Capítulo 22

Volando alto

Tardaron un días más en llegar hasta Arborada debido a las intensas lluvias, aunque también contribuyó en cierta medida el paisaje reinante; cerca de la parte más alta de la vaguada vieron un pequeño lago que formaba el río en ese tramo, varias rocas bastante grandes aseguraban que nada cayera en dirección hacia la cascada. Como esa mañana amaneció bastante despejada y ligeramente cálida, se pusieron los bañadores y se estuvieron dando un baño; los dos se apoyaron en las rocas al tiempo que la suave corriente mecía sus piernas, mientras que sus pokémon disfrutaban por su cuenta. Tanto wailmer como feebas nadaban a gusto por todo el lago y el resto se quedaron cerca de la orilla sin apenas molestarles.

-Están de lo más tranquilos últimamente ¿verdad?-comentó en ese momento el chico, apoyado en una de las rocas.

-Sí ¿a qué se deberá?-inquirió ella apoyada junto a él y entrelazando sus brazos para que no se la llevara la corriente.

Por un momento Bruno no supo dar ninguna respuesta concreta a la pregunta, desde hace un par de días tanto sus pokémon como los de la chica ponían distancia entre ellos y sus entrenadores sin ninguna razón aparente. A veces le daban ganas de saber qué era lo que pasaba por la mente de sus pokémon, sin embargo hasta él sabía que no sería capaz de averiguarlo por mucho que quisiera.


-Pero mírales, si es que están acarameladísimos ¿a qué esperan?

-Oh, vamos, grovyle, no les presiones, deja que la cosa fluya naturalmente… ¿no es romántico?

-Pues lo será para ti, beautifly, pero es harto exasperante. Yo te entiendo, grovyle, esto parece cualquier cosa ya…

-Plusle, no seas así. Yo te entiendo, querida, no les hagas caso…

-Gracias, mawile, sabía que lo entenderías…

-Huy qué finas, por favor… los de mi especie no se andan con tonterías, en cuanto llega la época de celo se monta una algarabía en las arboledas tremenda, eso parece una guerra…

-¡Hala, swellow, qué bestia eres!

-¡Demasiada información, demasiada información!

Ante eso el pokémon volador se echó a reír, divertido, aunque luego comentó.

-¿Y vosotras qué haríais, a ver? Si es que no es más obvio porque no quieren...

-Pues obviamente seguiría dejándoles espacio, para que ellos mismos vean que se quieren, y en cuanto llegue el momento ya se darán cuenta-explicó mawile, toda convencida.

-Exactamente, y si vemos que la cosa se alarga siempre podemos darles algún que otro empujoncito, no muy fuerte, eso sí, ya que eso sería forzar la situación-añadió beautifly, igual de segura.

Los demás pokémon se miraron entre sí con gestos no muy convencidos, aunque en ese momento uno de ellos comentó.

-Voy a romper una lanza a favor de swellow y voy a decir que es demasiado obvio, así que… ¿para qué esperar?

-Tú sabes, combusken-asintió el aludido, divertido.

-Fin de la discusión.

-¡Ahí le has dado, tropius!

Los demás se rieron con ganas y ellas tan solo rodaron los ojos con gesto exasperado.

-Agh, machos…-suspiró beautifly.

-Ya ves, sólo piensan en lo mismo… ¿tú que opinas, lunatone? Bueno…-murmuró mawile, arrepintiéndose inmediatamente después.

Sin embargo el aludido enseguida le quitó hierro al asunto, comentando de seguido con voz profunda.

-No te preocupes, no entiendo mucho de estas cosas así que…

-Agh, lo que pasa es que estamos en inferioridad ¿dónde están wailmer y feebas? ¡Necesitamos apoyo femenino que nos ayude a nivelar la balanza!-exclamó beautifly.

-Están a su rollo nadando por ahí-murmuró mawile, rodando los ojos.

-Anda que ya las vale… ¡chicas, necesitamos vuestra ayuda!

Sin embargo las dos estaban tan relajadas nadando que no se percataron que las llamaban, quedándose cerca de sus entrenadores, los cuales seguían hablando por su cuenta.


-Qué sociables son ¿verdad?

-Sí…

Por un momento Aura pensó que, en ese sentido, hasta sus pokémon la ganaban por goleada, sin embargo prefirió pensar en otra cosa y miró fugazmente a Bruno, pero entonces vio algo en su espalda que la llamó la atención.

-Huy, te ha salido una espinilla… quédate quieto un poco que te la quito-anunció la chica, girándole para verla bien.

-¿Eh? No, espera, un momento…

Sin embargo ella no le hizo caso y, de golpe y porrazo, apretó la piel y la espinilla salió; como consecuencia Bruno dejó escapar un sonoro grito que resonó por todo el lugar y sus colindancias, asustando algunos pokémon voladores que salieron volando hasta perderse en la distancia.

-¡Eso ha dolido!-exclamó el chico, con pesar.

-Exagerado, si no ha sido nada, ya está…-murmuró la chica, mojándole la espalda para limpiar el resto.

-¡No vuelvas a hacer eso! ¿¡Me oyes!?

Por un momento quiso disculparse y dejarlo estar, sin embargo algo hizo que se lo pensara mejor y, con gesto divertido, ella le dedicó una pequeña burla.

Ante eso el chico captó enseguida el tono con el que lo hizo y, sonriendo de igual forma, murmuró.

-Con que esas tenemos ¿eh? ¡Pues toma!

Y entonces, como dos niños pequeños, comenzaron a salpicarse mutuamente; wailmer y feebas se sumaron al juego al verlos en ese plan y cada uno ayudó a su entrenador, ganando Aura de calle en cuanto wailmer les lanzó encima una enorme ola que les arrastró hasta el otro lado del lago junto con el resto de los pokémon.

-¡Vale, vale, me rindo, pero no más, por favor!-musitó el chico, sacándose agua de las orejas.

-¡Sí, buen tiro wailmer!-exclamó Aura, satisfecha.

Por su parte el chico se dio la vuelta y vio tanto a grovyle como a swellow y plusle mirándole atentemente y con gestos confidentes y burlescos grabados en sus caras.

-¿Qué? ¿Qué os pasa?

Ante eso los pokémon agudizaron sus gestos, pronunciándose sobre él de manera obvia y contundente, sin embargo el chico no lo comprendió del todo.

-Estáis muy raros vosotros últimamente…-murmuró él, saliendo del agua.

No estuvieron mucho tiempo más por ahí, ya que después de todo quedaba poco para llegar a su destino, recogiendo rápidamente las cosas y continuando hacia el norte a paso ligero.

Esa misma tarde, y a pocos kilómetros de distancia de Arborada, se encontraron con una persona a la que Bruno hacía mucho tiempo que no veía.

-¡Treto!-exclamó el chico al verle.

-¡Hombre, Bruno, cuanto tiempo sin verte! ¿Qué tal el viaje?-inquirió el hombre, mirándole por encima de sus gafas de sol.

-Bien, ya tengo cinco medallas.

-¿En serio? Vaya, está claro que has mejorado mucho desde la última vez que nos vimos… venga, déjame echar un vistazo a tus pokémon.

-Sí, claro.

Los sacó un momento para que los viera y el cazatalentos los estuvo observando atentamente, percatándose además de la presencia de Aura y saludándola.

-Ah, hola, no te tengo vista…

-No, soy Aura, encantada…

-Viajamos juntos-aclaró el chico.

-Oh, entiendo, yo soy Treto, un cazatalentos… ¿eres entrenadora, Aura?

-Ah, no, no realmente, estudio a los pokémon, soy ayudante de mi padre el profesor Abedul…

-Ah, sí, sé quién es, no está mal, aunque no eres el tipo de persona que busco-murmuró Treto con sinceridad.

-Si busca entrenadores Bruno es la persona adecuada-añadió ella.

-Sí, ya lo creo, has crecido mucho desde la última vez que nos vimos, Bruno, tu equipo me da buenas sensaciones…

-Gracias, Treto ¿has visto a alguien interesante últimamente?

-Algo, aquí y allí, aunque nada muy especial o que destaque mucho a decir verdad. Pero bueno, yo sigo buscando, tengo algo entre manos que requiere de la pericia de un entrenador especialmente fuerte y experimentado-reveló el hombre, con una sonrisa de lo más enigmática.

-¿Ah, sí?

-Desde luego, aunque me temo que no puedo revelarte nada más de momento, vas a tener que esperar… a menos que te vuelvas más fuerte, claro está.

Bruno esbozó una sonrisita, viendo cuál era el juego del hombre; mentiría si dijera que no le llamaba para nada la atención, y captaba la indirecta de Treto sin mucha dificultad.

-Aunque bueno, si ya tienes cinco medallas apuesto a que ahora vas a Arborada al siguiente gimnasio.

-Pues sí.

-Como suponía… en ese caso voy a premiar tu constancia, aquí tienes, es la MO2, con ella podrás enseñar a un pokémon vuelo para que te lleve volando a cualquier parte-anunció entonces el hombre.

-¡Vaya, muchas gracias Treto!

-Oh, no me las des, tan sólo continúa entrenando, si sigues así de bien seguro que lograrás alcanzar el talento suficiente que busco.

Sin mucho más que añadir, el cazatalentos se despidió de ellos y continuó su camino hacia el sur; Bruno aprovechó y enseñó vuelo a swellow, ampliando un poco más su repertorio de ataques.

Finalmente, y tras un último esfuerzo apretando el paso, llegaron a ciudad Arborada.

Se trataba de una ciudad de tamaño medio, con una densidad de población no muy alta y eminentemente rural, pero con la particularidad de que la gran mayoría de las casas más antiguas estaban subidas en las copas de los árboles del frondoso bosque que albergaba a la localidad. Al menos era así en la parte más antigua, ya que la zona más urbanizada estaba compuesta por edificios de hormigón que no llegaban a superar los diez metros de altura para que estos no opacaran la visión del centro rural. Bruno y Aura admiraron las antiguas casitas de madera colgadas de unos árboles con muchísimos años de vida, ya que sus troncos eran de un grosor enorme. Para pasar entre las casa a través de las ramas, facilitando así la circulación, los habitantes habían construido unos largos puentes de madera con cuerdas y troncos que se movían ligeramente al pasar, otorgando una visión de lo más curiosa al conjunto. Debido a su carácter rural y su único emplazamiento, la ciudad vivía principalmente de la agricultura tradicional, produciendo todo tipo de frutas, hortalizas y otros productos de la tierra como patatas o arroz. El turismo también aportaba algo de liquidez a la ciudad, destacando la celebración de numerosos festivales a lo largo de todo el año, la mayoría de ellos dedicados a la agricultura que la sustentaba, que atraían gente tanto de dentro como de fuera de Japón.

Nada más llegar se dirigieron directamente al centro pokémon, haciéndose con una habitación para dejar sus cosas y descansar un rato; como llegaron poco antes de la comida y el buffet aún no había abierto, estuvieron haciendo tiempo en el salón mientras veían la tele.

-Bueno, pues ya estamos aquí, menudo viaje…-murmuró Bruno, aún algo cansado.

-Sí, después de comer investigaré un poco para averiguar dónde está el gimnasio.

-Oh, no te preocupes, no tengo prisa, después de todo aún tengo que pensar en una estrategia para enfrentar al líder…

La televisión estaba encendida y pasaban anuncios, casi nadie la estaba viendo, sin embargo en ese momento se comenzó a oír una cuña que les era familiar y un logo conocido apareció de improviso.

-¡Anda, Operación entrenador! Eh… bueno, veamos mejor otra cosa…-murmuró Bruno en ese momento.

-No, tranquilo, no pasa nada, está bien-comentó la chica, sin darle mayor importancia.

-¿Segura?

-Sí, no te preocupes, veamos qué tal hemos quedado.

Gabi no tardó nada en aparecer, dando la bienvenida al programa e introduciendo los nuevos combates; vieron que algunas de las parejas habituales habian vuelto a participar, subiendo un par de puestos en la clasificación, y en un momento dado apareció su combate. Bruno esbozó una sonrisa, preparado para rememorar la última victoria, sin embargo lo que vieron a continuación les dejó perplejos. Y es que, de alguna forma, lo que vieron apenas se correspondía con lo que llegaron a hacer; en vez de mostrar el combate íntegro, éste pasó con varias partes cortadas y otras editadas, haciéndoles ver como un par de entrenadores mediocres y descoordinados. Sin embargo quien se llevó la peor parte fue Aura, que la hicieron parecer una novata sin arreglo de lo mal que lo aparentaba hacer. La cara de Bruno era un poema y la de Aura era aún peor, llegando a encogerse en el sofá con ganas de que se la tragase la tierra. En un principio la gente apenas prestaba atención, pero al ver el supuesto combate y cómo se desarrollaba cada vez más gente se congregó frente a la televisión, comenzando a alzarse por encima del volumen comentarios dispares.

-¡Madre mía que paquetes!

-¡Qué desastre!

-¡Pues anda que la chica se lleva la palma, y eso que está bien buena!

-¡No doy ni dos duros por ese par!

Bruno comenzó a notar como algo en su interior se revolvía, con ganas de empezar a repartir, sin embargo se contuvo lo indecible para no saltar, puesto que al principio nadie se dio cuenta de que estaban allí. Sin embargo fue cuestión de tiempo de que finalmente alguien se percatara, siendo un chico de su edad el primero al ver a Aura.

-¡Un momento, pero si están aquí, es la misma chica! ¡Oye, guapa, el entrenamiento no es lo tuyo, yo que tú me retiraría sin hacer más ruido!

-¡No es por nada, pero no he visto algo tan chapucero desde que salí de viaje!

-¡Lo que no tienes de entrenadora lo tienes de otras cosas por lo que veo!

Para entonces la chica quería morirse allí mismo, muerta de la vergüenza, sin embargo en ese momento Bruno no pudo más y lo soltó todo.

-¡Vale, quien vuelva a hablar así de ella le parto la cara y se la pongo del revés, eso para empezar! ¡Segundo, el combate que habéis visto no tiene nada que ver con el que hicimos, eso desde luego, está tan editado que parece salido de un programa del corazón!

-¡Huy, claro que sí, eso no suena a excusa barata para nada!-exclamó alguien detrás de ellos.

-¡No sé vosotros, pero tiene pinta de que es más cosa vuestra que del programa! ¿Para qué iban a querer editar algo así? ¡Es ridículo, siempre buscan a los mejores entrenadores, no tiene sentido que os hayan elegido visto lo visto!-argumentó una chica junto a la televisión.

-¿¡Es que no habéis visto el anterior?! ¡Si repasáis el penúltimo programa, en el que también salimos nosotros, veréis que no combatimos así en absoluto!-exclamó Bruno, alteradísimo.

-Vale, echemos un vistazo-murmuró en ese momento el chico que tenía el mando.

Dado que todos los centros pokémon estaban equipados para cubrir todas las necesidades, incluyendo por lo menos un reproductor de cintas de vídeo, casete y radio, puso en marcha la última cinta grabada hasta encontrar el penúltimo programa, que fue respuesto un par de días atrás. Sin embargo, y para el horror del chico y la chica, comprobaron que el primer combate también había sido editado, poniéndoles a la altura del betún. Tanto Bruno como Aura se quedaron de una pieza, incapaces de procesar lo que estaba pasando.

-¿Decías?-inquirió uno de los chicos, con desdén.

-Esto… esto… no, no puede ser… ¡es mentira, joder!-exclamó Bruno, especialmente enfadado.

-Eso dices tú, pero el programa dice otra cosa ¿quién es el que miente ahora?-inquirió el chico que tenía el mando, con elocuencia.

-¿¡En serio os fiais así sin más de lo que veis por la televisión?! ¡Es absurdo, combatid contra mí y comprobadlo vosotros mismos!

Aun a pesar de esto muchos se echaron a reír, sin comprar para nada esa afirmación, aunque uno de ellos aprovechó para comentar.

-¿Sabes lo que veo? Como ves que no puedes sostener tu versión, te aferras a algo que no existe para no tener que admitir que eres un entrenador mediocre. Tanto tú como ella.

Ante eso Bruno no pudo aguantar más y se abalanzó sobre él para asestarle un sopapo, sin embargo en ese momento Aura se pronunció, exclamando de seguido.

-¡Bruno, no, para, no merece la pena!

El aludido se quedó a un palmo de distancia, con el puño en alto y mirando al chico con gesto asesino, el cual esbozaba una sonrisa burlesca, aprovechando entonces para comentar.

-Eso, Bruno, haz caso a tu novia, claramente tiene mucha más cabeza que tú…

Ante esa disyuntiva, y tras un esfuerzo enorme por su parte, el chico le soltó y, cuando quiso dirigirse a Aura, ella ya se había marchado. La vio dirigirse hacia las escaleras y la siguió hasta alcanzarla.

-Aura, lo siento, yo…

-No te disculpes, no tiene caso, tú no tienes la culpa de nada…

-No, y tú tampoco, que te veo venir…

-¿La tengo? No lo sé, no sé qué pensar, no entiendo nada…-musitó ella, cubriéndose la cara con las manos.

-Pues ya somos dos… ¿a cuento de qué viene todo eso, por qué han cortado los combates, por qué? ¡Hay que hablar con Gabi y Teo, esto no puede quedar así!

Aún llevado por la furia se dirigió a la zona de teléfonos e hizo una llamada a Hoenn TV usando el listín telefónico; tardaron un poco en atenderle, lo que enervó un poco más al chico, por lo que en cuanto le cogieron el teléfono él respondió un tanto calentito.

-Servicio de atención al cliente de Hoenn TV ¿en qué puedo ayudarle?

-¡Quiero hablar con Gabi y Teo de Operación entrenador inmediatamente!

-Esto… tranquilícese, por favor ¿a qué se debe el motivo de su llamada?-inquirió la operadora, manteniendo la calma.

-¡Exposición de hechos de carácter probatorio! ¿¡No la jode?! ¡No me venga con esas, páseme con ellos, ahora!

-Me… me temo que eso no va a ser posible, no se encuentran ahora mismo en la cadena…

-¿¡Y para cuándo vuelven?!

-No lo sabemos con seguridad, están de aquí para allá entre programa y programa, sólo vuelven para las grabaciones finales y el montaje, aunque se vuelven a marchar enseguida… aunque ¿cuál es su queja exactamente?

-¡Alteración del metraje proyectado!

-¿Perdón?

-¡Agh, maldita sea! ¿¡Se lo tengo que deletrear?! ¡Han editado nuestros combates, los dos! ¿¡Qué se supone que es esto?! ¿¡De qué van?!

-¿Editado? Me temo que eso no es posible, esta cadena no realiza para nada esa clase de actos de dudosa legalidad…

-¡Ah, pues menos mal, entonces me quedo mucho más tranquilo, ha debido de tratarse de un tremendo error lo que he visto con mis propios ojos!-musitó Bruno, cargando de ironía cada sílaba.

-Siento mucho no poder ayudarle, para más información siempre puede contactar con nuestro departamento legal, aunque previamente debe hablar con su abogado para poder formalizar procesos judiciales de carácter probatorio. Esto es atención al cliente de una cadena televisiva, no una asesoría legal.

-¿¡Qué?! Pero… pero… ¿¡Qué?!

-Que tenga un buen día.

Antes de que el chico pudiera decir nada más, colgaron al otro lado y se quedó con el auricular en la mano y un gesto entre incrédulo e indignado en el rostro. Se contuvo sobremanera para no reventar el teléfono allí mismo, colgando duramente y dándose la vuelta. Sin embargo al ver la cara de la chica se arrepintió enseguida de haber llamado.

-Maldición… lo siento, Aura, yo…

-No te lo tomes a mal, Bruno, pero… a veces das algo de miedo…

Oír eso de parte de la chica hizo que se sintiera como si le hubiera dado un vuelco al corazón, doliéndole especialmente; no era la primera vez que le pasaba, habiéndose visto envuelto en situaciones parecidas antes, sin embargo no a ese nivel y mucho menos delante de ella. El saber que la asustaba así le resultó mucho más duro de lo que él mismo se hubiera esperado.

-Lo… lo siento, de verdad, no era mi intención, pero es que… me parece tan injusto lo que ha pasado, no tiene ningún sentido, y sin embargo ahora… y esto… yo…

Se sentía tan mal consigo mismo en ese momento que apenas podía pronunciar las palabras adecuadas. Por su parte Aura bajó la mirada, comprendiendo al instante cómo se sentía y, en un acto de valentía o cobardía, no supo distinguirlo muy bien en ese momento, le cogió de las manos y le tranquilizó sin apenas mirarle.

-No, tranquilo, está bien, lo entiendo, sólo… me asustaste, eso es todo.

El gesto hizo que el chico reaccionara de seguido, sin embargo la forma en la que lo dijo le dio más motivos para seguir odiándose a sí mismo aun a pesar de todo.

-Yo… aun así no… lo que ha pasado…

-Lo que ha pasado ya no tiene solución, después de todo tampoco dista tanto de la realidad…

Bruno quiso decir algo al respecto, molesto por esa afirmación, sin embargo ella se adelantó.

-Por mi parte se refiere no tengo nada que demostrar, pero tú… tú tienes que demostrarles lo que realmente eres, Bruno. Tu verdadero tú como entrenador. Recupera lo que te han quitado.

-¿Y qué hay de ti? ¿Ya estamos otra vez, Aura? ¡No pienso dejarte atrás! ¡Si vamos a demostrar algo que sea juntos!-insistió él, sin rendirse para con ese aspecto.

Ante eso la chica esbozó una triste sonrisa, diciéndoselo todo en nada, sin embargo ella murmuró.

-No hay nada que demostrar al menos por mi parte se refiere.

-Aura…

Sin embargo la chica no dijo nada más y se alejó de allí, con gesto mustio; por su parte Bruno apretó los puños, más enfadado consigo mismo y las circunstancias que otra cosa y comprendiendo que la estancia en esa ciudad no iba a ser tan agradable como esperaban. Sería lo mejor acortarla todo lo posible, por lo que decidió rápidamente priorizar el retar al líder, aun a pesar de que no sabía nada al respecto. Después de todo había cosas más importantes.


Como bien pronosticó el chico, tras lo sucedido aquella mañana se convirtieron en el blanco de multitud de burlas y comentarios jocosos, difícilmente rebatibles debido a los hechos previamente acaecidos. En todo momento Bruno sostuvo que los combates habían sido editados, sin embargo nadie parecía estar dispuesto a creérselo tan fácilmente, ya que después de todo no había ninguna prueba que respaldara su afirmación. Y aun a pesar de la insistencia del chico en probarlo mediante una batalla, todo el mundo lo interpretaba como si fuera un signo de debilidad y nadie se molestaba en aceptar el desafío, lo que en parte frustraba a Bruno.

Sin embargo la que peor lo estaba pasando era Aura, la cual ni siquiera hacía un mínimo esfuerzo por defenderse, como si aceptara lo sucedido aun a expensas de que la realidad era otra bien distinta. El chico trató por todos los medios de hacerla entrar en razón, sin embargo ella se obcecó en no ver nada, con una actitud derrotista y de lo más pesimista que, en ocasiones, sacaba de quicio al muchacho.

-¡Oh, por favor, Aura, ya está bien, esta no eres tú, sabes perfectamente cómo fueron esos combates y cómo terminaron, no dejes que esa panda de idiotas te quiten lo que conseguimos juntos!

-Ya hemos hablado de esto, Bruno…

-No, hablaste sólo tú y te negaste a ver lo evidente, eso no es hablar, es lo más parecido a un monólogo…

-Entonces no sé a qué viene todo esto…

-¿¡Que no lo sabes?! ¡Lo sabes perfectamente, lo que pasa es que no quieres verlo!

-¿¡Y qué si no quiero verlo?! ¿¡Acaso tengo que hacer todo lo que tú me digas?!

-¿¡De qué me estás hablando?! ¡Todo esto lo hago por ti, maldita sea, odio verte así, no has vuelto a sonreír desde que toda esta mierda pasó y yo siento que todos mis intentos caen en saco roto porque tú no copeeras!

-¡¿Entonces es culpa mía?!

-¡Sí!

Hubo entonces un breve pero densísimo silencio entre los dos, en el cual el chico se percató de su error, sin embargo ya era tarde.

-¡No! ¡Quiero decir, no, no quería decir eso!

-¿¡Ah, no?! ¿¡Y entonces qué querías decir, eh?!-le espetó ella, notablemente molesta.

Bruno abrió la boca para hablar, sin embargo se encontró con que no supo qué decir exactamente, quedándose callado. Por su parte Aura se sintió peor que nunca, comprendiéndolo todo un poco mejor.

-Entonces yo soy el error…

-¡No, no, no quería decir eso, Aura, en serio!

-No, tranquilo, no pasa nada, después de todo ya lo sabía desde hace mucho. No hace falta que te justifiques, simplemente has sido sincero conmigo…

-¡Que no es eso, joder, escúchame!

-¿¡Y entonces qué es?!

-¡Esto, todo esto, tu manera de comportarte, tu manera de enfrentar las cosas! ¿¡Por qué, Aura?! ¿¡Por qué te rindes así sin más?! ¿¡Por qué dejas que te afecte tanto?! ¡Tú eres más fuerte que todo eso!

-¡Si fuera tan fuerte no estaría así!

-¡Tú eres fuerte, lo que pasa es que eliges no serlo! ¡Intento ayudarte a que lo seas, y sin embargo no pones de tu parte, y empieza a ser exasperante! ¿¡Por qué?!

Los dos se miraron fijamente a los ojos, él con mirada encendida y ella con gesto vacío; finalmente la chica rompió el silencio inquiriendo.

-¿Por qué? ¿Quieres saber el por qué?

-¡Sí, por favor, estoy tratando de entenderte y me está costando horrores!

Aura tan solo bajó la cabeza, comenzando a hablar inmediatamente después.

-Pues porque siempre me he sentido así. Sola y desamparada, rechazada y dejada de lado. Tú no sabes lo difícil que es que todos los demás te aparten sólo porque no eres como los demás o no haces lo que los demás hacen. Sintiéndome menos debido a ello.

-¿Menos? Tú no eres menos, Aura. Eres inteligente, brillante y buena, eres mejor que todos ellos. Olvídate de todo eso, no merece la pena que sigas arrastrando todos esos malos recuerdos. Te están matando, Aura. ¿No lo ves? Déjalos ir…

Sin embargo, y aun a pesar de las profundas palabras del muchacho, algo no la dejaba ver todo lo que él le mostraba. Y, al igual que la última vez, no supo qué contestar, optando por marcharse sin decir nada.

-Aura… por favor… Aura…

Sin embargo ella se marchó, dejándole sólo en el lugar y sintiéndose peor que nunca por ella al haber sido incapaz de ayudarla. Trató de pensar en otra cosa mientras entrenaba para marcharse lo antes posible de allí, sin embargo no podía evitar preocuparse por ella. Aun así prefirió dejarla estar para que pensara un poco por su cuenta.

Caminando y caminando sin un rumbo fijo, Aura salió de la ciudad y llegó sin proponérselo a la ruta 120, donde el tiempo era mucho más estable y tranquilo, al menos en esa zona de la ruta. Un amplio lago decoraba esa parte de la ruta, situado en una ancha depresión en el terreno, con un largo puente de madera que ayudaba a cruzar al otro lado. En su cabeza las palabras del chico seguían resonando, claras y concisas; muy en el fondo sabía que tenía razón, sin embargo algo en su mente la impedía ver las cosas con mayor claridad. Sabía lo que era, pero la culpa y la vergüenza no la dejaban admitirlo así sin más. Se había estado conteniendo muchísimo mientras discutían, pero aprovechando que estaba sola no pudo más y dejó escapar todo lo que sentía. Era muy duro, quizás demasiado, y no sabía qué la dolía más, si el hecho en sí o el haber discutido de esa forma con él.

Se sentó bajo un árbol y allí se dejó llevar por sus sentimientos, logrando calmarse eventualmente; sin embargo en ese momento una voz conocida inquirió.

-¿Aura? ¿Estás bien?

La aludida levantó la vista y vio entonces quién era, tranquilizándose enseguida y murmurando de seguido.

-Oh, Máximo… no es nada, tan solo pensaba en mis cosas…

-¿Segura? No pareces muy convencida…

El hombre le tendió una mano para levantarla y ella la aceptó, aunque enseguida cambió de tema comentando.

-¿Qué haces aquí?

-Oh, no mucho, tan solo paseaba… por aquí hay muchos secretos esperando a ser descubiertos ¿sabes?-inquirió él, misteriosamente.

-¿Más rocas quizás?-supuso ella.

-Tal vez sí, tal vez no… ¿Quién sabe? Después de todo este mundo es demasiado grande y basto como para poder abarcarlo todo, sin embargo yo siempre he tenido ese punto, esas ganas de querer ir un poco más allá, no sé si me comprendes…

Ante esas palabras la chica no supo muy bien qué decir, murmurando al respecto.

-Pues… no sabría qué decirte…

-Ah, no pasa nada, perdona, a veces suelo ser muy apasionado. No busco rocas exactamente, sino cosas que a simple vista no se pueden ver. Ven conmigo.

Llevada por la curiosidad la chica le siguió hasta el puente de madera, deteniéndose a mitad de camino, justo en medio del mismo y encima del punto más central del lago.

-Justo aquí-comentó en ese momento Máximo.

-¿Qué hay aquí?

-Buena pregunta ¿ves algo?

-No realmente, no hay nada…-murmuró ella, confusa.

-Echa un buen vistazo, sé que serás capaz de dar con la respuesta.

Ese comentario llamó la atención de la chica, la cual agudizó la vista y el oído en busca de algo inusual; a primera vista no parecía haber nada raro, sin embargo en ese momento notó una fluctuación rara en el aire justo delante de ella y, por un instante, lo vio.

-¡Ah, espera, justo ahí! Un momento, si estamos donde estamos eso sólo puede significar… ¡un kecleon!

-¡Exacto, bien pensado!

-Pero cuando los kecleon se mimetizan con el ambiente no se pueden ver directamente, a no ser que sea él mismo el que decida mostrarse…

-Así es, pero también puedes usar esto-anunció entonces Máximo, sacando un extraño visor de lo más moderno.

Aura se lo puso y, en cuanto miró al frente, pudo ver al pokémon al instante y sin necesidad de que se dejara de mimetizar.

-¡Ah, lo veo!

-¡Bien, ahora a por él, veamos qué puedes hacer!

Nada más quitarse el visor el pokémon se hizo visible y les atacó con su larga lengua, sin embargo en ese momento una ball en su cinto botó y combusken salió de esta dispuesto a pelear, rechazando la lengua con un rápido golpe con sus garras.

-¡Ah, doble patada!

Al punto el pokémon fuego lucha le asestó dos rápidas patadas a la altura del pecho que le hicieron cierto daño, sin embargo su piel cambió de color de improviso, adquiriendo un tono más oscuro.

-¡Ah, cambio de color de kecleon, se adapta al daño que recibe! En ese caso… ¡lunatone!

El pokémon roca psíquico hizo acto de presencia, poniéndose al lado de combusken. Por su parte kecleon contraatacó acercándose a él para golpear con finta, sin embargo Aura supo reaccionar a tiempo.

-¡Intercéptalo con psicoonda!

El golpe fue directo y sirvió para detenerle en seco, atacando inmediatamente después.

-¡Ahora, psicorrayo!

El golpe fue contundente, lanzando a kecleon hacia atrás, sin embargo su piel volvió a cambiar de color, adquiriendo esta vez un tono rosado característico.

-¡Bien, vamos a cambiar! ¡Mawile!-exclamó Aura, recogiendo a lunatone y sacando al aludido en su lugar.

De nuevo kecleon contraatacó lanzando su lengua y consiguiendo aprisionar a mawile con ella, sin embargo la chica aprovechó entonces para atacar.

-¡Mordisco!

La enorme bocaza de mawile se movió entonces de improviso, dándole una dentellada a la lengua de kecleon, haciéndole daño y obligándole a soltarlo, cambiando de color en consecuencia a uno más oscuro.

-¡Todo tuyo, combusken, doble patada!

El pokémon fuego lucha se adelantó y le propinó dos patadas, una a la altura del pecho y otra en la cabeza, sin embargo kecleon demostró tener una defensa envidiable, volviendo a cambiar de color y contraatacando de seguido con finta.

-¡De frente, ascuas!

Se intercambiaron golpes el uno al otro, aunque kecleon volvió a cambiar de color, adquiriendo esta vez un tono rojizo intenso.

-¡Vale, vamos con agua, wailmer!

El pokémon ballenabola hizo acto de presencia, dejándose caer al agua y botando en ella como una pelota.

-¡Pistola agua!

Un sorpresivo chorro de agua impactó sobre kecleon, el cual trastabilló como consecuencia y volviendo a cambiar de color a uno más azulado.

-¡Sólo faltas tú, tropius!

El pokémon planta volador salió de su ball y se quedó flotando en el aire batiendo sus alas, localizando enseguida a su oponente.

-¡Hoja mágica!

Kecleon trató de evitarlo saltando hacia arriba, sin embargo las hojas de colores fueron a por él hasta encontrarlo, siendo un impacto directo y de lo más certero; kecleon se vio impulsado hacia atrás, dañado en exceso y dejándose caer al lago totalmente derrotado. Nadó hasta la otra orilla y se perdió entre la hierba alta, totalmente espantado.

Para entonces Aura estaba de lo más animada, sorprendiéndose a sí misma por lo que acababa de hacer; en ese momento Máximo comenzó a aplaudir, llamando su atención y comentando al respecto.

-¡Brillante! ¡Ya sabía yo que tenías madera! ¡Bien hecho, Aura!

-Ah, esto, yo… vaya…-murmuró ella, gratamente asombrada.

-Has combinado estrategia y conocimiento de una manera impecable, aprovechando en todo momento el cambio de color de kecleon. ¿Lo ves? Todos somos capaces en mayor o menor medida, simplemente es cuestión de encontrar tu toque personal.

Las palabras de Máximo dieron qué pensar a la chica, acordándose inevitablemente de Bruno, incluso se dio cuenta de que había luchado tal y como lo haría él. Sin darse cuenta siquiera esbozó una tímida sonrisa, murmurando de seguido.

-Gracias Máximo… nunca lo había pensado así.

-Como ya os dije en su momento sé distinguir la fuerza cuando la veo, y la tuya se sustenta principalmente en tus conocimientos. No pierdas nunca eso que te hace tan especial, Aura. Es lo que te dará fuerzas para seguir adelante.

Fue en ese preciso instante cuando las palabras de Bruno acerca de Máximo regresaron a su cabeza, comprendiéndolas al instante; realmente el chico tenía algo, un aura especial que le hacía resaltar sobre el resto de entrenadores, incluso del propio Bruno. Quiso preguntarle al respecto, presa de una curiosidad enorme, sin embargo en ese momento Máximo anunció.

-En fin, me alegro de haberte podido ayudar, sin embargo no puedo quedarme mucho más, he de partir ya.

-Ah, pero…

-Como ya te dije hay muchos misterios en Hoenn esperando a ser resueltos, aunque quién sabe… igual tú también puedas llegar a ser partícipe de ellos en algún momento.

Ese comentario dejó un tanto descolocada a la chica, que no supo muy bien qué decir al respecto, sin embargo Máximo sacó entonces a su skarmory, despidiéndose de ella y marchándose rápidamente montado sobre él, perdiéndose en la lejanía. Aura se quedó con las ganas de preguntarle al respecto, sin embargo no le importó puesto que lo sucedido la había ayudado a ver las cosas con un poco más de perspectiva. Por lo que, sin pensarlo mucho más, regresó a ciudad Arborada para encontrar a Bruno.

Nada más llegar se dirigió al centro pokémon para ver si lo encontraba allí entrenando, y así fue, en el extremo más alejado de los jardines estaba Bruno entrenando con todos sus pokémon. Le estuvo observando un rato, sin decirle nada, y en cuanto se detuvo un momento se dirigió a él.

-Hey…

El chico se dio la vuelta al oír su voz y, al verla, se adelantó a ella comentando.

-Perdona por lo de antes, yo…

-¡No! No, perdóname tú a mí, sé que no debe de ser fácil para ti tratar con alguien como yo…

-¡No se trata sólo de eso!-exclamó él, adelantándose esta vez.

Aura le miró con gesto inquisitivo, a lo que el chico se apresuró a aclarar.

-Te he presionado demasiado queriéndote ayudar, y… probablemente no pueda entender del todo cómo te sientes, pero aun así yo quiero seguir intentándolo. Por ti, principalmente, porque sé que nada merece más la pena…

Las mejillas de la chica se encendieron por enésima vez, sin embargo se repuso enseguida y comentó al respecto.

-Sé muy bien que quieres ayudarme, y te lo agradezco inmensamente. Ahora lo entiendo todo un poco mejor, pero aun así, y como tú bien dices, no es fácil para mí. He estado mucho tiempo sintiéndome así, y ahora me es muy complicado verlo de otra forma. Quiero mejorar, deseo sentirme bien conmigo misma, pero no es algo que pueda hacer así sin más, con sólo decirlo… ¿lo comprendes?

-Sí, por supuesto…

Los dos se sonrieron, diciéndoselo todo en nada y llegando a cogerse de las manos en un gesto lleno de cariño; los pokémon de Bruno les observaban con atención, aunque en ese momento beautifly echó a volar y se posó en la cabeza de su entrenador, moviéndosela hacia la chica de forma insistente y hasta ansiosa.

-¡Beautifly! ¿Qué haces? ¡Para!-exclamó el chico, confundido.

Ante eso la chica se rió, divertida, y el chico se quedó mucho más tranquilo al verla reírse, sabiendo que todo volvía a estar bien, pero esta vez un poco mejor. Sin tener que pedírselo siquiera, Aura se sumó al entrenamiento y éste continuó sin problemas e ignorando las miraditas que otros les echaban. Pasara lo que pasara, estarían los dos siempre juntos. Sin importar qué.


Al día siguiente, y tras una sesión de entrenamiento extra, Bruno decidió no esperar más y se dirigió a retar el gimnasio sin mayor demora, siendo acompañado por Aura en todo momento.

Tuvieron que preguntar a la gente que vivía por allí dónde poder encontrar el gimnasio, ya que apenas habían explorado mucho la ciudad debido a todo lo ocurrido. Gracias a las indicaciones supieron que debían de dirigirse a la zona antigua, el gimnasio estaba localizado justo en el centro y entre dos de los árboles más viejos y gruesos de la localidad. Gracias a esta referencia no les resultó complicado encontrarlo, ya que estaba construido entre estos dos árboles de forma que el campo de batalla fuera flotante, encontrándose suspendido en el aie y sujeto mediante las frondosas ramas de ambos árboles.

Una vez allí estuvieron buscando al líder, encontrándolo en el campo de batalla; descubrieron entonces que era una mujer joven, de unos treinta y pocos años de edad así a ojo. Casi no se podía averiguar el color de su pelo debido a la capucha que llevaba puesta, auque una larga coleta violeta salía de la parte posterior de la capucha, decorada con dos alitas en las sienes de lo más vistosas; dicha capucha formaba parte de un conjunto de ropa compuesto por un jersey de lana de color blanco y azul claro. Unos pantalones de lino blancos conjuntaban con colores suaves y unas zapatillas de colores similares completaban el conjunto. Portaba además unos guantes azules claros. Sus ojos eran violetas y transmitían mucha calma y seguridad.

-Hola ¿buscáis algo?-inquirió al verlos.

-Sí, me llamo Bruno, soy de Villa Raíz y me gustaría tener una batalla de gimnasio-se presentó el chico.

-Ah, así que un aspirante… me llamo Alana y soy la líder de gimnasio, acepto tu desafío, vamos allá.

Ocuparon sus puestos a ambos lados del campo y Aura hizo lo mismo en las gradas; en cuanto vino el árbitro el encuentro dio comienzo, sacando Alana primero.

-¡Adelante, swellow!

Un swellow idéntico al suyo hizo acto de presencia, comenzando a volar por el aire, sin poder estarse quieto.

-Bueno, pues en ese caso… ¡vamos tú también, swellow!-exclamó Bruno.

Los dos pokémon de la misma especie se miraron fijamente, desafiantes y dispuestos a todo con tal de ganar.

-Vaya, swellow contra swellow, esto va a ser interesante… los aspirantes empiezan primero-indicó Alana.

-¡Muy bien! ¡Golpe aéreo!

-¡Tú también!

Ambos pokémon voladores atacaron al mismo tiempo, rasgando el aire con sus picos y golpeándose, llegando a bloquearse mutuamente.

-¡Ataque rápido!

El swellow de Bruno fue el primero en atacar y se abalanzó sobre su rival con furia visigoda, pero antes de que le alcanzara Alana indicó al suyo.

-¡Doble equipo!

El swellow de la líder se desdobló de improviso, apareciendo muchos más swellow en el aire y fallando así ese intento por golpearle. En vez de volver a atacar, el chico optó por un acercamiento distinto, indicando de seguido.

-¡Foco energía!

-¡Ataque rápido!

Ésta vez el swellow de Alana atacó primero, golpeando al de Bruno inmediatamente después y empujándolo hacia atrás.

-¡Ataque ala!

Aprovechando así la cercanía, el swellow del chico batió sus alas y golpeó con fuerza a su rival, arrojándolo hacia un lado.

-¡Golpe aéreo!-indicó Alana.

-¡Esquívalo con ataque rápido!

Estando a la par en cuanto velocidad se refería, el swellow de Bruno pudo evadirlo sin muchos problemas; por un instante ambos comprendieron que todo se decidiría dependiendo de quien atacara primero, por lo que trataron de adelantarse el uno al otro al mismo tiempo.

-¡Vuela!-indicó el chico.

-¡Tú también!-le imitó ella.

Llegados a ese punto comenzó entonces una frenética y muy veloz batalla aérea en la que los dos se golpeaban cada vez que los vientos les favorecían, siendo en ese sentido muy beneficioso para los dos, puesto que el campo en el que se encontraban era perfecto para este tipo de combates. Volando a una velocidad pasmosa, ambos pokémon se golpeaban embistiendo con todo el cuerpo, o bien con las alas o con las garras de las patas. Era una batalla encarnizada en la que en todo momento los dos voladores estaban a la par y no parecían flaquear en ningún momento, por lo que tanto la líder como el chico decidieron echar el resto rápidamente.

-¡Ataque rápido!-corearon los dos a la vez.

Esa vez el swellow de Alana fue más rápido por unas pocas décimas y atacó primero; pero entonces, Bruno exclamó.

-¡Ahora!

Para sorpresa de Alana, swellow se hinchó de improviso en ese preciso momento y levantó el pecho hacia delante, listo para atacar.

-¡Ala de acero!

Las alas del swellow del muchacho se endurecieron y el pokémon se lanzó a gran velocidad, embistiendo con ellas al swellow de Alana y dañándolo en el proceso.

-¡Golpe aéreo!-exclamó la líder.

-¡Doble equipo!

Repitiendo la estrategia que la líder esgrimió al principio, el swellow de Bruno se desdobló en varias copias, confundiendo a su rival.

-¡No creas que me tienes! ¡Ataque rápido!-indicó la líder, encendida.

En un visto y no visto, el swellow de la líder dio una rápida pasada a las copias, deshaciéndolas todas, para luego embalarse contra el original, logrando golpearle de refilón. Fue entonces en ese momento cuando, sin dudarlo, Bruno indicó.

-¡Ahora, esfuerzo!

Alana, al ver sus intenciones, trató de contraatacar de igual forma.

-¡Esfuerzo tú también!

Ambos pokémon voladores se enzarzaron entonces en una rápida sucesión de golpes muy veloces y secos, mientras intentaban equiparar mutuamente el daño recibido, pero al atacar al mismo tiempo y al tener una características tan similares al final se quedaron los dos con un porcentaje de daño tan amplio que apenas les dio margen para continuar. En ese instante tanto la líder como el chico comprendieron que sólo les quedaba una oportunidad, exclamando al mismo tiempo.

-¡Golpe aéreo!

Los dos swellow cargaron una última vez con las pocas fuerzas que les quedaban y el golpe fue directo, embistiéndose entre sí y poniéndose KO al mismo tiempo. Chocaron en el aire y cayeron al suelo el uno sobre el otro, sin volverse a levantar.

-¡El swellow de Alana y el del aspirante están fuera de combate, tablas!-anunció el árbitro, colocando ambos banderines en posición horizontal.

Tanto Alana como Bruno se quedaron en el sitio, jadeantes y de lo más abrumados; había sido un combate aéreo intensísimo, incluso Aura desde las gradas podía notar cuánto se habían esforzado hasta el último momento.

-Madre mía, ha sido alucinante-pensó ella, anonadada.

En un momento dado, y tras recuperar un poco el resuello, la líder de gimnasio comentó al respecto mientras recogía a su pokémon.

-Vale, he de admitir que ese ha sido un combate aéreo memorable.

-¡Desde luego, menuda caña!-exclamó el chico, imitándola.

-Sí… pero esto no ha hecho más que empezar ¡vamos, pelipper!-indicó Alana, sacando a uno.

Bruno, sin apenas dudar, optó por plusle, indicándole de seguido.

-¡Onda trueno!

Plusle soltó la descarga paralizante, la cual fue directa hacia pelipper.

-¡Protección!

Al punto, el pokémon agua volador se protegió con un escudo verdoso y el intento de parálisis se quedó en nada.

-¡Carga!

Acto seguido, el pequeño cuerpo de plusle comenzó a chisporrotear mientras cargaba energía, sin embargo Alana aprovechó ese momento y ordenó.

-¡Supersónico!

Rápidamente pelipper lanzó una luz cegadora de color morado y plusle cayó confuso mientras cargaba energía, sin darle tiempo a reaccionar.

-¡Hidrobomba!

Aprovechando la situación a su favor, una potente columna de agua arrastró a plusle por el suelo, haciéndole daño en el proceso.

-¡No, plusle, reacciona, rayo!

-¡No le dejes, golpe aéreo!

Antes de que pudiera reaccionar siquiera, pelipper fue mucho más rápido y le asestó un par de golpes a plusle que, si bien no le hicieron gran cosa, le pudo hacer algo de daño. El pokémon eléctrico, sin embargo, permaneció confuso dando vueltas sobre sí mismo hasta tropezar y caer, siendo incapaz de defenderse.

-¡Oh, no, esto es malo! Podría usar la flauta amarilla, pero pelipper podría usar de nuevo rayo confuso y perdería un turno. No, debo de atacar cuanto antes, aunque tenga que arriesgarme-pensó Bruno rápidamente.

El pokémon agua volador siguió atacando todo el rato con golpe aéreo, haciéndole cada vez más y más daño; sin embargo uno de los sucesivos golpes hizo que la confusión se le pasase de golpe y sin que apenas la líder se percatara de ello.

-¡Acabemos con esto! ¡Hidrobomba!-exclamó Alana, con expresión triunfal.

Por un instante Bruno quiso que lo esquivara, sin embargo en vez de contraatacar esperó a que la columna de agua hiciera contacto con él, recordando entonces su encuentro con Silvina en el instituto meteorológico. Y, en cuanto lo hizo, indicó.

-¡Ahora, rayo!

Gracias a la carga anterior, plusle soltó la descarga con el doble de fuerza, recorriendo el agua con rapidez hasta llegar a pelipper, el cual sufrió la descarga en sus propias carnes.

-¡Eso es, es nuestro!-exclamó el chico, satisfecho.

El pokémon agua volador cayó al suelo duramente pero entonces, y para su sorpresa, logró soportar el golpe y se levantó enseguida.

-¿¡Qué?! ¡¿Lo ha aguantado?!-masculló el chico, incrédulo.

-¡No deberías dar por sentado las cosas! ¡Golpe aéreo!-indicó Alana, con mirada encendida.

Pelipper, haciendo acopio de fuerzas, se abalanzó sobre él y Bruno, sin duda alguna, exclamó.

-¡De frente, chispa!

El pokémon eléctrico se lanzó a la carrera con todo su cuerpo brillando y embistió a pelipper con todas sus fuerzas al tiempo que éste hacía lo mismo; hubo entonces un abrupto chasquido en el que los dos salieron regolpeados, al tiempo que pelipper caía al suelo, electrificado, y plusle aterrizaba algo dañado pero entero.

-¡Pelipper está fuera de combate, plusle es el ganador!-dictaminó el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

-¡Estupendo, plusle!-exclamó el chico, satisfecho.

El pokémon eléctrico festejó la victoria esbozando uno de sus gestos gallitos, sin embargo el dolor que aún sentía lo enmascaró un poco.

Por su parte la líder recogió a su pokémon, comentando de seguido.

-¡Vaya, eres de lo más tenaz! Está resultando ser bastante intenso, es como si quisieras echar balones fuera, como si algo te molestara… resulta curioso…

Bruno se quedó un tanto sorprendido ante ese súbito análisis, sin poder evitar ocultarlo como tal y sin saber muy bien qué decir al respecto.

-Ya veo, entonces se trata de eso. No hay nada malo en querer soltarlo todo en un combate, pero no dejes que esos sentimientos lo opaquen o éste se terminará convirtiendo en otra cosa. Los pokémon no son máquinas sino seres vivos. No lo olvides.

Las sabias palabras de Alana le dieron qué pensar, al tiempo que ésta sacaba a su siguiente pokémon.

-¡Vamos, skarmory!

Por su parte Bruno mantuvo a plusle sin pensárselo mucho, ordenando de seguido.

-¡Rayo!

-¡Agilidad!

Aun a pesar de que plusle fue el primero en atacar, lanzando la fuerte descarga, skarmory respondió acto seguido e incrementó su velocidad de golpe, lo que le permitió esquivar el rayo sin mucha dificultad y volando por todo el campo a gran velocidad.

-¡Carga!

-¡Ala de acero!

Antes de que plusle llegara a hacer nada, skarmory se lanzó con sus alas rígidas como el acero y se lo llevó por delante con ellas, sin darle tiempo a plusle a cargarse; skarmory alzó el vuelo y se llevó a plusle consigo, subido a su ala.

-¡Agárrate bien a él, plusle!-indicó Bruno.

-¡Hazle caer!

El pokémon acero volador hizo cabriolas por el aire, voló panza arriba, describió amplios bucles, agitó sus alas, pero nada de eso hizo caer a plusle, el cual se aferraba con fuerza a su ala.

-¡Ahora, rayo!

-¡Golpe aéreo hacia el suelo!

Haciendo entonces un picado, skarmory rasgó el aire hasta llegar al suelo, donde alzó muy levemente el vuelo y voló al raso a tal velocidad que ni a plusle le dio tiempo a cargar energía para luego soltarla, sobrepasándole en cuanto a velocidad se refería.

-¡Inclina el ala!-indicó Alana.

Skarmory obedeció y el ala donde iba subido plusle rozó el suelo junto con éste, haciéndole daño en el proceso e impidiéndole así atacar.

-¡Plusle, no! ¡Suéltate!

-¡Haz un tonel!-se anticipó la líder.

Antes de que se llegara a soltar, skarmory plegó sus alas sobre su cuerpo y rodó sobre sí mismo al tiempo que volaba; el resultado fue un plusle siendo lanzado por los aires y aterrizando de bruces, muy adolorido.

-¡Diablos, es muy ágil volando! ¡Ataque rápido y chispa!-exclamó Bruno, un tanto hostigado.

Plusle ganó velocidad y, por un instante, pudo igualar a skarmory, lanzándose acto seguido contra él envuelto en electricidad.

-¡Ataque arena!

Sin embargo, y antes de que le llegara a alcanzar, skarmory lanzó un puñado de arena con sus alas, cegando así a plusle y deteniéndole en seco.

-¡No, no te pares!-exclamó el chico, apurado.

-¡Ala de acero!

El pokémon acero volador embistió a plusle con sus alas rígidas, lanzándolo lejos y teniéndolo a su merced.

-¡Terminemos con esto, skarmory, golpe aéreo!-indicó Alana, con tonito triunfal.

Skarmory se movió con gran velocidad y fue a dar el golpe de gracia hacia plusle, el cual apenas se podía mover debido a sus heridas.

-¡Reacciona, plusle!-gritó entonces el chico, a la desesperada.

En cuanto skarmory tocó al pokémon eléctrico, se oyó un abrupto chasquido y unos nubarrones grisáceos se arremolinaron de improviso encima de ellos; un relámpago desgarró el aire, tronando con gran fuerza hacia abajo, y acto seguido skarmory fue golpeado de refilón, pero se apartó a tiempo gracias a su mejorada agilidad.

-¡Eso ha sido trueno!-exclamó Aura desde las gradas.

El trueno chamuscó el suelo y dejó exhausto a plusle, el cual se dejó caer, agotado. Skarmory seguía en pie, pero algo tocado debido a la tremenda potencia del trueno.

-¡Plusle está fuera de combate, skarmory es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Bruno lo recogió, susurrándole de seguido.

-Ese trueno ha sido tremendo, descansa plusle.

En ese justo momento Alana volvió a pronunciarse.

-¿Lo ves? Si dejamos que nuestras emociones nos desborden éstas llegan a los pokémon y ellos obran en consecuencia. Sin duda alguna eres fuerte y tienes una técnica depurada, pero te estás dejando llevar demasiado por tus impulsos.

Aun a pesar de sus palabras el chico siguió sin poder contestar, sintiendo que tenía algo de razón. No tardó mucho en decidirse y sacó a grovyle, sorprendiendo a la líder en ese sentido.

-¿Uno de tipo planta? ¿Estás siendo tenaz otra vez o hay algo más?-inquirió ella, ceñuda.

-Te dejo que lo descubras por ti misma-respondió él, con mucha seguridad.

Desde las gradas Aura observó al chico un tanto extrañada por su actitud, aun así optó por dejarlo estar de momento y continuó observando el combate.

-Muy bien… ¡golpe aéreo!-indicó la líder.

-¡Agilidad!

De forma inmediata, grovyle se lanzó a la carrera e incrementó muchísimo su velocidad, logrando igualar a skarmory, lo que le permitió esquivar el golpe aéreo justo a tiempo.

-¡Otra vez!

Skarmory se lanzó de nuevo hacia el tipo planta como una bala plateada, alcanzándole rápidamente.

-¡Hoja aguda!

Grovyle puso las hojas de sus brazos en forma de cruz e hizo fuerza hacia delante en cuanto skarmory colisionó; los dos estuvieron haciendo fuerza el uno contra el otro, sin intención de ceder en ningún momento, lo que aprovechó entonces Alana para atacar.

-¡Ala de acero!

-¡Ahora, grovyle, portazo!

Con su larga melena verde, y un rápido movimiento de cabeza, golpeó súbitamente a skarmory en la cara; no le hizo gran cosa pero logró lo que quería, que dejara de atacar.

-¡Salta sobre él!

De un lustroso salto se subió a la grupa de skarmory y se agarró a sus alas para asegurarse.

-¡Maldición, vuela, hazle caer!

El pokémon volador obedeció, pero grovyle estaba bien agarrado y ninguna de sus cabriolas le hizo caer.

-Muy bien, en ese caso… ¡Vuela panza arriba al raso!-indicó Alana.

En cuanto skarmory fue a bajar, Bruno indicó.

-¡Golpe roca!

Los puños de grovyle brillaron con fuerza y con ellos le golpeó en su grupa un par de veces, haciéndole perder el control de su vuelo y comenzando a caer en picado; grovyle también cayó hacia el suelo a su lado.

-Oh, no, grovyle también saldrá herido si cae…-observó Aura.

-¡Hoja aguda!

Por un momento no pasó nada, sin embargo en cuanto hizo desplegar sus hojas éstas hicieron las veces de alas y comenzó a planear hacia el suelo, sorprendiendo a todos por igual.

-Vaya, muy bien pensado…-pensó Alana, asombrada.

Aura miró a Bruno, pasmada, mientras observaba cómo grovyle lograba salvar con maestría la caída y llegando al suelo antes que skarmory.

El chico esperó entonces a que skarmory llegara al suelo y, en cuanto estuvo a dos palmos, indicó.

-¡Ahora, hoja aguda!

Grovyle dio un lustroso salto y golpeó a skarmory con todas sus fuerzas, empujándole hacia atrás y evitando así que se diera la costalada padre; el pokémon acero volador cayó al suelo con un ruido seco, trató de levantarse pero finalmente se dejó caer por su propio peso, agotado.

-¡Skarmory no puede continuar, grovyle es el ganador!-anunció el árbitro.

-¡Lo hicimos, grovyle!-exclamó el entrenador, satisfecho.

Alana recogió a su pokémon visiblemente sorprendida y comentando al respecto.

-Eres realmente hábil, ni en todos los días de mi vida hubiera esperado llegar a ver volar a un pokémon de tipo planta…

-Sí, bueno, he de admitir que tuve suerte ahí, no estaba seguro de si funcionaría…-admitió el chico.

-¿¡Lo hiciste por intuición?!-inquirió entonces Alana, aún más asombrada.

-Algo así… aunque lo he estado pensando y puede que tengas razón después de todo. Ultimamente me he estado sintiendo algo frustrado y quizás eso ha repercutido un poco en mi entrenamiento… pensaba que no lo haría, pero si lo has notado es que lo ha hecho.

Aura se quedó del todo anonadada por esa confesión, sin poder evitar sentirse un poco culpable al respecto.

-Oh, Bruno… lo siento…

Por su parte Alana lo escuchó atentamente, asintiendo de seguido.

-Sí, un poco… sin embargo lo entiendo, no creas que no, yo también fui una adolescente y sé muy bien que a veces no se pasa bien a esa edad. Aun así no te preocupes, eres un entrenador excelente y estoy segura de que llegarás muy lejos. Pero aún no hemos acabado ¡altaria!-exclamó entonces, lanzando una última ball.

Su último pokémon hizo entonces acto de presencia, extendiendo unas vistosas alas que parecían de algodón; llevado por la curiosidad, Bruno se informó al respecto con su pokédex.

-Altaria, el pokémon cantor; baila y revolotea por el cielo entre ondeantes nubes que parecen de algodón. Su voz, muy similar a la de una soprano, entona melodías que dejan a todo aquel que las oye completamente embobado. Aprovecha las corrientes ascendentes al volar y lanza ardientes bolas de fuego por el pico.

Tras pensárselo rápidamente optó por dejar a grovyle donde estaba, continuando con él.

-Muy bien… ¡drenadoras!

-¡Arriba!-indicó Alana.

Antes de que el pokémon planta lanzara las semillas, altaria alzó el vuelo rápidamente aun a pesar de su tamaño, evitando así caer infectado y quedándose en el aire.

-¡Recurrente!

-¡Esquívalo y danza dragón!

Una vez más, y volando como si danzara, el pokémon volador dragón esquivó todas las semillas que le lanzaba, al tiempo que comenzaba a moverse frenéticamente, aumentando así tanto el ataque como su velocidad.

-¡Golpe aéreo!

-¡Esquívalo!

Altaria se abalanzó primero, pero grovyle no tuvo muchos problemas para igualar e incluso superar ligeramente su velocidad, esquivando así con rapidez el golpe y echando a correr por todo el campo.

-¡No dejes que se escape, dragoaliento!-indicó Alana.

Al punto el pokémon volador dragón comenzó a lanzar una serie de dragoalientos que peinaron gran parte del campo, evitando así que grovyle pudiera moverse con mayor libertad; en cuanto lo tuvo arrinconado, ordenó.

-¡Terremoto!

De golpe y porrazo altaria se abalanzó contra el suelo con tanta fuerza que fuertes temblores azotaron a grovyle, el cual apenas pudo defenderse y recibiendo gran daño en el proceso; Alana aprovechó entonces esto para contraatacar.

-¡Golpe aéreo!

-¡Hoja aguda!

Por un momento altaria fue mucho más rápido y golpeó de lleno a grovyle, el cual respondió inmediatamente después con hoja aguda, llegando a golpearle de refilón. Sin embargo el golpe apenas fue muy fuerte, aun así Bruno decidió echar el resto e indicó.

-¡De frente, golpe roca!

Haciendo uso de su velocidad logró adelantarse y asestarle un par de golpes en su cuerpo que lograron bajarle un poco la defensa, sin embargo eso lo dejó vendido y Alana exclamó.

-¡Dragoaliento!

El golpe fue directo y grovyle no pudo soportarlo, cayendo de espaldas y quedándose tirado en el suelo, KO.

-¡Grovyle está fuera de combate, altaria es el ganador!-anunció el árbitro.

Bruno recogió a su pokémon rápidamente, sin embargo en ese momento Alana le habló.

-No te preocupes, Bruno, se sale de todo en esta vida, tómatelo con calma, eres joven.

Ante eso el chico esbozó una agradecida sonrisa, murmurando de seguido.

-No te hacía tan maternal a decir verdad…

-Bueno, cuando tengas mi edad lo verás con más perspectiva, por ahora tú disfruta de tu viaje con tus pokémon, ya habrá tiempo para todo eso.

-Lo tendré en cuenta… ¡beautifly!

El pokémon bicho volador hizo acto de presencia, llamando gratamente la atención de Alana, aunque esta vez no dijo nada, centrándose en el combate.

-¡Paralizador!

-¡Esquívalo y danza dragón!

Una vez más, y haciendo uso de una incipiente velocidad, esquivó con facilidad la nube de esporas mientras aumentaba tanto su ataque como la velocidad, volviéndose un poco más veloz y más fuerte.

-¡Disparo demora!

-¡Disípalo con dragoaliento!

Aun a pesar de su intento por bajarle la velocidad, altaria fue mucho más rápido y dio al traste con todos los hilos; acorralado, Bruno lo intentó una vez más con picotazo venenoso, logrando golpearle un poco pero sin llegar a caer envenenado, teniendo entonces vía libre altaria para atacar.

-¡Golpe aéreo!

El golpe fue directo e ineludible, siendo beautifly sacudida por una fuerza arrolladora y cayendo KO rápidamente.

-¡Beautifly está fuera de combate, altaria es el ganador!-añadió el árbitro.

Bruno suspiró y recogió a beautifly, sacando entonces a su último pokémon; feebas salió al campo, llamando la atención de Alana.

-Vaya, curioso… espécimen-murmuró ella, al ver el pobre aspecto de feebas.

-Puede que feebas no sea el pokémon más bello del mundo, pero hemos estado entrenando muy duro y te lo vamos a demostrar-aseguró Bruno.

Feebas le sostuvo la mirada a altaria, desafiante, aun a pesar de la diferencia de tamaño y aspecto. El pokémon dragón volador le miró con gesto indiferente e incluso ligeramente altanero.

-A ver si es verdad… ¡danza dragón!

De nuevo altaria describió una frenética danza que aumentó una vez más tanto su ataque como su velocidad, preocupando al chico. Aunque había estado tratando de mejorar a feebas en todos los aspectos, su crecimiento resultó ser mucho más lento y no tan equilibrado como se había esperado. Debido a esto carecía sobre todo de defensa, que era su característica menos agraciada, sin embargo demostró tener un especial mucho más decente, además de su velocidad. El ataque lo había podido mejorar ligeramente, aunque no tanto como a él le hubiera gustado. Debido a esto su entrenamiento había sido mucho más duro en comparación con sus otros compañeros, lo que se traducía en que sus probabilidades de ganar no eran tan altas en comparación a las de los demás. Aun así supo que debía echar el resto, por lo que sin mayores contemplaciones indicó.

-¡Hidropulso!

Feebas formó la esfera de agua y se la lanzó con la suficiente rapidez, pero no le hizo gran cosa a altaria.

-¿Eso es todo? ¡Dragoaliento!

-¡Surf!

Altaria fue más rápida y atacó con un fuerte dragoaliento; feebas reunió toda el agua que pudo y la lanzó contra ella justo a tiempo. El dragoaliento rompió la ola de surf y, gracias a esta maniobra evasiva, no llegó a golpearle.

-¡Golpe aéreo!

-¡Daño secreto!

Los dos se lanzaron el uno contra el otro, haciendo algo de fuerza, pero altaria era mucho más fuerte y lanzó con fuerza al pokémon de agua hacia atrás, arrastrándole con gran daño.

-¡Aguanta, feebas, poder oculto!

Su cuerpo brilló por momentos y las esferas fueron directas hacia él, golpeándole ésta vez con algo más de fuerza, siendo particularmente eficaz; y es que el efecto de poder oculto variaba según el pokémon que lo usaba, dependiendo sobre todo del tipo que sea el contrario en relación con el poder oculto de cada pokémon. Y estaba claro que los golpes de feebas eran más eficaces contra los de tipo dragón.

-¡Terremoto!-exclamó Alana.

Altaria se estampó en el suelo rápidamente y los temblores fueron tremendos, quedando feebas muy dañado y bastante crítico, sin tener tiempo a casi nada.

-¡Terminemos con golpe aéreo!

Con mucha más velocidad, altaria rasgó el aire y embistió a feebas con gran fuerza, quedando éste casi KO; era todo un milagro que aún siguiera en pie, sin embargo en ese momento algo saltó en la cabeza del chico y, sin dudarlo, exclamó.

-¡Vamos, feebas, no te rindas, confío en ti! ¡Azote!

Haciendo un esfuerzo sobrehumano, y sorprendiendo tanto a Alana como a Aura, feebas se abalanzó contra su oponente a una velocidad inesperada; pero más inesperado fue el inmenso golpe que recibió altaria en cuanto feebas le tocó. Como si fuera de papel, le arrastró hacia atrás y altaria cayó a los pies de una Alana que no salía de su asombro, puesto que altaria estaba completamente KO.

-¡Altaria está fuera de combate, feebas es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Bruno de Villa Raíz!-dictaminó el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

-¡Sí! ¡Lo hiciste, feebas, lo hiciste, eres increíble!-exclamó Bruno, yendo a abrazarla.

El poco agraciado pokémon esbozó una feliz sonrisa, con gesto cansado, y en cuanto estuvo en brazos de Bruno se durmió casi al instante, ya que estaba agotada.

Aura abandonó las gradas rápidamente para encontrarse con él y exclamó toda azorada.

-¡Ha sido extraordinario, azote hace más daño cuanto más débil esté el atacante!

Bruno sonrió y meció a feebas en sus brazos, sintiéndose particularmente orgulloso; Alana esbozó una alegre sonrisa, recogió a su pokémon y se ausentó momentáneamente, volviendo enseguida con una bandejita.

-Bruno, como reconocimiento de tu victoria te hago entrega de la medalla pluma.

-Gracias, Alana. Genial, nuestra sexta medalla…

-Ésta pequeñina me ha dado una buena lección, la belleza no lo es todo, lo que importa es el interior, y eso es algo que tendemos a olvidar con mucha asiduidad. Ha sido un combate impresionante, Bruno, has sabido manejar la situación en todo momento y has demostrado una fuerza y un tesón dignos de admiración-murmuró la líder en voz baja, para no despertar al dormido pokémon.

-Muchas gracias, tú también has luchado muy bien, se nota que eres toda una experta. Y gracias por tus palabras también-añadió el chico.

Ante eso la mujer sonrió con gesto maternal, comentando de seguido.

-Se crece y madura con el tiempo, no le des más vueltas de las necesarias, los dos debéis de buscar ese punto ideal que os haga sentiros cómodos con vosotros mismos. Y el tiempo ya dirá.

Alana los acompañó hasta la salida mientras seguían hablando de todo un poco, en un momento dado llegó a preguntar.

-¿Y a dónde os dirigiréis ahora?

-Ah, lo cierto es que no lo había pensado…

-En ese caso id a ciudad Algaria, allí hay otro gimnasio al que podrás retar.

-De acuerdo… ¿sabes por dónde cae, Aura?-inquirió el chico, curioso.

-Sí, está al este de aquí aunque hay un largo camino por delante, nos llevará al menos unos tres o cuatro días a lo sumo, quizás más…-anunció ella mirando su pokénavegador.

-En ese caso pongámonos ya en marcha.

Finalmente se despidieron de ella y regresaron al centro pokémon para curar a los pokémon de Bruno; tras dejarlos en tratamiento estuvieron esperando mientras hablaban un poco.

-Bruno, cada vez me sorprendes más, eres tan hábil entrenando, cada día que pasa te vuelves más impredecible, eres… increíble.

-Ah, déjalo ya ¿quieres?-le pidió el chico, algo colorado por tantos halagos.

Aura no pudo evitar sonreír ante la modestia del chico, sin embargo en ese momento recordó las palabras de la líder y, esbozando un gesto algo mustio, murmuró.

-Aunque… quería pedirte perdón…

-¿Qué? ¿Perdón por qué?-inquirió él, extrañado.

-Por haberte frustrado tanto hasta el punto de afectar tu entrenamiento… estos días han sido duros, y aun así al final has sido tú quien ha pagado los platos rotos. Lo siento…

Ante eso el chico no tardó casi en nada en responder, dejando las cosas bien claras.

-No hay nada que perdonar, no te preocupes, como ha dicho Alana de todo se sale, y estoy seguro de que podremos salir de esto.

-¿Tú crees? Es que hay veces que siento que, por mucho que me esfuerzo, todo se pone en mi contra y…

-Ni caso, es sólo una fase, en cuanto curen a mis pokémon comemos algo y nos vamos.

-Está bien…

Los dos adolescentes se miraron entre sí y sonrieron, diciéndoselo todo en nada. Sin embargo, en ese momento alguien entró en la sala de espera y, al verles, inquirió.

-Anda, pero si es la parejita ¿qué haceis aún por aquí? Pensaba que ya os habíais marchado a esconderos en algún lugar…

Bruno tuvo que utilizar todo su autocontrol para no estallar, y Aura hizo todo lo posible por ignorar el comentario, comentando de seguido.

-Mejor vámonos ya…

-Sí, cuanto antes-musitó el chico, harto.

En cuanto le dieron el aviso para ir a recoger a sus pokémon, fueron corriendo hacia el mostrador, los recogieron y se dirigieron hacia la salida este a no más tardar, dejando atrás esa infausta ciudad. Varios nubarrones comenzaban a arremolinarse desde el norte, amenazando con una nueva tormenta.


¡Más Pokémon! ¡Estoy en racha! XD bueno, pues aquí están varias cosas al mismo tiempo, y sí, a partir de aquí la trama comenzará a avanzar más deprisa, por lo que capítulos con más contenido estarán a la orden del día. Ahora hablemos de Bruno y Aura.

Decir que estos dos están a punto de caramelo es quedarse corto, y aunque parece que la discusión o el bache haya sido corto tendrá un efecto a posteriori en la trama que se verá en el siguiente capítulo, el cual vendrá mañana mismo sin mucha más demora. Si quise alargar un poco más la tanda de capítulos fue precisamente por esto mismo, ya que la relación entre Bruno y Aura está en su punto culminante y debe pasar ya al siguiente nivel, no sin antes con algo más de chicha entre medias. Y sí, Máximo ha contribuido mucho en ese sentido sin ni siquiera proponérselo.

Por otro lado está la batalla de gimnasio contra Alana, la cual ha quedado bastante íntegra a como la planeé en su día, aunque con un par de añadidos por el camino y algo más de profundidad; esta vez me decanté mejor por el equipo original de Rubí y Zafiro, en el Esmeralda tiene un tropius, pero al final opté por no añadirlo ya que lo medí bastante bien en su momento y no sentí que fuera necesario un asalto más. Como bien comenté la última vez, el nivel e intensidad de los combates va aumentando escalonadamente, y en cuanto a Alana se refiere tiene un equipo equilibrado e interesante que puede darte problemas si no vas bien preparado.

También sigo explotando el detalle de los pokémon hablando entre sí, sirviendo como contraparte cómica frente a la seriedad del romance, funcionando perfectamente en ese sentido. La verdad es que me encanta escribir estas partes, además me ayudan a delimitar y mostrar las personalidades de los pokémon de cada uno. Y pensar que en su momento pensé en no escribirlas más...

Y no mucho más de momento, para el siguiente capítulo se viene lo bueno, lo que nos interesa a todos, asi que preparad los pañuelos y el corazón XD

Y eso es todo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!