Capítulo 28

Por mar

Tras dos días más de asueto y duelo en Villa Raíz, ya que lo sucedido dejó a Aura un tanto inactiva aparte del calor, la madre de Bruno decidió ayudar un poco para animarla a través de su hijo.

-Mira, cariño, después de que te marcharas confeccioné ropa nueva basándome en la que ya tienes-anunció ella, dándole un paquete.

Lleno de curiosidad, el chico la sacó para verla bien; el atuendo nuevo consistía en una camiseta de manga corta de un tejido bastante fino y cómodo, parecido al neopreno, de color negro y naranja, y unos pantalones igual de finos y cómodos, de un color algo más grisáceo. Unas zapatillas de color naranja, verde, blanco y negro, unos guantes de colores parecidos y un gorro como el suyo pero con la banda frontal de color verde completaban el conjunto.

-Vaya, es muy chulo, gracias mamá.

-La he hecho de un tejido algo más fino y cómodo por el calor que está haciendo últimamente. También te he comprado esta mochila nueva porque conjuntaba muy bien con la ropa-añadió ella, enseñándole una mochila parecida a la suya aunque algo más grande y de color verde.

Bruno se probó la ropa nueva, le sentaba muy bien y, como dijo ella, refrescaba bastante y apenas daba calor. Se notaba su mano en el diseño desde el primer minuto, siempre caracterizado por un estilo casual aunque esta vez con un toque más deportivo y no tan formal.

-Mira, como supe que Aura te acompañaba en el viaje la hice un atuendo parecido siguiendo un patrón de colores similar; llévaselo a ver qué tal la sienta, igual la anima-sugirió ella, dándole otro paquete.

-Ah, está bien, muchas gracias, mamá-murmuró el chico, dándola un beso en la mejilla.

Bruno bajó hasta su casa y llamó al timbre, Abedul fue quien abrió. Desde lo sucedido se había tomado un descanso indefinido en su trabajo, estando más a menudo en casa que antes.

-Hola, profesor… ¿está Aura?

-Sí, claro, pasa…-indicó él, con voz apagada.

Antes de ir arriba estuvo hablando con él para saber cómo estaba; parecía llevarlo algo mejor, pero se notaba que aún sufría, comentándoselo al respecto.

-Es extraño ¿sabes? Antes apenas me pasaba por aquí debido al trabajo, pero ahora… la casa está tan vacía que parece que se me va a caer encima. Tengo que dormir en el cuarto de invitados porque no puedo permanecer en mi habitación…

-Debe ser duro, pero no desfallezca, profesor, debe seguir adelante, después de todo tiene a gente que le quiere y aprecia. Mi padre siempre me ha hablado muy bien de usted, y sé que le ha apoyado en todo momento en su sueño, gracias a usted ahora es líder de gimnasio, y le está muy agradecido por ello.

-Sí, tu padre es muy buen hombre, y tú también, Bruno, te pareces mucho a él en muchos sentidos. Los dos teneis la misma fuerza y arrojo, y algo me dice que llegarás lejos.

-Gracias, eso espero…

-Yo no lo espero, lo sé. Por ahora estoy de baja, pero en cuanto esté mejor me reincorporaré de nuevo a mi puesto y comenzaré a organizar los preparativos para la conferencia de este año, llamaré a todos los entrenadores a mi cargo cuando llegue el momento, y a ti también, por supuesto.

-Gracias de nuevo por la oportunidad que me dio, profesor, no tenía por qué hacerlo al no ser un entrenador formal a su cargo, pero aun así lo hizo…

-Ni lo menciones, de verdad, no me arrepiento para nada, además, eso se puede arreglar fácilmente así que no te preocupes.

Tras la conversación con él subió a la habitación de Aura y, tras llamar a la puerta, la vio tirada en la cama mirando al techo con gesto taciturno. Se sentó a su lado cogiéndola de la mano, a lo que ella respondió al gesto asiéndose a ella suavemente.

-Hola… ¿qué tal?

-Ahora un poco mejor…

-¿Es por mí?

-No, es por el vecino.

-¿¡Me engañas con el vecino?! Qué desgracia…

-Serás imbécil…

Ante eso el chico no pudo evitar reírse por lo bajo, contagiándola un poco y esbozando una tímida pero sincera sonrisa.

-Gracias…

Por su parte él la dio un toque en la nariz, inclinándose sobre ella y besándola suavemente.

-Te comenté que mi madre es diseñadora de moda ¿verdad?-comentó acto seguido, reincorporándose.

-Sí, de Olivine ¿no?

-Así es. Pues mira, esto te lo ha hecho para ti-anunció el chico, tendiéndole el paquete.

Por un momento en su cara se dibujó una mueca de sorpresa, levantándose de seguido y cogiendo el paquete.

-¿En serio?

-Claro, ve a probártela.

-Oh… ahora vuelvo, ni se te ocurra mirar.

-Vaya hombre… tranquila, tranquila, era broma-se apresuró a comentar al ver que se acercaba a él con cara de malas pulgas.

La chica fue a cambiarse al baño que había en la misma habitación y, en cuanto estuvo lista, salió con ella.

-¡Bruno, es preciosa!-exclamó, mucho más animada.

El conjunto se parecía bastante al suyo, constaba de una camiseta sin mangas de color naranja con bolsillos blancos, una cremallera de igual color y cuello negro, además de unos shorts parecidos a los de antes pero de color negro y algo más cortos. Como la camiseta era algo más larga, daba un efecto parecido al de una falda pero sin serlo, dándole un toque de lo más moderno. Unas zapatillas blancas y naranjas, unos guantes blancos, negros y verdes y un pañuelo como el suyo pero de color verde y blanco completaban el conjunto. Y, además, había tenido la gentileza de comprarle una riñonera algo más grande y de color verde, que conjuntaba bastante.

-Estás muy guapa, mi madre siempre ha tenido muy buen ojo-comentó el chico.

-Oh, Bruno, es genial, de verdad, muchas gracias…-agradeció ella, algo emocionada.

-No es nada, pero el mérito es de mi madre, lo ha diseñado y confeccionado ella.

-En ese caso iré yo misma a agradecérselo.

Sin mayor dilación fueron a casa los dos juntos y ya allí la chica se lo agradeció profusamente.

-¡Muchas gracias, de verdad, me ha encantado!

-De nada, cielo, me basé en la ropa que ya tenías que además es mía también, aunque como era un conjunto algo anticuado decidí darle un lavado de cara. Te ves estupenda con ella, ya sabía yo que te sentaría de maravilla-explicó la madre de Bruno, observándola detenidamente.

-Tienes un ojo infalible, mamá, nunca fallas-murmuró su hijo, divertido.

-Ah, ya ves tú…

Por su parte Aura tenía unas ganas inmensas de abrazarla, sin apenas poder ocultarlo, pero se reprimió por simple educación. Aun así la mujer sonrió y la abrazó. La chica no la rechazó y se dejó abrazar, con muchas ganas.

-Ánimo, cariño, tienes que seguir adelante-la susurró ella al oído.

-Lo sé…

-Si necesitas algo, lo que sea, tan sólo dímelo ¿vale?

-Vale…-aceptó la chica, abrazándola algo más fuerte.

Su madre se había ido hacía solo unos días, pero era volver a oír a una mujer llamándola cariño o cielo y desgarrarse algo en su interior; era extraño, pero parecía que había pasado un siglo desde que su madre ya no estaba con ella.

En cuanto Aura se soltó se puso al lado de Bruno y la madre del chico comentó al verlos.

-Miraos, conjuntáis perfectamente, ya sabía yo que hice bien…

-¿Los hiciste a juego a propósito?-inquirió él, curioso.

-Claro que sí ¿qué otra cosa haría si no? Después de todo el uno no existiría sin el otro…

El comentario hizo reaccionar a ambos adolescentes, los cuales se quedaron un tanto azorados al respecto, sin saber muy bien qué decir; sin embargo la mujer tan solo esbozó una amplia sonrisa, adelantándose y abrazando a los dos por igual, comentando de seguido.

-Cuidad mucho el uno del otro y disfrutad de eso tan bonito que tenéis. Es lo más preciado del mundo y lo que más os animará a seguir adelante.

Tanto Bruno como Aura enrojecieron ligeramente, esbozando una sincera sonrisa sin necesidad de decir nada más, cogiéndose de la mano sin temor. Para entonces la mujer estaba que no cabía en sí de gozo mientras los observaba con cariño.

-Gracias mamá…

-Sí, gracias, de verdad…-añadió la chica, visiblemente emocionada.

-Oh, ya véis vosotros… habéis crecido tanto, especialmente tú, cielo. Mucho ánimo, yo siempre te apoyaré-murmuró la madre de Bruno, dirigiéndose a Aura.

-Gracias…-musitó ella, con lágrimas en los ojos.

Tras eso se despidieron de ella y los dos salieron a la calle para dar un paseo dados de la mano; el calor era asfixiante, según el termómetro del vecino hacía cuarenta y dos grados a la sombra, y el higrómetro indicaba que casi no había humedad. Sin embargo, con la ropa nueva mucho más ligera se llevaba mejor.

-Desde que groudon despertó, el calor es insufrible…-comentó el chico en ese momento.

-Sí… todo este asunto me inquieta, a decir verdad-murmuró ella, preocupada.

-Y a mí, pero por el momento no podemos hacer mucho más salvo continuar… si tú quieres, claro.

-Por supuesto ¿qué pensabas, que me quedaría aquí ahogándome en mis penas?-inquirió ella, divertida.

-Me encanta oírte decir eso…-murmuró el chico, feliz por ella.

-Ha sido gracias a ti y a tu madre, a decir verdad, es un amor de mujer. Gracias a los dos, en serio, si no fuera por vosotros no sé qué sería de mí ahora mismo…

-Ni lo menciones, la verdad es que no me sorprende nada que ya lo supiera, supongo que es uno de esos poderes de madre…

-Bueno, o es por eso o porque tiene ojos, el otro día no nos separábamos ni con espátula…

-También.

Los dos se rieron con ganas, al tiempo que se besaban con mucho cariño y amor. Con todo ya decidido de antemano, Aura se fue un momento a casa para avisar a su padre, quien no puso ningún inconveniente, y tras recoger algunas cosas de última hora y tenerlo todo listo, retomaron el viaje montándose a lomos de latios.

-¡A ciudad Calagua, latios!-indicó Bruno.

El pokémon legendarió obedeció y emprendió su vuelo, plegando sus alas y rasgando el aire a su paso. Partiendo desde Villa Raíz llegaron a su destino en poco menos de veinte minutos, y una vez allí, Aura consultó en su pokénavegador la ruta a tomar.

-Vale, para llegar a ciudad Algaria tenemos dos opciones: o bien coger un ferri que sale a cada hora, o bien ir surfeando en nuestros pokémon. Con la primera opción llegaríamos en torno a las nueve de la noche, mientras que con la segunda tardaríamos un día o dos como mucho si el mar nos lo permite.

-Vale ¿Entonces qué más te apetece? ¿Surfear o navegar?

-Me es indiferente, aunque surfeando tendríamos que parar en algún islote para comer y descansar por la noche…

-Oye, pues eso suena divertido, vamos entonces-indicó el chico, cogiéndola de la mano.

Fueron hasta la playa, donde sacaron a sus dos pokémon de agua, wailmer y milotic, montándose en ellos y adentrándose en mar abierto, dirección este.


Mientras tanto, y en otra parte de Hoenn, Shy se encontraba en un centro pokémon, poniéndose a cubierto del intenso calor que asolaba la prefectura; en ese momento se encontraba viendo las noticias, donde hablaban precisamente de la situación.

-La extraña ola de calor que ahora mismo está azotando el sur de Japón está abriendo muchos interrogantes en los meteorólogos de todo el país. Aun a pesar de que no han sido capaces de averiguar qué la ha causado, éstos predicen que la ola seguirá estando presente durante las próximas semanas, todo Hoenn se encuentra en alerta naranja ante las altas temperaturas y se aconseja a los ciudadanos que se protejan de los rayos del sol, beban abundante agua y que no salgan de sus casas en las horas centrales del día. Por otro lado, se sigue investigando la inexplicable inactividad del supervolcán del monte Cenizo, antes uno de los más activos del mundo; esta inesperada situación ha provocado que las famosas aguas termales de pueblo Lavacalda se enfríen, sumiendo al pueblo en una grave crisis económica, así como el famoso taller de vidrio de la ruta 113 que realiza cristal mediante la ceniza volcánica, la cual dejó de caer del cráter aquel infausto día.

Shy soltó un suspiro, visiblemente preocupado; la situación comenzaba a agravarse por momentos, estando groudon despierto tras miles de años dormido podría traer consecuencias impredecibles, no sólo para Hoenn o Japón, sino para el resto del mundo. Y mucho más por sí solo no sabía, sin embargo contaba con la inestimable ayuda de un experto en el tema que había estado estudiando al respecto durante mucho tiempo, además de recogiendo muestras de rocas de todo tipo que le habían ayudado mucho a desentrañar multitud de misterios.

En ese justo momento llamaron a su móvil y lo cogió a no más tardar.

-Agente Shy al habla.

-Tengo más cosas que compartir con usted, se las mandaré a su correo personal.

-Muchas gracias, señor Peñas, nos está ayudando mucho, sin usted nos sería aún más complicado dirimir algo sobre todo todo este asunto.

-Un placer ser de ayuda, después de todo algo me decía que toda esta información nos sería últil en algún futuro. ¿Se sabe algo de esos dos grupitos?

-Asumimos que el equipo Aqua sigue estando de camino a la grieta, en inteligencia estiman que tardarán al menos unos cuantos días en localizarla y acceder a ella, seguramente también se abrirán camino una vez fuera y eso les llevará un tiempo, por lo que aún tenemos margen en ese sentido. En cuanto al equipo Magma parece habérselo tragado la tierra, no aparecen por ningún lado y no sabemos qué intentarán hacer a partir de este punto ahora que groudon se ha fugado. Aunque lo que seguimos sin entender es cómo pudo fallar la esfera azul en controlarlo, en inteligencia sugieren que tal vez Magno se confundió al robar la esfera ¿qué opina al respecto, señor Peñas?

-No, no se confundieron, cada uno se llevó la esfera buena, pero incluso yo sigo sin comprender por qué groudon decidió desobedecer así sin más. Tengo un amigo cercano que tal vez pueda ayudarme a dar una respuesta a esa pregunta, le consultaré al respecto.

-Bien, estamos en contacto, voy a consultar lo que me ha mandado.

Colgó de seguido para luego coger un ordenador personal con el cual conectarse a internet con un cable Ethernet, obligándole a buscar un conector bueno.

-Agh, el día en que todo esto funcione sin cables montaremos una fiesta-masculló el agente, sentado en el suelo en la zona de teléfonos.

Abrió entonces el correo que le mandó y estuvo consultando toda la información disponible.

Según el cancionero popular y algunas leyendas que se llegaron a recopilar de antiguos textos transcritos y testimonios orales, se considera a groudon como el pokémon que movió las placas tectónicas; por lo visto su poder es inmenso y es capaz de provocar horribles sequías, lo que fue la salvación para la antigua Asia meridional durante la época de los monzones y grandes inundaciones. Su enemigo mortal es kyogre, ya que es igual de poderoso que él, pero completamente opuesto; es capaz de provocar inmensos maremotos y fue la salvación para los pueblos del sur que padecían de horribles sequías. A lo largo de los años, y en un periodo de tiempo inespecificado, ambos se enzarzaron en varios combates por la supremacía, culminando en una última batalla titánica que estuvo a punto de acabar en cataclismo. A partir de aquí, algunos testimonios se contradecían. Mientras que algunos documentos corroboraban la historia de los ancianos del monte Pírico con la aparición de las esferas de poder, otros sostenían la aparición de otro elemento apenas identificado o descrito, el cual puso fin a la atroz batalla y obligando a ambos pokémon a retirarse, cada uno desapareciendo por su lado y echándose a dormir.

Hasta ahora, cuando groudon había sido despertado por una organización cuyo objetivo era expandir las tierras a toda costa, mientras que otra organización pretendía lo contrario, expandir los océanos; pensándolo fríamente, era obvio que cada organización quería despertar a su respectivo pokémon legendario para cumplir sus pertinentes objetivos. Visto así era una locura, ya que condenaría al mundo de nuevo repitiendo la misma historia una vez más. Y por eso mismo se hacia imperativo detenerlos, a toda costa.

Una vez que terminó de consultarlo todo hizo una rápida llamada, indicando de seguido.

-Agente Shy, sección Trotamundos, prioridad uno. Solicito intervención submarina en todo el sector U8 al sur de Japón con carácter urgente. Sí, espero…

El agente se mordió la lengua mientras le ponían en espera con musiquita incluida, algo que personalmente detestaba. Finalmente le atendieron, siendo ni más ni menos que el secretario de la sección.

-Shy, me han informado de que has pedido una intervención submarina ¿tan urgente es?

-Me temo que sí, señor, no la pediría si fuera estrictamente necesario, situaciones especiales requieren de medidas especiales.

-Sí, estoy al tanto, pero una intervención así requeriría del visto bueno de todo el comité ejecutivo, y ahora mismo están en Bruselas en una cumbre de la Eurocámara…

-¿Y no podría usted avalarlo de alguna manera?

Ante esa pregunta el secretario se quedó callado, como si lo estuviera sopesando seriamente, hasta que al final anunció.

-Me temo que no, pero puedo mandarles la solicitud por si por un casual la ven… una operación como ésta requeriría al menos al Inflexible, pero ya sabe que su capitán sólo se mueve si el presidente le dice que lo haga.

-Ya… sé que mover al Inflexible no es moco de pavo…

-Por eso, están las cosas muy caldeadas últimamente. Mandaré la solicitud, le informaré personalmente si al final la aprueban.

-De acuerdo, gracias igualmente señor.

Colgó un tanto contrariado, odiaba la maldita burocracia, pero mover así sin más un submarino como el Inflexible era muy arriesgado en los tiempos que corrían. No quedaba otra opción más que esperar. Y eso era precisamente lo que más corría en su contra.


Hacía ya un día desde que se echaron a la mar y aún quedaba camino por recorrer; más allá del horizonte no se veía nada más que agua y más agua, las heladas aguas del océano Pacífico se extendían ante ellos con un profundo tono azul marino que lo rodeaba todo, contrastando con el color azul celeste del cielo sin una sola nube en él.

Aunque la travesía a lomos de un pokémon tenía su puntillo, en su momento llegaron incluso haber preferido ir en barco, puesto que el calor seguía presente aun estando en el mar y el sol era abrasador, obligándoles a ponerse crema cada dos por tres para evitar quemarse a lo bestia. Hasta por la noche, que normalmente suele refrescar bastante en alta mar, hacía calor. Ese mediodía comieron a lomos de sus respectivos pokémon y alrededor de las cinco de la tarde avistaron un pequeño atolón con varias palmeras y una zona con hierba junto al lago interior, por lo que decidieron hacer una parada; ya quedaba poco para llegar a ciudad Algaria y con ese calor apetecía darse un baño en el inmenso océano.

Por su parte Aura se puso el bikini y se estuvo dando un buen baño tanto por el lado tanto de dentro como de fuera del atolón, Bruno la observaba desde la orilla relajándose en compañía de sus pokémon. Su wailmer la acompañaba en todo momento, pero nunca estaba de más asegurarse, por lo que iba y venía cada vez. La chica estaba más animada últimamente y eso tranquilizaba mucho al chico, observándola nadar.

Sin embargo, ninguno de los dos se dio cuenta de que una aleta dorsal descomunal se acercaba sigilosa y peligrosamente a la chica, la cual seguía jugando con wailmer. Fue justamente el pokémon quien se dio cuenta enseguida del peligro, interponiéndose rápidamente entre Aura y la aleta.

-¿Qué pasa, wailmer?

De golpe y porrazo, aparecieron una serie de fieros e intimidantes pokémon que la enfrentaron.

-¡Aura, sal del agua! ¿¡Qué son esas cosas?!-masculló Bruno, asustado, e informándose rápidamente al respecto.

-Sharpedo, el pokémon voraz; conocido como el terror de los mares, es temido por todos, tanto por otros pokémon de agua como por humanos. Si pierde sus escalofriantes mandíbulas, las recupera en breve, y es capaz de hundir un buque cisterna con ellas de una sola dentellada. Es muy veloz, puede alcanzar los 120 kilómetros por hora agitando su aleta trasera y propulsándose por el agua, aunque no pueden nadar largas distancias. Su piel, particularmente rugosa y áspera, reduce la fricción del agua y le defiende de otros depredadores.

Mucho antes de lo esperado, los pokémon agua siniestro la rodearon enseguida, preparados para atacar; wailmer se encaró, tratando de alejarlos, aunque no sirvió de nada y los sharpedo atacaron. El pokémon de agua se interpuso y recibió todos los ataques por ella, quedando algo magullada debido al contacto con su piel.

-¡No, wailmer!-masculló Aura.

-¡Maldita sea! ¡Milotic, ayúdales!-exclamó Bruno.

El pokémon se deslizó por la arena rápidamente y se echó al agua, mirando fijamente a los sharpedo, los cuales se centraron en ella.

-¡Poder oculto!

Milotic atacó lanzando varias esferas de luz y los sharpedo se defendieron con uñas y dientes; wailmer formó una gran ola y la lanzó sobre ellos, alejándolos unos metros. Pero no sirvió de mucho y se acercaron de nuevo, uno de ellos realizó un gran salto para luego atacar; wailmer también saltó y de su gran bocaza lanzó un potente hidrobomba que empujó a sharpedo, reuniéndole con los demás.

-¡Ahora, milotic, ciclón!

El bello pokémon de agua alargó su cuerpo y, justo donde estaban los sharpedo congregados, se formó entonces un enorme ciclón que subía varios metros hacia arriba; el fenómeno arrastró a los pokémon hasta lo más alto y, acto seguido, los lanzó lo suficientemente lejos como para que no volvieran.

-¡Genial, milotic!

-¡Bien hecho, wailmer, gracias por defenderme!-exclamó Aura, abrazándole.

El pokémon ballenabola se recreó en los mimos y, acto seguido, comenzó a brillar con intensidad, sorprendiendo a todos por igual. El de por sí bastante grande cuerpo esférico de wailmer comenzó a crecer desmesuradamente, alcanzando un tamaño tremendo en muy poco tiempo; su cuerpo se alargó y abultó muchísimo, sus aletas crecieron y su cola también, alcanzando tales proporciones que el atolón en el que se encontraban se quedaba pequeño en comparación. En cuanto el brillo pasó, se mostró finalmente con su forma final, era el pokémon más grande que habían visto en toda su vida.

-¿Pero qué es esa mole?-musitó Bruno, sacando de nuevo la pokédex.

-Wailord, el pokémon ballenaflote; es el pokémon más grande registrado hasta la fecha. Este coloso va nadando lánguidamente por el mar con la boca abierta para que penetre la mayor cantidad de alimento posible. Caza con otros miembros de su especie, saltan y chapotean en el proceso impactando sobre el agua con todo el peso de su cuerpo. Aun a pesar de ser un pokémon de agua es un mamífero, respira a través de los espiráculos que saca a la superficie. Si toma aire hasta el máximo de su capacidad, puede sumergirse a una profundidad de hasta tres mil metros.

Tanto Bruno como Aura eran enanos a su lado y milotic parecía un palillo, quien la miraba asombrada; para rodearla por entero necesitaba varios minutos incluso nadando lo más deprisa posible.

Aura salió del agua y se encontró con Bruno en la orilla.

-¿¡Estás bien?!

-Sí, tranquilo, no me llegaron a tocar, aunque he pasado algo de miedo…

-Será mejor que te quedes en el lago interior.

-Sí, mejor…

Por su parte ambos pokémon de agua conversaban animadamente, estando en su elemento; wailord se mantenía quieta mientras que milotic le rodeaba todo el rato, aún pasmada por su colosal tamaño. Los demás pokémon también admiraron el tamaño de wailord desde la orilla, particularmente animados.


-¡Madre mía, es enorme!-exclamó blaziken, sorprendidísimo.

-¡Podríamos ir todos encima de ella sin despeinarnos!-añadió en ese momento mawile, maravillada.

-¡Imagínatela en batalla! debe de ser complicado hacerla daño…-comentó grovyle, analizándola desde ese punto de vista.

-Bah, un poco de mi especial y seguro que está fuera rápidamente…-murmuró en ese momento plusle, con aires de autosuficiencia.

-Huy, mírale que chulito…-observó tropius, divertido.

-Me gustaría verte intentándolo, plusle-sugirió beautifly, reprendiéndole entre medias.

-Bueno, podría perfectamente, pero yo nunca haría daño a una amiga…

Por su parte absol y latios iban a su rollo, como siempre, el pokémon siniestro era el que más sorprendido estaba.

-Vaya, nunca había visto uno…

-Yo sí, desde la isla del sur se pueden ver un montón todos los días, mi hermana y yo solíamos contemplarlos saltar todas las tardes, es bastante impresionante-explicó el pokémon legendario.

El resto de comentarios fueron más insustanciales, perdiendo el interés al poco rato y hablando de otra cosa rápidamente.


Dado que ya comenzaba a atardecer, decidieron quedarse en el atolón hasta mañana por la mañana. En cuanto la noche cayó encendieron una hoguera con la ayuda de blaziken y cenaron tranquilamente, con todos sus pokémon acompañándolos. En cuanto terminaron, se recostaron en el césped y Aura estuvo completando el firmamento, plagado de estrellas; una luna cuatro creciente alumbraba la superficie del mar, dándole un brillo de lo más bello.

-Menudo cielo más estrellado, ni siquiera en Villa Raíz es tan brillante-comentó Bruno en ese momento, a su lado.

-Sí, eso es porque hasta la localidad más pequeña contamina lumínicamente, aunque sólo sea un poco, aquí en mar abierto es donde mejor se ven las estrellas-explicó Aura.

-Ya veo… ¿sabes mucho de estrellas?

-Un poco, sé reconocer algunas… mira, ahí está la osa mayor, es muy fácil de localizar, en un golpe de vista la sitúas enseguida.

-Ah, sí, la veo, destaca por sí sola… ¿y esa que brilla tanto ahí?

-Eso probablemente sea un planeta, las estrellas no brillan tanto y de manera tan fija en el cielo.

-¿Ah, no?

-No, las estrellas brillan intermitentemente y titilan por la luz que desprenden las mismas, que tardan miles de años en llegar hasta aquí. Las estrellas que ahora vemos probablemente hayan muerto y su luz ha llegado ahora hasta aquí.

-Ya veo… entonces sí que es un planeta.

-Exacto, porque su brillo es intenso y no titila. Probablemente será o Venus o Marte.

-Vaya… ah, mira esa, se mueve-observó en ese momento Bruno.

-¿Qué? No, imposible, será algún avión…

-No creo, no se ven las luces de posicionamiento, pero brilla intensamente… ¿será un planeta también?

-No, los planetas no se meven físicamente en el firmamento… espera, la veo… ¿qué será?-inquirió Aura, extrañada.

-Pues no lo sé…

La estuvieron siguiendo con la mirada atentamente, al tiempo que la chica se estrujaba los sesos por darle un mínimo de sentido a lo que veían; en un momento dado desapareció de repente, sin volverla a ver de nuevo.

-¡Ah, ha desaparecido!

-¡Sí, ya no está!

-Qué extraño… ¿acaso hemos visto un ovni?-inquirió Bruno, dubitativo.

El comentario dio que pensar a la chica, rumiándolo intensamente hasta que por fin lo entendió.

-¡Ah, ya sé lo que hemos visto!

-¿En serio?

-¡Sí! ¿Qué da vueltas a la tierra constantemente?

Esa pregunta cogió con la guardia baja a Bruno, que se quedó un tanto extrañado pensando al respecto; por un momento quiso decir la luna, pero lo desechó al instante, ya que estaba ahí pero era otra cosa. En un momento dado, y al ver su cara, Aura le ofreció.

-¿Quieres una pista?

-Por favor…

-Vale. No es un ovni, sino todo lo contrario.

-Lo contrario… ¿un objeto volador sí identificado? ¿Un ovsi?

-Exacto… pero eso no vale como respuesta. Piensa un poco…

Bruno volvió a pensarlo bien. Un objeto identificado que daba vueltas alrededor de la tierra en el espacio… fue entonces cuando la respuesta le vino de repente y sin avisar, exclamando de improviso.

-¡Ah, pues claro! ¡La estación espacial!

-¡Eso es! ¡Qué suerte, hemos visto la estación espacial pasar!

-Vaya, no sabía que se podía ver desde la tierra… aunque me sorprendes ¿cómo sabes tanto de las estrellas y el firmamento?-inquirió Bruno, curioso.

Ante esa pregunta la chica esbozó una melancólica sonrisa, al tiempo que susurraba.

-Fue por mi madre. No era ninguna experta, más bien una aficcionada, pero ella me enseñó todo lo que sé sobre estrellas y el espacio. Siempre decía que todos tenemos una estrella en lo alto del firmamento, y la descubrimos poco a poco, con el paso del tiempo y por nosotros mismos. Siempre me he preguntado cuál era su estrella. Nunca me lo dijo…

Tras eso los dos se quedaron callados, Bruno la cogió de la mano y la sonrió, a lo que ella hizo lo mismo; en un momento dado se encontraron en un suave y profundo beso que mantuvieron todo el tiempo posible, disfrutando del momento y la agradable sensación.

Sin embargo, en ese preciso momento oyeron como una especie de canto precioso que se extendía por toda esa parte del océano; levantaron la vista y vieron entonces a milotic flotando sobre la superficie del lago interior del atolón, produciendo una leve neblina y con aros de agua rodeándole.

-Guau…-musitó Aura, maravillada.

-Vaya, milotic…-murmuró Bruno, igual de sorprendido.

Todos los pokémon le miraban embelesados y escuchaban su bello canto; la luz de la luna se reflejaba en su piel y sus escamas, dándola un toque bellísimo.

-Es precioso…-admitió Aura, embelesada.

-Sí… aunque no tanto como tú…-se apresuró a comentar Bruno, divertido.

-Idiota…-le espetó ella, dándole un leve toque en el hombro.

Aun así se rieron tontamente y se cogieron de la mano, contemplando el espectáculo nocturno que milotic montó para todos ellos.

Todos los pokémon de Bruno miraban a su compañera como alelados. Latios se encontraba agazapado bajo una palmera, absol estaba tumbado a su lado. Plusle se había subido al hombro de Bruno, adormilándose poco a poco. Beautifly se había posado sobre un ala de latios y grovyle se las pasaba tumbado en la rama de una de las palmeras.

Por su parte, los pokémon de Aura también le miraban, alucinados; wailord permanecía en el agua en el lado del mar, blaziken estaba tumbado en la hierba, mawile se encontraba sentada al lado de Aura y tropius permanecía recostado al lado de una palmera. Lunatone levitaba en el aire y brillaba ligeramente, acompañando a la luz de la luna.

Incluso los pokémon del océano subían a la superficie para escuchar la hermosísima cantinela de milotic. Y así, como si fuera una nana, todos se durmieron plácidamente.


¡Y seguimos! XD como ya lo tenía escrito opté por subirlo ya y olvidarme, pero para que no se vieran muy juntos dos capítulos de seguido preferí esperar un poco.

Es un capítulo de transición en el que se retoma el viaje, cambian de ropa a la de Esmeralda (que ya iba siendo hora, aunque he aprovechado un detalle argumental para justificarlo) y poco más, pero he aprovechado para seguir desarrollando a Aura durante su nueva etapa, por así decirlo, y he metido también entre medias algo más de contexto con la Interpol de por medio, que también se está empezando a mover. Se vienen acontecimientos muy tochos, por lo que hay que ir preparando el terreno.

Y eso es todo de momento, sigo trabajando con el siguiente, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!