjiro enojado, reprendiendo a su amigo por su falta de respeto. Mientras Zenitsu los miraba mal por causar escándalo.
Todos los estudiantes comenzaron a quejarse con confianza por la "grata" sorpresa de su nuevo profesor de historia hasta que una risa contagiosa y estridente los hizo voltear hacia dónde provenía el sonido.
─ ¡No tienen por qué preocuparse! Solo quiero basarme en sus resultados para saber en dónde iniciar y también para ayudar a aquellos que presenten más dificultades. Este examen no tendrá ningún valor para su calificación y si gustan no daré a conocer los resultados a menos que sea individualmente. No tienen que preocuparse por nada. ─ Informó a los jóvenes haciéndolos sentir de nuevo conmovidos. El ambiente se tornó cálido.
Inosuke gruñó ─ ¡Cejas de azotador deja de hacerme sentir extrañamente satisfecho! ─ Volvió a gritar molesto esta vez olvidando la palabra "Profesor".
─¡OYE! ─ Volvió a reprender Tanjiro ahora furioso.
─ ¡No seas grosero! ─ Se le unió Zenitsu.
Kyoujuro volvió a reír fuertemente aligerando las cosas.
─ Solo prometan que se esforzaran en responderlo y si desconocen la respuesta de alguna pregunta déjenla en blanco y no respondan al azar. ─ Pidió el rubio mientras tomaba el bonche de hojas y les pedía a dos alumnos repartir los exámenes. ─ Si tienen alguna duda sobre las preguntas que vienen en la hoja pueden hablarme o acercarse a mí para que pueda ayudarlos. Aunque esta prueba no tenga valor, den lo mejor de ustedes. ─ Dijo con intención de motivar a sus alumnos mientras esperaba a que todos tuvieran una hoja del examen.
─ ¡Sí! ─ Contestó el salón completo.
─ ¡Bien! Tienen hasta la hora del receso para terminar, pueden comenzar ahora. ─ Dicho eso el aula se sumió en silencio y los jóvenes comenzaron a concentrarse en las preguntas que venían en la hoja.
Durante los primeros minutos se dedicó a aclarar dudas a varios estudiantes que se acercaron a él. Pero pasado un tiempo ya nadie volvió a levantarse de sus asientos. Mientras esperaba a que terminaran se hallaba revisando las listas de los grupos a los que impartiría su materia en ese año.
El examen que realizó conforme avanzaba se volvía más complicado, quería estar al tanto del límite de conocimiento que tenían los estudiantes sobre la historia. En él colocó preguntas sobre fechas importantes, sucesos relevantes y una que otra actividad política. En otras palabras, puso poco de todo lo que había transcurrido a lo largo del tiempo. Todo lo que él conocía.
Bueno, no todo.
Él sabía que la época actual no estaba al tanto de una de las más feroces y difíciles batallas que se llevó a cabo por la prevalencia de la humanidad.
No, nadie lo sabía. O si alguna vez lo supieron, esa información se perdió con el paso del tiempo, o tal vez, las personas se obligaron a olvidarlo. Después de todo, no fue una batalla entre personas o entre culturas. Fue más increíble que eso. Una batalla contra seres sumamente fuertes y sedientos de sangre. Demonios.
A pesar de estar consciente que vivió en esa época no tan lejana, aun no recuerda el desenlace de esa guerra. Hay algunas cosas que todavía desconoce de su "yo" anterior.
Los sueños y los sucesos similares que presenta en la actualidad con eventos del pasado, son las llaves que le permiten abrir las puertas hacia sus recuerdos, y a pesar de que logra conocer un poco más de esa anterior vida, sus recuerdos siempre están incompletos. Hasta que se encuentra con las reencarnaciones de las personas que alguna vez conoció en ese pasado. Entonces, es ahí cuando muchas piezas conectan otras partes del rompecabezas. Muchos de sus recuerdos se complementan por más de una o dos personas.
Instintivamente levanto su mirada y la centró en sus particulares estudiantes, quienes se encontraban tan metidos en la prueba que podría jurar haber visto humo saliendo de sus orejas.
Sonrió ante el recuerdo, su etapa de practicante y la secundaria a la que lo seleccionaron. Él nunca los buscó, a nadie en realidad, siempre fue una casualidad, o tal vez, ¿obra del destino? Era el primer día de su labor y se dirigía a presentarse a la oficina del director cuando descuidadamente chocó con una personita causando que soltara lo que llevaba en sus manos. Apenado lo ayudó a levantar las cosas que en su mayoría eran libros y cuadernos, cuando alzó su rostro para mirar a esa persona, le resultó conocida, esos ojos rojos y esa marca en su frente, lo reconoció de algunos de sus extraños sueños, se asustó, y seguido de ello una ráfaga de imágenes lo atacaron y como una revelación, a su mente vino el nombre del muchacho ─ Tanjiro Kamado ─ había dicho, creyendo que lo había pensado.
El chico extrañado y sorprendido lo observó, respetuosamente le preguntó la razón de conocer su nombre y se anticipó a disculparse en caso de conocerse y no recordar al joven hombre. Kyoujuro entrando en pánico obligó a su mente a buscar una rápida solución, hasta que su mirada cayó en el cuaderno que sostenía en sus manos, el cual llevaba escrito el mismo nombre y que pertenecía a ese muchacho.
Con sus dos amigos ocurrió lo mismo.
Entonces comprendió que no eran sueños fantasiosos u ocurrencias divertidas. Eran memorias.
Comprendió que murió y que esos chicos fueron las últimas personas que vio. Así que era congruente que fueran las primeras personas en "conocer" en su nueva vida.
A partir de ese día tomó en serio sus sueños. A partir de ese día se encontró con muchas personas más. Y a partir de ese día, comenzó a preguntarse ¿por qué?
Nunca recordó un solo nombre, solo recordaba rostros. Pero estaba equivocado, sí que recordaba un nombre. Siempre despertaba cada día con el sabor de esas palabras en sus labios.
Al contrario, con las demás personas, recordaba su nombre, pero no su rostro. Con el paso del tiempo, poco a poco recordaba pequeños aspectos de ella, el sonido de su voz, el color de su piel, sus expresivos ojos, sus finas facciones. Pero seguía sin saber quién era, o qué era de él.
Se levantó de su asiento y caminó hacia la ventana para mirar al exterior.
Al mismo tiempo que descubría algo nuevo de ella, un sentimiento iba creciendo en su interior, curiosidad, cariño, anhelo, amor. Disfrutaba cuando ella aparecía en su ensoñación, pero lo que era bueno siempre terminaba más rápido. Añoraba más. Ella era alguien importante, no solo porque así lo sentía, sino, por que aún no se encontraba con ella en esta vida, debía ser la única persona que faltaba por ver, la última. A ella sí que deseaba encontrarla y tal vez esa es la razón por la cual no la ha "conocido" aún.
Porque no puede esperar para verla.
Algo llamó su atención distrayéndolo de sus pensamientos, una sensación, un presentimiento. Su mirada recorrió el terreno de la escuela, pasando por las canchas deportivas, observando a estudiantes y uno que otro maestro o trabajador, siguiendo hacia los jardines de la parte trasera de la escuela el cuál pertenecía al club de jardinería y arreglos florales.
Su corazón se aceleró.
Lo vio, fue rápido, alcanzó a ver una silueta esbelta de espaladas, hombros finos y un cabello ondulado castaño poco más debajo de los hombros desapareciendo por una esquina con un grácil caminar.
¿Podría ser…?
Una nueva proyección se abrió paso de manera brusca en su mente.
Un sitio frío, un lugar obscuro.
Está cerca…─
Una mujer herida, huyendo.
¡No vengas! ─
Se interpuso entre ese ser y ella.
¡No permitiré que nadie muera! ─
Un cuerpo frente a él.
¡CUIDADO! ─
Un paisaje cálido y una dulce voz
Rengoku…─
…Rengoku…
Rengoku…
¿Profesor Rengoku? ─ Regresó a la realidad. Llevó una mano a su frente, sentía una punzada de dolor. ─ Profesor, ¿se encuentra bien? ─
Sus ojos se dirigieron hacia la persona que tenía a su izquierda y que lo había estado llamando.
─ Estoy bien joven Kamado, disculpa. ¿Ocurre algo? ─ Contestó al preocupado muchacho, intentando lucir con normalidad.
─ Terminé la prueba, faltan unos minutos para la hora del descanso ─ Habló el pelirrojo, avisándole que pronto finalizaría la clase notando que el joven adulto aún se encontraba un poco distraído.
Sorprendido revisó el reloj en su muñeca y comprobó que, en efecto, faltaban 15 minutos para que sonara el timbre de la hora de descanso. Se giró hacia sus alumnos ─ ¡Faltan quince minutos para que termine la clase! ¿Acabaron todos con la prueba? ─ Preguntó esperando la respuesta de sus estudiantes.
─ ¡Sí! ─ Respondieron todos en coro alargando la palabra.
─ ¡Pasen ordenadamente los exámenes hacia enfrente! ¡No olviden escribir sus nombres! ─ Avisó. Se giró hacia el muchacho que seguía a su lado ─ Gracias Kamado, puedes regresar a tu lugar a guardar tus pertenencias ─ Le dijo al pelirrojo mientras recibía su examen y lo tomaba del hombro caminando junto a él hacia los asientos para recoger las hojas restantes.
Mientras pasaba a los primeros asientos de cada fila recogiendo los exámenes pensó en el reciente recuerdo que lo atacó hace unos instantes. Todavía se sentía agitado. La mayoría de las veces esos sucesos abruptos lo hacían sentir incómodo e incluso cansado. Pero nunca le ocurría cuando se trataban de ella.
Siempre conservaba un sentimiento cálido y reconfortante después de cada memoria o sueño –por pequeño que fuera – que trataba sobre ella.
Pero en esta ocasión fue diferente. Se sentía inquieto, impotente y asustado.
Ese recuerdo fue el momento en el que la conoció.
Mientras ordenaba sus cosas el timbre sonó indicando el descanso y el medio día. Caminando hacia la puerta con sus cosas bajo el brazo se dirigió hacia sus alumnos ─ ¡Buen trabajo el de hoy muchachos! Tendré los exámenes calificados para la próxima clase, si necesitan algo saben dónde encontrarme ─ Dijo el rubio mientras abría la puerta. ─ ¡Disfruten de su receso, repongan suficientes energías para el resto del día! ¡Nos vemos en la siguiente clase! ─ Se despidió enérgicamente.
─ ¡Muchas gracias! ─ Contestaron los jóvenes. ─ ¡Demasiado brillante! ─ Volvieron a pensar.
Iba camino a la sala de maestros para dejar sus cosas e ir a almorzar junto a sus compañeros. Sin poder evitarlo, llevó su mano libre hacia su pecho, con la intención de calmar sus emociones.
Un nombre resonando fuertemente en sus pensamientos.
"Shiro Hatoyama"
Cerca de ahí, en los jardines de la escuela, una estudiante seguía sosteniendo su pecho, aún impactada por el reciente recuerdo que apoderó su mente.
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¿Será que nuestra protagonista está por aparecer? OMG! Eso lo veremos en el siguiente capítulo! Muchas gracias a todas esas personitas que leen esta historia en silencio, espero seguir contado con ustedes. Nos leemos pronto.
Adioooos~
