Capítulo 17
Sofocante
Bruno abrió lentamente los ojos, sintiéndose un tanto cansado aun a pesar de haber dormido del tirón durante toda la noche; se reincorporó en la cama, aún algo dormido, y al girar la cabeza vio la cama de Aura vacía y revuelta. Algunas de sus cosas estaban allí, aunque se había llevado consigo la riñonera y sus pokémon, por lo que se quedó tranquilo en ese aspecto. Se levantó pesadamente de la cama y se dirigió al baño mientras rememoraba los últimos acontecimientos.
Tras el enfrentamiento entre el equipo Aqua y el equipo Magma, se dirigieron hacia el sur bajando por el desfiladero, un abrupto paso montañoso que discurría a lo largo y ancho de la ladera sur del volcán y desembocaba en un llano elevado situado en la parte más meridional de la caldera volcánica, justo donde se encontraba pueblo Lavacalda. La bajada fue lenta y fatigosa debido a la irregularidad del terreno, aparte de que apenas se veía, pero lunatone les estuvo alumbrando durante gran parte del camino con su característico brillo.
En cuanto a Lavacalda se refería era una localidad pequeña, eminentemente rural, cuya economía había sido en el pasado principalmente agrícola, pero tras el establecimiento de sus famosas aguas termales ésta había empezado a cambiar inexorablemente a la turística, la cual actualmente mantenía al pequeño pero pintoresco pueblo. Aprovechando su posición geográfica se construyó una amplia piscina natural, la llenaron de agua y el calor de la caldera hizo el resto; mucha gente, tanto de Hoenn como del resto de Japón e incluso turistas provenientes de otros rincones del mundo, venía para probar las aguas termales, de las cuales se aseguraba que curaban muchos males tales como los nervios, los dolores musculares, los problemas amorosos, los granos o los bolsillos sin blanca. También se estableció una zona de baños de arena caliente, con los mismos fines terapéuticos. Sin las aguas termales el pueblo no sería lo que era ahora, y su presencia había ayudado a transformar de manera bastante prominente su aspecto a uno mucho más moderno, pero sin abandonar del todo las viejas costumbres locales, junto con un antiguo centro histórico de lo más remarcable.
Una vez que estuvo vestido y listo bajó a desayunar esperando encontrarse a Aura allí, sin embargo no la vio por ninguna parte.
-Qué raro ¿dónde estará?-se preguntó el chico, extrañado.
Desayunó rápidamente y salió un momento al vestíbulo para preguntar por ella a la enfermera jefe, sin embargo nada más hacerlo la aludida entró por la puerta, saludándole nada más verle.
-¡Hola, Bruno, buenos días!
-Ah, buenas, aquí estás ¿dónde te metías?
-Me desperté temprano para ir al desfiladero y hacer un poco de observación por allí, ya que viven un par de especies interesantes.
-Oh… ¿y ya has podido subir por esa pendiente tan escarpada?
-¡Sí, con la bici acrobática es sencillo, es más útil de lo que aparenta!
-Genial… aunque ahora que lo mencionas ¿volviste a ver a aquel soldado del equipo Magma?
Aún recordaba esa breve y súbita aparición mientras descendían, por suerte el interfecto no les llegó a ver, pero ellos a él sí; un solitario soldado Magma rondaba por las inmediaciones cerca de un pequeño promontorio, por un momento pensaron que aún seguían por allí, pero al cabo de unos pocos minutos vigilándole desapareció de improviso y no le volvieron a ver.
-No, qué va, de hecho no había nadie.
-Ya… habría sido algún soldado despistado-supuso el chico, pensativo.
-Seguramente… por cierto, con tanto trajín estoy agotada, me gustaría relajarme un poco ¿vamos a los baños termales un rato?
-Vale, vamos.
Dado que él nunca había estado en unos tenía ganas de probarlos, por lo que se dirigieron allí a no más tardar, pagaron la tarifa de entrada, unos diez yenes cada uno, y tras una rápida visita a los vestuarios se encontraron junto a la entrada a la piscina ensutados en sendas batas.
-¿Vamos?-inquirió ella.
-Vamos.
Abrieron la puerta corredera y se dieron una ciertamente incómoda sorpresa al ver que esas aguas termales eran mixtas; no era lo más común actualmente, ya que desde la apertura al resto del mundo se había comenzado a imponer una división por género, siendo en ese sentido unas aguas termales a la vieja usanza, aunque eso planteaba ciertos inconvenientes no esperados.
-Oh, vaya, no me esperaba que fueran mixtas…-murmuró la chica, algo cortada.
-¿Te importa?-inquirió él, igual de cortado o incluso más.
-Pues… no per se, aunque…
-Si quieres ve tu primero-sugirió el chico.
-Está bien…
Antes de que ella se quitara la bata Bruno se dio la vuelta, con las mejillas encendidas, aunque quizás sólo fuera cosa del calor; tras unos breves segundos que le parecieron horas, Aura murmuró.
-Ya estoy…
El chico se dio la vuelta y la vio sumergida en el agua hasta el cuello. Por suerte el agua, al estar caliente, estaba más turbia de lo normal y eso permitía salvaguardar la intimidad de los presentes, que en ese momento no eran muchos aparte de ellos mismos.
-Eh… vale, me toca…-murmuró el chico, enrojeciendo un poco más.
Sin decir nada la chica se dio la vuelta, igual de turbada que él o incluso más, y en cuanto Bruno avisó ella se dio la vuelta, mirándole con gesto algo más tranquilo aunque aún algo colorada.
-Pues no se está mal aquí…-murmuró él, para aliviar tensiones.
-Para nada… busquemos un sitio tranquilo.
La piscina natural medía a ojo unos cincuenta metros cuadrados, siendo bastante amplia de por si, y estaba rodeada por varias piedras volcánicas que delimitaban sus bordes y servían también para apoyarse y relajarse; el vapor del agua caliente se elevaba en el aire, formando curiosas formas en el proceso. El ambiente relajado y tranquilo ayudó a serenarse a los dos, acostumbrándose enseguida e ignorando rápidamente el hecho de que eran baños mixtos, mientras hablaban de todo un poco.
-¿Estás preparado para tu nueva batalla de gimnasio?-inquirió ella en un momento dado.
-Sí, después de todo el entrenamiento del otro día me ha venido bastante bien.
-Sí, menudo embrollo, aunque todavía sigo dándole vueltas a dónde llegué a ver antes a Aquiles…
-No te preocupes, pasa de ese fantoche y disfruta del momento.
-Tienes razón… voy a mojarme la cabeza.
Antes de que Bruno dijera nada más, Aura cogió aire y se sumergió, desapareciendo bajo el agua durante unos breves segundos hasta que finalmente salió, cogiendo aire de nuevo. Al hacerlo todo su pelo cayó hacia abajo por efecto del agua, detalle que no pasó inadvertido al muchacho.
-¿Qué pasa?-inquirió ella al ver que la miraba con tanta atención.
-Eh… ah, no, es que estaba mirando cómo te quedaba el pelo así, suelto y sin peinar… me gustas… o sea, me gusta más con las coletas, te quedan mejor-explicó el chico, algo turbado.
Ella se sonrojó levemente por el comentario, no muy segura de qué decir a continuación. No estaba acostumbrada a que la adularan ni a que la observaran con tanto interés, ya que después de todo nunca antes lo habían hecho. Aun así estando con él podía al menos decir que por ahora recibía todo tipo de comentarios por su parte, aunque la mayoría de ellos la hicieran enrojecer cada vez. No la disgustaba, ni mucho menos, aunque comenzaba a convertirse en una especie de hábito, y no estaba muy segura de cómo tomárselo al respecto. Aun así hizo de tripas corazón y decidió corresponderle con un poco de alabanzas por su parte.
-Ah, por cierto, no te lo dije pero… fuiste muy valiente al enfrentarte a ese hombre tan despiadado.
-Ah ¿te refieres a ese tal Magno? No fue complicado, atacaba con mucha furia pero apenas se defendía, fue sencillo. A ese moñas le quito yo las ganas de expandir nada… y al bigotudo también-murmuró el chico con gesto molesto.
-Parece algo personal…
-¡Es que es personal! Y no es para menos, ya has visto de lo que Magno ha sido capaz, y aún no sabemos que es lo que traman exactamente. Me dan mala espina, la verdad…
-Sí, es extraño, eso de querer expandir los mares y la tierra es una completa locura…
Hubo entonces un breve silencio en el que estuvieron callados sin decir mucho, aunque en ese momento llegó una chica bastante joven de no más de veintiun o veintidós años; era pelirroja, de pelo despeinado y recogido en una gran coleta, con un flequillo que le caía sobre la frente. Sus ojos de igual color brillaban como dos llamas, y llevaba puesta una bata de baño blanca, estando lista para meterse en el agua. Antes de que ninguno de los dos llegara a reaccionar la chica se lo quitó y, al segundo siguiente, tanto el uno como el otro apartaron la vista, aunque demasiado tarde.
Por su parte Bruno notó como se sonrojaba más de la cuenta, sin poder evitar rodar los ojos hacia ella, incluso le dio la sensación de que le sangraba la nariz. Aura le miró ceñuda, con gesto algo cortado, cosa que no se molestó en ocultar.
-¿Qué miras tanto?-inquirió ella, dándole una colleja.
-¿Eh? No, no, nada…-murmuró el chico, encendiéndose aún más.
-No seas maleducado…-le reprendió ella.
-¡Lo siento, lo siento, no he podido evitarlo, no era mi intención mirar! es sólo que… bueno…
-Es mayor que nosotros, es normal, pero eso no te da derecho a quedarte mirado embobado…
-Ya, ya lo sé, es sólo que nos ha pillado desprevenido, eso es todo…
-¿Nos? Yo al menos no me he quedado mirando después, además, ella es una chica después de todo…
-Oh, vamos, ya me he disculpado... aunque tú también lo eres y no he dicho nada…-murmuró Bruno, algo apurado.
-Sí, lo soy, pero evidentemente no soy como ella…-comentó entonces Aura, apartando la mirada.
-¿Y eso qué tiene que ver?
-¿Acaso no es obvio?
Hubo entonces un abrupto silencio en el cual la chica tan solo bajó la vista, sin poder evitar sonrojarse y haciéndose un ovillo bajo el agua aún a pesar de que no se veía nada bajo la turbia superficie. Por un momento Bruno llegó a entender por qué lo decía, pero antes de que pudiera decir algo al respecto una voz femenina llegó a comentar.
-Oh, vamos, tampoco hace falta hacer un melodrama por eso…
Miraron a su derecha y vieron entonces a la misma chica pelirroja, la cual les miraba divertida.
-Me llamo Candela ¿y vosotros?
-Ah, yo soy Bruno.
-Aura…
-Bueno, Aura, creo que no hace falta darse cuenta de quién de nosotras dos es más joven-obvió la chica, con una sonrisa.
-¿Y eso qué tiene que ver?-inquirió la aludida, algo confusa.
Antes de decir nada, Candela dirigió la mirada a Bruno y él comprendió de alguna manera lo que le quería decir, anunciando de seguido.
-Bueno, yo me voy saliendo ya, te espero dentro.
Una vez solas, Candela se acercó a ella y la habló.
-Lo que quiero decir es que no debes confundir la belleza con el físico, no sé si me entiendes…
-Bueno, más o menos… pero… tú eres más mayor que yo, ya sabes… y, bueno, eres más… vistosa…-murmuró la chica, sin poder evitar volver a sonrojarse por enésima vez.
Aun a pesar de su proceder Candela rió de forma divertida, más de la situación que de ella, contestando rápidamente.
-Eso no importa, lo que importa no es como los demás te ven a ti, sino cómo te ves tú a ti misma, independientemente de que seas más joven que yo. Aura, no deberías avergonzarte de tu cuerpo ni sentirte menos que otras.
-¿Y cómo no voy a sentirme así si después de todo nadie se fija en mi? Ni siquiera él…
Esas últimas palabras salieron de su boca de forma inconsciente, haciéndola sonrojarse una vez más; sin embargo Candela no se dio por vencida, esbozando una comprensiva sonrisa y murmurando de seguido.
-Tienes toda una vida por delante, como yo, pero no somos iguales después de todo, no puedes pretender tener ser alguien que no eres. Yo tengo veintidós años después de todo y tú tienes… ¿cuántos? ¿Doce, trece?
-Trece… pero…
-¡Pues mejor me lo pones! Mira, yo a tu edad estaba echa un palillo y estaba totalmente plana, nadie se fijaba en mí…
-¿En serio?-inquirió Aura, incrédula.
-¡Muy en serio! No me desarrollé del todo hasta por lo menos los dieciséis años, y luego pegué el estirón tardío y me quedé como me ves ahora. No tengas prisa por crecer, Aura, no sabes lo que te va a deparar el futuro, y quién sabe si de aquí a unos pocos años te conviertes en algo que ni tú misma te hubieras llegado a esperar.
La chica sopesó lentamente sus palabras, aún no las tenía todas consigo, pero de alguna forma comenzaba a ver mejor lo que la quería decir; aunque no podía evitar sentirse ciertamente acomplejada, incluso alguien de la categoría de la pelirroja era capaz de hacerse autocrítica, y no se lo tenía creído, al contrario de lo que la propia Aura llegó a pensar. Finalmente, y tras pensárselo un poco más, relajó el cuerpo y estiró las piernas, murmurando de seguido.
-Gracias, Candela. Nunca ha sido fácil para mí abrirme con otra chica así antes, y cuando lo intentaba no hacía más que recibir reproches al respecto…
-Sí, las chicas podemos llegar a ser incluso más crueles que los chicos. Pero a veces puedes llegar a obtener más de un halago incluso cuando menos te lo esperas. Y ese tipo de halagos son los que más sinceros son…
Ante eso no pudo evitar recordar el primer comentario de Bruno, enrojeciendo una vez más, aunque esbozando una sincera sonrisa entre medias. Por su parte la pelirroja sonrió, dándose por respondida, y Aura la agradeció una vez más.
-No ha sido nada… ah, y si me lo preguntas a mí, para tu edad tienes buen cuerpo-añadió ella, sin tapujos.
Ante eso Aura sonrió y Candela la guiñó un ojo con complicidad; acto seguido, y con un tono completamente diferente, inquirió.
-Por cierto, el chico con el que estabas antes es entrenador ¿verdad?
-Ah, pues sí, ¿cómo lo has sabido?
-Por los andares que tiene, todos los entrenadores que me han enfrentado por la medalla andaban de la misma manera, como de forma arrolladora, se les distingue enseguida-explicó Candela.
-¿Por la medalla? Espera un momento ¿tú eres la líder de gimnasio?-obvió Aura, más sorprendida aún si cabía.
-Así es, pero no se lo digas aún hasta que venga al gimnasio, le daremos una sorpresa-acordó Candela con ella.
-Está bien, seguro que no se lo espera.
-¡Nadie se lo espera nunca! Heredé hace poco el gimnasio de mi abuelo y su estela sigue aún presente, pero yo la seguiré y la superaré incluso, por eso quise seguir sus pasos.
-Ya veo…
Siguieron en el agua un rato más hasta que se les arrugaron las manos y salieron, tomando un buen trago de leche mu-mu fresca tras el baño, sentándolas especialmente bien. Candela volvió al gimnasio para prepararse y por su parte Aura regresó al centro pokémon junto con Bruno para hacer lo mismo.
Esa misma tarde, y después de una ligera comida, Bruno fue a enfrentar al líder acompañado de Aura. Siguiendo las indicaciones que Candela la dio antes de irse, guió a Bruno hasta el gimnasio mientras iban hablando por el camino.
-¿Estás listo?
-¡Desde luego, me enfrentaré a lo que sea con tal de ganar! ¿Pudiste averiguar algo sobre el líder?-inquirió entonces el chico, intrigado.
-Ah… no, qué va, no había nada en el centro pokémon…
-Oh, bueno, no te preocupes, después de todo ir sin expectativas también tiene su gracia…
Ante eso Aura esbozó una disimulada sonrisita, deseando ver ya la cara de sorpresa del chico en cuanto descubriera la verdad; finalmente llegaron al gimnasio, el cual estaba situado en una antigua casa señoral japonesa, y entraron en él a no más tardar.
Como venía siendo hábito desde que empezaron a viajar nadie salió a recibirles y, por sugerencia de la chica, se separaron para buscar mejor por el gimnasio. Bruno aceptó y comenzó a deambular por ahí, pero Aura sabía dónde encontrar a la líder y fue directamente hasta donde Candela la dijo que se dirigiera, encontrándola rápidamente en una sauna al aire libre en el jardín. Esta vez la chica vestía con un conjunto de lo más juvenil compuesto por una camiseta negra de manga y tiro corto que le llegaba hasta algo más arriba del ombligo, con el dibujo de una llama roja ardiente, y unos pantalones vaqueros holgados sujetados con un cinturón rojo. Calzaba unas zapatillas negras y se sujetaba el pelo en dos frondosas y puntiagudas coletas con un coletero azul cian.
-¿Ya está aquí?
-Sí, te está buscando por el gimnasio.
-Bien, vamos para el campo, le esperaremos allí.
Desde donde estaban se presentaron enseguida, puesto que el susodicho se situaba al otro lado del extenso jardín, junto a uno de los laterales de la amplia casa.
Al cabo de unos pocos minutos Bruno apareció tras una puerta corredera y, al verla junto a Aura, inquirió extrañado.
-¿Candela? ¿Qué haces aquí?
-¿No querías un combate por la medalla? Pues ven a por ella-indicó la chica, mostrando la susodicha.
Por un momento Bruno se quedó callado sin entenderlo del todo y con una cara de lelo impresionante, a lo que las dos chicas rieron con ganas; acto seguido logró encajar las piezas y exclamó.
-¿¡Eres la líder de gimnasio?!
-¡Exacto! ¡Venga, que no se diga, si la quieres gánatela!
Y, tras ese breve paréntesis, el combate dio comienzo en cuanto el árbitro hizo acto de presencia. Por su pate Candela sacó a un numel y Bruno optó entonces por beautifly, sorprendiendo a Candela aunque no tanto a Aura, la cual esbozó una media sonrisa desde las gradas, como si se esperara algo así del chico.
-Curiosa elección… ¿eres de los que aparentan una cosa y luego hacen otra, Bruno?-inquirió la líder, curiosa.
-No, simplemente me gusta pensar de lado, eso es todo.
-Bien… los aspirantes empiezan primero.
-¡Vale! ¡Beautifly, disparo demora!
-¡Bloquéalo con ascuas!
Aunque el pokémon bicho volador atacó primero extendiendo sus finos hilos de su trompa, numel contraatacó de seguido lanzando una serie de llamas que quemaron todos y cada uno de los hilos, quedando ese intento de inmovilizarle en nada.
-¡Día soleado!-exclamó Candela acto seguido.
Al punto numel soltó un suave pero sonoro aullido que resonó por todo el campo y, al segundo siguiente, la temperatura aumentó proporcionalmente, haciendo más calor de lo usual.
-¡Picotazo venenoso!
-¡Intercéptalo con ascuas otra vez!
Ambos pokémon atacaron más o menos al mismo tiempo, una ristra de agujas venenosas se precipitaron sobre las llamas, las cuales se vieron potenciadas debido al clima imperante, logrando sobrepasar de esta forma las agujas y llegando a golpear de refilón a beautifly, el cual lo sintió bastante.
-¡Agh! ¡Paralizador!
Esta vez beautifly fue mucho más rápido, volando velozmente sobre numel y soltando las esporas paralizantes, afectándolo de seguido.
-¡Ahora, tornado!
Aprovechando que en ese momento tenía gran ventaja sobre él, las alas del pokémon mariposa se agitaron con fuerza y un súbito tornado arrastró a numel hacia atrás, haciéndole daño en el proceso.
-¡Aguanta, numel, de frente y derribo!-indicó Candela.
Sin embargo la parálisis le impidió hacer nada, dejándolo clavado justo donde estaba y teniéndolo beautifly a tiro.
-¡Es nuestro, disparo demora!
Al segundo siguiente numel se encontró inmovilizado aún más, al tiempo que beautifly le mantenía bien sujeto para empezar a zarandearlo; sin embargo, y con una ardiente fiereza, Candela exclamó.
-¡No dejes que te someta, numel, ascuas!
Esta vez el pokémon fuego tierra reaccionó y lanzó las ascuas directas hacia las lianas que le aprisionaban, prendiéndose con una facilidad pasmosa y liberándose así en cuestión de segundos; las llamas recorrieron todas las lianas, logrando así alcanzar a beautifly y haciéndole caer al sueño, bastante dañado.
-¡Ahora, derribo!
Acto seguido numel se lanzó y le embistió con todo su peso, haciéndole un poco más de daño y recibiendo parte del mismo debido al regolpeo; beautifly trastabilló, sin apenas poderse mantener a flote en el aire, sin embargo Bruno aprovechó la actual situación a su favor y exclamó.
-¡Ahora, sol matinal!
El sol brillante que coronaba el cielo jugó esta vez a favor del pokémon bicho volador, recuperando mucha más energía así y estando casi a tope rápidamente.
-¡Agh, ascuas!-masculló Candela, contrariada.
Sin embargo la parálisis regresó en ese momento, lo que le dio vía libre para atacar sin reservas.
-¡Terminemos con esto, beautifly, megagotar!
Aun a pesar de que el golpe no era tan efectivo sirvió para rematar del todo a numel, el cual cayó al suelo agotado y sin volverse a levantar. Por su parte beautifly voló con rapidez y terminó de recuperarse del todo, viéndose más fuerte y lustroso que nunca. La luz del sol volvió a la normalidad en cuanto una nube de ceniza volcánica pasó por delante.
-¡Numel está fuera de combate, beautifly es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
-¡Eso es, buen trabajo beautifly!-exclamó el chico, al tiempo que el pokémon se posaba en su hombro y le hacía carantoñas.
Por su parte Candela recogió a su pokémon visiblemente sorprendida y comentando de seguido.
-Vaya, nada mal, sabes desenvolverte bien aun a pesar de las desventajas…
-Sí, era arriesgado, pero sabía que beautifly podría con él.
-Me gusta, he de admitir… pero vamos a cambiar ahora eso ¡adelante, slugma!-exclamó la líder, sacando entonces a uno.
El ceño de Bruno se arrugó, mientras pensaba a toda velocidad; por su parte Aura trató de prever el próximo movimiento del muchacho, pensando un poco por su cuenta.
-Quizás lo retire y saque a swellow, podría igualar en velocidad a slugma y le conferiría cierta ventaja, después de todo beautifly no es tan rápido en comparación…
Sin embargo su sorpresa fue aun mayor en cuanto vio que lo mantenía en el campo de batalla, dejándola un tanto descolocada e insegura de lo que haría a continuación.
-¡A por él, beautifly, picotazo venenoso!-exclamó el chico alzando el brazo y lanzando así al pokémon, el cual atacó de seguido.
Candela contraatacó sin dudar ordenando.
-¡Fortaleza!
Al punto slugma endureció su viscoso cuerpo, aumentando así su defensa y reduciendo así el daño del picotazo venenoso casi al mínimo; las agujas rebotaron en su endurecido cuerpo y ninguna de ellas logró envenenarle, lo que aprovechó la líder a su favor.
-¡Día soleado!
De nuevo el sol volvió a brillar con mucha más fuerza, viendo enseguida Bruno cuál iba a ser su estrategia y comprendiendo que iba a estar en constante desventaja en ese sentido.
-¡No te pares, paralizador!
-¡Aléjalo con lanzallamas!
Slugma fue mucho más rápido y lanzó una serie de potentes columnas de fuego que mantuvieron a raya al pokémon bicho volador, el cual trató por todos los medios de esquivar los peligrosos ataques, consiguiéndolo en parte, pero no pudo evitar que uno de ellos le rozara un ala, dejándolo bastante adolorido.
-¡Aguanta, beautifly, sol matinal!
-¡No le dejes, avalancha!
Antes de que pudiera recuperarse de nuevo, slugma congregó una serie de grandes rocas a su alrededor y luego las lanzó hacia su rival, el cual apenas le dio tiempo a reccionar; el impacto fue directo, tirándolo al suelo y siendo azotado por las rocas, dejándolo echo un trapo e incapaz de volverse a levantar.
-¡Beautifly está fuera de combate, slugma es el ganador!-anunció esta vez el árbitro.
-¡Eso es, ardiente y fiero como una fumarola, bien hecho slugma!-exclamó Candela, satisfecha.
-Vaya, es rápido…-murmuró Bruno mientras recogía a su pokémon.
-¡Desde luego, lo he entrenado especialmente para que sea más rápido que un slugma promedio!
-Interesante, en ese caso… ¡vamos, plusle!
Desde las gradas Aura esbozó una media sonrisa, esperándose un movimiento así de su parte teniendo en cuenta las circunstancias.
-Así que quieres pillarlo por banda con su mismo juego… muy Bruno, desde luego…
-¡Vamos a por ello, plusle, carga!
El pequeño pokémon comenzó a cargar energía en sus mejillas y parte de su cuerpo, preparándose para la batalla.
-¡Lanzallamas!
-¡Esquívalo!
Usando su velocidad plusle no tuvo problemas para evadir las llamas, haciéndose a un lado en el momento justo y echando a correr inmediatamente después sin que Bruno le dijese nada.
-¡Ataque rápido!
-¡Avalancha!
Una vez más el pokémon fuego reunió un buen montón de pedruscos y se los lanzó a plusle, el cual de nuevo mostró una velocidad ejemplar esquivándolos todos sin apenas esfuerzo incluso saltando sobre ellos, acortando así distancias para acercarse a él.
-¡De frente, chispa!
Acto seguido se envolvió en electricidad y, en un visto y no visto, embistió con fuerza a slugma, el cual se mantuvo fuerte y soportando con entereza el impacto.
-¡Lanzallamas a discreción!
-¡Atención, plusle!
El pokémon se echó hacia atrás para evadir los golpes, pero en ese momento se topó de espaldas con las rocas de avalancha cortándole el paso, deteniéndole en seco. Bruno, que no se esperaba para nada ese efecto secundario, exclamó.
-¡Arriba, que no te alcance!
-¡Vamos, slugma, es tuyo!
Varios lanzallamas peinaron las colindancias hasta lograr cortarle el paso, logrando alcanzarle de refilón y quemándole en el proceso debido al intenso calor.
-¡No, aguanta plusle!
-¡Sí, lo tenemos a nuestra merced, lanzallamas!-exclamó Candela, trinufante.
Viéndose acorralado, Bruno decidió echar el resto y ordenó.
-¡Dale con todo, plusle, chispa!
Una vez más el pequeñín pokémon se lanzó al ataque y enfrentó el lanzallamas, impactando sobre él y logrando por un momento estar mano a mano con slugma. Sin embargo el sol intenso imperante intensificaba el calor de las llamas, las cuales sobrepasaron enseguida a la electricidad de plusle y barriéndolo en cuestión de segundos. El golpe fue directo y contundente, arrastrándolo hacia atrás y sin apenas poder defenderse. Las quemaduras hicieron el resto y el pokémon eléctrico cayó al suelo, exhausto.
-¡Plusle está fuera de combate, slugma es el ganador!
-¡Eso es, una victoria más, así me gusta!-exclamó la líder, inspirada.
Esta vez Bruno se lo pensó mejor antes de hacer nada, sopesando las opciones que tenía; estaba claro que el clima no iba a ayudar en absoluto, y se notaba que Candela tenía fuerza y mucho vigor, siendo una líder de gimnasio notable en ese sentido. Supo entonces que debía enfocarlo de otra forma, por lo que optó esta vez por algo más apropiado.
-¡Te toca, solrock!
-¡Vaya, un solrock! ¿Has estado en la Cascada Meteoro?-inquirió Candela, con interés.
-¡Sí, me pareció un pokémon de lo más interesante! Podrá contigo…
-¿Estás seguro de eso?-inquirió ella, divertida.
-Sí, yo creo que sí…
-Veamos pues… ¡Slugma, lanzallamas!
-¡Masa cósmica!
Slugma atacó primero, pero solrock endureció su duro cuerpo y aguantó el golpe sin muchos problemas.
-¡Psicoonda!
-¡Pantalla luz!
Slugma se protegió a tiempo alzando una barrera brillante y el psicoonda rebotó sobre ella alzándose hacia el cielo. Como si hubiera sido una señal, el tiempo volvió a la normalidad, por lo que Candela indicó.
-¡Día soleado!
Una vez más, y como si un día de agosto se hubiese colado en el campo, el sol volvió a brillar con gran intensidad, poniéndole las cosas difíciles.
-¿Sigues en tus trece?-comentó Bruno, con mirada inquisitiva.
-¡Por supuesto, después de todo yo siempre estoy que quemo! ¡Lanzallamas!
Casi tan veloz como antes y con el doble de fuerza gracias al calor, slugma soltó una columna de fuego que fue directa hacia solrock.
-¡En ese caso juguemos a tu juego! ¡Intercéptalo con llamarada!
Al punto solrock soltó una llamarada, la cual también fue potenciada por los efectos climáticos reinantes, y los dos ataques de tipo fuego colisionaron entre sí y acabaron disolviéndose en el aire.
-Estamos muy parejos en cuanto a fuerza especial se refiere… ¡esto es malo, tengo que pillarla por banda antes de que me pille ella a mí!-pensó el chico, algo apurado.
-¡Ahora, avalancha!-exclamó Candela.
-¡Tú también!
Miles de piedras aparecieron de improviso volando hacia ambas direcciones y chocaron entre ellas en una intensa y fiera contienda, llenando de gravilla el campo y sin apenas un efecto real en ellos.
-¡Polución!
-¡Masa cósmica!
Una vez más solrock adoptó una pose meditativa, como si de repente se hubiera ido muy lejos de allí, aumentando así sus defensas de forma exponencial; gracias a esto polución apenas le hizo gran cosa, y por suerte el veneno no hizo efecto en él, dándole una mayor ventaja.
-¡Vaya, no me lo estás poniendo fácil! ¡Lanzallamas!
-¡Psicoonda!
Ésta vez, la psicoonda fue algo más fuerte, logrando hacer frente al lanzallamas y, además, arremeter contra slugma, el cual fue arrastrado hacia atrás.
-¡Ahora, avalancha!-exclamó Bruno.
Ésta vez solrock fue más rápido y slugma no pudo ni evadirlo, quedando sepultado bajo un buen montón de rocas.
-Creo que esto ya está…-murmuró Bruno, confiado.
-No te precipites tanto… ¡slugma, sofoco!-exclamó Candela.
Acto seguido, y para su gran sorpresa, las piedras comenzaron a encenderse como si estuvieran fundiendo y, de golpe y porrazo, se redujeron a un buen montón de escombros ardientes en cuestión de segundos, esparciendo una nube de ceniza, fuego y polvo en todas las direcciones que incluso llegó a alcanzar a solrock, obligándole a echarse hacia atrás. En medio de toda esa hecatombe pírica estaba slugma, visiblemente cansado debido al esfuerzo invertido, por lo que Bruno aprovechó para alcanzarle.
-¡Psicoonda!
-¡Pantalla luz!
Slugma pudo escudarse a tiempo antes de que le alcanzara, pero incluso el esfuerzo mismo le hizo cansarse aún más, poniéndolo contra las cuerdas.
-¡Ahora, solrock, llamarada!
Aprovechando ese momento único incluso un ataque de fuego pudo con él y lo puso KO en cuestión de segundos, incapaz de sostenerse en pie más tiempo.
-¡Slugma está fuera de combate, solrock es el ganador!-indicó el árbitro.
Por su parte Candela recogió a su pokémon mientras que él festejaba junto a su pokémon.
-¡Muy bien, solrock, vamos a barrer!
El pokémon roca psíquico emitió un profundo sonido, como si estuviera meditando, al tiempo que se balanceaba rítmicamente ante la luz del sol.
-Vaya, eres más intenso de lo que pensaba… me gusta eso-murmuró Candela, esbozando una divertida sonrisita.
-Bueno, tú tampoco te quedas atrás…
-Gracias… aunque ahora viene lo mejor.
Por su parte Aura seguía observando el devenir del combate, comprobando por sí misma cómo había ido escalando poco a poco hasta llegar a ese mismo momento. Nunca antes había visto combatir a Bruno de forma tan intensa, en ese sentido se notaba que Candela le estaba obligando a ir más allá de su propio nivel, y para su sorpresa parecía estar incluso superándolo.
-¡Torkoal, adelante!-exclamó la líder en ese momento, sacando a uno.
Un pokémon que Bruno no había visto nunca hizo entonces acto de aparición, echando humo por su nariz; llevado por la curiosidad se informó al respecto.
-Torkoal, el pokémon carbón; va cavando por las montañas en busca de este mineral. Cuando lo encuentra, rellena los huecos que tiene en su caparazón y lo quema, generando así energía. Si le atacan echa humo negro de su nariz, lo que le permite una retirada. Cuando lo hace suena como una locomotora debido a sus estrechos orificios nasales.
Sin pensárselo mucho más Bruno dejó a solrock en el campo de batalla, retomándola acto seguido sin más premura.
-¡Avalancha!
-¡Defensa férrea!
Nada más empezar torkoal se hizo un ovillo en su caparazón y sus defensas aumentaron de golpe drásticamente; las rocas rebotaron sobre él y apenas le hicieron daño.
-¡Golpe cuerpo!
Acto seguido salió de su caparazón y embistió con gran fuerza a solrock, arrastrándolo hacia atrás; en un principio apenas notó el golpe, sin embargo al segundo siguiente se vio súbitamente paralizado, dejándole completamente inmovilizado y expuesto. El sol volvió a brillar con normalidad, como si se estuviera burlando de él.
-¡No, aguanta, masa cósmica!-indicó Bruno, apurado.
-¡Es nuestro, día soleado y lanzallamas!
Con una velocidad sorpresiva, torkoal aumentó sus fuerzas en un instante y la columna de fuego posterior fue abrasadora; aun a pesar de su gran resistencia ese último golpe fue particularmente crítico, poniéndole contra las cuerdas rápidamente.
-¡No, solrock, aguanta, masa cósmica!-masculló Bruno, apuradísimo.
Sin embargo la parálisis seguía repercutiendo en él, dejándolo completamente impedido y dando vía libre a Candela para atacar.
-¡Una vez más, torkoal, lanzallamas!
Ese último ataque echó el resto y solrock se quedó hecho un guiñapo y cayó al suelo, KO.
-¡Solrock está fuera de combate, torkoal es el ganador!-anunció el árbitro para su horror.
-¡No, solrock!-exclamó Bruno, alucinado.
Lo recogió sin poder evitar admirar la fuerza y tenacidad de la chica, la cual le miraba con gesto confiado y retador; nunca se hubiera imaginado que una chica como ella fuera a ser tan ardiente y apasionada en las batallas, sin duda alguna era una digna líder de gimnasio.
-¿Sorprendido, Bruno?
-¡Desde luego! ¡Eres realmente fuerte, no lo aparentas!-exclamó el aludido, sin ocultar su sorpresa.
-¡Eso es porque quiero estar a la altura de mi abuelo, que también fue líder de este gimnasio mucho antes que yo! ¡Quiero que se sienta orgulloso de mí!
Ante eso tanto él como Aura esbozaron una grata sonrisa, comprendiéndola un poco mejor; por su parte, Aura no pudo evitar admirarla un poco más de lo que ya lo hacía, puesto que su ayuda y sus palabras en las aguas termales calaron muy hondo en ella.
-Te entiendo, yo también quiero que mi padre se sienta orgulloso antes de enfrentarme a él…-asintió el chico, con gesto decidido.
-¿Tu padre? Espera… ¿eres hijo de Norman, el nuevo líder de gimnasio de Petalia? ¡Ya decía yo que tu forma de luchar me sonaba, peleas igual que él! ¡Jo, jo, esto no hace más que encenderme! ¡Vamos, Bruno, dale caña!-masculló la chica, muy animada.
-¡Será un placer! ¡Swellow!
El pokémon volador alzó el vuelo nada más salir de su ball, quedándose flotando a pocos metros del suelo,
-¡Lanzallamas!
-¡Doble equipo!
Antes de que las llamas le alcanzaran muchos swellows aparecieron de golpe, fallando el lanzallamas y confundiendo a torkoal, que no supo muy bien a quien atacar a continuación. El sol en ese momento comenzó a descender su temperatura, a lo que ella exclamó.
-¡Día soleado!
-¡No le dejes, ataque rápido!
Swellow se lanzó y golpeó el primero, desconcentrándole de golpe y evitando que volviera a calentar el ambiente, pero Candela ordenó inmediatamente después.
-¡Atracción!
El pokémon fuego soltó un guiño y una ristra de corazoncitos rodeó a swellow, el cual no pudo evadirlos a tiempo, envolviéndole por completo. En cuanto fue liberado el pokémon volador estaba embobado, mirando fijamente a torkoal como si fuera lo más hermoso del mundo.
-Oh, vaya, entonces swellow es macho…-observó Aura desde las gradas.
Bruno se quedó en blanco por unos segundos, sin esperarse para nada ese giro dramático de los acontecimientos. Eso era un problema, no sabía el género de sus pokémon. ¿Qué podría hacer en el caso de que fueran todos machos? ¡Menudo problema! Pero entonces se acordó del set de flautas que llegaron a comprar un par de días atrás e hizo mano de la adecuada, la flauta roja; tocó una péquela melodía con ella y swellow se repuso de golpe al oírla, funcionando al instante y aprovechando entonces para contraatacar.
-¡Golpe aéreo!
De golpe y porrazo swellow aprovechó la rapidez del ataque y le golpeó de lleno, lanzándole hacia atrás.
-¡Atracción de nuevo!-ordenó Candela, contrariada.
-¡Repélelo con ala de acero!
Las alas de swellow centellearon con rapidez y de un par de aletazos se deshizo de todos los corazoncitos a tiempo, evitando así caer ante sus encantos.
-¡Golpe aéreo!
-¡Golpe cuerpo!
Ambos pokémon chocaron en el aire y se bloquearon mutuamente, demostrando así un tesón digno de admiración. Bruno comprendió enseguida que debían de atacar más fuerte, por lo que ordenó.
-¡Foco energía!
-¡Día soleado!
Swellow se preparó para golpear con fuerza, mientras que torkoal provocó una solanera que inclinó una vez más la balanza a su favor. Era un precio que debía de pagar si quería dejarlo todo a una sola carta. Arriesgado, pero no perdía nada por intentarlo.
-¡Sofoco!
-¡Golpe aéreo!
Swellow se abalanzó con todas sus fuerzas, a la vez que torkoal despidió de su cuerpo unas llamas vivas y abrasadoras; a pesar de esto, swellow se lanzó cual misil de la armada marina y atravesó todo ese mar de llamas, haciéndose gran daño en el proceso, y directo hacia torkoal, el cual quedó exhausto tras ese potente ataque. El golpe posterior fue directo y torkoal quedó muy debilitado, al tiempo que swellow se tambaleaba presa de unas tremendas quemaduras.
-¡Aguanta, swellow, casi lo tenemos, ataque rápido!-musitó Bruno.
-¡Azote!-gritó la líder, exaltada.
Haciendo un gran esfuerzo, torkoal se dio la vuelta enfrentándole directamente y vapuleó con el doble de fuerza a swellow en cuanto estuvo a su alcance, dejándolo hecho un trapo en cuestión de segundos y cayendo al suelo completamente KO.
-¡No, swellow!-exclamó Bruno, anonadado.
-¡Swellow está fuera de combate, torkoal es el ganador!-dictaminó el árbitro rápidamente.
Para entonces el combate alcanzaba unas cotas de intensidad nunca antes vistas, Aura estaba que no salía de su asombro, comprobando de primera mano una faceta nueva del chico. Y Candela tampoco se quedaba atrás, demostrando tener una técnica impecable.
Por su parte Bruno todavía seguía abrumado por ese despliegue de fuerza y táctica por parte de la chica. No había duda alguna de que su fuerza era digna de admiración, pero tras ese sofoco torkoal estaba en las últimas, por lo que si era lo suficientemente veloz la victoria sería suya. Y, sin muchas más opciones, sacó a su último pokémon.
-¡Acabemos con esto, grovyle!
-¡Oh, sí, ahora es nuestro momento, azote!-masculló ella, sintiendo el calor y la intensidad del combate en sus carnes.
-¡Esquívalo, agilidad!
Con una velocidad que superaba y por mucho a la de torkoal, grovyle echó a correr mientras la aumentaba a cada paso que daba, convirtiéndose en una mancha verde en el aire. Al ver esto Candela comprendió su plan, por lo que decidió echar el resto y gritó.
-¡Torkoal, ve con todo lo que tengas, sofoco!
-¡Grovyle, de frente y no te pares por nada, hoja aguda!
Los dos pokémon atacaron casi al mismo tiempo, una gran ola de fuego y ceniza salió disparada del cuerpo al rojo vivo de torkoal y grovyle se abalanzó sobre ella con los antebrazos brillándole con fuerza, usándolos como escudo y atravesando con ellos las llamas. El calor abrasador hizo mella en el cuerpo de grovyle, notándolo al instante, aun así no cejó como le dijo Bruno y se abalanzó sobre torkoal con furia visigoda y asestándole un fuerte tajo en la cabeza. El impacto fue brutal y hubo una súbita explosión que cubrió de un humo blanco y espeso todo el campo. Tanto Bruno como Candela se cubrieron la cara y, al segundo siguiente, alzaron la vista hacia sus pokémon.
En cuanto el humo se posó torkoal estaba tirado en el suelo, completamente KO, y junto a él un maltrecho y quemado grovyle seguía en pie, soportando el dolor como un jabato.
-¡Torkoal no puede continuar, grovyle es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Bruno de Villa Raíz!-dictaminó el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
-¡Sí! ¡Sí, sí, eso es, grovyle, sabía que lo conseguirías, lo sabía!-masculló Bruno, exaltado.
El pokémon planta le sonrió con confianza, pero en ese momento dio un traspié y cayó de rodillas al suelo. Bruno lo recogió sin mayor demora para que descansara.
Por su parte Candela le imitó y miró al muchacho con un gesto de sorpresa y admiración grabado en su rostro; se ausentó por unos breves minutos y regresó enseguida con una bandejita.
-Bruno, como reconocimiento de tu victoria te hago entrega de la medalla calor.
-¡Genial, nuestra cuarta medalla!
-Vale, he de admitirlo, eso ha sido impresionante, no había tenido nunca un combate tan intenso desde que soy líder de gimnasio, aun a pesar de que tampoco llevo mucho tiempo…
-Pues para no llevar mucho tiempo de líder has luchado como si llevaras años en el puesto-murmuró Bruno con voz queda.
Ante eso la chica no pudo evitar sonrojarse súbitamente, murmurando de seguido.
-Ah, tampoco es para tanto… aun así has sabido aclimatarte y muy bien a la situación, analizar las circunstancias de la batalla y luego aplicarlo, eres casi tan ardiente como yo o incluso más. Ha sido bastante instructivo-le felicitó la líder.
-Gracias, Candela.
En ese momento bajó Aura de las gradas y se dirigió a los dos con la sorpresa aún grabada en la cara.
-¡Eso ha sido impresionante, por parte de los dos, nunca antes había visto un combate tan intenso desde que salimos de viaje!
-Oh, bueno, realmente no es para tanto…-murmuró el chico con voz queda.
Hubo un breve momento de silencio, siendo roto inmediatamente después por la risa cómplice de los tres presentes.
-Vale, estamos a la par entonces-admitió el chico, sin mayores contemplaciones.
-Me parece bien, pero tendremos que desempatar en alguna ocasión-añadió Candela.
-Cuando tú quieras…
La líder les acompañó hasta la salida mientras iban hablando un rato.
-Así que Norman ¿eh? Sí, sin duda eres su hijo, lucháis de forma muy similar…
-¿Conoces a mi padre?-inquirió él.
-Sí, claro, llegué a conocerle junto con todos los demás líderes cuando tomó posesión del cargo formalmente antes de las vacaciones. Demostró su técnica ante nosotros y puedo asegurar que casi estás a su nivel, y dado que la siguiente medalla la otorga él puedo asegurar que estás preparado para enfrentarle.
Esas palabras infundieron de fuerza y coraje al chico, notándose más fuerte e inspirado que nunca. Por su parte Aura no quitó ojo de encima al muchacho, sin poder evitar mirarle con una mezcla de admiración y respeto, además de un leve sonrojo en sus mejillas. Al ver esto la líder la guiñó un ojo, con complicidad.
-Buena suerte, ya me contarás qué tal-la comentó antes de que se marchara.
Ante eso la chica no dijo nada, sin poder evitar sonrojarse de más, pero aun así asintió con la cabeza en un gesto de confianza y se marchó junto con Bruno tras despedirse los dos de ella. Candela les echó una última mirada mientras se alejaban de allí en dirección hacia el centro pokémon, con gesto divertido.
-Hacen una bonita pareja…
-Se está muy tranquilo aquí… demasiado.
-¿Qué quieres decir? Mejor así que otra cosa ¿no?
-Sí, pero lo que quiero decir es que… me aburro.
-¿Qué pasa? ¿No tienes suficiente con la presencia de tu altanero y gallardo hermano?
-Serás idiota…
-Sí, sí, lo que tu digas… cómete tu fruta, anda.
-No soy un bebé ¿sabes? Deja de tratarme como tal…
-Oh, vamos, sabes que si lo hago es por tu bien…
Ella quiso decir algo, un poco harta de ese argumento, sin embargo algo se movió justo detrás de su hermano y se asustó levemente, sin embargo se tranquilizó enseguida al ver que se trataba del amigo de su hermano que tantas veces venía a verlos últimamente.
-Siento la interrupción, pero esto es importante-murmuró con voz queda, dirigiéndose a él.
-Vale, vamos a otro lado. Quédate aquí y terminate la cena.
Acto seguido se apartaron a una parte más alejada de la isla y, una vez solos, inquirió.
-¿Alguna novedad?
-Ya lo creo… anoche un grupito de humanos trató de despertar a la tierra.
-¿¡Qué?!
-Lo que oyes, y me da la sensación de que hay algo mucho más grande detrás de todo esto, están tratando de jugar con la naturaleza y si me lo preguntas a mi no podemos permitirlo.
Ante esa nueva información se quedó pensativo, no muy seguro de qué pensar al respecto, sin embargo se apresuró a inquirir.
-¿Qué hay de las esferas? ¿Están a buen recaudo?
-Sí, no hay ningun problema, pero yo no me preocuparía por eso ahora, deberías volver aunque sólo sea por unas horas y echar tú mismo un vistazo, entiendo que no quieras moverte de aquí por tu hermana, pero tampoco puedes descuidar así sin más la tierra que juraste proteger…
-Lo sé muy bien, absol, no creas lo contrario.
-Entonces haz algo, se empieza a hablar mucho de ti últimamente y no precisamente de forma halagüeña…
-Lo que digan y dejen de decir de mí es lo de menos, si te soy sincero.
-En ese caso ¿qué vas a hacer? Sabes que…
-Lo sé, sí, lo sé.
Hubo un breve silencio que cayó como una losa pesada, mientras que debatía mentalmente los pros y los contras de volverse a acercar a la gran isla. Sabía, y muy bien, cual era su deber, no era su intención ignorarlo ni mucho menos, pero no podía dejar a su hermana desatendida ni mucho menos, lo necesitaba. Y, en ese sentido, volver no sería bueno para ella.
Sin embargo por otro lado debía de sacar en claro qué era lo que estaba pasando exactamente. Conocía a absol desde hacía mucho tiempo, confiaba en él y sabía que sus predicciones nunca caían en saco roto. No le hacía mucha gracia, pero finalmente tomó una decisión.
-Está bien, me pasaré en cuanto haya dejado por aquí todo preparado para mi hermana. Tú sigue vigilando, me reuniré contigo en cuanto pueda.
-Vale, nos vemos allí.
Finalmente el pokémon blanco y de ojos rojos se marchó y, por su parte, regresó con su hermana. De camino hacia allí le pareció escuchar algo cerca de él, como el sonido de varias hojas moviéndose, pero al alzar la mirada vio a un pequeño taillow que levantó el vuelo, alejándose de allí.
El sol terminó de ocultarse tras el horizonte, al tiempo que una noche estrellada se echaba sobre Hoenn.
¡Y seguimos con Pokémon! En un principio estaba con un capítulo nuevo de Shantae, pero en un momento dado esa zorra buena para nada de nombre inspiración decidió marcharse, dejándome tirado, y me quedé con cara de circunstancia y en plan "¿y ahora qué?" por lo que decidí hacer otra cosa, dando resultado. Es lo que tiene en estos casos, lo que te da te lo quita y viceversa, así que...
En cuanto al capítulo empieza con una escena que llevaba tiempo queriendo retocar, estando más o menos íntegra a cuando la escribí por primera vez, aunque con algunos matices nuevos y una mejor definición de toda la situación en general. Es importante y muy significativa, ya que ha definido a Aura un poco más, y da a entender que hay ciertos aspectos de ella que la afectan mucho más de lo que parece a primera vista. Por otro lado el cuerpo siempre ha sido un tema a tratar cuando se habla de adolescentes, y hasta ahora no lo había abordado como tal, por lo que era una oportunidad única que no podía dejar pasar. Candela también ha sido muy importante en ese sentido, y puede que siga teniendo algo de presencia en la trama.
Por otro lado tenemos a la batalla de gimnasio, que me ha salido mucho más intensa de lo esperado con los nuevos cambios y añadidos, que no han sido muchos por fortuna, conservando en ese sentido más o menos el original. Llevando el equipo apropiado Candela no es muy complicada, pero con un equipo como el de Bruno, que ya está casi definido y decidido (aún quedan un par de capturas, ya veréis, ya), se hace algo más complejo y, en ese sentido, no es para nada algo desdeñoso. Su equipo es una combinación del de rubí y zafiro con el de esmeralda, seguiré con esta misma tónica para subsiguientes combates de gimnasio.
Y, al final, un poco más de continuidad a la subtrama de fondo, decidiendo a aclarar algunas cosas, aunque no todas para no volverse muy predecible.
Y eso es todo de momento, el siguiente no tardará mucho en llegar y va a ser otra batalla de gimnasio, por lo que vamos a estar servidos. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
