Capítulo 18

Con toda normalidad

Al día siguiente, y tras un veloz desayuno, recogieron todas sus cosas, devolvieron la llave de la habitación y comenzaron a trazar una ruta de regreso a ciudad Petalia.

-Vale, si lo que quieres es llegar cuanto antes lo más rápido va a ser cruzar el túnel Fervergal, de esta forma paliamos varios kilómetros a la redonda y evitamos tener que dar un breve rodeo pasando de nuevo por la ruta 110. Vamos a tener que andar igual, ya que hay que pasar por ciudad Férrica y atravesar del bosque Petalia, pero no hay tanta distancia en comparación en el caso de vadear la bahía de la ruta 103-explicó Aura, mientras consultaban un mapa colgado en la pared.

-Ya veo, además podemos parar un momento por pueblo Verdegal y así hacemos una visita a Blasco para ver cómo está-sugirió en ese momento Bruno, señalando la localización.

-También, si vamos en bici yo creo que en dos días estaremos allí si no nos entretenemos mucho.

-Vale ¿pues a qué esperamos?-inquirió el chico, echando a andar rápidamente.

-Vaya, tienes ganas de enfrentarte a él ¿eh?-inquirió ella, acelerando el paso.

-¡Desde luego, llevo mucho tiempo queriendo enfrentarme a mi padre en un combate! Decir tiene que le admiro mucho, después de todo ha logrado ser líder de gimnasio por méritos propios…

-Se nota, desde luego, y ahora aspiras a la grandeza en la conferencia Colosalia…

-Sí, quiero terminar lo que él una vez empezó pero no pudo finalizar. Aunque ahora es líder de gimnasio siempre le ha pesado el hecho de no poder avanzar más allá de las semifinales en Johto cuando era más joven. Quiero que esté orgulloso de mí, pero sobre todo quiero dedicarle mi victoria, por eso quiero llegar a lo más alto.

Tras esa profunda explicación la chica se quedó sin habla, sin esperarse algo así de él; hasta ahora había podido ir conociendo a Bruno a lo largo de todo el viaje, viendo tanto sus virtudes como sus defectos. Aun a pesar de su algo abrupta y explosiva personalidad, había ido descubriendo a un chico honrado, noble y de muy buen corazón, que anteponía a los demás antes de que él mismo, que era atento y amable como nadie antes lo había sido con ella.

-Vaya, eso es… un gesto muy bonito de tu parte, Bruno…-murmuró Aura, sin poder ocultar parte de su asombro.

-Sí, bueno, es lo mínimo que puedo hacer por él ¿no?-supuso él, esbozando una sincera sonrisa.

Por alguna extraña razón ese gesto hizo derretirse por dentro a la chica al encontrarlo especialmente adorable, aunque ocultó como pudo un incipiente sonrojo mientras comentaba.

-Ah, sí… bueno, vamos tirando ¿no?

-Claro, intentaré no ir muy rápido, sé que tu bici no es tan rápida en comparación.

Los dos se subieron a sus respectivas bicis y comenzó el viaje de regreso a ciudad Petalia.

Lo primero era regresar a ciudad Malvalona para luego dirigirse hacia el oeste, por lo que debían atravesar de nuevo las rutas 112 y 111 junto con su escarpado relieve, pero esta vez con las bicis sería más sencillo e incluso rápido. Bajar el altiplano hacia la 112 fue sencillo puesto que tan solo necesitaron cruzar en línea recta una serie de badenes y ligeras pendientes suaves producto de la deposición de materiales blandos como agua, ceniza y barro provenientes de antiguas erupciones del monte Cenizo a lo largo de los años, también conocidas como lahares. A partir de ahí la ruta 111 fue algo más complicada debido sobre todo a su irregular orografía; Aura no tuvo muchos problemas al respecto gracias a su bici arobática, que la permitía salvar los obstáculos haciendo cabriolas de todo tipo, pero Bruno sí que lo tuvo algo más complicado ya que su bici carrera no era tan manejable, obligándole a desmontar más de una vez para poder pasar las zonas más complicadas. Debido a esto les llevó toda la mañana atravesar esa ruta, comiendo entre medias, y llegando a pueblo Verdegal a punto de anochecer.

Una vez allí se pasaron un momento a saludar a Blasco, pero de camino se encontraron por la calle a su prima Clara, la cual les saludó nada más verles.

-Anda, pero sin son Bruno y Aura ¿qué tal todo?

-Bien, muy bien ¿tú qué tal?

-Oh, pues estupendamente, gracias a vosotros puedo ver a mi chico todos los días por lo que no podría estar más feliz…

-Me alegro por vosotros…

-¿Y vosotros qué haceis por aquí?

-Estamos sólo de paso, vamos a saludar a Blasco antes de marcharnos…

Ante eso Clara dibujó un gesto comprensivo, esbozando una confidente sonrisita y anunciando de seguido.

-Oh, ya veo, en ese caso no hace falta que os paseis por casa.

-¿Y eso por qué?-inquirieron ellos, extrañados.

-Porque Blasco no está, ha salido de viaje como tú, Bruno.

Esa noticia cogió por sorpresa al muchacho, aunque en el fondo ya se lo esperaba de alguna manera.

-¿De veras? ¿Así sin avisar ni nada?-inquirió Aura, un tanto preocupada.

-En un principio tenía intención de hacer una escapada, pero le llegué a descubrir un poco antes de que lo hiciera… aún lo recuerdo como si fuera ayer…


Esa noche Clara volvía un poco tarde a casa, ya que había estado con su novio casi todo el día en ciudad Férrica y, tras una jornada de lo más satisfactoria, volvía a casa un tanto cansada. Cruzó el pueblo rápidamente a través de sus calles vacías y solitarias hasta llegar a su casa, pero nada más llegar se sorprendió al ver a Blasco saliendo por la ventana de su habitación.

-¿¡Blasco?! ¿Qué estás haciendo?

Su llamado asustó ligeramente al chico, el cual se tambaleó y dio un traspié, cayéndose al suelo con un ligero gritito; su prima le ayudó a levantarse, inquiriendo de seguido.

-¿En qué estabas pensando saliendo por la ventana así?

Sin embargo al ver que iba cargado con su bolsa lo comprendió al instante y murmuró.

-Espera… ¿te vas?

-Sí, lo tengo ya decidido, Clara, quiero salir de viaje con ralts, vivir aventuras juntos y retar a los gimnasios como lo está haciendo Bruno-asintió él, con gesto decidido.

-Oh… no es que no me oponga, pero ¿estás seguro? Piensa que aún no estás del todo curado, sigues con el tratamiento, un viaje no sería muy seguro para tu asma…

-¡Desde que vivo aquí he mejorado un montón! ya apenas toso y llevo mi inahalador conmigo, siempre y cuando evite el monte Cenizo y sus colindancias estaré bien.

Clara miró a su primo con gesto analítico, recreándose sobre todo en su mirada atenta y fehaciente; antes hubiese sido imposible verle así de resuelto, era como si estuviera viendo a un Blasco completamente distinto, seguro de sí mismo y bastante decidido. La chica no pudo evitar sonreír, murmurando al respecto.

-Has cambiado tanto en tan poco tiempo que no pareces tú… es por Bruno ¿verdad?

Esa pregunta pilló un poco por banda al muchacho, sin embargo no se mostró sorprendido al respecto, asintiendo de seguido.

-Sí… ver a Bruno combatir junto a sus pokémon me ha movido como nunca algo antes había hecho en mi. Quiero ser tan fuerte como él, seguir sus pasos y lograr alcanzar nuevas cotas. Por favor, Clara, permíteme marcharme. Cuando vuelva lo haré siendo mucho más fuerte. Haré que todos estéis orgullosos de mí.

Esas palabras emocionaron especialmente a la chica, quien no pudo evitar esbozar una radiante sonrisa, estando ya orgullosa de él por decidir dar semejante paso.

-Ve entonces, no te voy a detener.

-¿¡De verad?! ¡Oh, gracias prima, significa mucho para mí!-exclamó Blasco, abrazándola con fuerza.

Ella le devolvió el abrazo con la misma fuerza, aunque acto seguido anunció.

-Aunque eso sí, no voy a dejar que te vayas así sin más, mañana a primera hora le diré a mis padres que te has marchado. Es la única condición que te pongo.

-Bueno, vale, está bien… aunque eso significa que luego mis padres se enteren-aceptó él, sin mayor alternativa.

-Es mejor así, es innecesario preocupar a los demás, al menos sabrán que estás bien y no viajas sólo, tus pokémon estarán contigo.

-Tienes razón, después de todo confío en ralts y sé que ella también confía en mí.

-Eso es lo importante. Buen viaje, llama de vez en cuando ¿vale?

Tras eso el chico se despidió y se marchó, siendo observado por su prima hasta que lo perdió de vista.


-Ya veo… entonces fue por eso…

-Sí, él te admira mucho, Bruno, eres su modelo a seguir.

-Vaya, no me esperaba todo esto a decir verdad, pero me alegro que haya tomado por si sólo la decisión.

-Oh, no te quites mérito, después de todo has demostrado tener mucha fuerza…

-Desde luego, y yo puedo dar fe-añadió Aura, con una sonrisita.

-Agh, dejadlo ya, las dos…

Estuvieron hablando un rato más hasta que finalmente se separaron, ya que tanto Bruno como Aura llevaban prisa. Dado que ya casi era de noche y aún quedaba un trecho, la chica sugirió.

-¿Quieres que nos quedemos aquí y seguimos mañana?

-Sí, será mejor, viajar de noche no me produce mucha seguridad.

Se dirigieron directamente al centro pokémon, reservaron una habitación e hicieron un alto en el camino. El momento de enfrentarse a su padre estaba más cerca que nunca. Y debía estar preparado.


Esa misma noche, y desde uno de los edificios más altos de ciudad Férrica, un inquieto y algo estresado Shy trataba de sacar algo en claro de los acontecimientos más recientes por parte del equipo Magma; el intento de hacer que el monte Cenizo entrara en erupción había sido un claro indicativo de sus intenciones más inmediatas, y aunque parecía que operaban a una escala menor, algo le decía que había algo más detrás. Además, y al contrario que sus rivales más inmediatos, el equipo Aqua, se desconocía por completo dónde se escondían y, por lo tanto, apenas tenían maniobra de actuación en el caso de poder hacer algo al respecto. En cuanto al equipo Aqua las cosas eran completamente distintas y no podían atacarlos así sin más a riesgo de delatarse a sí mismos. No, debían de esperar y tratar de encontrar una ventana que les diera la oportunidad que tanto andaban buscando de un tiempo a esa parte.

En ese momento su móvil comenzó a sonar y lo cogió rápidamente.

-Shy al habla ¿qué tenemos?

-No mucho, seguimos buscando pistas al respecto pero está resultando mucho más complicado de lo que supusimos.

-Ya… ¿se sabe algo sobre el nido?

-Todavía nada, no se descarta la posibilidad de que estén más cerca de lo que pensamos, pero no hemos encontrado ningún tipo de acceso por las inmediaciones, tenemos a un equipo vestido de paisano vigilando las cercanías, pero por ahora no han visto nada.

-Bien, que mantengan las posiciones hasta nuevo aviso y, si ven algo, que lo reporten enseguida.

-Sí, no hay ningún problema.

-Vale, en cuanto a lo otro… ¿no hay ningún tipo de fuentes fiables, alguien a quien podamos acudir?

-Los pocos que conocen de primera mano todos los detalles o bien son muy ancianos o han pasado a mejor vida, se dice que la sabiduría de los ancestros perdura en un lugar al que sólo unos pocos pueden pasar, pero no sé yo cuán fiable podrá ser eso.

-Entiendo, intentad tirar de algún hilo si es posible e interrogad a cualquiera que sepa algo al respecto, a ver si nos pueden decir algo.

-Sí, señor, lo mantendremos informado.

-Gracias.

Tras colgar, el agente dejó escapar un profundo suspiro, pensando en posibilidades; al final todo se reducía a un simple y mero instante, resultaba curioso cuán relevantes parecían volverse antiguos mitos y leyendas para algunos, pero últimamente todos los indicios apuntaban a lo mismo, y en ese sentido ni siquiera en inteligencia sabían mucho al respecto, por lo que informarse sobre este tipo de historias resultaba ser cada vez más y más necesario en esos tiempos que corrían. Las motivaciones de todos esos grupos que comenzaban a aparecer a lo largo y ancho de todo Japón eran cada vez más difíciles de entender, y eso les dejaba en una posición comprometida en la que se hacía más complicado aplicar todo el peso de la ley sobre ellos. Dicen que el saber no ocupa lugar. Y, en ese sentido, era por ahora su mayor baza.


A la mañana siguiente, y tras un rápido y frugal desayuno, recogieron sus cosas y continuaron con el viaje a no más tardar.

El túnel Fervergal había sido completamente acondicionado tras su anónima intervención; en poco menos de una semana se había desescombrado, instalado iluminación, pavimentado y añadido una cúpula de plástico para proteger y sostener el techo, siendo ahora completamente practicable y bastante usado puesto que el ir y venir de la gente era constante. Lo atravesaron rápidamente montados en sus bicis y llegaron al otro lado en poco menos de cinco minutos.

Más adelante, y tras paliar los pocos kilómetros entre el túnel y la misma, llegaron a ciudad Férrica. Apenas se detuvieron, cruzando la ciudad rápidamente y continuando hacia el sur sin detener la rápida marcha. Bruno se tenía que contener bastante, ya que entre las ganas que tenía de llegar y lo rápida que se volvía su bici si pedaleaba lo suficientemente fuerte, dejaba atrás a Aura enseguida, por lo que tenía que equiparar su velocidad a la de la chica para ir siempre a su nivel.

-¡Espera, no vayas tan rápido que no puedo alcanzarte!

-¡Ay, perdona, es que a veces no puedo evitarlo, se embala sola!

-No me mientas, tú lo que quieres es llegar lo antes posible a ciudad Petalia ¿verdad?-inquirió ella con gesto analizador.

-Pues… ah, sí, la verdad es que sí, para qué te voy a engañar. Pero no sería muy de recibo por mi parte dejarte atrás así sin más…

-Qué considerado… tampoco hace falta que lo seas tanto conmigo…

-No sigas por ahí que te veo venir-murmuró Bruno rápidamente.

Ella quiso decir algo, un tanto cortada, pero una rápida mirada por parte del chico bastó para hacerla desistir, sin poder evitar sonrojarse ligeramente.

-Vaya, parece que me conoces mejor que yo misma, que ya es decir…

-No hace falta ser ningún experto, además, ya te he dicho muchas veces que no quiero verte en ese plan. Tú te lo mereces todo, Aura, recuérdalo.

Ante eso la chica no supo muy bien qué decir a continuación, sintiéndose tremendamente turbada e incluso aminorando un poco la marcha. Aun así no dejó que sus sentimientos la desbordaran y, tras recomponerse enseguida, murmuró.

-Bueno, vale, tú ganas…

Ante eso el chico esbozó una divertida sonrisita que a ella se le antojó adorable, pero prefirió no decir nada al respecto, sonriendo junto a él mientras apretaban un poco más el paso.

El bosque Petalia no resultó ningún impedimento para sus bicis, atravesándolo rápidamente y evitando las principales zonas de hierba yendo en línea recta a través de varios claros y colinas, saltando los desniveles y acortando terreno hasta llegar al otro lado.

El resto del camino se resumió rápidamente y, para mediodía ya estaban de vuelta en ciudad Petalia. Lo primero que hizo Bruno nada más llegar fue dirigirse directamente al gimnasio, pero se llevó una buena sorpresa al comprobar que se encontraba cerrado.

-Ah ¿está cerrado? Qué raro…-murmuró el chico, extrañado.

-Quizás haya salido, prueba a llamar a tu padre si eso-le sugirió ella en ese momento.

Bruno hizo mano de su pokégear rápidamente, yendo a la agenda y marcando el número de su padre; lo consiguió hace cosa de una semana atrás después de que su padre hiciera contacto con él a través del mismo, por lo que no hubo ningún problema en ese sentido. Tras varios toques seguidos finalmente lo coguió.

-¿Sí?

-¡Hola, papá, soy yo!

-¡Ah, Bruno, hijo, qué alegría! ¿Cómo estás?

-¡Bien, estoy listo para enfrentarme a ti! ¿Dónde estás? Estoy delante del gimnasio pero está cerrado…

-Ah, sí, es que me he tomado el día libre, estamos en el jardín del laboratorio del profesor Abedul de barbacoa, venid para aquí, os esperamos.

-Oh, vale, vamos para allá.

Tras colgar la chica, curiosa, inquirió.

-¿Qué te ha dicho?

-Que está de día libre, aunque están haciendo barbacoa en el laboratorio de tu padre, así que…

-¿¡En serio?! ¡Las barbacoas de mi padre son las mejores, eso no me lo pierdo, vamos, vamos!-exclamó Aura, emocionada.

Bruno no pudo evitar reírse ante el entusiasmo de la chica, poniéndose en marcha enseguida y regresando así a Villa Raíz. Tardaron poco menos de media hora en llegar, yendo directamente al laboratorio en cuanto llegaron, aparcando las bicis fuera y entrando en el mismo para salir al jardín por una puerta trasera contigua. Nada más salir les vieron junto a una mesa, rodeados de naturaleza; el profesor Abedul era quien cocinaba, siendo ayudado de vez en cuando por su mujer, mientras que Norman y su mujer preparaban la mesa.

-¡Mamá, papá!-exclamaron los dos.

Los aludidos se dieron la vuelta y les recibieron con alegría, abrazando a sus hijos y sentándose a la mesa con ellos. Un agradable olorcillo se alzaba sobre la barbacoa donde comida de todo tipo se encontraba asándose lentamente, desde verduras, mazorcas de maíz, piezas de carne, pescado y cuencos de sopa de miso y arroz para acompañar. Mientras comían estuvieron hablando un poco de todo.

-¿Y qué tal el viaje, cariño? ¿Todo bien?-inquirió su madre.

-Sí, desde luego, ya tengo cuatro medallas, mira.

El chico sacó su medallero y las enseñó, ganándose la aprobación de todos los presentes; Abedul murmuró en ese momento.

-Ya sabía yo que hice bien confiándote a treecko, no se me escapa ni una…

-Oh, vamos, querido, sabes que fue Norman quien te lo pidió-le recordó su mujer, con tonito.

-Ya, ya lo sé, pero lo uno no quita a lo otro ¿verdad, amigo?-inquirió él, riéndose divertido.

Ante esa pregunta el aludido tan solo esbozó una satsifecha sonrisa, comentando de seguido.

-Lo cierto es que no me esperaba menos de mi hijo, además, el otro día recibí una llamada de Candela para avisarme de que estabas en camino, por eso decidí cerrar el gimnasio por un día.

-Oh… ¿y qué te dijo?

-Cosas buenas… espero que estés preparado, hijo.

-¡Desde luego que sí, no puedo esperar!

-Y yo puedo dar fe, la verdad es que Bruno lucha estupendamente, bastante impresionante debo decir-comentó en ese momento Aura, como quien no quiere la cosa.

-Bueno, tampoco es para tanto…-murmuró el chico, sin apenas poder ocultar un leve sonrojo.

Ante eso todos los presentes se rieron, aunque ambas madres no perdieron de vista a sus respectivos hijos, compartiendo varias miradas entre ellas y diciéndoselo todo en nada. En un momento dado, la madre de Aura inquirió.

-¿Y qué tal se os da el viajar juntos, ha habido algún problema?

Por un momento la chica se quedó callada, sin saber muy bien qué decir y a qué venía exactamente esa pregunta, pero Bruno respondió sin apenas dudar.

-Oh, pues muy bien, la verdad es que la compañía de Aura ha sido muy buena, y me ha estado enseñando un montón de cosas sobre pokémon, sabe un montón, tiene usted una hija muy inteligente.

Para entonces la aludida no sabía dónde meterse y parecía una de las brasas de la barbacoa de lo roja que se había puesto.

-Oh, eres un chico de lo más encantador, aunque eso ya lo sabía a decir verdad…

-Mamá…-musitó ella, muerta de vergüenza.

-¿Qué pasa, cariño? Si es cierto…

Antes de que la chica pudiera contestarla, esta vez fue el turno de la madre de Bruno en preguntar.

-¿Y qué hay de ti, Aura? Espero que mi Bruno no te haya causado ninguna molestia…

El aludido miró ceñudo a su madre, un tanto incómodo ante ese comentario, aunque la chica se apresuró a contestar aún algo roja.

-¡No, qué va, para nada, de hecho su compañía ha sido de lo más grata! Me ha estado apoyando y ayudando durante todo este tiempo, y la verdad es que le estoy muy agradecida por ello…

Esta vez fue el turno del muchacho en enrojecer, acompañándola en ese sentido. Ambas madres asintieron, satisfechas, sin embargo la madre de Bruno murmuró.

-Me alegro, estaba preocupada por el hecho de que Bruno a veces tiene muy malas pulgas…

-Mamá…-musitó el aludido, queriendo morirse ahí mismo.

-Sí, bueno, es cierto que a veces tiene sus prontos, pero no se preocupe, yo se los iré corrigiendo-anunció ella sin ningun atisbo de duda.

Eso cogió por sorpresa al chico, que no se esperaba para nada que dijera algo semejante, aun así tan sólo esbozó una fugaz sonrisa, admitiendo de seguido.

-Me vendría bien un poco de mano dura, sí…

-Oh, pues yo diría que os complementais a la perfección ¡qué bien!-murmuró la madre de Aura, emocionada.

Su hija la miró ceñuda, sin saber muy bien a qué venía tanto entusiasmo, sin embargo Abedul anunció.

-¡Ya están las verduritas! ¿Quién quiere un poco?

Eso sirvió para cambiar de tema rápidamente, aliviando a los adolescentes mientras que los adultos comenzaban a hablar entre sí. Pronto la conversación derivó al enfrentamiento entre Bruno y su padre, el cual anunció.

-El combate será mañana por la mañana, me gustaría entrenar un poco más antes del encuentro.

-Vale, a mí también-asintió Bruno, sin ningún inconveniente.

-Por supuesto todos los aquí presentes están invitados a presenciarlo.

-Gracias, Norman, allí estaremos.

El resto de la comida pasó de forma agradable y distendida y, esa misma tarde, tanto padre como hijo estuvieron entrenando por su cuenta para el inminente combate. Aura acompañó al chico en todo momento que duró la intensa sesión, y en cuanto terminó anunció sin vacilar.

-Seguramente se te dará bien.

-Eso espero…-murmuró el chico, algo nervioso.

-¿Y eso? Has llegado hasta aquí, no tendría por qué pasar ningún imprevisto…

-Ya, pero es que mi padre… le he visto combatir muchas veces y decir tiene que es muy fuerte, no por nada llegó a las semifinales en la conferencia Plateada hace más de diez años.

-Oh, ya veo, entonces es por eso…

-Exacto, no puedo evitar sentirme un pelín nervioso…

Ante eso la chica sonrió, dirigiéndose a él con gesto confidente y murmurando de seguido.

-No te preocupes, estoy segura de que podrás con él, sé cómo te desenvuelves y algo me dice que serás capaz de enfrentar cualquier cosa que se te ponga por delante.

-Sí… gracias, Aura, por todo…-murmuró el chico con sinceridad.

La aludida tan solo sonrió, añadiendo.

-Gracias a ti también, Bruno, por apoyarme y estar ahí siempre…

Ambos compartieron un gesto sincero y lleno de complicidad, diciéndoselo todo en nada. Estaba preparado. Y no podía esperar a mañana.


Todo estaba dispuesto para su partida, lo haría mañana por la mañana, pero antes quería pasar las últimas horas en compañía de su hermana. Todavía no se hacía a la idea de dejarla sola, pero ante la insistencia de absol no podía ignorar los hechos en sí. Después de todo era su deber, aunque lo hubiese estado eludiendo durante todo ese tiempo.

-No entiendo por qué me tengo que quedar sola… dijiste que nunca más lo harías…

-Lo sé, lo sé, ya hemos hablado de esto, será lo mejor…

-¿Lo mejor para mí o para ti? ¿Por qué no puedo ir contigo? Si se trata de eso me puedes proteger igualmente si voy contigo…

-¿Y arriesgarnos a que te hagan daño o algo peor? Yo no voy a poder estar ahí siempre, si vuelvo es porque he de asegurarme de que todo está bien por allí, no voy a tener tiempo de cuidar de ti y además de hacer averiguaciones. No, me niego a que vuelvas a pasar por eso, te quedas aquí y no hay más que hablar.

-¡Pero no es justo! ¿¡Y qué hay de mi?! ¡Dices querer protegerme pero ni squieras piensas en mí y en cómo me siento!-masculló ella, con lágrimas en los ojos.

-¡Es lo mejor para ti!

-¡Sigues diciendo eso y en realidad no dices nada! ¡Si tanto te importo me dejarías ir contigo!

Hubo un abrupto y un tanto denso silencio, que cayó entre ellos como una losa pesada; él la miraba inflexible, mientras que ella lo hacía con un gesto molesto y difícil de discernir. En un momento dado él tan sólo suspiró, murmurando de seguido.

-No quiero discutir contigo, hermanita. Sabes lo que pasó, pagaste por mi imprudencia y eso es algo que no permitiré que vuelva a ocurrir nunca más. Entiéndelo por favor…

Sin embargo ella no dijo nada, girando la cabeza sin ni siquiera dirigirle la mirada; aun así él prefirió dejarlo estar, comentando de seguido.

-Venga, vamos a comer algo…

-No tengo hambre, estoy cansada.

-Bueno, vale, entonces vete a dormir ya.

-Sí, eso haré.

-Buenas noches…

Ella se retiró sin decir nada, dejándole allí sumido en sus propios pensamientos. Sabía que estaba molesta, pero con el tiempo comprendería, estaba seguro. Era por su bien. Todo lo que hacía era por su bien. Nada más importaba. Y, con esos pensamientos, él también se fue a dormir.


Al día siguiente, y tras el desayuno, se dirigieron todos juntos al gimnasio; iban en silencio y sin apenas hablar, como si se estuvieran mentalizando para lo que estaba por venir, aunque con algún que otro comentario dispar entre medias.

Una vez en el gimnasio fueron al campo directamente y el resto de los presentes ocuparon las gradas; el árbitro se personó enseguida y la batalla dio inicio.

-¿Estás listo, hijo?-inquirió Norman en ese momento.

-Más que nunca en toda mi vida-asintió el chico, decidido.

Ante esa contestación su padre tan solo sonrió, murmurando de seguido.

-Bien. Nada de medias tintas, un combate es un combate, espero que des lo mejor de ti. Los aspirantes empiezan primero.

-Vale… ¡adelante, plusle!

El pequeño ratoncito hizo entonces acto de presencia, encendiendo sus mofletes y mirando a Norman con gesto retador; éste, por su parte, lanzó una poké ball y salió entonces un spinda, el cual comenzó a tambalearse como sólo esa especie hacía.

-¡Muy bien, vamos a empezar con ataque rápido!

Plusle fue mucho más rápido, lanzándose de improviso sobre spinda que apenas se movió más allá de sus propios tambaleos. Pero entonces, antes de que llegara a tocarlo, Norman exclamó.

-¡Esquívalo!

En un visto y no visto, tan solo necesitó echarse a un lado en medio de sus bamboleos y logró evadir de forma casi imperceptible el rápido ataque.

-¡Agh! ¡De frente, chispa!

-¡Danza caos!

De nuevo el pokémon eléctrico se movió más rápido que él, pero spinda comenzó entonces a bailar y emitir unos extraños y cacofónicos sonidos que llegaron hasta plusle, afectándole de seguido y acabando entonces súbitamente confuso y deteniéndose en seco antes de atacarle.

-¡No, plusle, no te pares, chispa!

-¡Psicorrayo!

Aprovechando entonces la situación a su favor, spinda lanzó un rayo psíquico que impactó de lleno en plusle, lanzándole hacia atrás y haciéndole algo de daño.

-¡Aguanta ahí, plusle, reacciona, carga!-exclamó Bruno, apurado.

Por un instante el aludido tuvo un momento de lucidez y comenzó a cargar energía en su pequeño cuerpo, echando chispas literal y figuradamente.

-¡Psicorrayo!

-¡Chispa y esquívalo!

Con el doble de fuerza que antes, plusle se abalanzó sobre su oponente ignorando la confusión, utilizando su velocidad para evitar el psicorrayo, y logró así embestir a spinda, haciéndole un daño considerable y logrando además paralizarle en el proceso.

-¡Bien, ataque rápido!

Sin embargo Norman esbozó una sonrisita y exclamó.

-¡Imagen!

Antes de que plusle le alcanzara, el cuerpo de spinda se envolvió en un aura dorada para luego cargar contra él, embistiéndole de seguido con una fuerza arrolladora que dejó a plusle muy tocado. Bruno se quedó de una pieza ante semejante fuerza, aunque en ese momento desde las gradas Aura exclamó.

-¡Imagen se hace más fuerte si el que golpea sufre un cambio de estado!

-¿De veras? Qué contrariedad…-murmuró la madre de Bruno.

Ante esa nueva información el chico sopesó rápidamente las posibilidades, viendo enseguida que acercarse a él no era la opción más sensata; tenía que abordar su acercamiento de otra forma por lo que, sin pensárselo mucho más, indicó.

-¡Plusle, regresa!

El pokémon eléctrico obedeció diligentemente, volviendo a su honor ball, y Bruno sacó en su lugar a swellow, el cual permaneció en el aire batiendo sus alas. Norman le observó, comprendiendo un poco mejor lo que pretendía su hijo, y murmuró.

-Ya veo, no te vas a librar tan fácilmente de mí… ¡psicorrayo!

-¡Doble equipo!

Al punto multitud de swellow aparecieron de improviso, confundiendo a spinda y saliendo desviado el psicorrayo, fallando el golpe con facilidad.

-¡Foco energía!-indicó Bruno.

De entre todas las copias el verdadero swellow comenzó a hincharse, preparándose para asestar golpes críticos, sin embargo en ese momento Norman indicó.

-¡Ahora, otra vez!

Para horror entonces de Bruno, spinda agitó sus patas como si estuviera aplaudiendo y swellow se vio entonces afectado por el efecto de otra vez, dejándolo prácticamente en la estacada.

-¡Agh, diablos!

Desde las gradas Aura murmuró un tanto sorprendida.

-Vaya, es igual que él…

-¿A qué te refieres?-inquirió la madre del chico, curiosa.

-Al señor Norman, Candela tenía razón, luchan de forma muy similar, la forma que ha usado otra vez es idéntica a como lo hace Bruno…

-¡Desde luego, va a ser un combate emocionante, y no ha hecho más que empezar!-asintió Abedul, visiblemente emocionado.

En el campo Bruno se vio entonces acorralado, puesto que no podía defenderse de ninguno de los múltiples psicorrayos que spinda comenzó a lanzar a discreción; en varios intentos por hacer otra cosa que no fuera foco energía, swellow logró esquivar alguno que otro entre los continuos amagos, pero la gran mayoría de ellos dieron en el blanco, haciendo que apenas pudiera mantenerse en el aire mucho más. El último de los psicorrayos logró su propósito y swellow acabó de vuelta en el suelo, a lo que Norman indicó.

-¡Ahora, todo tuyo, imagen!

Spinda se abalanzó entonces sobre un indefenso swellow, el cual seguía haciendo amagos de foco energía una y otra vez, pero Bruno, lejos de amilanarse, exclamó.

-¡Vamos, swellow, reacciona, no dejes que te toque! ¡Ala de acero!

En ese momento swellow pareció volver en sí y, acto seguido, sus alas se metalizaron y las batió hacia delante antes de que spinda le golpeara. Mantuvieron el pulso durante unos breves pero intensos segundos hasta que finalmente lograron golpearse mutuamente; los golpes fueron contundentes, saliendo afectados por igual, el pokémon volador sin embargo logró volver a alzar el vuelo y se quedó en el aire, un tanto tocado.

-¡Psicorrayo!

Spinda fue a atacar, sin embargo la parálisis hizo acto de presencia y se quedó clavado en el sitio; Bruno vio entonces su oportunidad y, sin dudar, exclamó.

-¡Ahora, golpe aéreo!

Desde donde estaba swellow plegó sus alas y se abalanzó rápidamente sobre spinda, el cual no pudo hacer nada por defenderse; el impacto fue directo, y la fuerza tan crítica que el pokémon normal se vio sacudido hacia atrás, cayendo al suelo de espaldas y quedándose ahí tirado, completamente KO.

-¡Spinda está fuera de combate, swellow es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Desde las gradas tanto Aura como la madre del chico festejaron ese primer triunfo, animando al muchacho; Norman recogió a su pokémon, comentando de seguido.

-Ya veo, al final fue un error usar otra vez con foco energía…

-Aun así fue una buena jugada, yo hubiera hecho lo mismo-admitió Bruno.

-Sí… bien, muy bien. Veamos ahora qué tal ¡adelante, linoone!

El pokémon normal hizo aparición en el lugar de spinda, mirando a su contrincante con gesto retador.

-¡Bien, una vez más, doble equipo!

Swellow aumentó una vez más su evasión para asegurar su seguridad, sin embargo Norman respondió ordenando.

-¡Tambor!

Al punto linoone se puso en pie sobre sus patas traseras y comenzó a golpearse varias veces seguidas con cierta fuerza su panza, haciéndose daño en el proceso; sin embargo, y de forma abrupta, su ataque aumentó de forma tremenda, haciéndose mucho más fuerte.

-¡No te acerques mucho a él, ataque ala!

Las alas de swellow brillaron con fuerza, echando a volar hacia él y comenzando a golpearle con ellas rápidamente sin dejar de moverse; sin embargo Norman ordenó.

-¡Cuchillada!

Con sus garras brillantes linoone hizo frente a la gran mayoría de aletazos que le avasallaban, logrando asestar un golpe más en cuanto swellow se acercó lo suficiente, siendo un golpe directo y cayendo al suelo en el proceso.

-¡Ahora, golpe cabeza!

-¡Ala de acero!

Los dos atacaron al mismo tiempo, linoone se abalanzó sobre él con la cabeza hacia delante y swellow trató de cubrirse con sus alas metalizadas; por un momento ambos estaron a la par, con una fuerza considerable ambos se golpearon de refilón, pero linoone fue mucho más fuerte y swellow se tambaleó echándose hacia atrás.

-¡Rayo!-exclamó entonces Norman.

-¡No, arriba swellow, esquívalo!

Sin embargo linoone fue mucho más rápido, lanzando una rápida descarga eléctrica que impactó de lleno en el pokémon volador, haciéndole mucho daño.

-¡Imagen!

-¡Esquívalo con ataque rápido!

La velocidad que confería ese ataque le dio el suficiente impulso como para poder evitar por los pelos ser golpeado, alzando el vuelo y manteniéndose en el aire pero un tanto cansado debido a esa última y sorpresiva descarga. Bruno supo entonces que sería peligroso para swellow seguir combatiendo en ese estado, por lo que optó por retirarlo y sacó en su lugar a plusle, el cual estaba un poco más descansado que antes.

-¡Carga, plusle!

Nada más salir de su ball comenzó entonces a cargar de nuevo energía, haciéndose un poco más fuerte.

-¡Hidropulso!-exclamó por su parte Norman.

-¡Esquívalo!

Varias esferas de agua fueron directas hacia plusle, pero este logró esquivarlas todas haciendo uso de su velocidad.

-¡Acércate a él y cuchillada!

-¡Chispa!

Ambos pokémon fueron al encuentro del otro y las garras de linoone chocaron contra el cuerpecito brillante de plusle; mantuvieron el pulso durante unos buenos segundos, pero finalmente el pokémon normal propasó al pokémon eléctrico y le asestó un golpe de refilón que le lanzó hacia atrás, bastante dañado.

-¡Rayo!-indicó Norman.

Esta vez la descarga fue directa hacia plusle, convencido de que con eso bastaría para tumbarlo aun a pesar de su tipo, pero entonces el pokémon eléctrico consiguió soportar la embatida y, acto seguido, Bruno indicó.

-¡Otra vez!

Las palmitas de plusle chocaron entre sí lentamente, como si se estuviera burlando de él, y linoone cayó bajo sus efectos, volviendo a atacar entonces con rayo para la sorpresa de todos los presentes.

-¡Ahora, con todo, chispa!

Plusle se lanzó sin vacilar y enfrentó el rayo con su cuerpo soltando chispas; por un momento se mantuvo en el sitio, sin apenas moverse, pero entonces plusle siguió embistiendo y el rayo comenzó a recular. Desde las gradas Aura lo veía todo con especial detalle, mascullando de seguido.

-Pues claro… el especial… ¡se está aprovechando del especial!

-¿Cómo?-inquirió su madre, extrañada.

-¡Sí, linoone aumentó al principio su ataque al máximo, eso dejó muy por detrás al ataque especial y ahora no es tan fuerte como antes! Los pokémon de tipo normal suelen tener unas características balanceadas, pero ahora han sido descompensadas, y Bruno está aprovechando esto a su favor-explicó la chica con todo detalle.

La madre de Bruno se quedó ciertamente asombrada ante la inteligencia de la chica, aunque se centró por un momento en el combate.

Plusle, por su parte, logró ganar impulso gracias al rayo que recibía, que apenas lograba hacerle daño, y se abalanzó sobre un estático linoone que no podía hacer más que seguir atacando con rayo. En cuanto le embistió hubo entonces una súbita explosión eléctrica que lanzó a ambos pokémon hacia atrás con particular fuerza, plusle encajó mejor el golpe al ser de tipo eléctrico, pero linoone no tanto. Cayeron entonces al suelo y plusle logró levantarse tambaleante pero entero, sin embargo linoone se quedó ahí tirado, electrificado y completamente KO.

-¡Linoone está fuera de combate, plusle es el ganador!-dictaminó el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Hubo otra ovación proveniente de las gradas, al tiempo que Normal recogía a su pokémon y comentaba al respecto.

-Vaya, al final usar tambor fue del todo contraproducente… muy bien pensado.

-Si algo he aprendido de ti es que los pokémon normales tienen unas características usualmente equilibradas, por eso pensé que tal vez la diferencia pudiera ser una ventaja-explicó el chico.

-No podría haberlo pensado mejor… vaya, realmente está siendo mejor de lo que esperaba. Aunque ahora me voy a poner un poco más serio.

Tras esas palabras Norman sacó a un vigoroth y Bruno optó por recoger a plusle, sacando a beautifly en su lugar.

-¡Disparo demora!

-¡Salta!

Antes de que las lianas llegaran a él, vigoroth flexionó sus cortas patas y dio un lustroso salto que le permitió esquivarlo sin problemas.

-¡Picotazo venenoso!

-¡Disípalo con cuchillada!

Beautifly lanzó una ristra de agujas moradas que fueron directas hacia él, pero vigoroth blandió sus garras brillantes y con varios tajos hizo añicos todas las agujas, quedando ese ataque en nada.

-¡Tornado!

Acto seguido beautifly batió con fuerza sus alas y provocó una fuerte ventolera que empezó a arrastrar a vigoroth, pero Norman indicó.

-¡Cuchillada al suelo!

-¿Cómo?-inquirió Bruno, a la vez que Aura.

Fue entonces cuando vigoroth hundió sus cuchillas en el suelo, evitando así ser arrastrado por el viento, y en cuanto éste se detuvo las sacó de golpe, resquebrajando medio campo al hacerlo y lanzando hacia delante un buen montón de piedras y polvo que azotaron a beautifly, haciéndole algo de daño.

-Vaya, no sólo ha atacado como si hubiera sido un tipo roca sino que se ha defendido muy bien… voy a tener que ir con cuidado-pensó el chico, frunciendo el ceño.

-¡Finta!-indicó Norman.

Vigoroth se acercó a su oponente para no fallar el golpe y, en cuanto estuvo a un palmo de tocarle, Bruno indicó.

-¡Fortaleza!

El pokémon bicho volador endureció su cuerpo antes de que le tocara, salvando así parte del golpe.

-¡Cuchillada!

-¡Disparo demora!

En cuanto vigoroth alzó sus cuchillas para ir a golpearle, beautifly soltó una serie de hilos que sujetaron de golpe y porrazo sus garras, sujetándole de repente; trató entonces de atacarle con las otras, pero el pokémon mariposa repitió el proceso y en un instante le tuvo completamente inmovilizado. Acto seguido beautifly hizo fuerza hacia atrás, tratando de arrastrarle, pero vigoroth era demasiado pesado como para poder levantarle así sin más.

-¡Zarandéalo!-indicó Norman.

Las tornas se invirtieron enseguida y esta vez fue vigoroth quien dominó el combate, sacudiendo a beautifly por todos los lados y lanzándolo al suelo, dándose un sonoro batacazo. Acto seguido hizo fuerza con sus brazos y se deshizo de de los hilos, lanzándose contra él en cuanto tuvo la ocasión.

-¡Arriba beautifly!

Sin embargo apenas tuvo tiempo de nada, vigoroth se acercó a él y le asestó un fortísimo golpe con cuchillada que le dejó bastante tocado.

-¡Sol matinal!

Aprovechando el sol de verano que se colaba por el ventanal del fondo, el efecto fue algo más potente y beautifly se recuperó en parte.

-¡Golpes furia!

-¡Disparo demora a sus pies!

-¡Intercéptalo!

Con gran velocidad y bastante fuerza, blandió sus zarpas y se libró fácilmente del disparo demora cortándolo en finos cachitos; era mucho más rápido y fuerte que beautifly, y eso se traducía en unos movimientos eficaces que le hacían dominar el combate rápidamente. Aun así no se amilanó y tató de detenerle por todos los medios.

-¡Tornado!

-¡Imagen!

En cuanto beautifly fue a contraatacar, vigoroth hizo lo mismo con el doble de fuerza y el golpe fue tremendo, quedando beautifly casi KO aun a pesar de que no estaba potenciado.

-¡Aguanta, sol matinal!

-¡Cuchillada!

Una vez más vigoroth fue más rápido y el golpe fue letal, cayendo beautifly al suelo completamente KO.

-¡Beautifly está fuera de combate, el ganador es vigoroth!-anunció el árbitro.

Por su parte Bruno le recogió, bastante sorprendido por el súbito cambio en el combate; cuando dijo que se iba a poner serio, no exageraba. Fue en ese momento cuando pudo ver que se enfrentaba a su padre, aquel hombre que llegó hasta las semifinales hace ya tantos años. Y esta vez no le dijo nada, tan solo se quedó callado cruzado de brazos y mirándole con gesto imperturbable e incluso algo intimidante.

En las gradas Aura seguía asombrada al seguir encontrando similitudes entre Bruno y su padre, su áspera e inalterable mirada le hacía recordar a cuando el chico se enfadaba. Y, de alguna forma, lograba intimidarle de la misma manera.

-Sé en lo que estás pensando-comentó en ese momento una voz a su lado.

Aura giró la cabeza y vio a la madre del chico mirándola con gesto comprensivo, murmurando al poco rato.

-De tal palo tal astilla, ha salido a él en ese sentido. Mi marido tiene a veces un genio terrible, pero cuando no está combatiendo es un hombre comprensivo y cariñoso. En ese sentido Bruno es idéntico a él, aunque de mí ha heredado todo lo demás. Puedes estar tranquila.

Ante eso Aura no supo muy bien qué decir, sonrojándose ligeramente, pero el característico sonido de una poké ball abriéndose llamó su atención, enfocándose de nuevo en el combate.

Bruno había sacado a grovyle, sustituyendo así a beautifly.

-¡Imagen!

-¡Agilidad!

De golpe y porrazo grovyle aumentó su velocidad y pudo esquivar con facilidad el arrollador golpe.

-¡Golpe roca!

Sin que vigoroth pudiera verle venir, le golpeó un par de veces con sus puños, primero en la cadera y luego en el pecho, cayendo de espaldas y con su defensa afectada en consecuencia.

-¡Finta!

Vigoroth se levantó de un salto y se acercó a grovyle para no fallar el golpe.

-¡Intercéptalo con corte!

Las garras de grovyle cortaron el aire y con eso bastó para detenerle en seco.

-¡Cuchillada!

-¡Hoja aguda!

Los dos pokémon atacaron a la vez, las garras de vigoroth chocaron contra las hojas de los antebrazos de grovyle sonando como sendas espadas; los dos pokémon estuvieron haciendo fuerza el uno contra el otro, desafiantes.

-¡Aguanta ahí, grovyle, ahora!

Entonces, de golpe y porrazo, grovyle movió su larga melena y con ella golpeó a vigoroth en la cara, desconcentrándolo y haciéndole trastabillar.

-Ah, eso ha sido portazo-identificó Aura con rapidez.

Aprovechando ese breve momento de confusión, volvió a atacar con hoja aguda y el golpe fue tan fuerte que le hizo volar por los aires hasta caer con un golpe seco al suelo, KO.

-¡Vigoroth está fuera de combate, grovyle es el ganador!-dictaminó el árbitro, alzando la correspondiente banderilla.

-¡Estupendo, grovyle!-exclamó el chico.

Norman retiró a su pokémon, visiblemente impresionado.

-Bien… bien, bien, muy bien, realmente has mejorado mucho desde que saliste de viaje, estoy orgulloso de ti, hijo.

-Gracias, papá…

-Sí… pero hemos llegado hasta aquí. Aunque sea tu padre mi cometido es guardar este gimnasio y su medalla. Y lo haré con todas mis fuerzas. ¡Slaking!

Bruno supo entonces que todo se concretaba en ese último asalto. Por lo que debía de ir con todo.

-¡No vamos a rendirnos, grovyle! ¡Golpe roca!-exclamó el chico.

Grovyle se abalanzó contra él y le golpeó repetidamente con sus puños, pero era tal su envergadura que apenas le hizo mucho daño aun a pesar de su ventaja, ni siquiera llegó a bajarle la defensa.

-¡Finta!

Sin necesidad de acercarse mucho a él puesto que lo tenía casi encima, slaking alzó uno de sus enormes brazos y le golpeó directamente, siendo el golpe fortísimo. Grovyle cayó al suelo y se levantó algo magullado, mirando a su oponente, el cual se había quedado recostado e imperturbable en el sitio sin apenas moverse. Normalmente se hubiera esperado que hubiera vuelto a atacar, pero no lo hizo, por lo que Bruno decidió aprovechar ese turno regalado a su favor.

-¡Drenadoras!

Lanzó rápidamente las semillas, que fueron directas hacia los pies de slaking; pero antes de que estas llegaran a alcanzarle, Norman exclamó.

-¡Terremoto!

Al contrario que la última vez, slaking se reactivó poniéndose en pie enseguida y saltó varias veces sobre el suelo, provocando unos temblores muy fuertes que hicieron rebotar a las semillas hacia el lado contrario, cayendo sobre grovyle, el cual se encontró enredado en su propio ataque.

-¡Diablos, líbrate de ellos, corte!-masculló Bruno, asombrado por ese giro de las tornas.

Mientras grovyle se entretenía cortando todas las ramas de las drenadoras antes de que éstas hicieran efecto, slaking se volvió a recostar en el suelo a la bartola sin hacer nada, dejando así pasar el turno. En cuanto grovyle se deshizo de las drenadoras, Bruno exclamó.

-¡De frente, hoja aguda!

-¡Bostezo!

Slaking entonces dejó escapar un sonoro bostezo y una esfera rosada salió de su boca, explotando en la cara de grovyle antes de que atacara y adormeciéndolo.

-¡No te duermas, grovyle, ataca!

Durante un breve instante de lucidez pudo atacar de frente, haciéndole algo de daño, pero enseguida comenzó a dar muestras de ir a dormirse.

-¡No, no te duermas!-exclamó el chico.

La mente de Bruno pensó con rapidez; podría usar la flauta azul para despertarle después pero no serviría de mucho, ya que su padre podría seguir atacando con bostezo. ¿Qué hacer? Tanto tiempo estuvo meditándolo que slaking volvió a tener su turno de holgazaneo, volviendo a atacar en cuanto estuvo a tope de nuevo y moviéndose muy rápidamente para ser tan grande y pesado.

-¡Imagen!

-¡Hoja aguda!

Antes de que grovyle se quedara sopa pudo reaccionar a tiempo e hizo frente a slaking con sus cuchillas puestas en aspa; el intercambio de golpes fue tan fuerte que evitó que el pokémon planta acabara dormido y, acto seguido, slaking volvió a holgazanear.

-¡Ésta es la nuestra! ¡Golpe roca y portazo!

Grovyle cogió carrerilla primero, luego golpeó con todas sus fuerzas y, de seguido, atacó con su melena dándole en la cara. Esa maniobra le permitió provocarle algo de daño mientras el pokémon normal holgazaneaba, pero en cuanto se le pasó el turno Norman indicó.

-¡Contraataque!

El cuerpo de slaking brilló y acto seguido embistió con una fuerza tremenda a grovyle, quedando muy malherido, al tiempo que el pokémon normal volvía a recostarse con gesto cansado.

-¡Vamos, vamos, golpe roca!

Una vez más, y haciendo un esfuerzo considerable, grovyle le golpeó un par de veces con el ataque de tipo lucha, pero aun así su defensa era tal que apenas le hacía mucho más daño de lo esperado. Logró bajarle ligeramente la defensa, pero aun así seguía siendo muy alta.

-¡Finta!

Tras el pertinente holgazaneo slaking recuperó vitalidad de golpe y se acercó a él para no fallar el golpe, siendo tan directo y tan fuerte que acabó cayendo al suelo, KO.

-¡Grovyle está fuera de combate, slaking es el ganador!-anunció el árbitro.

Bruno lo recogió, viendo su futuro muy negro; o se empleaba a fondo y trataba de anticiparse a sus movimientos y golpear lo más fuerte posible o no lo contaba. Y si se trataba de velocidad, había alguien que podía ayudarle aun a pesar de su estado.

-¡Vamos, swellow, golpe aéreo!

Aprovechando entonces que volvía a holgazanear, el pokémon volador se lanzó rasgando el aire y le golpeó en el pecho, consiguiendo hacerle caer de espaldas. En ese momento se le pasó el momento de relax y fue con su siguiente movimiento.

-¡Bostezo!

-¡Doble equipo!

Muchos swellow aparecieron de improviso y el ataque falló por los pelos; slaking por su parte volvió a tumbarse a la bartola y no le hizo mucho caso, mirando al infinito una vez más.

-¡Foco energía!

De nuevo el cuerpo de swellow se infló, preparándose una vez más para infligir daño crítico sin quitar la vista de encima a slaking, quien seguía mirando las musarañas; Bruno decidió aprovecharlo e indicó.

-¡Ala de acero!

-¡Imagen!

Swellow volaba a una altura considerable con sus alas listas para atacar, pero eso ni siquiera bastó; slaking se enderezó, pegó un increíble salto a pesar de su gran envergadura y embistió a swellow, el cual dio un bandazo en el aire, estando al límite.

-¡Ataque rápido!

Swellow se abalanzó rápidamente sobre él y le embistió de lleno, pero slaking aprovechó su cercanía para golpear con finta antes de volver a su actitud contemplativa; swellow se quedó muy dañado y tuvo que posarse en el suelo, puesto que ni volando se sostenía. Aprovechó entonces el intervalo entre un turno y otro para descansar brevemente, atacando una vez más.

-¡Vamos con todo, swellow, golpe aéreo!

-¡Finta!

-¡Esquívalo!

Gracias al impulso de golpe aéreo swellow pudo esquivarlo por los pelos, pero apenas tuvo tiempo para contraatacar sin que slaking lo hiciera antes.

-¡Imagen!

-¡Contraataca, swellow, no te quedes parado!-musitó su entrenador.

Entonces swellow hizo algo que le dejó pasmado; se abalanzó con una velocidad similar a cuando realizaba golpe aéreo, pero ni siquiera estaba rasgando el aire. Con todas las fuerzas que le quedaban, y haciendo un esfuerzo descomunal, golpeó a slaking lo suficientemente fuerte como para moverlo un metro. Ese ataque dejó a slaking algo tocado, llegando a tambalearse un poco antes de volver a ponerse cómodo.

-¡Esfuerzo!-exclamó entonces Aura desde las gradas.

-¿Esfuerzo?-repitió entonces su madre.

-¡Sí, iguala la salud del contrincante a la del usuario!

-Hay que ver todo lo que sabes, Aura, me dejas impresionada…-comentó en ese momento la madre de Bruno, observándola con visible asombro.

Sin embargo swellow estaba tan cansado que se dejó caer al suelo sin que le diese ningún ataque, exhausto.

-¡Swellow no puede continuar, slaking es el ganador!-indicó el árbitro.

Bruno le recogió rápidamente, pensando a toda velocidad; aun a pesar de su desventaja, slaking era un peso muy pesado, y estaba resultando mucho más complicado de vencer de lo esperado. Debía de ser lo suficientemente rápido y atacar con la suficiente fuerza si lo que quería era terminar con este combate antes de que slaking terminara con él. Sin duda alguna ese era el pokémon más fuerte de su padre, y su mirada de concentración era total.

En las gradas también había comentarios dispares, la madre de Aura en un momento dado comentó.

-Qué pokémon más extraño, ataca un turno sí y otro no ¿por qué hace eso?

-Ausente-respondió su hija sin duda alguna.

-¿Ausente?

-Sí, ausente, la habilidad de slaking, puede parecer desventajosa pero un buen entrenador es capaz de sacarle partido, y en ese sentido el señor Norman lo hace acumulando daño para luego devolverlo por dos con contraataque. Es brillante…

Por su parte Bruno sacó a plusle, que al lado de slaking era una minucia.

-¡Muy bien, plusle, carga!

Plusle chisporroteó por entero, mientras cargaba energía aprovechando el estoicismo de slaking, aunque en ese momento reaccionó y Norman indicó.

-¡Bostezo!

-¡Esquívalo con ataque rápido!

La rapidez del ataque pudo hacer que plusle lo esquivara sin problemas, golpeándolo inmediatamente después y haciéndole un poco más de daño.

-¡Chispa!

-¡Imagen!

Los dos atacaron a la vez y plusle trató de aguantar la poderosa embatida empujando con su ataque eléctrico, pero slaking fue mucho más fuerte y lo lanzó con gran fuerza hacia atrás, quedando en el suelo muy magullado.

-¡Terremoto!

Esa fue la puntilla y plusle se quedó hecho un trapo en el suelo, al tiempo que slaking volvía a su actitud desganada.

-¡Plusle está fuera de combate, slaking es el ganador!

En las gradas, la madre de Bruno se mostraba preocupada.

-Oh, vaya, Bruno ha mejorado mucho pero me da la sensación de que no podrá contra Norman…

-Te equivocas-murmuró Aura.

Ella la miró con gesto curioso antes de que la chica volviera a hablar.

-Le veo algo apurado debido a la gran fuerza del señor Norman… pero algo me dice que va a ganar, encontrará una forma de vencer… estoy convencida-aseguró ella con mucha rotundidad y sin dejar de mirar a Bruno.

La madre del chico la miró por unos segundos y esbozó una pequeña sonrisa.

-¡Tienes que darlo todo, solrock!-exclamó Bruno, contra las cuerdas.

El pokémon miró fijamente a slaking, el cual le devolvía la mirada dejadamente tumbado en el suelo.

-¡Bostezo!

-¡Bloquéalo con psicoonda!

La psicoonda llegó hasta la pompa de bostezo y estalló antes de tiempo en la cara de slaking, lo que hizo que le afectase a él.

-¿Pero qué…?-masculló Norman, anonadado.

-¡Muy bien, solrock, avalancha!-exclamó Bruno.

-¡Rómpelas con puño certero!

Con asombrosa rapidez, y antes de pasar a su modo de holgazaneo, pudo pararlas y romperlas todas, pero tras ese ataque le entró el sopor. Ante esta situación Norman se vio apurado por primera vez, puesto que si se quedaba dormido Bruno podría derrotarle, pero entonces sin pensarlo mucho más indicó.

-¡Muy bien, pues entonces golpéate con puño certero!

Para la sorpresa de todos los presentes, el poderoso pokémon se autolesionó, haciéndose cierto daño, pero eso bastó para despejarse del todo, evitando así caer dormido mientras se volvía a tumbar.

-¿Sorprendido, hijo? Tan sólo he perfeccionado tu estrategia…-murmuró el hombre, con una sonrisa en los labios.

-¡He de admitir que no me lo esperaba para nada!

-¡Sorprender en combate también es un gran punto a tu favor! ¡Puño certero otra vez!

Slaking se puso en pie y alzó el puño derecho, preparándose para atacar.

-¡Cuidado, solrock!

Pero entonces, el pokémon con forma de sol alzó sus puntas hacia el ventanal y comenzó a cargar energía en sus puntas.

-Un momento, eso es…

Slaking cogió carrerilla y se acercó a él para asestarle un fuerte golpe.

-¡Muévete, solrock!

En cuanto slaking estuvo a punto de golpearle, solrock soltó un potentísimo rayo de color anaranjado que detuvo en seco a slaking y lo mantuvo en esa pose durante unos breves pero intensos segundos.

-¡Rayo solar!-exclamó Aura, dando un bote.

-¡Haz fuerza, slaking, trata de golpearle!-indicó Norman.

Los dos estuvieron haciendo fuerza el uno contra el otro hasta que al final hubo una súbita explosión que puso distancia entre ellos; aprovechando el humo y la confusión, además del periodo de relax de su contrincante, el chico indicó.

-¡Llamarada!

Solrock reunió una bola de fuego frente a sus ojos y la lanzó; en cuanto estalló, unas llamas en forma del kanji Ô hicieron tambalear a slaking, el cual se puso en pie de improviso.

-¡Contraataque!

-¡Masa cósmica!

Slaking atacó primero, lanzándose como un miura, pero solrock tuvo tiempo parra incrementar sus defensas antes de recibir el ataque; el impacto fue contundente, pero gracias al incremento de sus defensas el pokémon roca psíquico fue capaz de soportar la embatida.

-¿¡Qué?!-soltó Norman, asombrado.

-¡Avalancha!

Sin que slaking pudiera defenderse debido a ausente, miles de rocas aparecieron de improviso y cayeron sobre él sin que pudiera hacer nada por evitarlo, acabando sepultado.

-¡Slaking, no!-exclamó el líder.

-¡Y termina con rayo solar!-masculló Bruno, triunfante.

Los picos de solrock brillaron mientras cargaba la energía y luego la soltó; un potente rayo lumínico de color anaranjado impactó en las rocas y finalmente acabaron estallando hacia todos los lados, liberando y dañando a slaking al mismo tiempo, el cual cayó como un peso pesado al suelo completamente KO.

-¡Slaking está fuera de combate, solrock es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Bruno de Villa Raíz!-dictaminó el árbitro.

-¡Sí, sí, lo hemos conseguido solrock, eres tremendo!-exclamó Bruno, abrazándolo.

Norman se quedó helado y miró a su hijo con una mezcla de orgullo y satisfacción; los demás bajaron de las gradas para felicitarle, su madre le abrazó y la chica fue la siguiente, seguida del profesor y su mujer quienes le dieron la mano. Norman se ausentó un momento y luego vino con una bandejita.

-Bruno, hijo mío… como reconocimiento…

Trataba de pronunciar las palabras adecuadas, pero lo que sentía le superaba, por lo que optó por ser más directo.

-Ah, a la porra el protocolo… estoy orgulloso de ti, hijo, te la has ganado, toma, la medalla equilibrio.

El chico la cogió con emoción contenida y murmuró.

-Gracias papá…

Tras esas palabras padre e hijo se abrazaron con fuerza, sintiéndose mejor que nunca. Aunque había perdido Norman se sentía como si hubiese ganado, no fue como aquella vez en Johto tras quedarse a las puertas de la final, esta vez sentía que todo había merecido la pena por ese mismo instante. El orgullo por su hijo lo ocupaba todo y no había cabida para nada más.

Por su parte Bruno también se sentía extasiado, había logrado superar a su padre, una aspiración personal desde que era pequeño, y sentía como si hubiera llegado a un punto de inflexión. Ahora el siguiente paso era uno mucho más grande, y los dos lo sabían muy bien.

-No me defraudes ¿eh? Te quiero ver en la conferencia Colosalia dándolo todo.

-Allí me verás-prometió su hijo.

Tras eso todos se dirigieron a la salida, aunque en un momento dado Norman recordó algo y comentó.

-Ah, por cierto, el padre de Blasco me preguntó por ti justo ayer, al parecer quiere hablar contigo de algo.

-Ah, vale, me pasaré un momento entonces antes de ir al centro pokémon, esperadme allí.

Salieron del gimnasio y él se dirigió a casa de Blasco, donde sus padres le estaban esperando.

-¡Bruno, aquí estás!-exclamó él al verle llegar.

-¿Me llamaba, señor?

-Claro, quería darte las gracias porque mi Blasco ya se ha recuperado, y todo gracias a ti, Bruno.

-Ah, no ha sido nada, tampoco hice gran cosa…

-¡Claro que sí, ayudaste a mi hijo a capturar a su primer pokémon y eso fue desencadenante para su recuperación! ¡Ahora su asma ha desaparecido y respira tranquilo en el pueblo!

-Vaya, al parecer no le han dicho nada de su partida aún-supuso el chico dentro de su cabeza.

-Quiero agradecerte personalmente todos tus esfuerzos, quiero que tengas esto, es la MO3, surf, con ella podrás enseñar a un pokémon de agua el movimiento.

-¡Vaya, muchas gracias!-agradeció el chico.

-No, gracias a ti por ayudar a mi hijo, te estaré eternamente agradecido.

Estuvieron hablando un rato más y finalmente el chico se despidió de ellos, regresando al centro pokémon más alegre y satisfecho que nunca. Un sol brillante calentaba la prefectura de Hoenn.


Estaba ya todo listo para marcharse, las provisiones estaban bien contadas y se había mentalizado al respecto. O casi. Dejar a su hermana sola no le terminaba de convencer lo más mínimo, pero dadas las circunstancias debía asegurarse de que todo estaba bien por la gran isla. Sin embargo no quería irse así sin más, sobre todo después de lo de anoche, por lo que fue a buscarla. Para su sorpresa comprobó que seguía dormida bajo varios árboles cercanos al riachuelo.

-Qué raro ¿aún no se ha despertado? Suele estar despierta para esta hora…-pensó él, con el ceño fruncido.

Se acercó a ella y la habló en voz baja para no despertarla de golpe.

-Hey, hermanita, me marcho ya ¿no quieres despedirte?

Sin embargo ella no contestó ni se movió siquiera, por lo que siguió insistiendo.

-Perdona por lo de anoche, es sólo que… no quiero perderte. Eres muy importante para mí, y sólo nos tenemos el uno al otro, si algo te pasara yo… no sé qué haría.

Aun a pesar de sus sentidas palabras su hermana no se movió ni un milímetro, lo que le extrañó aún más.

-Vaya, no te hacía tan dormilona… despierta, hermanita… hey…

Fue en ese momento cuando comenzó a notar que algo no iba bien por lo que, sin dudar mucho más, fue a tocarla para zarandearla un poco. Sin embargo, en cuanto la tocó, su figura se difuminó de repente hasta desaparecer, dejándole del todo anonadado y comprendiéndolo al instante.

-No… no puede ser… ¿¡una ilusión?! Entonces…

Alzó la cabeza mirando a su alrededor y se concentró para buscar su presencia, sin embargo no la notó en ningún lado de la isla; como último recurso utilizó su visión compartida, sólo para darse de frente con un abrupto muro invisible y comprendiendo al instante lo que ocurría. Le había negado el acceso impidiendo ver lo que ella veía. Y eso tan sólo podía significar una cosa.

-No… ¡no! ¡Latias!

Y, tras ese grito, plegó sus alas y salió disparado como un obús volando hacia el norte y dejando la isla del sur atrás.


¡Y seguimos con Pokémon! Uauh, me ha salido más largo de lo esperado, pero es que es un capítulo de inflexión, por así decirlo, ya que la derrota de Norman marcará un antes y un después en Bruno. A partir de aquí le veremos más resuelto y decidido, y no es para menos, ya que derrotar a su padre son palabras mayores, y estoy seguro de que todos los presentes saben muy bien de lo que hablo. Y es que para ser la quinta medalla, el combate contra Norman es de los más jodidos y duros de la tercera generación. Recuerdo que cada vez que me tocaba luchar contra él lloraba sangre, sudor y lágrimas tratando de poner KO ese puto slaking. Por dios, qué dolor de muelas. Y el momento en el que lo consigues tú mismo te das cuenta de que, a partir de ahí, sólo puedes seguir mejorando. Esa misma sensación es lo que he querido reflejar en el combate, el cual apenas he cambiado salvo el añadir los dos primeros asaltos con el equipo del Esmeralda y poco más.

Por otro lado tenemos un par de interludios, uno con la Interpol y otro con el misteeerio que al final se va desvelando poco a poco. Esa subtrama en concreto me está gustando mucho cómo me está quedando, ya que en el original ni siquiera estaba contemplada, así que a ver cómo se sigue desarrollando durante los próximos capítulos. Ah, y también está Blasco, el cual no tardaremos mucho más en volver a saber de él, así como adelanto temprano.

Y nada más por el momento, seguiré trabajando con los siguientes capítulos. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!