Los personajes no me pertenecen, todos menos la protagonista son propiedad de su respectiva autora Koyoharu Gotouge.
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CAPITULO ESPECIAL - ERES TÚ
Cumpleaños/Día de las Madres
Era domingo y a pesar de no haber labores durante ese día de la semana, tenía que asistir a un importante partido en el que participarían sus tres singulares estudiantes, después de todo, era el juego decisivo en el que se obtendrían el título del equipo más fuerte de voleibol de la región.
Durante meses fue consciente y partícipe de los arduos entrenamientos de sus alumnos, muchas veces durante su tiempo libre los acompañaba, y observaba con gran orgullo el esfuerzo y dedicación que brindaban. Además, que había días muy divertidos en los que retaban a sus profesores a un par de juegos, sí, sí que era emocionante. Cuando iniciaron las selecciones fácilmente subieron de categoría y claro, mientras iban avanzando y obteniendo victorias, los oponentes se volvían cada vez más fuertes, pero eso no fue un impedimento para que sus estudiantes revoltosos lograran llegar al final.
Emocionado se levantó temprano, arregló su habitación y se alistó con ropa cómoda, había muchas cosas que hacer, ese era un día muy importante, no solo por el partido final, sino que también se trataba de un día muy especial, y por supuesto quería tener suficiente tiempo para pasar parte del día con la persona más especial de todas.
Estando preparado salió de su habitación y se dispuso a dirigirse a la cocina para preparase un desayuno, mientras recorría los pasillos de su tradicional hogar, imaginó que su pequeño hermano Senjuro se encontraría dormido pues aún era demasiado temprano, el partido iniciaba a las 09:00 de la mañana y contando con que debía pasar por Tengen, manejar un trayecto de casi una hora y llegar tiempo antes para ver a los muchachos y desearles suerte, entonces tuvo que levantarse muy temprano para poder cumplir con todo y llegar con tiempo, además de tratarse de un día de descanso no le sorprendería que su hermanito estuviera aún en los brazos de Morfeo.
Mientras se acercaba a su destino percibió un agradable olor que hizo rugir a su estómago. No se supondría que debía haber alguien en casa ya que era un día libre para las servidoras. Con curiosidad recorrió la puerta y asomó su cabeza para descubrir al causante de tan glorioso aroma. Ante el ruido que causó, la persona que se encontraba preparando el desayuno se giró para verlo y grande fue su sorpresa al ver que se trataba de su hermano menor.
Senjuro esbozó una gran sonrisa y dejando de lado lo que estaba haciendo corrió hacia su hermano y se lanzó a sus brazos. Kyoujuro, aunque extrañado recibió el gesto con gran alegría. ─ ¡Feliz Cumpleaños hermano! ─ Felicitó Senjuro con entusiasmo y con la voz tímida y dulce que lo caracterizaba.
Consternado por lo que dijo su hermanito recordó que, en efecto, era su cumpleaños. Siempre lo olvidaba, pues para él carecía de importancia, ese día siempre tuvo un significado más importante. Recordaba muy pocas ocasiones en las que lo había celebrado, puesto que casi nunca tenía el tiempo ni con quien hacerlo. Su Padre siempre se encontraba lejos por el trabajo, y desde que la salud de su Madre se deterioró, esta ingresó al hospital para tener mejores cuidados y poder recuperarse. Siempre declinaba las invitaciones de sus amigos y antiguos compañeros, ya que, regresar a casa era su prioridad, regresar con su hermano y hacerle compañía era lo más importante para él.
Entonces comprendió. Por supuesto que siempre celebraba su cumpleaños, nunca se encontraba solo, Senjuro siempre se encargó de hacer su día ameno y cálido. Se sintió mal por no recordarlo y se auto recriminó por no ser considerado con los esfuerzos del más joven de la familia.
Apretó contra sí el delgado cuerpo que sostenía y apoyó su mentón en la cabeza de su hermano. ─ Gracias, Senjuro. Gracias por siempre estar aquí ─ dijo con una voz gentil y tranquila. Extrañado por la falta de entusiasmo en su hermano mayor, este se separó unos centímetros de su cuerpo y alzó su rostro para verlo. Sus miradas conectaron y después soltaron una melódica risa.
─ Ven a desayunar hermano, antes de que se enfríe ─ habló Senjuro separándose del cuerpo del primogénito y dirigiéndose a servirle un plato de comida.
─ Pensé que estarías dormido ─ comentó Kyoujuro.
─ Ayer dijiste que irías a ver a Tanjiro y los chicos a su último partido y mencionaste que tendrías que levantarte muy temprano, así que imaginé que podría prepararte el desayuno y ser la primera persona en felicitarte ─ Contestó el menor con las mejillas sonrosadas mientras colocaba el plato con comida en la mesa frente a su hermano.
Con una ternura extrema sacudió los cabellos alborotados de su hermano y retomando su energía volvió a agradecer y engulló la comida deliciosa hasta dejar el plato limpio. Después de dos repeticiones más y una amena charla, limpió los residuos de comida de su boca, agradeció por los alimentos y mirando su reloj de muñeca se apresuró a ayudar a su hermanito a recoger y lavar los platos.
Senjuro al ver su apuro le restó importancia y le dijo que él se encargaría de recoger y que si no quería llegar tarde sería mejor que emprendiera su camino. Agradecido Kyoujuro detuvo sus acciones, fue por sus llaves y su cartera y volteando a ver por última vez a Senjuro le dijo ─ ¡Ya me marcho, nos vemos más tarde! ─.
─ ¡Hermano! ¿Iremos hoy? ─ Detuvo a su hermano brevemente esperando una respuesta a su pregunta.
El mayor sonrió ─ ¡Claro que sí! Hay que darle una sorpresa, pasaré por ti más tarde, ¿De acuerdo? ─ Contestó.
─ ¡De acuerdo! Te estaré esperando, deséales suerte a los muchachos de mi parte ─ Pidió Senjuro antes de ver a su hermano salir de casa.
─ ¡Lo haré! ─ Contestó el rubio mayor mientras caminaba apresurado hacia su carro.
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Desgraciadamente no pudieron ver a los muchachos minutos antes de que comenzaran a calentar para dar inicio al partido, así que Tengen y él fueron directamente a las gradas eligiendo el mejor lugar para observar el transcurso del juego con detalle.
Fue cardiaco, emotivo y apasionante, no podía apartar la mirada de la cancha, el último oponente era indudablemente fuerte y habilidoso, pero los jóvenes se mantuvieron serenos y respondieron a cada uno de sus ataques. Cinco sets. Es lo que duró el juego, un lapso frustrante y agotador, pero el cuál, valió totalmente la pena.
El silbato sonó, dando por finalizado el partido, las gradas y la cancha completa se encontraban en un profundo silencio. Incrédulo y emocionado esperaba las reacciones de sus estudiantes, los cuales voltearon a verse los unos a los otros aún sin poder creerlo.
─ ¡Maldita sea! ¡GANAMOS! ─ Inosuke fue el primero en salir de su letargo, provocando la reacción de sus demás compañeros. Repentinamente los jugadores de la banca corrieron hacia los jugadores titulares, lanzándose en fogosos abrazos y gritos de victoria. Las lágrimas no se hicieron esperar. Se convirtieron en el equipo de preparatoria más fuerte de la región de Kanto.
Sus ojos comenzaron a picar y junto a él escucho a su compañero sorber fuerte la nariz, volteó a verlo y presenció su nariz escurriendo y sus ojos rojos por retener el llanto.
─ ¡Tengen, está bien llorar de orgullo! ¡No necesitas sentirte avergonzado! ─ Gritó sin malicia alguna a su amigo y compañero de trabajo, mientras escuchaba unas risitas a sus espaldas proviniendo de algunos espectadores y recibiendo a cambio una fulminante mirada.
En cuanto desaparecieron los jóvenes de la cancha después de haber agradecido por el juego, se apresuraron a buscarlos para dar sus felicitaciones. A lo lejos presenciaron a su amigo, profesor de deportes y entrenador del equipo Giyuu Tomioka mientras conversaba con sus alumnos. En cuanto sintieron su presencia los jóvenes corrieron en dirección hacia ellos, deteniéndose a escasos metros para dar una profunda reverencia. ─ ¡Profesor Rengoku muchas gracias! ─ Gritó Tanjiro. ─ Usted nos ayudó a entrenar y financió en varias ocasiones a nuestro equipo, de no ser por usted no habríamos llegado tan lejos. ¡Le estamos agradecidos! ─
─ ¿Y yo estoy pintado o qué? ─ Recriminó Uzui Tengen.
─ Además, hoy también es un día especial para usted ─ comentó el joven pelirrojo haciendo caso omiso a la recriminación del profesor de artes.
─ O-oigan, no me ignoren ─ Murmuró inútilmente Uzui siendo ignorado de nuevo.
Kyoujuro cambió su expresión de afecto a sorpresa.
─ ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! ─ Gritaron todos al unísono ocasionando que el calor subiera hasta sus mejillas. ─ Desgraciadamente no pudimos conseguir un presente para usted y agradecerle como se debe, nos disculpamos por eso ─ Habló esta vez el joven Agatsuma.
Kyoujuro les sonrió y los miró con afecto. ─ No es necesario que me feliciten ni me den las gracias por nada, ustedes son los que lograron llegar alto y obtener el título de los mejores ─ Dijo el rubio con voz seria y segura. ─ Soy yo quien debe felicitarlos, estoy orgulloso de ustedes, es un placer ser el tutor de increíbles jóvenes ─ Habló tocando los corazones de sus estudiantes. ─Y no se preocupen por darme algo, ¡su triunfo es de los mejores obsequios que he tenido! ¡Gracias por eso! ─ Finalizó con una cálida sonrisa e inclinando levemente su cabeza.
Cuando volteó a ver los rostros de sus estudiantes estos estaban tan conmovidos por sus palabras que comenzaron a soltar fluidos hasta en lugares que él creía imposibles. Intentando pensar que decir para calmarlos, ellos repentinamente se abalanzaron sobre él dándose la libertad de abrazarlo. Kyoujuro relajando su expresión y sonriendo con ternura los consoló dándoles palmaditas en la espalda y alborotando sus cabellos mientras Tengen y Giyuu los veían con tenues sonrisas.
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No pensó que tardaría tanto, después de calmar a los chicos los llevaron a un merecido almuerzo, después de haberse esforzado tanto necesitaban recuperar energías. En cuanto terminaron de comer se disculpó por su pronta retirada y arrastrando a Tengen se marcharon de regreso a Chiba. Aún tenía algo muy importante que hacer. Una vez dejó a su compañero de trabajo en su hogar se dirigió lo más rápido que el señalamiento de tránsito le permitía. Si llegaba pasada la tarde no le permitirían verla.
Llegó a casa y no hubo necesidad de bajarse del vehículo, pues Senjuro se mantuvo al tanto de su llegada. Lo observó salir de su hogar y asegurar la puerta para después correr rodeando el carro y colocándose en el lado del copiloto.
─ Tardaste mucho hermano ─ Le reprochó el joven haciendo un mohín.
─ Lo siento Senjuro, no sentí las horas pasar ─ Dijo con una sonrisa apenada. ─ Además, llevamos a los chicos a reponer energías, dieron todo de sí en ese encuentro ─ Comentó orgulloso.
El rostro de Senjuro brilló ─ ¿Ganaron? ─ preguntó.
─ ¡Por supuesto! ─ Contestó el mayor guiñando un ojo.
─ ¡Que felicidad! Después le mandaré un mensaje a Tanjiro para felicitarlo ─ Dijo el menor.
Se mantuvieron en silencio por un breve momento hasta que el más joven de la familia lo rompió.
─ Oye… ¿Padre no te ha llamado? ─ Preguntó tímidamente.
─ No te preocupes por eso, sabes que Padre siempre está ocupado, no quiero que desentienda sus obligaciones solo para llamarme, cuando tenga tiempo estoy seguro que lo hará ─ A pesar de lo que respondió no pudo evitar sentir algo de tristeza, cuando estuvieron al tanto de la delicada salud de su progenitora su Padre se esforzó más en su trabajo para cubrir los gastos del tratamiento. Así que se obligó a entender que no tendría tiempo para ellos, era por una causa mayor.
Pensando en eso, vino a su mente el hecho de que tiene mucho tiempo sin hablar con él, ni se diga de la última vez que lo vio. Llegaron a su destino, aparcó el auto y una vez en la acera volteó a ver el imponente edificio. Era el hospital donde su Madre estaba internada.
Ingresaron al hospital, caminaron directamente a recepción para apuntar sus nombres en la lista de visitantes y después se dirigieron a la habitación de siempre. Conforme se acercaban no podía evitar sentir ciertos nervios e impaciencia, deseaba atravesar ese umbral para poder verla después de varias semanas.
Hoy era un día especial y siempre deseaba pasarlo junto a la persona más especial de todas, y lo seguiría haciendo hasta siempre. No era su cumpleaños, no, era el día de las Madres.
Por fin frente a la habitación, con cuidado pero lo suficientemente fuerte, llamó a la puerta, adentrándose después de obtener el permiso y escuchar una grácil voz diciendo ─ adelante─.
Una vez dentro, en una silla frente a la gran ventana que daba al exterior se hallaba sentada una mujer hermosa de largo cabello negro trenzado y rostro sereno en ropa de hospital y una manta azul celeste cubriendo sus hombros. En cuanto los vio sonrió e instantes después Senjuro salió disparado a saludar a su querida Madre. Ella con los brazos abiertos lo recibió, lo apapachó y besó sus mejillas con cariño.
El rubio mayor aún se encontraba a unos metros de distancia inmóvil y en silencio. Cuando Senjuro se separó de la mujer este exclamó ─ ¡Feliz día Madre! ─ Ruka simplemente sonrió con amor y acarició su mejilla. Alzó su mirada, encontrando sus carmesís ojos con los de su primogénito.
─ Madre, felí…─ Fue interrumpido por su progenitora antes de terminar su frase.
─ Feliz cumpleaños mi dulce Kyoujuro ─ Incapaz de hablar, se acercó hacia la mujer, arrodillándose frente a ella.
Con una delicadeza propia de una madre, tomó su rostro entre sus cálidas manos y acercándose lentamente colocó un dulce beso en la frente del rubio, apartando su rostro del de él y aun sosteniendo sus mejillas lo observó. Analizándolo, o más bien, admirándolo.
─ Cada día te pareces más a tu Padre ─ Dijo avergonzando un poco al joven adulto. ─ Y a la vez no ─ Agregó sonriendo y cerrando los ojos apartando las manos de su rostro. Kyoujuro la miró sin comprender y Senjuro soltó una linda carcajada entendiendo las palabras de su Madre.
─ ¿Gracias? ─ Dijo sintiéndose la única persona fuera de la ecuación.
─ Eres atractivo y fuerte como tu Padre, pero tienes una esencia dulce y amable ─ Explicó la hermosa mujer con voz segura. ─ Tu junto con Senjuro son mi mayor orgullo ─ Finalizó.
─ Es un orgullo ser tu hijo ─ Dijo inconforme ante la idea de recibir tales halagos de parte de su Madre. Él es lo que es gracias a ella.
─ Sé cómo piensas Kyoujuro, mis enseñanzas bien pudieron ayudarte a elegir un camino, pero es tu propio esfuerzo y dedicación los que te llevaron a ser el hombre que eres ─ Explicó con su mirada llena de infinito amor ─ Y siempre que pienso que no se puede estar más orgullosa de ti y de Senjuro, me recuerdan lo equivocada que estoy ─
─ Madre, basta ─ Dijo el hijo mayor. Buscando argumentos para explicar que todo lo que él era se debía a ella.
─ Tuviste pruebas difíciles y te deje solo a temprana edad, pero supiste afrontar los problemas y dedicaste tu tiempo y tu espacio a tus objetivos sin descuidar los errores que tu Padre y yo cometimos ─ Él sabía que se refería a su enfermedad y al distanciamiento de sus Padre, pero también sabía, que su mayor arrepentimiento fue separase de Senjuro quedando a cargo de él.─ Y todo lo superaste con una sonrisa y un maravilloso corazón ─ Añadió con los ojos cristalizados ─ Aaahh… soy la Madre más afortunada ─ Dijo enjugándose una lágrima traicionera.
─ ¡M-Madre! No llores por favor ─ Dijo un muy preocupado Senjuro. En cambio, Kyoujuro por primera vez no hallaba palabras para responder, seguía sin creerlo de ese modo. Se sentía encerrado y molesto consigo mismo, no podía evitar pensar que su Madre lo sobre valoraba.
─ Cariño, no hagas esa expresión, estoy segura de que hay muchas personas que piensan igual que yo y que te lo han demostrado, recuerda que si no son las palabras entonces son las acciones las que hablan por sí solas ─ Y con eso dicho, rememoró los sucesos de ese día, Senjuro cocinando para él, sus amigos y compañeros estando a su lado y sus estudiantes soltando lágrimas de cocodrilo por su agradecimiento hacia ellos. Es verdad, ella siempre lo hacía entrar en razón. Con eso en mente sonrió.
─ Queríamos traer tus flores favoritas, pero no sabíamos si sería prudente ─ Habló Senjuro para mantener una conversación.
─ También pensamos en traerte un regalo, pero las enfermeras siempre confiscan las cosas que te traigo ─ Dijo Kyoujuro con una expresión inocente.
Soltando una risa melodiosa respondió ─ Me pregunto que serán las cosas que intentabas traer para mí ─ Lo dijo con genuina curiosidad, por alguna razón las enfermeras debían prohibirle entrar con esos obsequios. ─ Pero está bien, no necesito ningún regalo, simplemente que vengan a verme o me llamen es más que suficiente ─ Comentó mirando a ambos hijos.
─ Podríamos hacer más por ti, este es tu día después de todo, mereces lo mejor del mundo ─ Volvió a hablar el rubio mayor.
Sorprendida por las palabras de su hijo sonrió y contestó como si fuera la respuesta más obvia del mundo ─ Ya tengo lo mejor del mundo, a tu padre, a tu hermano y a ti, tengo a mi familia completa, ¿Qué más puedo pedir? ─ Tomando el mentón de su hijo lo obligó a alzar la mirada con delicadeza ─ Kyoujuro, mi más hermoso regalo en este día tan especial eres tú, siempre fuiste, eres y serás tú. Por qué es el día de las madres y por qué el regalo que Dios me dio fue tu nacimiento, un bebé fuerte y sano ─ Finalizó.
Con lágrimas en los ojos escondió su rostro en el regazo de su madre, mientras ella acariciaba su cabeza con gentileza y amor. Su más hermoso regalo, cielos, sí que sabía cómo ablandar su corazón.
Después del torbellino de sentimientos y emociones comenzaron una amena plática que se extendió por un par de horas, tenían planeado quedarse hasta que los corrieran, poco les importaba estar cansados al día siguiente.
Anocheció y con ello escucharon el llamado en la puerta, extrañados voltearon a ver el portal. Senjuro se ofreció a abrir y recibir a quien fuera que estuviera del otro lado. Cuando abrió se encontró con el rostro inconfundible de su Padre.
─ ¡Padre! ─ Exclamó el joven, alertando a su hermano mayor. Indeciso en cómo reaccionar, simplemente se apartó de enfrente y permitió el acceso del adulto. Éste un poco herido por no recibir ni un gesto de cariño se adentró a la habitación, no sin antes revolver los cabellos de su hijo menor.
─ Hola Senjuro, familia, buenas noches ─ Saludó un poco incómodo. A pesar de tratarse de su amada esposa y de su sangre se sentía fuera de lugar.
─ Hola amor, buenas noches ─ Ruka regresó el saludo con cariño, después de todo se trataba de su amado esposo.
─ ¡Buenas noches, Padre! Ha pasado un tiempo, espero hayas cuidado de tu cuerpo ─ Dijo Kyoujuro muy alegre por volver a ver a su Padre después de varias semanas, por no decir meses.
Shinjuro contrariado, se sintió culpable, no contesto al llamado de atención de su hijo, en cambio, se acercó a él y lo rodeó con sus brazos sosteniendo su cabeza apretándolo contra él.
Kyoujuro incrédulo y con los sentimientos a flor de piel correspondió el gesto, rodeando la espalda de su Padre con manos temblorosas.
─ Feliz Cumpleaños hijo ─ Susurró a la altura de su oreja, causando un estremecimiento en el muchacho. ─ Lo siento por todo ─ Agregó.
El joven adulto se limitó a abrazar a su progenitor con más fuerza y a enterrar su rostro en su hombro. Las lágrimas amenazando con volver a salir. Se sentía feliz.
Después del tiempo justo se separaron y su Padre palmeó su hombro con fuerza. Con seguridad reestablecida se acercó a su hijo menor y lo abrazó para después hacerle cosquillas en los puntos débiles que aún recordaba.
Por último, se giró hacia su esposa, que lo veía con una sonrisa gentil y ojos llenos de cariño. Se acercó a ella y besó su frente.
─ Feliz día Cariño ─ Susurró contra sus labios ─ Por un momento temí no alcanzar a llegar ─
─ Ya estás aquí. Sin lugar a duda, el mejor día de las madres ─ Habló Ruka para después acortar la distancia entre el rostro de su marido y el suyo.
Kyoujuro rápidamente se giró dándoles la espalda y algo de privacidad. Volteando a ver a su hermano el cual se encontraba muy atento a la cercanía de sus padres. Con agilidad y rapidez se colocó junto a este y cubrió sus ojos murmurando cosas como "aún eres muy pequeño para presenciar la llama de la pasión" mientras el joven forcejeaba diciendo ser "lo suficientemente grande para ver muestras de afecto".
Sin lugar a duda, el mejor cumpleaños de todos.
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Estaba de camino a la sala de maestros, un nuevo día había comenzado. Tuvo una noche pacífica, sin sus particulares sueños, o querrá decir, recuerdos de su vida pasada. Se sintió feliz, al no haber tenido recuerdos o imágenes de su vida pasada durante el día de su cumpleaños solo podía asegurar, que los momentos que vivió son recuerdos propios y únicos, de él, su yo actual y de su vida en la época moderna.
Ingresando a la sala, pudo notar un objeto en su escritorio. Acercándose a este tomó con curiosidad en sus manos lo que parecía ser un retrato. Un retrato suyo enmarcado como si de una fotografía se tratase. Era un trabajo pulcro y detallado, era increíble, y entonces recordó ese día.
Estaba un poco frustrado a causa de una ráfaga de imágenes y recuerdos que lo abrumaron durante su hora de clase. Apenado tuvo que disculparse excusándose con retirarse al sanitario, pero sus piernas lo llevaron al exterior al jardín trasero del instituto. Se sentó en una banca inclinándose hacia atrás sosteniéndose con sus brazos observando el cielo hasta tranquilizarse. Eso fue hace meses.
Volteó el retrato y descubrió un mensaje junto a unas iniciales.
El escenario era tan bello que no pude evitar plasmarlo.
Feliz Cumpleaños.
S.H
Sonrió. Atesorando el objeto. Su mirada brillando con ternura y algo más…
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HOLA! Primero que nada, feliz día de las madres (super atrasado) a todas aquellas personitas lectoras/escritoras que sean madres y también a las madres de todos los lectores/escritores de esta plataforma. Segundo punto casi igual de relevante, feliz cumpleaños (super atrasado) a este personaje tan querido y particular que es protagonista de esta historia, Kyoujuro nació en un día tan maravilloso y especial, al menos para los mexicanos que celebramos a las madres el día 10 de mayo. Y no crean que lo olvido, también lamento mucho haberme ausentado tanto tiempo, no diré que no volverá a ocurrir por que honestamente estoy en un punto difícil de mi vida, pero si puedo asegurarles que no dejaré de subir capitulos hasta que la historia este completamente terminada.
Sin más que agregar, solo me queda agradecer a aquellas personas que sigan esta historia y muchas gracias a aquellas que me han regalado un review, omg, no saben lo feliz que me vuelve conocer sus opiniones. Mil gracias. Espero continuen brindandome su apoyo y alentandome con sus hermosas palabras. Nos veremos pronto.
Adioooooooos ~
