Capítulo 12
Practicando
Al día siguiente continuaron el viaje y alrededor de mediodía llegaron a ciudad Malvalona, una de las ciudades más grandes de la prefectura y la más céntrica de todas. Al igual que las otras ciudades vistas hasta el momento, Malvalona destacaba sobre todo por su sector servicios, sin apenas una industria especializada, pero que concentraba en su núcleo poblacional a la mayor proporción de jóvenes y adultos jóvenes de Hoenn. Debido a esto muchos entrenadores salían de viaje de aquí, repartiéndose el grueso entre las ciudades más densas y pobladas de la prefectura, siendo ésta en concreto una de ellas.
Resaltaba también por ser una ciudad bastante moderna y recientemente reformada, con edificios de altura media bastante limpios, calles recién asfaltadas muy bien cuidadas, múltiples accesos desde los cuatro puntos cardinales y un centro urbano bien delimitado y organizado. Cultural e históricamente hablando también poseía algunas atracciones, como su famoso castillo de los tiempos del período Sengoku.
Nada más llegar hicieron lo usual dirigiéndose directamente al centro pokémon y reservando una habitación antes de salir a la calle a explorar; una vez que estuvieron asentados y dejaron las cosas en la habitación, salieron a dar una vuelta por la ciudad.
-Siempre es lo mismo ¿no?-inquirió Aura en ese momento.
-¿A qué te refieres?-murmuró Bruno, extrañado.
-A tu proceder cuando llegas a algún sitio, directamente al centro pokémon… me llama la atención.
-Oh, sí, bueno, es un consejo que siempre dan a todos los entrenadores que empiezan su viaje, mi padre también me comentó algunas cosas. Por lo que me explicó este tipo de hábitos vienen bien, facilitan mucho las cosas a la hora de moverse entre ciudad y ciudad ¿no te habló tu padre acerca de ello?
-Oh, no realmente, la cosa es que nunca había pensado en hacer un viaje pokémon-reveló ella para su sorpresa.
-¿No? Pero si mal no recuerdo me dijiste que te gustaba viajar…
-Sí, y me gusta, pero yo me refería más al hecho de viajar en sí, normalmente los viajes pokémon se realizan para ganar las medallas y luego competir en la liga local, pero a decir verdad nunca me ha llamado la atención todo eso. No me malinterpretes, me encantan los pokémon, después de todo me dedico a estudiarlos como mi padre, pero nunca me he considerado una entrenadora.
-Oh… vaya, pero si las últimas veces que entrenamos te desenvolviste muy bien…
-Sí, bueno, algo de nociones básicas sí que sé, pero no mucho más. Soy rara, lo sé…-murumuró la chica, con gesto triste.
-No, a ver, no he pensado eso en ningun momento, simplemente me sorprende que no te dediques a combatir cuando tienes capacidades.
-Tampoco es para tanto…
Bruno quiso decir algo al respecto, sin embargo al pasar al lado de un gran edificio le pareció ver a alguien de pelo verdoso que le resultaba familiar. Giró la cabeza del todo y, al verle, exclamó de seguido.
-¡Blasco!
El aludido se dio la vuelta y esbozó una amplia sonrisa al verle.
-¡Anda, Bruno, cuánto tiempo sin verte!-le saludó el chico, contento de volverle a ver.
-¿Qué tal todo, cómo estás?
-Bien, muy bien, estoy mucho mejor del asma ahora que vivo en pueblo Verdegal.
Antes de seguir hablando, y al ver que Aura se quedaba un poco cortada, hizo rápidamente las presentaciones.
-Ay, sí, perdón. Aura, te presento a Blasco, un amigo que llegué a conocer cuando estuve en ciudad Petalia. Blasco, esta es Aura, una amiga con la que estoy viajando.
-Encantada.
-Igualmente-murmuró el chico, con algo de timidez.
-Blasco ¿nos vamos ya? Nos espera tu tía para hacer la comida…-se oyó en ese momento una voz.
Se dieron la vuelta y vieron a un hombre algo más mayor que el padre de Blasco, muy parecido a éste aunque con una incipiente calva.
-Ah, tío… espera, que han venido unos amigos…
-¿Todavía sigues con lo de retar al líder? Blasco, ya hemos hablado de esto, aún no eres lo bastante fuerte…
-¡Sí lo soy! Si ralts y yo unimos fuerzas lo conseguiremos, estoy seguro-aseguró el chico, con testarudez.
-Anda ¿vas a desafiar al líder, Blasco?-inquirió Bruno, sorprendido.
-Oh, me encantaría, pero mi tío siempre me pone trabas…
-No es eso, perdónale, es que aún no está lo suficientemente preparado. Erico es más fuerte de lo que te imaginas, Blasco, hazme caso…
-¿Erico?-repitió el chico, anotándose el nombre mentalmente.
-Sí, es el líder del gimnasio, un experto en el tipo eléctrico y todo un manitas con la mecánica y los aparatos eléctricos, fue él quien acometió con las reformas en la ciudad y gimnasio. Es bastante fuerte-explicó el tío de Blasco.
-Pero ralts y yo podemos… ¿verdad, Bruno?-inquirió el chico, buscando el apoyo de su amigo.
-Bueno, si te crees listo adelante, inténtalo, pero has de estar seguro.
-Sí, haz caso a Bruno, si realmente estás seguro de que puedes ganar al líder, estupendo, pero no te lances a hacer las cosas cuando no lo tienes seguro-añadió Aura.
Blasco lo estuvo meditando un buen rato, teniendo en cuenta tanto los comentarios de su tío como los de Bruno y Aura, hasta que al final murmuró.
-Bueno, vale, está bien, será mejor que le dé tiempo… aunque Bruno ¿te apetecería combatir contra mí?
-¿Ahora? Bien, por mí adelante.
Se apartaron a una explanada cercana al gimnasio para no molestar y el combate dio comienzo; Blasco sacó a ralts y Bruno optó por plusle.
-¡Ralts, confusión!
-¡Plusle, ataque rápido!
Plusle fue el primero en atacar, moviéndose como una gacela, y el golpe fue contundente, empujándole hacia atrás; pero eso no hizo parar a ralts y éste hizo volar a plusle por los aires atacando de nuevo con confusión, mientras le hacía daño paulatinamente.
-¡Onda trueno!
Haciendo un esfuerzo, plusle soltó la descarga paralizante dando de lleno en ralts, obligándole a soltarlo; pero entonces en un visto y no visto plusle también se vio envuelto en electricidad sin razón aparente.
-¿Pero qué…?-musitó Bruno.
-¡Sincronía! ¡Induce sus problemas de estado en el atacante!-explicó Aura, identificando la habilidad rápidamente.
-¡Chispa!-indicó el chico, sin amilanarse.
Sin embargo la parálisis le imposibilitó hacer nada, dejándolo clavado en el sitio, lo que aprovechó entonces Blasco para contraatacar.
-¡Paz mental!
El pokémon psíquico adoptó entonces una pose meditativa y aumentó así sus características especiales, preparándose para la batalla. Sin embargo Bruno vio entonces su oportunidad y exclamó.
-¡Otra vez!
Por suerte para él, plusle recuperó su movilidad y realizó el movimiento con sus palmitas.
-¡Confusión!-indicó entonces Blasco.
Sin embargo en vez de hacer confusión repitió de nuevo paz mental, lo que aprovechó entonces Bruno para atacar.
-¡Chispa!
Plusle se lanzó envuelto en electricidad y embistió de lleno a su adversario, haciéndole esta vez un gran daño; Blasco trató de contraatacar como fuera, pero dado que los efectos de otra vez seguían presentes en él no pudo hacer nada por evitar el inminente final.
-¡Remata con ataque rápido!
Plusle se anticipó rápidamente y el golpe fue lo suficientemente fuerte como para hacerle caer de espaldas; en ese momento, la parálisis remitió en los dos a la vez, dejándolos incapacitados por unos segundos. Aun así plusle consiguió superarlo antes y atacó de nuevo con ataque rápido, siendo ese el golpe de gracia. Ralts cayó al suelo, agotado.
-Pues… he perdido…-murmuró Blasco, algo dolido.
-No ha estado mal, Blasco, si sigues insistiendo podrás ser lo suficientemente fuerte como para enfrentarte a Erico, eso tenlo por seguro-le animó el chico.
-Claro, y además, captura todos los que puedas, así tendrás el doble de ayuda-añadió Aura, con una sonrisa.
Blasco asintió, algo más animado por sus palabras.
-Gracias Bruno, sabía que me apoyarías aun a pesar de todo. Tienes razón, tío, tengo que entrenar más si quiero ser un buen entrenador-murmuró el chico.
Éste asintió a su sobrino y le indicó que se adelantara; una vez solos, éste le pidió algo.
-Blasco me habló de ti muchas veces, te ponía en un altar. Vente a verlo al pueblo un día de estos días, le hará ilusión.
-Claro, sin problemas.
Y tras eso se fueron juntos hacia el oeste. Una vez solos Aura comentó.
-¿Lo ves? Tú sí que tienes talento, has aprovechado estupendamente los efectos de otra vez. A mí no se me hubiera ocurrido hacerlo de esa forma.
-Puede, pero fuiste tú quien me explicó cómo funcionaba otra vez y sincronía, sabes lo suficiente como para ponerlo en práctica-argumentó el chico.
-No es tan sencillo. Además, lo mío es más de libros e inteligencia, tú sin embargo sabes cómo sacar partido de las situaciones, eres práctico, por eso se te da tan bien. Yo simplemente sé cosas y ya…
-Pero eso no te hace menos capaz, de hecho partes con ventaja, yo ni siquiera sé la mitad de todo lo que tú sabes, podrías ser la más fuerte si quisieras.
-Puede, pero… ¿para qué serviría? No tiene caso…
Ante ese argumento Bruno no supo muy bien qué decir, algo extrañado por la tan negativa y repentina actitud de la chica. Aun a pesar de su carácter usualmente alegre esa nueva faceta suya la encontraba tremendamente contradictoria, dándole una extraña sensación al respecto.
Aun así Aura no le dio mucho más vueltas, volviendo rápidamente a su usual estado de ánimo alegre mientras le alentaba a seguir paseando. Por su parte Bruno se quedó más tranquilo, prefiriendo dejarlo estar y marchándose de allí. De una ventana cercana que daba al gimnasio una silueta se apartó de la misma, sin volverse a ver de nuevo.
Siguieron entonces paseando, volviendo tras sus pasos para ver el resto de la ciudad; pasadas unas manzanas tras cruzarse de nuevo con el centro pokémon, vieron una tienda de bicis que despuntaba bastante debido a la cantidad de ellas que tenía expuestas fuera. Entraron para curiosear un poco y el dueño, al verles, se acercó a ellos.
-¡Hola, jóvenes, no os tengo vistos! ¿De dónde sois?
-De Villa Raíz-anunciaron los dos a la vez.
-¿Villa Raíz decís? Toma ya, eso está en el quinto pino… y ya veis, vuestras zapatillas están que echan humo-observó el hombre.
-Sí, bueno, nos hemos recorrido unas cuantas millas a la redonda…-asintió Aura, quitándole importancia.
-¿Unas cuantas millas a la redonda? De eso nada, descansad vuestros pies maltrechos porque aquí está el bueno de Anacleto para arreglaros ese problema-anunció el dueño, sorprendiéndoles de repente.
-A ver, tú, chico, tú tienes cara de velocidad ¿verdad? Te gusta sentir el viento en la cara y ver pasar la vida cual centella-inquirió Anacleto, analizando a Bruno.
-Pues sí, algo acelerado sí que suelo ser a veces…
-¡No se hable más! ¡Aquí tienes una bici carrera, perfecta para los amantes de la velocidad!-exclamó Anacleto, regalándole una de colores oscuros.
-¡Y usted, señorita! tiene apariencia de ser más tranquila, de tomárselo con más calma, de darle vueltas a las cosas…-murmuró, acto seguido, fijándose en Aura.
-Pues…
-¡Ya está, no digas más! ¡Toda tuya, una bici acrobática!
Y la dio una bici de colores más claros y brillantes.
-¡Tenéis resueltos vuestros problemas de desplazamientos, nada os detendrá ahora, ni siquiera unos pies molidos! ¡Id a probarlas, vamos, vamos!-les animó Anacleto antes de que los chicos pudieran agradecerle tan generoso gesto.
En un visto y no visto se vieron de nuevo a la calle con sendas bicis a su lado y sin comprender del todo lo que había sucedido.
-Vaya… ¿qué ha sido eso?-inquirió ella, aún sin salir de su asombro.
-No lo sé, sólo sé que ahora tengo una bici…-murmuró el chico, igual de pasmado.
Aun así aprovecharon la situación para poder acceder al camino de bicis y allí las estuvieron probando tranquilamente. Bruno era capaz de alcanzar los veinte kilómetros por hora sin apenas despeinarse en cuanto cogía un poco de carrerilla, mientras que Aura era capaz de hacer todas las cabriolas posibles con una bici, entre ellas la del caballito, saltos sobre una rueda tanto en movimiento como en estacionario, saltos laterales, frontales y hasta traseros. Toda una virguería hecha bicicleta.
-¡Vaya, no sabía que se te daba tan bien manejar la bici así!-exclamó Bruno, asombrado.
-¡Ni yo a decir verdad! ¡Conocía algunos trucos, pero apenas los había probado, esta bici tiene unos amortiguadores y muelles muy buenos!-exclamó la chica, igual de asombrada.
-¡Se nota! ¡Venga, te echo una carrera!
-¡Ah, espera un momento!
Sin embargo, y en contrapunto, la bici acrobática apenas tenía aceleración en comparación con la bici de carreras, quedándose muy atrás rápidamente y llegando al otro lado del camino con varios minutos de diferencia incluso cuesta abajo. En cuanto logró alcanzarle, Aura le reprendió al respecto.
-¡No vale, no me habías dado tiempo a prepararme!
-Perdona, me dejé llevar un poco ahí… aunque apenas corre visto lo visto.
-No mucho, pero me gusta su estabilidad, se siente seguro ir en ella.
Estuvieron practicando un poco más, dejando pasar el tiempo, y regresaron a ciudad Malvalona en torno a la hora de cenar y con un hambre notable tras tanto tiempo pedaleando, por lo que se dirigieron directamente al buffet y se sirvieron unas buenas raciones.
-Bof, qué hambre arrastraba…
-Ya, y yo…
Sus pokémon comieron con ellos su respectiva comida pokémon mientras hablaban de todo un poco, haciendo planes en el proceso.
-¿Cuándo vas a enfrentar a Erico?
-Lo he estado pensado y creo que antes voy a entrenar un poco, si el tío de Blasco dice que es fuerte es que debe de serlo.
-Tipo eléctrico… plusle y treecko te dan cierto margen, pero por parte de beautifly y swellow estás en desventaja-comentó la chica, mirándolos.
-Sí, aunque swellow es lo suficientemente rápido como para igualar a un tipo elétrico en condiciones, si ataco primero tal vez pueda tener una oportunidad. Beautifly es algo más lento, pero si uso paralizador a tiempo podría tener posibilidades…
-Tanto plusle como treecko tienen la misma resistencia frente al tipo eléctrico, y conociéndote usarás otra vez en cuanto te sea oportuno.
-¿Tú crees?
-Sí, claro…
Los dos se miraron por un momento, diciéndoselo todo en nada, y en un momento dado él comentó.
-Sigo pensando que eres más que capaz…
-Ya hemos hablado al respecto, Bruno-murmuró ella, sin muchas ganas de seguir por ahí.
-Lo sé, pero que sepas que no me olvido. No te vas a librar de mí tan fácilmente.
Ante eso la chica no pudo evitar esbozar una triste sonrisa, murmurando al respecto.
-Vaya, no sabía que mereciera tanto la pena…
-¿Estás de coña? Por supuesto que sí.
Por su parte la chica no dijo nada más al respecto, apurando rápidamente el postre. Aun y con todo Bruno no dijo nada más, cambiando rápidamente de tema y, con él, el humor de la chica. Estuvieron un rato más en el salón, viendo la tele, hasta que el cansancio les venció y se fueron a la cama.
Al día siguiente Aura aprovechó la mañana y estuvo inventariando todas las especies de pokémon que vivían en las rutas colindantes 111 y 117. Por su parte Bruno se pasó casi todo el día entrenando como un loco para poder derrotar al líder le echara lo que le echara; en la ruta 111, una ruta de terreno abrupto, frondosa vegetación y paisajes medio montañosos, conoció a una familia muy peculiar, la familia Estratega, la cual era muy entregada a los combates. Le propusieron una maratón de combates para medir fuerzas y Bruno aceptó encantado, ya que le venía de perlas para entrenar.
El primero de todos fue Víctor, el patriarca de la familia y un hombre de lo más alegre y divertido que al principio le dio algo de cancha con su rápido taillow, pero una vez que plusle se puso a su altura en cuanto a velocidad se refería no le costó mucho alcanzarle con su electricidad, derrotándolo rápidamente. El siguiente fue un zigzagoon.
-¡Zigzagoon, ataque rápido!
-¡Tú también, treecko!
Ambos pokémon correron cual gacelas hasta encontrarse, embistiéndose y golpeándose mutuamente sin apenas flaquear.
-¡Corte!
-¡A un lado y golpe cabeza!
Esta vez zigzagoon se movió a tiempo y le asestó un duro cabezazo que le hizo recular levemente, pero treecko se repuso enseguida listo para contraatacar.
-¡Córtale el paso con recurrente!
Usando las semillas para mantenerle alejado, treecko aseguró la distancia para luego golpearle repetidamente con corte, acorralándolo en el proceso.
-¡De frente, zigzagoon, ataque arena!
-¡Esquívalo y absorber!
Le fue particularmente sencillo evadir el intento por cegarle, acercándose a él para absorber su energía y poniendo así la puntilla, derrotándolo rápidamente.
-¡Vaya, menuda sacudida, y eso que no parecías tan fuerte! ¡Tenemos a todo un candidato! ¡Eh, familia, venid a ver, aquí tenemos un hueso duro de roer!
La siguiente en retarle fue ni más ni menos que Victoria, la mujer de Víctor y de personalidad muy parecida a la de su marido; fue con todo con su roselia, la cual era más fuerte de lo que parecía.
-¡Roselia, hoja mágica!
-¡A un lado, beautifly!
El pokémon mariposa hizo una filigrana en el aire para evadirlas todas, sin embargo las hojas mágicas variaron su rumbo y le golpearon de seguido, siendo un golpe algo más fuerte de lo normal.
-¡Dita sea! ¡Paralizador!
Esta vez beautifly fue más rápido y soltó sobre su rival una serie de esporas paralizantes que hicieron mella en roselia. Sin embargo la mujer no se amilanó.
-¡Silbato!
-¡Cuidado, beautifly!
Al punto roselia comenzó a silbar una corta melodía para que beautifly se durmiera, pero éste se alejó lo suficiente como para evitar caer dormido; Victoria trató de atacar de frente con picotazo venenoso, pero Bruno aprovechó entonces para pasar a la ofensiva total.
-¡De frente, tornado!
-¡Roselia, desarrollo!
Por un momento el pokémon planta trató de adelantarse y volverse más fuerte, pero en ese momento la parálisis regresó y la dejó clavada en el suelo, dando vía libre a beautifly para atacar. Una fuerte ventolera la arrastró de improviso, haciéndola el daño suficiente hasta caer derrotada.
-¡Oh, cielos, qué fuerte eres para ser tan joven! ¡Pero no soy la única aquí! ¡Atención, tenemos una visita de lo más fuerte!
La siguiente en enfrentarse fue Vivi, la hija pequeña y la que más pokémon tenía de todos, siendo una batalla algo más larga e interesante. Su equipo consistía en un goldeen, un numel y un shroomish, siendo éste último el más fuerte de todos y el que más cancha le dio sobre todo con su habilidad efecto espora, que dormía, paralizaba o envenanaba a sus oponentes al mínimo contacto, poniendo fuera de combate con suma facilidad tanto a treecko como a plusle. Incluso con swellow tuvo problemas al respecto aún estando en clara ventaja.
-¡Drenadoras!
-¡Esquívalo con ataque rápido!
En cuanto a velocidad se refería swellow ganaba de calle, por lo que le fue sencillo esquivar el ataque y contraatacar inmediatamente después, pero en cuanto tocó al pokémon cayó repentinamente envenenado.
-¡Agh, maldición! ¡Acabemos ya con esto, swellow, ataque ala!-exclamó Bruno, apurado.
-¡Golpe cabeza!
Ambos pokémon se golpearon mutuamente y se estuvieron intercambiando golpes entre ellos, debido al veneno swellow se volvió algo más lento y shroomish aprovechó esto para adelantarse a su rival, golpeándole con mayor rapidez. Aún así swellow logró derrotarlo, pero para entonces el veneno lo había cansado lo suficientemente, cayendo derrotado al poco rato tras shroomish.
-¿Eh? ¿He perdido, yo? Menuda castaña… jo… ¡abuelita!
Finalmente, y como colofón, salió la abuela Vicky a combatir un tanto molesta por haber hecho llorar a su nieta y yendo con todo usando un meditite. Bruno optó entonces por beautifly, ya que los demás no estaban en condiciones para luchar, siendo en ese sentido su última baza.
-¡Beautifly, tornado!
-¡Detección!
El pokémon bicho volador fue el primero en atacar, sin embargo meditite lanzó una estoica mirada y se protegió a tiempo del peligroso ataque.
-¡Meditación!
Acto seguido adoptó una pose meditativa, aumentando de esta forma su ataque y preparándose para la ofensiva.
-¡Átalo, disparo demora!
Desde el aire beautifly soltó de su trompa un fino y resistente hilo que fue directo hacia el pokémon psíquico lucha, el cual apenas se movió para intentar evadirlo; sin embargo, en cuando lo tuvo a mano, asió de golpe el hilo y tiró de él con una sorpresiva fuerza, arrastrando consigo a beautifly y comenzando a zarandearlo en el aire. El pokémon bicho volador trató de estabilizarse agitando sus alas, pero meditite hizo fuerza y lo volteó en el aire varias veces para luego tirarlo al suelo, haciéndole algo de daño en el proceso.
-¡Diablos! ¡Acércate a él y absorber!
-¡Confusión!
Antes de que le alcanzara, los ojos de meditite brillaron con fuerza y beautifly se vio súbitamente impedido, al tiempo que experimentaba daño.
-¡No, aguanta beautifly!
-¡Patada salto alta!
En un visto y no visto, meditite pegó un lustroso salto para asestarle un fuerte golpe a beautifly con la rodilla, pero en un momento dado el pokémon bicho volador logró zafarse del control de confusión y se hizo a un lado justo a tiempo. Esto hizo que meditite fallara y se estrellara contra el suelo, haciéndose mucho daño.
-¡Es nuestro, tornado!
-¡Detección!
Una vez más, el pokémon psíquico lucha se protegió a tiempo, pero entonces Bruno aprovechó para adelantarse e indicó.
-¡Ahora, paralizador!
Las esporas paralizantes cayeron sobre él, paralizándolo de seguido, y sin dudarlo en ningún instante ordenó.
-¡Tornado!
Esta vez nada le impidió que alcanzara a su oponente, arrastrándolo por el suelo y cayendo rápidamente KO tras un intenso combate.
-¡Vaya, eres realmente fuerte! ¡Me has sorprendido, jovencito!
-Gracias, aunque ha sido una maratón de lo más intensa…
-Oh, en ese caso pasa y descansemos todos juntos, prepararé un té.
Fuera de los combates demostraron ser una familia de lo más tranquila y cotidiana, aunque alguna que otra pregunta al respecto de su viaje cayó de todas formas.
-Estás de viaje ¿verdad?-inquirió Víctor.
-Así es, ya llevo un par de semanas desde que empecé.
-¿Y cuántas medallas tienes?-quiso saber Vivi, curiosa.
-Ya tengo dos en mi haber, estoy entrenando para ganar la tercera.
-Ah, así que te enfrentarás a Erico, ve con cuidado entonces.
-Ya me contaron, ya…
-Eres bien fuerte para tener sólo dos medallas, no es por fanfarronear ni mucho menos, pero mi nieto mayor es el más fuerte de todos y con diferencia-comentó la abuela Vicky con orgullo.
-¿Ah, sí?
-¡Desde luego! Él también está de viaje, conociéndole debe estar preparándose para la competición de este año, estuvo el anterior viajando por la prefectura y no quiso participar en la edición pasada porque quería entrenar duro, pero para este año seguramente participe.
-¡Sí, y nosotros estaremos allí para verle! Estarás tú también ¿verdad?
-Claro, por supuesto.
-¡En ese caso tienes que enfrentarte a él si se te presenta la ocasión! Nos has derrotado a todos, por lo que sólo te queda él…-murmuró Vivi, emocionada.
-¡Pero no te duermas en los laureles, es mi nieto de quien estamos hablando, un auténtico Estratega, por lo que no se achantará ante nada! Ve preparado.
-Descuide, así lo haré.
Finalmente, y tras el té, se despidió de ellos y regresó a ciudad Malvalona para la hora de comer, reencontrándose con Aura en el centro pokémon.
-¡Ah, hola Bruno! ¿Qué tal el entrenamiento?-inquirió la chica al verle.
-Bien ¿tú qué tal con el inventariado?
-¡Fenomenal! Ya tengo más de veinte páginas, creo que le voy a mandar la mitad a mi padre.
-Oh, estupendo ¿vienes a comer? Me muero de hambre…
-Ahora voy, quiero hacer esto primero.
-Vale, ahora te veo.
El chico la observó alejarse hacia la zona de teléfonos, un tanto preocupado por ella. Desde lo sucedido el otro día le daba la extraña sensación de que Aura le ocultaba cosas, incluso a veces parecía que su aparente alegría era tan solo una máscara para ocultar su verdadero estado de ánimo. Aun así prefirió dejarlo estar y optó por esperarla para comer juntos, mientras hablaban de otras cosas y distendiendo un poco más el ambiente.
Durante los siguientes días Bruno continuó con su entrenamiento, siendo ayudado de vez en cuando por Aura. La ruta 117 fue un escenario perfecto, destacando sobre todo por su paisaje llano y salpicado de pequeños lagos, coloridos campos de flores y vegetación dispersa a lo largo y ancho de los kilómetros que la abarcaban. También destacaba la presencia de una guardería para pokémon regentada por dos amables ancianos, así como multitud de entrenadores de paso que siempre venían allí para entrenar, por lo que Bruno aprovechó en ese sentido para retarlos a todos.
Uno de esos días fue a pueblo Verdegal para hacer una visita a Blasco y Aura le acompañó mientras iban hablando.
-¿Y de qué conoces a este chico exactamente?
-Pidió ayuda a mi padre para conseguir un pokémon y yo le eché una mano, me dio la sensación de que quería salir de viaje tanto como yo, pero con su asma apenas podía moverse, por eso se fue a vivir a pueblo Verdegal con su familia.
-Oh, ya veo. Ya decía yo que te tenía en muy alta estima, si le ayudaste así…
-Sí, bueno, mi padre me lo pidió y a mí no me importó en absoluto, así que…
Ante eso Aura esbozó una sonrisita, murmurando de seguido.
-Parece que te sale sólo... el ayudar a los demás, me refiero.
-Oh, sí, no es algo que me importe ni mucho menos… siempre y cuando me lo pidan en plan bien, claro.
Siguieron andando unos cuantos metros más hasta que finalmente llegaron a su destino.
Pueblo Verdegal era una pequeña localidad situada en el extremo oeste del gran llano que había a ese lado de Hoenn, se caracterizaba por ser un pueblo rodeado de naturaleza y color, con muchos parques y zonas verdes, siendo en ese sentido un lugar ideal para vivir. Su localización parecía simplemente azarosa, aunque la disposición de los elementos naturales de su alrededor y la presencia de ligeras pero continuas rachas de viento provenientes del sur y que peinaban sus calles siempre hacia el norte, mantenían alejada la ceniza y el humo del no muy lejano monte Cenizo, siendo en ese sentido perfecto para un asmático como Blasco. En cuanto llegaron estuvieron preguntando por su paradero y mediante varias indicaciones lograron encontrar la casa de sus tíos, estando situada al sur y rodeada de unos jardines muy bonitos. Entraron en ella y Blasco se llevó toda una sorpresa al verles.
-Hola, Blasco.
-¡Anda, si son Bruno y Aura! ¿Qué haceis aquí?
-Pues de visita, nunca antes había estado aquí y me gustaría conocer el pueblo…
-¡Oh, entonces dejadme que os lo enseñe! No es gran cosa, pero es muy tranquilo vivir aquí…
Estuvieron haciendo entonces un tour turístico por toda la localidad, y aunque no había mucho que ver en un pueblo tan pequeño como ese, el chico se lo tomó muy en serio, repentinamente inspirado, y recorrieron los lugares más importantes hasta acabar al lado del túnel Fervergal.
-Y éste es el túnel Fervergal, conecta este pueblo con ciudad Férrica, de ahí su nombre, aunque sus obras están paradas desde hace unas semanas y mi prima está algo preocupada al respecto.
-¿Y eso por qué?-inquirió Aura, extrañada.
Entraron en el túnel y al fondo del todo, donde estaban esas grandes rocas taponando el camino, se encontraba una chica de pelo largo y de color verde, como Blasco, dándoles la espalda y con una mano puesta sobre las duras rocas.
-Hola Clara ¿Cómo va todo por aquí?
-Ah, hola, Blasco. Pues igual, no se oye nada al otro lado… temo por él…
-Lo conseguirá, ya lo verás… chicos, esta es Clara, mi prima por parte de padre. Clara, estos son Bruno y Aura, unos amigos.
-Encantada…
Ambos le devolvieron el saludo, sin embargo a Aura le sonaba el nombre, por lo que se puso a encajar las piezas mentalmente y adivinó enseguida lo que ocurría.
-¡Ah, ya veo! ¡Tú debes de ser la novia del chico que hay al otro lado picando la piedra!
-Pues sí, hace ya dos meses que no tengo noticias suyas y estoy muy preocupada por él ¿y si le ha pasado algo?
-Tranquila, está bien, hace unos pocos días que hablamos con él y nos lo explicó todo lo que pasaba, sigue picando la piedra al otro lado-la tranquilizó Aura, encantada de comunicar buenas noticias.
-¿De verdad? Oh, menos mal. Sé muy bien que es constante y que hará todo lo que esté en su mano para que el proyecto siga adelante, pero el problema es que esta piedra es granito y el granito es muy duro de romper, con un pico no es suficiente-explicó Clara, algo más animada.
-Sí, ya nos contó que usaban maquinaria pesada pero tuvieron que parar por los whismur…
Mientras las dos chicas hablaban entre ellas, Bruno se acercó al taponamiento y pasó la mano por la piedra, como si quisiera comprobar su rugosidad; no era ningún experto ni mucho menos, pero observó entonces que, en algunos puntos, la piedra estaba un poco resquebrajada y cedida.
-Mira estas muescas… podría ser buena señal-comentó el chico a Blasco, que estaba a su lado.
-Sí, pero hace falta mucho más que un pico y una pala para que la pared ceda, en ese sentido Clara tiene razón. Ojalá fuera más fuerte, quizás podría ayudarla…
-Eh, vamos, ya hemos hablado de esto, poco a poco te vas haciendo más fuerte, no te fuerces…
-Sí, lo sé, es sólo que me da rabia ¿sabes? Toda mi vida he sido muy débil, física y anímicamente hablando, y ver sufrir a mi prima Clara así…
Bruno no dijo mucho más al respecto, comprendiendo en parte al chico, aunque en ese momento Blasco inquirió.
-¿Puedo pedirte algo, Bruno?
-Ah, claro, dime…
-¿Podríamos entrenar juntos? Sé que aún me falta mucho para ser tan fuerte como tú, por eso he pensado si podría aprender algo de ti…
-Por supuesto, sin problema.
-¿De verdad? Muchas gracias…
Tras estar un rato más hablando salieron todos del túnel y se despidieron de ella y de Blasco, que volvieron a su casa; por su parte los dos chicos regresaron a ciudad Malvalona, durante casi todo el camino Bruno fue muy callado y en actitud pensativa. Aura le miró fugazmente, casi como adivinando sus intenciones, y murmuró.
-Quieres ayudarles ¿verdad?
Bruno la devolvió la mirada, un tanto sorprendido por que la chica consiguiera acertar a la primera, y finalmente asintió.
-Pues sí, me has pillado. Tiene que haber una forma de romper esas rocas de granito de forma limpia y eficaz.
-Por un lado lo entiendo, aunque es algo que no está muy a nuestro alcance ¿Por qué quieres hacerlo de todos modos?
-Pues porque estar separado tanto tiempo de la persona que más quieres debe de ser muy duro… mejor que se reúnan lo antes posible ¿no?-supuso el chico, esbozando una genuina sonrisa.
Ella le miró un tanto chocada por la simplicidad de la respuesta, pero aun así no pudo evitar esbozar una tenue sonrisita, comprendiéndolo casi al instante.
-Sí… querrá decirle muchas cosas…
El resto del camino lo recorrieron envueltos en un inusitado y un tanto incómodo silencio, llegando a la ciudad para la hora de cenar. Un denso manto de estrellas comenzó a arropar el firmamento mientras el resto de Hoenn dormitaba.
¡Y seguimos por fin con Pokémon! ya tenía ganas de continuar con la historia, y esta vez he puesto de todo un poco, cubriendo detalles varios y aprovechando, sobre todo, para seguir desarrollando a los personajes. Puede que muchos os estéis preguntando qué pasa con Aura, y sí, hay más de lo que aparenta con ella, eso desde luego, y lo iré tratando a lo largo de toda la trama. También he aprovechado para añadir un buen par de momentos entre ellos dos, seguramente estaréis pensando: ¡qué sutil! pero por lo que tengo entendido en los remakes es incluso aún más evidente el shipeo, así que...
Por otro lado también quiero enfocarme en Blasco, ya que en los juegos originales apenas se le dio tratamiento más allá de sus cortas apariciones en las primeras etapas hasta que finalmente desaparece del mapa y no vuelve a aparecer hasta cerca del final como batalla previa a la liga. Me gustaría cambiar eso y extender más su presencia y hacerle más relevante, por lo que sé en los remakes se trabajó mejor esto, puede que igual considere algunos detalles al respecto. En cuanto a otros detalles menores ciudad Malvalona está basada en Kumamoto y allí hay un castillo de los tiempos del Japón feudal, por lo que opté por incluirlo para complementar un poco el paisaje.
Y poco más, para el próximo capítulo tendremos la batalla de gimnasio contra Erico, por lo que id preparados. Y nada más, espero que os haya gustado, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
