Capítulo 4

No hay mayor desprecio que no hacer aprecio

Dado que el encuentro con ese trabajador de Devon y la posterior conversación con Shy le tomó más tiempo de lo esperado, pasando el resto de la tarde sin tan siquiera darse cuenta, decidió acampar esa misma noche en un claro cercano y, a la mañana siguiente, retomó el viaje.

La parte norte de la ruta 104 se extendió ante él nada más salir del bosque, la cual destacaba enseguida por ser particularmente verde y colorida, y no era para menos, puesto que estaba repleta de amplios y abundantes campos de flores. La estampa era preciosa y cerca de allí encontró una floristería, donde se encargaban de cultivar y cuidar todas las flores de los alrededores, además de venderlas. Se paró un momento para contemplar las vistas, además, una de las encargadas le pudo enseñar recurrente a treecko, un ataque de tipo planta que atacaba repetidamente lanzando semillas.

-¿Has visto? Con este movimiento atacar de frente en plan asedio es posible, lo que te permite tener más control en combate.

-Sí, podría ser útil, muchas gracias, señorita.

-No ha sido nada, seguro que te servirá de mucho en el gimnasio de ciudad Férrica.

Lo estuvo probando con todos los entrenadores que había por allí, ya que era una ruta muy transitada, y la efectividad del ataque se hizo patente enseguida con varias victorias concatenadas; aunque no siempre llegaba a hacerlo, treecko podía llegar a atacar hasta cinco veces por turno, logrando de esta forma infringir el suficiente daño para luego rematar rápidamente con ataque rápido o destructor. Una técnica que, de seguro, obtendría el visto bueno de su padre.

-¡Eso es, treecko, cuando llegue el combate de gimnasio seguro que podremos ganar!

Más adelante, rodeado de densas arboledas, había un lago de tamaño medio atravesado por un puente de madera. La superficie del lago estaba tranquila y gracias a eso hacía un curioso efecto espejo, reflejando las nubes que pasaban por encima. Hasta el momento, y juzgando todo lo que había visto hasta ahora, Hoenn se perfilaba como una prefectura especialmente verde y de lo más colorida, más incluso que su Johto natal, y por ahora el hecho de haberse mudado allí parecía estar ya sacando sus dividendos. Definitivamente era un sitio muy agradable y bonito para vivir, llegó incluso a pensar si sus padres no sólo se mudaron por el nuevo puesto de líder de papá, aunque conociendo sobre todo a su madre seguramente hubiera sido así.

Finalmente, y en torno a mediodía, llegó a ciudad Férrica, una ciudad convenientemente situada al estar junto a la costa y rodeada de bosque. De todas las ciudades en Hoenn Férrica era la más industrializada de todas, especializándose sobre todo en la manufacturación de acero y derivados, además de software de navegación que usaban barcos y aviones de gran parte de Asia septentrional. Gracias a esta emergente industria el paro había llegado a alcanzar mínimos históricos en Hoenn, y mucha gente viene a vivir aquí debido a las oportunidades de negocio actuales. Debido a esto su oferta educativa era amplia y variada para poder cubrir las áreas de especialización emergentes, y además históricamente hablando también tenía su relevancia puesto que, en un principio, iba a ser el objetivo de los americanos durante la II Guerra Mundial, pero debido al mal tiempo y la contaminación de su propia industria se vieron obligados a cambiar de planes, salvándose así de la destrucción.

Nada más llegar fue directo hacia el centro pokémon para reservar una habitación, el cual ocupaba todo un edificio de casi veinte plantas, y luego fue a dar una vuelta por la ciudad. Desde el primer minuto se notaba que se trataba de una ciudad industrial, ya que la densidad de edificios y su altura dejaban bastante claro su estatus económico, pero al ser una industria del tipo manufacturera no era para nada una ciudad contaminada, siendo en ese sentido bastante verde. Pero sin duda, el edificio más alto lo encontró al norte, cerca de una de las salidas y en la zona donde más se concentraban las industrias pesadas de la ciudad; se trataba de un edificio de al menos veintitrés plantas, con un particular y marcado diseño neogótico, con los característicos pináculos y ornamentaciones. En un cartel de bienvenida se podía leer Devon SA, recordando entonces que de allí era el hombre del otro día y entrando para echar un vistazo. Una vez en el hall, le recibieron como si fuera un inversionista más.

-Bienvenido a Devon SA, la empresa manufacturera con más presencia en todo Hoenn, nosotros somos los fabricantes de numerosos productos tales como algunas poké ball, diseñadas exclusivamente por nosotros, o aparatos como el Pokénavegador o la bombona Devon. Trabajamos para hacerle la vida más fácil y en aras del progreso. Como agradecimiento por tu visita, puedes quedarte con esta muestra-anunció la recepcionista, regalándole una ball totalmente blanca y con la línea de unión roja.

-Es una honor ball, intenta capturar pokémon con ella.

-Muchas gracias, señorita.

Salió de Devon y siguió explorando la ciudad; más al sur, y en la zona más residencial, visitó al cortador, un hombre de mediana edad que le llamaban así por ser el que despejó todo el claro donde se situaba ciudad Férrica de árboles mediante el movimiento corte.

-Mi padre fue el que ayudó a la ciudad a expandirse cuando el bosque se estaba echando encima de ella-explicó su hija, sirviéndole un té.

-Vaya… gracias-agradeció Bruno.

-Así es, con mis pokémon y el movimiento de corte, me hice paso a través del bosque y pudimos salvar a la ciudad-fardó el hombre, echándose rositas.

-Discúlpale, tiene tendencia a exagerar las cosas… en realidad el bosque andaba más crecido de lo normal y raíces del tamaño de brazos se metían entre los cimientos de los edificios, lo que nos ponía en peligro, así que mi padre colaboró con el movimiento corte-aclaró su hija.

-Vaya, ¿tan rápido crecen las plantas en esta prefectura?

-A veces, no siempre ha sido así, es como si la tierra reviviera durante determinados periodos de tiempo… es extraño.

-Pero bueno, basta de charlas, para que tú también pruebes el magnífico movimiento corte, aquí tienes, la MO1-anunció el cortador, regalándole la MO.

Bruno se lo agradeció, se despidió de ellos y continuó con la visita, aunque aprovechó para enseñárselo a treecko y así darle un mayor rango de ataques. Hubiera preferido enseñárselo a silcoon, pero descubrió que no podía aprender nada salvo lo que él mismo ya sabía hacer, conservando sus ataques anteriores y añadiendo ahora fortaleza, que lo aprendió al evolucionar. El detalle lo estuvo rumiando en su cabeza mientras seguía visitando la parte comercial de la ciudad.

Pasando cerca de una plaza, donde había una vistosa fuente redonda, se encontró entonces con la zona educativa, donde se concentraban la mayor parte de esos servicios en toda la ciudad, incluyendo escuelas, institutos y hasta universidades. Uno de esos centros destacaba por ser también una escuela de entrenadores además de instituto y colegio mayor, entró en ella para echar un vistazo llevado por la curiosidad. Además de ofrecer una educación intermedia y hasta adaptada, también alojaba a un buen número de estudiantes universitarios, se organizaban actividades culturales y además introducía al entrenamiento pokémon a futuros entrenadores, en ese momento parecía haber una gran concentración de alumnos que parecían estar esperando a algo, sin embargo en ese momento oyó una voz familiar inquiriendo.

-¿¡Bruno?! ¿¡Qué haces aquí?!

En cuanto se dio la vuelta confirmó entonces sus sospechas, saludándola de seguido.

-Anda, hola Aura, estoy de visita, he llegado esta misma mañana ¿y tú?

-Eh… bueno, estudio aquí, estamos esperando a que nos den las notas-reveló ella.

-¿Ah, sí?

Antes de que la chica pudiera decir nada más, en ese momento apareció en escena una chica joven, de no más de treinta años, la cual se dirigió a todo el mundo.

-¡Muy bien, chicos y chicas, ya estoy aquí, iré llamándoos y podréis recoger vuestras calificaciones!

De ojos color cereza y de pelo castaño oscuro, recogido con formas lobuladas y con una gran coleta circular sujetada con un gran lazo rosa, vestía muy formalmente, con un vestido de una sola pieza de color azul oscuro, altos cuellos blancos y un pequeño pañuelo violeta a modo de corbatita. Remataba con unas largas medias también violetas y calzaba unos zapatos que conjuntaban con el vestido.

Fue llamando por orden de lista de forma pausada hasta que finalmente llegó el turno de Aura.

-¡Aura Abedul!

La aludida se dirigió hacia ella, al tiempo que recibía un cúmulo de miraditas de todo tipo, algunas indiferentes y otras más despectivas; ella las ignoró y cogió sus calificaciones, al tiempo que la mujer la felicitaba.

-Enhorabuena, Aura, lo has hecho de maravilla este curso.

-Muchas gracias, señorita Petra…

La tal Petra la sonrió y siguió repartiendo los sobres, por su parte ella se apartó y echó un rápido vistazo mientras se acercaba a Bruno, el cual llegó a ver de soslayo algunas de las notas, comentando de seguido.

-Vaya, qué notas, nada mal…

-Gracias, aunque tampoco es para tanto…

Bruno quiso responderla, sin embargo en ese momento una voz con tono despectivo se adelantó comentando.

-Seguramente no sea para tanto, al menos para ti, pero seguramente para el resto no sea así teniendo en cuenta las circunstancias…

Sintiéndose un tanto cortada, Aura no dijo nada, limitándose a mirar a otro lado; por su parte Bruno se giró y vio entonces a un chico de su edad, acompañado de dos más, el cual miraba a la chica con gesto duro e inquiriendo de seguido.

-¿Jactándote de tus notas, Aura? Me sorprende que sigas por aquí teniendo en cuenta que apenas te hemos visto el pelo en todo el semestre…

-Yo no me jacto de nada, Ricky, déjame en paz-le espetó ella, sin ganas de hablar con él.

-Seguro que las ha sacado todas y con notaza… déjame verlas.

-¡Sí, claro, vas listo, lárgate!

-¡No estás en disposición de nada, marisabidilla, demasiados privilegios tienes tú! ¡Agarradla!

Antes de que ella o Bruno pudieran reaccionar, los dos chicos que iban con él la inmovilizaron para que el tal Ricky pudiera arrebatarla el sobre con sus notas, echándolas un rápido vistazo y exclamando de seguido.

-¡Mirad esto, pero si ni siquiera se ha presentado ni a la mitad de las clases! ¡Es de chiste!

Bruno, el cual veía todo con gesto imperturbable, cambió entonces el chip y, abruptamente encendido, se dirigió a él.

-¿Tú de qué vas, payaso? ¿Te crees que esas son formas? ¡Devuélveselas!

-Huy, huy, cuidadín, albino, que no sabes nada…

-¿¡Perdona?! ¿¡Cómo me has llamado?!-masculló el chico, con ira.

-¡Albino! ¿No me has oído? ¡Albino, albinito, que pareces bobo! ¿De dónde has sacado ese peinado, te has lavado el pelo con lejía?

Algo saltó entonces en la cabeza del chico, el cual tuvo un tic nervioso en su ojo derecho, mascullando de seguido.

-Albi… ¡no es mi pelo, pedazo de subnormal! ¡Es un gorro!

Probó tal cosa quitándoselo y dejando a la vista su pelo moreno y cortito, con un corte muy parecido al de su padre, viéndose bastante parecido a él. Sin embargo Ricky, lejos de disculparse, murmuró.

-¿En serio? Qué cosa más lamentable…

Para entonces la vena de la sien del chico comenzaba a palpitar, Aura vio esto y, viendo que se avecinaba algo muy fuerte, se apresuró a comentar.

-Bruno, déjalo, en serio, es igual, no merece la pena…

El chico miró a los ojos a Ricky con furia, el cual le imitó con gesto engreído y burlón.

-Eso, Bruno, haz caso a la mimada de la profesora… claramente la tiene en muy alta estima…

Haciendo uso de todo su autocontrol para no estallar, Bruno masculló.

-Devuélveselas. Ahora.

Ricky esbozó otra socarrona sonrisa, murmurando de seguido.

-Muy bien…

Se dirigió a ella y la tendió el sobre, Aura fue a cogerlo, sin embargo el chico lo soltó antes de que lo llegara a coger y cayó al suelo; la chica tuvo que agacharse para recogerlo, al tiempo que Ricky murmuraba.

-Ups, vaya, se me ha caído… aunque bien pensado ahora están a tu altura…

Finalmente Bruno no pudo más, se adelantó y le asestó un súbito derechazo que dejó a Ricky completamente aturdido y con el ojo a la virulé.

-Tú… ¿cómo te atreves, albino?-masculló, furioso.

-¡Que no soy albino!

-¡A por él!

Se desató entonces una pelea de tres contra uno, montando una gran algarabía que llamó la atención de los estudiantes más cercanos; Aura trató por todos los medios de separarlos, sin embargo la fue imposible persuadir a Bruno, asustándose incluso de la violencia que mostraba el chico mientras se peleaba con ellos.

En ese momento apareció Petra, la cual se encargó de separar a los tres.

-¡Basta, basta, se acabó la pelea! ¿¡Qué es todo esto?! ¡Explicaos!

-¡Ha empezado él, señorita Petra!-exclamó Ricky.

-¡Puta mentira, fuiste tú quien metiste coba desde el principio!-masculló Bruno, enervado.

-¡Bruno, por favor, déjalo ya, lo estás sacando de quicio!-exclamó Aura, atacada.

Antes de que alguien más pudiera decir nada, Petra alzó una mano y exclamó.

-¡Suficiente! ¡Os debería dar vergüenza pelearos así sin más! ¡Tú y yo tendremos una charla, Ricky, pero por ahora te voy a pedir que te marches!

-Sí, señorita Petra…

-Y en cuanto a ti…

La maestra miró duramente a Bruno, el cual se mostró avergonzado por lo sucedido, observando después a Aura y mirando el sobre con sus notas; la mujer entonces suspiró e indicó.

-Hablemos en mi despacho.

Durante todo el camino nadie dijo nada, tan solo se limitaron a seguir a Petra hasta su despacho, sentándose frente a ella una vez allí; miró de nuevo a Bruno entrecerrando los ojos y murmurando al poco rato.

-Tú no me suenas de nada, no puedes ser uno de mis estudiantes…

-No, no realmente, tan solo pasaba por aquí…

-Ya… ¿le conoces, Aura?

-Ah, sí, es un amigo reciente, le conocí hace poco…

-Ajá…

Acto seguido miró a la chica, la cual bajó la mirada con gesto mohíno, a lo que Petra murmuró.

-Aura, te dije que si tenías problemas de algún tipo hablaras conmigo.

-Era una tontería realmente, no quería molestarla…

Ante eso Petra miró comprensivamente a la chica, murmurando al poco rato.

-Mira, no tienes nada de lo que avergonzarte, está todo hablado con tu padre, y como ya habrás visto no es algo que repercuta en tus calificaciones, así que ¿por qué iba a ser algo así un problema? Aura, eres una chica brillante, que lo sepas, y si los demás te dicen algo me lo dices y les leo la cuartilla rápidamente ¿de acuerdo?

La chica, roja al extremo, tan solo asintió con la cabeza sin decir nada más y ella la dedicó una sonrisita, la cual se borró inmediatamente en cuanto se dirigió a Bruno.

-Y en cuanto a ti, jovencito… te agradecería que no vinieras aquí a montar bulla antes del inicio del periodo estival.

-Lo siento mucho, de verdad, no era mi intención, es sólo que…

-Se perdió de camino al gimnasio-anunció Aura con voz queda.

Eso pareció pillar por sorpresa a Petra, la cual le miró interesada al tiempo que inquiría.

-¿De veras? ¿Buscaba el gimnasio?

-Ah… sí, claro, es que soy entrenador y he venido aquí a por mi primera medalla, es por eso…

Ante esa nueva información la mujer le miró de arriba abajo, como si le estuviera analizando detenidamente hasta que finalmente murmuró.

-Bueno, en ese caso creo que podemos pasar por alto el pequeño altercado, aunque permíteme decirle que tienes que trabajar un poco esa ira…

-Sí, descuide…

-En cuanto a lo del gimnasio ya ha empezado el verano por lo que no tengo problema, pásate mañana por la mañana y te atenderé encantada.

-Ah, vale…

Hubo un breve momento en el cual Bruno no terminó de entender del todo lo que ocurría, sin embargo al segundo siguiente inquirió.

-Un momento ¿qué?

Ante eso Aura se rió, divertida por la situación, hasta que finalmente anunció.

-Petra no es sólo mi maestra y tutora, es también la líder del gimnasio de ciudad Férrica.

-Ah ¿de veras? ¿Es usted la líder?-inquirió él, sorprendido.

-Así es, soy una experta en tipo roca, así que espero que vengas preparado. Te espero mañana. Y en cuanto a ti pasa un buen verano, Aura-añadió ella con una sonrisa.

-Gracias, señorita Petra. Vamos, Bruno.

-Ah, sí…

Se despidió de ella rápidamente y, una vez fuera, el chico masculló.

-Bof, gracias por sacarme del apuro…

-Ah, no ha sido nada.

-Aunque… perdona por lo de antes, eso sí, debí de asustarte.

La chica se quedó callada por un momento, recordando el instante en el que Bruno pasó a ser de una persona agradable a un violento púgil con problemas de ira; aun y con todo, la chica murmuró.

-Bueno, lo cierto es que me asusté un poco al principio…

Ante eso el chico esbozó una mirada entre compungida y molesta, sin embargo la chica se apresuró a añadir.

-… pero aun así he de darte las gracias, nunca antes me habian defendido de esa forma.

-¿Aunque fuera a golpes?-inquirió el chico, ceñudo.

-Sí, supongo que sí… gracias, Bruno-murmuró ella, esbozando una tímida sonrisa.

El chico esbozó otra, sin embargo no parecía del todo satisfecho consigo mismo, comentando al poco rato.

-Me pasa mucho ¿sabes? Soy de los que se enfadan con facilidad, golpean primero y preguntan después. Mis padres han tratado de corregirme eso, pero hay veces que no puedo evitarlo, salto a la mínima, y en tu caso, al ver cómo te trataban, pues… pasó.

-Pero no es como si lo buscaras ¿no? En ese caso fue por defenderme…

-Sí, claro, de hecho si hay algo que no soporte es a los abusones. Siempre iba tras ellos en los recreos…

Por un momento ambos se quedaron callados, pensando en sus propias cosas, sin embargo en ese momento Aura murmuró.

-A veces pienso que tienen razón…

-¿Quiénes? ¿Los abusones?

-Sí…

-¿Por qué?

-Porque tienen razones para odiarme, supongo. En mi caso tengo hablado con la señorita Petra y mi padre un acuerdo por el cual se me exonera de ir a la gran mayoría de las clases siempre y cuando cumpla con un mínimo de asistencia y me saque todas las asignaturas. Lo hicimos así para que pudiera pasar más tiempo con mi padre ayudándole en sus investigaciones y, al mismo tiempo, pudiera formarme mientras tanto, pero la verdad es que aprendo más fuera de la escuela que dentro. Pero, debido a esto, los demás me miran con recelo y apenas me junto con mis compañeros, de ahí a que piensen que soy una mimada y una consentida. Puede que tengan razón después de todo…

Tras las pertinentes explicaciones la chica se quedó callada, esbozando una afligida mirada, sin embargo Bruno comentó.

-Pues yo no creo que seas nada de eso.

-¿No?

-No, simplemente estudias y haces las cosas de otra forma, si no sacaras las asignaturas podría tener un pase, pero no es el caso, por lo que he visto logras sacarlo todo sin problemas. No, lo que seguramente ocurra es que esa gente te tenga envidia porque saben que no pueden llegar a tu nivel. Ya les gustaría a ellos ser más como tú…

Ante esas palabras Aura no pudo evitar enrojecer ligeramente, tratando de ocultarlo lo medianamente posible al tiempo que murmuraba.

-Tampoco es para tanto, quiero decir, no soy tan brillante…

-Oh, vamos ¿lo dices en serio? te recuerdo tus notas.

La chica miró a Bruno, el cual alzó una ceja con gesto queda, hasta que finalmente ella murmuró.

-Bueno, vale, quizás lo sea… pero sólo un poquito.

Bruno dejó escapar un respingo y ella se rió, divertida, añadiendo justo después.

-Gracias, Bruno…

Se miraron por un momento, diciéndoselo todo en nada y, por un instante, Bruno se perdió en esos profundos ojos azules marinos que parecían mirarlo todo; al segundo siguiente, Aura comentó.

-Entonces… ¿vas a retar a la señorita Petra?

-Ah, eh… sí, sí, claro-murmuró él, agradecido por cambiar de tema.

-¿Podría ir a ver tu combate? Hace tiempo que no la he vuelto a ver luchar, es muy buena, y tengo ganas de ver cómo te desenvuelves…

-Ah, claro, sin problema, aunque esta tarde me gustaría entrenar un poco más para mañana.

-Oh, está bien, te ayudo, así entreno un poco yo también…

Los dos se dirigieron de vuelta al centro pokémon, mientras iban hablando de todo un poco, dejando atrás la escuela de entrenadores. Entre las nubes, sol radiante brillaba sobre Hoenn.


-¿Has fallado? ¿Cómo que has fallado? ¡Era una simple emboscada! ¿Qué puede salir mal de eso?

-Lo siento, señor, pero contaba con una escolta improvisada…

-Agh, en ese caso vamos a tener que cambiar de táctica… vale, plan B, entra ahí y hazte con el paquete, no me importa cómo lo hagas, pero ésta vez procura no fallar.

-Descuide, señor, no le fallaré, esta vez no.

-Por tu propio bien. Recuerda, hacemos esto por el bien de la humanidad y de los pokémon de agua…

-Lo sé, Aqua al poder. Corto y cierro.


¡Y seguimos con pokémon! Tenía ganas de tocar este capítulo, en el cual le he puesto el foco principalmente a la relación entre Bruno y Aura, la cual se empieza a forjar. Decir tiene que la situación vista aquí difiere un tanto de lo que escribí originalmente, teniendo más peso otros detalles como la dificultad de la lectura y escritura del katakana, pero al final preferí desechar una razón tan tonta y opté por algo más simple y dinámico como lo visto en este capítulo, lo cual me ha permitido además definir un poco más un aspecto negativo de Bruno que ya vimos previamente. Esto no quiere decir que Bruno sea un broncas, ya que tampoco va buscando pelearse con todo el mundo, pero sí que tiene más temperamento en comparación con Rojo y Oro. De por sí es un chico calmado, pero si le tocan las narices, estalla.

Por otro lado tenemos a una Aura más insegura en contrapunto con el carácter de Bruno, está hecho expresamente para que se complementen bien entre sí, y en ese sentido él siempre la va a apoyar sin importar qué, lo que será especialmente importante en determinados momentos de la trama.

Y para el siguiente capítulo tendremos el primer combate de gimnasio, así que estad preparados, sé que Bruno sólo tiene dos pokémon, pero igual nos da una sorpresa o dos, quien sabe.

Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!