Capítulo 20

Las apariencias engañan

Esa misma tarde dejaron ciudad Malvalona y se dirigieron hacia el este por la ruta 118. En esta ruta se encontraba la desembocadura de un río que nacía en lo más alto de la ruta 119 y desaguaba a esa altura en el océano Pacífico, creando así un espacioso delta que separaba la ruta en dos extremos. Usando a wailmer pudieron cruzar al otro lado rápidamente y continuar con el viaje, aunque nada más llegar a la playa se encontraron con dos personas familiares.

-¡Anda, pero si son Aura y Bruno, cuánto tiempo! ¿Estáis de paso?

-Oh, hola Gabi, sí, nos dirigimos a Arborada-saludó la chica, sin muchas ganas de hablar con ella.

Teo estaba con ella, cámara en mano y ojo avizor.

-¿Estáis grabando?-inquirió Bruno en ese momento.

-Pues sí, justamente estábamos buscando un buen entrenador con el que medirnos y vais y aparecéis vosotros… ¿hace un combatito para la clasificación? La última vez os posicionasteis bastante bien y aún podéis seguir escalando puestos-comentó la reportera, sacando su ball.

Por un momento Bruno quiso aceptar, bastante animado al respecto, sin embargo en ese momento recordó los acontecimientos posteriores a la última vez, mirando a Aura de refilón, y finalmente se lo pensó mejor.

-Ah, gracias Gabi, pero mejor no, llevamos algo de prisa…

Ese comentario pilló de improviso tanto a los reporteros como a Aura, la cual parecía esperarse otra cosa completamente distinta.

-Oh, qué pena… bueno, en ese caso mejor no os entretenemos más…

Bruno fue a despedirse, sin embargo en ese momento Aura comentó.

-Oh, pues yo me quedé con las ganas de volver a combatir con ellos, pensaba que estarías dispuesto a ello, Bruno…

Esta vez fue el turno del chico en esbozar un gesto sorprendido, sin esperarse para nada un comentario así por parte de ella.

-¿Estás segura? Quiero decir… si a ti no te importa…

-¡No, para nada! Vamos, será divertido…-le animó ella, sacando una ball.

Para entonces el chico ya estaba lo suficientemente extrañado de por sí, sin embargo no lo pensó mucho más y se unió a ella en el inminente combate.

Habían mejorado desde la última vez, el magnemite de Teo ahora era un magneton y el whismur de Gabi ya era un ruidoso y enérgico loudred; fue bastante rápido, como la otra vez, y tanto Bruno como Aura volvieron a ir con grovyle y combusken respectivamente.

-¡Loudred, vozarrón!

-¡Magneton, chispa!

El vozarrón de loudred afectó a ambos por igual, dejándolos algo alelados debido al estruendo, al tiempo que magneton se abalanzaba sobre ellos envuelto en electricidad.

-¡Detenlo con hoja aguda!

Grovyle sacudió sus antebrazos con la suficiente fuerza como para lograr detener en seco a magneton, fue entonces cuando Aura indicó.

-¡Ahora, giro fuego!

Al punto un torbellino de fuego aprisionó por completo a magneton, dejándolo inmovilizado, y teniendo así a loudred a tiro.

-¡Impresionar!

-¡Golpe roca!

Aunque loudred atacó primero, dando en el blanco, grovyle contraatacó inmediatamente después con un golpe seco a la altura del pecho que le bajó la defensa de seguido, cosa que aprovechó entonces Bruno a su favor.

-¡Hoja aguda!

-¡Sal de ahí, magneton, bomba sónica!

-¡Doble patada!

Antes de que magneton pudiera moverse siquiera, combusken le asestó un par de fuertes patadas que bastaron para ponerle KO después de verse expuesto ante las llamas, cayendo loudred justo después al no poder interceptar a tiempo el hoja aguda, terminando así el encuentro.

-¡Y otro combate tremendo para la posteridad! Madre mía, sois imparables juntos, os complementáis perfectamente…

-Gracias, Gabi…-murmuró la chica sin mayores pretensiones.

-¡Habéis mejorado un montón también! Cuéntame Bruno ¿cómo lo llevas?

Esta vez la entrevista fue algo más breve que la anterior, destacando la última victoria en el gimnasio de ciudad Petalia y enseñando sus medallas para más señas.

-¡Vaya, menudo recorrido! Sin duda alguna prometes mucho, Bruno ¡te seguiremos de cerca!

-Muchas gracias, Gabi, nos vemos.

Se despidieron de los periodistas y continuaron el viaje hacia el este, llegando a conseguir gracias a un amable pescador una caña de pescar buena entre medias, lo que hizo decidirse a Bruno a capturar con ella su siguiente pokémon de agua.

-Sí, con esta servirá, a ver con qué me encuentro…

-En la ruta 119 hay un largo río que la discurre de norte a sur, podrás pescar todo lo que quieras-reveló Aura.

Fue en ese momento cuando Bruno recordó que fue ella la que le alentó a combatir contra los periodistas, aun a pesar de lo ocurrido la última vez; tras pensarlo detenidamente desde entonces creía saber por qué lo había hecho, sin embargo no estaba del todo seguro de si sacar el tema sería apropiado. Abrió la boca para comentárselo de pasada, sin embargo en ese momento una voz murmuró.

-Un combate de lo más satisfactorio debo decir, lucháis muy bien juntos.

En cuanto se dieron la vuelta se encontraron con alguien que a Aura le era familiar, reconociéndole enseguida y exclamando al verle.

-¡Ah, Máximo, cuánto tiempo!

-Hola Aura, igualmente…

La chica hizo rápidamente las presentaciones entre Bruno y él y se dieron la mano.

-Encantado… espero que no os importe mi comentario, os he visto luchar contra esos reporteros en la playa y realmente tenéis talento-comentó Máximo.

-Ah, tampoco es para tanto, el que sí que tiene talento es Bruno que ya tiene cinco medallas-se excusó Aura rápidamente.

El aludido quiso decir algo al respecto, sin embargo el propio Máximo se adelantó mientras comentaba.

-No te quites mérito, Aura, se reconocer la fuerza cuando la veo, y tú desde luego tienes mucha, más de lo que piensas.

-¿Verdad que sí? se lo digo constantemente, pero no me hace ni caso…-murmuró Bruno sin ningún tipo de reparo.

-¡Oye!-exclamó la chica, algo colorada.

-¡Si es cierto! Te recuerdo que hemos vuelto a ganar…

-Ya, pero…

Máximo les observó por un momento con gesto divertido, aunque en un momento dado comentó.

-Nunca sabemos lo que nos deparará el futuro, y a veces hasta los más débiles sacan fuerzas de maneras que incluso las personas más fuertes son incapaces de comprender. No se es fuerte sólo por poseer poder, sino por saber cómo utilizarlo. Por lo que he visto, Bruno, tú eres más de acción, mientras que tú, Aura, eres más de método. Esto os diferencia pero no os separa, sino que os complementa. Diríase que sois tal para cual en cuanto a combatir se refiere. Incluso puede que en algo más…

Ante eso los dos chicos no supieron muy bien qué decir, a lo que Máximo se disculpó rápidamente.

-Oh, perdonadme, hay veces que me suelo dejar llevar, no era mi intención ofenderos…

-No, tranquilo, no pasa nada…-murmuró Aura, algo colorada.

-No, aunque… ¿eres entrenador, Máximo?-inquirió en ese momento Bruno, con mucha curiosidad.

Ante esa pregunta el aludido le miró de cabo a rabo por unos ínfimos segundos antes de contestarle.

-Sí, sí que lo soy…

-¿Podríamos combatir? Si a ti no te importa, claro, me gustaría comprobar qué clase de entrenador eres…

Ante esa petición Máximo se mostró un tanto sorprendido, como si no se esperara para nada una petición semejante, llegando incluso a esbozar una ligera sonrisa; sin embargo, y para su mala suerte, su respuesta fue rápida y contundente.

-Me temo que no va a ser posible, Bruno…

-Oh, vale, no pasa nada…

-Aunque quizás algún día sí que pueda darte lo que me pides, sigue entrenando y haciéndote más fuerte. ¿Vas a participar en la conferencia Colosalia de este año?

-Sí, claro…

-Bien, esa es una meta excelente, enfócate en ella. He de irme ya, espero volver a veros en otra ocasión y charlar con vosotros más a fondo.

-Está bien, hasta pronto.

Máximo sacó entonces un imponente skarmory, montándose en él y echando a volar, despidiéndose de ellos y perdiéndose rápidamente en la lejanía. Bruno le observó marcharse con el ceño fruncido y gesto inquisitivo, cosa que Aura notó enseguida.

-¿Qué pasa? Se te notaba un tanto… impaciente.

-No lo sé, es sólo que… es extraño ¿sabes?

-¿Por qué?

-Porque… desprendía un halo… ¿cómo decirlo? Como de una fuerza y tesón incomparables, ha sido extraño…

-Te voy a ser sincera, no sé de qué me hablas-admitió ella con gesto confuso.

-Sé que suena raro, ni yo sé cómo explicarlo, es que… hay algo en él que aparenta más de lo que parece a simple vista, por eso le pedí un combate, para comprobarlo…

-Sin embargo te lo negó… ni siquiera dijo por qué, simplemente se negó-observó ella, curiosa.

-Sí…

Hubo entonces un breve silencio entre los dos, Aura le miró divertida, llegando a reírse ligeramente de la situación.

-Soy raro, lo sé…

-¡No, no es por eso, tranquilo! Es sólo que…

-¿Sí?

-Pareces… otra persona, es curioso…

-¿Otra persona? ¿Cómo así?

-Lo llevo notando desde que ganaste a tu padre, es como si… hubieras madurado de repente, te hubieras vuelto más serio en cuanto a combatir se refiere. Y lo cierto es que te pega, hace que te parezcas aún más a él.

Aunque lo normal era que ella fuera la primera en ruborizarse ante sus comentarios, esa vez fue turno del chico sonrojarse especialmente, lo cual le dio una curiosa y muy placentera satisfacción a Aura, ya que no tenía tantas oportunidades como él. Los dos se miraron por un momento, diciéndoselo todo en nada, hasta que finalmente Bruno comentó.

-Eres terrible…

-¿Yo? Qué va, aunque ya era hora que te devolviera alguna que otra puya ¿no crees?-inquirió ella, esbozando una sonrisita.

Ante eso el chico no supo muy bien qué decir, conservando aún el sonrojo y murmurando al poco rato.

-Esto… ¿continuamos pues?

-Claro.

Sin decir mucho más los dos retomaron el paso y se adentraron en la ruta 119, una larga y muy extensa ruta que recorría unos cuantos kilómetros hacia el norte; dado que estaba atardeciendo no había mucha luz en el ambiente, sin embargo al poco rato de entrar en la ruta el cielo comenzó a oscurecerse rápidamente para luego dar paso a una abrupta e intensa tormenta con rayos y truenos incluidos. Litros y litros de agua caían de un cielo encapotado con tal fuerza que se sentían como agujas incidiendo sobre su ropa, sorprendiendo a ambos muchachos.

-¡Madre mía! ¿¡De dónde ha salido esta tormenta?!-inquirió el chico, alucinado, mientras que echaba a correr junto a Aura.

-¡Es muy común que llueva en esta zona de Hoenn!

-¿¡Incluso en verano!?

-¡Sí, aunque en esta época suele remitir de vez en cuando algunos días el resto del año está constantemente lluvioso!

Atravesaron una zona de hierba muy alta todo lo rápido que ésta les permitió, puesto que era tan alta que les llegaba hasta la cabeza y avanzar era muy complicado; debido a esto no pudieron evitar terminar calados hasta los huesos, lo que les alentó a seguir corriendo.

Tras varios minutos que parecieron horas lograron salir de la hierba alta y se encontraron entonces con una frondosa arboleda de hayas y coníferas que se extendía hasta donde la vista abarcaba; un rayo cayó e iluminó las inmediaciones, llegando a ver un enorme hueco en una robusta haya con bastantes años y con un muy grueso tronco.

-¡Allí, en el árbol!-exclamó ella.

-¡Vamos, rápido!

Paliaron el resto de metros que los separaba de ella rápidamente y se metieron en el hueco, teniendo que agacharse para ello. Se dejaron caer en el suelo de golpe y estuvieron un buen rato jadeando y recuperando el resuello, puesto que la carrera que se habían pegado había sido de impresión. En cuanto comenzaron a sentirse más descansados el calor comenzó a ser sustituido por un intenso e incipiente frío, ya que después de todo habían quedado empapados.

-Mierda, qué frío…-masculló Aura, temblequeando los dientes y quitándose el pañuelo.

-Saca a combusken y encendamos un fuego, tenemos que entrar en calor-sugirió él, sacando varias mantas de su mochila.

Se cubrieron con ellas, quitándose así la ropa, y gracias a combusken pudieron encender una hoguera que calentó el ambiente y comenzó a secar su ropa entre medias. Afuera la lluvia seguía cayendo con una fuerza atronadora y no tenía pinta de ir a escampar.

-Bueno, supongo que tendremos que pasar la noche aquí…

-Sí…

Aprovecharon para comer algo mientras dejaban pasar el tiempo, en un momento dado el chico se sorprendió a sí mismo mientras observaba a la chica en silencio y sin decir nada. Hasta ahora Aura se le antojaba una chica interesante y de lo más inteligente, nunca antes había conocido a una persona tan avispada como ella. Y aunque a veces era alegre y divertida, otras veces le daba la sensación de que no conocía del todo a Aura, como si hubiera algo más que le impedía verla tal y como era, dándola un aura misteriosa y, al mismo tiempo, atractiva. Tan absorto estaba mirándola y buceando en sus pensamientos que finalmente la chica se percató de ello, llegando a inquirir en un momento dado.

-¿Pasa algo?

-¿Eh, qué?

-¿Estás bien?

-¡Ah, sí, sí, claro! Sólo… pensaba.

-Oh… ya…-murmuró ella, apartando la mirada.

Hubo entonces un breve minuto de silencio antes de que Bruno volviera a hablar.

-Pensaba en el combate contra Gabi y Teo ¿sabes? En principio no quise decirles nada porque supuse que no querías volver a tener que combatir contra ellos, pero luego tú me alentaste… la verdad es que me confundiste un poco ahí…

Ante eso Aura se quedó un poco cohibida, pensando bien en lo que diría a continuación.

-Bueno, si lo hice fue porque supe que tú sí querías volver a luchar contra ellos… tampoco hace falta que te limites así por mí…

-Ya, pero no soy el único aquí ¿sabes?-apuntó el chico.

-¿Qué quieres decir?

-Pues exactamente eso, no estoy sólo aquí, tú estás conmigo, estamos viajando juntos, y tu opinión también cuenta. Sé que no te gustó en su momento que tratara de meterte así sin más en el programa, por lo que preferí no involucrarte más…

-Pero… era un combate, tú nunca dices que no a un combate…-murmuró ella, extrañada.

-Sí, pero eso no significa que no sepa decir que no. Tu opinión también importa, Aura, tú me importas… porque estamos juntos en esto.

La chica sintió una súbita punzada en el pecho, al tiempo que el corazón comenzaba a latirla con violencia; por enésima vez volvió a sonrojarse, esta vez con más fuerza que nunca, sin poder evitar esbozar una sonrisa.

-Supongo que querías desempatar…

-Aparte…-admitió el chico, divertido.

-Agh, para ya…

Los dos se rieron con confidencia, sintiendo como una agradable sensación les ayudaba a entrar en calor. Sin embargo Bruno se apresuró a comentar.

-Pero es cierto, tú importas, Aura, no hagas algo que no te gusta o te incomode sólo porque a mí me mole.

Inconscientemente la chica volvió a sonreír, apoyando la cabeza en la pared del tronco y murmurando de seguido.

-Eres de lo que no hay, Bruno…

-¿Y eso por qué?-inquirió él, alzando una ceja.

Sin embargo Aura no contestó a esa pregunta, observando la lluvia con un gesto difícil de discernir; por su parte el chico prefirió dejarlo estar, acomodándose entre las mantas y dejando pasar el tiempo.

En cuanto la ropa se secó se volvieron a vestir y, tras eso, sacaron los sacos de dormir, acurrucándose en ellos y echándose a dormir.

-Buenas noches, Aura.

-Buenas noches, Bruno…

La hoguera siguió crepitando hasta apagarse. Afuera el sonido de la lluvia los meció hasta que se durmieron sin darse cuenta.


Al día siguiente la ruta amaneció con rastros de la lluvia de anoche y un cielo encapotado aunque no tan oscuro como ayer; tras despejarse comieron un poco, recogieron las cosas y continuaron su camino hacia el norte.

La arboleda continuaba durante varios kilómetros más hasta llegar a una parte de la ruta en la que comenzaba a extenderse un frondoso y escarpado valle por el que discurría un río natural que nacía en la parte más norteña de ese lado de la prefectura y desembocaba en el delta de la ruta 118. Al ver el río, Bruno recordó su caña buena que aquel pescador le regaló y fue a estrenarla rápidamente.

-A ver qué se pesca por aquí…

-Dicen que esto de la pesca requiere mucha paciencia-comentó Aura, sentándose a su lado.

-Bueno, pues se espera, yo no tengo prisa…

Siguiendo los consejos e indicaciones que le dio el pescador preparó el cebo y lo lanzó con fuerza echando la caña hacia atrás y luego hacia delante; el sedal planeó sobre el agua hasta acabar más o menos a la mitad del ancho río, comenzando a flotar lánguidamente mientras que la corriente lo movía un poco, obligando al chico a recoger el carrete de vez en cuando. Mientras esperaban estuvieron hablando animadamente, acompañados además de sus pokémon. Sacó a plusle y le enseñó rayo con la MT que le regaló Erico, dándole indicaciones para que lanzara una buena descarga en cuanto picara algo interesante.

-¿Qué estás buscando exactamente?-inquirió Aura en un momento dado.

-Nada en especial, siempre y cuando sea de agua. Algo me dice que lo voy a necesitar…

-Oh, así que algo te lo dice…-murmuró ella, divertida.

-Huy, sí, puede que las exuberantes y paradisíacas playas de por aquí tengan algo que ver…-asintió el chico, siguiéndola el juego.

-Entiendo… no es como si estuviéramos en una isla continental o algo parecido…

-No, que va…

Hubo un breve silencio entre los dos antes de que se echaran a reír con gran complicidad.

-¿Demasiada agua?-inquirió la chica, entre risas.

-Meh… le doy un 7,8…

Otra carcajada resonó por la orilla, espantando a algunos pokémon cercanos mientras que los suyos les miraban ceñudos, sin entender muy bien a qué venía el chiste.

Aunque fue entonces en ese justo momento, riéndose como tontos, cuando el sedal se agitó brevemente antes de que un pokémon picara el anzuelo; Bruno se levantó de improviso, mascullando de seguido.

-¡Ah, tengo algo, tengo algo!

-¡Vaya, qué rapidez!-exclamó Aura, impresionada.

Inmediatamente comenzó a recoger el sedal enrollando el carrete y lo acercó hasta la orilla, cansándolo poco a poco y haciendo fuerza de vez en cuando. Una vez que sintió como el sedal se aflojaba, tiró de golpe y un pokémon que a las primeras de cambio le pareció feísimo surgió del agua y cayó en la orilla delante de él.

-¿Qué es eso?-inquirió el chico de golpe.

-Oh, pero qué cosa más fea…-murmuró Aura.

Bruno sacó la pokédex rápidamente y se informó al respecto.

-Feebas, el pokémon pez; tiene las aletas rasgadas y melladas desde que nace, y junto con su cuerpo poco compacto no atrae mucho la atención. Sin embargo posee una extraordinaria fuerza vital que le permite vivir en casi cualquier ambiente que se precie. Se alimenta de algas y es fácil de atrapar.

-Bruno, antes de que hagas nada te lo tengo que preguntar… ¿piensas capturar eso?-inquirió Aura, un tanto insegura al respecto.

Por un momento el chico se lo estuvo pensando detenidamente, ya que el aspecto dejaba mucho que desear; sin embargo era de tipo agua, y precisamente andaba buscando uno de ese tipo. Vale que no fuera ningún adonis, pero al menos tenía a mano uno para atrapar; y, desde luego, no pensaba tirarse toda la tarde pescando.

-¡Adelante, plusle, ya sabes lo que tienes que hacer!

En un visto y no visto, el pokémon eléctrico cargó energía en su cuerpecito y luego la soltó hacia un estoico feebas que apenas hizo gran cosa por defenderse, recibiendo una fuerte descarga que lo dejó prácticamente KO.

-¿¡Pero a dónde vas?!

-Aura, me lo he pensado y lo voy a cazar, te mole o no… ¡vamos!-exclamó el chico, lanzando una de las super ball que le regaló el trabajador de Devon.

La ball le cogió sin problemas, dio varios botes y finalmente saltó el seguro; lo sacó rápidamente y consultó sus ataques y estadísticas, aunque nada más hacerlo se quedó helado.

-¿Qué pasa?-inquirió ella al verle la cara.

-Sólo… sólo sabe hacer placaje y azote… y sus estadísticas no es que sean para tirar cohetes…

-¿¡Sólo!?-redundó la chica, sin creérselo.

Bruno asintió mirando a feebas con cara de circunstancia, el cual le devolvía la mirada sin pena ni gloria.

-¿En serio sólo sabes hacer eso?-inquirió él, aún incrédulo.

Feebas hizo un gesto extraño que se podía inerpretar como una especie de encogimiento de hombros y se quedó muy quieto, mirando a la nada con un gesto en blanco.

-Bueno, al menos puedes aprender ciertas cosas… creo que podremos remediarlo-murmuró Bruno, sacando de la mochila varias MTs que pudo ir recolectando durante el viaje.

Así le enseñó hidropulso, daño secreto y surf, aumentando un poco más su repertorio y animando un poco más al pokémon.

-Mucho mejor, si me enfoco en ti y mejoramos juntos seguro que serás capaz de ganar muchos combates-murmuró el chico, acariciándolo.

El pokémon se relajó ante los mimos y sonrió, llegándose a ver un poquito más mono aun a pesar de su aspecto.

-Oh, vaya, parece que le has gustado… tienes buena mano con los pokémon, Bruno…

-Sí, bueno, si algo me enseñó mi padre fue a querer y respetar a los pokémon, independientemente de su tamaño o aspecto. Además, se nota que este es especialmente cariñoso… ¿te gusta, feebas?

Ante esa pregunta el aludido asintió con una sonrisa y agitó su cola en señal de felicidad; los demás se acercaron para saludarle y darle la bienvenida, mostrándose amables con él. Aura les estuvo observando con una media sonrisa en sus labios, llegando a susurrar por lo bajo.

-Eres increíble, Bruno…

-¿Eh? ¿Decías algo?-inquirió el chico, extrañado.

-Ah, no, nada… ¿continuamos?

-Sí, vamos. Volved todos-indicó el chico, mostrándoles sus balls.

Finalmente, y tras recoger el resto de las cosas, se pusieron en marcha puesto que tenían un largo camino por recorrer. Al fondo en el cielo se podían ver algunos claros dispersos, dejando pasar la luz del sol e iluminando parcialmente el alargado valle.


-Informes ¿alguna novedad?

-Nada por el momento, señor, seguimos buscando.

-Maldición… dime que tú tienes algo, Silvina, lo que sea.

-Tengo algo, aunque no sé con seguridad si es lo que buscamos.

-Bueno, tú cuéntame.

-Sí, señor. Al parecer en el instituto meteorológico de la ruta 119 poseen un pokémon poco común capaz de cambiar el clima o algo así he escuchado, no he tenido tiempo de comprobar la veracidad de tales palabras, aunque puede que esté relacionado con lo que estamos buscando.

Ante eso el ceño de Aquiles se frunció, un tanto contrariado; al contrario de lo que hizo creer a Magno no estaban tan cerca de su objetivo como a ellos les gustaría, al contrario que él. Sí era cierto que poseían más recursos, sin embargo, y dada su actual posición, no le convenía hacer demasiado ruido si no quería que su fachada saliera perjudicada. Después de todo le garantizaba una posición de lo más segura y le permitía hacer ciertas averiguaciones que, en otras circunstancias, no podría hacer.

-Bueno, dadas las circunstancias por las que atravesamos no está de más asegurarse, sólo por si acaso. Ve allí a ver qué puedes averiguar.

-Sí, señor, a sus órdenes-murmuró Silvina, cuadrándose ante él.

-Bien… y en cuanto a ti, Matías…

-¿Señor?

-Quiero resultados, no me vengas con naderías o me pensaré mejor tu situación. Tolo está ganando puntos de cara al resto de reclutas, y ha demostrado que apunta alto…

Si alguien conocía bien a sus propios hombres era precisamente él; aun a pesar de lo acomodado que estaba Matías como comandante, sabía que con la motivación apropiada rendiría mucho mejor, y sabiendo que esos dos siempre habían mostrado signos de una intensa rivalidad, decidió aprovechar esto a su favor. Nada más oír el nombre del musculoso recluta de mayor rango, Matías esbozó un gesto molesto y anunció con voz queda.

-¡No le defraudaré, señor, le daré lo que busca!

-Así me gusta…

Ante esa situación Silvina no pudo evitar esbozar un gesto gracioso, llegando a reírse por lo bajo; ante eso Matías reaccionó mascullando.

-¿Qué ha sido eso? ¿¡Te parece gracioso, Silvina?!

-Pues sí, mucho, aunque no me esperaba menos a decir verdad…

-¡Repite eso!

De los dos Silvina era, con toda seguridad, su mejor comandante y con diferencia; inteligente, resuelta y, sobre todo, leal, se había ganado a pulso su puesto y cumplía las órdenes con admirable eficacia, incluso añadía puntos a su favor investigando por su cuenta sin que él la tuviera que decir nada. Antes de que la cosa fuera a peor Aquiles cortó la discusión rápidamente.

-¡Suficiente! ¡No estás empezando bien, Matías, ve a hacer lo que te he ordenado, ya!

Ante eso el aludido se amedrentó, murmurando de seguido.

-Sí, señor… me retiro ya.

-Así me gusta-murmuró él, haciéndole un rápido gesto con la mano.

El comandante se retiró y, una vez solos, Silvina se dio el lujo de opinar al respecto.

-Sigo pensando que debería ascender a Tolo y ponerle en su lugar, señor, después de todo el grandullón ha demostrado tener mucha más garra que él…

-No creas que no lo he pensado, pero que Tolo esté al mando de los reclutas también me viene bien, los disciplina, los mantiene vigilados… y eso me interesa.

-Entiendo, después de todo usted es quien tiene la última palabra.

-Me alegra ver que tienes tus prioridades en orden, Silvina.

-Desde luego… iré a eso a no más tardar, aunque antes tengo algo más para usted, señor.

-Oh ¿de veras? Sorpréndeme…

La mujer le dio entonces una cinta de vídeo beta, en la cual en su pertinente etiqueta se podía leer: Operación entrenador.

-¿Qué haces con esto? Os tengo dicho que no saquéis material de la cadena…

-Lo sé, pero debería ver lo que hay en esta copia, es de la última grabación y algo me dice que le podría interesar.

Aquiles la miró ceñudo, sin saber muy bien a qué se refería, sin embargo antes de que pudiera decir nada más ella se despidió y se marchó de allí. Normalmente en otras circunstancias Aquiles no le permitiría a nadie un comportamiento semejante, pero viniendo de ella sabía que era algo por lo que merecía la pena arriesgarse. Esbozando entonces una sonrisa introdujo la cinta en un reproductor beta que tenía en su despacho y le dio al play. Operación entrenador era uno de esos espacios dedicados a entrenadores, un clásico, nada del otro mundo, sin embargo en ese episodio había algo que, en cuanto lo vio, no pudo creer que pasara por alto en las últimas revisiones. Esbozó entonces una grandiosa sonrisa, murmurando de seguido.

-Oh, Silvina, tú sí que sabes cómo hacerme feliz…

Giró entonces su silla y se inclinó sobre su mesa, haciendo mano del teléfono y haciendo unas cuantas llamadas. Al lado una cajita de seguridad descansaba con un candado de seguridad guardando su contenido.


¡Y continuamos con Pokémon! Empieza ahora un viaje por quizás mi zona de Hoenn preferida, las rutas 119 y 120 tienen un encanto especial que me darán mucho juego a la hora de describir el entorno, y apovecharé las ocasionales tormentas para sacar más buenos momentos entre Bruno y Aura como los que han tenido hasta el momento. La verdad es que me está gustando mucho cómo me está quedando su relación, en su día también me gustó cuando la escribí por primera vez, pero ahora que estoy puliendo y mejorando detalles aquí y allá me está gustando especialmente, sobre todo por la complicidad tan estrecha que tienen, y eso que aún no han llegado ni al ecuador de la historia y, por consiguiente de su relación. Ya iremos viendo más cosas, eso por descontado.

Por otro lado tenemos una nueva captura, y sí, Bruno tiene una suerte que no se la cree ni él XD por lo que tengo entendido nerfearon al extremo la gran mayoría de las mecánicas de los juegos de tercera generación en los remakes, por lo que ahora es más fácil que nunca atrapar un feebas. He de admitir que nunca logré atrapar uno en los originales, siendo una experiencia de lo más traumática en ese sentido, por lo que creo que el chico se merece, y con creces, un buen pokémon de entre los que se vendrán en el futuro, claro está.

Y para acabar tenemos un poco más de trama por parte del equipo Aqua, los cuales están preparados para realizar su siguiente movimiento; esperad un capítulo más antes del parón habitual, por lo que veremos un poco más de ellos en el siguiente.

Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!