Capítulo 3
¡Piratas!
Hacia el oeste partiendo de ciudad Petalia se extendía la ruta 104, la cual destacaba por ser de lo más pintoresca; era principalmente marítima, encaraba directamente al mar de China Oriental y mezclaba costa con llano y una abundante vegetación gracias sobre todo a la cercanía con el bosque Petalia. Esa combinación de ambientes propiciaba la aparición de todo tipo de pokémon, atrayendo además a muchos entrenadores a los que retar y así entrenar.
En esa zona destacaba la presencia de una pequeña playa donde los habitantes de ciudad Petalia iban a darse un baño los días más calurosos, además de una casita de playa con muelle privado donde vivía el señor Arenque, un ex marinero ya retirado según lo que le contaron los pescadores de por allí.
-¿No conoces al señor Arenque? Todos los pescadores de la prefectura le conocen, es una leyenda viva, un lobo de mar empedernido que se conoce de pe a pa todos los mares del Pacífico Oeste y sus alrededores. Se cuentan unas historias increíbles de sus viajes.
-¿De veras? Yo es que como no soy de Hoenn, justo ayer me vine a vivir aquí…
-Ah, claro, entonces es normal que no lo conozcas. Si tienes la oportunidad de hablar con él pídele que te cuente acerca de sus viajes, muchos niños de Petalia van a verle para escucharle.
-Vaya…
Llevado por la curiosidad se pasó por la casita, pero no vio a nadie por los alrededores, por lo que prefirió dejarlo estar y no molestarle. De por sí Bruno siempre había sido un chico de lo más curioso y no le importaba aprender cosas nuevas, sobre todo ahora que era nuevo en la prefectura y debía aclimatarse a ella, por lo que conocer más de su nuevo hogar era, de cierta forma, relevante, al menos para él.
También se encontró con muchos entrenadores en la playa y sus alrededores, retándolos a todos para entrenar; no sabía a qué se enfrentaría en cuanto llegara a ciudad Férrica, por lo que debía estar preparado, y no descartaba hacer otra captura para aumentar tanto su equipo como sus probabilidades de victoria. En cuanto estuvo listo y a punto, se preparó curando a sus pokémon y comprobando que lo tenía todo y se adentró en el bosque.
El bosque Petalia destacaba por ser bastante denso, con multitud de árboles poblando sus hectáreas; debido al clima subtropical imperante en toda la prefectura, destacaba la presencia de manglares, cícadas, helechos arbolados, bambú o alcanfor, los cuales destacaban por estar siempre verdes durante casi todo el año.
Debido a la alta densidad de la vegetación el ambiente era algo oscuro, aunque algunos rayos de luz de sol conseguían colarse entre las ramas, dándole al bosque un aspecto de lo más místico y etéreo. Estaba además repleto de pokémon sobre todo de tipo bicho, lo que propiciaba la presencia de cazabichos entre otros entrenadores. No pudo evitar retar a unos cuantos para entrenar, ya que después de todo su meta era ser más fuerte que su padre y superarle en cuanto llegara el momento. En ese sentido Bruno era de lo más entusiasta, algo que su madre siempre argumentaba que lo había sacado de su padre. De tal palo tal astilla, como siempre se solía decir.
Atravesar el bosque le llevó por lo menos gran parte del día, esa misma tarde, cruzando un claro que serpeaba entre los árboles, se encontró con un hombre trajeado y con aspecto de oficinista observando los alrededores y sosteniendo en una mano un maletín de cuero marrón. Parecía estar fuera de lugar.
-Mmh, nada, ni uno-murmuraba, algo desanimado.
-Hola ¿busca algo?
-Oh, sí, estoy buscando a este pokémon, shroomish, que me gusta mucho ¿Has visto alguno por aquí por un casual?-explicó el hombre, enseñándole una foto.
Llevado por la curiosidad, Bruno hizo mano de su pokédex y consultó la base de datos.
-Shroomish, el pokémon hongo; viven en zonas húmedas en la profunda oscuridad del bosque. Suelen quedarse tranquilamente bajo las hojas caídas, alimentándose del abono que éstas generan al empezar a pudrirse. Si siente peligro agita su cuerpo y libera esporas venenosas de su cabeza, son tan tóxicas que pueden hacer que se marchiten los árboles y hasta las malas hierbas. Le encanta alimentarse de tierra húmeda y abonada, si vas a un bosque después de que haya llovido, verás a este pokémon engullendo la tierra.
-Oh, ya veo, debe ser por eso por lo que no aparecen, lleva sin llover por aquí desde que empezó el verano-comentó el hombre tras oír la extensa descripción de la pokédex.
-Debe ser, aunque es la primera vez que lo veo…
-Una lástima, la verdad, pero al menos sé cuando podré volver, gracias por el dato. Eso es una pokédex ¿verdad?
-Ah, sí, me la dio el profesor Abedul…
-Vale, ya decía yo, no recordaba unas descripciones tan extensas, aunque teniendo en cuenta que se trata del profesor Abedul no me extraña en absoluto.
-¿Y eso como lo sabe?
-Porque fui yo quien se encargó de comprobar los valores de fábrica de la última remesa de pokédex que nos llegó desde Kanto. Trabajo en Devon SA, en ciudad Férrica, y soy el coordinador adjunto de la sección de electrónica.
-Ya veo…
-Cuando tengo tiempo libre vengo aquí a pasar el rato, aunque ahora tengo que volver…
-Le acompaño, yo también voy a ciudad Férrica.
-Ah, bien… ¿estás de viaje?
-Sí, empecé justo ayer…
Estuvieron hablando de todo un poco mientras retomaban el camino, aunque un poco más adelante, y tras unos densos matorrales cercanos, les abordó un pirata, o al menos eso fue lo que le pareció cuando Bruno le vio. Vestía con una camiseta de rayas blancas y negras junto a unos pantalones azules a juego y con motivos blancos en los costados. Además, portaba un pañuelo azul con una especie de A echa con huesos y llevaba las manos enguantadas.
-¡Tenía que esperar sólo un poquito para tenderte una emboscada, pero tú tenías que haberte puesto a hacer el tonto en el bosque! ¡Me cansé de esperar, tú, suelta esas piezas!-exclamó el pirata, dirigiéndose al hombre trajeado.
-¿Eh? ¿Quién es usted, qué es lo que quiere?
-Eh, oye ¿Qué maneras son esas? Además ¿Quién eres tú, de qué vas?-inquirió Bruno, enfadándose debido al exabrupto.
-¿¡Qué?! ¿¡Le vas a defender?! ¡Nadie interfiere en los planes del equipo Aqua y sale bien parado! ¡Ven a que te de jarabe de palo!-exclamó entonces, sacando a un poochyena y presentándole batalla.
Por su parte, y aún algo cabreado, Bruno no lo dudó y sacó a wurmple, el cual desde lo que ocurrió le había cogido una particular inquina a ese pokémon, mirándole con gesto molesto y retador.
-¡Poochyena, mordisco!
El pokémon se abalanzó sobre él con las fauces abiertas, pero Bruno ordenó.
-¡Disparo demora!
Al punto wurmple lanzó el sedoso pero resistente hilo, enredándose entre sus patas y haciéndole caer.
-¡Agh, suéltate, vamos!-exclamó el pirata, enervado.
-¡Placaje!
Sin embargo el pokémon gusano fue mucho más rápido, lanzándose y embistiendo de lleno a poochyena, arrastrándole hacia atrás.
-¡Picotazo venenoso!
Acto seguido lanzó una ristra de agujas venenosas que echaron el resto, envenenándolo y cayendo KO rápidamente.
-¡No puede ser, me ha ganado una criatura! Voy a necesitar terapia…-masculló el pirata.
Por su parte wrumple dejó escapar un grito de victoria y, al segundo siguiente, comenzó a brillar con intensidad.
-¡Ah, eso es…!-masculló el chico.
-¡Está evolucionando!-anunció el hombre.
El pirata miraba atónito el proceso, casi sin creerselo. El pequeño cuerpo de wrumple comenzó a abultarse y hacerse un poco más grande, aunque no demasiado, tomando forma ovalada. Tras unos segundos más de brillo ininterrumpido, se mostró entonces con una forma distinta, parecía una especie de capullo blanco y con dos ojos rojos estoicos en cada costado que parecían mirarlo todo.
Bruno sacó la pokédex para informarse.
-Silcoon, el pokémon capullo; se prepara para la evolución usando la energía que almacenó mientras era un wurmple. Los dos ojos que tiene le sirven para vigilar lo que ocurre en su territorio. Usa la seda que produce para atarse a la rama de un árbol y sujetarse bien, donde espera paciente a su evolución. Se pensaba que no comía nada durante el proceso, pero se ha descubierto que sacia su necesidad bebiendo el agua de la lluvia o del rocío que se queda en su piel.
-Mira tú qué suerte… la próxima vez no será tan sencillo ¡por esta!
Y, tras esas palabras, hizo estallar una bomba de humo; cuando éste se disipó, ya se había esfumado.
-¡Me has sacado del apuro! Gracias, eres impresionante-le alabó el hombre.
-Ah, no ha sido nada…
-Aunque espera ¿dijo que era del equipo Aqua?
El hombre se quedó callado con gesto pensativo, pensando en algo lejano, hasta que finalmente anunció.
-Será mejor que vuelva ya, gracias por tu ayuda, chaval. Toma, por las molestias.
El hombre le dio una super ball como agradecimiento y se fue de allí muy rápidamente sin ni siquiera despedirse. Por su parte Bruno se quedó un tanto extrañado, pensando en lo ocurrido, sin embargo en ese momento escuchó algo, como el crujido de una rama. Alzó la vista y vio entonces a alguien encaramado a una mientras oteaba las cercanías.
-Maldición, el muy condenado se me escapó…
Fue entonces cuando la rama cedió y el hombre cayó al suelo, sobre su espalda.
-¿Está usted bien?-preguntó Bruno, ayudándole a levantarse.
-Sí, sí, gracias, chico…
Sin apenas quejarse el hombre se levantó y se sacudió el polvo de un impoluto traje completamente blanco, con una camisa azul marina, una corbata roja y unos zapatos también blancos. Era de pelo moreno corto despeinado y era bastante joven, no tendría más de treinta años así a ojo.
-Perdone mi intrusión pero… ¿Qué hacía ahí arriba?
-Estaba vigilando a ese soldado del equipo Aqua, pero se me escapó cuando hizo estallar esa bomba de humo. Y eso que lo tenía localizado, el cebo estaba dispuesto…
-¿Equipo Aqua? ¿Pero qué es eso del equipo Aqua?-inquirió Bruno, extrañado.
-¿No conoces al equipo Aqua? Son una banda de revolucionarios o pacifistas, como se autodenominan ellos, cuyos objetivos no están del todo claros. Al principio no parecían suponer ningun tipo de amenaza, pero durante los últimos años se han estado reportando informes sobre ellos un tanto extraños y contradictorios. De buenas a primeras tan sólo parecían ser una organización sin ánimo de lucro, algo parecido a un grupo de ecologistas en acción preocupados por el mar y el medio ambiente, ya que entre sus filas se tiene constancia de que hay expertos en el campo de la oceanografía, así como geomarinos y otros expertos relacionados. Sin embargo sabemos de buena tinta que están detrás de otras actividades de carácter no tan benévolo, están tramando algo raro y llevan en el objetivo de la Interpol desde hace tiempo, pero no sabemos el qué exactamente. No son trigo limpio.
-¿Interpol? Pero ¿Quién es usted?-inquirió Bruno, extrañado ante tanta información.
-Oh, perdona, no me he presentado. Shy, detective de la Interpol, sección trotamundos-anunció entonces, enseñando las credenciales.
-¿Shy? ¿Eso no es tímido en inglés?
-Por supuesto, es mi nombre en clave, no puedo descubrirme-explicó el agente.
-Entiendo, aunque si es de la Interpol… ¿por qué me cuenta todo esto así sin más?
Ante esa pregunta Shy esbozó una sonrisita obvia, comentando de seguido.
-Veo que eres un chico observador… bien, entonces tendré que saciar tu curiosidad, me gustaría proponerte algo.
-¿De qué se trata?
-Sé que puede parecer una locura, pero me gustaría que fueras nuestro colaborador externo-anunció Shy.
-¿¡Qué?!
-Tranquilo, en contra de lo que pueda parecer no aparecerías en ningún informe y tu participación sería enteramente anónima, por lo que nadie sabrá que estuviste de alguna forma implicado. Se te proporcionaría una forma de contacto con nosotros junto a una serie de pautas para que nos ayudes o avises si ves a algo o a alguien sospechoso. No se lo pediría a cualquiera, claro está, pero dado que te llegaste a juntar con nuestro cebo y te enfrentaste con mucha convicción a ese recluta del equipo Aqua creo que reúnes aptitudes más que suficientes.
-Ah, espere ¿ese trabajador de Devon era un cebo?
-Sí, sospechábamos que esos piratuchos irían detrás de un conglomerado tan poderoso como Devon y decidimos ponerlo bajo vigilancia, utilizando un cebo para hacerles salir. Y ha funcionado, así que…
Por un momento Bruno se quedó callado, sopesando lo que le acababan de pedir; a bote pronto no parecía algo hecho para él, después de todo tan solo era un simple entrenador que había empezado su viaje hace apenas un día. Sin embargo había algo raro en todo ese asunto, lo cual se apresuró a comentar.
-No sé, es todo un tanto extraño… ¿en serio me están pidiendo algo así? Quiero decir… ¿qué sentido tiene?
-Entiendo que tengas tus dudas, no tienes por qué tomar una decisión ahora mismo, sé que puede parecer extraño que confiemos así sin más en un entrenador común, pero hasta el momento nos ha funcionado bastante bien, míralo más como una extensión de nuestras funciones. Aunque ponemos todos nuestros esfuerzos en perseguir y capturar a criminales siempre hay algo que se nos escapa, o bien no podemos cubrir todos los posibles escenarios, es por eso por lo que usamos a colaboradores externos que nos ayuden en nuestra tarea y que sean unos segundos ojos dentro del mundo del entrenamiento pokémon. Tal vez no lo parezca, pero suceden muchas cosas en él que, a veces, nos puede venir bien a la hora de hacer nuestro trabajo.
Bruno se quedó pensativo, no muy seguro de qué decir al respecto, sin embargo Shy no le dio más vueltas, murmurando de seguido mientras le daba una tarjeta de contacto.
-Como ya te he dicho no tienes por qué hacer esto si no quieres, pero si al final te lo piensas mejor llámame ¿de acuerdo?
-Está bien…
En dicha tarjeta, totalmente blanca y con el logo de la Interpol estampado en una esquina, se podía leer: Agente Shy, Sección Trotamundos, junto a un número de teléfono.
El agente se despidió y se fue hacia el norte, dejando allí a Bruno nadando en un mar de dudas; todavía tenía problemas para procesar el hecho de que la Interpol le había pedido ayuda, sin embargo la tarjeta y el número de teléfono escrito en ella parecían ser reales. Parecía una locura, sin embargo el detalle del pirata del equipo Aqua aún le daba qué pensar, por lo que finalmente se guardó la tarjeta y continuó su viaje hacia el norte, ya que después de todo su principal objetivo era el de ganar las medallas.
Sin embargo no se dio cuenta de que, desde una explanada cercana, estaba siendo atentamente observado por una criatura cuadrúpeda de pelaje blanco, ojos rojos y con una gran guadaña azul en la cabeza. La criatura entrecerró los ojos con gesto pensativo y, en un visto y no visto, se movió con tal rapidez que no se le volvió a ver, dejando la explanada vacía y solitaria.
Y aquí está un nuevo capítulo de pokémon, introduciendo al equipo Aqua por primera vez así como al nuevo agente de la Interpol, que probablemente los más avispados se habrán dado cuenta que no es la primera vez que éste en concreto aparece. No es un capítulo muy relevante en cuanto a términos de trama se refiere, pero dado que aparece por primera vez uno de los equipos antagonistas debía de abordarlo como tal, incluyendo también la presencia de la Interpol que, esta vez, tendrá una participación algo más activa a lo largo de toda la trama. He incluído, además, un nuevo elemento al final que también tendrá cierta participación en la historia y será un nexo común a lo largo de los distintos eventos que irán teniendo lugar, ya lo iréis viendo.
He incluido también la rápida evolución de wrumple, ya que como bien sabréis los tipo bicho crecen rápido, por lo que en ese sentido es normal. También he dado a entender cierto aspecto negativo de la personalidad de Bruno, el cual se verá con más detalle en el próximo capítulo.
Y nada más por el momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
