Capítulo 21
Borrascas
El viaje continuó mientras recorrían toda esa lluviosa zona de Hoenn. No todos los días llovía, pero tendía a hacerlo por las tardes y cuando comenzaba a atardecer, obligándoles a resguardarse cada vez que ocurría hasta que paraba; por suerte eran chaparrones cortos pero intensos, lo que hacía que el río creciera un poco cada vez que las nubes descargaban.
La acción del río en la zona tras tanto tiempo había formado una extensa y profunda vaguada por donde confluía la corriente, a veces era tan abrupta que formaba varias cascadas en determinados puntos, otorgando gran variedad al paisaje; debido también a las constantes lluvias la vegetación era abundante, siendo eminentemente un bosque subtropical húmedo caducifolio, en el cual destacaba la presencia de una vegetación de lo más variada, desde hayas, coníferas, robles e incluso algunas plantas tropicales y laurifolias. Durante todo el camino no dejaron de ver gran variedad de árboles frutales llenos de bayas de muchos tipos, por lo que aprovecharon y llenaron sus mochilas con toda clase de bayas, Aura era toda una entendida y le estuvo guiando un poco.
-Algunas bayas permiten recuperarse en parte a los pokémon, las más beneficiosas son las zidra, se distinguen por su color amarillento ¿ves?
-Ajá… ¿y esta de aquí?-inquirió él, señalando a una más redondita y de color azul.
-Esa es una baya aranja, también recupera salud pero no es tan eficaz como una zidra, coge unas cuantas, siempre viene bien tenerlas.
-Vale…
-Bien… mira, éstas también son muy útiles sobre todo para problemas de estado, esta tan arrugada de aquí es la caquic, que cura la confusión...
-Oh… ¿y esta de aquí?-señaló Bruno, mostrando unas pequeñas bayas redonditas de color rojo y tallo enrollado.
-Ah, zrezas, curan la parálisis…
-Bien, cogeré unas cuantas…
-Coge todas las que puedas… mira, otra útil, las meloc sirven para el envenenamiento, quizás una de las más útiles. Pillo unas cuantas.
-Caramba, hay un montón…
-Sí… mira, safre y atania, para quemaduras y sueño respectivamente… de aquí salimos cargados.
-Ya ves, necesitaremos una bolsa más grande para llevarlas todas… mira, otra zidra…-observó el chico, cogiendo otra baya amarillenta.
-A ver… ah, no, esa es una perasi, para el congelamiento, no es un estado muy común pero coge unas pocas si eso…
-Vale… anda ¿y esta verde tan redondita? No se parece a ninguna que ya hayamos visto…
-¿Verde dices? Entonces no puede ser otra que… ¡sí, la es, una ziuela, esta es la mejor de todas ya que cura cualquier problema de estado! No suelen dar muchos tallos, quizás nos venga bien plantar esta…
-Uauh, Aura, me dejas impresionado, sabes un montón, en serio…
-Ah, no es para tanto, todo lo que sé de bayas es gracias a mi padre, para un naturalista como él es vital identificar todas las bayas importantes.
Entre los dos recogieron suficientes bayas como para parar un tren, continuando enseguida una vez que estuvieron bien provistos.
Iban a paso ligero, aunque de vez en cuando se detenían para admirar el paisaje cuando no llovía a cántaros; en ocasiones el cielo aclaraba y dejaba pasar la luz del sol, iluminando ampliamente el valle y haciendo brillar el agua del río, ofreciendo una estampa impagable.
-Vaya, es precioso…-murmuró el chico, encantado.
-Sí, esta es de las zonas más coloridas de todo Hoenn, si me tuviera que quedar con alguna sería esta y quizás con la de la ruta 120…
-Hoenn es una prefectura de lo más variada…
-Sí…
Aunque aparte de flora también había una gran variedad de fauna, viviendo pokémon de todo tipo por sus inmediaciones; una mañana vieron una numerosa bandada de beautifly echando a volar sobre el agua, llamando gratamente la atención al beautifly de Bruno y uniéndose a ellos un rato en su rutinaria procesión. En tierra también vieron pokémon de tipo planta como oddish, gloom, y otros como zigzagoon y linoone, aunque destacó sobre todo un pokémon en concreto que dejó anonadado al chico en cuanto lo vio. Era cuadrúpedo y bastante grande, tenía unas alas verdes en forma de hojas de lo más curiosas y un largo cuello que le hacía ver el doble de alto, se informó con su pokédex rápidamente.
-Tropius, el pokémon fruto; esta especie destaca por comer mucha fruta, le gusta tanto que es debido a esto que él también la da. Su carácter pacífico y tranquilo atrae hasta a los niños, y se hacen toda clase de zumos y postres con la dulce fruta de su cuello. Bate las hojas de su lomo como si fueran alas, pudiendo volar con ellas. En primavera libera polen por el cuello.
-Vaya, impresionante…
-Y eso no es todo, mira… ¡hola, tropius!-exclamó Aura.
El aludido miró hacia abajo al oir su voz y agachó la cabeza hasta su altura, dejándose acariciar por ella.
-Hola, grandullón… ¿nos dejas coger un par?
El pokémon asintió y permitió que la chica cogiera un par de frutas de su cuello, pasándole una a Bruno.
-Pruébala.
El chico la peló y le dio un mordisco, sorprendiéndose de lo dulce, jugosita y rica que estaba.
-¡Madre mía, está de vicio!
-¿A que sí? esto es de lo mejor que hay por aquí, eso por descontado… ¡gracias, tropius!-exclamó ella, acariciándole una vez más.
El pokémon esbozó una tierna sonrisa, lamiéndola la cara y haciéndola arrumacos varios; Bruno no pudo evitar reírse abiertamente ante tan tierna estampa, comentando al respecto.
-Vaya, estáis para una foto…
-Sí, suelen ser muy cariñosos.
En un principio pensaron que la cosa se quedaría ahí y nada más, sin embargo tropius comenzó a seguirles al cabo de un rato, dando a entender que se había encariñado con Aura.
-¿Qué pasa, quieres venir con nosotros?-inquirió ella, que no se esperaba para nada algo así.
El pokémon asintió, dándola un toque con su hocico en el hombro en un gesto cariñoso.
-Parece que le has caído bien…-observó Bruno, divertido.
Ante eso la chica sonrió, halagada, y no necesitó mucho más para convencerse, sacando entonces la super ball que el trabajador de Devon la regaló y usándola para capturarlo. Tan solo bastó un solo toque en su gran cuerpo para cogerlo, botando rápidamente y saltando el seguro en tiempo record.
-Tú también tienes buena mano con los pokémon-comentó en ese momento Bruno.
-Sí, bueno, supongo que estudiarlos tanto tiempo tiene sus ventajas…
-Mira, ahí suenas más a ti misma-comentó entonces él.
-¿A mí misma? ¿A qué te refieres?
-A que suenas como cualquiera que te conozca lo suficientemente bien se esperaría. Y no me esperaba menos de ti, eso desde luego…
La chica volvió a sonrojarse por enésima vez, un tanto azorada, llegando incluso a murmurar por lo bajo.
-Eres el único entonces…
Por un momento parecía que el chico no se había percatado de estas palabras, sin embargo comentó en ese momento.
-Pues es una pena…
Ante eso ella le miró con gesto inquisitivo, sin entender muy bien a qué venía ese comentario, a lo que Bruno contestó rápidamente.
-No sabe bien la gente lo que se pierde con alguien como tú.
Una vez más las mejillas de Aura se encendieron, al tiempo que ella musitaba cubriéndose con las manos.
-Agh, ten compasión…
-Je, je, es que me lo pones muy fácil…-murmuró Bruno, divertido.
-Idiota… ya te la devolveré, ya…
-Bien, así desempatamos…
Aunque había veces que el chico conseguía enervarla de vez en cuando, en el fondo la gustaba esa dinámica que había entre los dos, puesto que se complementaban mutuamente. En el fondo ella disfrutaba estar así de bien con él, por mucho que luego la molestara. Y algo la decía que el chico también, aunque no lo dijera como tal.
El viaje continuó sin muchos contratiempos, al menos para Bruno, mientras entrenaba por el camino luchando contra los entrenadores que se encontraban, contra pokémon salvajes o bien haciendo un todos contra todos con sus pokémon; no tenía ningún tipo de entrenamiento específico favorito, aunque el todos contra todos venía bien para organizar y prevenir estrategias de todo tipo, lo que fue particularmente útil a la hora de entrenar a feebas, el cual necesitaba mucho más trabajo en comparación al resto del equipo al ser la captura más reciente.
-Muy bien, por lo que veo ninguna de tus estadísticas es muy boyante, por lo que nos enfocaremos en cada una poco a poco, empezando por el ataque. Comprobemos tu fuerza actual, placaje contra plusle.
Aun a pesar de su pobre aspecto tenía una velocidad moderada que le permitió atacar primero, embistiendo directamente al tipo eléctrico; sin embargo no fue un golpe muy fuerte ya que plusle apenas lo notó.
-¡No pasa nada, veamos qué tal el especial! ¡Hidropulso contra beautifly!
El pokémon bicho volador recibió el ataque de lleno, aunque no fue tan potente como era de esperar, haciéndole poco daño.
-¡Vale, ahora surf contra grovyle!
El pokémon planta soportó la normalmente fuerte embatida acuática contra él sin muchos problemas, recomponiéndose rápidamente.
-¡Daño secreto contra swellow!
Dado que ese era un ataque cuyo efecto variaba dependiendo de donde el atacante estuviera situado, feebas atacó lanzando varias hojas hacia delante como si estuviera haciendo hoja afilada u hoja mágica, aun así apenas le hizo gran cosa. Ante esta situación el pokémon de agua se quedó un tanto desmoralizado al no poder ser tan fuerte como sus compañeros, sin embargo Bruno le animó sin dudar.
-Eh, vamos, no pongas esa cara, puede que no seas muy fuerte ahora, pero si seguimos entrenando todos juntos y te ayudamos a fortalecerte irás a mejor ¿a que sí?
El resto de pokémon asintieron enérgicamente, lo que reconfortó un poco al pokémon de agua, volviendo a estar a tope enseguida. Por su parte Aura les observaba entrenar cerca de allí mientras repasaba sus inventarios, llegando a esbozar una cálida sonrisa entre medias. Su constancia y usual buen ánimo siempre la había gustado.
-Al menos él es sincero consigo mismo… ojalá fuera como él-pensó la chica, cambiando su semblante por uno más mustio.
Trató de pensar en otra cosa mientras retomaba el inventario, sin embargo en ese momento comenzó a soplar el viento, trayendo consigo un aroma a humedad que sólo podía presagiar una cosa; levantó la vista y vio entonces un enorme cúmulo de nubes negras como el carbón aproximándose hacia ellos desde el norte, alertándola enseguida.
-Oh, no… ¡Bruno, hay que irse!-exclamó ella, recogiéndolo todo.
El ambiente se oscureció rápidamente y los dos echaron a correr en compañía de sus pokémon mientras buscaban un lugar donde cobijarse; el viento iba en aumento y varios truenos comenzaban a resonar en la distancia, apurándoles cada vez más.
-¡Hay que buscar un lugar donde resguardarse!
-¡Pues no veo ninguno!
Las primeras gotas de agua comenzaron a caer, al tiempo que otro trueno resonaba con más fuerza; fue entonces cuando feebas, que iba detrás cerrando la comitiva avanzando a saltos, pegó un repentino acelerón que dejó anonadados al resto de los pokémon, poniéndose en cabeza enseguida.
-¡Feebas! ¿¡Desde cuándo eres tan rápido?!-inquirió Bruno, igual de chocado.
-¡Nado rápido!-exclamó Aura al verle.
-¿Eh?
-¡Es la habilidad de feebas, aumenta su velocidad cuando llueve!
Fue entonces cuando, pasando al lado de un frondoso y mullido arbusto, feebas lo encaró y lo atacó usando daño secreto, abriendo entonces un hueco en la hierba por el que podían colarse.
-¡Ah, mira eso!
-¡Ni lo pienses, adentro, adentro!
Aura fue la primera en pasar, seguida por Bruno y el resto de los pokémon, antes de que volviera a llover a mares por enésima vez.
-Vaya, eso ha estado cerca…-murmuró ella, aliviada.
-Sí… caramba, feebas ¿cómo has sabido que aquí dentro había un hueco por donde colarnos?-inquirió Bruno, curioso.
-Parece que daño secreto hace más que sólo atacar… interesante cuanto menos.
Por suerte apenas se habían mojado al momento en el que empezó a llover, por lo que no tuvieron que secarse mucho; afuera la lluvia arreciaba y no tenía pinta de ir a parar enseguida, por lo que se relajaron mientras charlaban y dejaban pasar el tiempo.
-Así que nado rápido… no dejas de sorprenderme.
-Ah, no es para…-quiso decir ella, pero el chico la cortó rápidamente.
-Sí que lo es, ni siquiera yo sé la mitad de todo lo que tú sabes, eres increíble, Aura, en serio.
Ante eso la chica se quedó callada, pensando en algo con lo que rebatir esa afirmación, sin embargo Bruno volvió a hablar, esta vez con algo más de seriedad.
-Aura ¿puedo preguntarte algo?
-Ah… claro…
-¿Por qué te infravaloras tanto? Eres una chica increíble, inteligente y atenta, y aun así no eres capaz de reconocerte a ti misma. ¿Por qué? La verdad es que no lo entiendo…
El silencio posterior fue un tanto incómodo sobre todo para la chica, que por un instante no supo qué decir; ante esto Bruno se apresuró a disculparse, pero antes de que llegara a abrir la boca ella murmuró.
-Yo… nunca he sido popular, nunca he tenido a alguien con quien hablar o congeniar. Las pocas veces que he ido a clase y me he relacionado con mis compañeros o me hacían el vacío o me trataban como si no exisitiera, como si no estuviera ahí. Y cuando lo hacían era sólo para echarme en cara que apenas apareciera o llamarme consentida, mimada o…
La chica se detuvo por un momento, apartando una mirada vidriosa, como si la diera reparo que él la viera así. Por su parte Bruno no dijo nada mientras la escuchaba.
-A decir verdad nunca he tenido amigos, mis únicos amigos fueron los pokémon y la naturaleza, a los que me volqué por completo. Por eso… tú… tú has sido mi primer amigo, Bruno.
El chico se quedó de una pieza, ya que no se esperaba para nada que se fuera a abrir de esa forma ante él; por un momento tan sólo estuvieron ellos dos solos ahí dentro, incluso los pokémon se apartaron para dejarles algo de intimidad. Aura bajó la mirada con gesto abatido, encogiéndose en el proceso. Sin embargo Bruno se acercó a ella y la cogió de las manos, levantando la mirada con gesto sorprendido y mirándole a los ojos hasta que él habló.
-En ese caso ya no estarás sola nunca más, Aura. Yo estoy contigo. Siempre lo estaré.
Una vez más ella sintió como algo en su pecho brincaba, al tiempo que su corazón latía con más fuerza que nunca. No pudo evitar que se la anegaran los ojos, a lo que el chico respondió abrazándola para reconfortarla. Ella apoyó la cabeza en su hombro, al tiempo que musitaba.
-Gracias… gracias, Bruno, de verdad…
-Eres una chica maravillosa, Aura. Te mereces lo mejor.
Ella sintió como si algo en su interior se removiera con fuerza, instándola a hacer lo impensable, sin embargo se contuvo puesto que no quería perder lo que más preciaba. Tan solo se limitó a abrazarle y ser consolada por él, lo que hizo sentirla un poco mejor.
Afuera seguía lloviendo con fuerza, los dos estuvieron contemplando el paisaje desde el umbral del hueco en la hierba, sin percatarse siquiera de que seguían dados de la mano.
Un par de días después de la captura de feebas, y viajando a paso lento pero constante, alcanzaron la parte superior de la extensa vaguada, ya que la peculiar orografía del terreno dibujaba una ligera pero constante pendiente hacia arriba conforme iba aumentando la altitud. No era una zona tan alta en comparación con la zona noroeste de Hoenn, ya que de hecho se alcanzaba a ver ligeramente los bordes de la caldera de Cenizo y la nube de humo y ceniza que soltaba, elevándose por encima de las copas de los árboles, pero igualmente esa altitud condicionaba ampliamente el clima de esa ruta.
-¡Hemos alcanzado el punto más alto de la vaguada, ya queda poco para llegar a ciudad Arborada!-anunció en ese momento Aura mientras consultaba su pokégear.
-¡Genial! ¿Cuánto queda así a ojo?-inquirió el chico.
-Si nos damos prisa para mañana habremos llegado.
-¡Estupendo, vamos pues!
La chica no pudo evitar sonreír ante la alegría y emoción de Bruno, cogiéndole del brazo para seguir su ritmo, cosa que no le importó en absoluto.
En un momento dado, y en cuanto subieron por un ligero promontorio, llegaron a ver el tejado de un moderno edificio que se alzaba sobre los árboles un poco más adelante.
-¿Y eso de ahí?-inquirió Bruno, curioso.
Aura le echó un vistazo rápidamente y anunció.
-Ah, sí, es el instituto meteorológico, ahí se estudia acerca del clima y cosas similares, es una institución muy reconocida a este lado de Japón.
Se acercaron para verlo un poco más de cerca, pero en cuanto llegaron se llevaron una sorpresa; y es que, justo al lado del edificio, dos piratas estaban custodiando el acceso hacia un puente de madera que cruzaba esa parte de la vaguada hacia el otro lado del río. Había otra cascada cerca, puesto que se podía oír el tronar del agua no muy lejos de allí.
-¿¡El equipo Aqua?!-musitó Bruno, con la cara desencajada.
-¿Qué harán aquí?-murmuró Aura.
Eran las seis de la tarde y varios nubarrones comenzaban a acercarse desde el norte, amenazando de nuevo con otro diluvio; en ese justo momento otros dos piratas salieron del instituto meteorológico y relevaron a los que hacían guardia junto al puente, los cuales se retiraron al interior del mismo.
-Están en el instituto…-observó ella.
-¡Vamos a por ellos!-exclamó el chico, haciendo un amago de salir de su escondite, pero Aura le paró.
-¡Espera! No sabemos qué es lo que hacen aquí, y si entras de golpe podrían descubrirte.
Bruno se serenó por un momento y se reorganizó mentalmente enseguida.
-Vale, en ese caso entraré sin que me vean… aunque voy a necesitar que distraigas a esos dos antes ¿crees que podrás?
-Sí, claro, sin problema…
-Bien, en ese caso esperaré aquí y en cuanto los distraigas, entro. Y después quiero que llames a Shy y le cuentes lo que pasa para que venga lo antes posible, toma, aquí está su número-indicó él, pasándola su tarjeta de contacto.
-Vale, aunque…
-¿Sí? ¿Qué pasa?
Hubo un breve silencio entre los dos antes de que la chica volviera a hablar.
-Sé que eres fuerte, pero… ten cuidado.
Bruno sonrió y la aseguró.
-No te apures, ahora vuelvo, será como dar un paseo.
Gracias a la distracción que Aura pudo crear entre los dos soldados que cortaban el paso por el puente, Bruno se pudo colar en el instituto sin ser visto; nada más entrar en el vestíbulo se encontró con un niño de unos seis años escondido tras una gran maceta.
-Ey, pequeño, ¿Qué haces ahí?
-¡Alguien se coló en el instituto mientras yo dormía! ¡Tienen a mi papá, no le dejan irse, ayúdale por favor!-pidió el niño, muy nervioso y asustado.
-Tranquilo, yo ayudaré a tu papá.
El equipo Aqua había tomado casi todo el instituto exceptuando la planta baja, que era donde estaba la secretaría y el decanato, donde no vio a nadie. No era muy grande, sólo tenía unos cuatro pisos y como pudo ver en las listas de espera y los panfletos informativos de las titulaciones sólo daban clases de licenciatura en meteorología, varios másteres relacionados con la materia y prácticas para meteorólogos. A partir de la primera planta se empezó a encontrar con más soldados del equipo Aqua y los batió a todos sin muchos miramientos; no eran particularmente fuertes, y aunque eran numerosos logró derrotarlos a todos fácilmente.
-Muy bien ¿qué estáis haciendo aquí, dónde está Aquiles?-inquirió Bruno, encarando a los piratas.
-¿Crees que te lo vamos a decir así sin más? ¡Sigue soñando, chaval!
-¡El jefe no está aquí, pierdes el tiempo!
-¿Y dónde está? Quiero decirle cuatro cosas…
-¡Se lo puedes decir a la comandante si tanto te interesa!
Ese comentario llamó la atención al chico, por lo que se apresuró a llegar a la última planta para llegar al fondo del asunto. Una vez allí, y tras derrotar a los últimos soldados, se acercó a la última sala al otro lado de la planta, de donde salían dos voces, una de mujer que se le hacía ya familiar y otra más amedrentada. Por un momento se detuvo y comenzó a escuchar la conversación.
-¡Mientes, tiene que haber algo más, lo que sea!
-¡No sé nada más, lo juro, castform es un pokémon autóctono que adapta su fisionomía a su entorno y el clima imperante, tan solo estudio sus patrones de conducta y la causa de sus transformaciones, pero nada más!
-No… no, no… ¡no! ¡Es ridículo, algo debes de estar ocultando!
-¡No oculto nada, de verdad, sólo soy un simple meteorólogo!
-¡Suficiente para mí! ¿Qué sabes de pokémon antiguos?
-¿Pokémon antiguos? ¡Nada, soy meteorólogo, no paleontólogo o historiador, te has equivocado de persona!
Hubo un breve silencio en el que parecía que la mujer se lo estaba pensando, Bruno abrió ligeramente la puerta para ver mejor lo que pasaba y vio entonces a Silvina encarando a un hombre de mediana edad que parecía ser el decano del instituto. No se lo pensó más y, de una patada, abrió la puerta y entró en el aula de golpe al tiempo que gritaba.
-¡Suficiente!
-¿¡Qué?! ¡Tú otra vez! ¿Es que acaso no te cansas?-inquirió Silvina, encarándole rápidamente.
-¡Cuando se trata de vosotros uno nunca se cansa! a ver ¿dónde está Aquiles?-inquirió Bruno, con gesto molesto.
-No ha venido, yo estoy al mando. Me enteré que algo se cocía aquí y hemos venido a investigar, pero este tipo ha resultado ser lo menos útil que he encontrado en años-explicó la administradora, igual de molesta que él o incluso más.
-¿Qué? ¿Ni siquiera tú sabes a qué has venido?
-¡No me dio tiempo a comprobarlo! Aunque… ¿¡Qué demonios hago contándote nada?! ¡Deja de meterte en nuestros asuntos, maldita sea!
-¡Sigue soñando, os dije en su día que no os quitaría la vista de encima y eso mismo hago!
-¡Ja! Eres tan dulce que empalagas… ¡pero estoy harta de ti, no dejaré que te interpongas más en nuestros planes!-exclamó ella, poniéndose en guardia.
Sacó entonces a un mightyena y Bruno optó por beautifly, que imitó el gesto de su entrenador al ver contra quién se enfrentaba. Su animadversión ante esa especie era tal que hasta su fuerza aumentaba en consonancia, recordando los momentos más malos cuando era maltratado por sus preevoluciones. Esto hacía que no reculara ni ante la intimidante mirada de mightyena, ignorando por completo dicha habilidad.
-¡Mordisco!
-¡Disparo demora!
Beautifly fue mucho más rápido y ató a mightyena por las patas, sin embargo el pokémon siniestro logró mantener el equilibrio y trató de librarse de él rápidamente.
-¡Rugido!
Al punto mightyena se adelantó y dejó escapar un gran rugido que hizo recular a beautifly, regresando a su poké ball forzosamente y botando otra al azar, saliendo entonces feebas a combatir. Al verlo Silvina no desaprovechó la oportunidad de burlarse de él.
-¡Ja! ¿En serio vas a enfrentarme con eso? Qué lamentable…
Ante eso Bruno se cabreó en poco menos de medio segundo y, esbozando un gesto encolerizado, chilló.
-¡Te vas a comer tus palabras, desgraciada! ¡Hidropulso!
Feebas fue el primero en atacar lanzando una bola de agua que fue directa hacia su rival, sin embargo Silvina indicó.
-¡Esquívalo!
Usando entonces su agilidad le fue particularmente sencillo esquivar el hidropulso para luego acercarse a él rápidamente.
-¡Triturar!
Antes de que feebas pudiera moverse las fauces de mightyena aprisionaron al pokémon de agua, recibiendo un gran daño que apenas pudo soportar.
-¡No, feebas, aguanta, libérate con surf!
Al instante un buen montón de agua se congregó a su alrededor, obligando a mightyena a soltarlo y golpeándolo en el proceso, pero apenas le hizo gran cosa y soportó la embatida del agua con facilidad, inundándose casi toda la clase en el proceso. Feebas quiso continuar, pero entonces trastabilló y se dejó caer al suelo, agotado.
-¡No, feebas!-masculló Bruno.
-¡Ja, ja, ja, qué triste, el pobrecito es tan feo y débil que no puede contra mi mightyena!-rió Silvina cruelmente.
Bruno lo recogió rápidamente sintiendo cómo la sangre le hervía, nunca antes se había sentido tan cabreado como en ese momento; la ball de beautifly en su cinto se agitó, respondiendo a la furia de su entrenador, y el pokémon bicho volador salió de ella casi tan cabreado como él o incluso más. En un visto y no visto rasgó el aire en dirección hacia mightyena y le embistió con fuerza, empujándolo hacia atrás.
-¡Esa pequeña molestia voladora otra vez! ¡Acaba con ese insecto, contoneo!-exclamó Silvina.
Mightyena hizo entonces un extraño amago a beautifly, el cual se molestó aún más si cabía, sin embargo sus ojos se vieron envueltos en un brillo rojizo, evidenciando así su estado.
-¡Agh, no, aguanta ahí, beautifly, tornado!
Sin embargo el pokémon bicho volador estaba tan ofuscado que dio vueltas sobre sí mismo, golpeándose contra una mesa cercana.
-¡Todo tuyo, triturar!
De nuevo el pokémon siniestro mordisqueó sin piedad a beautifly, el cual se sacudía ferozmente entre sus fauces; los golpes eran tan contundentes que, en un momento dado, la confusión se le pasó de improviso y, aprovechando el momento, le enganchó de golpe con su trompa y le drenó parte de sus fuerzas con megaagotar, obligándole a soltarle.
-¡Eso es, tornado!
Con un gesto de furia grabado en su cara, beautifly agitó sus alas con tanta fuerza que la ventolera resultante fue mucho más potente de lo normal, lanzando a mightyena por los aires hasta estamparse contra la pared contigua. El golpe fue tan crítico que el pokémon siniestro cayó al suelo completamente KO.
-¡Mightyena!-exclamó Silvina, alucinada.
-¡Eso es, beautifly, buen golpe!-exclamó el chico, satisfecho.
La comandante lo recogió con furia y Bruno la imitó rápidamente.
-¡No me voy a rendir!-exclamó ella, sacando entonces a su carvanha.
-¡Ni yo! ¿¡Qué te has creído!? ¡Vas a lamentar haber insultado a mi feebas!-musitó el chico, sacando a plusle.
El pokémon eléctrico encaró al de agua y siniestro con gesto molesto, consciente de lo que había pasado.
-¡Plusle, rayo!
-¡Cara susto!
Plusle fue a atacar, haciendo chisporrotear sus mejillas, pero la cara que puso carvanha le intimidó tanto que no pudo moverse a tiempo.
-¡Triturar!
Acto seguido abrió sus enormes fauces y aprisionó con ellas a plusle, mordisqueándole repetidamente y dañándole bastante en el proceso.
-¡No, plusle!-exclamó Bruno.
-¡Eso es, carvanha, sin piedad!-exclamó Silvina, con una sonrisita triunfal.
-¡Záfate con rayo!
-¡No le dejes, chirrido!
De lo más hondo de su garganta, un sonido agudísimo sacudió los tímpanos del pequeño pokémon, dejándole muy tocado y con sus defensas bajadas.
-¡Plusle, no!
-¡Ahora, hidrobomba!
Una columna potente de agua se llevó por delante a plusle, que en esos momentos estaba chisporroteando, evidenciando entonces que había estado cargando previamente. Bruno supo entonces que debía de atacar y, sin dudarlo, exclamó.
-¡Ahora, rayo!
Inmediatamente después plusle soltó la energía a la vez que el hidrobomba le arrastraba; como resultado, el corrientazo recorrió el agua rápidamente hasta llegar a carvanha, afectándole en demasía la sacudida y dejándole hecho un trapo.
-¡Carvanha, no!-exclamó Silvina, derrotada
Bruno cogió en brazos a plusle, el cual estaba algo dañado por las dentelladas.
-¿Estás bien, plusle?
El pokémon gimoteó débilmente debido a las heridas, por lo que Bruno lo devolvió a su ball enseguida y miró con un deje de furia a Silvina, la cual se sintió acorralada.
-Maldición, menuda pérdida de tiempo, eres tan fuerte que agobias, ni siquiera hemos podido sacar nada en claro. Esto no le va a gustar al jefe…
-Sí, eso, dile a tu querido Aquiles que has fracasado, a ver qué te dice-la animó él, mordaz.
Sin embargo, y para sorpresa del chico, la comandante esbozó una siniestra sonrisita, comentando acto seguido.
-¿Sabes? Lo cierto es que no deberíamos preocuparnos tanto por alguien como tú, eso lo sabe hasta él. Después de todo sabemos muy bien contra quién nos enfrentamos, Bruno de Villa Raíz…
Ante esa frase el chico se alarmó, sin saber muy bien a dónde quería llegar, sin embargo ella continuó con total desparpajo.
-Por cierto ¿dónde está tu amiguita, aquella que dio al traste con la máquina del equipo Magma? Siempre vais juntos, me extraña que no esté contigo… ¿no ha querido unirse a la fiesta? Qué pena, me hubiera gustado saludarla…
Ante eso el chico esbozó un gesto furioso, musitando de seguido.
-Déjala en paz, esto es entre vosotros y yo…
-Oh, vaya, veo que te he tocado la fibra sensible… debe de importarte mucho entonces ¿no? Qué bonito…
Para entonces la cara del chico era tal que hasta ella supo que no debía apretarle mucho más, sin embargo en ese momento una voz resonó desde el otro lado de la planta, anunciando de improviso.
-¡Interpol, están todos detenidos!
-¡Shy! ¡Aquí, aquí!
Esta vez fue el turno de Silvina de alarmarse, reaccionando de seguido y mascullando.
-Más te vale no meterte más donde no te llaman o si no...
Y, tras esas palabras, hizo explotar una bomba de humo, huyendo junto con sus hombres; Bruno sacó a beautifly para disipar el humo, pero para entonces ya se habian fugado y Shy entraba en el lugar a trompicones y con las manos vacías.
-¡Maldita sea mi estampa, esto es lo último!
Bruno no dijo nada, demasiado ocupado pensando en sus propias cosas sobre todo ahora, más preocupado que nunca. Por su parte el agente de la Interpol estuvo haciendo las pertinentes preguntas y tomando declaración tanto al decano del instituto como a Bruno, que fue de lo más parco en palabras. Aura, que estuvo con él en todo momento, lo notó y le preguntó al respecto.
-Hey ¿estás bien?
-¿Eh? ¿Qué?-inquirió él, distraído.
-Que si estás bien, estás muy callado… ¿ha pasado algo?
Ante esa pregunta Bruno no supo muy bien qué decir al respecto, mirando a Aura con gesto preocupado; no sabía muy bien a qué venía todo eso por parte de Silvina, estaba claro que les habían investigado, y temía lo que la pudieran hacer. Debía de protegerla a toda costa, y no estaba seguro de si contárselo era la mejor opción.
-Sí, sí, sólo estoy molesto, eso es todo…
La chica esbozó entonces un gesto comprensivo, apresurándose entonces a calmarlo.
-Bueno, no pasa nada, al menos no se han llevado nada ni han hecho daño a nadie…
-Ya, ya…
-¿Pokémon antiguos? ¿Buscaban información sobre pokémon antiguos?-inquirió Shy en ese momento.
-Eso es lo que esa mujer me preguntó, así que sí, eso parece. No supe decirla nada puesto que no es mi especialidad, al principio se interesó por mi castform por su capacidad de cambiar de aspecto dependiendo del clima, pero después de ver que no tenía nada que ver con lo que buscaba, se puso más violenta-explicó el decano junto a su hijo, el niño pequeño que vio abajo.
-Entiendo… y luego llegaste tú, Bruno-añadió el agente.
El aludido tan solo asintió, sin decir mucho más.
-Bien, partiremos desde aquí, lo cierto es que me ha servido de mucho su testimonio, muchas gracias por su colaboración.
-No ha sido nada. Por lo que decía me dio la sensación de que buscaba alguna manera de controlar el clima, pero si me lo pregunta a mí he estado investigándolo durante años y es ridículo creer que el hombre puede cambiar el tiempo a su antojo.
-Sí, ciertamente…-murmuró Shy, echando un rápido vistazo a sus notas y quedándose ciertamente pensativo al respecto.
Una vez que terminó con las pesquisas comenzó a recoger todo para marcharse, sin embargo Bruno se acercó a él con gesto serio.
-Shy ¿puedo hablar un momento contigo?
-Ah, Bruno, sí, dime… ¿estás bien, muchacho? Te he notado esta vez más tranquilo que de costumbre…-observó el agente, un tanto extrañado.
-Sí, bueno…
Antes de decir nada se aseguró que Aura no estaba cerca, comentando de seguido.
-Se trata de la comandante, Silvina, me ha amenazado tanto a mí como a Aura, parece ser que nos han estado vigilando.
Esa información cogió por sorpresa a Shy, el cual inquirió de seguido.
-¿De veras? Por un lado suena como algo lógico teniendo en cuenta que les has podido poner en jaque hasta ahora, pero ¿por qué se tomarían tantas molestias?
-No lo sé, y eso es precisamente lo que me preocupa, sobre todo por Aura. Tal vez… si tú pudieras hacer algo…
Ante eso el agente de la Interpol suspiró con gesto apurado, viendo por donde iban los tiros y comentando de seguido.
-Pues… a ver, la cosa es que eres un colaborador externo no oficial, no un testigo protegido ni nada parecido, no puedo ponerte protección así como así, sin una razón de peso…
-Ya, entiendo…
-Esto no quiere decir que no vayamos a pasar por alto este detalle, eso sí, de hecho te agradezco que me lo hayas contado porque una cosa que sí podemos hacer es añadir amenazas e intimidaciones a su expediente, eso haría aumentar su índice de peligrosidad de cara a la agencia, y de esta forma destinar más medios y efectivos a la investigación. Por mi parte se refiere no te puedo garantizar una seguridad total, ya que después de todo tenemos que destinar nuestros efectivos a otros asuntos, pero trataremos de vigilar vuestro entorno de vez en cuando.
-Vale, gracias igualmente, Shy…
-No es nada, muchacho, id con cuidado de ahora en adelante, y a la mínima que veas, llámame.
Tras hablar con él el agente se marchó y poco después vino Aura.
-Ah, aquí estás ¿dónde estabas?
-Había ido a tratar a plusle y feebas, como me dijiste que se habian enfrentado a Silvina y salieron un poco escaldados…
-Ah, sí, gracias…
Ambos pokémon estaban ya como nuevos y listos para la acción, aunque feebas estaba algo afligido debido a que apenas pudo hacer casi nada ante mightyena; al ver esto, Bruno se apresuró a hablar con él.
-Lo siento, feebas, las circunstancias te hicieron salir a combatir cuando aún no estabas preparado. Pero no te preocupes, seguiremos entrenando para hacerte más fuerte y, en cuanto estés listo, entrarás en combate. ¿Vale?
Las palabras del chico animaron un poco más al pokémon, asintiendo con una grata sonrisa; recogió a sus pokémon y, tras despedirse del decano del instituto, salieron afuera y retomaron el viaje.
El puente que antes estaba siendo bloqueado por el equipo Aqua volvió a ser transitable y lo cruzaron, llevándolos al otro lado de la vaguada sobre el río y ante una hermosa cascada que estuvieron contemplando un ratito antes de seguir adelante. Al otro lado el camino continuaba por ese lado entre una frondosa vegetación y con bastantes charcos salpicando el suelo tras el útimo chaparrón, que duró esta vez un poco menos. El sol de la tarde comenzaba a declinar, pintando la ruta de un color rojo pardo intenso.
Pero ninguno de los dos se dio cuenta de que la criatura de pelaje blanco les observaba desde lo alto del tejado del instituto, marchándose acto seguido y dejando el lugar vacío y solitario.
-¿Has visto algo?
-Nada, pero sí he encontrado algo relativo al asunto que nos atañe…
-Ahora no es el mejor momento, absol, mi hermana sigue perdida.
-Te recuerdo mis condiciones, latios, no hagas que me lo piense mejor.
Por un momento los dos se miraron fijamente, al tiempo que absol aprovechó para recordarle.
-Te dije que te ayudaría y eso he hecho, y tú accediste a mis condiciones.
Ante eso el aludido prefirió no tensar aún más la cuerda, dando entonces su brazo a torcer sin mucha más alternativa.
-Está bien… ¿qué has visto?
-Se trata del grupito de humanos, habian asaltado un lugar no muy lejos de aquí, al parecer buscaban información…
-Ya… ¿es el mismo que me comentaste la otra vez?
-No, no, este es otro distinto.
-Ah ¿Que hay dos?
-Sí, este en concreto busca información acerca de pokémon antiguos.
El gesto de latios se frunció, prestando atención por primera vez a lo que absol le decía y comentando de seguido.
-¿No creerás por un casual que se referirán a…?
-¿A qué otra cosa crees que se pueden referir? Y si van tras ellos eso sólo puede significar una cosa…
Latios inspiró y expiró profundamente, pensando a toda velocidad y preocupándose al respecto; ahora había algo más de lo que preocuparse de verdad aparte de su hermana, sin embargo no quería dejarla de lado aun a pesar de todo.
-¿A dónde han ido esos humanos?
-No lo sé, no los tengo localizados aún…
-¿Y qué hay de los otros?
-Al otro lado del río, pasado el desierto, hay que llegar hasta el volcán.
-Bien, vayamos para allá, debemos de averiguar qué saben estos humanos exactamente, quizás no tengan ni idea de cómo hacer nada de lo que pretenden hacer…
-Sí, pero no te confíes tanto, por si acaso.
-Ya… así aprovechamos y peinamos el otro lado de la isla, igual mi hermana está por ahí…
Ante eso absol no dijo nada, ahogando como pudo un suspiro exasperado; aun a pesar de todo seguía dando demasiada prioridad a encontrar a su hermana, y eso les retrasaba de cierta forma. Pero no quería estar de malas con él, después de todo eran viejos amigos y se conocían desde hacía mucho tiempo, por lo que prefirió dejarlo estar. Los dos se pusieron en marcha, dejando atrás esa parte de Hoenn.
¡Más pokémon! Vale, a estas alturas de la película puede que muchos estéis con Bruno y Aura en plan: ¡iros a un hotel! XD y sí, prácticamente se podría decir que estos dos están en el punto más álgido de su relación, y no descarto para nada hacer que vayan más allá dentro de poco, de hecho me siento particularmente inspirado para con esta historia, y no descarto continuar un poco más...
Por otro lado tenemos el asalto del equipo Aqua al instituto meteorológico y con un acercamiento más realista por mi parte, ya que no tiene mucho sentido que quieran a castform sólo por el hecho de que pueda cambiar de forma, suena más a metida de pata por parte de Silvina que otra cosa, por lo que he optado por algo más simple y he aprovechado para meter algo más de continuidad lógica entre capítulo y capítulo.
Y nada más por el momento, os diría que nos veríamos en otra historia, pero ya os digo, esperad quizás uno o dos capítulos más, quien sabe... puta inspiración. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
