Capítulo 23
Lo más importante
La ruta 120 seguía como la última vez, aunque los nubarrones del norte comenzaban a moverse hacia ellos, lo que les apremió un poco más para buscar refugio lo más pronto posible. Al igual que la ruta 119, esta se caracterizaba por sus intermitentes y casi constantes lluvias, por lo que no sería nada distinto a lo que se habían estado acostumbrando hasta ahora.
-Entonces hay que ir hacia el este ¿no?-inquirió Bruno en un momento dado, yendo a paso ligero.
-Sí, tenemos que llegar hasta ciudad Calagua y, una vez allí, hacernos a la mar hacia el este para llegar a ciudad Algaria-explicó Aura, consultando el mapa en su pokégear.
-Vale, entonces sí que va a ser un viaje largo…
-Un poco, sí, pero si nos damos prisa podremos llegar en poco menos de una semana.
-Bien.
Se acercaron entonces al lago para cruzarlo de lado a lado, sin embargo una voz conocida les detuvo de improviso.
-¡Anda, pero si son Bruno y Aura! ¡Eh, chicos, estamos aquí!
Al oír esa voz Bruno se dio la vuelta y entonces los vio; Gabi y Teo se encontraban allí con tres chicos más, sin embargo no prestó atención a eso, enfocándose en los dos periodistas y despertando así una furia que llevaba dormida desde lo que pasó ese día. Antes de que Aura pudiera decirle nada, el chico echó a andar rápidamente hacia ellos con cara de pocos amigos.
-¡Cuánto tiempo! ¿Cómo os ha ido todo?-inquirió Gabi, sin apenas darse cuenta de su gesto.
-¡Pues mira, me alegra horrores que me hagas esa pregunta, Gabi, yo también ardía en deseos de hablar contigo y preguntarte un par de cositas!-masculló el chico, manteniendo a raya el cabreo.
Esta vez la reportera notó enseguida el tono hostil, extrañándose enseguida e inquiriendo.
-Eh… sí… ¿de qué querías hablar?
-¡Sobre el último programa tuyo, parece ser que hubo unos cuantos cambios de última hora no programados!
-¡Bruno, espera!-exclamó en ese momento Aura, alcanzándole.
Antes de que nadie más pudiera hablar, uno de los chicos les miró fijamente, comentando de seguido.
-Vaya, vaya, vaya, pero si son nada más ni nada menos que la mimada de la profesora y el albino… cuánto tiempo…
-Tú…-masculló Bruno, dándose cuenta de quién era.
-Oh, no… Ricky…-murmuró Aura, nerviosa.
-¿Os conocéis? ¡Qué bien, precisamente estábamos hablando de los resultados del último programa, si os he llamado es para sugeriros algo!-comentó Gabi en ese momento.
-¡Espera un momento, con respecto a eso yo tengo un par de cosas que comentarte, Gabi!-comentó Bruno, cortándola rápidamente.
Sin embargo, y antes de que el chico pudiera decir nada, Ricky se adelantó y murmuró.
-¡Buena observación, sí señor! El caso es que me seguía preguntando por qué metiste a estos dos en el programa teniendo en cuenta el último encuentro…
-Y el anterior a ese también-apuntó uno de sus amigotes.
-Cierto…
-¿A qué os referís exactamente, chicos? No os sigo…-admitió Gabi, confusa.
Para entonces Bruno, cansado de tanta evasiva, soltó un grito ahogado.
-¡Agh, ya está bien! ¿¡Por qué no lo admites de una maldita vez?! ¡Editasteis los combates!
Hubo entonces un abrupto silencio sólo roto por el sonido del viento, que cada vez era más fuerte debido a la inminente tormenta que se acercaba; tanto Gabi como Teo se quedaron a cuadros, y Ricky y sus amigos miraron a Bruno con gestos llenos de escepticismo ante esa afirmación. Finalmente, y algo atacada al respecto, Gabi consiguió hablar.
-¿Cómo dices? ¿Editados? ¡No! ¿Cómo puedes pensar algo así? ¡Jamás haríamos tal cosa!
-¡Desde luego, va en contra de los principios éticos del periodismo, nunca alteraría mis propios metrajes!-añadió Teo, visiblemente molesto.
-¿¡Ah, no?! ¡Pues fue precisamente eso lo que vimos hará cosa de dos días atrás! ¡Estaban editados, los dos, y nos ponían a la altura del betún! ¿¡Qué tienes que decir a eso?!-inquirió el chico, igual de molesto o incluso más.
Antes de que los periodistas pudieran opinar al respecto, Ricky aprovechó el momento para opinar.
-¿Editados, dices? Sonaría hasta convincente si no fuera por el hecho de que todos vimos esos combates, y luchábais tan mal que hasta daba risa veros…
-¡A mí si que me va a dar risa cuando te vea con el otro ojo de luto! ¿¡Te gustó acaso?!-le espetó Bruno, con dureza.
-Bruno, déjalo, en serio, no merece la pena todo esto…-murmuró en ese momento Aura, preocupada.
El chico quiso decir algo al respecto, atacado, sin embargo Ricky la miró con condescendencia y murmuró.
-Mira, ahí la mimada tiene razón ¿no crees, albino? Después de todo era la peor después de ti…
Para entonces el chico requería de todo su autocontrol para no estallar, tanto Gabi como Teo observaban la situación aún sin entender del todo lo que ocurría, y Aura bajó la cabeza con gesto mustio. Sin embargo en cuanto dirigió su mirada al lago y el puente que lo cruzaba, recordó su entrenamiento especial junto con Máximo y supo al instante lo que debía hacer. Se había estado callando demasiado tiempo, dejándole hacer a Ricky en todo momento y estaba harta de todo eso. Harta de que la infravalorara y se metiera con ella todo el rato por la misma razón. Pero no más. Ya no.
-¡Cállate de una vez, Ricky!
El grito de la chica cogió por sorpresa a todos por igual, sobre todo al aludido, que no se esperaba para nada que Aura le espetara así sin más, ya que después de todo siempre había sido al contrario y nunca había dado muestras de ir a defenderse. Molesto debido a esto, la increpó.
-¿¡Qué me has dicho, mimada?!
-¡Que te calles! ¡Cállate, joder, cállate ya! ¡Deja de llamarme mimada, deja de meterte conmigo, deja de acosarme de una maldita vez! ¡Estoy harta de ti!
Si bien para Ricky esa situación era nueva e inesperada, para Bruno ver así de enfadada a Aura era algo inconcebible y hasta imposible. Sin embargo allí estaba, revelándose por primera vez ante el chico que la había hecho la vida imposible desde siempre. Su expresión de furia y arrojo se clavaba en él como una daga, y algo en el pecho del chico se revolvió, como si en parte le gustara lo que veía.
Superando entonces la sorpresa inicial, Ricky esbozó una divertida sonrisita, al tiempo que murmuraba.
-Oh, pequeña tonta… no sabes dónde te estás metiendo…
-¡Pruébame, entonces! ¡Los combates estaban editados, tanto Bruno como yo los ganamos, ellos mismos te lo pueden decir si realmente no retocaron nada!-exclamó Aura, señalando a los periodistas.
Tanto Gabi como Teo quisieron opinar al respecto y con contundencia, dejando claras sus intenciones, pero antes de que llegaran a decir nada Ricky argumentó.
-Bah ¿qué mas da si los combates estaban editados o no? Siempre has sido débil, mimada. Una niñita solitaria y retraída que prefería estar sola a tener amigos, y encima con privilegios. No te mereces todo eso, mimada. Y yo sólo me sobro y me basto para ponerte en tu sitio.
Bruno quiso decir algo, a punto de estallar, sin embargo Aura se adelantó y, ni corta ni perezosa, le asestó una sonora cachetada que le dejó en el sitio y con cara de pasmado total; sus dos amigotes fueron a encararse y Bruno a responder en consecuencia, sin embargo Ricky masculló.
-¡Quietos! ¡Esta insensata es mía, la voy a pulverizar!
-¡En un combate!-anunció entonces Aura, con mirada encendida.
Eso cogió por sorpresa a todos, Bruno incluído, sin embargo ella continuó.
-¡Y seré yo quien te pulverice! ¡Si gano esto me dejarás en paz y admitirás que esos combates estaban editados!
Por un momento Ricky no dijo nada, mirándola con gesto de circunstancia, sin embargo en un momento dado se rió con parsimonia, murmurando de seguido.
-Muy bien… hagámoslo a tu modo. Pero luego no me vengas llorando si te hago morder el polvo…
-Eso ya lo veremos… uno contra uno, sin sustituciones.
-Lo que diga la señorita mimada.
Los dos se apartaron para el inminente combate, Bruno se puso a su lado y la preguntó en un momento dado.
-Aura ¿estás segura de esto?
Como contestación ella le miró con un gesto de determinación que nunca antes había visto en ella, parecía una persona completamente diferente; y, al verla así de decidida, no supo ni pudo rebatirla nada, por lo que la dejó estar, sin poder evitar esbozar una sonrisita.
En ese momento se oyó el sonido de una poké ball abriéndose y vieron que Ricky había sacado un vibrava.
-¿Empezamos ya? comienzo a aburrirme…
-¡Descuida! ¡Vamos, combusken!-exclamó Aura, sacándolo.
Al verlo el chico dibujó una sonrisa burlona en su rostro, comentando de seguido.
-Vaya, esto va a ser sencillo…
-¡No pienses que me tienes! ¡Giro fuego!
Combusken atacó el primero, lanzando de improviso una ristra de llamas que rodearon a vibrava y lo atraparon en un torbellino de fuego, haciéndole daño entre medias; por su parte Ricky ordenó.
-¡Tormenta de arena!
Al punto las alas de vibrava se agitaron y, en un visto y no visto, creó con ellas una abrupta tormenta de arena que apagó las llamas que le rodeaban, al tiempo que ésta comenzaba a incidir en combusken.
-¡Triturar!
-¡Doble patada!
Ambos pokémon se movieron al mismo tiempo, echándose hacia delante e intercambiándose varios golpes al mismo tiempo; combusken le asestó un par de patadas a vibrava y éste respondió mordisqueándoselas, sin hacerle gran cosa.
-¡Dragoaliento!
-¡Arriba!
Antes de que vibrava atacase, combusken flexionó sus patas y dio un lustroso salto que le permitió esquivar sin muchos problemas ese ataque, poniéndose justo detrás de él.
-¡Ataque rápido!
Adelantándose ampliamente, combusken se abalanzó sobre él y le embistió con fuerza, arrastrándole hacia delante varios metros.
-¡Arriba, vibrava!-indicó Ricky.
Al punto, el pokémon tierra dragón echó a volar agitando rápidamente sus alas, dominando desde el aire rápidamente.
-¡Dragoaliento!
-¡Esquívalo con ataque rápido!
Aun a pesar de dominar desde las alturas, combusken logró esquivar todos los dragoalientos que le lanzaba gracias a la velocidad que confería ataque rápido, además de la suya propia; Bruno, que observaba atentamente el combate, se dio cuenta enseguida de que emulaba de cierta forma su estilo de combate y no pudo evitar sentirse ciertamente halagado, aunque por otro lado no le extrañó en absoluto, ya que después de todo había visto todos sus combates de gimnasio y conocía muy bien su estilo de combate.
En un momento dado, vibrava se abalanzó sobre él desde las alturas a gran velocidad y Aura indicó.
-¡De frente, cuchillada!
Sus garras brillaron con intensidad y, blandiéndolas hacia delante, detuvo en seco a vibrava y ambos estuvieron haciendo fuerza entre sí, tratando de sobrepasarse por todos los medios; aun a pesar de la fuerza que combusken esgrimía, de algún modo contagiado por la furia de su entrenadora, su nivel no alcanzaba al de vibrava, el cual logró sobrepasarlo en un momento dado golpeándole de refilón y tirándolo al suelo en el proceso. El azote de la tormenta de arena sumó entonces un poco más de daño, haciéndole trastabillar.
-¡Aguanta, combusken, puedes hacerlo!-exclamó Aura.
-¡Pobrecita mimada que no da más de sí! ¡Terminemos con esto, vibrava, dragoaliento!-masculló Ricky, con fervor.
Desde el aire, el pokémon tierra dragón comenzó a cargar un rápido dragoaliento y lo soltó sobre un casi indefenso combusken; por su parte, y con un inusitada furia, Aura indicó.
-¡No te rindas, combusken, cuchillada!
Haciendo entonces un gran esfuerzo, combusken agitó sus garras e interceptó a tiempo el dragoaliento antes que le tocara, manteniéndolo ahí y haciendo fuerza contra él; por un momento parecía que lo tenía, sin embargo la tormenta de arena le volvió a azotar con fuerza y, por un instante, reculó.
-¡No tienes nada que hacer, estás acabada, ríndete ya!-exclamó Ricky.
-¡De eso nada, no pienso hacerlo, lo he hecho demasiadas veces ya, pero no me voy a rendir, esta vez no! ¡Demuéstrale de lo que eres capaz, combusken!-masculló la chica, con una rabia tremenda.
La voz de su entrenadora llegó a oídos del pokémon, el cual hizo un último esfuerzo dejando escapar un agudo chillido; y, entonces, comenzó a brillar con intensidad, sorprendiendo a todos por igual. Su cuerpo comenzó a crecer en consonancia, ganando tanto en altura como en peso, volviéndose mucho más corpulento y aerodinámico. Tanto sus patas como sus brazos crecieron y se abultaron, su melena creció, su cara se agudizó y su pico se desdobló en dos, creciendo hacia arriba. En cuanto el brillo pasó, se mostró entonces con una apariencia de lo más fiera e intimidante, Bruno se apresuró a informarse.
-Blaziken, el pokémon llameante; en combate expulsa vivas llamas por las muñecas y ataca al enemigo con fiereza. Cuanto más fuerte sea su enemigo, más fuertes serán sus llamas. Sus piernas son realmente fuertes, de una patada es capaz de derribar rascacielos, y da unos puñetazos fulminantes que dejan al oponente chamuscado y lleno de tizne. Al cabo de varios años se le queman las plumas y le crecen unas nuevas, más flexibles, en su lugar.
Aprovechando que vibrava había dejado de atacar, Aura atacó sin más demora con uno de sus nuevos ataques.
-¡Gancho alto!
En un visto y no visto, blaziken flexionó sus patas y pegó un salto increíble, al tiempo que su puño derecho se envolvía en fuego y le asestaba con él un golpe tremendo a vibrava, que ni le vio venir. Se vio entonces azotado hacia arriba y cayó al suelo con gran estrépito, haciéndose mucho daño.
-¡Argh, diablos! ¡Bucle arena, vamos!-musitó Ricky, apuradísimo.
-¡De frente, blaziken, patada ígnea!-masculló Aura, sintiéndose por un instante invencible.
Antes de que vibrava pudiera atacar siquiera, el pokémon fuego lucha se abalanzó hacia delante a una velocidad verteginosa con sus piernas envueltas en fuego, flexionándolas acto seguido y asestándole un golpe tremendo que le empujó hacia atrás varios metros hasta acabar junto a Ricky, el cual gritó.
-¡No! ¡No, no, no, no voy a perder, no contra ti, ni ahora ni nunca! ¡Vamos, vibrava, demuéstrales quien manda, apágale y que deje de arder! ¡Es tuyo!
El pokémon tierra dragón, contagiándose también de la furia de su entrenador y respondiendo a su llamado, dejó escapar un agudo chillido y fue su turno para comenzar a brillar, cogiendo desprevenidos a todos menos a Ricky. Al igual que blaziken su tamaño se dobló, al tiempo que sus alas se ensanchaban, su cabeza se abultaba y una larga cola acabada en tres escamas comenzaba a crecer. Tanto sus patas como sus garras se hicieron un poco más grandes, dos crestas se alargaron de su cabeza y sus ojos se redondearon. En cuanto el brillo pasó, se mostró con un aspecto de lo más llamativo, Bruno volvió a informarse rápidamente.
-Flygon, el pokémon místico; se le conoce como el alma del desierto, al volar provoca intensas tormentas de arena allá por donde pasa. Al agitar sus alas éstas crean una melodía que resuena por todo el lugar. Para evitar que el enemigo lo descubra, se envuelve en nubes de polvo que él mismo levanta.
Aun a pesar de esto, Aura no se mostró intimidada y, con mirada encendida, masculló.
-¡Cuchillada!
-¡Tú también!
Ambos pokémon se abalanzaron el uno sobre el otro y comenzaron a intercambiarse golpes por doquier con sus garras brillantes, saltando chispas, literal y figuradamente hablando, y sin apenas llegar a rozarse lo más mínimo. A ambos se les notaba que estaban al límite de sus fuerzas aun a pesar de la evolución, y trataron por todos los medios de adelantarse antes de que fuera demasiado tarde.
-¡Gancho alto!
-¡Vuela!
Blaziken fue el primero en atacar, pero flygon lo hizo inmediatamente después alzando el vuelo a tiempo y logrando esquivar por los pelos el golpe, contraatacando de seguido y logrando golpear de refilón a blaziken, cayendo al suelo al límite de sus fuerzas.
-¡No, blaziken, aguanta!-musitó Aura.
-¡Ahora, flygon, terremoto!-chilló Ricky, esbozando una sonrisita triunfal.
Antes de que su oponente se moviera, el pokémon tierra dragón se abalanzó conta el suelo desde el aire y lo golpeó con tanta fuerza que la tierra tembló, sacudiendo a blaziken y poniéndole KO en cuestión de segundos. Aura se quedó en el sitio, notando como su corazón se encogía y sintiendo como si un negro abismo se abría bajo sus pies.
-¡Sí! ¡Sí, eso es, así me gusta, una vez más te pongo en tu lugar, mimada! ¡Esto es lo que pasa cuando te metes conmigo, espero que seas consecuente con tus propias palabras ahora que te he vencido! ¡Siempre serás débil!
Las palabras de Ricky, viciosas y brutales, calaron hondo en ella y comenzó a sentir un hondo vacío en su interior que comenzaba a extenderse como la pólvora; trató de retener las lágrimas, pero éstas comenzaron a inundar sus ojos, imparables.
-¡¿Oh, qué pasa, la niñita mimada llora porque ha perdido?! ¡¿Qué le vamos a hacer entonces?! ¡Te lo advertí, mimada! ¡Desaparece de mi vista!
Finalmente no pudo más y estalló en lágrimas, recogiendo a blaziken y echando a correr hacia el otro lado de la ruta.
-No… Aura… ¡Aura!-exclamó Bruno.
-¡Bah, déjala, no vale nada! ¿¡Por qué vas con ella?! ¡No merece nada, ni siquiera tu amor y compasión!
Eso fue suficiente para el chico, el cual, como contestación, le asestó tal golpe en la cara que le rompió la nariz y le tumbó en el suelo, sin poderse levantar siquiera. Antes de marcharse de allí para ir en su búsqueda, el chico musitó con voz tomada.
-Esto no quedará así.
Un súbito trueno retumbó en la lejanía y, tras eso, Bruno echó a correr.
Por su parte tanto Gabi como Teo, que lo vieron todo, se quedaron en el sitio, incapaces de comprender aún lo que había pasado; jamás en todas sus vidas como reporteros habian visto un combate semejante, el cual se lo dijo todo en casi nada. Supieron al instante que tanto Bruno como Aura no mentían, y aunque vieron a Ricky sangrando en el suelo mientras sus amigotes le ayudaban a levantarse, no sintieron pena alguna por él.
-No… esto no está bien… nada está bien…-masculló Gabi, consternada.
-Si realmente editaron sus combates sólo pudieron hacerlo los de posproducción, nadie más tiene acceso a los metrajes aparte de nosotros antes de su tratamiento-murmuró Teo, con mucha seriedad.
-Sí… tenemos que volver, ya-apremió ella.
-Sí, vamos.
Ambos reporteros abandonaron el lugar, al tiempo que Ricky, tambaleándose y sangrante, era llevado por sus amigotes hacia la ciudad para que le ayudaran. Las nubes de tormenta alcanzaron la ruta en cuestión de segundos, oscureciendo mucho el ambiente y dejando caer las primeras gotas que, luego, se convirtieron en un diluvio.
Siguiendo los pasos de la chica Bruno corrió y corrió todo lo que sus piernas le permitieron, al tiempo que la lluvia le pillaba; sin embargo no le importó, lo único que le importaba era alcanzar a Aura, la cual no se la veía más allá de la espesa cortina de agua que comenzó a caer.
-¡Aura! ¡Aura, contesta por favor! ¡Aura!-gritó el chico, tratando de alzarse por encima del estruendo.
Un rayo iluminó el cielo y tronó por todo el valle, permitiéndole ver un poco mejor; sin embargo, al no ver nada ni a nadie siguió corriendo como si no hubiera un mañana, llamándola constantemente.
-¡Aura! ¡Aura, por lo que más quieras, contesta! ¿¡Dónde estás?! ¡Aura!
Otro trueno retumbó en el valle y en su corazón, que cada vez latía con más y más fuerza, comprendiendo al instante cómo se debía de sentir en ese momento; el dolor, la amargura, años sintiéndose inferior por culpa de alguien tan detestable como Ricky, sumado ahora a una derrota tan estrepitosa hizo mella hasta en él, entendiendo por primera vez sus sentimientos. Era algo tan grande que ni él pudo contener los suyos propios, imitándola y temiendo por lo que la pudiera pasar.
-¡Aura, por dios, contesta! ¡Aura! ¡Aura!-lloró el chico, ignorando el cansancio y obligándose a seguir corriendo.
Finalmente, y pasando por una zona encharcada y llena de barro, vio un bulto tirado en el suelo un poco más adelante y, en cuanto distinguió los colores de su ropa, supo al instante que era ella.
-¡Aura!
Palió los pocos metros que le quedaban hasta pararse a su lado, viendo que seguía llorando en el suelo completamente empapada.
-¡Aura, Aura! ¿¡Estás bien?! ¡Dime algo, lo que sea!-musitó él, agachándose a su lado.
-Bruno… ¿Qué haces aquí? Déjame, vete, te estás empapando…-susurraba ella, con la garganta tomada.
-¿¡Pero qué dices?!
-Siempre lo he pensado, si me rechazan y me ningunean será por algo, por algo seré siempre la mimada… déjame aquí, Bruno, no te merezco, nada tiene sentido, mi vida no es más que un borrón, un tachón sucio…
Bruno se quedó de una pieza tras escuchar sus palabras; por un momento se encontró delante de la verdadera Aura, la que nunca hubiera esperado conocer. Una persona llena de miedo e insegura de sí misma, con un sentimiento de culpa atroz inculcado por otros que nunca tuvieron en cuenta sus propios sentimientos.
-¡Deja de decir sandeces!-chilló el chico, cogiéndola en brazos.
Con ella en brazos echó entonces a correr para encontrar un refugio; Aura miró al encapotado cielo, sintiendo como las gotas de agua la empapaban la cara, fundiéndose con sus lágrimas, hasta que finalmente no pudo más y cayó inconsciente.
-¡Aura! ¡No, aguanta por favor! ¡Feebas!-masculló el chico, tratando de sacar su super ball del cinto sin resultados.
Sin embargo, y como si hubiese oído el llamado de su entrenador, el pokémon salió ella sola de su ball y echó entonces a correr, sabiendo lo que tenía que hacer. Gracias a nado rápido se movió a una velocidad tremenda, buscando entonces un lugar, una muesca, una abertura donde poder realizar daño secreto. Encontró finalmente un montón de hierba cercano y, sin dudarlo, lo atacó y se abrió una abertura por el que podían entrar. Bruno entró el primero con Aura en brazos y feebas cerró la comitiva.
Una vez dentro el chico la dejó en el suelo, completamente empapada, y actuó todo lo deprisa que pudo.
-¡Necesito vuestra ayuda, chicos!-exclamó, sacando al resto de sus pokémon.
Tras eso hizo lo mismo con los de la chica excepto tropius, el cual no cabía en el lugar, y éstos, al ver a su entrenadora en ese estado, se afanaron lo indecible por ayudarla. Con la ayuda de blaziken, el cual olvidó enseguida su derrota, encendió un buen fuego y los demás pokémon ayudaron a desvestirla para poder secarla lo antes posible. No hubo vergüenza ni apuro, tan solo había apremio y mucha preocupación, por lo que obviaron todo eso. Bruno la metió en un saco de dormir envuelta en mantas y la acercó a la hoguera para que se terminara de secar y entrara en calor, dejando la ropa aparte.
Una vez que ella estuvo atendida, el chico hizo lo mismo ya que también había acabado empapado, aunque no se despegó en ningún momento de su lado, cuidándola y asegurándose que estaba cómoda. Nada más importaba en ese momento salvo ella. Y tanto su corazón como sus emociones le ayudaron a cerciorarse de ello.
Finalmente, y tras casi media hora inconsciente, la chica se despertó y, al verla, Bruno se dirigió a ella.
-Oh, menos mal… ¿estás bien? ¿Te duele algo?
Sin embargo Aura, al verle, apartó la mirada en un gesto lleno de vergüenza y tristeza, a lo que el chico murmuró.
-Eh, vamos, estábamos todos muy preocupados por ti…
Los pokémon les miraron desde el otro lado del lugar, guardando las distancias y respetando su intimidad, mirándoles con gesto serio pero tranquilo.
En un momento dado, Aura habló.
-¿Por qué fuiste a por mí? Debiste haberme dejado…
-¿¡Estás de broma?! ¡No podía dejarte a merced de la tormenta!-exclamó el chico.
-Hubiera sido lo mejor… al menos habría dejado de estorbarte, no hacía más que retrasar tu marcha…
-¡No! ¡No, no, ya basta, Aura! ¡Entiendo que te sientas mal, ese bastardo de Ricky se ha pasado de la raya, ya le di su merecido!
-No… tiene razón, siempre la tuvo. Siempre he sido la mimada… la consentida… la solitaria…
-Aura… por favor, entiendo cómo te sientes, en serio, pero no dejes que esos pensamientos se apoderen de ti. Tú eres fuerte, más que todo eso…
-No… si fuera fuerte hubiera vencido. Si fuera fuerte, no me sentiría así. Sin embargo ¿qué me queda? ¿Qué tengo salvo dolor y sufrimiento? Nada…
-¡Eso no es verdad y lo sabes! ¡No estás sola, Aura, nunca lo has estado! ¡Mira a tu alrededor! ¡Tienes a tu padre y a tu madre, tienes a tus pokémon, tienes a blaziken, que evolucionó tras infundirle todo ese valor y coraje que antes vi en ti y me encantó ver! ¡Y me tienes a mí, Aura! ¡Yo estoy contigo!-exclamó Bruno, cogiéndola de las manos.
Aun así la chica agachó la cabeza, respondiendo de seguido.
-¿Y de qué ha servido que blaziken evolucionara? Al final no pude ganar, no pude demostrar nada... no como tú… tú siempre demuestras tu fuerza y, como resultado, ganas una medalla. Sin embargo yo… yo… ¿qué gano yo? Nada…
Ante esas palabras el pokémon miró sus garras, con gesto apesadumbrado y sintiéndose tremendamente culpable, sin embargo los demás le animaron al respecto. Por su parte el chico no se dio por vencido y continuó hablando.
-¿¡Qué más dan las medallas?! ¿¡Qué importa cuán fuerte pueda ser?! ¡Nada de eso importa! ¡Los logros, las victorias, sólo cuentan cuando puedes compartirlos con los demás! ¡No sólo han sido mis pokémon los que han ganado, tú también has estado ahí en todo momento, sin importar qué! ¡Como yo, Aura! ¡Yo siempre voy a estar contigo!
Aun a pesar de todas esas palabras cargadas de sentimientos, la chica continuó con la cabeza agachada, sin decir nada al respecto y comenzando a temblar de improviso. Antes de que el chico pudiera decir algo, ella estalló.
-¿¡Por qué?! ¿¡Por qué haces todo esto?! ¡¿Por qué te preocupas por mi así?! ¡Yo no soy nadie a tu lado, tú en cambio eres brillante, el mejor entrenador que he conocido, estás destinado a ser grande, Bruno! ¿¡Yo que soy en cambio?! ¡Un pobre intento de científica que no llega a ser nada realmente por mucho conocimiento que tenga! ¡No soy nada! ¡No merezco todo tu cariño y amor!
-¡Claro que sí! ¿¡Cómo puedes decir eso?! ¡Tú te mereces todo, Aura!-musitó Bruno, desesperado.
-¿¡Y por qué?! ¿¡Por qué tú, por qué todo esto, por qué, por qué?!-masculló ella, bañada en lágrimas.
-¿¡Que por qué?! ¿¡Acaso no está lo suficientemente claro?! ¡Aura, tú, tú… yo…!
Sin embargo por mucho que lo intentó decir nada salía de su boca, sintiendo cómo sus sentimientos se desbordaban y su corazón se aceleraba sistemáticamente, notando como si le fuera a dar algo. Y entonces, en un intento por expresarse, por hacerla saber eso que tanto ansiaba, acortó distancias y, sin más demora, la besó.
Por un instante no hubo nada. El tiempo se detuvo, o esa fue el menos la sensación que les dio. Los sonidos enmudecieron, las luces se apagaron y tan solo estuvieron ellos solos conectados a través de sus labios. Una sensación indescriptible y de éxtasis total los inundó y ninguno de los dos dijo nada, disfrutando de la increíble y hermosa sensación, dejándose llevar por el momento. Ambos se apoyaron suavemente el uno sobre el otro, compartiendo una agradable y suave calidez que les reconfortó a unos niveles insospechados. Sus corazones se calmaron y latieron al unísono, como si fueran uno solo. Y por primera vez en mucho tiempo, Aura sintió cómo una súbita paz la envolvía, embriagadora y sanadora al mismo tiempo.
Desde el otro lado del lugar, los pokémon contemplaban el momento esbozando una gran sonrisa; las hembras observaban encantadas tan romántico momento, al tiempo que los machos respiraban aliviados. En un momento dado swellow comentó.
-Aleluya…
-Cada uno con la suya…-añadió grovyle, más tranquilo que nunca.
-Ay… iros a la mierda-suspiró mawile, tratando de ignorarles sin resultado.
-Y tú delante para que no me pierda-apuntó swellow, esbozando una graciosa sonrisita.
Mawile quiso decir algo, particularmente molesta, sin embargo beautifly les cortó rápidamente.
-Callaos y disfrutad de este mágico momento...
Ante eso nadie dijo nada al respecto y guardaron silencio.
Finalmente, y tras varios segundos que parecieron horas, los dos se separaron y cogieron aire, mirándose fijamente a los ojos. Por un momento no hubo nada, sin embargo en ese momento Aura volvió a derramar varias lágrimas. Bruno, preocupado, murmuró.
-Aura… yo… lo siento, yo…
-No, tonto… lloro de felicidad-masculló ella, esbozando entonces una gran sonrisa.
Ante eso él se rió, siguiéndole ella justo después para luego echarse los dos a reir y abrazarse con fuerza, con algún que otro beso fugaz, seguido por muchos otros, todos seguidos, y miles de arrumacos, caricias y mimos varios. A esas alturas no hacía falta decir mucho más, sin embargo el chico echó el resto y, tras un último rápido pero intenso beso, anunció.
-Te quiero.
Ante eso Aura esbozó una gran sonrisa, con las mejillas encendidas, y murmuró de seguido.
-Yo también te quiero.
Los dos se abrazaron y se quedaron allí, muy quietos y dejando pasar el tiempo mientras observaban llover afuera, cada vez con menos y menos intensidad; algunas nubes empezaron a despejarse, dejando escapar varios rayos de sol que iluminaron parte del valle.
-Hola ¿Posproducción? Soy Gabi de Operación entrenador ¿me podríais pasar una copia de los dos últimos programas emitidos? Vale, espero.
La maldita burocracia siempre estaba a la orden del día incluso en empresas privadas de gran caché y renombre, no era algo exclusivo de la administración pública, y eso ella lo sabía bastante bien. Cualquier otro lo dejaría correr enseguida si la cosa se alargaba más de treinta minutos, pero ella siempre había sido muy paciente en ese sentido, por lo que no la importaba esperar. Y mucho menos en ese caso, en el que se jugaban su credibilidad como profesionales en su campo.
Finalmente, y tras unos pocos minutos de espera, la atendieron y las copias solicitadas estuvieron en su mesa en poco menos de veinte minutos.
-Vaya, sí que se han dado prisa…-murmuró Teo.
-Oh, te sorprendería lo rápido que trabajan los becarios… los del departamento, no tanto.
Una vez en su poder, puso las copias en un vídeo beta y comprobaron su contenido, confirmando lo que Bruno y Aura sostenían: habían editado ambos combates para hacerles parecer un par de novatos patosos sin remedio. Y lo habían hecho de tal forma que la integración entre toma y toma no levantara sospechas, incluyendo sus propias intervenciones a la hora de hablar con el jurado.
-No me lo puedo creer… esto no puede ser verdad…-masculló Gabi, incrédula.
-Pues lo es… es una edición de diez, todo sea dicho, y eso que tampoco hay tantos medios para hacer una edición en condiciones en los tiempos que corren-murmuró Teo, pasando entre toma y toma para comparar.
-No sé mucho de edición, supongo que tú estarás más puesto ¿hacer algo así es posible?-inquirió ella, preocupada.
-Si tienes los medios y herramientas necesarias y sabes cómo hacerlo, sí, es posible, aunque la edición actual tampoco es que sea muy boyante. Estamos en 2003 después de todo, pero seguro que de aquí a unos años la cosa se desarrollará con más profundidad…
-Ya… pero aun así esto es grave, han editado esos combates claramente con la intención de hacerles daño, pero ¿quién podría haber hecho algo así? ¿Y para qué? No tiene sentido…-observó Gabi, anonadada.
-No realmente, pero tampoco podemos ignorar el hecho en sí, si éstas son copias los originales tienen que estar en algún lado ¿qué hiciste con ellos?
-Los mandé a posproducción, como siempre hago…
-Joder, Gabi…
-¿¡Y yo que sabía que los iban a editar?! Y seguramente los habrán destruido para que sólo haya copias editadas…
-¿Estás segura de eso? ¿Dónde guardan las copias?-inquirió Teo.
-Pues supongo que en el archivo digital…
-En ese caso vayamos a echar un vistazo.
Dado que eran trabajadores de la cadena tenían acceso a la gran mayoría de departamentos y secciones de la misma, sin embargo sus tarjetas no les dejaron pasar más allá del piso -1, que era donde estaba situado dicho archivo.
-Mierda, esto no abre…-masculló Gabi, contrariada.
-Era de esperar, después de todo es una estancia de seguridad… ¿y si le preguntamos al archivero?-sugirió en ese momento Teo.
-No hay archivero como tal, sólo los de posproducción y algunos miembros de seguridad y mantenimiento pueden entrar aquí.
-Bueno, en ese caso vayamos a pedirles que nos dejen pasar…
-¡Sí, claro, vamos y les decimos que sospechamos que han editado metraje y les pedimos verlo para corroborarlo! ¡No seas ridículo, Teo!-exclamó la mujer, con parsimonia.
-¿Y qué quieres que hagamos entonces? Estamos ante un callejón sin salida…
Eso era categóricamente cierto, sin embargo en ese momento oyeron entrar a alguien más en el pasillo, resultando ser un guardia de seguridad. Éste, al verles, se dirigió a ellos.
-Oh, hola ¿buscan algo? ¿Se han perdido?
Antes de que Gabi pudiera decir nada, Teo salió del paso comentando.
-Sí, buenas, nos preguntábamos si podríamos pasar un momento, estamos buscando unos originales que necesitamos consultar…
-Bueno, eso depende ¿son ustedes de posproducción?
-Sí, claro, lo que pasa es que nuestras tarjetas no nos abren ahora, se deben haber desconfigurado o algo…
-Sí, suele pasar ¿las han acercado a algún campo magnético como una tele o un móvil?
-Creo que sí ¿No, Gabi?
-¿Eh? Ah, sí, creo recordar que las acerqué un momento por error a la tele cuando me ponía la chaqueta, sí…
-Sí, en ese caso ha debido de ser eso, los campos magnéticos desconfiguran el sistema electromagnético de las tarjetas, llévenlas a informática, allí se las podrán volver a configurar. Pero no se preocupen, yo les abro.
-Muchas gracias.
-De nada, hombre.
El guardia de seguridad les abrió entonces con su tarjeta, para suerte de los periodistas.
-Listo, les espero aquí.
-Vale, gracias de nuevo.
Una vez dentro, y lo suficientemente lejos de la puerta, Teo susurró con salero.
-¿Ves? Gracias a mis habilidades de improvisación hemos podido entrar…
-Sí, sí, tú solo ahora reza para que no le de por preguntar luego en posproducción…-murmuró Gabi, temerosa.
-Ah, te lo tomas todo muy a pecho… vale ¿dónde está esto?
-Ah, no lo sé ¿sabes tú buscar en un archivo?
-No…
-Muy bien, lo tenemos sencillo entonces, espléndido…
Tardaron un poco en encontrar lo que buscaban, ya que todo el material estaba organizado por signatura topográfica, teniendo que registrar las últimas cajas añadidas una a una. Encontraron gran parte del material original de Operación entrenador en las dos últimas cajas, sin embargo los dos últimos episodios no estaban por ningún lado.
-Qué raro, no están aquí…-murmuró Teo, contrariado.
-Eso es que los debe de tener alguien de posproducción o bien todavía no los han archivado…-supuso Gabi, igual de molesta.
-Pues vaya… quizás el pavo de seguridad sepa algo, voy a preguntarle-comentó él en ese momento, dirigiéndose a la salida.
-¿¡Qué?! ¿¡Pero qué va a saber un simple guardia de seguridad?! ¡Espera, Teo!
Sin embargo el aludido no la hizo ni caso, yendo hacia a la salida con su habitual pachorra y dirigiéndose al interfecto rápidamente.
-Oiga, estamos buscando algo que no encontramos, quizás haya sido retirado previamente ¿sabe usted algo?
-No sabría decirle… ¿qué buscan exactamente?
-Los dos últimos episodios de Operación entrenador…
Por un momento el guardia se quedó pensativo, haciendo memoria, sin embargo en un momento dado chascó los dedos y anunció.
-¡Ah, sí, claro, ya decía yo que me sonaba! Me pidieron desde arriba que se los llevara, me dijeron donde tenía que buscar por lo que no tuve problemas para encontrarlo y se lo entregué.
-¿Y quién lo pidió?-inquirió Gabi, extrañada.
-¿Quién va a ser si no? El jefe, y tampoco le voy a decir que no con el genio que se gasta… pueden preguntarle a él, seguramente tenga lo que buscan.
Esa revelación cogió por sorpresa a ambos periodistas, los cuales se miraron sin saber muy bien qué pensar al respecto. Por un lado no parecía nada raro, pero teniendo en cuenta lo que habian descubierto la acción se volvía de lo más sospechosa. Una vez solos y de vuelta a su despacho, hablaron con más privacidad.
-No puede ser… el jefe… el señor Aquiles…-musitó Gabi, aterrada.
-¿Crees que ha sido él? Quiero decir… ¿qué sentido tiene? A ver, vale que es el jefe y puede hacer lo que quiera, pero de ahí a querer perjudicar a dos pobres chavales…
-Sí, no tiene sentido, pero aun así… debe de haber algo más…
-¿Y qué quieres que hagamos? ¿Vigilarle veinticuatro siete para ver qué hace y a dónde va?-inquirió Teo, con desparpajo.
Sin embargo, y ante esa súbita sugerencia, Gabi esbozó un gesto de determinación; y cuando eso pasaba, sólo podía significar una cosa.
-Oh, vaya, no sé para qué hablo...
-¿Ves algo?
-De momento nada, está muy tranquilo. Y de mi hermana ni rastro ¿dónde se meterá?
Llevaban vigilando todo el lugar un par de días y, sin embargo, no habían visto ni oído nada sospechoso. Cosa extraña de por sí, ya que absol se esperaba algún tipo de actividad teniendo en cuenta las circunstancias, sin embargo nada parecía indicar lo contrario. Entre medias habían hecho algún que otro parón para tratar de encontrar a latias, pero tampoco habían encontrado pistas acerca de su paradero, al parecer no se había pasado por allí en ningún momento puesto que no fueron capaces de detectar ningún rastro suyo. Latios intentaba cada cierto tiempo acceder a las visiones de su hermana, sin embargo ésta le denegaba el acceso a cada momento, haciendo así imposible su localización exacta.
-Esta chiquilla… cuando la encuentre tendré una palabra o dos con ella…-masculló latios, con rabia.
-Ya hemos hablado de esto, latios…-murmuró absol, con calma.
-¡Sí, sí, ya lo sé, no hace falta que me lo recuerdes, la he sobreprotegido y todo eso, hasta ahí llego!
El pokémon siniestro optó por quedarse callado para evitar males mayores; aunque su viejo amigo era valiente y decidido, desde siempre había tenido un temperamento de lo más explosivo, sobre todo en cuanto a su hermana se refería. Y aunque a veces pecaba de presuntuoso, aun así era un buen amigo y siempre estaban en buenos términos sin importar qué.
La espera se siguió prolongando durante gran parte de la mañana hasta que, finalmente, algo rompió con la monotonía de la existencia. De un promontorio cercano a medio camino del desfiladero, vieron entonces salir a un hombre alto, pelirrojo, de piel cetrina y de ojos rojos, el cual miraba a la inmensidad de Hoenn con gesto aparentemente molesto.
-¡Ahí está!-masculló absol.
-¿Quién es?-inquirió latios, ocultándose un poco.
-Es el líder de este otro grupito de humanos que intentaron hacer erupcionar al volcán…
-¿Entonces crees que se trata de eso?
-Probablemente, veamos qué trama…
El hombre se quedó ahí quieto durante unos breves minutos, como si esperara a alguien, mirando cada dos por tres un extraño aparato que no supieron identificar; finalmente apareció en escena alguien más, un hombre algo más joven y con un uniforme parecido al suyo pero con una capa y unos cuernos en la capucha más prominentes.
-Ya estoy aquí, señor.
-Por fin, ya era hora… ¿qué es tan importante para que me cites aquí fuera? Nos arriesgamos a que nos vean…
-Tranquilo, señor, está despejado, pero he creído conveniente que lo sepa usted antes que nadie.
-Sí, sí, ahórrate las lisonjas y cuéntame…
-Bien. Creo que he encontrado la respuesta a todos nuestros problemas-anunció el hombre con voz queda.
-¿De qué se trata?
-Del monte Pírico.
Tanto el hombre pálido como latios y absol dibujaron una mueca de sorpresa e incredulidad en sus rostros, al tiempo que el hombre masculló.
-¿Entonces es cierto? ¿No son simples cuentos de viejas?
-No, para nada, lo que guardan ahí arriba es la clave para despertar tanto a la tierra como a los mares, según la información que he podido recabar. Es nuestro momento, señor, si nos hacemos con ella podremos tenerlo todo a nuestros pies…
El hombre pálido esbozó entonces una triunfal sonrisita, mirando hacia el infinito y mascullando de seguido.
-Buen trabajo, Tatiano. Por fin, tras todo este tiempo tan cerca, el mundo podrá por fin avanzar hacia ese futuro que tanto soñamos…
-Así es, señor…
Desde lo alto de su escondite tanto absol como latios se miraron entre sí, alarmados, comprendiendo al instante lo que eso suponía.
-Maldición, esto es malo… no podemos dejar desatendidas las esferas-masculló el pokémon siniestro.
-Yo me encargaré de eso, tú quédate aquí por lo que pueda pasar y vigila las inmediaciones, si están asentados aquí debe ser por algo…
Sin embargo en ese momento oyeron una abrupta algarabía abajo, llamando su atención y volviendo a asomarse de nuevo para ver qué ocurría exactamente.
-¿¡Te han seguido?! ¡Maldita sea, Tatiano, te dije que no era seguro salir!
-¡Esto es jugar sucio, malditas sabandijas!
-Si es que no se os puede dejar solos, menos mal que estaba por aquí-murmuró una voz de mujer.
-¡Cállate, Carola, al menos yo he hecho algo por avanzar! ¿¡Tú qué has hecho?!
-Jugar sucio, por supuesto…
-¡Aquí todos jugamos sucio, equipo Magma, unos más que otros! ¡Aun así os agradecemos la valiosa información!-exclamó una nueva voz, alzándose por encima de las demás.
-¿¡Qué pasa, equipo Aqua, acaso no tenéis suficiente con vuestros queridos recursos!? ¡Pensaba que lo teníais todo bajo control!-exclamó el hombre pálido, manteniendo las formas aun a pesar de todo.
-¡Y lo tenemos, simplemente queríamos agregar un poco más de información a nuestros archivos! ¿Y qué mejor forma de hacerlo que acercándote a tu enemigo?-inquirió entonces una mujer pelirroja, al lado de un hombre más alto y fornido.
Ante eso el hombre pálido dibujó una mueca de desagrado, mascullando de seguido.
-¡Decidle a Aquiles que esto no va a quedar así!
-¡Oh, puede decírselo usted mismo, después de todo le encanta recibir una de sus amorosas llamadas!
Ante eso el hombre pálido no pudo más y ordenó a sus subalternos.
-¡Suficiente! ¡A por ellos, echadles de aquí!
Los comandantes del equipo Magma fueron a atacarles, sin embargo los del equipo Aqua se movieron deprisa y, en un visto y no visto, hicieron estallar varias bombas de humo y, entre la confusión, aprovecharon para huir.
-¡Maldición, esto es lo último, se nos van a adelantar!-masculló el líder Magma, más furioso que nunca.
-¡Maldita sea, Carola, menuda espía de mierda estás hecha! ¿¡Acaso no te diste cuenta de que nos estaban observando?!-le espetó en ese momento Tatiano, molesto con ella.
-¡Habla por ti, ni siquiera tú te diste cuenta, por tu culpa se han enterado de todo!
-¡Ya, claro, al menos yo he descubierto lo importante aquí! ¿¡Qué has hecho tú?!
La mujer quiso responder, particularmente molesta, sin embargo en ese momento el hombre pálido medió rápidamente.
-¡Suficiente, los dos sois unos incompetentes, fin de la discusión!
Ante eso los dos comandantes guardaron silencio, agachando sus cabezas con gesto pesaroso.
-Lo sentimos, señor…
-Sí, seguro que sí. Vale, cambio de planes, me encargaré personalmente de este desaguisado. Tatiano, quédate aquí y vigila la base, aumenta las patrullas, redobla las guardias, quiero este lugar completamente blindado.
-Sí, señor…
-Y en cuanto a ti, Carola, quiero que te quedes por Calagua y vigiles por si las moscas. Y por favor, procura que no te vean.
-No le fallaré, señor, esta vez no.
-Eso espero. Ni una más ¿me he expresado con claridad?
Ambos comandantes asintieron con vehemencia, al tiempo que el líder sacaba a un golbat y se iba volando con él hacia el este; la tal Carola se retiró, no sin antes lanzar una furibunda mirada a Tatiano, el cual la respondió con un rápido corte de mangas antes de entrar en el interior de la montaña, sin volverle a ver.
Una vez solos bajaron hasta donde estaban esos dos para encontrar la entrada al escondite del equipo Magma, sin embargo no encontraron ninguna abertura ni nada semejante.
-¡Maldición, no podemos entrar!-masculló absol, contrariado.
-Vaya, no me dijiste nada de que hubiera una especie de conflicto de intereses entre esos dos grupitos de humanos…-murmuró en ese momento latios.
-Yo tampoco lo sabía hasta ahora, el caso es que me ha pillado de improviso. Aunque si ese tal equipo Magma busca lo que creo que buscan, el equipo Aqua…
-Dos mas dos…
Ante eso ambos pokémon se miraron con cara de circunstancia, diciéndoselo todo en nada y comprendiendo un poco mejor lo que estaba ocurriendo.
-Estamos en problemas… y por partida doble.
-Sí, será mejor que vayas para allá lo antes posible, yo me quedaré por aquí y trataré de averiguar por dónde entrar.
-Vale… espero que esté todo bien.
-Sí, esperemos…
Finalmente latios se despidió de él y partió a toda velocidad dirigiéndose hacia el este; por su parte, absol se apartó del camino del desfiladero y comenzó a vigilar desde la distancia, sintiéndose sumamente nervioso. Su instinto estaba más despierto y alerta que nunca. Y eso nunca auguraba nada bueno.
¡Aleluya, aleluya! ¡Regocijaos, regocijaos, pues el shipping no duele! XDDD y ya está, por fin, estos dos son pareja. Hay que darle a crédito a Bruno, sólo ha tardado veintitrés capítulos en enamorar a Aura, Rojo tardó casi toda la historia en confesarse a Hoja y Oro medio viaje para arreglarlo con Cristal, lo cierto es que es todo un logro XD pero bueno, ya está aquí, la propia historia lo pedía a gritos y me dará mucho juego de cara al resto de la trama, eso por descontado, puesto que su relación no termina aquí, ni mucho menos, de hecho ha vuelto a comenzar por así decirlo. Lo cierto es que originalmente no se confesaban hasta justo al final del conflicto principal, tardando casi tanto como Rojo, pero al final entre las mejoras que fui metiendo, los nuevos momentos y el resto de elementos, vi enseguida que no tendría sentido alargar el romance mucho más, por lo que decidí rápidamente adelantar los acontecimientos, y muy acertadamente debo decir. Aunque la motivación y las razones son distintas, el escenario y los acontecimientos son bastante fieles a una escena que llegué a concebir originalmente que lo dejaba todo dispuesto para una confesión perfecta, pero que sin embargo no llegué a escribir por alguna extraña razón que ni yo mismo alcanzo a comprender. Pero bueno, ya está aquí para uso y disfrute de todo el mundo XD ahora cambiemos de tercio.
El combate entre Aura y Ricky salió de forma espontánea, y de forma totalmente igual de espontánea ha acabado siendo uno de los combates más fieros e intensos de la historia hasta el momento. Hay que joderse, me esfuerzo para dar unos combates de gimnasio notables y va y me sale un combate uno contra uno sin sustituciones de la ostia que incluye dos evoluciones seguidas. Biba yo XD a ver cómo supero esto, quizás en la liga...
Por otro lado están las escenas entre Gabi y Teo, que tendrán más prominencia en la trama de ahora en adelante, y latios y absol espiando a ambos equipos y moviendo un poco más la trama.
Pero bueno, puedo dar por finalizada esta tanda de capítulos, ahora puedo ponerme con otra cosa, retomaré Sombras de Mordor que la tengo un pelín abandonada y luego ya veré con qué sigo. Poco a poco, y yo queriendo retirarme...
Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
