Capítulo 15
Desvío imprevisto
El viaje continuó sin mayores incidentes, el terreno se volvió un poco más llano pero sin perder del todo su visión escarpada e irregular, evidenciando que cada vez estaban más cerca de la gran caldera Cenizo, como también era conocida. Antes de dirigirse hacia el oeste se encontraron entonces con la entrada a una zona desértica que llamó gratamente la atención de Bruno, el cual no se esperaba para nada encontrarse con un desierto en medio de una gran isla continental.
-Vaya ¿es en serio? ¿Un desierto aquí?
-Sí, es el desierto de la ruta 111, tiene varios kilómetros de largo, existe por influencia del monte Cenizo y al estar tan elevado sobre el nivel del mar.
-¿No lo vamos a atravesar?
-No, no podríamos, las tormentas de arena están a la orden del día durante la mayor parte del tiempo y no vamos preparados, después de todo no nos hace falta realmente, así que…
-Entiendo.
Continuaron hacia el oeste atravesando más terrenos llanos rodeados de abruptas y muy prominentes elevaciones; conforme más se acercaban al borde meridional de la caldera el paisaje se iba acentuando cada vez más, cosa que asombró a Bruno, ya que la transición entre las partes más verdes de Hoenn a estas era bastante pronunciada. Parecía mentira que se tratara de la misma prefectura.
En apenas dos días, y tras atravesar el estrecho paso de la caldera, continuaron todo recto serpeando entre los escabrosos caminos del interior hasta llegar a la estación del teleférico, pero se llevaron una buena decepción; dos hombres encapuchados, vestidos con una especie de uniforme rojo, con chaleco del mismo color y unos pantalones color cobre oscuro cortaban el paso hacia el teleférico. En su pecho tenían una especie de M negra con aspecto de montaña. Una extraña sensación envolvió a Bruno en cuanto los vio, de golpe y porrazo el equipo Aqua se le vino a la cabeza sin razón aparente, sin embargo esos tipos no se parecían en nada a esos piratuchos, por lo que no podían estar relacionados de ninguna forma. Aun así la sensación seguía ahí, haciéndole compañía. Quiso decir algo al respecto, pero Aura se adelantó antes de que pudiera intervenir y se acercó a ellos.
-Perdonen ¿podrían dejarnos pasar, por favor?-pidió ella con educación.
-Me temo que no, niña, tenemos órdenes estrictas de no dejar pasar a nadie a partir de este punto-la espetó uno de ellos, sin muchos miramientos.
-¿Y eso por qué?-inquirió Bruno, apartando a Aura para que le dejase hablar a él.
-Pues porque estamos haciendo investigaciones sobre el terreno, nos encontramos analizando la zona ya que creemos que podría haber indicios de una erupción futura, y no debe pasar nadie mientras duren las operaciones-murmuró el otro, sin apenas prestarles atención.
Ante eso los dos adolescentes se miraron entre sí, un tanto confusos y sin saber muy bien qué decir. De buenas a primeras no parecía ser nada raro, después de todo se trataba de un punto caliente relevante tanto para geólogos como vulcanólogos. Aun y con todo ese sentimiento de duda y recelo seguía estando presente en Bruno, el cual miró a la cima del pico más alto del volcán, no muy lejos de donde estaban. Sus habituales fumarolas y eyecciones de ceniza envolían gran parte del cráter, mientras que los vientos provenientes del sur los movían hacia el norte, donde caían suavemente. No parecía haber nada extraño de buenas a primeras.
-Bueno, no sería la primera vez ni tampoco la última, aunque… no sé, son algo raros ¿no? Para ser vulcanólogos, me refiero-murmuró Aura.
-Sí, a mí tampoco es que me inspiren mucha confianza, pero vamos a tener que fiarnos de su palabra…
Aunque no las tenían todas consigo, al final los dejaron estar y se alejaron de allí mientras valoraban otras opciones.
-¿No hay otro camino?
-Sí, pero no llevaría hasta pueblo Lavacalda, sino que seguiría hacia el norte, tendríamos que cruzar la Senda Ígnea y continuar todo recto… nos ayudaría a atajar el desierto, pero llevaría directamente hacia pueblo Pardal-explicó ella, consultando su pokénavegador.
-¿Y hay gimnasio en pueblo Pardal?
-No, tan solo es un simple pueblo de montaña, no hay nada interesante.
-Pues vaya-masculló Bruno, frustrado.
Ante esa tesitura el chico apenas supo qué hacer, visto lo visto esos dos supuestos vulcanólogos no tenían pinta de ir a moverse en ningún momento, por lo que las posiblidades se reducían sistemáticamente. Dándose cuenta de esto la chica buscó una posible solución, comentando de seguido.
-Bueno, podemos ver si alguien de por allí nos puede ayudar a ir a pueblo Lavalcalda…
-Está bien, qué otra opción nos queda, vamos pues…-murmuró Bruno, no muy inspirado.
Cerca de donde estaban encontraron la entrada a la Senda Ígnea, una larga y sinuosa cueva que conectaba ese extremo de la ruta 111 con el norte; resultaba un atajo para evitar el desierto y sus fuertes tormentas de arena, pero lo malo de ésta senda es que rezumaba calor por todos los lados debido a la influencia de la gran cámara magmática que había bajo sus pies. El viaje fue largo y fatigoso, el calor era asfixiante y no se podía dar un paso sin notar el ardor del suelo al mismo tiempo; era tal que se arremolinaba entre las paredes y el suelo, formando una densa neblina y calentando las suelas de sus zapatillas, obligándoles a apretar el paso a riesgo de que salieran ardiendo. Aunque todo ese ambiente propiciaba la aparición de todo tipo de pokémon, sobre todo de tipo fuego, que se aclimataban perfectamente a la situación sin apenas inmutarse, por lo que Aura aprovechó para hacer inventario rápidamente sin apenas detenerse, ya que no había tiempo ni ganas para hacer observaciones con ese calor. Pero lo malo vino cuando el agua que llevaban consigo se evaporó en unos pocos minutos.
-Estamos sin agua…-anunció Bruno, sudando como un pollo.
-¿¡Qué?! ¡No puede ser, estoy sudada y tengo una sed horrible!-exclamó ella, sacudiéndose su camiseta roja.
-¿Cuánto falta para llegar al otro lado?-inquirió Bruno.
-Unos kilómetros más…-murmuró la chica, mirando su pokénavegador.
Tras varios minutos más recorriendo los pasillos y recovecos de la calurosa senda, salieron al exterior y fue como un soplo de aire fresco; habían avanzado un buen trecho y ahora se veía el monte Cenizo desde otra perspectiva, ya comenzaba a atardecer, refrescando un poco más el ambiente.
A ese lado de la gran caldera, junto al borde más septentrional, la vegetación tenía una mayor presencia, siendo la zona mucho más verde y donde la gran mayoría de industrias agropecuarias se asentaban, aunque siguieron adelante para salir de la caldera, ya que la ruta 11 continuaba todo recto sin apenas variar. Ascendieron por un estrecho sendero que serpeaba entre un angosto paso que subía por el borde más escarpado de la caldera, y en cuanto alcanzaron el otro lado el ambiente volvió a cambiar, siendo mucho más llano, aunque a mayor altura, y recuperando el verdoso esplendor característico de Hoenn. Las arboledas y los bosques volvieron a hacer acto de presencia, junto con elevaciones más suaves y no tan pronunciadas.
Tras varias horas más de camino, y totalmente agotados, al final de la ruta se encontraron con una posada regentada por una señora mayor, lo cual agradecieron enormemente ya que al menos podían dormir en una cama blandita y tomar una ducha caliente que les relajara un poco. La anciana, una mujer de lo más amable y servicial que apenas tenía clientes, les atendió en todo momento ofreciéndoles alojamiento y una copiosa cena.
-Estáis de viaje ¿verdad?
-Así es, nos dirigimos a pueblo Lavacalda-asintió Bruno.
-Oh, pero para llegar allí hay que cruzar primero el desfiladero, estáis yendo por el camino equivocado…
-Lo sabemos, lo que ocurre es que no hemos podido tomar el teleférico-reveló Aura.
-¿No? ¿Y eso por qué?
-Hay unos vulcanólogos allí que parecen estar haciendo trabajos sobre el terreno y estaba cerrado debido a esto-explicó el chico, aún algo molesto al respecto.
Ante esa información la anciana frunció el ceño, un tanto confusa, comentando de seguido.
-¿De veras? Extraño, por lo que sé monitorean la actividad del monte desde el otro lado de la caldera al haber mejor vista e incluso usando ordenadores e instrumentos especializados muy modernos, no suelen hacer trabajos sobre el terreno debido a esto.
El dato no les pasó imadvertido a ambos, mirándose con gesto extrañado; una vez más la misma sensación que le dio a Bruno cuando les vio volvió a hacerle compañía, sin embargo ya no estaban allí para confirmar todo lo que la anciana les decía.
-Aunque bueno, supongo que bajarán de vez en cuando a comprobar los sensores, espero que no se demoren mucho.
-Vamos hacia pueblo Pardal para ver si alguien nos puede ayudar a llegar a pueblo Lavacalda…-comentó Bruno, por si las moscas.
-Me temo que yo no sería de mucha ayuda, aunque conozco a un reputado científico que vive allí que se conoce muy bien la zona, tal vez él pueda ayudaros, id a verle de mi parte, se llama Cozmo y es experto en meteoritos y otros temas del espacio-reveló la anciana.
-¿De veras? Muchas gracias…
-No ha sido nada, queridos. Comed, comed que se enfría.
Tras la cena se relajaron un rato en el salón mientras veían la tele, aunque no hacían más que zapear, sin ver nada en concreto, mientras hablaban de lo sucedido.
-Es extraño ¿no crees? ¿Eran realmente vulcanólogos esos tipos? Así a bote pronto sí que lo parecían, pero ahora no estoy tan segura…
-Sí, yo tampoco, sobre todo teniendo en cuenta lo que nos ha contado la abuela… no sé, me dio una sensación extraña cuando les vi.
El detalle de recordar específicamente al equipo Aqua al verlos todavía le seguía rondando por la cabeza, sin poder llegar a sacar una respuesta concluyente, aunque en ese momento, y en cuanto cambió de canal, una voz familiar exclamó.
-¡Hola a todas las jóvenes promesas y fans de los combates, bienvenidos a un nuevo episodio de Operación Entrenador!
-¡Anda, Operación Entrenador!-exclamó Aura.
-¡Quizás salga nuestro combate! A ver…
Tras un rápido recuento del anterior episodio, pasaron al de ese momento, comfirmando así que se trataba del suyo en cuanto comenzaron a salir imágenes editadas de su encuentro con Gabi y Teo; les hicieron una ficha a ambos con todos los datos que proporcionaron, viéndose bastante visual y muy vistoso. Tras eso pasaron el combate, y, tras el visionado, se vio a Gabi en el plató del programa mientras hablaba con el jurado, compuesto por cuatro personas: dos hombres y dos mujeres.
-¡Muy bien, pues así fue nuestro encuentro con estas nuevas promesas! ¡Jueces, deliberación! ¿Qué les ha parecido?
El primero en hablar fue una de las mujeres, la más joven de todas, la cual comentó con gran emoción.
-¡Ha sido un gran combate, eso desde luego! Corto pero intenso, lo cual demuestra técnica, y al mismo tiempo gran rapidez y precisión. El momento crítico de la confusión de combusken también le agrega un pelín de suspense, por lo que está todo muy bien medido. En cuanto a Bruno se refiere se nota que tiene cierta experiencia, y esas tres medallas que menciona tener dan fe de ello.
-¡Estoy de acuerdo! El chico apunta maneras y Aura también, hubo un instante en el que estuvo un poco parada, pero enseguida se repuso y supo poner los puntos sobre las íes-asintió la otra mujer, con algo más de calma analítica.
Sin embargo en ese momento uno de los hombres, el que se encontraba sentado justo en el centro de la mesa, esbozó un gesto lleno de desdén al tiempo que murmuraba.
-Por favor, Mandy, siempre has sido demasiado laxa, se nota a la legua que a esa chica le falta técnica, ni siquiera sabe actuar cuando debería ni mide los tiempos ni tiene claro la diferencia entre atacar y defenderse, es evidente que lastra el combate de principio a fin…
Al oír esto la chica esbozó un gesto triste, aferrándose al cojín que sostenía y bajando la mirada. Por su parte algo saltó en la cabeza de Bruno, encendiéndose al instante y soltando de golpe.
-¡Pero bueno, este tío es gilipollas! ¿¡Acaso no has visto el combate, pedante de mierda!? ¿¡No viste a combusken pegando a distintos objetivos con un mismo golpe?! ¡¿De qué vas, payaso?!
Antes de que Aura dijera algo, el siguiente en hablar fue el otro hombre al lado del que despotricó contra Aura, comentando al respecto.
-Bueno, Simon, tampoco hace falta ser tan duro con la muchacha, cierto es que no llega al nivel del chico, que claramente se nota que ha ganado medallas, pero ha tenido muy buenos momentos, véase por ejemplo en el que el combusken golpea a dos objetivos con un solo doble patada, eso no estuvo nada mal. Y se nota enseguida que se compenetran muy bien…
-¡Bien, alguien con sentido común, gracias!-exclamó Bruno, algo más calmado, pero aún en caliente.
Aun así el tal Simon no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer, negando con la cabeza y volviendo a la carga.
-Mira, Sosuke, no dudo de que el chaval tiene talento, pero ya te digo que con esa chica como compañera no va a llegar muy lejos…
Para entonces Bruno se levantó, presa de una intensa ira, mientras comenzaba a gritar como un poseso.
-¡El que va a llegar lejos vas a ser tú como te encuentre por la calle, mamarracho, te voy a enviar para tu casa calentito envuelto en regalo y con un lacito, no van ni a reconocerte!
-¡Bruno, tranquilo, no pasa nada, es igual, después de todo tiene razón!
-¡No! ¡De eso nada, Aura, no tiene ningún derecho a decir eso de ti, ese tío es un subnormal, me está buscando y me va a encontrar!
-¡Bruno, por favor, tranquilízate, no lo escuches, sólo quiere provocar!
-¡Pues razón de más, joder, que venga él aquí y me demuestre sus para nada obvias habilidades si es tan valiente y bravucón frente a las cámaras! ¿¡Dónde hay un teléfono?!
Costó algo más que la última vez, teniendo que acallar su miedo cuando le veía tan desatado, pero finalmente logró que se calmara en parte mientras respiraba entrecortadamente y observaba a Simon con mirada asesina. Finalmente, y tras las deliberaciones, cada miembro del jurado emitió su voto, ganando un ocho por parte de Mandy, un siete y medio por parte de la otra chica que se posicionó a su favor de forma más moderada, un siete por parte del hombre moderado y un cinco por parte de un inflexible Simon. Al verlo Bruno no pudo evitar farfullar entre dientes.
-Subnormal…
Tras eso se sumaron las notas e hicieron media, calculando y ganando un total de setecientos puntos que les colocaron en una octava posición frente al resto de parejas que también participaban. La posición pareció satisfacer a Bruno, pero los efectos de su cabreo con el juez aún seguían presentes en él, moviendo la pierna frenéticamente en señal de nerviosismo mientras veían el final del programa.
-¡Y hasta aquí el programa de hoy, seguidnos sin falta para descubrir a más promesas a lo largo de todo este verano! ¡Hasta la próxima!
Tras eso pasaron a publicidad y Aura no tardó mucho en opinar al respecto.
-No sé por qué te pones así, después de todo no estaba diciendo ninguna mentira…
-¡Sabes perfectamente que eso no es así, Aura! ¡Te recuerdo que ganamos, por lo que es nuestra victoria! ¿Estás diciendo acaso que no nos esforzamos?
-No, pero…
-¡Pues ya está! ¡Ese tío no es más que una rata que sólo busca carnaza para hacer demagogia barata, no dejes que te afecte! ¡Tú eres mejor que él!
Ante eso la chica tan solo cerró los ojos con gesto imperturbable, murmurando al poco rato.
-Aprecio tus palabras, pero… no lo veo así. Simplemente ha sido honesto y ha calificado lo que ha visto, eso es todo.
Bruno dejó escapar un gruñido exasperado, tratando de decir algo al respecto, sin embargo la chica se adelantó y comentó.
-Pero no te preocupes, no hace falta que te pongas así, simplemente seguiré con lo mío y ya está. En fin, me voy ya a la cama, tengo sueño…
Antes de que pudiera decir nada más, la chica se levantó y se marchó hacia el dormitorio en la planta de arriba. Por su parte el chico gruñó por lo bajo, más molesto consigo mismo que otra cosa.
-Maldita sea, otra vez…
Sus problemas de ira y temperamento siempre conseguían sacar su peor faceta, cosa que siempre había echado atrás a la gran mayoría de personas a las que había conocido; y, una vez más, esto se interponía entre él y ella, aunque no podía evitar pensar en que había algo más detrás.
-Aura… tú eres más relevante de lo que te crees.
Siguió despierto un rato más, pensando en sus cosas, hasta que finalmente el sueño le venció y él también se retiró a dormir. Una noche cerrada y con luna nueva arropaba el firmamento, al fondo el cráter del monte Cenizo resplandecía en la distancia.
-¿Está todo preparado?
-Sí, señor, hemos asegurado el perímetro, nada ni nadie nos molestará.
-Perfecto ¿y qué hay del paquete?
-Mañana mismo iremos a por él, hemos conseguido que ese idiota lo busque por nosotros, en cuanto lo tengamos en nuestro poder lo llevaremos para allá.
-Bien, muy bien. El mundo cambiará muy pronto. Y, junto a él, seguiremos avanzando. Recuérdalo.
-Sí, señor.
¡Más Pokémon! Se acerca uno de los momentos clave de esta genergación, por lo que este capítulo es la transición perfecta entre acontecimientos, en un principio iba a ser algo más largo y abarcar más contenido, pero he preferido recortarlo un poco y mover el resto al siguiente, que no tardará mucho en llegar.
Por otro lado sigo describiendo el entorno, el cual como dije en el anterior capítulo es una pieza clave en estos capítulos, mostrando sobre todo el cambiante paisaje de Hoenn y la diferencia de climas y temperaturas en una sola región. No será el único lugar que tendrá este tipo de tratamiento, esperad algo muy similar cuando el viaje transcurra en la parte noreste de Hoenn.
Y, además, la relación entre Bruno y Aura va viento en popa, mostrando ésta vez los aspectos negativos de cada uno y cómo se complementan entre sí, a lo largo de toda la trama iremos viendo cómo van lidiando con ellos y mejorándolos poco a poco.
Y eso es todo de momento, esperad el siguiente capítulo muy pronto, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
