Capítulo 9
Oceanografía para principiantes
Mientras tanto, en el centro pokémon de ciudad Portual, Bruno comenzaba a despertarse poco a poco; levantó la cabeza y miró la hora en el reloj de mesita de la habitación, el cual marcaba las once y media de la mañana.
-Ostras pedrín, me he dormido…-murmuró, levantándose por fin.
Se vistió enseguida, desayunó rápidamente y se fue con el maletín para entregarlo; según el albarán debía de entregarse en los astilleros Babor, en ciudad Portual, por lo que se dirigió al lugar a no más tardar.
Dicha ciudad era conocida sobre todo por su carácter comercial e industrial, la cual se caracterizaba por poseer uno de los conglomerados de astilleros más grandes y ocupados de toda Asia oriental. Su industria naval suplía a casi toda Japón y algunos países colindantes como las dos Coreas, Taiwán, Filipinas y China, con la que en ese sentido competía de vez en cuando. Al igual que muchas otras ciudades en Hoenn, Portual siempre había tenido una profunda conexión con el mar y, en ese sentido, la construcción de barcos siempre había sido de vital importancia para asegurar las conexiones marítimas tanto de mercancías como de pasajeros. Cultural e históricamente hablando también poseía cierta relevancia, siendo una localidad muy multicultural y ligada sobre todo a otros países como Portugal u Holanda, llegando muchos inmigrantes de allí desde mediados del SXVI. Debido a esto fue uno de las pocas localidades que siguieron teniendo contacto con el exterior aun durante los periodos de aislamiento.
Dado que no era de allí, fue preguntando por los astilleros a los locales y le fueron indicando hasta encontrarlos, aunque tampoco fue muy complicado de por sí ya que estaban justo al lado del puerto. Resultó ser un complejo enorme compuesto de una serie de naves gigantescas y con multitud de máquinas, grúas, aparejos y estructuras de barcos en construcción a lo largo y ancho de toda su extensión. Las oficinas estaban situadas en la nave central, justo encima de un amplísimo dique seco donde tenían un enorme barco en construcción aún en etapa temprana; allí arriba se encontró con el encargado, el cual parecía encontrarse especialmente atacado mientras observaba una serie de planos extendidos sobre una ancha mesa de trabajo.
-Las juntas de estribor van aquí, vale… pero si ni siquiera hay juntas al otro lado de la plancha. ¿Y cómo la acoplamos? ¿Soldando, remachando? agh, no entiendo nada de nada…
-Disculpe… los astilleros Babor, supongo-murmuró Bruno, llamando a la puerta abierta.
-Ah, sí, es aquí, dime, chico-murmuró el hombre, atendiéndole.
-Traigo las piezas y los planos de Devon-explicó Bruno, alzando el maletín.
-¡Aleluya, ya me estaba matando la cabeza con estos planos desfasados! Vamos a ver…
Sin más premura el hombre abrió el maletín y sacó una serie de planos que se dispuso a comparar con los que ya tenía, mascullando en voz alta.
-Oh, sí, por fin, finalmente encajan… soldadas, no remachadas, para aprovechar la fricción, estupendo. Mil gracias, muchacho, le encargamos a Devon una revisión de los planos originales y, desde entonces, nos ha sido imposible seguir con el proyecto, ahora sí que podemos continuar sin problemas.
-No ha sido nada, el señor Peñas me pidió que lo trajera y aquí estoy.
-Pues muchas gracias, de verdad, agradéceselo de mi parte…
-Claro, lo haré, este…
-Ay, sí, siento no haberme presentado, soy Muéllez, el armador de los astilleros.
-De acuerdo, se lo diré de su parte. Bueno, pues yo me voy ya-avisó Bruno, sin embargo Muéllez le paró.
-Ah, espera, yo solo esperaba los planos, esas piezas llévaselas al capitán Babor, fue él quien las pidió.
-Ah, bueno, está bien… ¿sabe dónde puedo encontrarlo?
-Sí, claro, está en el museo oceánico de la ciudad, al norte, dos calles y rodeando la manzana del centro pokémon-indicó Muéllez, sin quitar ojo a los planos.
Bruno se despidió de él y, siguiendo las indicaciones, llegó al museo; tuvo que pagar cincuenta yenes por la entrada, pero casi hubiera preferido ahorrárselos en cuanto vio lo que vio. Y es que estaba hasta arriba de piratas del equipo Aqua, tanto hombres como mujeres.
-¡El equipo Aqua!-exclamó el chico.
Uno de ellos se dio la vuelta al escucharle y, nada más verle, le reconoció al instante.
-¡Ah, pero si eres el chaval que me truncó los planes en ciudad Férrica! ¡Se masca la tragedia, yo me las piro!
Antes de que pudiera hacer nada, el piratucho salió corriendo sin tiempo siquiera de impedirlo, teniendo que dejarlo estar puesto que la situación era muy rara de por sí. Estuvo vigilando a los piratas para comprobar qué era lo que hacían allí, al parecer estaban tomando notas de todo lo que estaba expuesto en el museo, lo cual le llamó gratamente la atención, al tiempo que recordaba las palabras de Shy.
Buscan materiales oceanográficos y marítimos.
Ese era el momento perfecto para llamarle y que hiciera una detención masiva; se apartó un poco de ellos, marcó el teléfono que aparecía en la tarjeta que le dio en su pokénavegador y le llamó. Tras varios toques, finalmente le cogió.
-Mariscos y congelados El clamperl alegre, dígame.
-¿Shy? soy Bruno…
-Ah, Bruno, disculpa por la entrada, pero hay que aparentar… ¿llamas por algo?
-Sí, estoy en el museo oceánico de ciudad Portual, está llenito de piratas del equipo Aqua, venga enseguida.
-¿¡Qué?! ¡En diez minutos estoy ahí!-exclamó el agente antes de colgar.
Se guardó el pokénavegador y siguió explorando el lugar, en el piso de arriba no se encontró con ningún pirata, pero sí con un hombre de pelo corto, moreno y de bata blanca que estaba mirando la maqueta de un crucero. Por un momento pensó que se trataba del capitán y, para salir de dudas, inquirió.
-Perdone ¿es usted el capitán Babor?
-Así es, el que viste y calza ¿Qué puedo hacer por ti?-murmuró el hombre, atendiéndole.
-Me llamo Bruno, vengo de parte del señor Peñas, traigo las piezas que encargó a Devon-anunció el chico, alzando el maletín.
-Ah, estupendo, las esperaba desde hacía una semana, al fin podré terminar mi submarino-anunció el hombre, aceptándolas.
-¿Tiene usted un submarino?-preguntó Bruno con educación.
-Así es, y vamos a hacer uso de él muy pronto, hemos descubierto una gran grieta submarina en las profundidades de las zonas colindantes a ciudad Colosalia y vamos a ir a explorarla dentro de poco.
-Vaya, así que es usted todo un experto…
-Desde luego, soy licenciado en oceanografía por la universidad de Tokio.
En ese justo momento, dos piratas del equipo Aqua aparecieron de improviso tras subir por las escaleras y se dirigieron a ellos.
-¡Ahí estás! ¡No voy a tirarme toda la mañana tomando apuntes de todo lo que hay aquí expuesto! ¡Entréganos esas piezas!
-¿Qué? Pero ¿quiénes sois vosotros?-inquirió el capitán Babor, extrañado.
Bruno quiso responder, comenzando a enfadarse, sin embargo el otro pirata se adelantó.
-¡Somos el equipo Aqua y luchamos para que todos los mares y océanos se expandan en beneficio tanto de humanos como de pokémon! ¡Así que venga, entregadnos esas piezas!
-¿Expandir los mares?-repitió el capitán Babor, sin dar crédito a lo que oía.
-Estáis de guasa ¿no?-inquirió Bruno, igual de incrédulo.
-¡No! ¡Y para que veáis que vamos en serio, os las quitaremos!
Antes de que pudieran decir nada más, los piratas presentaron batalla sacando a un poochyena y un carvanha. Por su parte, y sin dudar, Bruno sacó a taillow y treecko.
-¡Mordisco!-corearon los piratas.
-¡Esquivadlo! ¡Taillow, foco energía, treecko, destructor!-indicó Bruno.
Los dos esquivaron el golpe a la vez, taillow reforzó sus fuerzas para golpear duro y treecko golpeó a carvanha usando su cola, sin embargo salió ligeramente herido debido a sus rugosas escamas.
-¡Aullido!
-¡Pistola agua!
Al punto, carvanha soltó un súbito chorro de agua que, si bien no le hizo gran cosa, arrastró a treecko hacia atrás, alejándolo de él. Por su parte poochyena aumentó su ataque aullando con fuerza, preparándose para la ofensiva.
-¡Taillow, ataque ala a poochyena! ¡Treecko, absorber a carvanha!
Con gran rapidez, treecko se lanzó sobre él y le drenó energía a carvanha, dejándole muy tocado; tras él, taillow se lanzó con las alas brillando para golpear a poochyena, pero el soldado se adelantó.
-¡De frente, mordisco!
Valientemente, el pokémon siniestro se lanzó sobre su oponente y le mordisqueó las alas con súbita fuerza; sin embargo taillow no se ablandó y contraatacó inmediatamente después, golpeándole de lleno y lanzándolo al suelo junto a carvanha, seriamente dañado.
-¡Eso es, recurrente!
Por último treecko lanzó las semillas repetidamente desde la distancia, rematando de esta forma a ambos pokémon y cayendo KO al mismo tiempo. Los piratas se quedaron de una pieza, incapaces de creer lo que había pasado.
-¡Diablos!
-¡Perdimos!
Se miraron por un momento y el primero inquirió nerviosamente.
-¿Y ahora qué hacemos? No tenemos las piezas y el jefe está al caer…
-Argh, nunca pensé que nadie nos mangonearía nuestros planes de mangoneo…-masculló el otro, igual de nervioso.
-Vamos, Shy, date prisa…-pensó Bruno, con un extraño presentimiento.
En ese momento oyeron a alguien subiendo por las escaleras, por un momento el chico se alegró, pensando que se trataba del agente, sin embargo apareció desde el hueco de las escaleras otra persona completamente diferente.
Se trataba de un hombre de aspecto cuarentón, de pelo y ojos oscuros e intimidantes, con una fina barba y unos bigotes meticulosamente cortados; vestía con un chaleco negro de seda, abierto ligeramente por el pecho, con el signo del equipo Aqua justo debajo, y con unos pantalones y zapatos a juego. Llevaba una cadeneta plateada colgada al cuello y un pañuelo azul en la cabeza, con el distintivo del equipo Aqua en él. Al ver el panorama se dirigió a los piratas, espetándoles duramente.
-Esperaba que tuvierais el paquete para marcharnos en cuanto yo llegara y me encuentro con que os dejáis vencer por párvulos, sois unos ineptos.
-¡Lo sentimos muchísimo, señor!
-Cerrad la boca… ¿Quién eres tú?-inquirió entonces, dirigiéndose a Bruno.
-No, más bien, ¿Quién se supone que eres tú?-rectificó el chico, prudente.
-Ah, un chico valiente por lo que veo. Soy Aquiles, el líder del equipo Aqua. Yo, junto a mis hombres, luchamos para mejorar el mundo expandiendo los mares y océanos, cuna de la vida desde tiempos inmemoriales.
-¿Pero qué dice usted?-inquirió el capitán Babor, anonadado.
-¿Expandir los mares? ¿Qué ridiculez es esa?-masculló Bruno, igual de patidifuso o más que Babor.
-¡No es ninguna ridiculez! ¡Desde la antigüedad el agua ha sido vital para el desarrollo de la vida tal y como la conocemos ahora! ¡Protozoos y otras antiquísimas bacterias fueron adaptándose y evolucionando, sumergidos en las profundidas de Panthalassa, al tiempo que Pangea fue ganando terreno conforme pasaban los siglos! ¡Y, de la sopa primordial, surgió la vida y ésta se fue asentando en la tierra! Sin embargo tanto humanos como pokémon nos fuimos olvidando de dónde vinimos, y ahora tratamos a los océanos como si fueran vertederos, los contaminamos y llenamos de inmundicia con plásticos y otros materiales no biodegradables. El mundo está cada vez más y más enfermo, hemos dominado toda la superficie terrestre y ahora los océanos pagan las consecuencias. Debemos recordar de dónde vinimos, hemos de devolver al mar esa grandeza que se le fue arrebatada. Y, con nuestra ayuda, serán restaurados.
Hubo un breve pero denso silencio en el cual Aquiles parecía estar plenamente convencido de sus palabras, Bruno estaba demasiado impactado como para poder hablar, y los piratas miraban a su líder entre una mezcla de admiración y respeto. En ese momento el capitán Babor intervino comentando.
-Todo eso es muy poético, y por una parte entiendo por qué lo dice, pero ¿conoce usted el llamado ciclo del agua?
-¿Cómo?-inquirió Aquiles, ceñudo.
Antes de que Babor pudiera continuar, Bruno se adelantó enseguida comentando.
-¡Yo sí! ¡Se trata del recorrido cíclico que hace el agua!
-Oh, cuéntanos entonces, Bruno…
-¡Es muy simple! El agua de lluvia proviene directamente de la evaporación del agua de los mares, la cual se condensa en las capas altas de la atmósfera, formando así las nubes. Finalmente éstas descargan el agua en la tierra en forma de lluvia, yendo a parar a los ríos y volviendo así a los mares. De esta forma, se mantiene el equilibrio hidrológico en todo el planeta.
-Yo no lo podría haber explicado mejor. La proporción entre los elementos que conforman el planeta está naturalmente predispuesta, un 71% de la superficie terrestre está conformado enteramente por agua, entiendo que esté preocupado por el estado del mar, pero argumentar de esa forma tan banal un ridículo tan grande como querer expandir los mares por simple justicia poética es, sin duda, una insensatez-murmuró Babor, sin un ápice de duda en su voz.
-¡Desde luego! ¿Es que acaso no estudiaste?-inquirió Bruno, con desdén.
Sin embargo, aun a pesar de todas sus palabras y argumentos, Aquiles tan solo esbozó una burlona sonrisa, mascullando de seguido.
-Ah, sí, qué bonito es escudarse en la ciencia cuando no hay una voluntad real de querer cambiar las cosas. Al contrario que vosotros, yo y los míos actuamos, hacemos valer nuestras ideas, no como vosotros, que os conformáis con la vana y burda realidad.
Ante eso Bruno volvió a enfadarse, mascullando de seguido.
-¡No tergiverses nuestras palabras, bigotes, porque no cuela! ¡Si realmente queréis hacer algo por los mares, en ese caso haríais tareas de limpieza marítima, o de protección de la fauna y flora marina, no trataríais de robar a empresas multinacionales, ni secuestraríais a pokémon como moneda de cambio para conseguir lo que quiera que sea que queráis conseguir! ¡Di lo que quieras, pero te tengo calado!
Ante esa impertinencia, Aquiles puso mala cara y le espetó con dureza.
-Mira, chaval, hoy te libras porque me pillas de buenas, pero te diré una cosa: eres un ignorante. Tú y ese supuesto oceanógrafo que debería entender mi visión, pero visto lo visto a nadie aquí le importa lo más mínimo lo que le pase al mar.
-¡Yo no he dicho eso!-masculló Babor, molesto ante esa afirmación.
-¡Cállese! ¡No tiene palabra, no tras semejante dejadez para con el mar! ¡Con gente como vosotros la labor del equipo Aqua es más necesaria que nunca! ¡Conseguiremos nuestro objetivo cueste lo que cueste! ¡Los mares volverán a alzarse de nuevo!-clamó Aquiles, con inusitado fervor.
Tanto Babor como Bruno se quedaron de una pieza, aunque el chico se mostraba especialmente molesto por toda esa situación; nunca antes había conocido a alguien tan prepotente e intolerante como Aquiles, y su burda palabrería no hacía más que caldear los ánimos del muchacho, los cuales estaban alterados desde que toda esa discusión comenzó. Por lo que, sin mayores contemplaciones, le espetó.
-Madre mía, estás fatal de lo tuyo, háztelo mirar… aunque ¿quieres que te dé un consejo por mi parte? Será mejor que te olvides de todas esas chorradas sin sentido, porque ¿sabes qué? La Interpol está al caer.
Sin embargo esto no pareció inquietar a Aquiles, el cual esbozó una sonrisa divertida antes de hablar.
-Ju, ju, la Interpol no me preocupa, y tampoco me preocupas tú, niñato impertinente. Pero te prevengo, si te vuelvo a ver entrometiéndote en nuestros asuntos no seré tan benevolente contigo. Recuérdalo bien.
Y, tras esas palabras, los piratas hicieron estallar dos bombas de humo, esparciendo una densa cortina de humo por toda la estancia.
-¡Maldición! ¡Beautifly, disípalo con tornado!-exclamó él, sacándolo.
Nada más hacerlo, oyó una voz familiar desde las escaleras exclamar.
-¡Interpol, están todos detenidos!
Las alas de beautifly se agitaron y, en cuanto el humo se esfumó, tan sólo estaban ellos y Shy en el umbral de las escaleras, con su placa en alto y cara de circunstancias.
-¡Shy!
-¡Maldición, escaparon, ni siquiera les vi cruzarse conmigo!
-¿Por qué tardó tanto?-inquirió el chico, contrariado.
-¡Vine en la furgoneta que solemos usar para encubrir la tapadera de los mariscos, al pasar por el mercado la gente me abordó pidiendo varios kilos de krabby!-explicó Shy.
-¿¡En serio?!-masculló el entrenador, incrédulo.
-Lo sé, es tan estúpido como suena, el único culpable aquí soy yo. Pero lamentarnos ahora no resolverá nada, vayamos a lo más importante ¿Qué es lo que querían?-inquirió el agente, sacando su libreta.
-Querían las piezas para mi submarino, hemos descubierto una brecha submarina y pronto la vamos a ir a explorar-explicó el capitán Babor.
-Ajá…-murmuró Shy, tomando nota.
-Vino el líder y todo, dijo que querían expandir los mares-añadió Bruno.
El agente dejó de escribir debido a la impresión y farfulló.
-¿Qué?
-Lo que oye, comenzó a decir que si la gente no se preocupa por el mar, que hemos olvidado de donde venimos y otras chorradas melodramáticas, pero a mí no me engañan, tiene que haber algo más detrás.
-Desde luego… ¿y se presentó?
-Sí, dijo que se llamaba Aquiles…
A partir de ahí dio indicaciones de cómo era físicamente y el capitán Babor estuvo declarando un poco más para luego marcharse, ya que tenía cosas que hacer. Por su parte tanto Shy y Bruno salieron del museo, mientras el agente terminaba de redactar el informe.
-De acuerdo, partiremos de lo que tenemos… si no hubiera cogido la furgoneta, podría haber desmantelado el equipo Aqua hoy mismo-musitó Shy, con pesar.
Bruno entrecerró los ojos, con gesto exasperado; sin embargo Shy no dejó que el detalle le abatiera, exclamando de seguido.
-Pero bueno ¡no nos desanimemos! ¡Actitud positiva, lo que no te mata te hace más fuerte, atraparé al equipo Aqua cueste lo que cueste, por esta!
-No sé usted, no me trago nada de lo que dice Aquiles, pero aun así me extraña ¿por qué estaba tan convencido?
-Ah, la gente así siempre piensa que sólo ellos tienen la razón, que no te extrañe tanto.
-Ya, pero… ¿no le da mala espina todo esto? ¿Y si van realmente en serio? ¿Cómo pretenden hacer algo así?
Ante esas preguntas Shy se quedó callado, sopesando posiblidades, hasta que finalmente murmuró.
-A decir verdad no tengo ni la más mínima idea, pero no te preocupes, Bruno, investigaré al respecto. Gracias por tu ayuda, eso sí, si vuelves a verlos o te enteras de algo sospechoso, avísame.
-De acuerdo, nos vemos.
Los dos se despidieron y cada uno se fue por su lado. Sin embargo ninguno de los dos se fijó en que la criatura cuadrúpeda de pelaje blanco, ojos rojos y guadaña en la cabeza les observaba alejarse desde lo alto del techo del museo, como si hubiera estado escuchando toda la conversación. En cuanto tuvo la ocasión, desapareció del lugar sin que le vieran con tal rapidez que parecía cabalgar sobre las olas, en dirección sur.
Como aun eran las doce y media pasadas, y aún tenía algo de tiempo, Bruno estuvo paseando por la ciudad para tomar el aire y aclararse un poco las ideas. Aún estaba algo encendido tras la conversación con Aquiles y, antes que seguir pensando al respecto, prefirió olvidarse un poco y desconectar.
No muy lejos de allí se encontraba el mercado de la ciudad, uno de los más visitados de toda la prefectura; en él había multitud de puestos y tiendas ambulantes donde vendían de todo, desde productos artesanales de todo tipo, comida, recuerdos para visitantes, entre otras muchas cosas. Estuvo curioseando, yendo de puesto en puesto, hasta que llegó a uno que vendía joyería variada, donde le llamó la atención un par de pendientes azules pequeños con forma de gotas de agua muy bonitos. Estaban tallados de forma que simulasen zafiros. Nada más verlos se acordó irremediablemente de Aura, llegando a pensar casi de forma inconsciente.
-Vaya, irían a juego con sus ojos…
Antes de que llegara a darse cuenta de lo que había pensado, una voz potente típica de los comerciantes le sacó de su ensimismamiento comentando.
-¿Le gustan, joven? Si busca un regalo para la novia aquí encontrará lo que busca.
-Ah, no, no, es sólo una amiga…-se excusó él, azorado.
-¡Ah, así que hay una chica! ¿Eh?-murmuró entonces el tendero, con una sonrisita mordaz.
-Sí, bueno… pero sólo es una amiga, en serio…-insistió el chico, algo cortado.
-Bueno, bueno, supongo que tendré que fiarme de ti… aunque he visto como mirabas esos pendientes, y como me has caído bien te los vendo por treinta y cinco yenes ¿Qué me dices?
Bruno alzó las cejas con gesto sorprendido; como precio reducido no estaba nada mal, ya que según la estiqueta costaban cincuenta yenes. No se lo pensó mucho más y acabó aceptando.
-De acuerdo, me los quedo.
-Buena elección, chaval, ya verás como la gustan-aseguró el tendero, cogiéndolos.
Se los envolvió para regalo y Bruno los pagó, guardándoselos en su mochila.
-Ya me contarás qué tal con esa chica-murmuró el hombre, antes de que se fuera.
Bruno se lo agradeció y siguió curioseando un rato más por el mercado hasta que finalmente regresó a la playa para volver a pueblo Azuliza, ya que le esperaba allí su próximo combate de gimnasio. Se acercó al señor Arenque, el cual se encontraba en una tumbona junto a su barco relajándose en compañía de Peeko. El barco permanecía varado en la arena, a pocos metros de distancia del agua.
-¡Bruno, aquí estás! ¿Entregaste ya esas piezas?
-Sí, están a buen recaudo.
-¡Maravilloso! ¡Pues yo levo anclas cuando quieras! ¿Nos vamos?-inquirió el ex marinero.
-Sí, venga.
Con ayuda de varias personas más, y un poco de maña, consiguieron mover el pequeño barco hasta el agua; tras eso lo abordaron y pusieron proa hacia el sur. Durante el viaje, Bruno llamó al señor Peñas por su pokénavegador para informarle de todo.
-Señor Peñas, piezas entregadas.
-Ah, perfecto Bruno, muchas gracias por tu ayuda, de verdad.
-Ah, no ha sido nada, hice lo que usted me pidió, nada más.
-Esta mañana también me llamó Aura para decirme que mi hijo ya recibió la carta, gracias a los dos de todo corazón.
-De nada, gracias a usted por los pokénavegadores, son tremendante útiles.
-Disfrutadlos entonces.
Tras la conversación Bruno se relajó mientras contemplaba las vistas, recordando una vez más las palabras de Aquiles. Si realmente nadie se preocupara por los mares, estos habrían perdido su belleza hace tiempo, incluso los pokémon de agua ya habrían sufrido las consecuencias. Sin embargo seguían allí. Quizás sí era cierto que algunas personas no se preocupaban tanto, pero eso no justificaba para nada sus acciones. Por mucho que trataba de entenderle, le era prácticamente imposible.
-Menudo tarado… más le vale a él no volverse a cruzar conmigo.
Tan centrado estaba en sus pensamientos que no vio una mancha blanca cruzando el agua a una velocidad de vértigo en dirección sur. Ni siquiera el señor Arenque lo vio, demasiado ocupado dirigiendo su barco. El sol brillaba en lo alto del cielo, rodeado de frondosas nubes blancas.
En una isla de tamaño medio, muy al sur de Hoenn, nada ni nadie vivía en ella, al menos aparentemente. Una frondosa vegetación cubría gran parte de su extensión, un riachuelo alimentaba un pequeño lago en medio de un claro y multitud de árboles frutales crecían en muchos de sus rincones, era como un pequeño paraíso en medio del ancho mar, sin embargo parecía estar desierto.
Aun así, y de forma totalmente repentina, una profunda voz avisó.
-Voy a encontrarte, sabes que siempre lo hago.
El silencio le contestó, sin embargo él no desfalleció y siguió buscando. Esta vez le había llevado más tiempo de lo esperado, pero eventualmente la acabaría encontrando. Y así fue, puesto que, tras asegurarse del todo, abordó un estrecho espacio entre dos gruesas palmeras y, con gesto claro, murmuró.
-Te pillé.
Fue entonces cuando algo saltó entre las dos palmeras, las cuales se agitaron levemente y, tras un leve destello, una voz femenina exclamó.
-¡Has tardado mucho más! Admite que esta vez lo he hecho mejor.
-Sí, el camuflaje estaba bastante bien conseguido, pero sabes que aun así no puedes escapar de mí…
-Jo, alguna vez lograré darte esquinazo. Siempre puedo salir de aquí…
Ante eso su gesto se endureció un poco más, comentando con contundencia.
-No, ya hemos hablado de esto, sabes perfectamente que no tienes permitido salir de la isla.
-¡Ya lo sé! Sólo lo decía por decir…
-No bromees con eso.
-Jo, no es justo, hermanito, tú a veces bien que sales…
-Pero eso es distinto, si lo hago es por una razón, y sabes muy bien que no dejaré que te pase nada.
-Entiendo que me quieras proteger, pero… no sé ¿qué hay de malo en salir un poco, ir a tierra firme, visitar la gran isla?
-No insistas, por favor. Lo que hago lo hago por tu bien, entiéndelo, hermana…
Aun así ella esbozó una triste mirada, sin poder evitar sentirse un poco mal al respecto. Por su parte trató de animarla, sin embargo en ese momento notaron una presencia llegando a la isla y ella murmuró con algo de miedo.
-Alguien viene…
-Sí, ponte detrás de mí.
Ella obedeció sin rechistar, ya que en ese sentido siempre había sido un tanto temerosa; su hermano vigiló los alrededores, dispuesto a entrar en batalla si la situación lo requería, sin embargo en cuanto vio una figura que le era familiar saliendo tras unos arbustos, se relajó enseguida.
-Ah, eres tú, qué susto me has dado…
-Perdona, no era mi intención alarmaros, solo vengo a hablar.
-Claro, adelante, ponte cómodo.
Los dos se apartaron un poco, dejando a su hermana más a su aire, mientras hablaban entre sí.
-Bueno, tú me dirás ¿qué te trae por aquí?
-Sabes que no vendría a molestar si no fuera por una buena razón. Algo se cuece en la gran isla, algo que nos concierne a todos.
-¿De qué se trata?
-Aún no estoy seguro, mis sentidos me avisan de que algo grande se aproxima, pero esta vez no sería algo natural, sino más bien provocado.
Su ceño se arrugó, extrañado ante esas palabras e inquiriendo de seguido.
-¿A qué te refieres? Sé que te gustan los cripticismos, pero ahora no estoy para jugar a las adivinanzas…
-Me refiero a que los humanos estarían involucrados.
Los dos se sostuvieron la mirada durante unos breves pero intensos segundos hasta que finalmente inquirió.
-¿Qué te hace pensar eso?
-Esta vez no es simple cripticismo, como tú dices. Desde principios de verano mis sentidos me andan avisando, y he estado buscando qué puede haberlos estado alertando tanto. Al final he encontrado a un extraño grupo de humanos que, a juzgar por lo que he estado averiguando, no tendrían precisamente buenas intenciones para con esta tierra.
-Continúa.
-Pronuncian palabras nobles, pero sus intenciones no tienen pinta de serlo tanto, aún no sé qué es lo que pretenden exactamente, pero por lo que he oído tiene algo que ver con los mares.
Esta vez su gesto se agudizó, comprendiéndolo un poco mejor e inquiriendo de seguido.
-¿Crees que se trata de eso?
-No lo sé, pero es posible.
-No podemos arriesgarnos, pero ya sabes que no me puedo mover de aquí, no con mi hermana de por medio. Asegúrate que están a buen recaudo allí arriba, sólo así podremos estar seguros.
-Está bien, vigilaré también a esos humanos por si acaso, no son trigo limpio.
Ante esa afirmación tan sólo pudo soltar un hondo suspiro, murmurando al poco rato.
-¿Cuándo no han sido los humanos sospechosos de algo? Fueron ellos quienes te condenaron a ti y a los tuyos al ostracismo, sólo porque eran incapaces de ver y oír lo que les rodeaba. Y temo por lo que le pueda pasar a mi hermana si la dejo salir de aquí. No me lo perdonaría jamás si algo la pasara.
-No tienes por qué hacerlo, déjame esto a mí.
-Gracias, amigo. Mantenme informado.
Tras un rato más hablando los dos se despidieron y le observó alejarse en la distancia, volviendo a estar solos de nuevo en la isla. Esperaba que no fuera nada. Sin embargo, con los humanos de por medio, todo era posible.
¡Y seguimos con la tanda de Pokémon! Este capítulo me ha gustado especialmente debido al debut de Aquiles, seguramente os habréis dado cuenta de que he hecho algunos cambios a su discurso, dándole mucho más profundidad y unos motivos más claros y mejor definidos, aunque eso no quita que sigan siendo estúpidos per se XD de todos los equipos malvados de la franquicia, tanto el equipo Aqua como el equipo Magma se llevan la palma en ese sentido, aunque seguramente haya sido intencionado por parte de Game Freak, por lo que en ese sentido he tratado de hacerle ver más como un visionario equivocado que un simple chalado fanático. Habrán más momentos como este con Aquiles de por medio, eso por descontado, espero que os haya gustado su debut.
Por otro lado he metido esa escena final que, seguramente, ya os haréis una idea de quiénes son y cuál es ese lugar, pero de momento jugaré un poco con los cripticismos XD no existía cuando escribí por primera vez la generación, siendo en ese sentido una mejora necesaria para entender un poco mejor acontecimientos futuros, así que esperad un par de escenas más con esta misma tónica.
En cuanto a detalles se refiere no he mencionado hasta el momento que, para la descripción y detalles de cada ciudad, estoy tomando como modelo la base real de cada una; de esta forma ciudad Férrica está basada en Kitakyushu, ciudad Petalia en Fukuoka, pueblo Azuliza en Tsushima y ciudad Portual en Nagasaki. Por supuesto seguiré con esta misma tónica en futuras localidades, por lo que esperad multitud de detalles reales convergiendo con el mundo pokémon. Y sí, es raro, pero jo, me gusta pensar que ambos mundos son el mismo.
Y eso es todo, quedan dos capítulos más que iré subiendo con al menos un día de diferencia, tras eso me pondré con otra cosa. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
