Capítulo 24
Dulcemente ingenioso
Al día siguiente, y tras una noche oscura y de lo más lluviosa, esa parte de Hoenn amaneció bañada por la brillante y calurosa luz del sol de verano, reflejándose en los charcos de los caminos y en la mojada vegetación de las cercanías. El olor a tierra húmeda inundó sus fosas nasales, ayudándoles a despertarse.
-Buenos días…
-Hola… ¿has dormido bien?
-Mejor que nunca.
Desayunaron lenta y pausadamente, sin ningún tipo de prisa y disfrutando del momento. Parecía un día como otro cualquiera, pero para ellos era el comienzo de algo completamente nuevo y renovado.
-¿Cuánto falta para llegar a ciudad Calagua?-inquirió Bruno en un momento dado.
-Todavía hay unos cuantos kilómetros bajando hacia el sur y luego yendo hacia el este por la ruta 121, si nos damos prisa yo creo que en un par de días podremos llegar-murmuró Aura, consultando su pokénavegador.
-Vale.
-Dado que estaremos sólo de paso podemos aprovechar para aprovisionarnos un poco y luego continuar hacia el este.
-Bien, si no hay gimnasio tampoco tiene mucho sentido quedarse más tiempo del necesario allí.
Aunque resultara ser un día completamente nuevo en ese sentido, no podían evitar sentirlo como si fuera uno más, ya que después de todo hasta los gestos más comunes seguían allí. Era una sensación extraña pero reconfortante.
Recogieron rápidamente las cosas y se pusieron en camino a no más tardar; si bien esa mañana había amanecido bastante clara, no tardó mucho en volverse a encapotar y amenazar con lluvia otra vez. Apretaron el paso rápidamente, cogiéndose de la mano, y echaron a correr en cuanto las cosas comenzaron a ponerse feas, al tiempo que un rayo coronaba el cielo.
-¡Tenemos que buscar un refugio!-exclamó Aura en ese momento.
-¡Esto empieza a ser un tanto molesto si me lo preguntas a mi!-apuntó Bruno.
-¡Pues sí, a ver si podemos llegar al otro extremo de la ruta!
Pensaron en utilizar las bicis para ir más rápido, pero no fue posible debido a que se encontraron de frente con un extenso campo de hierba muy alta por el cual las bicis no podían pasar, teniendo que atravesarlo a pie todo lo deprisa que pudieron. Las primeras gotas comenzaron a caer, pero ellos las ignoraron y siguieron corriendo todo lo deprisa que pudieron mientras buscaban un sitio donde resguardarse.
En un momento dado, y en cuanto terminaron de atravesar la hierba, se toparon de frente con un abrupto acantilado que daba a otro pequeño lago localizado en una hondonada con una pequeña gruta en el centro del mismo. Como Aura iba delante no la dio tiempo a detenerse, acercándose peligrosamente al borde y perdiendo el equilibrio rápidamente.
-¡Ah, ah!
-¡Aura!-gritó Bruno.
Sin pensárselo dos veces, el chico se lanzó a por ella y la asió entre sus brazos, dándose la vuelta antes de empezar a caer de espaldas; por su parte, la chica reaccionó rápidamente y abrió la ball de wailmer, el cual se lanzó al agua en plancha provocando una gran ola al caer. Los dos cayeron encima de él, rebotando ligeramente en el proceso y salvando así la caída.
-¿¡Estás bien?!-inquirió él, preocupado.
-Sí, tranquilo, no me he roto nada…
Bruno suspiró aliviado, aunque en ese momento la lluvia les alcanzó y comenzaron a mojarse rápidamente.
-¡Allí, wailmer, a la gruta!-indicó Aura.
El pokémon de agua nadó rápidamente aun a pesar de su gran tamaño y se adentró en ella, donde pudieron resguardarse de la lluvia. El interior era pequeño y estaba vacío, teniendo en el techo un pequeño agujero por donde se colaba la luz del día y algo de lluvia. Lo rodearon y se acercaron a un pequeño trozo de tierra donde se sentaron y se secaron un poco con la ayuda de blaziken.
-Estoy hasta las narices de tanta lluvia-masculló Bruno en un momento dado.
-Sí, a ver si para cuando lleguemos al extremo sur de esta ruta para, porque vamos…
Tuvieron que esperar a que escampara, pasando el resto de la mañana allí mientras hablaban de todo un poco pero en un ambiente mucho más cercano y no tan formal; Aura se apoyó en el regazo del chico, relajándose mientras conversaban.
-¿Qué cueva es esta, por cierto?-inquirió él en un momento dado.
-Es la gruta solar, aunque como ves no hay mucho que ver en ella. Se especula que tal vez sea Ama-no-Iwato…
-¿En serio? ¿La cueva donde Amaterasu se escondió de Susanô?
-Exacto, y al hacerlo sumió de oscuridad y caos al mundo como represalia por sus actos. Es un pasaje del Kojiki que se cuenta mucho aquí en Hoenn, ya que se dice que tiene relación con las leyendas más antiguas de esta prefectura que también poseen a pokémon antiguos en ellas.
-Vaya… no me esperaba menos de ti.
-Agh, déjalo ya, se supone que ya no deberían afectarme tus piropos…-murmuró ella, algo colorada.
-Bueno, pero si lo hacen será porque te gustan…-supuso él, guiñándola un ojo.
Como respuesta ella le dio un leve golpe en el hombro, riéndose tontamente, aunque al final se reconciliaron rápidamente con un suave beso en los labios. Definitivamente era algo nuevo para ambos, pero sin perder en ningún momento esa cercanía que tanto les caracterizaba.
No dejó de llover hasta poco después de comer, saliendo de la cueva y continuando así el viaje. Como bien pronosticó Aura esa misma tarde alcanzaron el extremo sur de la ruta y, en consecuencia, el sol volvió a brillar con fuerza en el cielo, al tiempo que nubes compactas y dispersas las unas de las otras pasaban rápidamente hacia el oeste, llevadas rápidamente por el viento. En el mismo lago donde estuvieron las aguas se calmaron tras las intensas lluvias, haciendo que las nubes que pasaban se reflejaran en él y en los charcos cercanos como en un limpio espejo. Bruno se quedó ciertamente maravillado ante tal estampa, comentando rápidamente.
-Desde que llegué aquí pude percibir enseguida la belleza de Hoenn, con todas sus playas paradisiacas y unos paisajes como este, definitivamente es otra cosa. Sin duda es un lugar muy bonito para vivir…
-Es el mayor sitio de veraneo por excelencia a este lado de Japón-afirmó ella, con una sonrisa.
La orografía del terreno se fue allanando poco a poco, dejando atrás los abruptos valles y hondonadas, y pasando a un terreno mucho más plano y regular. Desde donde estaban pudieron ver la lejana figura de un gran monte que se alzaba desde la distancia a gran altura, situada en una islita en medio de una amplia ensenada; así a ojo parecía tener más de mil metros, llamando gratamente la atención de Bruno.
-Vaya ¿Y ese monte de allí?
-Es el monte Pírico, un lugar de reposo para todos los pokémon que nos han dejado, es el mayor cementerio de pokémon en Hoenn, hay tumbas tanto dentro como fuera. Tiene exactamente 1117 metros de altura sobre el nivel del mar y es un estratovolcán-explicó Aura.
-Vaya, un volcán más… ¿y está activo?
-Sí, aunque no ha vuelto a dar señales de volver a erupcionar, fue catalogado como volcán de la década en los años noventa por el peligro que concierne, pero extrañamente ninguna de sus erupciones han sido particularmente peligrosas. Antiguos mitos y leyendas sostienen que posee una estrecha relación con el volcán extinto en el que está asentada ciudad Arrecípolis, pero no hay nada probado.
-Interesante.
Desde donde estaban tardaron por lo menos un día y medio en acercarse a él, atravesando gran parte de la ruta 121 hasta llegar a un pequeño muelle desde donde se podía ver el monte en todo su esplendor y contemplar su gran altura. Su imponente figura se alzaba sobre todo lo demás, proyectando una alargada sombra dependiendo del momento del día; como era de mañana, la sombra se proyectaba hacia el oeste, sumiendo esa zona de Hoenn en una curiosa penumbra en forma de cono.
-¿Cuánto queda para llegar a ciudad Calagua?-inquirió en un momento dado el chico.
-Casi nada, tan sólo unos pocos kilómetros al este desde aquí-reveló ella, mirando en el pokénavegador.
-Bien, pues vamos para allá.
Dejaron atrás el monte Pírico y estuvieron andando unos cuantos kilómetros más a paso ligero, cruzando por unos verdes campos delimitados mediante una serie de vallas metálicas, hasta llegar a ciudad Calagua.
Si por algo destacaba esa ciudad era por su carácter tanto turístico como comercial, siendo en ese sentido mucho más grande que Malvalona pero compitiendo en tamaño con Portual. Debido a esto atraía a muchas personas tanto de dentro como de fuera de Japón, y estaba preparada a tal efecto, teniendo multiples servicios para cubrir todas las necesidades. Poseía el centro comercial más grande de la prefectura, así como un motel de estilo clásico muy marcado llamado Aguacala, un museo de arte clásico y contemporáneo, un puerto deportivo, la sede de Hoenn TV, una gran playa rodeada por un alargado paseo marítimo y hasta un pequeño cabo que salía hacia el mar, en cuya punta había un pequeño faro.
Nada más llegar hicieron lo de siempre instalándose en el centro pokémon, aunque no pararían mucho en él ya que después de todo tan solo estaban de paso. Aun así Aura insistió en dar una vuelta para visitar la ciudad, a lo que Bruno no puso ningún inconveniente, ya que después de todo estaban de viaje y visitar sitios y lugares nuevos era algo que se hacía siempre cuando se viajaba.
Paseando por la ciudad, y no muy lejos del centro pokémon, vieron lo que parecía un gran auditorio donde mucha gente se concentraba por los alrededores, entrando y saliendo constantemente en compañía de sus pokémon.
-Caramba, cuánta gente ¿qué habrá allí?-inquirió ella, con gesto curioso.
-Ni idea, vamos a ver…
Entraron en él y se encontraron en un hall muy grande y espacioso, la gente iba y venía con sus pokémon, muchos hacían cola ante un gran mostrador y otros esperaban a entrar en varias puertas aledañas a alguna especie de evento, por lo que pudieron averiguar. Sin embargo, en ese momento oyeron una voz familiar a sus espaldas que les hizo reaccionar.
-Hombre, Bruno y Aura, qué sorpresa ¿habéis venido a probar suerte en los concursos pokémon?
Nada más darse la vuelta se encontraron frente a frente con una cara de lo más familiar.
-¡Treto!
-¡Hola! Ando de visita ya que hay mucha gente interesante a la que captar por aquí-explicó el cazatalentos.
-¿Concursos pokémon?-repitió Aura, extrañada.
-Así es ¿no los conocéis? Son todo un acontecimiento en esta ciudad…
Los dos amigos negaron con la cabeza, con sendos gestos confusos, por lo que se apartaron a una cafetería para hablar, donde Treto les invitó a un café y les estuvo explicando al respecto.
-Para que lo entendáis con facilidad, básicamente los concursos pokémon son como concursos de talentos pero en los que se involucran a los pokémon. A los entrenadores que se especializan en ellos son llamados coordinadores, y haciendo gala de los ataques y habilidades de los mismos han de conseguir que éstos se luzcan y sean los que más destaquen de entre los demás.
-Oh, suena interesante-murmuró Aura.
-Vaya, parece que he conseguido captar tu atención ¿te gustaría probar?
-Sí, parece divertido.
-Bien, en ese caso déjame que te introduzca un poco, pero antes vamos a pedir que te expidan un pase de concurso para que puedas participar.
Para ello se dirigieron al mostrador de recepción, haciendo cola mientras Treto la siguió explicando.
-Un concurso se compone de dos rondas: en la primera cada participante ha de mostrar su pokémon al público con ataques bonitos y vistosos, cuanta más impresión se cause, mucho mejor será su grado de aceptación entre el público. Luego, en la segunda ronda, se dan los combates de exhibición, en los cuales los participantes demuestran sus conocimientos como coordinadores pokémon.
-Ah, entonces es parecido a los gimnasios-supuso Bruno, sin entenderlo del todo.
-No, porque estos combates no consisten en demostrar quién es más fuerte, sino de manifestar la idiosincrasia de tus pokémon con movimientos acertados que le haga destacar por encima de los demás, esa es la diferencia, Bruno.
-Oh, ya veo… aunque a decir verdad no sabría cómo hacer eso-admitió el chico, un tanto perdido.
-Eso es porque tú eres entrenador y te centras en la parte más física de los combates clásicos, pero en este caso se trata de realizar algo completamente distinto, hasta opuesto me atrevería a decir. Personalmente soy más de combates clásicos, pero nunca digo que no a experiencias nuevas. Ah, nos toca.
Una vez en el mostrador, expidieron un pase a Aura con todos sus datos y le dieron un tubo de pokécubos.
-¿Y esto para qué sirve?-inquirió ella, con curiosidad.
-Seguidme-indicó Treto.
El cazatalentos les llevó hasta una sala donde había unas extrañas máquinas, muy parecidas a lavadoras, donde muchas personas se congregaban.
-¿Qué son?-preguntó Bruno.
-Son licuabayas, son unas máquinas que funcionan de manera parecida a las batidoras que licúan las bayas y luego hacen cubos de gelatina con el jugo de las mismas, esos cubos de gelatina son muy nutritivos y ayudan a mejorar un aspecto concreto de tus pokémon. ¿Tenéis bayas?
-Sí, un montón.
-En ese caso vamos a hacer pokécubos-animó el cazatalentos.
Se dispusieron en corro frente a una licuabayas libre y cada uno sacó una baya.
-Cuantas más bayas y personas intervengan en el proceso, mejor será el resultado. Los pokécubos saldrán de una forma u otra, potenciando una caracterísitca concreta de vuestros pokémon, la masa variará, así como el peso y el color-explicó Treto.
Echaron las bayas dentro y cerraron la tapa; tras eso activaron la licuabayas y esta comenzó a girar, batiendo las bayas en el proceso.
-Se puede ayudar al proceso de elaboración dando un toque al tambor que las bate, dándole a este botón rojo de aquí.
Entre los tres estuvieron dando algún que otro toque al tambor, el cual renqueaba cada vez que lo hacían; en ocasiones fallaban y, cuando eso ocurría, el tambor se desplazaba ligeramente a un lado o hacia otro.
-Dependiendo de cuántos toques le deis al tambor o las veces que lo desplacéis, los pokécubos variarán cada vez.
Tras unos cortos pero intensos minutos batiendo las bayas y jugando con el tambor, la licuabayas paró de golpe y el líquido de las bayas pasó a un compartimento situado justo debajo del tambor lleno de moldes, que luego enfriaban el jugo, haciendo gelatina con él y formándose así los pokécubos. Como bien explicó Treto, muchos salieron con más o menos masa y de diferentes colores y sabores también, potenciando de esta forma las distintas características de los pokémon. Estuvieron toda la mañana haciendo pokécubos, ya que era bastante entretenido, Bruno hizo un montón y se los dio a sus pokémon, que los comieron con gusto.
-Los pokécubos no sólo sirven para los concursos, los entrenadores corrientes también pueden dárselos a sus pokémon para alimentarlos y complementar así su dieta. Un pokémon sano y feliz rinde mejor en combate ¿no crees, Bruno?-inquirió en ese momento Treto.
-Desde luego, la alimentación siempre es importante-asintió el chico.
Muchos de sus pokémon mostraron sus gustos en ese momento, a plusle le chiflaron los dulces de color rosa, mientras que swellow mostró un gusto variado al no decantarse por ninguno en particular; tanto a beautifly como a grovyle les gustaron los amargos de color verde, mientras que a feebas le gustaron especialmente los pokécubos secos azules, a los que se estuvo hinchando.
-Vaya, feebas, te han gustado ¿eh?
El pokémon asintió, satisfecho, y aún no muy saciado, por lo que le pidió más.
-Está bien, te voy a hacer más.
Esa misma tarde, después de hacer los pokécubos y practicar un poco, Aura probó suerte y se inscribió en el concurso de dulzura de nivel normal.
En la primera ronda se lució con la dulzura de mawile, potenciada al darle pokécubos rosas y suaves. Triunfó con una combinación de finta y llanto falso a continuación, lo que hizo que llamara gratamente la atención y obteniendo varias ovaciones del público. Tanto Bruno como Treto votaron por ella en esta ronda.
-Vaya, parece entrar al ambiente de forma soberbia, no lo hace mal…-observó el cazatalentos.
-Desde luego, y eso que sólo la explicaste los conceptos básicos…
En la segunda ronda luchó con varios concursantes más, ganándoles con ataques vistosos y arrolladores; dependiendo de la actuación precedente, los puntos iniciales disminuían si el contrincante se lucía más que ella o viceversa. Además, tenían cinco minutos para el combate. No fue fácil, pero aun así se enfocó en hacer destacar a mawile en todo momento, consiguiendo así ganar el listón en la categoría de dulzura.
-¡Lo ha conseguido, lo ha conseguido!-exclamó Bruno, aplaudiendo.
-¡Nada pero que nada mal! Tiene madera, si sigue practicando y ganando listones podría hacerse un hueco en el mundillo-comentó Treto, imitándole.
Una vez que el concurso terminó, los dos se reencontraron con ella en el hall del auditorio en compañía de su mawile, la cual portaba con orgullo el listón en su pecho, viéndose radiante de felicidad.
-¡Enhorabuena, Aura, lo has hecho fenomenal!
-¡Aún no me lo creo, pensaba que no quedaría más allá del tercer puesto, pero lo he logrado, y todo gracias a mawile! ¡Es genial, Bruno!-exclamó ella, abrazándole.
-Muy bien hecho, Aura, pareces tener madera con esto de los concursos, te animo a que sigas compitiendo.
-¡Muchas gracias, Treto, así lo haré! No pensaba que tuviera algún talento más allá de la investigación de campo, pero me he sorprendido mucho a mí misma…
-Siempre es bueno tener más de una afición, y la una no tiene por qué opacar a la otra, incluso puede llegar a complementarla si sabes cómo hacerlo. Ten esto en cuenta en futuros concursos a los que te presentes.
-¡Tenemos que ir a celebrarlo! ¿Quieres venir a cenar con nosotros, Treto? Es lo menos que podemos hacer para agradecerte toda tu ayuda-le ofreció Bruno, muy animado.
-Será un placer, aunque en ese caso vamos a un restaurante cerca de aquí que yo conozco y en el que se come muy bien.
-Está bien, pero antes voy a ir al baño, esperad un momento.
Bruno y Treto la estuvieron esperando y ella se dirigió a un pasillo aledaño, sin embargo le pareció ver a alguien familiar mirando algunos de los retratos de pokémon ganadores de otros concursos y se acercó para verla mejor, confirmando así sus sospechas.
-¡Anda, pero si eres tú!
Y es que la chica con la que se llegó a chocar aquella vez en ciudad Malvalona se encontraba allí admirando las pinturas, pero al ver a Aura la miró con su particular gesto neutro, sin decir nada al respecto.
-¿No te acuerdas de mi? Nos chocamos aquella vez en ciudad Malvalona, te hice un chichón sin querer…-murmuró ella, señalando a su frente.
Ese gesto despertó a la chica, la cual pareció recordarla en ese momento y esbozó una agradecida sonrisa. Siguió sin decir nada, sin embargo por alguna extraña razón Aura llegó a comprenderla a través de sus gestos y reacciones, como si se estuviera comunicando a otro nivel con ella. De hecho le pareció "oír" de alguna forma su voz en su cabeza, cosa que la chocó mucho.
-Ah, espera ¿has visto mi exhibición?
La chica asintió vigorosamente para luego ponerse a la altura de mawile, la cual la saludó como si fueran amigas de toda la vida, cogiéndose de sus patas y haciéndose gestos extraños que Aura pudo identificar como comunicación no verbal entre especies, ya que la había visto muchas veces observando a pokémon en la naturaleza. Eso la extrañó muchísimo, ya que daba a entender que esa chica era capaz de comprender a los pokémon. ¿Quién era realmente?
Sin embargo sus pensamientos se interrumpieron de golpe cuando oyó a Bruno detrás de ella comentando.
-¿Qué haces aquí? ¿No ibas a ir al baño?
-¡Ah, Bruno! ¡Mira, esta es la chica que te comenté que vi aquella vez en Malvalona!
-¿Chica? ¿Cuál chica?
Chocada por esa pregunta, Aura se dio la vuelta tan solo para comprobar que se había vuelto a esfumar; mawile estaba allí de pie, muy quieta, y con un gesto igual de anonadado que ella.
-¿¡Qué?! Pero… pero… si estaba aquí mismo, delante de mi…
-¿Estás segura?
-¡Segurísima! ¡Mawile te lo puede decir también, estaba hablando con ella!-exclamó la chica, alterada.
La aludida asintió, mirando a Bruno con la misma intensidad e igual de alterada que su dueña. Por su parte el chico se apresuró a comentar.
-Eh… bueno, no es que no quiera creerte, pero…
-¡Mira, da igual, vamos a cenar, tan solo quiero olvidarme de todo esto!-masculló ella, optando por dejarlo correr.
-Ah, pero no te enfades…
-¡Si no me enfado, paso de comerme la cabeza, eso es todo!
Los dos se marcharon de allí siendo observados por un par de ojos rojos desde el otro lado del pasillo, desapareciendo al poco rato.
Odiaba tener que hacer horas extras, pero en una posición como la suya le venía bien aparentar todo lo posible para no levantar ningún tipo de sospechas. No todo el mundo tenía las mismas oportunidades que tenía él, y en ese sentido debía de aprovecharlas al máximo y sacar partido de la situación. Al fin y al cabo, su posición era de lo más segura, y eso le permitía tener una mayor capacidad de maniobra en ese sentido.
Sin embargo ya era la hora de plegar, por lo que se dirigió al parking rápidamente; afuera la noche era cerrada, y el brillo de la ciudad no permitía ver por completo la inmensidad del firmamento, aunque él no era de los que se fijaban en esas cosas. En cuanto llegó a su coche sacó las llaves para abrirlo, pero en ese momento una súbita orden rasgó el silencio de la noche.
-¡Aire afilado!
Aquiles saltó a tiempo para evitar ese ataque y respondió sacando a un sharpedo.
-¡Rayo hielo!
Un rayo congelante rasgó el aire y un golbat que surgió de entre las sombras lo esquivó a tiempo, listo para contraatacar. Sin embargo no lo hizo, al tiempo que una voz familiar surgía tas una fila de coches cercana.
-Vaya, vaya, sigues siendo tan perceptivo como siempre…
-Puedes salir ya, no te voy a comer.
De entre los coches apareció Magno y su golbat se posó a su lado, sin quitar la vista de encima de Aquiles.
-¿Qué haces aquí, Magno?
-Ah, tan directo como siempre, con lo que te gusta hablar… pensé que preferirías hacerlo cara en cara en vez de por teléfono.
-Deja de enrollarte y dime qué quieres, no tengo muchas ganas de hablar contigo-le espetó Aquiles.
-He estado pensando detenidamente las cosas, lo que buscamos y por lo que luchamos, y tras largos cavilos he llegado a la conclusión de que no somos tan diferentes al fin y al cabo.
-Ah ¿eso crees?-rió el hombre, con gesto divertido.
-Sí, ya lo creo. Piénsalo, los dos queremos lo mismo, lo único que difieren son nuestros métodos. Después de todo es cuestión de perspectiva…
Ese comentario molestó particularmente a Aquiles, impacientándose rápidamente.
-Deja de pelarme la pava y dime qué es lo quieres, no estoy para perder el tiempo.
-Muy bien, pongamos las cartas sobre la mesa. Los dos sabemos qué es lo que queremos y dónde encontrarlo, así que… ¿por qué no lo hacemos de manera fácil? Y no me digas que no sabes de qué te hablo, después de todo de no haber sido por mí estaríais en las mismas…
Aquiles le miró fijamente con un gesto molesto dibujado en su rostro, murmurando al poco rato.
-Sé lo que sé, y punto, no pienso decirte nada.
-Tampoco quiero que lo hagas, no sería muy inteligente por tu parte. Sin embargo, me vas a permitir hacer una pertinente observación, después de todo yo estoy más cerca de lo que quiero, a diferencia de ti…
-Mi paciencia tiene un límite, Magno-le espetó Aquiles con tono amenazador.
-Ja, ja, ya lo sé, tan solo quería tocarte un poco las narices dado que puedo-contestó Magno, divertido.
Aquiles bufó, harto de esa situación; Magno miró hacia el oeste y vio la silueta del monte Pírico recortando la oscura noche en la distancia.
-¿Qué te parece un ataque conjunto? No se lo esperarán, los dos tendremos lo que queremos y nos iremos por donde hemos venido, cada uno por su lado. Y después, que cada uno haga su movimiento ¿Qué me dices?
Un silencio expectante se extendió entre los dos. Se conocían muy bien, más de lo que ellos mismos reconocerían, y se notaba tanto en sus palabras como en sus acciones. Aquiles le miró, imperturbable, y por un instante juró haber oído algo entre la mudez del parking. Una farola cercana parpadeó, como si estuviera inquieta.
-Siempre has sido igual de idealista, Magno, mientras que yo siempre he sido más de perspectiva. A ti te da igual todo con tal de querer avanzar, pero yo prefiero salvaguardar lo que nos hace únicos y especiales. ¿Con qué derecho te crees que puedes decidir así sin más sobre la vida?
-A veces para avanzar en el conocimiento se requieren de ciertos sacrificios…
-¿¡Conocimiento?! ¡Tú lo único que quieres es que el mundo baile a tu son! ¡Y no pienso consentirlo!
-Piensa lo que quieras, me da igual, pero te estoy ofreciendo una oportunidad única de entrar y salir limpiamente. Los dos buscamos lo mismo pero con diferentes resultados, lo único que nos falta es un instrumento de control con el que asegurar la victoria.
Ante eso Aquiles se quedó callado, dejando escapar un lánguido suspiro; finalmente, y tras un breve cavilo, anunció.
-Está bien, hagámoslo a tu manera. Pero luego no te atrevas a pedirme cuentas.
-Sabia decisión… te avisaré cuando mis hombres y yo estemos listos.
-Sí, lo que sea…
Tras eso Magno se despidió y se marchó, alzando el vuelo junto con su golbat.
Por su parte Aquiles se quedó en el sitio, sopesando la situación; agudizó el oído una vez más, por si volvía a oír otro sonido extraño, sin embargo nada volvió a alterar la pacífica noche.
-Vuelve, sharpedo.
Finalmente montó en su coche, lo arrancó y salió del parking, no sin antes echar una última mirada rápida por el retrovisor.
¡Y retomamos Pokémon por fin! Tenía ganas de continuar, durante los siguientes capítulos la trama avanzará un buen trecho, por lo que serán importantes en ese sentido, ya que hay que ir preparando el terreno por así decirlo. Ciudad Calagua es una ciudad de paso, aunque voy a aprovechar la estancia aquí para seguir desarrollando a estos dos tortolitos, por supuesto. Y sí, ya que sé que la gruta solar está en el lago norte de la ruta 120, pero por cuestiones argumentales he optado por moverla de ubicación, tampoco es como si se hubiera ido a otro sitio, eso si que hubiese sido extraño, al menos sigue estando en la misma ruta. En cuanto al monte Pírico está basado en el Sakurajima, y al contrario el Sakurajima está más activo y supone un mayor peligro real, pero preferí adaptar eso al lore de Pokémon para darle un mayor sentido a lo que está por venir.
Por otro lado tenemos la inclusión de los concursos pokémon, en los cuales tampoco pondré mucho foco (después de todo tampoco es mi intención), pero sí que me servirán para desarrollar un poco más a Aura en ese sentido, además de realizar el pertinente guiño, por supuesto. Lo mismo pasa con el manga, del cual he de admitir que me inspira más que el anime en algunas ocasiones, sin perder en ningún momento la inspiración principal que son los juegos.
Y eso es todo de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
