Capítulo 16
La tierra al poder
A la mañana siguiente se levantaron temprano, desayunaron rápidamente y retomaron enseguida el viaje tras despedirse de la abuela. Aunque iban bien de tiempo el devío les consumía uno valioso de por sí, además de que si hubiera estado abierto el teleférico a esas horas ya estarían en pueblo Lavacalda, por lo que optaron por que ése tiempo en concreto desviándose no fuera desperdiciado.
Al oeste de allí, y tras pasar un estrecho sendero de montaña, se extendía la ruta 113, una llana ruta condicionada ampliamente debido a la cercanía con el monte Cenizo. Toda la ceniza que soltaba el volcán durante sus largas horas de actividad era arrastrada por el viento hacia el norte, moviendo las grisáceas y compactas nubes hasta esa ruta y dejando caer allí todo su contenido. Debido a esto tenía un aspecto casi navideño, capas y capas de ceniza grisácea cubría el suelo, las copas y ramas de los árboles y a la hierba alta; cada vez que se atravesaba, la ceniza de sus ramas caía al suelo, dejando un reguero de ramas verdes que contrastaba ampliamente con el resto. Sin embargo, si se esperaba lo suficiente enseguida volvía a estar cubierta debido al goteo casi constante de ceniza.
-Vaya, qué aspecto más curioso, parece que sea invierno…
-¿Verdad? Lo más interesante es que los pokémon se aclimatan a la situación, me gustaría hacer un poco de observación si no te importa…
-Claro, adelante.
Aura se apostó junto a una colina coronada por un árbol y, desde allí, repasó su inventario mientras se dedicaba a observar los alrededores; en esa ruta destacaban sobre todo la presencia de pokémon como spinda, los cuales se movían de manera muy curiosa, como si se bambolearan. Vieron a unos cuantos andando juntos y no pudieron evitar reírse un poco al verlos en ese plan.
-¡Ji, ji, qué graciosos son!
-¿Verdad? Esta especie en concreto posee una pecurialidad, y es que rara vez se suelen ver dos spindas con el mismo patrón en su pelaje-reveló Aura.
-¿De veras?
-Sí, fíjate bien.
Vieron unos cuantos congregados por los alrededores y pudo comprobarlo por sí mismo, ya que ninguno de ellos repitió el patrón, como bien dijo ella.
Por otro lado también vieron varios skarmory volando bajo mientras buscaban algo de alimento en las inmediaciones.
-Estos no suelen ir en manada ya que son muy territoriales, cubren los distintos flancos cada uno por su lado-murmuró Aura, mientras tomaba notas.
-Ya veo…
Finalmente también vieron pequeños grupos dispersos de slugma reptando por las inmediaciones y jugando con los copos de ceniza que caían, vieron varios puestos en corro y atrapando los copos con sus bocas.
-Este entorno es único sobre todo por pokémon como estos, el calor que hay bajo nuestros pies propicia la aparición de especies tan particulares como la de los slugma, aquí pueden estar parados sin riesgo a secarse y fragmentarse-reveló la chica, con detalle.
-Vaya… es impresionante todo lo que sabes sobre pokémon, Aura…
-Ah, para ya, tampoco es para tanto…
Tras la observación continuaron su camino y un poco más adelante se encontraron con un taller de vidrio, en el cual un hombre junto con su hijo se dedicaba a hacer objetos de cristal con la ceniza; les dieron a cada uno un saco enorme y les prometieron que si traían mucha ceniza podían fabricarles algo bonito. Como a Aura le picaba la curiosidad no perdieron más tiempo y salieron a recolectar toda la ceniza que pudieron.
-¡Qué interesante! ¿Cómo lo harán?-inquirió Aura, mientras sacudía las ramas de un árbol cercano y la metía toda en su saco.
-Me estaba preguntando exactamente lo mismo ¿es acaso posible?-inquirió el chico, extrañado, mientras aprovechaba la ceniza amontonada en el tejado de la casa.
Estuvieron sus buenos minutos peinando las inmediaciones, sacando a sus pokémon para que les ayudaran en la tarea e ir así más rápido. Tras eso regresaron al taller y al ver los sacos hasta arriba, el hombre exclamó.
-¡Oh, tenéis un montón de ceniza! Podré hacer varios objetos con ella ¿Qué queréis?
-¿Qué tienen?-inquirió Bruno.
-Mira en el catálogo-indicó el niño, pasándole uno.
Estuvieron echando un vistazo, descubriendo que podían hacer desde mesas hasta sillas, pendientes, colgantes, joyería en general y flautas; a Bruno le llamaron la atención las flautas, por lo que preguntó al respecto.
-¿Y las flautas?
-Ah, sí, a ti que eres entrenador te vendrán bien, son una serie de flautas que pueden tratar algunos problemas de estado, como la confusión, el enamoramiento o el sopor, incluso alejan o atraen a pokémon salvajes.
Finalmente Bruno le encargó las flautas y Aura se decidió por un colgante en forma de copo de ceniza que tenían; padre e hijo se pusieron en marcha enseguida y soplando a través de unos aparatitos que tenían hicieron cristal con las cenizas volcánicas, despejando así las dudas.
-¿Soplando? ¿Soplan para hacer esto?-inquirió Bruno, asombrado.
-Así es, la ceniza volcánica está compuesta por materiales de lo más diversos, entre ellos rocas, minerales y, sobre todo, vidrio, el cual separamos soplando para luego solidificarlo calentándolo y dándole forma después-explicó el padre.
-Vaya, impresionante…
-Es un trabajo de método, pero nos reporta buenos beneficios.
-¡Y además es muy divertido!-añadió el niño.
No tardaron mucho tiempo y les cobraron en total por el set de flautas y el colgante unos ciento cincuenta yenes; era algo caro al ser un producto tan exclusivo, pero la relación calidad precio compensaba bien el resultado final.
-Cuidado con ellos porque son frágiles-recordó el hombre.
Se despidieron de ellos y continuaron el viaje; Aura se puso el colgante y lo lució en su pecho.
-¿Qué tal me queda?-inquirió ella, con gesto coqueto.
-Muy bien, complementa fenomenal con los pendientes, estás muy mona-murmuró el chico, con sinceridad.
Ante ese halago la chica no pudo evitar volver a enrojecer, agradeciéndoselo tímidamente. Siempre conseguía hacerla enrojecer de alguna u otra forma, parecía un hábito y todo.
Alrededor de la hora de comer llegaron finalmente a pueblo Pardal, un pueblo montañoso, pequeño pero pintoresco, donde la tierra tenía un curioso color rojizo debido a la gran cantidad de depósitos de minerales y otros elementos que le conferían ese color tan particular; además, lo más destacable era su paisaje lunar como consecuencia de los meteoritos caídos a lo largo de muchas generaciones. Era un pueblo reconocido por eso mismo, ya que cada cierto tiempo caía una intensa lluvia de meteoritos en la zona, con algunos de ellos logrando ir más allá de la atmósfera y alcanzar la tierra, cayendo sobre todo a las afueras y por los alrededores de la ruta 114 y la Cascada Meteoro. Es punto de visita obligada para los científicos que se dedicaban al estudio del espacio y los meteoritos, siendo en ese sentido el turismo uno de los motores económicos de la localidad.
Fueron al centro pokémon para ir al buffet, ya que se morían de hambre, pero antes Aura fue un momento a mandar los últimos registros a su padre. Por su parte Bruno la esperó cerca de la zona de teléfonos, que desde los últimos años también incoporaba faxes y ordenadores para consultas y similares, habiendo avanzado las comunicaciones bastante en ese aspecto. Las máquinas de transferencia pokémon también se englobaban en esa zona desde entonces para unificar todos los procesos técnicos de todos los centros pokémon de la prefectura. Vio entonces a una chica trasteando con el transportador pokémon, al parecer la estaba haciendo unos ajustes. En ese momento llegó la enfermera jefe y se dirigió a ella.
-¿Ya está, Aredia?
-Casi, era un cable pelado que se había enredado con el transmutador y estaba haciendo contacto-explicó ella, sin sacar la cabeza del hueco de la máquina.
-Menos mal que tiene arreglo, lo necesito para enviar unos pokémon al centro pokémon de ciudad Algaria…
En cuanto la chica apartó la cabeza pudo verla un poco mejor; era joven de aspecto veinteañero, pelirroja, tenía el pelo rizado y recogido en dos coletas largas y trenzadas. Sus ojos eran de color anaranjado y los escondía tras unas gafas rectangulares de montura metálica. Vestía de verde, con un mandil de jardinería y una camiseta verde oscura, con pantalones del mismo color.
-Vale, listos, ahora reinicia e irá como la seda-indicó Aredia.
-Muchas gracias, Aredia, no sé qué haríamos sin ti…-agradeció la enfermera.
-A mandar.
Recogió sus herramientas, se despidió y fue a irse pero en cuanto vio a Bruno, observó que le miraba con curiosidad.
-¿Qué? ¿Curioseando?
-Ah, eh…-murmuró el chico, algo cortado, pero Aredia se apresuró a comentar.
-Tranquilo, no pasa nada, yo también soy curiosa y… ¡eh! ¿Quién no curiosearía si viera a una chica trasteando con ordenadores?
Bruno no pudo evitar reírse ante su naturalidad, a lo que ella le imitó, presentándose de seguido.
-Me llamo Aredia, universitaria, encantada.
-Bruno, entrenador pokémon.
-Ah, así que un entrenador, en ese caso te preguntarás que qué hacía trasteando con el transportador.
-Pues sí, lo cierto es que sí...
-Lo estaba arreglando, la enfermera me llamó con urgencia explicando que se había averiado y vine enseguida, si alguien sabe de transportadores esa soy yo-murmuró la chica, con mucha seguridad.
-¿Y eso por qué?-inquirió Bruno, curioso.
-Pues porque tienes delante a toda una experta, estoy estudiando ingeniería informática y me estoy especializando sobre todo en análisis de redes, tengo intención de hacer un máster relacionado en cuanto termine.
-Vaya… eso es para diseñar ordenadores ¿no?
-Así es, aunque también engloba diseño de programas informáticos y todos los elementos internos de los ordenadores, aquí donde me ves fui yo la que mejoró la tecnología de la transferencia-anunció la universitaria.
-¿De veras?
-Sí, yo introduje varios cambios, novedades y demás entresijos para que la conexión fuera más fluida, gracias a mí Hoenn está conectado con el resto de Japón y del mundo.
-¿Y cómo funciona todo eso? Siempre he oído hablar de ello, pero nunca he sabido en qué consiste-murmuró el chico, interesado.
-Verás, esto de la tecnología de la transferencia comenzó a gestarse en el año 1995 en la prefectura de Kanto por un colega mío llamado Bill, un informático y estudioso como yo. Él buscaba una forma más sencilla de transportar a los pokémon sin necesidad de tratarlos cual mercancía manufacturera de alta empresa, así que pensó en una forma distinta. Como el auge de internet estaba al alza, vio una oportunidad de oro en él y, aprovechando las conexiones a internet y los circuitos electromagnéticos de las poké ball, consiguió hacer varias pruebas usando conexiones de corto alcance, mandando una poké ball con un pokémon dentro a casa de sus padres. Fue todo un éxito. Consiguió afianzar la investigación en el 97 y encontró apoyo en Silph SA, una empresa manufacturera con sede en Kanto la cual le financió el proyecto. Gracias a eso consiguió probar sus teorías y se patentó la tecnología de la transferencia, que por aquel entonces también se estaba probando en otras partes del mundo. Para el nuevo milenio ya había conexión con casi todos los países y hoy en día no hay centro pokémon privado de estas máquinas-explicó ella con todo detalle.
-Vaya, qué historia más interesante…
-Me encantaría seguir charlando contigo pero tengo cosas que hacer, vivo en una casita en la ruta 114 si te pasas alguna vez podrías ir a visitarme.
-Está bien, si me paso por allí me acercaré a saludar.
Aredia se despidió y se fue rápidamente; Aura regresó al poco rato y fueron a comer mientras hablaban de lo que harían a continuación.
-Vale, he aprovechado para informarme mientras le mandaba los faxes a mi padre y ya sé dónde vive el profesor Cozmo.
-¿De veras? Genial, aunque… ¿crees que él podrá ayudarnos?-inquirió el chico, aún con dudas.
-No lo sé, pero no perdemos nada por intentarlo, en el caso de que no pudiera siempre podemos volver al teleférico para ver si ya está abierto, aunque espero que el hombre pueda ayudarnos.
-Sí, yo también…
Una vez que terminaron de comer se dirigieron directamente a la casa del profesor con las indicaciones sacadas de internet e impresas, encontrándola rápidamente. Sin embargo su gozo acabó en un pozo cuando su asistenta les explicó que no se encontraba allí en ese momento ya que había acompañado a unos hombres del equipo Magma a la cascada Meteoro.
-¿Equipo Magma?-inquirió Bruno, notando cómo ese extraño presentimiento le volvía a asaltar.
-Sí, se presentaron como una organización sin ánimo de lucro, dispuestos a financiar las investigaciones del profesor a cambio de que les dijera la localización de un posible meteorito en la cascada Meteoro y fueron allí para echar un vistazo.
-¿Vieron por un casual cómo eran esos tipos?-inquirió el chico, un tanto inquieto.
-Sí, vestían con una especie de uniforme rojo un tanto extravagante, dijeron que eran geólogos y vulcanólogos pero a simple vista no lo parecían…
Bruno y Aura intercambiaron sendas miradas preocupadas, recordando los más recientes acontecimientos que les obligaron a desviarse hasta allí.
-¿Te suena de algo el equipo Magma?-inquirió ella, extrañada.
-Pues no, no realmente. Me suena el equipo Aqua y con ganas, pero es la primera vez que oigo ese nombre. Aun así tengo esta extraña sensación desde ayer, por alguna razón me recuerdan a los piratuchos del equipo Aqua, pero no pueden ser ellos ni por asomo, no se parecen en nada-argumentó el chico.
-Sí, yo también lo pensé, aunque su descripción encajaba con los hombres que vimos a la entrada del teleférico…-recordó la chica.
-Sí, eso sí, podrían estar relacionados.
-Es posible… podemos ir a la Cascada Meteoro para salir de dudas, no está muy lejos de aquí-sugirió Aura.
-Vale, vamos.
Se pusieron en marcha, abandonando el pueblo hacia el oeste y adentrándose de lleno en la ruta 114; esa ruta también era montañosa y bastante escarpada, la tierra rojiza también se hacía presente pero sólo en las inmediaciones más cercanas al pueblo, con alguna que otra arboleda dispersa, pequeños lagos que regaban el paisaje y varias zonas de cultivo a las afueras de la localidad, ya que la tierra rojiza era rica en nutrientes y muy apta para la agricultura de todo tipo.
Conforme se fueron alejando hacia el sur la tierra rojiza fue perdiendo terreno hasta desaparecer, siendo sustituida por verdes pastos y campiñas rodeadas de vastas y prominentes elevaciones rocosas; atravesando uno de los tantos lagos de por allí, regados por una pequeña cascada proveniente del interior de la Cascada Meteoro, vieron una solitaria casita al lado de la orilla sur. Esa tenía que ser la de Aredia, y no se equivocaron, puesto que en el buzón lo ponía bien claro. Llamaron a la puerta para saludar, pero en cuanto ella abrió exclamó.
-¡Me vais a perdonar por el espectáculo!
-¿Que espectáculo?-inquirieron los dos.
Nada más entrar lo comprendieron al instante; y es que la casa estaba patas arriba y todo lo desordenada posible que podía estar. Multitud de libros, carpetas, archivadores y legajos sueltos de documentos se apilaban en multitud de sitios, estanterías llenas de cables y piezas sueltas de ordenadores lo ocupaban todo y en el pequeño salón un gran número de ordenadores se encontraban encendidos y trabajando a pleno rendimiento, con un gran amasijo de cables rodeándolos. El aire acondicionado se encontraba dado y una serie de ventiladores aireaban el ambiente para evitar que se sobrecalentaran.
-¡Lo siento muchísimo, pero es que con tanto lío y tanto trabajo me olvido hasta de comer! ¡Soy un desastre total!
-Aredia, pensaba que lo tenías todo informatizado…-murmuró el chico, observando las pilas de carpetas y archivadores.
-¡Y lo tengo, esas son las copias a mano e impresas que no puedo tirar, porque las tengo a modo de backup por si le ocurre algo al sistema! ¡Tengo al menos cinco ordenadores para almacenarlo todo y guardar las copias de seguridad, los tengo hasta arriba de archivos encriptados! ¡El resto de ordenadores mantienen en pie el sistema de transferencia en todo Hoenn, por lo que no los puedo apagar! ¡Y cómo no suelo tener visitas tampoco me preocupo demasiado! Lo siento…-explicó la universitaria, muy acalorada, tratando de poner un poco de orden.
-No te preocupes, Aredia, yo también suelo tener mi habitación algo desordenada-comentó Aura para salvarla del apuro.
Aredia soltó un suspiro y murmuró de seguido.
-Ojalá fuera como mi hermana Nereida, ella sí que es ordenada y limpia…
-¿Tienes una hermana?-inquirió Bruno.
-Oh, sí, es mi hermana mayor, siempre está viajando de aquí para allá, fue ella quien me contagió mi pasión por la informática y los ordenadores, además de ponerme en contacto con Bill, el creador de la tecnología de la transferencia. Sabe mucho más que yo, para que os hagáis una idea trabaja para Mac-explicó la chica, muy contenta de hablar de ella.
-¿Mac?-murmuró Aura, extrañada.
-Macintosh, Aura, de Apple, es una empresa de informática-le explicó Bruno.
-Así es, tienen su propio sistema operativo, como Microsoft con Windows… ¿no lo conoces?-inquirió la informática, extrañada.
-Es que yo no soy muy de ordenadores…
-Oh, ya veo… A todo esto ¿queréis un té?-les ofreció Aredia.
Estuvieron un ratito con ella, hablando un rato, pero dado que tenían prisa se fueron pronto para no llegar muy tarde a la cascada Meteoro. El resto de la ruta 114 se elevaba exponencialmente conforme se acercaban a la gran cueva, su paisaje se volvió mucho más montañoso y cráteres de impacto de tamaño variable comenzaron a hacer acto de presencia. La piedra era de un color mucho más claro, contrastando ampliamente con la tierra parda del norte.
Finalmente, y tras varios metros más de ascenso, llegaron a la Cascada Meteoro, una gran y extensa cueva que se caracterizaba por el color basáltico de sus paredes y su tierra debido a la reiterada caída de meteoritos, además de la gran cantidad de estalactitas y estalagmitas que poseía, resultado de una erosión muy lenta pero constante de los elementos. La entrada estaba situada entre varias rocas y en lo alto de un elevado cerro, nada más entrar estuvieron buscando al profesor y finalmente le encontraron no muy lejos de allí junto con esas extrañas personas vestidas de rojo; el profesor se encontraba cavando en un cráter junto a un lago cercano sin que ninguno de los presentes hiciera nada por ayudarle, nada más llegar se escondieron tras varias rocas para que no les vieran.
-Eso, ni le ayudéis…-musitó Bruno, molesto por lo que veía.
-Sh, a ver que hacen…
Cozmo era de mediana edad, con una nariz bastante pronunciada, de pelo color cobre y en punta, algo despeinado, con sendas gafas pequeñas y redondeadas. Tras varios minutos cavando, pareció encontrar algo.
-Ah… aquí parece haber algo…
Los hombres y mujeres esbozaron una amplia sonrisa, moviéndose ésta vez y ayudándole a sacar lo que había encontrado; usando la pala a modo de palanca pudieron desenterrar el objeto, que era nada más y nada menos que un meteorito de tamaño mediano, de color amoratado y orificios por toda su superficie.
-¡Oh, tenían ustedes razón, había uno aquí! Muchas gracias…-murmuró el profesor, yendo a cogerlo, pero uno de los hombres se adelantó y lo cogió antes.
-¡Eh! ¿Qué está haciendo? Ese no era el trato…
-Lo sentimos, profesor, pero necesitamos este meteorito para el logro de nuestros objetivos… y nosotros somos muy consecuentes con éstos-anunció el hombre que le arrebató el meteorito, esbozando una siniestra sonrisita.
-¡No me engañe y deme mi meteorito!-exclamó el profesor, tratando de quitárselo.
Pero el hombre, sin mayores contemplaciones, le golpeó y Cozmo cayó al suelo inconsciente.
-Gracias por facilitarnos la búsqueda, memo…-rio el hombre.
Bruno sintió que no podía quedarse de brazos cruzados y fue a salir cuando, de repente, una voz familiar exclamó.
-¡Deteneos!
Todos se dieron la vuelta y, para sorpresa de Bruno, vio aparecer a Aquiles acompañado de unos cuantos de sus hombres del equipo Aqua. Sin embargo el detalle no pareció alterar en absoluto a los presentes, siendo el hombre con el meteorito en las manos el primero en comentar.
-Vaya, vaya, mirad quiénes están aquí, los mierdecillas del equipo Aqua…
-Tatiano, te sugiero que no perdamos más el tiempo, el jefe nos espera-le recordó una mujer morena con gesto imperturbable que mascaba chicle.
-Tienes razón, Carola, vámonos… ¡retirada!-exclamó el tal Tatiano.
-¡Esperad ahí, equipo Magma, aún no hemos dicho nuestra última palabra!-exclamó Aquiles, molesto.
-¡Ja, piérdete, bigotudo!-le espetó Tatiano.
En ese momento una chica pelirroja, de frondoso pelo rizado y ojos rojos, dio un salto hacia delante y exclamó mientras lanzaba una ball.
-¡No permitiré que hables así a mi líder! ¡Carvanha, hidrobomba!
Nada más salir de su ball el pokémon agua siniestro soltó un súbito chorro potente de agua que impactó en Tatiano, el cual soltó el meteorito por inercia.
Por un momento pareció que el meteorito iba a estrellarse contra el suelo, pero Bruno actuó rápido y lo cogió a tiempo, saliendo de su escondite; el equipo Magma se quedó de una pieza y Aquiles aún más en cuanto le vio aparecer de improviso.
-¿¡Pero qué demonios, quién es ese?! ¡Dame eso, chaval!-exclamó Tatiano, enfadado.
-¡Ven a cogerlo, miserable!-le animó el chico igual de cabreado y sacando una ball.
-¡Te arrepentirás! ¡A por él!
Al punto los hombres del equipo Magma le atacaron y Bruno se defendió sacando a sus pokémon, enfrentándose a todos a la vez; varios zubat y golbat trataron de atacar desde el aire, pero plusle los mantuvo a raya con sus descargas. Varios pokémon de tierra como numel o baltoy atacaron en tierra, junto con unos cuantos myghtyena, enfrentándolos junto con todos los demás.
-¿Qué hacemos, señor?-inquirió la chica que salió en defensa de Aquiles.
-¡Ésta es la nuestra, a por ellos, apoyad al chico!-indicó éste.
Fue entonces cuando una batalla encarnizada se gestó entre los dos equipos y Bruno, el cual luchaba contra todo el que se le ponía por delante, protegiendo el meteorito; a su vez trataba de llegar hasta el profesor, pero los pokémon le impedían el paso.
Por su parte Aura lo veía todo desde donde estaba escondida, un tanto insegura sobre si unirse a la lucha o no, pero en el fondo sentía que tenía que ayudarle; quiso moverse enseguida, pero en ese momento un hiperrayo hizo acto de presencia, impactando al lado de Bruno. Aura miró arriba y vio entonces a una especie de sol y de luna mirándolos a todos con caras de pocos amigos. Sorprendida por la aparición de estos pokémon, exclamó de seguido.
-¡Un solrock y un lunatone!
-¿Qué son esas cosas?-inquirió Bruno, sacando su pokédex.
-Solrock, el pokémon meteorito; el origen de la fuerza de este pokémon reside en la energía solar. En días soleados, grupos de Solrock se alinean de cara al sol para absorber su luz. Se cree que es de procedencia extraterrestre, flota lentamente en el aire y al luchar desprende una luz viva e intensa.
Tras eso, la movió para identificar al otro.
-Lunatone, el pokémon meteorito; llega a estar muy activo en las noches de luna llena. Este pokémon fue descubierto hace cuarenta años en el lugar en el que había caído un meteorito, se desplaza flotando en el aire y sus ojos rojos sobrecogedores cortan la respiración de todo aquel que los ve.
El equipo Aqua aprovechó ese momento de confusión para recuperar el meteorito y huir, entre tres soldados del equipo Magma trataron de quitarle el meteorito por la fuerza a Bruno. Al ver esto la chica no lo dudó más y saltó sobre ellos como una gacela.
-¡Soltadle, cobardes!
En ese momento el solrock formó una bola de fuego y soltó una llamarada en forma del kanji Ô en dirección hacia ellos, sin darle tiempo siquiera a reaccionar.
-¡Carvanha, hidrobomba!-exclamó entonces la chica pelirroja del equipo Aqua.
El potente chorro de agua se abalanzó sobre la llamarada y logró apagarla antes de que les alcanzara, salvándoles de unas quemaduras muy serias.
-¡Maldita sea, fuera de mi camino! ¡Grovyle, hoja aguda a ese sol, aléjalo!
Grovyle dio un lustroso salto y le golpeó con sus cuchillas, empujándole hacia atrás; por su parte lunatone fue a defenderle, cargando otro hiperrayo.
-¡No! ¡Combusken, doble patada!-exclamó Aura.
Combusken fue más rápido y le golpeó dos veces con sus patas, sin dejarle atacar; sin embargo solrock contraatacó lanzando una extraña onda psíquica que impactó en combusken, tirándole al suelo.
-¡No, combusken!
-¡Chiquilla tonta!-exclamó uno de los soldados Magma, tirándola del pelo.
-¡No la toques!-bramó Bruno, abalanzándose sobre él.
En medio de toda esa confusión y algarabía, Tatiano aprovechó para acercarse a él y le quitó el meteorito sin que se diera cuenta siquiera.
-¡Lo tengo, retirada, ahora!-exclamó.
Nada más oírlo los soldados del equipo Magma se movieron deprisa y tiraron cada uno una bomba de humo, cubriendo por completo todo el lugar; los ojos de lunatone brillaron fugazmente y, de un solo movimiento psíquico, despejó el humo, revelando la huida del equipo Magma.
-¡Maldita sea!-exclamó Aquiles.
Pero los dos pokémon salvajes siguieron en sus trece, atacando a todos los presentes; Bruno y Aura les enfrentaron a ellos sin más alternativa.
-¡Hoja aguda!
-¡Giro fuego!
Otro golpe contundente por parte de grovyle hizo trastabillar a solrock, pillándole desprevenido; un torbellino de fuego envolvió a lunatone, imposibilitándole moverse.
-¡Recurrente!
-¡Ataque rápido y doble patada!
Una ristra de semillas golpeó a solrock y este cayó al suelo, KO; por su parte lunatone fue más lento y combusken atacó primero, siguiendo así a su compañero. Los dos lanzaron una ball, decididos, y cada una cogió a un pokémon; las dos botaron en el suelo, casi sincronizadas, hasta que finalmente saltaron los seguros.
-Maldición, escaparon…-masculló Aquiles, por lo bajo.
-Sí, escaparon, y ahora me vas a explicar qué haces aquí y quiénes son esos tipos-le exigió Bruno, recogiendo a solrock y dándole a lunatone a su nueva entrenadora.
-Tranquilo, chico listo, no te pongas tan chulo conmigo…
-¿Le conoce, señor?-inquirió la chica pelirroja.
-Sí, por desgracia, esperaba no volver a verte cerca de mí nunca más y aquí te encuentro ¿por qué será?-murmuró el líder del equipo Aqua, ceñudo.
-Bueno, supongo que no quería perderte de vista y todo eso…-explicó Bruno, con tonito chotero.
-¡No te atrevas a hablar así a nuestro líder!-exclamó ella, yendo a ponerse en guardia.
-Tranquila, Silvina, ahora no es el momento, no sabemos lo que planea el equipo Magma…
-Eso, Silvina, haz caso a tu querido líder.
La aludida se tuvo que reprimir sobremanera para no explotar; Aquiles le miró de arriba abajo, como si se lo estuviera pensando bien, hasta que finalmente dio explicaciones.
-Esos que has visto ahí eran nuestros rivales, el equipo Magma, pretenden expandir la tierra en beneficio de humanos y pokémon.
-¿¡Qué?!-musitaron Aura y Bruno, al unísono.
-Lo que oís, es una locura, lo sé, por eso tenemos que detenerlos, no podemos dejar que se salgan con la suya.
-Ja, habla por ti, eso de querer expandir los mares y océanos también es una locura-le recordó Bruno.
-No es ninguna locura, es algo obvio, no podemos dejar que expandan de esa manera las porciones de tierra, si hacen eso ¿dónde quedará nuestra labor? ¿Qué será de nosotros si nos quedamos sin el elemento que nos dio la vida? ¿Y qué hay de los pokémon de agua? ¿Dónde vivirían?-inquirió Aquiles, poniéndose retórico.
-¿Y ahora te pones en plan verde con los pokémon de agua? Si tanto te importan, únete a la Greenpeace…-murmuró el chico, molesto.
-¡Esto no es ninguna broma! Es normal que estés tan ofuscado, sólo eres un crío…
-¡No me vengas otra vez con esas, y ni se te ocurra poner en duda mi capacidad, no soy ningún crío, tengo trece años!
-Igual me lo pones, eres demasiado joven para entender mi visión, pero hemos de detener al equipo Magma, oí decirles algo del monte Cenizo antes de desaparecer, iremos a echar un vistazo.
-En ese caso yo tendré que ir detrás de ti-anunció Bruno con voz queda.
Ante eso el hombre le miró con gesto inquisitivo, mirándole primero a él y luego a Aura, que se había quedado un poco apartada. En un momento dado preguntó a Bruno.
-Dime una cosa ¿te importa algo todo esto? ¿Lo que le pase al mar y a todos nosotros? ¿O a ella?
Eso pilló con la guardia baja al chico, encendiéndole de seguido y mascullando.
-¿Eso es una amenaza, Aquiles?
-No, tan sólo comento lo que veo, nada más, no te voy a pedir que lo entiendas pero sí que me respetes, hemos de hacer esto.
-En tal caso en eso estamos de acuerdo, entonces…
El líder del equipo Aqua ahogó como pudo un exasperado gruñido, sin querer perder más tiempo, pero antes de marcharse inquirió.
-Pero antes que nada, dime una cosa ¿de qué bando estás?
-¿Bando dices? ¿Me tomas por tonto? No me fio de ti ni de esos payasos, os vigilaré de cerca, que conste.
Aquiles le miró detenidamente, comenzando a arrepentirse de haberle contado todo, sin embargo en ese momento uno de sus hombres, un hombre musculoso descamisado y con un chaleco azul, le apremió.
-Tenemos que irnos ya, señor, o el equipo Aqua nos tomará la delantera.
-Ya voy, Matías… nos volveremos a ver.
-Sí, seguramente…
Y, tras eso, se pusieron en marcha hacia el monte Cenizo; en ese momento el profesor se despertó, mascullando entre dientes.
-Oh, qué golpe…
-¡Profesor! ¿Está usted bien?-le preguntó Aura, levantándole.
-Sí… oh, es terrible, esos bandidos del equipo Magma me engañaron…
-¿Le dijeron para qué querían el meteorito?-inquirió Bruno.
-No, sólo que sabían de la existencia de uno por aquí enterrado y me dijeron que me pagarían bien si lo encontraba…
Los dos amigos se miraron, extrañados por todo ese asunto.
-Aunque yo también tenía mis sospechas, eso sí, recientemente había detectado la presencia de una gran fuente de energía natural proveniente de aquí, me atrevería a decir que era cosa del meteorito pero sin él nunca podré confirmarlo-murmuró el profesor, levantándose.
En ese momento oyeron un ruido de ruedas derrapando y apareció de golpe un jeep gris, siendo conducido por una figura familiar.
-¿¡Shy?!-inquirió el chico al verlo al volante.
-¡Bruno! ¡Estaba tras la pista del equipo Aqua! ¿Qué ha pasado?
Montaron en el jeep y, mientras regresaban a pueblo Pardal, el chico le explicó todo lo ocurrido mientras atravesaban a toda velocidad campo a través. Sin embargo ninguno de ellos se percataron de que una criatura de pelaje blanco y ojos rojos les observaba perderse por las laderas camino hacia al este.
-Ya veo, así que el equipo Magma. Je, ya sabía yo que no tardarían mucho en mover ficha…-murmuró el agente, pensativo.
-¿Sabías de ellos?
-Claro, van a la par del equipo Aqua, son sus principales rivales ya que sus ideas se contraponen, esos piratuchos quieren expandir los mares y el equipo Magma la tierra, era de esperar que se enfrentaran en algún momento-obvió Shy, cambiando de marcha.
-Me engañaron y se llevaron el meteorito, dijeron que iban al monte Cenizo-explicó el profesor Cozmo.
Shy mostró una cara de preocupación, pensando en posibilidades.
-¿Se te ha ocurrido algo?-inquirió Bruno.
-Es posible, pero no estoy seguro, más nos vale que nos demos prisa, nos pasaremos por pueblo Pardal para dejarle a usted, señor Cozmo.
Tras unos minutos de viaje acelerado, dejaron al profesor Cozmo en el pueblo y continuaron hacia el este a toda velocidad atravesando la ruta 113.
-¿Qué sabes del equipo Magma, Shy?
-Lo mismo que del equipo Aqua, son una banda de revolucionarios que pregonan la expansión de la tierra y harán cualquier cosa para conseguirlo. Hasta ahora todas sus actividades delictivas se centraban en el robo de materiales geológicos y de excavación, además de la contratación de expertos en el campo de la geología y vulcanología, entre otros. Su ficha es casi idéntica a la del equipo Aqua-explicó Shy, dando un volantazo para evitar una roca en el camino.
-Vulcanólogos… eh, Bruno, recuerda que esos dos del equipo Magma argumentaban ser vulcanólogos, igual no estaban mintiendo después de todo-recordó Aura.
-Cierto, podrían estar tramando algo raro con el volcán…
-Más que raro, yo tengo una terrible sospecha, agarraos-indicó Shy, acelerando bastante.
Terminaron de atravesar la ruta llena de ceniza y se dirigieron hacia el sur por la 111. Usando el coche como protección atravesaron la tormenta de arena que azotaba el desierto, el jeep acabó hecho un asquito, pero consiguieron cruzar sin mayores problemas.
-Después de esto voy a tener que llevarle al túnel de lavado…-murmuró Shy, girando a la derecha nada más salir.
Tras unos cuantos minutos más de viaje accidentado debido al terreno, llegaron a la base de la colina que llevaba hasta el teleférico.
-¡He de hacer unas llamadas, coged vosotros el teleférico, venga!-apremió el agente.
-¡Vale!
Como el paso ya estaba libre y el teleférico listo para subir, lo abordaron rápidamente; la tarde había pasado volada y ahora el sol estaba a punto de ocultarse desde el oeste, extendiendo la sombra del monte Cenizo sobre ellos conforme iban subiendo. Desde allí arriba se podía ver la multitud de picos y cráteres que conformaban el supervolcán, puesto que el cráter principal no era el único que había allí, estando conformado por varios picos y promontorios.
-No sé qué está pasando, pero me da mala espina todo esto…-murmuró Aura en un momento dado.
-A mí también, con razón me daba esa sensación tan extraña, al final sí que estaban relacionados de cierta forma, pero no me esperaba que fueran a estar enfrentados así.
-Ese hombre, el tal Aquiles… ¿lo viste antes?
-Sí, en el museo oceánico de ciudad Portual… ¿por qué lo dices?
-Porque me da la sensación de que yo también lo he visto en algún lado, pero no logro recordar dónde…
-¿Qué? ¿Estás segura?
-Sí, pero ya te digo, no lo recuerdo… agh, maldita sea…-masculló la chica, frustrada.
-No te fustigues, por ahora vamos a ver qué están haciendo allí arriba…
Finalmente, y tras varios minutos más de subida, llegaron al cráter más alto del monte desde el cual se podía entrever un resplandor rojizo surgiendo de su interior; en él había un mirador desde el cual se podía observar los alrededores, así como un pequeño lago de lava en lo más profundo, siendo uno de los pocos lagos de lava en todo el mundo que se mantienen encendidos y sin secarse durante la mayor parte del año.
Sin embargo, nada más bajarse del teleférico vieron multitud de soldados del equipo Aqua luchando contra los del equipo Magma a lo largo y ancho de todo el cráter, Aquiles lidiaba él sólo con tres soldados a la vez. Al verle exclamó con gesto crispado.
-¡Tú otra vez!
-¡Pues claro, te dije que no pensaba perderte de vista!
-¡Dejémoslo para luego, tienes que parar al equipo Magma, pretenden hacer entrar en erupción al volcán con la energía del meteorito!-anunció Aquiles.
-¿¡Qué?!-exclamaron los dos, aterrados.
-¡Arrasarán esta parte de Hoenn, tienes que detenerlos, ya!-exclamó el líder del equipo Aqua, demasiado ocupado para hablar.
Al otro lado del cráter, frente a un borde, había una persona junto a una máquina colocando el meteorito en ella; la lava del volcán brillaba en el fondo de éste, y dado que ya había anochecido se convirtió en la única fuente de luz en todo el lugar.
-¡Detente!-exclamó Bruno, acercándose a él.
El hombre le miró por un momento, con gesto anodino, y ordenó a dos de sus subordinados.
-Tatiano, Carola, ocupaos de esto.
-Con mucho gusto, señor-murmuró Tatiano, chascando los dedos.
-A sus órdenes-asintió Carola, observando con detenimiento al muchacho mientras mascaba chicle.
Bruno les encaró sacando a solrock y comenzó una batalla de dos contra uno; Aura se había quedado un poco rezagada, insegura de si podría enfrentarlos ella sola, pero al ver al chico enfrentar sólo a dos supo que no podía quedarse de brazos cruzados, por lo que se adelantó rápidamente y se puso a su lado, sacando a su lunatone.
-¡Aura!
-¡Estamos juntos en esto y lo haremos juntos!
-Oh, pero qué enternecedor… ¡numel, lanzallamas!-exclamó Tatiano.
-Son tan dulces que empalagan… ¡mightyena, mordisco!-hizo lo propio Carola.
Una potente columna de llamas se dirigió directa hacia ellos, al tiempo que mightyena se lanzaba sobre ellos con las fauces abiertas y sus colmillos brillando.
-¡Solrock, llamarada!
-¡Lunatone, lanzarrocas a mightyena!
Una gran bola de fuego con forma del kanji Ô se enfrentó al lanzallamas, logrando frenarlo y disolviendose juntos en el aire; por su parte lunatone reunió muchas piedras a la vez y las lanzó contra el pokémon siniestro, pero éste se movió deprisa, esquivándolas todas, y luego le golpeó con finta, haciéndole un daño considerable.
-¡No! ¡Lunatone, resiste, hipnosis!
-¡Numel, lanzallamas a lunatone!-indicó Tatiano.
-¡Cúbrele, solrock, psicoonda!
Antes de que numel llegara a atacar, el pokémon roca psíquico tomó la delantera y le lanzó una onda psíquica, alejándolo de seguido. Los ojos de lunatone brillaron en un resplandor rojizo, logrando así dormir a mightyena.
-¡Ahora, avalancha!-exclamó Bruno.
Al punto una intensa avalancha de rocas volcánicas reunidas de los alrededores golpeó a todos por igual, tanto numel como lunatone lograron soportar con entereza las embatidas, pero no mightyena, el cual terminó por los suelos.
-¡Agh, lanzallamas, vamos!
-¡Psicoonda!
-¡Lanzarrocas!
Entre los dos, y combinando sus ataques, echaron el resto y tumbaron a numel rápidamente, derrotando así a ambos administradores.
-¡Maldita sea!-masculló Tatiano, molesto.
-Demasiado fuertes…-murmuró Carola con gesto neutro y haciendo pompas con su chicle.
-¡Es tu oportunidad, vamos, adelántate!-le animó Aura en ese momento.
-¡Vale!
Por su parte el hombre de la máquina había terminado de calibrarla, estando a punto para ser activada; con gesto satisfecho y aire triunfal comenzó entonces a hablar en voz alta.
-Sí, está todo listo, la energía del meteorito calentará la cámara magmática del volcán y éste entrará en erupción. De esta forma la lava se dirigirá al océano y allí se solidificará, expandiendo la tierra. Está todo milimétricamente calculado.
-Estás como una cabra-masculló una joven voz a sus espaldas.
El hombre se dio la vuelta y observó a Bruno, quien le miraba desafiante; frunció el ceño, con gesto confuso, e inquirió.
-¿Quién eres tú, chaval?
-Esa no es la pregunta, sino más bien ¿Quién eres tú, loco?-preguntó el chico, conteniéndose bastante.
El hombre le devolvió la mirada, analizándole con ella como si fuera el sujeto de un nuevo experimento; a simple vista no parecía pasar de los cuarenta años, pelirrojo con el pelo muy bien peinado, de ojos oscuros y penetrantes y mirada analítica vestía como lo hacen en el equipo Magma, con una larga camisola de color rojo y negro, pantalones negros y zapatos de igual color; en el pecho, a la izquierda, llevaba estampado el distintivo del equipo Magma, una M con aspecto de montaña y de color rojo.
Tras un momento de cávilo, como si contemplara todas las posiblidades, finalmente habló.
-Me llamo Magno, y soy el líder del equipo Magma, nuestra misión es expandir las porciones de tierra para que humanos y pokémon puedan seguir prosperando juntos.
-Otro, madre mía, el mundo está lleno de chalados…-murmuró Bruno, flipando.
-¿Ah, sí? ¿Es de chalados el querer que la humanidad progrese? Observa esta máquina, su existencia sólo ha sido posible gracias al ingenio humano tras miles de años desarrollando nuestra capacidad innata de creación y construcción. Cuando antes había simples y rústicas herramientas, ahora hay ordenadores, cuando antes se usaban a mensajeros para anunciar las noticias, ahora existe internet que nos conecta a todos mediante el uso de cables y electrónica. El avance mecánico y tecnológico sólo ha sido posible gracias a la expansión de la humanidad por todo el globo, y los pokémon han contribuido en gran medida en ese progreso. Sin embargo ahora hemos llegado al límite, hemos sido relegados por el simple porcentaje de menos del 30% de la masa continental, mientras que los mares ocupan el resto. Debemos seguir progresando juntos, tanto humanos como pokémon, y para eso es vital tener más tierra disponible en la que seguir creciendo.
-¿Pero qué me estás contando? Si hemos progresado es por simple capacidad, no porque haya más o menos tierra, es ridículo-masculló Bruno, anonadado.
-No. Ridículo es que los océanos nos limiten de ese modo. El agua se evapora al contacto con el calor, pero la tierra permanece ahí, inacta e inamovible. Puede que nos dieran la vida, pero ha sido la tierra quien nos ayudó a prosperar. Es hora de que nos pagen lo que nos deben.
-¡Estás loco, Magno! ¿Te crees que puedes pedirle cuentas al mar así sin más, después de todo lo que tu querido progreso le ha hecho? ¡Sin agua ni tú ni los pokémon podréis sobrevivir, por mucho ingenio que tengáis! ¡No pienso consentirlo!-masculló en ese momento Aquiles, encarándole desde abajo.
-Bah, ahórrame tus palabras vacías, Aquiles, no serás precisamente tú quien detenga lo que está por venir.
-¡No si yo te lo impido!
Antes de que los dos líderes siguieran atacándose verbalmente, Bruno cortó por lo sano exclamando todo indignado.
-¡Ya está bien, estoy harto de tanta tontería, no pienso dejar que hagáis nada de lo que queráis hacer, estoy harto de vuestras estupideces, se acabó!
-¿Ah, sí? Pues creo que acabas de perder-anunció Magno, activando de golpe la máquina.
Ésta cargó una especie de rayo láser rojo en el extremo de una antena, mientras recogía la energía del meteorito, y lo lanzó contra la lava, que empezó a brillar fugazmente.
-La erupción ahora es inminente, te aconsejo que te vayas si no quieres que te quemes, criatura-le espetó Magno con gesto cortante.
-¡Hiperrayo!-resonó entonces una voz de chica por todo el cráter.
De golpe y porrazo un potente hiperrayo rasgó el aire e impactó en la máquina, la cual explotó de golpe y los restos se desprendieron, cayendo a la lava junto con el meteorito.
-¡No, no! ¿¡Quién ha sido?!-chilló Magno, perdiendo la compostura por primera vez.
Un poco más abajo Aura, junto a su lunatone, exclamó.
-¡Yo!
-¡Niñata impertinente, te arrepentirás!-aulló el líder del equipo Magma, fuera de sus casillas y sacando una ball.
-¡Métete conmigo!-gritó Bruno, interponiéndose.
Y entonces una batalla entre los dos dio comienzo; Magno sacó a un mightyena y Bruno a beautifly, quien puso mala cara al ver contra quien se enfrentaba.
-¡Triturar!-ordenó Magno.
-¡Tornado!
Mightyena fue el primero en atacar, abalanzándose sobre él, pero una potente ráfaga de aire potente le frenó mientras le dañaba, impidiéndole atacar.
-¡Paralizador!
-¡Esquívalo y aullido!
Mightyena se movió rápido y consiguió evitar las esporas paralizantes, al tiempo que aumentaba su ataque aullando con fuerza.
-¡Picotazo venenoso!
-¡Ataque arena!
Mightyena fue más rápido y lanzó un puñado de arena con sus patas, cegando a beautifly.
-¡Triturar!
Ésta vez se lanzó y atrapó a beautifly entre sus fauces, mordisqueándole repetidamente y sacudiéndole con fuerza.
-¡No, beautifly!-exclamó Bruno.
Por su parte Magno esbozó una satisfecha sonrisa, regresando a su estado calmado y un tanto frío; pero entonces, en ese momento, una luz potentísima rodeó a beautifly de golpe.
Mightyena lo soltó debido a la sorpresa y beautifly se alejó de él, todavía brillando; en cuanto el brillo se apagó, el pokémon bicho volador se mostró parcialmente recuperado.
-¡Eso ha sido sol matinal!-lo identificó Aura rápidamente.
-¡Disparo demora!
De su trompa soltó un hilo fino con el que ató a mightyena las patas, haciéndole caer al suelo.
-¡Ahora, absorber!
Revoloteó rápidamente hasta llegar hasta él y le drenó su energía con incluso más fuerza, recuperándose un poco más y estando a tope rápidamente.
-¡Eso es megaagotar!-exclamó Aura, sorprendida.
-¡Basta de tonterías! ¡Cara susto!-masculló Magno, volviendo a perder los papeles.
Haciendo un esfuerzo considerable, mightyena le lanzó una gélida mirada, bajándole así la velocidad.
-¡Derribo!
Acto seguido se lanzó con todo su peso para golpear a beautifly, pero Bruno reaccionó rápidamente.
-¡Picotazo venenoso!
Una ristra de proyectiles venenosos se dirigió directa hacia él, golpeándole repetidamente; aun así mightyena siguió atacando hasta alcanzarle, pero el regolpeo logró debilitarlo lo suficiente hasta que flaqueó y se dejó caer, exhausto. Magno lo recogió y sacó a un golbat, Bruno optó por plusle.
-¡Supersónico!
Las ondas supersónicas dieron en el blanco, confundiendo a plusle.
-¡Oh, no, plusle!
-¡Impresionar, golbat!
El pokémon se lanzó con fuerza, golpeándole de refilón unas cuantas veces, pero entonces Bruno se acordó de la colección de flautas que tenía e hizo mano de una de ellas, la flauta amarilla, tocando con ella una rápida melodía, dejando extrañado a Magno.
-¿Qué hace?
Aun a pesar de lo que podía parecer finalmente la ación tuvo resultado, la melodía hizo que se le pasase la confusión a plusle.
-¿Pero qué…?
-¡Ahora, chispa!
Plusle se envolvió en electricidad y se lanzó contra golbat, siendo mucho más rápido que éste y dándole de lleno.
-¡Mordisco!
-¡Onda trueno!
En cuanto el pokémon veneno volador logró aprisionarle entre sus fauces, plusle soltó la descarga paralizante y el efecto fue inmediato, obligándole a soltarle, lo que aprovechó Bruno a su favor.
-¡Chispa una vez más!
Antes de lanzarse sobre él, su pequeño cuerpo chisporroteó durante unos breves pero intensos segundos, atacando acto seguido con el doble de potencia y cayendo golbat al suelo electrificado.
-¡Eso era carga, potencia los ataques eléctricos posteriores!-exclamó Aura, identificando el ataque sin problemas.
-¿Hay algo que no sepas?-inquirió él, asombradísimo.
-No sé, cuando sepa te lo digo-murmuró ella, divertida.
Bruno no pudo evitar soltar una carcajada, a lo cual Magno comentó de seguido.
-Muy ingeniosa, qué duda cabe, pero estamos a lo que estamos ¡vamos, camerupt!-exclamó Magno, contra las cuerdas.
Bruno optó por swellow para dominarlo desde el aire.
-¡Lanzallamas!
-¡Esquívalo con ataque rápido!
Swellow fue mucho más veloz y pudo esquivar ese ataque sin mucha dificultad, pero Magno aprovechó para ordenar.
-¡Foco energía!
Al punto un aura brillante envolvió al gran pokémon, preparándose
-¡Derribo!
-¡Párale con ala de acero!
Las alas de swellow refulgieron con fuerza y trató de detener con ellas el fuerte ataque, consiguiéndolo en parte. Pero entonces Magno aprovechó para ordenar.
-¡Lanzallamas!
Camerupt lanzó la potente columna de llamas a bocajarro, sin darle tiempo a swellow de reaccionar y siendo azotado por las potentes llamas; el golpe fue tan fuerte que el pokémon volador cayó al suelo, quemado y bastante dañado, por lo que Bruno optó por recogerle para evitar que se hiciera más daño. Por su parte Magno esbozaba una sonrisa satisfactoria en su rostro, sin apenas inmutarse.
-¡Voy a borrarte esa estúpida sonrisa de la cara! ¡Grovyle!-masculló Bruno, sacando al susodicho.
Al ver a su nuevo oponente Magno incidió un poco más en su sonrisa, murmurando de seguido.
-¿Estás siendo simplemente un mero fanfarrón o sólo eres un insensato?
-¡Te dejo que lo descubras, fantoche!
-Como desees… ¡lanzallamas!
-¡Agilidad!
Esta vez fue grovyle el primero en moverse, volviéndose mucho más rápido en cuestión de segundos y convirtiéndose en una mancha verde en el aire, por lo que le fue muy sencillo esquivar el peligroso ataque, acercándose a él de seguido.
-¡Derribo!
-¡Drenadoras!
Antes de que camerupt cargara contra él, grovyle lanzó una serie de semillas que germinaron en el suelo delante de él, y en cuanto pasó por encima éstas crecieron de golpe y atraparon al pokémon, comenzando a drenarle la energía poco a poco.
-¡Agh, suéltate, camerupt, ascuas!
-¡Ahora, golpe roca!
Aprovechando que el pokémon fuego tierra estaba ocupado tratando de quitarse las ramas, grovyle le fue golpeando repetidamente consus puños brillantes, bajándole poco a poco la defensa. En un momento dado camerupt logró quitárselas casi todas, contraatacando entonces con lanzallamas, pero Bruno indicó.
-¡De frente, hoja aguda!
Con una velocidad pasmosa la hoja aguda fue tan rápida que cortó en dos las llamas, asestándole un fuerte golpe en el hocico que le hizo gran daño aun a pesar de que no era muy eficaz.
-¡Magnitud!-exclamó Magno.
-¡Salta!
Antes de que la tierra a su alrededor comenzara a temblar, grovyle pegó un lustroso salto librándose así del golpe, y tras eso se abalanzó sobre camerupt desde el aire con furia visigoda.
-¡Lanzallamas!
-¡Hoja aguda una vez más!
Ambos ataques colisionaron entre sí, grovyle aguantó la influencia de las llamas como un jabato y logró acortar distancias hasta que finalmente alcanzó a camerupt, asestándole un fuerte golpe en la cabeza que le dejó del todo grogui. El pokémon se tambaleó pesadamente hasta que finalmente cayó al suelo, completamente debilitado. El gesto en la cara de Magno se torció, incapaz de procesar el hecho en sí.
-No… no puede ser… he perdido… ¡me ha ganado un mocoso!-musitó Magno, humillado.
-Sí, ya ves, este mocoso te hará la vida imposible siempre-aseguró Bruno, recogiendo a grovyle.
Magno le miró con odio, como si no le entrase en la cabeza el haber perdido, pero enseguida recobró la compostura y, acto seguido, le habló.
-Por mucho que os neguéis, nadie podrá parar el progreso. A partir de aquí no podemos hacer otra cosa más que mejorar y ampliar nuestros límites. Y en cuanto a ti, lamentarás haberte entrometido en mis planes.
Y, tras esas palabras, hizo explotar una bomba de humo y se retiró, al igual que todos sus soldados. Aquiles se reunió con los suyos y se dirigió a Bruno.
-Buen trabajo, hemos evitado el desastre.
-Querrás decir he evitado, ha sido yo el que se ha enfrentado a él-le recordó Bruno, con tonito.
Aquiles le miró con mala cara, algo harto de su descaro.
-Por esta vez te paso tu intrusión ya que has sido de ayuda… pero recuerda que yo también tengo mis objetivos, espero no tener que volver a verte cerca de ellos, recuérdalo.
-Je, pues siento decepcionarte, pero no pienso dejaros hacer nada de lo que pretendéis, me parece demasiado presuntuoso-murmuró Bruno, con cara de contrariedad.
-Ja, habla por ti, eres demasiado entrometido, no es bueno para Magno ni para mí, por mucho que me cueste admitirlo, pero tenlo claro. No siempre soy así de tranquilo y mi paciencia tiene un límite-avisó Aquiles, con cara de pocos amigos.
-Oh… ¿volvemos con las amenazas? No me das ningún miedo, ni tú, ni ese tío engominado ni ninguno de tus piratas, esa supuesta buena voluntad para con el mar y los pokémon son demasiado evidentes ¿Qué pretendes, Aquiles? Puedes engañar a medio Hoenn pero a mí no, no soy tan tonto como crees.
-No lo dudo, aparentas más sensatez de lo que en un principio pensé…-admitió Aquiles, rascándose su perilla.
Hubo un breve silencio en el cual nadie dijo nada, aunque Aura no apartaba su vista de Aquiles, tratando de recordar dónde lo había visto antes; el líder Aqua vio cómo la miraba, frunciendo ligeramente el ceño. Quiso dirigirse a ella, pero en ese momento se oyó por todo el cráter.
-¡Interpol, están todos detenidos!
Aquiles y los suyos pegaron un vistoso bote al oírlo.
-¡Nos la pegó!-exclamó Silvina.
-Sorpresa, sorpresa-murmuró el chico, con una sonrisa pícara en el rostro.
Aquiles se acercó a él y le escupió cara a cara.
-Esta te la guardo.
-¿De veras?-inquirió él, con gesto dubitativo.
Aquiles le lanzó una última y fulminante mirada y entre todos hicieron explotar muchas bombas de humo que lo cubrieron todo en cuestión de segundos.
-¡Mierda! ¡Que no escapen, Shy!-exclamó Bruno.
-¡Desplegaos, rápido, que no huyan!-masculló el agente, entre el humo.
-¡Lunatone, ahora!
El pokémon brilló fugazmente en cuanto la luna llena se asomó tras una nube y su fulgurante luz se coló entre el oscuro humo, disipándolo incluso; pero en cuanto éste se fue, comprobaron con pesar que el equipo Aqua había huido y una multitud de geos armados con porras era lo único que quedaba en el cráter.
-¡Maldita sea!-chilló Bruno, frustrado.
-¡Y yo más! ¡Acordonad el área, asegurad el perímetro, que alguien vaya tras ellos!-murmuró Shy, contrariado.
Pero aun a pesar de los esfuerzos del agente y los geos no pudieron hacer nada por descubrir a dónde fueron los piratas y su líder, quedándose así sin nada.
-¡Maldición, han escapado!-masculló Shy, consternado.
-¡Oh, ya lo creo que escaparon! ¿Pero qué estaba haciendo usted que tardaba tanto?-le increpó el chico.
-No podía avanzar con el jeep y el teleférico tardó en bajar, aparte de que el equipo de infiltraciones tardó un rato en llegar. Tu idea de entretenerles era buena, pero…
-¡Pero resultó en nada, como siempre!-exclamó Bruno, contrariado.
-¡Comprendo tu pesar, Bruno, pero hacemos todo lo que está en nuestra mano!
-¡Sí, ya lo veo, primero la furgoneta del marisco y ahora el teleférico! ¿¡Qué será la siguiente excusa!?
-¡Bruno, Bruno, tranquilo, si no se ha podido cogerlos se cogerán más adelante, no te preocupes! ¡Ya está, ya ha pasado!-le tranquilizó Aura a tiempo.
Costó un poco al principio, pero finalmente el chico consiguió calmarse gracias a su amiga y se excusó con el agente.
-Perdona, Shy, no era mi intención ofenderte…
-No pasa nada, muchacho, en parte es comprensible, si fuera tan temperamental como tú probablemente estaría igual. En fin, contádmelo todo-murmuró el agente, sacando su bloc de notas.
Entre los dos estuvieron testificando mientras el agente estuvo tomando varias notas y haciendo unas pocas preguntas.
-Así que pretendían usar el meteorito para hacer entrar en erupción al volcán… sí, suena como algo que esos fanáticos harían, eso desde luego…
-No entiendo a cuento de qué viene todo esto si te soy sincero, el tal Magno argumenta que lo hace por el progreso pero me da la sensación de que va tras algo más, y Aquiles también-comentó el chico, pensativo.
-Sí, que no te extrañe, aún no sabemos con certeza qué pretenden, pero en inteligencia están trabajando duro para explicar las motivaciones, a ver si conseguimos sacar algo en claro.
-Esto… quizás no sea nada, pero…-murmuró en ese momento Aura.
-¿Sí?
La chica se quedó callada por un momento, como si no estuviera del todo segura de qué decir a continuación, pero finalmente murmuró.
-Creo haber visto antes a Aquiles en algún lado, pero no recuerdo dónde exactamente.
-¿De veras? El caso es que no tenemos otros registros suyos más allá de su ficha ¿Crees que podrías acordarte?-inquirió Shy, esperanzado de encontrar nuevas pistas.
-Lo he intentado, pero no consigo ubicar su cara… en caso de lograrlo puedo llamarle-sugirió la chica.
-Hazlo, por favor, te estaré muy agradecido.
Tras eso estuvo consultando un poco más con el cabeza de la unidad de los geos y, una vez que estuvo todo terminado, se despidió y se retiró junto con todos sus efectivos. Para entonces ya eran casi las diez de la noche y la luna llena brillaba en lo alto del cielo entre las nubes de ceniza y humo, lunatone la miraba atentamente, brillando tanto como ella y meciéndose en el aire lentamente.
-Vaya día…-comentó en ese momento Aura.
-Sí, vaya día…-afirmó el chico, con gesto cansado.
Acto seguido, y de forma totalmente repentina, se oyó un leve pero audible gruñido que sobresaltó a la chica, inquiriendo de seguido.
-¿Has sido tú?
-Sí, lo siento, ha sido mi estómago, me muero de hambre-se excusó el chico, algo colorado.
-Bueno, pueblo Lavacalda está a los pies del monte bajando por el desfiladero ¿crees que podrás llegar a tiempo antes de fenecer?-preguntó Aura, divertida.
-Lo puedo intentar… aunque puede que tú lo sepas mejor.
Ante eso la chica rió por lo bajo, mascullando de seguido.
-Serás bobo…
Los dos se rieron con confidencia y comenzaron el descenso, dejando atrás el silencioso y humeante cráter.
Al cabo de unos pocos minutos apareció en escena una criatura de pelaje blanco y ojos rojos observando atentamente los alrededores y acercándose a donde antes estuvo la máquina de Magno. Olfateó el suelo con avidez, llegando incluso a asomarse ligeramente por el borde, observando levemente el lago de lava al fondo del todo. Volvió a levantar la vista mientras agudizaba el oído y fruncía el ceño, como si hubiera oído algo en la distancia. Finalmente, y tras un último gesto cauto en su rostro, desapareció de la vista, dejando el lugar desierto.
¡Más Pokémon para todos! Y aquí está el capítulo más largo hasta la fecha, y no es para menos, puesto que cubro un acontecimiento importante en la trama de la generación. He aprovechado también para meter detalles varios entre medias pero sin pararme demasiado en ninguno para no opacar el principal, que es el primer movimiento del equipo Magma. A partir de aquí ambos equipos pasarán a un plano más secundario, pero les seguiré tratando aparte en determinados capítulos en vez de esperar a la siguiente aparición importante, que no sucederá hasta bien pasados varios capítulos más.
Por otro lado he aprovechado para darle un tratamiento a Magno muy similar al que di a Aquiles en su momento, con unos argumentos e ideas mucho mejor definidos y más contundentes, pero no carentes de ilógica, por supuesto XD puede que algunos notéis algunos rasgos del Magno de los remakes en este, estando hecho expresamente en ese sentido, pero seguirá siendo el mismo Magno visto en los juegos originales, eso por descontado.
Finalmente acabo en misteeeriooo, por lo que ya sabéis qué tocará en el siguiente capítulo XD aunque eso sí, éste será el último capítulo de esta tanda, así que tendréis que esperar a que vuelva en cuanto termine las siguientes tandas, ahora seguiré con el crossover de Pokémon y Harry Potter hasta donde la inspiración me permita, ya sabéis cómo es esto.
Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
