Capítulo 25
Los muertos no cuentan cuentos
Aunque no tenían intención de quedarse mucho tiempo en la ciudad, el descubrimiento de los concursos pokémon por parte de Aura hizo alargar su estancia por unos cuantos días; por su parte Bruno no puso ningún inconveniente, ya que después de todo podía ver que los concursos motivaban a la muchacha, algo que era realmente bueno para ella. Y con tal de hacerla feliz y ayudarla a que se olvidara del pasado que tanto la atenazaba, era capaz de cualquier cosa. Después de todo él la quería inmensamente, y el saber que esos sentimientos eran recíprocos lo hacía aún más especial.
La estuvo ayudando en todo momento a idear nuevas combinaciones para destacar en las distintas categorías, además de hacer más pokécubos, puesto que se había aficionado. Hacía tanto para él como para Aura, ya que la venían muy bien para las primeras rondas. Aunque feebas se envició a los pokécubos secos azules y se comía un buen montón a diario, a Bruno le sorprendió lo glotona que se había vuelto de repente. Pero por ver la carita que ponía cada vez que se los hacía, no la decía que no; como compensación, entrenaba duro con ella para que bajara la comida mientras seguían trabajando sus carencias.
Debido a esto los siguientes días fueron un no parar, al menos para Aura, que estuvo dándolo todo en las distintas categorías de concurso pokémon del nivel normal; en poco tiempo se las había ingeniado para ganar las cintas de dulzura, carisma, dureza e ingenio, lo que la había valido un incipiente reconocimiento por parte del público de la ciudad y algunos medios especializados, llegando a conceder una pequeña entrevista a un reportero de Hoenn TV. Sin embargo aún la faltaba una categoría antes de saltar al nivel alto: belleza. Por lo que se estuvo enfocando en este atributo con la ayuda de Bruno.
-¿En qué habías pensado exactamente?
-En wailmer, tiene movimientos especializados en belleza por lo que podría ser una buena opción.
-Bien, en ese caso vamos a tener que potenciar esa característica en él con pokécubos secos azules, lo malo es que últimamente feebas se come casi un kilo diario de esos en concreto…
-¿De veras? caramba, entonces debe de destacar bastante en ese aspecto…-murmuró Aura.
-Pues sí… oye, pues si quieres puedes usarla yo no tengo ningún inconveniente, y seguro que feebas tampoco-comentó en ese momento el chico.
-¿Puedo? Es que me daba un poco de corte pedírtelo…
-¡Pues claro! Y que no te de, ya ves tú, para eso está el novio ¿no?-inquirió él divertido, guiñándola un ojo.
-Agh, serás bobo…-masculló ella, ligeramente sonrojada.
Aun así los dos se rieron confidentemente, llegando a darse un pequeño beso entre medias.
Con eso ya hablado, se encaminaron al auditorio y estuvieron haciendo cola para la inscripción, aunque mientras esperaban una voz familiar les llamó la atención.
-¡Ah! ¡Bruno, Aura!
En cuanto giraron la cabeza se encontraron de frente con alguien a quien no veían desde hacía varias semanas atrás, acompañado de un pokémon que a Bruno le llamó la atención.
-¡Blasco!-exclamó Aura.
-¡Qué sorpresa! ¡Anda, pero si es un gardevoir!
Esa observación cogió por sorpresa tanto a Aura como a Blasco, aunque fue la chica la primera en comentar.
-¿Sabes qué pokémon es?
-Sí, hará cosa de unos tres años, en una conferencia Plateada en Johto, llegó a haber un participante oriundo de aquí con uno, de hecho ganó la competición de ese año gracias a él-explicó Bruno.
-Oh, ya veo…
Aun a pesar de que el chico ya lo conocía, sacó su pokédex para informarse un poco más.
-Gardevoir, el pokémon envolvente; su poder psicoquinético es tan fuerte que es capaz de alterar las dimensiones, crear un pequeño agujero negro e incluso flotar en el aire ignorando la gravedad. Puede leer el futuro y forma un vínculo inquebrantable con su entrenador, haciendo cualquier cosa con tal de protegerle.
Acto seguido fue Blasco el primero en hablar, haciéndolo visiblemente emocionado.
-¡Qué sorpresa, no me esperaba veros por aquí!
-¡Ni nosotros! ¿Tú también has venido por los concursos?-inquirió Aura, curiosa.
-Pues sí, en las últimas batallas de gimnasio mi gardevoir se lució un montón y me animaron a participar en ellos para ver qué tal se me daban.
-¿Tus últimas batallas? ¿Qué tal en ellas?-quiso saber Bruno, interesado.
-¡Muy bien, he mejorado un montón! Logré derrotar a Candela a la primera, tu padre fue bastante duro, teniéndolo que intentar un par de veces, y gardevoir evolucionó luchando por segunda vez contra Alana. Fue ella quien me animó a que me apuntara a los concursos, para practicar-explicó el chico.
-Oh, entonces ya tienes seis como yo…
-Ah, no, sólo tengo cinco, aun a pesar de que gardevoir evolucionó no fui capaz de derrotarla, así que me vine aquí para probar suerte-aclaró el chico rápidamente.
-Oh, bueno, seguro que a la siguiente lo consigues-le animó Aura.
Por su parte Bruno no dijo nada, ya que estaba muy callado observando el porte elegante y refinado de gardevoir, la cual no se separaba de Blasco en ningún momento. Recordaba ese combate que llegó a ver hace tres años y le sorprendió mucho lo fuerte que era ese pokémon, por lo que las ganas de comprobar por sí mismo su fuerza comenzaban a crecer bastante.
-Blasco ¿recuerdas que prometimos volver a combatir?-inquirió en ese momento.
-Ah, sí, claro…
-¿Crees que podría luchar contra tu gardevoir en un combate uno contra uno? Me gustaría comprobar cuán fuerte es ahora que ha evolucionado…
-¡Me encantaría! Aunque tendrá que ser después del concurso…-apuntó Blasco.
-Sí, claro, puedo esperar, no te preocupes.
Finalmente tanto Aura como Blasco se inscribieron para el siguiente pase del concurso de belleza nivel normal, al tiempo que Bruno fue a ocupar un asiento en la platea. Tras esperar unos breves minutos más el espectáculo dio comienzo.
Durante la primera ronda los cuatro participantes, entre los que se encontraban Aura y Blasco, lucieron sus pokémon de la mejor forma posible; aun a pesar de su aspecto, feebas logró llamar gratamente la atención gracias a su alimentación con pokécubos secos azules, lo que le permitió lucir más brillante y colorida que de costumbre, ganándose varios aplausos. Sin embargo la que más destacó y con diferencia fue gardevoir, la cual se llevó la mayor parte de las ovaciones, ya que su fino y elegante aspecto llamaba poderosamente la atención aun a pesar de no haber usado en ningún momento pokécubos. Aun así Bruno votó por su feebas en cuanto llegó el momento de la votación, ya que después de todo se trataba de su pokémon.
En la segunda ronda se sortearon las parejas y, casualmente, Aura se enfrentó a Blasco en el combate de exhibición. La chica comenzó con una combinación de surf e hidropulso, rematando inmediatamente después con un poder oculto que, si bien no fue particularmente bello, complementó de cierta forma el resultado final, ganándose algunas ovaciones. Tras eso Blasco contraatacó comenzando con un vistoso psicorrayo, para luego controlarlo con psíquico, haciéndolo ver aún más vistoso, para finalmente hacerlo estallar contra una pantalla luz, creando así un efecto que ganó a gran parte de la audiencia. Aunque esta vez era el jurado quien emitía el veredicto, y la audiencia no decidía nada en ese sentido.
Una vez que terminó el combate de exhibición, el jurado pasó a deliberar, sumando los puntos totales entre las dos rondas y anunciando el ganador.
-¡Y el ganador de este concurso de belleza de nivel normal es Blasco y su gardevoir! ¡Enhorabuena!
Los aludidos se quedaron de lo más sorprendidos, puesto que no se esperaban para nada ese resultado, abrazándose con felicidad; Aura también se quedó de lo más asombrada, ya que no se esperaba para nada semejante debut por su parte.
Le entregaron la cinta pertinente y Blasco se la puso a gardevoir en el pecho, luciéndola con felicidad y mucho orgullo. Tras eso tanto Bruno como Aura y Blasco se reencontraron en el hall, felicitándole personalmente.
-¡Enhorabuena, Blasco, menudo debut!
-Sí, ya se lo estaba comentando, ha sido toda una sorpresa…-asintió Aura.
-Siento que no hayas podido ganar, tal vez feebas no estaba preparada para un combate así...
-Ah, no te preocupes, lo volveré a intentar en otra ocasión-quitó ella hierro al asunto, devolviéndosela.
Fue en ese justo momento cuando los dos chicos se miraron, siendo el propio Blasco el primero en comentar.
-¿Combatimos?
-Iba a decir justamente lo mismo.
Riéndose al respecto, y sin mayor premura, salieron del auditorio y buscaron un sitio donde combatir, encontrando una plaza no muy lejos de allí en pleno centro de ocio de la ciudad, al lado de una discoteca light de nombre Ocean. Blasco fue con gardevoir y Bruno optó por grovyle, el cual miró a su rival con gesto retador.
-¿Preparado, Blasco?
-¡Cuando quieras!
-¡Muy bien, vamos a empezar! ¡Agilidad!
Grovyle echó a correr nada más empezar, aumentando paulatinamente su velocidad y convirtiéndose en una mancha verdosa en el aire; por su parte el chico peliverde no se lo pensó más e indicó.
-¡Doble equipo!
Al punto, multitud de copias de gardevoir fueron ocupando gran parte de la plaza, confundiendo al pokémon planta.
-¡Da una pasada con hoja aguda!
-¡Psicorrayo!
Grovyle se movió primero con las hojas de sus antebrazos brillando, sin embargo todas las copias de gardevoir atacaron al mismo tiempo, obligándole a defenderse constantemente. Cruzó las cuchillas para usarlas a modo de escudo, al tiempo que cortaba los psicorrayos que más se acercaban, logrando que ninguno le llegara a tocar.
-¡No vamos a poder acercarnos, recurrente!-indicó Bruno.
-¡Pantalla de luz!
Los dos atacaron al mismo tiempo, una ristra de semillas se abalanzó sobre las copias, las cuales se escudaron a tiempo tras varias pantallas de luz que hicieron rebotar a la gran mayoría.
-¡Diablos, se defiende muy bien! ¡Deshazte de ellas, golpe roca!
Esta vez grovyle se adelantó y estuvo deshaciendo varias de las copias con rápidos y golpes secos que, si bien no eran muy efectivos, bastaron para derribar las ilusiones hasta encontrar a la original, la cual reaccionó a tiempo antes de que le golpeara.
-¡Ahora, psíquico!
En un visto no visto, los ojos de gardevoir brillaron con intensidad y un aura brillante atrapó a grovyle de golpe y porrazo, inmovilizándole por completo y haciéndole mucho daño en el proceso.
-¡Diablos! ¡Resiste, grovyle, portazo!-masculló Bruno, apurado.
Sin embargo le tenía tan bien sujeto que por mucho que lo intentó no logró atacar a tiempo para desestabilizar a gardevoir, estando así a su merced.
-¡Y termina con psicorrayo!-exclamó Blasco, de lo más exaltado.
Acto seguido gardevoir lanzó un rápido psicorrayo que fue directo hacia un indefenso grovyle, el cual lo vio venir impotente.
-¡Vamos, grovyle, intercéptalo con corte!
El pokémon planta se revolvió con furia, logrando entonces cruzar sus brazos y deteniendo por un instante al psicorrayo, haciendo fuerza contra él. Hubo entonces un breve pero intenso pulso de fuerza entre los dos, en el cual se dejaron a la vista sus fortalezas más inmediatas. Mientras que grovyle era un muy buen atacante físico, gardevoir le superaba en cuanto a ataque especial se refería, ganando rápidamente el pulso y golpeando de seguido a grovyle, soltándole en el proceso.
El pokémon planta cayó al suelo duramente, de donde no se movió, prácticamente derrotado.
-¡Grovyle está fuera de combate, gardevoir es el ganador!-indicó Aura, arbitrando el encuentro.
Varias personas que se habían parado a ver el combate aplaudieron a rabiar, ya que había sido una buena lucha.
Por su parte Bruno se quedó de una pieza, ya que no se esperaba para nada que gardevoir fuera a ser tan fuerte. Le recordó irremediablemente a aquella vez en Johto tres años atrás, cuando aquel chico con ese lugia fue derrotado por un pokémon similar pero mucho más fuerte. Era evidente que Blasco había mejorado un montón junto con gardevoir, pero no se esperaba un cambio tan abrupto como ese.
-Bruno ¿estás bien?
La voz de Aura sacó de golpe al chico de sus pensamientos, murmurando de seguido.
-Ah, sí, perdón, es que estaba pensando… vaya, Blasco, eso ha sido estupendo…
-¡Muchas gracias, Bruno! ¡Aún no me lo creo, he podido derrotarte, vale que sólo ha sido un uno contra uno, pero lo he hecho, uauh, eres increíble gardevoir!-exclamó el chico muy feliz, abrazándola de nuevo.
-He de admitir que no me lo esperaba para nada, quiero decir… ya había visto en acción a un gardevoir, pero esto… vaya…-murmuró el chico, aún algo chocado.
-Has mejorado mucho, Blasco, se nota que tienes una conexión muy fuerte con gardevoir-murmuró Aura en ese momento, mirando de reojo a su chico.
-¡Sí, desde el principio siempre noté que ella y yo estábamos destinados a encontrarnos, y fuiste tú quien lo hizo posible, Bruno, tú me ayudaste a encontrarla! ¡No sólo te estoy agradecido por haberme ayudado, sino por inspirarme tanto a seguir mejorando! ¡Gracias, de verdad, muchas gracias!
Bruno no pudo evitar esbozar una sincera sonrisa ante la genuina emoción y alegría del muchacho, su júbilo era tal que no le cabía en la cara. Sin embargo, por otro lado no pudo evitar sentirse un tanto intimidado debido a esto. En tan poco tiempo Blasco se había hecho más fuerte y había conseguido no sólo derrotar con tanta facilidad a grovyle, sino a ganar también una cinta en un concurso pokémon. Si ahora era así de fuerte ¿cómo sería en la conferencia Colosalia?
Sin embargo prefirió no pensar más en ello y felicitó de nuevo al chico por su victoria, dándose la mano efusivamente.
-¿Qué vas a hacer ahora?-inquirió Aura en ese momento.
-¡Volveré a Arborada y derrotaré a Alana, estoy seguro que esta vez podré conseguirlo!
-Con esa fuerza que has esgrimido ahora estoy seguro de que lo conseguirás-afirmó Bruno con mucha rotundidad.
-¡Sí, me siento muy fuerte ahora mismo, y todo gracias a ti! Supongo que vosotros os iréis al siguiente gimnasio…
-Sí, nos quedaremos un poco más para ganar mi cinta de belleza y tras eso partiremos hacia ciudad Algaria-explicó la chica rápidamente.
-Vale, pues mucha suerte, la próxima vez que nos veamos podemos volver a combatir, Bruno…
-Sí, claro, cuando quieras…
-¡Genial! ¡Adiós, chicos!
Se despidieron de él y, una vez solos, Aura encaró al chico cogiéndole de las manos e inquiriendo de seguido.
-Vale, a ver ¿qué pasa?
Bruno dejó escapar un hondo suspiro, esperándose de cierta forma esa pregunta y murmurando de seguido.
-Si te has dado cuenta tú misma ya lo debes saber…
-Me lo he imaginado, y la respuesta es no.
-¿No?
-No.
Se miraron por un momento con una repentina seriedad, sin decirse nada más, pero finalmente dejaron escapar una pequeña risita, diciéndoselo todo en nada.
-Vale, vale, pero… es que… recordé aquella vez en Johto, en aquel combate de liga, había un chico al que animaba mucho y tenía un pokémon legendario en su equipo, un lugia para más señas, y sin embargo fue derrotado por un gardevoir como ese. No he podido evitar recordarlo y, por un momento, me vi en el mismo lugar que aquel chaval…
-Hombre, a ver, entiendo que te haya hecho recordarlo, pero no tiene por qué pasar eso, y lo sabes. Tú eres fuerte, Bruno, eres el chico más fuerte que he conocido.
-Ahora mismo no estoy del todo seguro…
-¡No digas eso! Tal vez ahora te haya derrotado, pero sé que la próxima vez que os enfrentéis podrás con él. Y yo estaré ahí para verlo.
-Tú siempre has estado ahí…
-Tú también. Y no sabes bien lo importante que ha sido eso para mí… lo que eres para mí…
Bruno esbozó una tierna sonrisa llena de amor, comentando de seguido.
-Bof, qué cursi has sonado ahí…
-Agh, cállate y bésame, idiota…
El chico se rió antes de que ella le robara un breve pero intenso beso, uniéndose ella al poco rato mientras se abrazaban.
-Te quiero…
-Y yo a ti…
En un instante como ese Bruno olvidó por completo el detalle de la derrota, disfrutando al máximo ese momento con la chica que más quería y dando un paseo en dirección hacia el cabo. Por cosas como esas no le importaba en absoluto quedarse más tiempo por allí.
Sin embargo, a los pocos días de estar en la ciudad se percató de la presencia de soldados del equipo Aqua yendo de aquí para allá de manera bastante abierta y notoria, cosa que le chocó bastante y le mosqueó a partes iguales. Hizo algunas indagaciones al respecto y pudo averiguar que se habían asentado en una cueva submarina cerca de la playa, al lado de un pequeño fondeadero. Al parecer era natural, pero a principios de año vino el equipo Aqua y estuvo haciéndola reformas, siendo ahora su base. Se lo comentó a Shy, llamándole para preguntarle al respecto.
-Sí, estamos al tanto de sus movimientos en ciudad Calagua, pero no podemos hacer gran cosa, el ayuntamiento aprobó la orden de remodelación y ahora están abalados por éste y por otras instituciones privadas; evidentemente no vamos a ponernos a investigar una insitutción pública entera, levantaríamos sospechas-explicó el agente.
-Ya, claro.
-No te preocupes, debe darte rabia ver a esas piratuchos campando a sus anchas por ahí, pero de momento no podemos hacer mucho más al respecto.
-Bueno, espero que eso cambie en algún momento…
-Esperemos… ¿Qué hay de ti, por cierto? ¿Sabes si han vuelto a intentar hacer algo en vuestra contra?-inquirió en ese momento el agente.
-Ah, no, qué va, creo que fue simplemente una amenaza vacía, seguramente estén más enfocados en lo que sea que quieran hacer.
-Vale, me quedo más tranquilo, aun así estate atento por lo que pueda ocurrir, y en el caso de que algo sucediera no dudes en llamarme.
-Sí, eso por descontado.
Aun a pesar de las palabras del agente, Bruno se quedó algo inquieto por todo el asunto del equipo Aqua, ya que después de todo no sabía qué tenían pensado hacer a continuación. Y eso era, en sí mismo, motivo suficiente como para preocuparse.
Mientras tanto, en Hoenn TV, Gabi y Teo hablaban en voz baja en una de las cabinas de grabación, cuidando de que no les oyeran.
-¿Qué hacemos? No sabemos quién era ese tipo y tampoco podemos ponernos a preguntar al jefe…-murmuró Teo, con gesto preocupado.
-No pasa nada, tranquilo, es cuestión de hacer unas cuantas averiguaciones, primero debemos de investigar quién era ese hombre vestido de rojo ¿tienes la cinta?
-Ah, sí, toma.
Gabi metió la cinta en un video beta y todo lo grabado empezó a pasarse por una pantalla encima de la mesa de mezclas; ella adelantó grabación hasta que Magno apareció en pantalla.
-Vale, hagamos una captura de pantalla.
En ese momento alguien entró de golpe en el estudio y anunció.
-Gabi, Teo, el jefe quiere veros…
Los dos periodistas dieron un bote tremendo y Gabi apagó la pantalla rápidamente.
-Ah… vale, ahora vamos.
En cuanto se volvieron a quedar solos, los dos se miraron, preocupados.
-¿Y si nos vio? Estuvo un rato muy quieto…-murmuró Teo, preocupado.
-Bueno, no echemos las cartas al vuelo demasiado pronto, vamos a ver qué quiere.
Un tanto nerviosos e inquietos, cerraron la puerta de la cabina y se dirigieron a su despacho a no más tardar. Una vez allí, Aquiles estuvo hablando con ellos.
-Buenos días, chicos ¿qué tal?
-Ah, bien, muy bien, señor, gracias por preguntar…-murmuró Gabi, tratando de ocultar su nerviosismo.
-¿Hay algo de lo que quiera hablar con nosotros, señor?-inquirió en ese momento Teo.
-De hecho, sí, por eso os he llamado. Veréis, estoy revaluando al personal para una posible promoción y había pensado en vosotros entre otra serie de candidatos, pero antes voy a tener que haceros unas preguntas de rigor, si no os importa…
Ese anuncio tomó por sorpresa a ambos periodistas, los cuales se sintieron un tanto aliviados y emocionados a partes iguales, aunque Gabi se mantuvo alerta en todo momento por lo que pudiera pasar.
-Lleváis ya tres años con nosotros, habéis hecho de todo, lo más reciente es la actual temporada de Operación Entrenador, y empezasteis en su momento con los informativos de las tres, con algunos programas de variedades entre medias. Lo cierto es que es una trayectoria bastante buena-comentó Aquiles, echando un ojo a sus expedientes.
-Gracias, señor, ya sabe que hacemos siempre lo mejor posible-murmuró Gabi, halagada.
-Ponemos todo nuestro empeño y conocimiento al servicio de la información y entretenimiento-añadió Teo, con solemnidad.
Aquiles asintió con la cabeza, pasando los dedos por su fino bigote y mirándoles con expresión profunda y analizadora, como si quisiera sacar de ellos toda la información posible.
-Bien, bien, por lo que veo tenéis las ideas claras, y eso me gusta. Siempre he pensado que los periodistas deben de trabajar duro para hacer llegar la información a todos los ámbitos posibles, siempre movidos por una inocua curiosidad que hace valer nuestra profesión, muchas veces denostada y criticada de forma injusta. Ya sabéis cómo es esto, después de todo es imposible contentar a todo el mundo con nuestro trabajo, aunque no puedo evitar pensar que tal vez esta gente quizás tenga algo de razón. Nos llaman de todo, parásitos, rattatas, cotillas… ¿qué opináis al respecto?
Esta vez tanto Gabi como Teo se miraron por un momento, sin saber muy bien a qué venía esa pregunta; Gabi se revolvió en la silla, como si le diera mala espina, y trató de hablar sin delatar sus propios nervios.
-Bueno, pues… puedo entender algunas de esas críticas, ya que ciertos sectores periodísticos como el de la prensa rosa o el deportivo no nos hacen ningún favor a los noticieros o los periodistas más especializados. Pero por mi parte se refiere siempre voy a informar desde la más absoluta imparcialidad porque en eso consiste mi trabajo.
-Estoy de acuerdo con Gabi, aunque sí que es cierto que todos los reporteros tenemos cierta tendencia a querer enterarnos de todas las cosas, para eso trabajamos, claro. Opino que una curiosidad en cierta medida no tiene por qué hacer daño, al fin y al cabo yo también soy una persona curiosa y me considero un profesional en mi campo-argumentó Teo, complementando lo que dijo Gabi.
Aquiles les miró de arriba abajo con gesto escrutador, sopesando su opinión; tras unos segundos de silencio que parecieron alargarse una eternidad, finalmente habló.
-Bien, bien, me gusta vuestra filosofía, va acorde a lo que busco. Sin embargo todavía tengo otros candidatos que deben ser revaluados, por lo que si al final decido algo ya os avisaré.
-De acuerdo, muchas gracias, señor.
Tras despedirse ambos periodistas regresaron a su cabina un tanto preocupados.
-Oh, no, creo que lo sabe, creo que lo sabe…-masculló Gabi, mordiéndose el pulgar derecho.
-Tranquila, tampoco estamos cien por cien seguros, vamos a por la cinta y fingimos que vamos a trabajar-indicó Teo.
Una vez de vuelta en la cabina sacaron la cinta y se fueron de allí sin levantar mayores sospechas; de momento habían logrado esquivar a Aquiles, pero no sabían hasta qué punto.
Mientras tanto, el susodicho seguía en su despacho, sumido en sus pensamientos, cuando de repente alguien llamó a la puerta, sobresaltándole ligeramente.
-Adelante.
Entró entonces un hombre con gesto serio y servicial, llevando consigo una cinta en la mano.
-Aquí está, jefe.
-Gracias, Matías, puedes retirarte, que no te vea nadie.
El comandante infiltrado se fue de allí y Aquiles comprobó su contenido en un video beta que él tenía, viendo imágenes del parking y a él hablando con Magno. Suspiró, sacó la cinta, abrió la tapa superior, cogió una tira de la cinta y tiró con fuerza hasta sacarla por completo de las bobinas; la estrujó, manchándose las manos en el proceso, y acto seguido la tiró a la basura.
-Una pena… una verdadera pena…-murmuró con pesar.
Sin embargo, y visto lo visto, no podía postergar esa situación mucho más, por lo que rápidamente decidió y cogió su teléfono de baja señal, marcando un número rápidamente. No tardaron mucho en cogerlo al otro lado, murmurando de forma cortante.
-Si vamos a hacerlo, hagámoslo ya, no puedo perder más tiempo.
Al día siguiente, y tras desayunar, Aura le pidió a Bruno hacer algo especial.
-¿Podemos ir al monte Pírico? Es que hoy se cumplen tres años desde la muerte de uno de los pokémon de mi padre y siempre le llevamos un ramo de flores a la tumba.
-Ah, claro, por supuesto.
Salieron a no más tardar y de buena mañana, yendo primero a por un ramo de flores en una floristería cercana y dirigiéndose después hacia el muelle que vieron la última vez; desde allí hicieron un poco de surf a lomos de wailmer para rodear la ancha isla y entraron en el monte por una puerta con forma de arco conopial situada a los pies de la falda sur. Aun a pesar de ser un volcán, el interior del monte era frío y un tanto húmedo, las tumbas se contaban por decenas y algunas personas estaban allí presentando sus respetos. Sin embargo ellos no se quedaron en el interior, dirigiéndose al exterior por un acceso cerca de la entrada principal, por el camino Aura le fue explicando un poco.
-Hay cinco pisos interiores en total y unos cuantos más exteriores que escalan gran parte de las laderas sur y oeste, la tumba del pokémon de mi padre está en la ladera oeste, en el nicho tres mil doscientos cincuenta.
-¿Tres mil doscientos cincuenta? Pero ¿Cuántas tumbas hay aquí?-inquirió Bruno, asombradísimo.
-Puf, muchísimas, y las más antiguas están en la cima del monte, al lado del cráter-reveló ella.
Tras varios minutos de ascensión ininterrumpida por un montón de escaleras que serpeaban por las laderas del monte, llegaron a una larga hilera de nichos numerados dispuestos de forma simétrica y ordenada, excavados en la propia roca; Aura se acercó al nicho correspondiente y puso el ramo nuevo en el lugar del viejo, que ya estaba seco y sin flores.
-Hola, poochyena, aquí traigo tus flores, como cada año-susurró ella.
-¿Poochyena, era un poochyena?-inquirió el chico en susurros también.
-Sí, era uno de los pokémon que mi padre siempre se llevaba en sus investigaciones de campo para que lo ayudara, nunca se separaba de él, le quería mucho. Pero un día, aventurándose demasiado, llegó hasta los acantilados que hay al sur de Villa Raíz; ese día había rachas de viento muy fuertes y, al ser tan pequeño, no pudo sostenerse y acabó cayéndose al agua. Las olas eran muy fuertes y chocaban contras las piedras del acantilado…
-Oh, vaya, lo siento mucho.
-No pudimos encontrar su cuerpo, el mar se lo tragó. De hecho el nicho está vacío, pero papá quería que recibiera una sepultura digna. Desde entonces, mi padre tiene cierta aprensión a los poochyena.
Eso hizo comprender muchas cosas al chico, ya que en su momento se encontró al profesor siendo perseguido por uno, cosa extraña de por sí si se dedicaba a estudiar a los pokémon en su hábitat natural.
Sin mayor dilación los dos cerraron los ojos, juntaron sus manos y rezaron por él; tras unos minutos dedicándole varias oraciones al pokémon, a Bruno le pareció oír como una especie de débil grito proveniente de lo más alto del monte.
-¿Has oído eso?
-No ¿el qué?
-Como un grito… venía de arriba.
Se quedaron en silencio por un momento y agudizaron el oído, pudiendo escuchar una especie de lamento en la distancia, como si alguien pidiera ayuda.
-Sí, lo he oído…-asintió ella, algo sobrecogida.
-Vamos a ver-le animó el chico.
Comenzaron a subir hacia la cima, sorteando las tumbas; conforme subían más alto la temperatura fue bajando y una espesa niebla se echó sobre esa parte alta del monte, ya que las nubes tendían a descender cuando la temperatura caía. Esto hizo que la visibilidad disminuyera paulatinamente, siendo más complicado detectar las tumbas a tiempo y chocándose contra ellas más de una vez.
-Auch, mierda de niebla… no te separes de mí-indicó Bruno.
-Sí, tranquilo…-murmuró ella, pegándose a él.
Cuando alcanzaron los niveles más altos, comenzaron a verse algunas de las tumbas más antiguas, las cuales destacaban por ser bastante monumentales y de lo más vistosas. Vieron panteones de piedra suntuosamente decorados, estatuas de ángeles llorando con sus alas desplegadas, de los pokémon que allí estaban enterrados, destacando la de un gardevoir bastante desgastada y cubierta en parte por musgo, así como figuras más abstractas y llamativas. Por un momento se quedaron por allí, admirando el conjunto monumental, y Aura creyó que Bruno la seguía, separándose así de él sin siquiera darse cuenta.
Todas las tumbas que la rodeaban destacaban mucho, pero hubo una especialmente antigua que la llamó bastante la atención; formaba parte de una pared rocosa cubierta con varias ramas y raíces que salían del suelo y rodeaban tanto a la placa como al resto de la tumba. Encima de la placa se podía observar un grabado esculpido en la propia piedra, en el cual se podía observar a una mujer vestida suntuosamente, cual hechicera, en compañía de un chimecho. Por alguna razón su cara se la antojaba extrañamente familiar, por lo que se agachó, apartó las ramas y leyó la placa escrita en katakana.
-Aquí yace el chimecho de la señora Busujima Nanekawa, la cual también yace junto con su pokémon más querido. Que los espíritus del pasado te guíen en tu camino al futuro. Vaya, sí que le quería lo suficiente como para hacer que la enterraran junto a él…
Enterrar a personas en un cementerio como ese no era lo normal, aunque supuso que siempre había excepciones, y ésta era una de esas. Aunque tanto el nombre como la cara de la señora la sonaba mucho, haciendo todo lo posible por acordarse.
-Nanekawa, Nanekawa… Busujima… ¡ah, sí, es esa médium tan excéntrica que ponían en las sesiones de madrugada en Hoenn TV!
La recordaba puesto que, cuando era más pequeña, a veces la costaba mucho conciliar el sueño y se ponía la tele para intentar dormirse con los programas más sosos de la televisión de madrugada, como la teletienda, entrevistas vespertinas, o de telellamada. Pasó por Hoenn sin pena ni gloria, cobrando al minuto para echar las cartas o predecir el futuro, pero si por algo destacó era por su chimecho, que la asistía en todo momento y formaba parte del espectáculo. Según ella la ayudaba a conectarse con el más allá y hablar con los espíritus, incluso también aseguraba que podía hacer alguna que otra predicción. Para Aura no pasaba de ser la típica charlatana de toda la vida, pero sus tonterías la hacían gracia y al final se acababa durmiendo de lo aburrida que al final resultaba ser. Sin embargo un día el pokémon cayó enfermo, muriendo repentinamente, y la médium, llena de pena, le acabó siguiendo poco después.
Actualmente no tenía problemas para dormir, sin embargo el hábito de ver la televisión de madrugada solía resurgir en ella de vez en cuando.
-Cuántas horas de sueño perdidas viéndote… en fin, descansen en paz-murmuró ella, en señal de respeto.
Se dio la vuelta para marcharse cuando, en ese instante, escuchó un ruido, como de un crujido de ramas, que la llamó la atención; provenía de un pequeño hueco en la roca justo debajo de la placa, lleno de ramas y raíces. Al principio pensó en la posibilidad de que fuera un pokémon salvaje pequeño que se encontrara atrapado y metió la mano para comprobarlo. No parecía haber nada, pero en cuanto trató de sacar la mano, se percató de que no podía. Parecía que se había quedado enganchada con algo, pero de repente sintió como una súbita fuerza la apretaba el brazo. Dudaba que una simple rama o raíz pudiera hacer eso, y menos aún un pokémon pequeño. Y se asustó. Trató de sacarla haciendo fuerza hacia fuera, pero ese algo la tenía bien agarrada; quiso gritar, sintiéndose muy nerviosa y con un incipiente miedo envolviéndola, pero de golpe y porrazo, las ramas y raíces se movieron solas, tomando la forma del rostro de la mismísima Busujima Nanekawa. Una voz cavernosa retumbó en sus oídos justo después.
-Chica…
Se percató entonces que esa cara hecha de ramas era la que la hablaba; Aura trató de gritar, totalmente aterrada, pero no pudo, de su garganta no salió ningún tipo de sonido.
-Un peligro inminente se cierne sobre Hoenn…
Aura se quedó paralizada del horror, quiso echar a correr, soltarse de esa mano echa de ramas, gritar con todas sus fuerzas, pero el miedo más atroz la aprisionó y no la dejó reaccionar. La voz siguió retumbando en sus oídos, clara como el agua y fría como el témpano.
-Dos fuerzas colosales se volverán a desafiar de nuevo y su enfrentamiento podrá en peligro no sólo a Hoenn, sino a Japón y al resto del mundo…
Por un momento sintió que por sus venas corría hielo en vez de sangre de lo aterrada que estaba, no lograba moverse y tan sólo podía escuchar a esa cosa hecha de ramas.
-Sufrirás una gran pérdida, pero has de ser fuerte, Hoenn y Japón te necesitan, el mundo te necesita…
Finalmente pudo reaccionar y trató de zafarse de esa mano cadavérica con todas sus fuerzas, la cual no opuso resistencia y la dejó ir; gateó por el suelo y cuando se consiguió poner en pie, pudo escuchar sus últimos gemidos.
-Recuerda mis palabras…
Y gritó, gritó con todas sus fuerzas, convencida de que la debieron de oír hasta en Iwo Jima; su chillido resonó por toda la ladera y Bruno lo oyó perfectamente, reaccionando de seguido.
-¡Aura!
Corrió rápidamente hacia donde oyó el grito, y poco después de desfilar por las tumbas la encontró; nada más verle se echó a sus brazos y lloró como una niña.
-¡Aura! ¿¡Qué pasa, que ha pasado?!-inquirió el chico, asustado.
Tardó bastante en calmarse, temblaba como un flan, estaba pálida como la leche y su mirada transmitía un miedo infinito. Trató de calmarla lo antes posible, consiguiéndolo al menos en parte.
-Ya, ya está, tranquila… ¿Qué ha pasado? Estás blanca…
-Ahí, ahí, en la tumba… ha… ha aparecido una figura de una mujer y… y… me cogió, y…
-¿¡Cómo?!
-Me… me dijo cosas muy raras… no me soltaba, apretaba, y… y…
Trató de hablar y explicarse lo mejor posible, pero el miedo la venció y se echó a llorar otra vez en sus brazos. El chico la meció con cariño, tranquilizándola poco a poco hasta que finalmente recobró la compostura. Tras eso se acercó a la susodicha tumba para comprobarlo.
-¡No, no te acerques, es peligroso!-masculló ella, aún algo alterada.
Aun así hizo caso omiso y extendió una mano para retirar las ramas; las apartó sin problemas y estuvo mirando en el hueco, sin encontrar nada.
-Aquí no hay nada, Aura…
-Pero… pero si estaba ahí…
Quiso decir algo, pero entonces el chico dejó escapar un súbito grito y ella hizo lo mismo.
-¡Bruno!
Se acercó a él para ayudarle, pero en cuanto estuvo al lado el chico convirtió el grito en una carcajada y sacó la mano, sin ningún rasguño.
-¡Vaya carita has puesto!-exclamó el chico, entre risas.
-¡Eres idiota!-gritó ella, dándole un golpe en el hombro.
-Lo siento, lo siento, pero es que no pude evitarlo, estaba cantado…
-¡Idiota, idiota, y yo aún muerta de miedo preocupándome para nada, eres un imbécil total!
-Tranquila, tonta, si sólo ha sido una bromita…
-¡Me da igual! ¿Tú sabes el miedo que he pasado? Ni siquiera estabas ahí… idiota-le espetó ella, sin siquiera mirarle.
-Anda, va, no te enfades, boba ¿me perdonas?-murmuró el chico, dibujando una mueca adorable.
-No me pongas esa cara de mareep degollado…
Aun a pesar de sus intentos por hacer que le perdonara la chica fue inflexible, negándole incluso un beso, sin embargo en ese momento volvieron a oírlo fuerte y claro, un grito de mujer mayor pidiendo ayuda en lo más alto del monte.
-¡Vamos!-exclamó él, cogiéndola de la mano.
Siguieron el camino central sin detenerse y subieron las escaleras restantes como una bala; nada más llegar al pasillo final que daba hasta el centro de la cima, se encontraron para su sorpresa con un compendio de soldados tanto del equipo Aqua como del equipo Magma guardando el lugar. Se escondieron a tiempo tras una tumba para evitar ser vistos.
-¡El equipo Aqua!-susurró Aura.
-¡Y el equipo Magma! ¿Qué hacen aquí?-musitó Bruno.
El chico no perdió tiempo y llamó a Shy para explicarle la situación y para que viniera lo más rápido posible; el agente se puso en movimiento enseguida y le indicó que le esperara, pero Bruno fue incapaz, si no hacía algo en ese momento podían salirse con la suya fácilmente. Por lo que, sin más demora, salió de su escondite y atacó a los soldados de los dos equipos.
-¡Nos atacan!-exclamó un soldado del equipo Magma.
-¡Maldición, es ese chaval otra vez! ¡Rápido, avisad al jefe!-indicó uno del equipo Aqua.
Los soldados sacaron a un buen montón de pokémon a la vez, por lo que los dos hicieron lo propio y batieron juntos a todos los soldados de los dos equipos mientras se abrían paso. No supusieron ningún problema puesto que no eran particularmente fuertes, corriendo raudos hasta el centro de la cima donde se encontraron con un auténtico panorama.
Tanto Magno como Aquiles se encontraban robando unas esferas de vidrio a unos ancianos indefensos, vestidos con un kimono y un yukata respectivamente, junto a una especie de altar para ofrendas; aun a pesar de su debilidad, los ancianos se defendían con uñas y dientes, tratando de evitar por todos los medios que se las arrebataran.
-¡No se las llevarán, no, no!-exclamaba la anciana, aferrándose a una esfera de color azul.
-¡No haga esto más difícil, señora! ¡Es en pos del progreso!-masculló Magno, forcejeando con ella.
-¡No pueden hacer esto, es un ultraje, si lo hacen nos condenarán a todos!-musitaba el anciano, asiéndose a una esfera de color rojo.
-¡Al contrario, señor mío, será beneficioso para todos! ¡Déjelo ya!-exclamó Aquiles, haciendo fuerza.
En un visto y no visto, el líder del equipo Aqua le arrebató la esfera, empujándole hacia atrás y cayendo éste al suelo.
-¡Deteneos los dos ahora mismo!-gritó Bruno, encolerizado.
-¿¡Cómo os atrevéis a perturbar la paz de este lugar?!-les espetó Aura, igual de enfadada que él.
Por su parte Magno consiguió la esfera de igual forma y, al oír su grito, Aquiles exclamó al verle.
-¿¡Tú otra vez?!
-¡Ya te dije que no te quitaría el ojo de encima! ¡Devolved eso, ahora!
-¡Chaval, eres un ingenuo si piensas que te haremos caso, el progreso es inevitable! ¡Y deja de meterte en nuestros asuntos, maldita sea!-exclamó Magno, harto de él.
-¡Tenemos lo que queremos, vámonos!-indicó Aquiles a los suyos.
Bruno quiso adelantarse, sin embargo en ese momento el profundo grito de un pokémon resonó por la cima y todos se quedaron muy quietos, como si una fuerza mayor les hubiera obligado a detenerse. Entonces, de golpe y porrazo, de entre las nubes surgió un pokémon de color azul que bajó directamente hasta donde estaban ellos como una exhalación. La anciana, al verlo llegar, exclamó con esperanza y emoción contenida.
-¡Oh, por Buda, es el legendario latios!
Muy asombrado por lo que veía, Bruno sacó su pokédex y se informó.
-Latios, el pokémon eón; incluso oculto, detecta la ubicación de los demás y capta sus emociones telepáticamente. Es muy inteligente y entiende el lenguaje humano, si pliega las alas es capaz de adelantar a un caza en pleno vuelo.
El tal latios voló en círculos alrededor de ellos, observando el panorama, y bajó en picado hacia Magno con cara de pocos amigos. Al ver lo que se le echaba encima, sacó rápidamente a su más fuerte pokémon.
-¡Maldita sea! ¡Camerupt, lanzallamas!
Éste hizo acto de aparición y le defendió de latios con una gran columna de llamas; el pokémon legendario remontó el vuelo rápidamente y cargó en su boca una luz de color plateado muy potente.
-¡Retirada, replegaos! ¡Silvina, cúbreme!-indicó Aquiles, viendo el inminente peligro.
-¡Silvina, vete a paseo!-exclamó Bruno, interponiéndose entre Aquiles y ella.
-¡Tú otra vez! ¡Estoy harta de ti y tu insolencia, ahora verás!-exclamó la administradora, furiosa, sacando a su carvanha.
Por su parte Bruno optó por plusle y se enfrentaron.
-¡Rayo!
-¡Chirrido!
Carvanha atacó primero y emitió un sonido agudísimo e insoportable que detuvo en seco a plusle.
En ese momento latios atacó y un rayo de color plateado potentísimo peinó todo el lugar, provocando una espesa nube de humo y dispersando a un buen montón de soldados de ambos equipos.
-¡Ahora, vamos, vamos!-indicaron los dos líderes, aprovechando la confusión.
Todos corrieron escaleras abajo, huyendo de allí; pero latios, con una mueca de furia dibujada en su cara, se lanzó en la persecución de Aquiles, que tenía la esfera roja en su poder. Éste, al ver lo que le venía, indicó.
-¡Silvina, cúbreme, rápido!
-¡Sí, señor!
Su carvanha se puso a la cabeza y esperaron a que latios se acercara; en cuanto estuvo a dos palmos, indicó.
-¡Ahora, carvanha, rayo hielo!
El pokémon de tipo agua lanzó el rayo con tanta rapidez, que latios no le dio tempo a esquivarlo, recibiéndolo de lleno; tan potente resultó ser que el efecto fue casi instantáneo, congelándolo progresivamente hasta encerrarle en un enorme cubo de hielo con forma de bala. El cubo de hielo cayó al suelo a plomo y resbaló por las escaleras hasta detenerse junto a los pies de Silvina, la cual se regodeó en su éxito.
-Oh, al parecer te has quedado helado, pequeñín… inténtalo de nuevo.
-¡Latios!-se oyó la voz de Bruno, acercándose cada vez más.
Silvina puso mala cara y sacó una bomba de humo; tenía unas ganas inmensas de luchar contra él y ponerle en su sitio, sin embargo se tuvo que comer su orgullo y, en cuanto tuvo a tiro al chico, la lanzó a sus pies y se dio el piro.
Sin embargo Bruno dejó estar al equipo Aqua y se acercó a latios al verlo congelado.
-¡Latios, latios!
En ese momento llegó Aura y, al ver la situación, sacó a su blaziken; con varios giros fuego y un par de patadas ígneas logró romper el hielo, liberándole. Sin embargo latios estaba muy frío y temblaba mucho, como si tuviera convulsiones.
-¡Está helado, tenemos que ayudarle a recuperar su temperatura o sufrirá una hipotermia!-exclamó Aura, preocupada.
-¡Vamos para arriba!
Entre los dos, y con ayuda de todos sus pokémon, le llevaron arriba junto con los ancianos.
-¡Oh, latios!-exclamó la anciana al verlo, inquieta.
Tenían allí mismo su casa junto al altar, por lo que metieron a latios en ella, envolviéndolo en densas mantas junto a un radiador antiguo que encendieron rápidamente. Mientras se recuperaba poco a poco, la anciana comenzó a contarles cosas sobre el pokémon legendario.
-Desde los tiempos más antiguos, se ha considerado a latios como uno de los guardianes de Hoenn. Las leyendas dicen que en tiempos convulsos ayudaban a proteger la prefectura de cualquier mal que pudiera surgir, y les confirieron la tarea tras la gran guerra que asoló el mundo y dio origen a las esferas que esos hombres se han llevado…
-¿Y qué son exactamente esas esferas?-preguntó Bruno con educación.
-Para explicar la procedencia de esas esferas he de contaros una antigua historia ¿queréis oírla?-inquirió el anciano, hablando por primera vez.
Los dos amigos asintieron con la cabeza, por lo que el anciano comenzó a relatar.
-Hace miles de millones de años, toda la tierra estaba convulsionada por los continuos enfrentamientos que había entre pokémon de tipo tierra y tipo agua; los pokémon de tipo tierra, con sus devastadores ataques, movían los suelos, provocaban inmensos terremotos y deslizaban grandes cantidades de masas de tierra. Por otro lado, los pokémon de agua, con sus potentes ataques, provocaban mareas, corrientes, tsunamis y maremotos que desplazaban ingentes cantidades de agua. La lucha no tenía fin y la tierra parecía estar condenada a perecer. Pero entonces, de los mismos elementos de la tierra surgieron dos esferas: la esfera azul y la esfera roja. El brillo que emanó de estas tranquilizó a todos los pokémon, salvando al planeta de la catástrofe. Tras eso, ambas esferas señalaron a dos pokémon de gran poder para que guardaran tanto a ellas como a la tierra que las vio nacer y, tras eso, fueron escondidas para salvaguardar así el equilibrio entre la tierra y los mares. Y eso es lo que se cuenta acerca de las esferas.
-¿Y en cuanto a latios?-inquirió el chico, mirando al susodicho.
-Desde entonces ha vivido aquí salvaguardando la prefectura de Hoenn, aunque hacía tiempo que no se le veía por aquí, a decir verdad, la última vez que le llegaron a ver fue hace más de una década-explicó la anciana, un tanto intrigada al respecto.
Esta vez fue el turno de Aura en preguntar.
-Aunque espere un segundo, usted dijo antes que las esferas señalaron a dos pokémon, si latios es uno ¿dónde está el otro?
Ante esa pregunta la señora esbozó una extrañada mirada, comentando acto seguido.
-Esa es una estupenda pregunta, no sabría decirte, debería estar con latios ya que ambos están estrechamente ligados, pero por alguna razón ha venido él sólo… es extraño, qué duda cabe…
Tanto Bruno como Aura miraron a latios desde donde estaban, el cual permanecía envuelto y muy quieto; había dejado de temblar desde hacía un buen rato, aunque ahora parecía estar descansando.
-Que latios haya venido a ayudar forma parte de su deber, puesto que debe proteger la esfera azul y asegurar que no se separe de su homóloga. Pero ahora que las han separado… las consecuencias podrían ser catastróficas…-musitó en ese momento la anciana, muy asustada.
-Exactamente, las dos esferas no deben de estar separadas tanto tiempo-añadió el anciano.
-¿Por qué, qué ocurriría si no estuvieran juntas el suficiente tiempo?-inquirió Bruno.
Los dos ancianos no dijeron nada, demasiado afectados como para hablar, pero aun así intercambiaron sendas miradas de preocupación.
En ese momento llamaron a la puerta y Bruno fue a abrir, encontrándose con una cara conocida.
-¡Shy!
-¡Mierda de escaleras!-musitó el agente, todo acalorado.
Bruno optó por no decir nada y le dejó pasar, poniéndole al corriente de todo lo ocurrido.
-Ya veo, así que robo de joyas antiguas…-murmuró el agente, tomando nota.
-No sólo eso, Shy, al parecer son mucho más que joyas antiguas.
-Ya, ya, pero necesitaba un nombre para añadir al expediente…
-¿Qué podemos hacer? Además ¿Qué querrán hacer esos dos con las esferas?-inquirió Aura, extrañada.
-Magno se llevó la esfera azul y Aquiles la roja… ¿Qué cree usted que pueden hacer con ellas, señora?-quiso saber Bruno.
-Pues no lo sé bien, aunque… puede que traten de despertar a las tierras y a los mares-murmuró ella, asustada por la idea.
-Y si eso pasa… que Buda nos ayude-añadió el anciano, igual de preocupado.
Los tres se miraron, sorprendidos por todo el misticismo que desprendían los dos ancianos; Shy quiso decir al respecto, repasando sus notas, pero en ese momento latios dejó escapar un leve gemido y Bruno se acercó a él.
-Hey, latios, ¿estás bien?
El pokémon legendario le miró fijamente un tanto confuso, apartándose levemente por instinto, pero el chico le tranquilizó rápidamente.
-Tranquilo, no pasa nada, no voy a hacerte daño. Vaya, aún estás algo frío, no te preocupes, te ayudaré a entrar en calor.
Sin mayor dilación sacó a swellow, el cual agitó sus plumas y se acomodó junto al pokémon legendario para ayudarle a entrar en calor, saludándole entre medias.
-¿Ves? El plumaje de swellow te puede ayudar a recuperar calor-añadió el chico, con una sonrisa.
Latios no le quitaba ojo de encima en ningún momento, como si le estuviera analizando con la mirada; Bruno puso todo su empeño para que recuperara su calor corporal con la ayuda de sus pokémon, los cuales hablaron con él distendidamente, calmándole en el proceso.
Tanto Aura como los ancianos le estuvieron observando hacer, la primera con una media sonrisa grabada en su cara. En ese momento Shy retomó rápidamente la conversación regresando con ellos, ya que había aprovechado el momento para salir fuera, comentando al respecto.
-Vale, he informado de la situación, en inteligencia siguen investigando al respecto acerca de las esferas y a lo que pueden estar atadas, pero si pudiéramos descubrir dónde están y cuál es la guarida del equipo Magma, tal vez tengamos alguna oportunidad de averiguar más cosas.
-¿Y qué hay de la del equipo Aqua? Algo se podrá hacer, lo que sea-insistió Bruno, junto a latios.
-Ya te dije que no va a ser posible, Bruno, tenemos no sólo a un ayuntamiento sino también a un monopolio cono Hoenn TV por investigar, llamaríamos demasiado la atención.
-¿Hoenn TV? ¿Y eso por qué?-murmuró Aura, extrañada.
-Sí, bueno, esto lo pude descubrir poco después, pero al parecer el director de la cadena les donó algo de dinero para las reformas de la cueva submarina, avalando al equipo Aqua como el equipo amante la naturaleza, según palabras textuales. Parece ser que suele involucrarse en actividades benéficas, curioso, no encontré nada semejante en su expediente cuando lo investigué la primera vez…-explicó al agente.
Fue en ese mismo instante cuando Aura pegó un bote, como si se hubiera dado cuenta de algo, y exclamando de seguido.
-¡Eso es, pues claro! ¡Ya decía yo que me sonaba su cara!
-¿Eh?
-¡El director de Hoenn TV es idéntico al líder del equipo Aqua!-anunció ella con mucha seguridad.
Todos se quedaron a cuadros por la repentina revelación, al tiempo que el agente mascullaba.
-¿¡Cómo dices?!
-¡Sí, unas semanas antes de que Bruno llegara a mi pueblo, vi en la tele una entrevista al mismo director conducida por Gabi y Teo!
-¿¡Qué?! No puede ser, por lo que averigüé en su momento es un hombre muy esquivo que no se deja ver casi nunca y siempre evade hasta a sus propios reporteros, prestarse a una entrevista así no concuerda para nada con su perfil-murmuró Shy, repasando sus notas.
-¡Pero yo lo vi, estoy segura! Recuerdo que la emitieron muy entrada la madrugada porque no me podía dormir, me suele pasar a veces y me pongo la tele para volver a pillar el sueño, tampoco es tan raro, suelen poner entrevistas de este tipo a altas horas de la madrugada para rellenar los huecos sin programación…
Ese detalle en concreto llamó mucho la atención de Bruno, el cual comenzó a pensar muy rápido y prácticamente en voz alta.
-Claro, tiene sentido… si es verdad lo que sugieres, Aquiles es el director de la cadena y está usando su alto cargo para escudarse en ella y así evitar que se le identifique con el líder del equipo Aqua, de ahí a que evite cualquier tipo de aparición pública.
-¡Exacto! Entonces… los combates editados…-masculló Aura, percatándose enseguida del detalle.
Los dos se miraron fijamente comprendiéndolo al instante, dándoles aún más motivos para odiar con intensidad a Aquiles.
-Bueno, es plausible, pero si es así ¿cómo explicas la entrevista?-inquirió en ese momento Shy, mirándole con interés.
-Conocemos a esos reporteros, son entregados a su trabajo y muy profesionales, probablemente insistieron con él, debieron de pensar que entrevistar a su propio superior sería interesante. Si al final Aquiles accedió debió ser porque se debieron de poner especialmente pesados, y él aceptó a sabiendas que, siendo él el superior, podría ser capaz de emitirla a la hora en la que la audiencia sería prácticamente nula, por lo que no se exponía a que nadie le reconociera. Y seguramente nadie le pidió explicaciones puesto que es el superior, dudo mucho que un trabajador sensato se atreviese a cuestionar a su propio jefe.
El razonamiento del chico caló hondo en todos los presentes, especialmente en Shy, el cual le miró ciertamente impresionado y llegando a comentar al respecto.
-Muy pero que muy bien pensado, Bruno… ¿te has planteado meterte a policía después de entrenar? La Interpol busca a gente como tú…
Antes de que el chico pudiera responder a eso, latios se levantó de improviso, con intención de irse, pero Bruno le detuvo rápidamente.
-No, latios, aún no te has recuperado del todo, mejor descansa.
El pokémon legendario le miró fijamente, como si tuviera intención de replicarle, pero finalmente obedeció y se volvió a tumbar.
-Gran deducción, Bruno, al menos ya tengo algo a lo que atenerme, será más sencillo acercarse a un organismo privado que a uno público. Si descubres algo más, házmelo saber.
Una vez que estuvo todo hablado, el agente se despidió de todos y se marchó rápidamente a trabajar; tanto Bruno como Aura se quedaron un rato más hasta que latios por fin recuperó su temperatura, saliendo todos afuera para despedirse.
-Y recordad, es vital que las dos esferas vuelvan a encontrarse, su poder es muy grande, más grande de lo que nos podamos imaginar y podrían tener efectos impredecibles si están demasiado tiempo separadas-insistió la anciana, aún preocupada al respecto.
-Encontrad a esos dos ladrones antes de que los mares y las tierras despierten y vuelvan a enfrentarse o estaremos todos perdidos-recalcó el anciano.
-Lo tendremos en cuenta, gracias. Sabemos dónde se esconde el equipo Aqua, pero no el equipo Magma, sería de gran ayuda si pudiéramos encontrar su guarida…-murmuró Bruno en ese momento.
-Ah, espera joven, en ese caso puede que esto tal vez te sea de ayuda-le detuvo en ese momento la anciana, rebuscando en sus bolsillos y sacando una especie de medallón con el signo del equipo Magma grabado en él, entregándoselo.
-Se le cayó a uno de esos bribones antes, puede que te ayude a encontrarlos.
-Muchas gracias, señora.
Finalmente se despidieron de ellos y comenzaron a marcharse escaleras abajo; por su parte latios quiso levantar el vuelo y buscar las esferas por su cuenta, sin embargo algo le detuvo sin saber muy bien por qué y miró al chico fijamente.
Después de semejante fracaso no se sentía merecedor de su puesto como guardián de Hoenn, sin embargo había algo en ese muchacho que le llamaba poderosamente la atención. La última vez que se mezcló con humanos las cosas salieron terriblemente mal y su hermana estuvo a punto de pagar las consecuencias, de ahí a que decidiera recluirla en la isla del sur en un intento desesperado por protegerla y enmendar sus errores. Sin embargo eso también salió terriblemente mal, por lo que había fallado también como hermano mayor. Ahora, con su hermana pequeña aún perdida y las esferas de poder separadas todo pintaba muy negro para él, ya no sabía qué más podía salir peor.
Sin embargo ese chico le había dado algo que nunca ningún otro humano le había otorgado: esperanza. En su momento se llegó a prometer a sí mismo que nunca más se relacionaría con humanos, convencido de la maldad intrínseca de todos ellos. Pero este chaval se mostró bueno y comprensivo en todo momento con él, buscando su bienestar y protección. Sin duda era algo que nunca había visto, y por este motivo sentía que podía confiar en él. Además, al parecer se las había visto antes con esos dos equipos de tarados, por lo que ir con él le garantizaría volverles a encontrar y luchar contra ellos para recuperar las esferas.
Por lo que, sin pensárselo mucho más, finalmente decidió. Se adelantó rápidamente y detuvo a Bruno, quitándole el gorro y dejando a la vista su pelo corto y moreno que tanto le hacía parecer a su padre.
-Oye, ése es mi gorro…
Latios le miró a los ojos y el chico le devolvió la mirada; el brillo en sus ojos era intenso, y de alguna manera entendió los anhelos del pokémon legendario, comentando al respecto.
-Quieres pararles los pies a los dos ¿verdad? Casi tanto como yo, o puede que más…
Latios asintió con la cabeza, sin dejar de mirarle fijamente a los ojos.
-No sé dónde pueden estar, pero les encontraré cueste lo que cueste ¿quieres venir conmigo y ayudarme?
Latios asintió de nuevo, ésta vez con más fuerza que antes. Bruno le sonrió, diciéndoselo todo en nada.
-De acuerdo.
Sacó entonces una ultra ball que guardaba para alguna que otra captura grande y se la lanzó; latios se dejó coger por ella, cayebdo al suelo y dando varios toques hasta que finalmente saltó el seguro, capturándolo.
-No me extraña nada…-comentó Aura en ese momento.
-¿Por qué lo dices?-inquirió él, recogiéndola del suelo.
-¿Tú qué crees?
Por un momento Bruno se hizo el tonto, a lo que ella rodó los ojos murmurando de seguido.
-Lo sabes perfectamente… te vi antes cómo cuidabas a latios, dándole motivos para que se fie de ti. Eres bueno con los pokémon, Bruno, y no sólo luchando con ellos. Y no voy a mentir, me gusta eso de ti…
Ante eso el chico esbozó una cariñosa sonrisa, de esas que tanto le gustaban a la chica, comentando al poco rato.
-Entonces tendré que hacerlo más menudo visto lo visto…
Aura enrojeció por enésima vez, aunque no lo hizo molesta, sino halagada y muy feliz, dándole un suave beso en los labios. En cuanto se separaron, el chico inquirió.
-¿Esto quiere decir que me perdonas por lo de antes?
-Más quisieras…
-Vaya…
Aun así los dos se rieron, divertidos, al tiempo que el chico sacaba a latios y se montaban en él para regresar a ciudad Calagua; sin embargo, aunque parecía que lo había dejado pasar, el extraño e inquietante encuentro con ese ser seguía muy presente en la mente de Aura, la cual miró al monte Pírico mientras se alejaban de él. Un escalofrío recorrió su espalda, recordando sus palabras, y optó por olvidarse de ellas agarrándose con fuerza a Bruno.
La cima del monte siguió envuelta en una bruma perpetua, al tiempo que su figura se iba recortando en la distancia.
Esa misma tarde, y tras estar casi todo el día fuera investigando por su cuenta, Gabi y Teo regresaron a la redacción bastante preocupados e inquietos. Y no era para menos, puesto que sus más recientes investigaciones habian arrojado unas conclusiones de lo más interesantes.
Dado que por lo que se podía entrever de la cinta era que tanto el señor Aquiles como el hombre de rojo se conocían, decidieron investigar al mismo Aquiles y su entorno. Fue un poco complicado, pero finalmente obtuvieron algo fiable gracias a varias visitas al registro del ayuntamiento y la universidad de la ciudad.
Al parecer el hombre de rojo respondía al nombre de Magno, y fue un antiguo compañero de los tiempos del instituto de Aquiles. Éste desde siempre había sentido una gran fascinación por el mar y todo lo que le rodeaba, fue esa misma pasión lo que le motivó a estudiar oceanografía y ciencias marítimas y ambientales en la universidad de Calagua. Durante sus estudios estuvo muy involucrado en todo tipo de protestas a favor del medio ambiente y afiliado a movimientos activistas relacionados, siendo conocido en ese sentido por la pasión y fiereza que tenía para con sus ideales. Terminó sus estudios con honores, sin embargo al poco de hacerlo murió su padre y se vio obligado a tomar su puesto como director de Hoenn TV, consiguiendo así su actual puesto y dejando atrás todo por lo que abogaba de joven.
Al mismo tiempo, Magno era un hombre más apegado a la tecnología y la mecánica, al contrario que Aquiles, y se interesó sobre todo en ingeniería, geografía y vulcanología, siguiendo así una estela distinta a la de su amigo de la infancia.Y aunque en un principio parecía que se llevaban bien, cada vez se distanciaron y enemistaron más al crecer con ideas tan opuestas. Ambos hicieron unos notables doctorados acerca de sus áreas de interés, en los cuales demostraron un conocimiento muy amplio de los mismos y abogando por unos ideales muy intensos e incluso rayando lo radical.
No les costó mucho conectar a Aquiles con el equipo Aqua, encontrando mucha información al respecto, ya que sus actividades eran bien conocidas por toda esa zona de Hoenn, pero con un punto de vista muy distinto a lo inicialmente sugerido. Todo era demasiado extraño como para dejarlo pasar por alto. Y llegarían al fondo del asunto costase lo que les costase.
-¿Crees que es prudente volver aquí, Gabi?-inquirió Teo en ese momento.
-No lo sé, pero necesito acceder un momento a nuestros archivos del registro para comprobar algunas cosas, es algo que sólo podemos averiguar aquí-explicó ella, apurada.
-Bueno, vale, espero que no nos lleve mucho…
Sacó su tarjeta para abrir la puerta de acceso para empleados y la pasó por el lector, sin embargo el cerrojo no saltó, para sorpresa de ambos periodistas. Gabi lo volvió a intentar, extrañada, pero la puerta siguió sin abrirse.
-¿Qué le pasa a esto? Vamos, ábrete…
-¿No te abre? Qué raro, déjame intentarlo a mí…
Teo pasó su tarjeta por el lector, comprobando por sí mismo que la suya tampoco abría.
-Qué raro… ¿se habrán desconfigurado?
-¿Las dos a la vez? Lo dudo mucho, tampoco las hemos acercado a ningún campo electromagnético… esto es muy extraño.
Lo siguieron intentado durante los siguientes minutos, sin embargo en ese momento un empleado al que ellos conocían abrió desde dentro, dirigiéndose a ellos.
-Ah, chicos ¿Qué haceis aquí?
-Pues venir a trabajar, como tú…-murmuró Gabi, con impaciencia.
-Ah, ya, bueno, sobre eso… me temo que ya no podéis venir por aquí.
-¿¡Qué?! ¿¡Por qué no?!
-¡Sí! ¿¡Por qué no?!-repitió Teo, igual de atacado.
El hombre suspiró, como si le costara elegir bien sus palabras, pero finalmente se armó de valor y les anunció con voz queda.
-Es que vosotros… ya no trabajáis aquí.
Ese comentario con segundas les dejó del todo descolocados e incrédulos, incapaces de procesarlo como tal.
-¿¡Cómo que ya no trabajamos aquí?!-repitió Teo, como si no lo hubiera entendido.
-Pero, pero… ¿¡por qué?!-musitó Gabi, sintiéndose como su mundo se derrumbaba.
El ex compañero les miró muy incómodo, como si quisiera decirles algo al respecto, sin embargo lo único que pudo decirlos fue un simple y somero lo siento antes de cerrarles la puerta y desaparecer dentro.
Los dos se quedaron allí, atónitos y conmocionados, hasta que por fín lograron reaccionar. Gabi no pudo evitarlo y se echó a llorar débilmente, siendo consolada rápidamente por Teo, que la abrazó con confianza.
-Oh, vamos, tranquila…
-¿¡Cómo quieres que me tranquilice si me han echado sin razón aparente?! ¡El periodismo es mi pasión, y lo sabes!
-Lo sé, lo sé, a mí también me molesta, no creas que no. Pero ya sabes que yo no te dejaré sola…-murmuró el chico, consolándola.
Ella sonrió levemente, algo ruborizada al respecto y enjugándose las lágrimas.
-Gracias, Teo…
Quedándose con lo puesto y poco más, decidieron marcharse tras esperar un rato por si alguien más se dignaba a salir a darles explicaciones, sin embargo en ese momento vieron a un hombre joven con aspecto extranjero vestido de blanco y con cara de malas pulgas saliendo de las oficinas.
-Maldita sea… no va a ser tan sencillo como creía…
Se sentó entonces en un banco cercano, sacando una libretita y consultándola con gesto pensativo; se acercaron a él particularmente interesados, siendo Gabi la primera en hablar con él.
-Perdone ¿le ocurre algo?
-¡Pues que no me quieren atender, eso pasa! Es mi única pista…
Los dos reporteros se miraron, un tanto extrañados por el comentario, aunque en ese momento el hombre aprovechó para preguntarles.
-¿Y ustedes? Les vi algo abatidos antes…
-Nos han dejado sin trabajo-dijo Teo secamente.
-Vaya por dios, lo siento mucho, debe de ser duro para ustedes... quiero decir, no soy de aquí, como verán, pero tengo entendido que el trabajo es muy importante para la sociedad japonesa.
-Sí, bueno, cosas que pasan, ya nos las apañaremos…-murmuró Teo, sin darle más vueltas.
Los tres guardaron silencio por unos segundos y luego Teo dijo en voz baja a Gabi.
-Puede que no podamos acceder más a lo que querías mirar, pero al menos tenemos la cinta.
-Sí… ¿la tienes aquí?
-Claro…-murmuró él, revolviendo en su mochila.
Pero en cuanto la observó se alarmó, puesto que enseguida se percató de algo que no encajaba; quitó la tapa superior, supervisó la cinta y exclamó.
-¡¿Pero qué demonios?!
-¿Qué pasa?-inquirió Gabi.
-¡Pues que no es la misma cinta, me han dado el cambiazo y yo sin enterarme! ¡Mierda!-chilló el cámara, pisoteando la cinta cambiada.
-¿Tan importante era esa cinta?-inquirió el hombre vestido de blanco.
-No lo sabe usted bien…-masculló Gabi, devastada.
-Debí hacer una copia, mierda, mierda, mierda…-repetía Teo, frustrado y enfadado.
-Vaya, pues sí que era importante… ¿algún reportaje sustancial?
-Mucho más que eso… si se lo dijéramos no se lo creería-murmuró la reportera, muy frustrada.
-Bueno, en mi trabajo he visto y oído muchas cosas, quizás no me sorprenda demasiado…
-¿Ah, sí? ¿Y si le dijera que en esa cinta había un video del director de la cadena hablando con un extraño hombre pelirrojo que responde al nombre de Magno y que probablemente estén metidos los dos en algo muy turbio?-inquirió Gabi.
Al oír eso el hombre abrió mucho los ojos, como si se le hubiera aparecido la virgen, y exclamó de seguido.
-¿¡Qué?! ¿¡Pruebas incriminatorias contra Aquiles?! ¡Me interesa!
-¿Y… y eso por qué?
-¡Porque ese tal Magno es el líder del equipo Magma!
Los dos reporteros le miraron extrañados y al final, visto lo visto, el hombre se presentó.
-Shy, detective de la Interpol, sección trotamundos.
-Así que la Interpol… ya decía yo…-murmuró Teo, comprendiendo sus comentarios.
-Aquiles está bajo sospecha de ser el líder del equipo Aqua-anunció Shy con voz queda.
-¿¡Qué?!
-¿Ese equipo de activistas del mar que se han adueñado de la ensenada?-inquirió Teo.
-Así es, he tratado de investigar desde dentro, pero no me han dejado ir más allá… y eso de activistas no podría estar más equivocado, activistas, sí…-murmuró Shy con sorna.
Por un momento les miró de arriba abajo y, sin pensárselo mucho más, les propuso.
-¿Les interesaría colaborar con la Interpol?
¡Nuevo capítulo de Pokémon! Y como diría Luisito comunica: ¡ahora si viene lo chido! XDDDD pero sí, se viene una parte importante de la historia, y es por eso por lo que este capítulo ha acabado teniendo tanto contenido, aunque no es el más largo que he escrito hasta el momento, creo recordar. Pero bueno, pasemos a hablar de algunas cosas.
Tenía intención de hacer volver a aparecer a Blasco, ya que estaba pendiente una revancha con Bruno, y ¡surprise, madafacas! XDD he aprovechado además para hacer una pequeña conexión con la anterior generación, y sí, el niño que habló con Oro aquella vez en ciudad Olivo era Bruno, por si alguien no lo reconoció en su momento. Y, por supuesto, lo vio en la liga luchando ya que, después de todo, todo el mundo lo vio. Me está gustando su desarrollo hasta el momento, quizás le haga algún que otro capítulo en el que vuelva a aparecer, o bien que tenga un foco más concreto, pero esperad su presencia, eso desde luego.
Por otro lado está el detalle de la premonición terrorífica, que tendrá cierta relevancia y peso en posteriores capítulos, no voy a adelantar mayores acontecimientos puesto que se verá más pronto que tarde, pero mientras tanto os dejaré con la duda ¡muajajaja!
Los acontecimientos en el monte Pírico no podían faltar, por supuesto, y aunque la historia de las esferas no parece encajar con la historia de groudon y kyogre ya veré cómo lo puedo arreglar en ese sentido, ya que también quiero darle un poco de sentido a la presencia de latios y latias en Hoenn. Hablando de latios, ahora forma parte del equipo de Bruno, lo cual es una gran adición, dicho sea de paso. He aprovechado también para hacer avanzar la subtrama de Gabi y Teo, a partir de aquí pasarán a un segundo plano, aunque haré que vuelvan a aparecer de vez en cuando de cara al final.
Y, por supuesto, no podían faltar unas cuantas escenitas románticas entre los dos tortolitos. Si es que son tan monos que no me puedo resistir, espero que los fans del shipping lo hayan gozado tanto como yo escribiéndolas.
Y eso es todo de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde que estoy que lo tiro, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
