Capítulo 8

Espeología

Al día siguiente Aura se despertó temprano para que le diera tiempo a hacer todo lo que tenía pensado hacer; ayer se compró un bikini azulado clarito con un pareo a juego con palmeras estampadas, además de una colorida toalla de playa, se lo puso y luego se vistió con su ropa de siempre. Bajó a desayunar al buffet y, tras eso, se dirigió a encontrar a Máximo para entregarle la carta. Estuvo preguntando por el pueblo, pero nadie sabía nada de ningún Máximo Peñas; sin embargo, un pescador en uno de los muelles del pueblo sí le supo decir algo.

-¿Máximo Peñas, dices? Claro que me suena, es un coleccionista de piedras preciosas empedernido, un poco excéntrico según se dice, siempre va de aquí para allá buscando nuevos ejemplares para su colección.

-¿Y sabe dónde lo puedo encontrar?

-Pues a ver ¿dónde puedo encontrar yo a un coleccionista de piedras preciosas por aquí?-murmuró el pescador, haciendo memoria.

Tras unos segundos pensando, chacó los dedos y exclamó.

-¡Pues claro, en la cueva Granito!

-Ajá… ¿y dónde está esa cueva? Es que no soy de aquí…

-Pues mira, subes toda la cuesta hacia la parte alta del pueblo y luego tiras por un sendero definido hacia la derecha, te llevará por unas laderas escarpadas; da toda la vuelta, subes un poco hacia la izquierda, y al lado de un arco erosionado por el aire está la entrada a la cueva Granito.

-Muchas gracias.

Siguiendo sus indicaciones sin apenas perderse, ya que se sabía orientar bastante bien, pudo encontrar la cueva; al entrar en esa parte, que estaba iluminada por la luz del día, un montañero la paró y la informó que yendo por lo más hondo de la cueva estaba todo muy oscuro y avanzar era difícil. Aun así eso no detuvo a Aura, fabricándose su propia antorcha con un resistente palo, unos trapos viejos y un poco de brea, encendiéndola con ayuda de su torchic.

-Vamos, torchic.

El pokémon pió alegremente, yendo a su lado dando pequeños saltitos.

Y así se adentró en la cueva sin ningún tipo de miedo; enseguida los pokémon hicieron acto de presencia y Aura se dispuso a inventariarlos rápidamente. Abrió un nuevo registro para la cueva Granito y apuntó a todos los pokémon que iba viendo conforme avanzaban. Vio bandadas de zubat revoloteando por los rincones más oscuros, varios grupitos de geodude ocultándose entre las rocas cercanas para pasar desapercibidos, casi siempre iban acompañados de uno o dos graveler; también observó a un par de makuhita peleándose entre sí, una práctica común entre los miembros de su especie, además de un grupito de aron buscando metal para comer, entre muchos otros. En uno de los sótanos se encontró con un pokémon que la llamó gratamente la atención.

-Oh, mira, un mawile…-murmuró la chica, apuntándolo.

El mawile se acercó a ella atraído por la luz, mirándola con una carita muy dulce y mona que, de cierta forma, conmovió a la chica.

-Oh, mira que mono es…

Pero entonces, de golpe y porrazo, algo se movió en su cabeza y una bocaza enorme y con dientes afiladísimos surgió de ésta, amenazándola.

Aura lanzó un grito tremendo que resonó por toda la cueva. Torchic dio saltó y soltó de golpe un ataque ascuas que hizo retroceder a mawile; como consecuencia, el pokémon puso una cara algo rara y empezó a llorar.

-Oh, vaya, me parece que te has pasado, torchic…

Sin embargo mawile se movió de golpe y con sus grandes fauces superiores aprisionó a torchic, mordisqueándolo con fuerza.

-¡Oh, no, nos la pegó con llanto falso!-exclamó la chica, apurada.

Torchic hizo todo lo posible por salir de sus fauces, pero le tenía muy bien agarrado, haciéndole daño en el proceso.

-¡Torchic, no!

Normalmente no la preocuparía tanto si no fuera porque era el único pokémon que llevaba consigo en esos momentos; pero entonces, y para su gran sorpresa, torchic comenzó a brillar con intensidad en la gran bocaza de mawile.

-¡Oh!

Su tamaño aumentó paulatinamente, haciéndose el doble de grande, al tiempo que su cabeza se abultaba, sus patas aumentaban de tamaño, surgían dos fuertes brazos de su cuerpo y las plumas de su cabeza crecían. En cuanto el brillo se apasó, se mostró con una forma diferente.

-¡Combusken!-exclamó Aura, satisfecha.

Acto seguido el pokémon soltó una serie de llamas que formaron un ligero torbellino, liberándose así de sus fauces y dejándolo muy tocado; el pokémon salvaje trató de contraatacar, pero combusken fue mucho más rápido y le golpeó dos veces con las patas brillando, lo que dejó a mawile KO del todo.

-¡Giro fuego y doble patada! ¡Y además has evolucionado, genial!

El pokémon dejó escapar un agudo grito, festejando la victoria. En ese momento hubo un ligero temblor en la cueva que fue bastante notorio, pero la chica, lejos de amilanarse, se echó contra la pared para evitar posibles cascotes y desprendimientos. Sin embargo debido al golpe se le cayó de la riñonera abierta la súper ball que le dio el trabajador de Devon, ésta se agrandó al golpearse el botón y rebotó por el suelo hasta golpear a mawile, el cual fue absorbido por la ball; cayó al suelo, dio varios botes hasta que finalmente saltó el seguro.

-Anda…

Cogió la ball y murmuró con voz queda.

-Tengo un mawile.

Por su parte combusken dibujó un gesto plano en su cara, rindiéndose ante la evidencia, a lo que ella se rió tontamente. Apuntó a mawile en el inventario, se guardó la ball en su cinto y siguió explorando la cueva; no vio a más pokémon nuevos durante el resto de su expedición, por lo que se guardó el inventario y siguió adelante. Descendió por una pendiente un poco pronunciada que luego bajaba abruptamente, un poco más adelante le pareció ver un reflejo azulado y se adelantó llevada por la curiosidad. Se encontró entonces en una estancia no muy grande, pero iluminada en parte por una luz azulada proveniente del techo.

-Vaya…

-Impresionante ¿verdad?-inquirió una voz tras suya.

Se dio la vuelta y se encontró entonces con un chico joven, no parecía tener más de treinta años así a ojo; su pelo era de color plateado, bastante claro y estilizado, con unos ojos de igual color. Vestía muy formalmente, con una camisa oscura con rayas moradas zigzagueantes, cuellos blancos alzados y con un pañuelo rojo a modo de corbata, junto a unos pantalones oscuros que conjuntaban muy bien. Calzaba unos zapatos del mismo color.

-Te estarás preguntando el porqué de esta luz tan azul…

-Pues sí…

-Parece de todo menos natural, pero ¿qué me dirías si te dijera que realmente lo es?

Ante esa revelación Aura puso los ojos como platos, sorprendida; por su parte el chico sonrió y comenzó a explicarse.

-Esta cueva baja varios metros por debajo del nivel del mar, en la parte norte de la isla hay una estrecha hondonada en el fondo marino, que no es muy profundo, por la cual la luz del día se cuela desde la superficie. La pared entre el fondo y ésta cámara no es muy gruesa y está compuesta por materiales blandos que dejan pasar la luz del sol; y este techo está incrustado de zafiros, de ahí el brillo azulado que emite la luz al pasar.

Aura se quedó ciertamente asombrada, notándose enseguida que era todo un entendido. Aunque eso mismo la ayudó a obviar algo.

-Ah ¿No será usted Máximo Peñas por un casual?

-Así es, soy yo.

-Pues tengo una carta para usted, de parte de su padre-anunció ella, sacándola y entregándosela.

-Oh, así que de mi padre… muchas gracias, la esperaba desde hace unos días.

-No ha sido nada-murmuró ella, con una sonrisa.

-Vaya ¿y te has molestado en bajar hasta aquí sólo para dármela?-inquirió Máximo, asombrado.

-Sí, bueno, su padre me pidió personalmente que se la llevara y yo acepté, así que aquí estoy-comentó la chica, quitándole importancia.

-Caramba, pues toma, por las molestias, es ala de acero, mi ataque favorito, enséñaselo a un pokémon volador-murmuró Máximo, dándola una MT.

-Vaya, gracias, aunque no hacía falta…

-Nada, es lo mínimo que puedo hacer por haberte molestado.

La estuvo leyendo rápidamente y, en cuanto acabó, anunció.

-Al parecer hay algo importante que requiere de mi atención. He de irme, gracias de nuevo por todo, este… no sé tu nombre.

-Ay, sí, Aura, me llamo Aura Abedul.

-Espera, Abedul… ¿eres familia de ese famoso profesor pokémon de Villa Raíz?

-¡Sí, es mi padre, le ayudo siempre en sus investigaciones!-exclamó ella, orgullosa.

-Vaya, nada mal, he leído algunos trabajos de tu padre y he de decir que son muy buenos, su concepción naturalista me gusta especialmente.

-Me alegro, le diré a mi padre que has leído sus ensayos, le hará ilusión.

-Estupendo. Bueno, Aura, he de irme ya, nos vemos-se despidió él, saliendo de la cámara.

Desde donde estaba, y a través de un pequeño hueco donde cabía de milagro, pudo pasar y notó que una pequeña brisa venía desde más adelante debido a las ondulaciones de las llamas de la antorcha. Eso tan solo podía significar que había una salida un poco más adelante. Se guió por ella, subiendo cada vez más, hasta llegar a una abertura que daba directamente afuera de la cueva, en uno de los puntos más altos de la isla.

-Vaya, menudas vistas…

Desde donde estaba se podía ver todo pueblo Azuliza enclavado a los pies del pequeño monte y bañado por las aguas del mar, dándole una estampa de lo más remarcable. Apagó la antorcha y regresó al pueblo con el deber cumplido, dirigiéndose directamente a la playa donde se pudo desvestir directamente y se puso a tomar el sol en compañía de sus pokémon. No pudo evitar recordar a Bruno, quien seguramente en esos momentos estaría encargándose de su propio recado.


¡Nuevo capítulo de Pokémon! ¿Tan pronto? Bueno, después de pensármelo bien voy a cambiar durante un tiempo la forma de publicación, probando un nuevo método. Dado que necesito darle un impulso a todo lo que tengo abierto en general, durante un tiempo voy a probar a escribir de seguido unos cuantos capítulos para luego ir publicándolos de forma más seguida, con un día o dos de diferencia para no saturar tanto, así que esperad dos o tres capítulos más después de este antes de ponerme con otra cosa. Ya me diréis qué os parece este nuevo método, voy a probar a ver qué tal y si así puedo avanzar más con todo en general.

En cuanto este capítulo en concreto ha salido un tanto corto, pero el siguiente irá concatenado y tendrá algo más de contenido, cierto es que podría haberlo puesto todo en un solo capítulo pero tampoco quería que saliese tan largo, así que preferí dejarlo así. Aquí Aura conoce a Máximo y éste es presentado como personaje, al igual que en el juego irá apareciendo en determiandos momentos de la trama, aunque los ampliaré un poco más para darle algo más de fondo al personaje.

Y eso es todo de momento, el siguiente no tardará mucho en llegar, mientras tanto comentad, dejad reviews en este y todo eso. ¡Nos leemos!