Capítulo 6
¡Al abordaje!
Echaron a correr sin más dilación, siguiendo la pista a ese pirata; saliendo hacia el este desde ciudad Férrica se adentraron en la ruta 116, una ruta de unos pocos kilómetros de distancia que atravesaba varias arboledas y acortaba distancias entre esa ciudad y pueblo Verdegal a través de un largo túnel que se encontraba en construcción, según pudo ver debido a las multiples señalizaciones que había dispuestas a lo largo y ancho de toda la ruta.
-¡Escapará por el túnel!-exclamó Bruno, contrariado.
-¡No, no va a poder, las obras se detuvieron hace varias semanas atrás debido a los pokémon que viven allí!-explicó Aura.
-¡Genial, entonces es nuestro!
Corrieron lo suficientemente rápido como para paliar todos los kilómetros hasta llegar al susodicho túnel; al lado de la entrada se encontraron con un señor mayor, el cual se le veía bastante angustiado dando vueltas constantemente.
-¿Qué voy a hacer, que voy a hacer?-repetía, visiblemente preocupado.
-¿Le ocurre algo, señor?-le preguntó Aura.
-¡Mi Peeko, mi pobre Peeko, un desalmado vestido de pirata me lo robó y se lo llevó con él, entró en el túnel!-explicó al anciano, gesticulando mucho.
Para entonces la furia de Bruno no hacía más que aumentar por momentos; no sólo robaba en una empresa de renombre, sino que además secuestraba al pokémon de un pobre anciano para poder escapar.
-Que no me encuentre con él…-masculló el chico, chascando los dedos.
Aura, al ver esto, trató de calmarlo comentando de seguido.
-Si se ve acorralado probablemente querrá escapar por la única salida que hay, por lo que habrá que hacerle frente.
-Por mí encantado, aunque… mis pokémon no están en las mejores condiciones-murmuró el chico, acordándose de su más reciente batalla de gimnasio.
-No te preocupes, déjamelos a mí, siempre llevo mi botiquín bien provisto-anunció ella, haciendo mano de su riñonera.
Curó a treecko con una superpoción, dejándolo como nuevo, y reanimó a silcoon con un revivir, para luego revitalizarlo un poco más con algo de agua fresca. Una vez que estuvieron listos entraron en el túnel, el cual se encontraba iluminado por focos de construcción hasta más o menos la mitad de su recorrido, donde permanecía bloqueado por unas rocas muy grandes y resistentes; el pirata estaba justo allí, completamente acorralado y sin poder huir.
-¡Te tenemos!-exclamó Aura.
-¡Devuelve ese pokémon y lo robado, ladrón!-masculló Bruno, realmente enfadado.
-¡Maldición, el plan era perfecto hasta que me topé con esto! ¡Y este maldito pokémon sólo ha resultado ser una carga! ¡A tomar viento!-exclamó el pirata dándole una patada al pokémon cautivo, un wingull.
Aura lo cogió en brazos con gesto protector y le espetó.
-¿¡Cómo te atreves a hacerle daño, sucio ladrón?!
-¡Devuelve eso ahora mismo o lo haré yo!-exclamó Bruno, con una mirada asesina y sacando la ball de silcoon.
-¡Yo no me rindo tan fácilmente!-exclamó el pirata, sacando a un poochyena.
-¡Mordisco!
-¡Fortaleza!-exclamó Bruno, sacándolo.
Silcoon, al ver contra quién se enfrentaba, endureció su cuerpo rápidamente y en cuanto poochyena le mordisqueó casi se le rompen los dientes; aprovechó inmediatamente después para contraatacar con un súbito placaje que le empujó hacia atrás. Poochyena reculó, acobardado ante la furia del pokémon bicho.
-¡No te amedrentes, aullido!-exclamó el pirata.
-¡Picotazo venenoso!
Silcoon fue más rápido y una ristra de agujas impactó en él con gran fuerza, cayendo envenenado en el proceso.
-¡No, no! ¡Mordisco otra vez!
-¡Detenlo, disparo demora!
Antes de que poochyena se lanzara a atacar, una serie de finos hilos ataron entre sí las cuatro patas del pokémon siniestro, haciéndole caer e inmovilizándolo por completo. El veneno hizo entonces acto de presencia y echó el resto, cayendo KO rápidamente.
-¡No me lo puedo creer!-masculló el pirata, llevándose las manos a la cabeza.
-¡Sí, eso es!-exclamó Bruno, satisfecho.
Por su parte silcoon también festejó su victoria dando un sonoro chillido para, acto seguido, comenzar a brillar con gran intensidad, sorprendiendo a todos los presentes.
-¡Está evolucionando!-exclamó Aura, emocionada.
El cambio en silcoon fue bastante pronunciado, de su forma inicial de capullo comenzaron a brotar dos grandes y vistosas alas de la parte posterior, al tiempo que dos antenas surgían de su frente, sus ojos se agrandaban, una trompa salía de su boca y cuatro pequeñas patitas crecían en ambos extremos de su pequeño cuerpecito. En cuanto el brillo pasó se mostró entonces en su nueva y vistosa forma, Bruno sacó la pokédex para informarse.
-Beautifly, el pokémon mariposa; van siempre en manada, sus vivos y bellos colores de las alas es lo que más destaca, vuela por campos florales para recoger el polen con su trompa con forma de aguja. Si le molestan, atacará sin dudar.
-¡Genial, bien hecho, beautifly!
-Oh, sí, es genial y fabuloso…-murmuró el pirata, con tonito burlesco.
-¡Devuélveme eso, ya!-gritó Bruno.
-Maldita sea, la operación al traste, el jefe se va a poner contento… está bien, tómalas-le espetó el pirata, tirándole un maletín hermético.
Bruno lo cogió al vuelo antes de que cayera al suelo, fue entonces cuando el pirata, aprovechando el momento, exclamó.
-¡Te arrepentirás de haberte entrometido en los planes del equipo Aqua, lo juro! ¡Nos volveremos a ver!
Acto seguido aprovechó para hacer explotar otra bomba de humo que lo ocultó de la vista; esta vez tanto Bruno como Aura reaccionaron a tiempo tapándose la cara, por su parte beautifly batió sus alas con fuerza y con un rápido tornado despejó la estancia del humo, pero para entonces ya se había ido.
-Se largó…-murmuró el chico, contrariado.
-Al menos hemos recuperado todo-le animó ella, con el wingull en brazos.
Salieron afuera y le devolvieron el wingull al señor mayor, el cual se alegró horrores al ver a su pokémon de vuelta.
-¡Muchísimas gracias, jóvenes, Peeko os debe la vida!
-Oh, no ha sido nada-le quitó importancia la chica.
-Sí, hicimos lo que había que hacer-añadió él.
-¡Sois unos jóvenes muy amables! Me llamo señor Arenque, vivo en una casita junto al mar al otro lado de la ruta 104, pasado el bosque Petalia. Si necesitáis algo de mí, lo que sea, no dudéis en pedírmelo.
-¿Señor Arenque? Ah, sí, me hablaron de usted, me dijeron que es un avezado marinero…-recordó entonces Bruno.
-Oh, sí, pero eso fue hace mucho tiempo atrás, durante mis tiempos mozos, ahora estoy retirado, aunque nunca le digo que no al mar de vez en cuando. Lo dicho, estaré allí si me necesitáis.
Y, tras esas palabras, se despidió de los dos y se fue hacia el oeste; en ese justo momento, apareció un chico joven, fortachón y musculoso, vestido de operario y llevando consigo un pico y una pala.
-Ah ¿Ya se ha ido ese matón de pacotilla?
-Ah, sí, ¿por qué?-murmuró Bruno.
-¡Me echó así, por las malas, del túnel! Soy uno de los obreros que trabajaban en su construcción, utilizábamos maquinaria muy pesada como buldóceres, excavadoras y tuneladoras, pero yo conseguí que el capataz las dejase de utilizar, ya que en esa cueva viven unos pokémon muy sensibles al ruido.
-Ah, sí, los wishmur, al menor ruido se ponen muy nerviosos y arman un alboroto escandaloso, las ondas de sonido que producen son tales que pueden incluso provocar derrumbamientos. Qué suerte que no nos encontráramos con ninguno…-murmuró Aura.
-Exactamente, así que yo continúo a pico y pala, es el método menos ruidoso. Aunque, a decir verdad, no hago gran cosa…
-¿Y por qué no pides ayuda?-obvió Bruno.
-¡Todos desistieron cuando logré que se llevaran las máquinas, según ellos así no terminaremos en la vida! ¡Y encima se han puesto de huelga y piden cuentas al sindicato! No pienso pasar por ahí, además, tengo que seguir, al otro lado, en pueblo Verdegal, me espera mi novia, hace ya dos meses que no la he vuelto a ver…
-¡Oh, qué romántico, continúa a pico y pala sólo para poder verla de nuevo!-exclamó la chica, conmovida.
-Pues sí… y es que por mi chica yo hago lo que sea-admitió el chico, alzando el pico.
-Eso sí que es perseverancia…-asintió Bruno, asombrado.
-¡Qué suerte tiene esa chica por tener a alguien como tú!-exclamó ella, con chiribitas en los ojos.
Se despidieron de él y continuaron su camino, de vuelta a la ciudad para devolver el maletín a Devon; esta vez se lo tomaron con más calma, yendo a paso más tranquilo mientras iban hablando un poco y en compañía de beautifly, el cual iba volando de flor en flor libando el polen.
-¿Quién era ese tipo a todo esto? Menudo personaje…-inquirió Aura en un momento dado.
-No es la primera vez que me lo encuentro, llegué a verlo también en el bosque Petalia, pertenece a un equipo supuestamente ecologista llamado equipo Aqua ¿te suena?
-¿Equipo Aqua? No, para nada, aunque… ¿dices que son ecologistas? Si parecía un pirata, y encima ladrón…
-Sí, no son trigo limpio, deberíamos estar alerta por lo que pueda pasar… cuando lleguemos a ciudad Férrica haré una llamada.
Aura quiso preguntar al respecto, extrañada por ese comentario, sin embargo antes de que pudiera decir nada algo pasó zumbando a su lado golpeando de refilón a beautifly, el cual se encontraba libando tranquilamente una flor cercana.
-¡Beautifly!
-¡Qué veloz, sólo hay un pokémon que viva aquí y que sea así de rápido!-exclamó la chica, sagaz.
Bruno sacó la pokédex y estuvo escaneando con ella el lugar hasta dar con algo escondido tras un arbusto.
-Taillow, el pokémon pequebuche; se mantiene firme ante sus rivales, sean lo fuertes que sean, incluso se seguirá encarando aunque haya perdido. Si se enfada, grita con fuerza. Siempre es una cría primeriza y está piando la mayoría de las veces. Su presa preferida son los wrmple.
-¡Eso es, un taillow!
-¿Quieres pelea? Pues la tendrás, ¡beautifly, tornado!-exclamó Bruno.
El aludido, molesto por haber sido atacado, batió sus alas con fuerza y una intensa ventolera le hizo salir de su escondrijo; por su parte, el pokémon volador se abalanzó sobre él y atacó con ataque rápido.
-¡Fortaleza!
Beautifly endureció su cuerpo a tiempo y el ataque rápido no le hizo gran cosa, contraatacando inmediatamente después.
-¡Disparo demora!
Varios hilos salieron de su trompa y le ató las alas con ellos, cayendo al suelo incapaz de volar.
-¡Placaje!
El pokémon mariposa voló al raso con gran velocidad y le embistió con todas sus fuerzas, arrastrándolo por el suelo; pero entonces las alas de taillow brillaron con intensidad y, con varios aletazos, se libró de los hilos.
-¡Picotazo venenoso!
Beautifly disparó a discreción las agujas, pero taillow se reincorporó a tiempo y echó a volar, evitando así ese ataque y contraatacando de nuevo, esta vez con su pico brillando.
-¡Esquívalo!
Beautifly se hizo a un lado describiendo una vistosa virguería en el aire, acto seguido batió sus alas y un polvillo amarillento salió de ellas, cayendo sobre taillow y paralizándolo en el proceso. Sin embargo taillow no se rindió y volvió a atacar incesante.
-¡Sigue sin rendirse! Vaya, me gusta ese espíritu…-murmuró Bruno, curioso.
-¡Son muy persistentes, cuando se les mete algo entre ceja y ceja no paran hasta conseguirlo!-asintió Aura.
-Sí, ya lo veo… bien-murmuró el chico, dibujando un gesto decidido en su cara.
Ambos pokémon siguieron intercambiándose golpes por doquier, cansándose paulatinamente, hasta que en un momento dado la parálisis se agravó, dejando a taillow clavado y cayendo al suelo.
-¡Ahora!-exclamó Bruno.
Hizo mano entonces de la super ball que le regaló el hombre el otro día y se la lanzó; la ball le golpeó y le cogió sin mucho esfuerzo. Cayó al suelo, dio varios toques y finalmente saltó el seguro.
-¡Dentro! Una captura de lo más limpia…-murmuró Aura.
-Sí, me ha gustado esa constancia, seguro que con él ganaré muchos combates.
Tras ese breve paréntesis recogió también a beautifly y regresaron a la ciudad apretando un poco más el paso. Nada más llegar vieron al trabajador de Devon, el cual les estaba esperando cerca de la salida y dando vueltas muy preocupado; en cuanto les vio llegar se acercó a ellos.
-¡No me lo puedo creer, habéis recuperado los materiales! ¡Mil gracias, en serio, me habéis salvado la vida y el empleo! Tomad, esto es para vosotros como agardecimiento.
Antes de que pudieran decir nada, recibieron una super ball por su parte, aunque Bruno se apresuró a comentar.
-No ha sido nada, aunque… ¿cómo logró ese pirata entrar en Devon?
-¡Buena pregunta, ni siquiera nosotros nos dimos cuenta, y eso que la seguridad es muy estricta! Aunque si no hubiera sido por vosotros hubiera huido… ¿sabéis? Seguramente nuestro presidente querrá saber de vosotros, venid conmigo.
Regresaron a Devon y, una vez allí, se dirigieron a la última planta y el trabajador los hizo esperar un momento en la otra punta de un espacioso despacho, mientras hablaba con el presidente; mientras esperaban estuvieron observando un par de vitrinas cercanas done estaban expuestas una serie de piedras de lo más coloridas y vistosas.
-Vaya, mira estas piedras…-murmuró Aura, echándolas un vistazo.
-Sí, rubíes, zafiros, esmeraldas, amatistas, topacios… hay de todo.
En ese momento el trabajador reapareció y se dirigió a ellos.
-Nuestro presidente, el señor Peñas, quiere hablar con vosotros, por aquí por favor.
Les llevó entonces hasta la otra punta del despacho, donde un hombre de mediana edad, de aspecto cincuentón y pelo de color cobre, les miraba atentamente tras un suntuoso escritorio de roble. Vestía con un traje violeta y con rayas negras, camisa blanca y corbata azul marina, sus ojos eran oscuros y transmitían calma y serenidad. El maletín permanecía encima del escritorio, justo enfrente de él.
-Vaya, vaya, así que vosotros sois los que nos habéis ayudado, no una, sino dos veces…
-Oh, bueno, sí, pero fue Bruno el que se enfrentó al ladrón, él tiene más mérito…-murmuró Aura rápidamente.
Bruno quiso decir algo al respecto, extrañado por esa súbita afirmación, sin embargo el señor Peñas se apresuró a comentar.
-No hace falta que seas tan modesta, querida. Muchas gracias por vuestra ayuda, estos materiales son muy importantes para el proyecto del ferry que se está llevando a cabo en ciudad Portual-explicó el señor Peñas, mostrando el maletín.
-Ah, ¿entonces al final lo van a hacer?-inquirió ella, interesada.
-Así es, y estas piezas junto con sus correspondientes planos son muy importantes para su construcción, nos pidieron ayuda para garantizar su pronta terminación para antes del fin del verano y nosotros aceptamos. El caso es que las están esperando en los astilleros de la ciudad, he pensado si podríais llevarlas vosotros. Ya nos han robado una vez y nos gustaría que no volviera a suceder, creo que con vosotros estarán más seguras-les propuso entonces el señor Peñas, para su sorpresa.
-¿Está seguro, señor?-inquirió el chico, ceñudo.
-Llámame excéntrico si quieres, pero siempre he creído que un entrenador es capaz de hacer más de lo que puede aparentar, después de todo yo también lo fui cuando era más joven, y dado que nos habéis ayudado no se me ocurre a nadie mejor para hacer esto. Evidentemente se lo podría dejar en manos de la policía, pero tal y como yo lo veo parecéis ser muy capaces. ¿Qué me decís?
Tanto Bruno como Aura se miraron algo confusos, pero tras intercambiar un rápido gesto, diciéndoselo todo en nada, el chico anunció.
-Está bien, lo haremos, después de todo esos tipos me dan mala espina…
-¡Muchas gracias, de verdad!
-Sí, nos queda de camino, después de todo tenemos que pasarnos por isla Azuliza antes para tu próxima medalla, Bruno-añadió ella.
-¿Nos?-inquirió entonces Bruno, casi sin darse cuenta.
Aura quiso decir algo al respecto, un tanto cortada, sin embargo en ese momento el señor Peñas murmuró.
-¿Os pasáis por pueblo Azuliza también? En ese caso llevad esta carta, por favor, en ese pueblo se encuentra mi hijo, Máximo, haciendo una investigación de campo acerca de los minerales de la zona, es entrenador como vosotros, seguro que no tendréis problemas a la hora de encontrarlo.
-Vale, está bien, yo se la daré-se ofreció entonces Aura con diligencia, aceptando la carta.
-Nos hacéis un gran favor, la verdad… tomad, os los habéis ganado, por las molestias-anunció entonces el señor Peñas, pasándoles sendos aparatitos amarillos a cada uno.
-Son dos pokénavegadores, con ellos estaréis del todo equipados, tenéis mapa por satélite, localizador, navegador, memoria USB y móvil, es lo último en tecnología de la comunicación, lo hemos diseñado nosotros.
Los dos se quedaron a cuadros por todas las funciones que tenía un aparato tan pequeño, puesto que cabía en la palma de la mano; tenía forma de ratón de ordenador, estaba dividido en dos partes, un botón azul lo abría, mostrando en la parte superior una pantalla de tamaño medio, táctil, y que recogía todas la funciones desde un intuitivo menú.
-¡Cómo mola! ¡Muchas gracias, señor!-agradecieron los dos.
-De nada, gracias a vosotros también por ayudarnos tanto.
Finalmente se despidieron de ellos y volvieron al centro pokémon; mientras curaban a los pokémon de Bruno estuvieron recogiendo sus cosas para irse mañana por la mañana, en un momento dado el chico comentó.
-Ah, por cierto, Aura, sobre lo de antes…
-Ay, sí, perdona, lo siento, no debí saltar así, ni siquiera acordamos nada, si prefieres viajar por tu cuenta lo entenderé…-murmuró ella, algo turbada.
-No, a ver, no me importa, es sólo que… vamos, si tú quieres…
-No, no, en serio, yo… no quiero molestar…
-¡No molestas!
Esa súbita exclamación cogió algo desprevenida a la chica, a lo que Bruno se apresuró a comentar.
-Perdona, quiero decir… no molestas, o sea… me encantaría que vinieras conmigo, Aura.
La aludida no pudo evitar encenderse ligeramente, murmurando al poco rato.
-¿Estás seguro? Es que supuse tan rápido que iríamos juntos que por un momento pensé que…
-No me importa, de verdad, después de todo iba a pedírtelo igualmente…
-¿Ah, sí?
-Claro, es más… Aura ¿quieres venir conmigo?
Hubo un breve silencio en el cual los dos se miraron fijamente hasta que, sin más, se echaron a reír casi inadvertidamente.
-Vaya, qué tonta he sido…
-No pasa nada… entonces ¿qué me dices?
-Me encantaría-asintió ella, esbozando una radiante sonrisa.
-Genial…
Los dos se sonrieron, diciéndoselo todo en nada, mientras retomaban rápidamente la recogida. Les esperaba un largo viaje hacia el sur, por lo que debían de ir preparándose.
-No me lo puedo creer…
-Lo siento, señor, me falló el plan de escape y me interceptaron…
-Si es que estoy rodeado de inútiles… y ahora seguramente protegerán esas piezas y no podremos hacernos con ellas.
-Lo siento, de verdad…
-Vale, no importa, cambio de planes, en vez de ir a por ellas dejaremos que ellas vengan a nosotros. Su destino era ciudad Portual ¿verdad?
-Ah, sí… oh, ya veo.
-Vale, no eres tan inútil como aparentas, menos mal… aunque esta vez no habrá fallos, mandaré un destacamento a por ellas y, de paso, que tomen unas cuantas notas sobre lo que haya expuesto allí. Tú irás con ellos.
-Sí, señor, esta vez no le fallaré.
-Por la cuenta que te trae. Ahora fuera de mi vista.
-Señor.
¡Doble capítulo de Pokémon tras las vacaciones! Bueno, y aquí tenemos la primera batalla de gimnasio, una que cierto es que me ha quedado un tanto simplona, pero es que a decir verdad no es un combate que de mucho más de sí, y eso que he intentado darle algo de más de chicha. Pero no os preocupeis, en posteriores combates de gimnasio la cosa mejorará, eso por descontado.
Por otro lado seguimos con las intrigas del equipo Aqua, muy a la línea de lo que se ve en los juegos, junto con una nueva captura (puede que algunos ya se la vieran venir) y añadiendo una escena entre Bruno y Aura que seguramente encantará a los fans del hoennshipping, me ha gustado especialmente cómo me ha quedado, surgió de repente y me dije: huy, sí, que venga XD oí que os gustan los barcos, así que he puesto un barco en un barco XDDD okyaparo.
Puede que os de la sensación de que los capítulos son más cortos de lo que normalmente hago, o que la historia va muy lenta, eso es seguramente por cómo los he dvidido, pero conforme la historia progrese lo hará con más ritmo y los capítulos tendrán más contenido. Se podría decir que esta generación es como regigigas, tiene un inicio lento, pero luego no habrá quien la pare XDDDD lo siento, no he podido evitarlo XDDD me voy a la mierda
Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
