Capítulo 11

Chispeante

Tras recogerlo todo, desocupar la habitación y cancelar la reserva, volvieron con el señor Arenque y embarcaron una vez más dirección ciudad Portual; tras las seis horas de viaje marítimo pertinentes llegaron a la playa de la ciudad en torno a la hora de comer pasadas, dado que esta vez no necesitarían cruzar más las rutas marítimas de ese lado de Hoenn se despidieron del ex marinero.

-Bueno, pues muchas gracias por todo, señor Arenque, sin su ayuda hubiera sido imposible.

-Sí, ha sido usted muy amable.

-¡No ha sido nada, jóvenes, gracias a vosotros por salvar la vida de mi querido Peeko!

-¿Qué hará ahora? ¿Volverá a su casa?-inquirió Bruno, curioso.

-Sí, aunque me quedaré un par de días por aquí relajándome un poco, un cambio de aires siempre viene bien, ya tengo muy vista la playa de Petalia a decir verdad.

Finalmente se despidieron de él y se pusieron en camino hacia ciudad Malvalona.

-Bueno, pues sigamos entonces ¿dónde queda ciudad Malvalona?-inquirió el chico en ese momento.

-Todo recto hacia el norte partiendo desde aquí, si nos damos prisa nos dará tiempo a llegar esta misma noche-reveló Aura, consultando su pokégear.

-Oh, bien, pues vamos entonces.

-Sí, aunque antes me gustaría pasarme por el mercado si no te importa, así nos aprovisionamos un poco antes de seguir.

-Vale, vamos.

Como quedaba justo al lado de la playa fueron sin más tardar y estuvieron haciendo unas cuantas compras mientras lo recorrían; en un momento dado pasaron por el puesto donde Bruno compró los pendientes, en ese momento Aura los llevaba puestos y a la vista. En cuanto el vendedor los vio le preguntó al chico por señas qué tal, a lo que él respondió con el pulgar hacia arriba; el vendedor le guiñó un ojo, en señal de complicidad, mientras les observaba irse juntos.

-Ah, siempre hay una chica…-murmuró divertido.

Tras las compras, y dado que les daba tiempo, comieron en el centro pokémon de allí y continuaron el viaje hacia el norte a través de la siguiente ruta.

La ruta 110 era una extensa explanada que unía ciudad Portual con ciudad Malvalona. Recorría toda la costa, bordeándola, y dando unas vistas a ese lado del mar de China Oriental preciosas. Las lindes de un frondoso bosque también bordeaban la ruta peatonal, al lado de una carretera de doble sentido que transcurría recta por todo el litoral. A mitad de la ruta estaba la intersección con la ruta 103, la misma donde los dos estuvieron hablando el primer día en el que se conocieron, sólo que desde el otro lado del extenso estuario. Aunque lo más característico de esa ruta era el camino de bicis, un paso elevado sobre el mar, exclusivo para ciclistas, que también unía las dos ciudades de forma más directa, pero como no tenían una bici no podían usarlo. Paseando por el camino peatonal se encontraron entonces con cierta persona que les era familiar.

-¡Papá!-exclamó Aura al verlo, yendo a abrazarlo.

-Hola cariño ¿Qué tal todo?-preguntó el profesor Abedul, abrazando a su hija.

-¡Muy bien!

-Me alegro… por cierto, te fuiste sin avisar-le recordó su padre.

-Ah, sí, es que… me fui con Bruno, y… bueno, se me olvidó un poquito.

-Bueno, no pasa nada, de hecho supuse que estaríais por aquí y traté de alcanzaros. Te quería decir, cariño, que puedes irte hacia otras rutas para inventariarlas y me vayas enviando todo lo que tengas.

-¡Genial! Pues aquí tengo unos cuantos registros nuevos, toma.

Dichos registros eran casi tan largos como todos sus brazos dispuestos en línea recta, el profesor los estuvo echando un rápido vistazo asegurando su contenido.

-Estupendo, gran trabajo, cielo, con este backup por escrito de la base de datos de la pokédex podremos ir tirando en caso de que haya algún imprevisto.

-Sí, tan solo he estado aplicando todo lo que me has enseñado.

-Pues eso es que lo he hecho bien ¿eh?-inquirió él, dándole un cariñoso toque en su nariz, a lo que la chica rió divertida.

Bruno no pudo evitar sonreír ante la cercana relación que padre e hija tenían, recordando entonces también a su padre, al cual quería derrotar en cuanto llegara el momento.

En ese momento pasó por allí cerca un pokémon que no había visto nunca y, al verlo, ella exclamó.

-¡Oh, un elektrike! ¡Voy a observarlo!

Aura salió disparada, yendo tras él, y se perdió por una zona de hierba alta cercana. El profesor Abedul sonrió y murmuró para sí.

-Está claro que ha salido a mí…

-Tiene usted una hija muy enérgica, profesor-comentó Bruno, observándola.

-Gracias, Bruno. Pero a veces me da la sensación de que está indefensa, hay muchas cosas de las que la quiero proteger, pero entre el trabajo y mis incursiones no puedo con todo…

-Bueno, entiendo por qué lo dice, pero ya le digo yo que Aura no es para nada una chica indefensa…-murmuró el chico, con seguridad.

-¿A qué te refieres?-inquirió el profesor, curioso.

-Es valiente, decidida y muy inteligente, he estado entrenando con ella unas cuantas veces y ha demostrado tener buena técnica y mucha fuerza, así que para nada es indefensa. De hecho es la chica más fuerte que he conocido…

Ante eso el profesor esbozó una leve sonrisita, comprendiéndolo un poco mejor y comentando de seguido.

-Entiendo, lo sé, después de todo tienes razón. Aunque Bruno ¿podrías hacerme un favor?

-Claro, dígame…

-Sé que no es estrictamente necesario, pero aun así cuida de mi Aura, por favor ¿lo harás?

-Por supuesto, puede confiar en mí, profesor.

-Gracias, Bruno… apunta mi número de móvil, por si ocurre algo.

Guardó el número en la memoria del pokénavegador y, tras hablar un rato más, el profesor se fue hacia el sur. En ese momento volvió Aura de su pequeña incursión y, al ver que su padre ya no estaba, preguntó.

-¿Y mi padre?

-Se ha tenido que ir… pero me ha dicho que le vayas mandando todos los registros que puedas-explicó Bruno.

-Ah, vale…

Continuaron hacia el norte, pasando por un paseo peatonal que salía hacia el mar y quedaba bajo el camino de bicis; el camino era largo y sinuoso, pero las vistas que había y el buen tiempo compensaba el viaje y con creces. En esa zona había un montón que Bruno nunca había visto y Aura estuvo muy entretenida registrándolos a todos. Cerca de las siete de la tarde hicieron un alto en el camino para almorzar, Aura había comprado unos dulces típicos de Portual y unas bolsitas de té para echar en agua que calentaron con la ayuda de combusken.

-Están muy ricos…

-¿Verdad? Los vi en un puesto cerca de la entrada y compré una caja bien llena, hay más si quieres.

-Genial, creo que voy a coger otro…

Sin perder más tiempo extendió la mano y cogió otra pastita de la caja, sin embargo en ese momento algo pasó zumbando por delante de sus narices y, al segundo siguiente, descubrió que ya no tenía el pastelito.

-¿Eh? ¿Qué ha sido eso?-inquirió el chico, confuso.

-Mira, ahí tienes la respuesta-murmuró Aura, divertida, mirando hacia la izquierda.

El chico giró la cabeza y vio entonces a una especie de ratoncito de color rojo y crema, de largas orejas, redondos mofletitos y una cola de lo más curiosa y cortita comiéndose el pastelito. Era casi tan pequeñín que podía caber en la palma de su mano, y comía con gran apetito.

-¡Qué mono es ese plusle!-exclamó ella, encantada.

-Plusle…-repitió el chico, sacando la pokédex.

-Plusle, el pokémon ánimo; siempre está animando a sus compañeros, liderándolos. Crea cortocircuitos con la electricidad que libera por las patas para hacer pompones de chispas y animar al resto.

El pokémon levantó entonces la vista y les observó atentamente, viendo entonces que tenían más de esas pastitas. Por su parte el chico se levantó y se dirigió a él severamente.

-Eh, oye, dame eso que no es tuyo.

-Oh, vamos, no seas así con él-murmuró entonces Aura, acercándose al pokémon y cogiéndole en brazos.

-¿Lo ves? Pero si es super dulce… hola, plusle, vamos a ser amigos ¿vale?

Sin embargo el pokémon chisporroteó y la soltó un corrientazo, poniéndola los pelos en punta; acto seguido aprovechó para acercarse a la caja y coger otra pastita, echando a correr inmediatamente después.

-¡Eh, tú, vuelve aquí!-exclamó el chico, molesto.

Plusle se detuvo por un momento, se rió y les dedicó una burla.

-¡Muy bien, me harté! ¡Beautifly, paralizador!-indicó el chico, sacándolo.

El pokémon revoloteó por encima de él y soltó las esporas paralizantes, pero plusle se movió rápido y pudo evitarlas. Acto seguido cargó una onda trueno que dio de lleno en beautifly, cayendo al suelo paralizado. Plusle aprovechó y se lanzó envuelto en electricidad, embistiéndole con fuerza.

-¡Eso es chispa!-observó Aura, algo alelada debido al calambrazo.

Beautifly fue arrastrado hacia atrás y se quedó en el suelo, electrificado y con el efecto de la parálisis todavía presente.

-¡Vuelve, beautifly!-indicó Bruno.

Sacó a swellow en su lugar para que le atacase desde el aire.

-¡Ala de acero!

El pokémon volador se lanzó con las alas metalizadas y consiguió golpearle, levantándolo del suelo.

-¡Foco energía!-indicó el chico.

Swellow fue el primero en moverse, preparándose para la ofensiva. Por su parte, y desde el aire, plusle hizo una especie de amago extraño, como si estuviera aplaudiendo, pero no atacó, aterrizando en el suelo acto seguido sin muchos rasguños.

-¡Ahora, swellow, golpe aéreo!

Sin embargo en vez de atacar de frente volvió a hacer foco energía, desaprovechando así una oportunidad de oro.

-¿Qué haces? ¡He dicho golpe aéreo!-le recordó el chico, extrañado.

-¡Otra vez!-exclamó Aura, alisándose el pelo.

-¿Eh?-inquirió Bruno, extrañado por el comentario.

-¡No, se trata de otra vez, ha sido plusle, otra vez provoca que el pokémon afectado no pueda hacer ningún otro tipo de movimiento que el anteriormente indicado!-explicó la chica.

Como en ese estado no iban a ninguna parte, optó entonces por recogerle y sacó en su lugar a treecko.

-¡Ataque rápido!

Siendo el primero en atacar, treecko le embistió con fuerza, haciéndole trastabillar; el pokémon eléctrico trató de huir, agarrando la pastita con su boca, pero Bruno no le dejó.

-¡Córtale el paso con recurrente!

Treecko lanzó la ristra de semillas describiendo una línea curva delante de él y plusle se vio obligado a dar la vuelta; al verle llegar de frente fue a atacar con ataque rápido, pero el chico se adelantó.

-¡Drenadoras!

Las semillas germinaron de golpe justo delante de él y las enredaderas hicieron caer a plusle mientras la agarraban con fuerza, drenándole su energía.

-¡Recurrente!

Sin poder siquiera defenderse, plusle no pudo hacer nada por evitarlo y recibió el golpe de lleno; las drenadoras hicieron el resto y cayó KO. El chico sacó entonces la honor ball que le dieron en Devon, la agrandó y se la lanzó. La ball le cogió sin problemas y tras unos segundos botando, saltó el seguro, capturándolo.

-Bien…-murmuró él satisfecho, cogiéndola.

-¿Puedo saber por qué le has capturado?-inquirió Aura, curiosa.

-Me ha gustado como ha usado otra vez… creo que podré hacer buenas estrategias con él.

Se guardó la ball junto con las demás y continuaron con el viaje; debido al alto y posterior rifirrafe con plusle el resto de la tarde pasó enseguida y se vieron obligados a acampar en un claro, al lado del agua, en cuanto comenzó a anochecer.

-Me sabe mal porque podríamos haber llegado para la cena, tampoco estamos tan lejos-murmuró Aura, consultando el mapa en su pokénavegador.

-Bueno, no te preocupes, no me importa acampar, así que…

Sacaron dos cajas de bento para ellos y dieron de comer a todos sus pokémon, aunque plusle demostró ser algo peleón y camorrista ya que quitaba la comida de los demás y luego les culpaba a ellos.

-¡Plusle, ya basta! ¿Te has comido ya tu ración?-inquirió Bruno.

El pokémon eléctrico asintió esbozando una juguetona sonrisita, no muy arrepentido de sus acciones.

-¡Pues entonces ya está, se acabó, no hay más, y no les quites a los demás! ¿Me has oído?

Por un momento parecía que no iba a hacer caso, pero al final estuvo tranquilito, aunque alguna que otra broma o pullita al resto de sus compañeros sí que cayó, lo que desesperaba a Bruno.

-Vaya, parece que te ha salido de lo más bromista y travieso…-murmuró Aura, divertida.

-Sí… qué suerte la mía…

-Oh, vamos, yo creo que es adorable, siempre puedes ser tú el que lo enderece a partir de ahora.

-No sé yo si estará por la labor, pero bueno… plusle, que te veo-masculló el chico al ver que el susodicho iba a meterse de nuevo con treecko dándole un calambrazo.

El resto de la noche la pasaron hablando de todo un poco antes de meterse a los sacos a dormir, con una noche despejada y llena de estrellas por corona.


¡Y uno más de la tanda de Pokémon! Tranquilos, éste será el último por el momento, a partir de aquí seguiré con otra cosa, por lo que estaréis entretenidos. En cuanto al capítulo en sí no es gran cosa, es más de transición, pero he aprovechado para seguir desarrollando la relación entre Bruno y Aura, la cual va viento en popa. De todas las relaciones que escribí en su momento esta es la que más me gustó cómo me quedó, por lo que ahora en esta revisión quedará aún mejor. Y qué mejor para la relación que quedar bien con tu futuro suegro XDD aunque él no lo sabe, claro está XDDD valeyaparo.

Puede que algunos estéis pensando ¿y la casa Treta? ¿¡dónde está la casa Treta?! ¡No has puesto la casa Tretaaaaaa! Pues el caso es que lo estuve rumiando, pero dado que la susodicha no pasa de ser un simple desafío opcional que no aporta nada a la historia preferí dejarla de lado. Sé que el maestro Treta aparece tanto en el anime como en el manga, pero tampoco quiero seguir a pies juntillas ambos medios, quiero darle a estas adaptaciones un aire distinto, así que por mi parte se refiere nada de tretas XD

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!