Capítulo 31

Operación abisal

Una vez en la playa, Bruno enseñó buceo a milotic y Aura hizo lo propio con wailord, echándose a la mar y dirigiéndose hacia el sur para llegar a Arrecípolis lo antes posible.

El calor seguía en aumento cada día que pasaba, según los últimos reportes de los meteorólogos éstos se sentían superados e incapaces de explicar y predecir la extraña ola de calor que, además, comenzaba extenderse hacia todas las direcciones. Más allá del norte, y por las inmediaciones de Yamaguchi, Ehime y Kôchi, comenzaban a notar el sofocante calor y la alerta naranja se mantenía por toda la zona con pintas de cambiar a roja si la situación no mejoraba. Todo Hoenn se encontraba bajo un sol abrasador. Y todo por culpa de un pokémon legendario tan antiguo que hasta escapaba de la comprensión humana, aunque esto sólo lo sabían unos pocos, y por lo visto no se iba a anunciar como tal para evitar extender un pánico innecesario en la población. Para entonces estaba más que claro que su poder era inmenso y, al parecer, nada lo detendría; si la situación continuaba así, la ola de calor se extendería hacia todos los países y la sequía sería terrible. Eso mismo les motivaba y les hacía apretar el paso para llegar lo antes posible a Arrecípolis.

-¿Te queda crema? Creo que me estoy quemando…-murmuró en ese momento Aura, la cual surfeaba a su lado.

-Creo que sí, espera un momento… sí, aquí, toma-indicó el chico, lanzándosela.

Avanzaban lo más deprisa posible para llegar cuanto antes a su destino, el cual se podía ver en la distancia desde donde estaban, por lo que azuzaron a sus pokémon para que nadaran lo más deprisa posible pero sin forzarles en exceso.

Tras varias horas de viaje ininterrumpidas y en línea recta hacia el suroeste, finalmente llegaron a la pared blanca del ya inactivo volcán que guardaba Arrecípolis; debían de bucear por el lado sur hasta encontrar una gruta que les llevaría directamente hacia el lago interno de la ciudad. Mientras los pokémon se preparaban para sumergirse, ellos hicieron lo mismo, poniéndose los trajes de buceo por encima de la ropa, asegurando sus cosas en bolsas impermeables para que no se mojaran y equipándose con las bombonas Devon, las cuales incluían gafas de buceo.

-Vale, ya estoy ¿lista?-inquirió el chico, asegurando bien las gafas.

-Lista.

-Muy bien, pues vamos allá.

A una señal de Bruno milotic y wailord se sumergieron y los dos se agarraron bien a ellos mientras fueron descendiendo. Bajo el agua se estaba mucho mejor que en la superficie, principalmente debido al calor, aunque no estaba especialmente fría para ser el océano Pacífico. La luz se colaba a través de la superficie e iluminaba esa parte del fondo, lo cual favorecía el avistamiento de especies de pokémon que Bruno nunca había visto, tales como clamperl, huntail o gorebyss, entre muchos otros; varios luvdisc rodearon tanto a Bruno como a Aura, jugueteando con las burbujas que producían al soltar el oxígeno restante de sus bombonas y dándose besos entre sí. También vio otras especies que él conocía de su Johto natal, como los sempiternos magikarp, que estaban en todas partes, varios remoraid acompañando en todo momento a un par de mantine, un octillery correteando por el fondo buscando presas, varios corsola moviéndose a saltos juntos y un numeroso banco de chinchou liderado por un vigilante lanturn. El fondo también destacaba por la amplia diversidad de flora, viendo pequeños arrecifes de coral, bosques de algas y praderas marinas, dotando al lugar de un color sin igual.

Mientras que milotic nadaba de forma veloz y hasta elegante, wailord ocupaba mucho más espacio y lo hacía más lentamente, desplazando enormes cantidades de agua a su paso; pasando cerca del fondo, la arena y el polvo en suspensión se agitó y, de entre éste, apareció un pokémon que Bruno no había visto jamás.

-¡Ah!-gritó Aura al verle, pero sólo salieron muchas burbujas.

Bruno la miró extrañado y ella señaló al extraño pokémon, que tenía un aspecto muy pobre, de color amarronado y con una piel aparentemente muy dura y rugosa. Aura, por gestos, indicó a Bruno que debían de atraparlo a toda costa.

-¡Éste no es el mejor momento!-se expresó Bruno mediante señas.

-¡Hazme caso!-insistía ella.

Bruno contuvo una exasperación para no dejar escapar oxígeno e indicó a milotic por señas que usara ciclón sobre el extraño pokémon; milotic obedeció y, al punto, un fuerte ciclón submarino lo arrastró con gran fuerza, la corriente que se creó se coló por una gruta bastante grande que encontraron rápidamente al ser bastante vistosa de por sí. Los dos pasaron por ella persiguiendo al pokémon y, tras unos minutos más de buceo, vieron una luz muy blanca que provenía de la superficie; el extraño pokémon chapoteaba torpemente al otro lado. En cuanto alcanzaron la superficie, Aura se quitó la bombona y exclamó.

-¡Un relicanth!

-¿¡Un qué?!-musitó Bruno.

-¡Un relicanth, una reliquia viva, tengo que atraparlo!-exclamaba ella, muy alterada.

El tal relicanth trataba de escapar sin mucho éxito, como si no le gustara estar tan lejos del fondo marino.

-¡Que no escape, milotic, ciclón!

Otro ciclón le atrapó rápidamente y le lanzó hacia arriba varios metros, para luego caer en el agua del todo mareado y desorientado.

-¡Vamos!-exclamó la chica, tirándole una buceo ball que llegó a comprar estando en ciudad Algaria.

La ball le cogió sin problemas, y tras varios toques flotando en el agua, saltó el seguro, capturándolo.

-¡Sí!-exclamó Aura, feliz por la captura.

Recuperaron la ball y se acercaron hasta la orilla este, recogiendo allí a sus pokémon, y se cambiaron.

-¿Y qué tiene de especial?-inquirió Bruno, sacando su pokédex.

-Relicanth, el pokémon longevo; se llegó a creer que se había extinguido durante el periodo cretácico hasta que fue descubierto en 1938 por un pescador en las costas orientales de Sudáfrica. La especie no ha cambiado de forma desde hace cien millones de años aproximadamente, camina por el fondo marino usando sus aletas frontales. Es grande y está cubierto de toscas y duras escamas con las que puede soportar la presión del fondo oceánico. Este ancestral pokémon se alimenta de microorganismos por la boca desdentada que tiene.

-Oh, ya veo…

-¡A mi padre le encantará saber que he capturado a esta reliquia viviente, se va a poner contentísimo, podremos descubrir más cosas de primerísima mano!-explicó la chica, entusiasmada.

Bruno no pudo evitar esbozar una sonrisa al verla tan feliz, contagiándole a él también y sintiéndose más tranquilo en ese aspecto. Poco a poco la chica volvía a ser la que era, y eso le animaba mucho a seguir haciéndola feliz aunque sólo fuera con su presencia.

Una vez que estuvieron listos y guardaron sus equipos, miraron al frente y se encontraron en Arrecípolis, siendo de por sí todo un espectáculo.

Toda la ciudad había sido construida en torno a las paredes del antiguo volcán, aprovechando además el cuarzo imperante para levantar las casas, las cuales eran blancas y se parecían bastante a las típicas casas de las islas griegas; los edificios se situaban en diferentes niveles alrededor de las paredes del volcán, comunicándose los unos con los otros a través de largas y empinadas escaleras blancas. Todo era blanco, y eso hacía reflejar la luz del sol con fuerza, iluminando ampliamente el lugar. Un lago de aguas calmadas y cristalinas que creaban un precioso efecto espejo remataba el conjunto, en la parte superior del mismo se localizaba el gimnasio en una pequeña isla.

Tras contemplar las preciosas vistas se encaminaron al centro pokémon, el cual se encontraba situado en uno de los edificios más grandes y amplios de todos sin contar el gimnasio, contaba sólo con un par de plantas, siendo más ancho que alto para respetar la altura de construcción de la ciudad. Reservaron la habitación y, en ese momento, la enfermera jefe comentó.

-Ah, entonces sois vosotros Bruno y Aura…

-Sí…

-Me pidieron que os avisara cuando llegarais, os están esperando en uno de los reservados del salón.

-Ah, bien, muchas gracias.

Subieron un momento a la habitación para dejar sus cosas y, una vez asentados, se dirigieron al lugar, donde se encontraron con Shy.

-Ah, ya estáis aquí, estupendo.

-Sí ¿alguna novedad?-inquirió el chico.

-Según se mire, ahora os explico, aunque antes vamos a esperar a Máximo.

Mientras esperaban fueron al bar para tomar algo mientras seguían hablando con el agente de otras cosas, por suerte no tuvieron que esperar demasiado, presentándose Máximo en el lugar en poco menos de quince minutos.

-Ya estoy aquí, podemos empezar.

-Bien, como ya os dije la última vez hemos podido localizar la grieta submarina mediante el uso de sonares a larga distancia que nos han permitido ver que ha sido ensanchada debido a algo que pasado por ella recientemente-comenzó a explicar el agente.

-El Explorer 1-asumió Bruno rápidamente.

-Exacto. Por suerte no se ha derrumbado, por lo que se puede pasar por ella, estimamos que esto sucedió ayer así que deberíamos entrar en acción ya si no queremos que hayan males mayores.

Tras eso, Shy extendió un mapa topográfico submarino de Hoenn sobre la mesa y comenzó a explicarse.

-La grieta está más o menos aquí, en el suroeste de la ruta 128, al lado de un pequeño atolón; según las lecturas está más o menos a unos seiscientos metros de profundidad, entre la zona mesopelágica y batial, pasando varias simas y un abrupto canal subterráneo. El plan original era ir todos juntos pero el Inflexible, el submarino a disposición de la Interpol, no va a poder ayudarnos, aparte de que es demasiado grande como para caber por la grieta. Pero las circunstancias son las que son, y necesitamos actuar ya.

-Por lo que comentas, la grieta se debe encontrar exactamente en la zona antropelágica, cerca de los mil metros de profundidad, por lo que la distancia debe ser mayor a la inicialmente calculada. Suele haber mucho material orgánico pero apenas hay presencia de plantas vivas, no va a ser una inmersión sencilla-comentó en ese momento Máximo.

-Sí, es posible que se nos hayan escapado algunos metros, después de todo no somos expertos en la materia, por eso quise contar con su presencia, señor Peñas-admitió Shy, algo cortado.

-No se preocupe, pero para esta inmersión vamos a necesitar un buen equipo que pueda soportar las altas presiones y un pokémon lo suficientemente rápido como para llegar hasta allí.

-El equipo lo pondremos nosotros, no se preocupe, en cuanto al pokémon…

Bruno estuvo mirando fijamente el mapa, pensando en posiblidades, hasta que finalmente murmuró.

-Yo creo que milotic sería lo suficiente rápido como para llegar hasta allí…

-Un milotic podría ser una buena opción, pero es una especie más de lagos y ríos que de zonas marinas profundas, podría intentarlo, pero sería arriesgado para él-murmuró Máximo seriamente.

Ante esa información el chico dudó, preocupado por su pokémon, sin embargo en ese momento Aura tomó la palabra comentando.

-En ese caso relicanth podría acompañaros, de esta forma podréis contar con la velocidad de milotic y su capacidad de soportar altas presiones.

-Espera, espera ¿tienes un relicanth?-inquirió Máximo en ese momento, visiblemente sorprendido.

-Sí, recién capturado ¿por qué?

Por un instante el chico se quedó callado, pensando en otra cosa completamente distinta, aunque en ese momento Shy comentó.

-Bueno, cuanta más ayuda posible tengas, Bruno, mejor para ti, después de todo debemos salvaguardar tu integridad, eres un colaborador externo nuestro y debemos garantizar tu seguridad.

-Gracias por tu preocupación, Shy, pero no deberíamos perder más tiempo si urge tanto. Estoy dispuesto a hacer esto-aseguró el chico, muy convencido.

-En ese caso llévate a relicanth, me quedaré mucho más tranquila-insistió Aura, dándole la buceo ball.

-Me alegra que no insisitas en venir conmigo, después de todo iba a pedirte que te quedaras-admitió el chico mientras cogía la ball, mostrando que, en el fondo, estaba preocupado.

-Sé que no voy a poder detenerte por mucho que te lo pida.

Ambos adolescentes se miraron fijamente, diciéndoselo todo en nada y esbozando sendas sonrisas llenas de confianza y respeto mutuo.

-Muy bien, pues no perdamos más tiempo, te llevaremos al punto de inmersión.

El agente realizó una rápida llamada y, en menos de cinco minutos, un helicóptero de reconocimiento militar negro con el logo de la Interpol hizo acto de presencia, aterrizando en el techo del centro pokémon; por su parte Aura le acompañó, pero se quedaría en Arrecípolis investigando con Máximo.

-Bueno, pues allá vas… otra vez…

-Tranquila, volveré de una pieza, te lo prometo-aseguró el chico, con seguridad.

Aura asintió mirándole con determinación pero sin evitar volver a sentir esa sensación de angustia y opresión por él. Sin decir nada más la chica le abrazó con fuerza, mascullando de seguido.

-Agh, no puedo evitarlo… por favor, ten mucho cuidado…

-Siempre…

Hubo un muy breve pero intenso beso entre los dos antes de que el chico subiera al aparato junto con Shy y el piloto. Se pusieron los cascos y, a la señal del agente, el helicóptero se elevó hacia el hueco del crácter y desapareció hacia el este.

En ese momento, Máximo comentó con mucha mesura y tranquilidad.

-Veo que tenéis toda una historia…

La chica simplemente se limitó a asentir con la cabeza, esbozando una pequeña sonrisita sin apartar la vista del borde del cráter.

-Sí, las mejores historias suceden en esa época, a veces echo de menos esos momentos cuando era más joven y despreocupado. Pero ahora soy más mayor, y tengo otras responsabilidades más serias e importantes.

-¿Esas responsabilidades tienen que ver con el hecho de haber atrapado a un relicanth?-inquirió ella sagazmente.

Ante eso el muchacho esbozó una divertida sonrisa, al tiempo que comentaba.

-No se te escapa nada… eso es lo que más caracteriza a las personas con una aguda inteligencia.

-Ah, tampoco es para tanto… entonces ¿de qué se trata?-inquirió ella, interesada.

-Vamos dentro, voy a enseñarte unas cuantas cosas.


El viaje fue bastante rápido ya que el helicóptero iba ligero de peso, en poco menos de una hora se personaron en el lugar, cerca de un pequeño atolón de poco radio de circunferencia, con un igual de pequeño lago interno de color azul muy oscuro. El aparato se niveló rápidamente y descendió hasta quedarse a pocos metros de distancia del agua.

Durante el viaje Bruno se puso un traje de buceo mucho más grande y tosco, preparado para resistir altas presiones, junto con una abultada bombona de oxígeno a su espalda y unas gafas de buceo igualmente preparadas. En ese momento, Shy se explicó a gritos para hacerse oír por encima del ruido de las aspas.

-¡Vale, ya estamos aquí, no podemos estar más de dos minutos o llamaremos demasiado la atención! ¡Tendrás que saltar! ¿Estás listo?

-¡Listo!

-¡Bien! ¡Los pokémon primero!

Bruno abrió las ball a mano, milotic saltó al agua de forma muy elegante, siendo seguido al poco rato por relicanth, que cayó de forma más torpe. Tuvo que hacer un hueco en su equipo para poder llevarlo, dejando a beautifly al cuidado de Aura en Arrecípolis.

-¡Buena suerte, Bruno!-exclamó Shy.

El chico se despidió con un rápido gesto y saltó al agua, cayendo de forma vertical para evitar un doloroso planchazo. El helicóptero dio la vuelta rápidamente y volvió por donde vino, abandonando la zona rápidamente.

Una vez bajo el agua, milotic se acercó a su entrenador para que se agarrara a él y relicanth se puso a su lado; y así, todos juntos, comenzaron a descender. En los primeros cincuenta metros no notó nada significativo, pero enseguida la presión comenzó a hacer acto de presencia. Durante la inmersión en la zona epipelágica vieron a muchos pokémon nadando tranquilamente, pero dado que esa no era una inmersión de placer apenas se detuvieron a contemplar nada, ya que había que encontrar la grieta lo más rápidamente posible.

La inmersión continuó hasta alcanzar la zona mesopelágica, a partir de los doscientos metros de profundidad, donde la presión ya era notable pero soportable, gracias principalmente al traje de buceo. Tuvieron que recorrer varias simas y rodear unos acantilados submarinos bastantes pronunciados, llegando a encontrarse en esa zona multitud de pecios de todo tipo. Vieron varios antiguos barcos pesqueros, así como vestigios de la Segunda Guerra Mundial, tales como antiguos aviones de combate y hasta un enorme portaviones partido en dos.

Siguieron bajando y la iluminación fue menguando, estando en una zona más de penumbra donde costaba ver hacia dónde se iba; hacía tiempo que dejaron de ver pokémon, sin embargo en ese momento les pareció ver una serie de pequeñas luces danzantes que se acercaban a ellos rápidamente, descubriendo entonces que se trataba de un pequeño banco de chinchou que tuvieron la amabilidad de alumbrarles el camino con sus antenas brillantes. Milotic aprovechó entonces para comunicarse con ellos.


-Vaya, gracias, aquí cada vez se ve menos…

-¡No es nada! Rara vez vemos otros seres nadar por aquí ¿buscáis algo en concreto?-inquirió uno de ellos, curioso.

-Sí, buscamos una grieta submarina estrecha ¿sabéis dónde puede estar?

-Ah, sí, sé a qué te refieres, está un poco más abajo, pasando por un túnel de piedra, aunque ¿vas a poder soportar la presión? Está muy profundo…

-No os preocupéis, de eso me encargo yo-murmuró en ese momento relicanth, con su rasposa voz.

-Guiadnos, por favor-pidió milotic amablemente.

-¡Por aquí!-indicaron ellos, felices de ayudar.


-Entonces… ¿crees haber encontrado una nueva pista acerca del origen de las esferas?

-Creo que sí, en mis viajes explorando la prefectura llegué a descubrir una cámara sellada en la zona sur de la ruta 134, la cual está llena de corrientes marítimas que hacen muy complicada la exploración. Me ha llevado mucho tiempo descubrir su origen y función, pero lo más destacado de ese lugar es esto en concreto.

Máximo sacó entonces de su mochila una especie de tablilla de piedra, en la cual se podía ver una serie de puntos horadados en ella que recordaban bastante a un sistema de lectura de lo más peculiar.

-Espera ¿braille? No puede ser…-murmuró la chica, chocada.

-Eso mismo pensé yo al principio cuando lo vi por primera vez, pero por esa misma razón es imposible que lo sea. El braille fue ideado a mediados del S XIX por Louis Braille, por lo que estos signos no pueden ser braille aunque se parezcan mucho, además, no están en relieve sino horadados en la piedra.

-¿Entonces qué es?

-Seguramente alguna especie de código con el que los antiguos habitantes de Hoenn usaban para comunicarse entre sí.

-¿Y sabes leerlo?

-Después de mucho investigar, sí, sé interpretarlos, en esta tablilla hay inscritas como una especie de órdenes codificadas que, traducidas, no tienen mucho sentido, pero tengo una vaga idea para lo que pueden servir…-explicó Máximo con todo detalle.

-Vaya… ¿y hay más muestras como esta?

-Sí, sin embargo esto es todo lo que te puedo enseñar por ahora, el resto está abajo en la propia cámara, he pensado que podríamos ir juntos a desentrañar el misterio.

-Bueno, tengo a wailord conmigo, podemos ir con él…-sugirió ella, intrigada y queriendo saber más al respecto.

-Nada me gustaría más, pero antes prefiero esperar a que Bruno regrese de su incursión, espero que pueda detener al equipo Aqua…-murmuró el chico, esperanzado.

-Sí, si hay alguien que pueda hacerlo ése es Bruno, después de todo ya se ha enfrentado antes a esos canallas…

Ante eso Máximo sonrió afablemente, comentando acto seguido.

-Eres una buena chica, Aura, lo cierto es que os complementáis perfectamente.

-Gracias…-murmuró ella, sonrojándose ligeramente.

Aun así la chica miró por la ventana con gesto inquieto, esperando impaciente noticias de su chico. Afuera la luz brillante del atardecer comenzaba a pintar a Hoenn de un rojo pardo intenso.


Gracias a la guía de los chinchou, alcanzaron la zona antropelágica, la frontera entre la zona mesopelágica y la batial. Más allá de los mil metros se extendía una negrura sin fin, y sólo determinadas especies de pokémon eran capaces de sobrevivir a esa profundidad. La presión era muy fuerte, y aun a pesar de que el traje estaba preparado para soportar esa fuerza Bruno comenzaba a notar cómo se le embotaba el cerebro; por suerte relicanth estaba con ellos, y gracias a su poder lograron soportar la presión sin que acabaran desmayados en el proceso o algo peor.

Finalmente alcanzaron la grieta, la cual pudieron ver cómo estaba de ensanchada gracias a la luz de los chinchou antes de que éstos se fueran, y la cruzaron. Nada más hacerlo notaron cómo la presión se rebajaba como resultado de una diferencia notable de temperatura, lo que indicaba además la presencia de aire en la zona. Un poco más adelante se encontraron de frente con ni más ni menos que el Explorer 1, y por encima de ellos distinguieron una luz bastante tenue colándose desde la superficie. Sin dudarlo en ningún instante emergieron y volvieron a respirar aire, aunque era uno bastante cargado de por sí.

-Parece que hemos llegado… genial, bien hecho milotic, relicanth...-suspiró el chico, aliviado.

Salió del agua y se quitó el equipo, guardándolo en el submarino, el cual estaba vacío. Recogió a sus pokémon y, en ese momento, de un walkie-talkie que venía con el equipo oyó una voz conocida emergiendo de él.

-Bruno ¿me recibes? Contesta, por favor.

-Sí, Shy, te oigo-anunció él, cogiéndolo.

-Vale, menos mal, me temía lo peor. Aunque es impresionante, estás a más de quinientos metros de profundidad y la señal es clara, curioso...

-Sí, extraño… acabo de llegar a una especie de cueva submarina, esto está iluminado con luces portátiles y baterías-observó el chico.

-Eso es que el equipo Aqua ya está ahí, ten cuidado.

-Sí, bueno, intentaré no llamar demasiado la atención, aunque no prometo nada…

-Vale, según las leyendas populares de Arrecípolis y por lo que nos contó Máximo, estás en la caverna abisal-reveló el agente.

-Así que la caverna abisal… ¿qué tiene de especial?

-Pues bastante de por sí, se dice que en lo más profundo de ella se escondió kyogre hace miles de millones de años tras el enfrentamiento contra groudon…

-Oh, sí, aquel que casi acabó en cataclismo ¿no?

-Así es, y Aquiles es el que tiene la esfera roja y quien quiere controlar a kyogre bajo su mano.

-Je, pues lo lleva claro…-murmuró el chico, recordando como groudon pasó de Magno y se largó.

-Sí, bueno, aún no sabemos por qué le desobedeció, en inteligencia piensan que las esferas sean más poderosas de lo que en un principio esos dos creyeron.

-Sí, bueno, es evidente, después de todo no deberían subestimar el poder de los ancestros…

-Sí, ese es precisamente su problema. Adéntrate en ella y mira a ver qué encuentras, puede que estemos aún a tiempo de detener un desastre en ciernes.

-Bien, corto y cierro.

El chico se adentró en la caverna y, al poco rato de hacerlo, tuvo que parar y esconderse al ver a varios soldados del equipo Aqua que estaban custodiando el lugar; desactivó el walkie por si las moscas y avanzó sin que le vieran aprovechando las sombras y huecos varios horadados en la roca. Por suerte pudo avanzar con rapidez y sin ser visto, lo que facilitó enormemente la exploración.

Tras atravesar varias salas de lo más laberínticas, llegó a un amplio espacio donde había un lago enorme con varias corrientes, por lo que tuvo que sacar a milotic de nuevo para atravesarlo dejándose llevar por ellas.

-Un lago dentro de una cueva submarina… hay cosas que sólo se ven una vez en la vida-pensó el chico, asombrado.

Tras cruzar el lago llegó a una estrecha sima donde, un poco más adelante, encontró con cierta persona con la que se hubiera preferido no encontrar.

-¿¡Tú aquí?! Pero, pero… ¿¡cómo has llegado hasta aquí sin un submarino?!-masculló Silvina al verle, atónita.

-Secreto profesional-contestó el chico con parsimonia.

-Grrmbl, ya me tienes harta… ¡de aquí no pasas!-aseguró ella, sacando entonces a un sharpedo.

-¡Agh, no tengo tiempo para esto! ¡Plusle, carga y rayo!-indicó él mientras lo sacaba.

Siendo más rápido que el pokémon agua siniestro, cargó energía rápidamente y luego soltó una descarga potenciada que le dejó hecho un guiñapo antes de que pudiera atacar siquiera.

-¿Por qué he llegado a un punto en el que ya no me sorprende?-murmuró Silvina, recogiéndolo con gesto resignado.

-Eso es porque te has acostumbrado, tranquila, no es tan raro-le aseguró Bruno, sonriendo mordazmente.

La administradora contuvo milagrosamente su exasperación, comentando de seguido.

-Vale, está bien, eres un entrenador excepcional, por mucho que me repatee reconocerlo. Pero aun así sigo sin entender por qué te involucras así sin más en algo que ni te va ni te viene, si estamos aquí es porque queremos lo mejor tanto para personas como para pokémon, el mar se merece una nueva oportunidad ¿por qué no quieres verlo?

-Yo lo único que veo son los intereses egoístas de unos pocos en favor de algo mucho mayor-le espetó él, seriamente.

-¿Egoístas? ¿Es de egoístas querer arreglar las cosas? ¿Sabes cuánto plástico hay en el mar? ¿Sabes lo sucio que está el fondo marino en algunas zonas cercanas? tienes que haberlo visto, hay miles de pecios de camino hacia aquí.

-Sí, los he visto, pero ese no es el quid de la cuestión. Me parece muy bien que queráis hacer algo por limpiar el mar, porque sí, no hacemos las cosas bien, pero despertar para ello a kyogre no es la solución, lo único que conseguiréis es devastar el mundo como sucedió hace un huevo de tiempo-argumentó el chico.

-¡Eso no tiene por qué pasar, tenemos la esfera roja con la que controlar a kyogre! ¡Puede que una simple administradora que no pasa de coordinar a las tropas y cumplir las órdenes como yo no sea gran cosa, pero Aquiles podrá hacerlo! ¡Su espíritu es noble y su corazón es puro, quiere lo mejor para el mar, él sabrá controlar a kyogre!-insistió ella con un inusitado fervor.

-Sí, como Magno con groudon ¿no?

-¡Eso es distinto, esos idiotas obcecados con su progreso no tienen visión alguna! ¡Nosotros vemos las cosas con perspectiva, no como ellos, que sólo saben ver hacia delante!

Por un momento Bruno quiso decir algo, sin embargo se lo pensó mejor y masculló.

-Bah, es inútil tratar de hablar con vosotros. Me voy a detener todo esto…

-¡Eso, no me escuches, total, para qué! ¡Eres como ellos!-le espetó Silvina, con rabia.

Bruno la ignoró y continuó su camino, descendiendo por la abrupta sima; un estrecho túnel bajaba hasta una espaciosa cueva muy poco iluminada, una sola luz portátil con batería no conseguía alumbrar más allá de un pequeño lago subterráneo. Sin embargo vio algo muy grande flotando en el lago, profundamente dormido y de color gris opaco.

-Espera… ¿es él?-inquirió el chico, sacando su pokédex e informándose rápidamente.

-Kyogre, el pokémon cuenca mar; en la mitología se considera a kyogre como el creador de los mares, haciendo que diluviara y creando maremotos. Es capaz de crear grandes borrascas, cubrir el cielo y desatar lluvias torrenciales. Tras largos años de enfrentamiento con groudon, se echó a dormir en el fondo del mar.

Así a ojo parecía medir aproximadamente unos cuatro metros y medio de altura y pesaría alrededor de los trescientos kilos, o puede que algo más; dormitaba apaciblemente, parecía que nada podría despertarlo. Sus enormes pulmones resonaban claramente por toda la gruta, dando una tremenda impresión, Bruno no pudo evitar estremecerse ante la visión de semejante mole.

-Vaya… es increíble…-murmuró el chico, asombrado.

Se acercó un poco más para verlo mejor, pero en ese momento una voz especialmente familiar resonó por toda la caverna.

-¡No muevas ni un músculo!

Se dio la vuelta y vio a Aquiles acercándose a él a pasos agigantados.

-Ah, aquí estás…

-¡Contempla la gran figura del durmiente pokémon kyogre! ¡Gracias a su poder podremos alcanzar los objetivos del equipo Aqua!-exclamó Aquiles con grandilocuencia.

-¿No crees que todo esto es un poco descabellado? Quiero decir, groudon está despierto, por eso hace tanto calor… ¿acaso quieres provocar otro cataclismo?

-¡Está todo previsto, con la esfera roja podré controlarle sin ningún problema y juntos repararemos todo el daño causado a los océanos!-insistió el líder, muy convencido de ello.

-Ya, como Magno con groudon ¿no?-inquirió él, con sorna.

Ante eso Aquiles se rió tontamente, comentando de seguido.

-¡Ah, sí, no me esperaba menos de él a decir verdad! El problema de Magno es que no tiene visión, confía ciegamente en su querido progreso y eso le impide ver las cosas de otra manera…

-Sí, más como tú ¿no?

-¡Exacto! ¡Yo tengo visión! ¡Y mi visión es restaurar la vida en la tierra, mejorarla, tanto para humanos como para pokémon! ¡Y esa misma visión me ayudará a controlar a kyogre! ¡Llegaré a él como una marea creciente y juntos salvaremos el mundo!-exclamó Aquiles, con gran pasión.

-Oh, por favor, cuánta palabrería barata, eres tan melodramático…-masculló el chico, rodando los ojos.

-¡Y tú tampoco tienes visión, Bruno de Villa Raíz! ¡Eres fuerte, sí, has llegado hasta aquí, es digno de reconocimiento! ¡Pero no puedes hacer nada por detener lo que está por venir!

-¿Estás seguro de eso?-inquirió entonces el chico, poniéndose en guardia.

-¡Ni tú ni nadie me detendrá! ¡Y para eso, te tengo que quitar de en medio!-exclamó Aquiles, sacando a su mightyena.

Por su parte Bruno sacó a absol, el cual se enfrentó a él sin dudar, comenzando así el combate.

-¡Triturar!

-¡Esquívalo!

Mightyena fue el primero en atacar, abalanzándose sobre él, pero absol se movió a tiempo y pudo evitar fácilmente el ataque.

-¡Danza espada!

Al punto, absol aumentó su ataque con una frenética danza, preparándose así para asestar golpes fuertes. Sin embargo en ese momento Aquiles indicó.

-¡Contoneo!

Esta vez mightyena hizo un extraño amago, como provocando a absol, pero entonces éste cayó confuso en consecuencia.

-¡Agh, resiste, absol, cuchillada!

Sin embargo la confusión era especialmente fuerte, dejando totalmente inmóvil al pokémon siniestro e incapaz de atacar, lo que aprovechó Aquiles a su favor.

-¡Derribo!

Mightyena se lanzó con todo el peso de su cuerpo varias veces seguidas, golpeando repetidamente a absol y haciéndole daño poco a poco, saliendo un tanto regolpeado en el proceso.

-¡Reacciona, absol, vamos, ataque rápido!

En ese momento el pokémon siniestro pareció oír la voz de su entrenador y, en un visto y no visto, se movió como una gacela y contraatacó rápidamente, embistiendo con fuerza a mightyena y lanzándolo hacia atrás.

-¡Eso es, cuchillada!

-¡Triturar!

Ambos pokémon siniestro se embalaron el uno contra el otro, absol atacó ésta vez con su cresta haciéndola brillar e hizo un seco movimiento con su cabeza, pero mightyena le interceptó a tiempo y le detuvo en seco usando sus colmillos, mordiendo con fuerza la cresta. En esa pose ambos pokémon hicieron fuerza tratando de sobrepasarse, siendo alentados por sus entrenadores, pero entonces absol logró superarlo y le asestó un fuerte golpe que le dejó bastante tocado, trastabillando hacia atrás.

-¡Lo tenemos, ataque rápido!

-¡Rugido!-masculló entonces Aquiles.

Absol fue el primero en moverse, abalanzándose contra él, pero entonces mightyena dejó escapar un sonoro rugido que provocó que absol reculara, volviendo así a su lujo ball y saltando entonces otra del cinto de Bruno, saliendo plusle así a combatir.

-¡Eso es, triturar!

-¡Esquívalo, plusle!

Antes de que mightyena le alcanzara, el pokémon eléctrico echó a correr y le fue sencillo esquivar el ataque, corriendo a su alrededor para tratar de despistarlo. Por su parte, el líder del equipo Aqua ordenó.

-¡Cara susto!

En cuanto tuvo a plusle a tiro, le lanzó una helada mirada que le amedrentó y bajó su velocidad, teniéndolo así a tiro.

-¡Ahora, derribo!

-¡De frente, plusle, puño dinámico!

El pokémon eléctrico se detuvo y dejó que mightyena le alcanzara, para así poder asegurar el golpe; en cuanto lo tuvo a dos palmos, sus puñitos brillaron y, con una fuerza inusual para su tamaño, le asestó un gran golpe a la altura del pecho que le empujó hacia el otro lado de la estancia y cayó al suelo, totalmente KO. Aquiles se quedó de una pieza, como si no se esperara que algo tan pequeño pudiera haberlo vencido.

-¡Eso es, plusle, buen golpe!-le felicitó Bruno.

El pokémon se recreó en los ánimos, con su habitual pose chula, sin embargo Aquiles no se rindió.

-¡Aún no he terminado! ¡Crobat!

Al punto un crobat salió de su poké ball, revoloteando alrededor de plusle y acechándolo sin cesar.

-¡Rayo!

El pokémon eléctrico comenzó a lanzar varias descargas, pero crobat demostró tener una buena agilidad esquivando todas y cada una de ellas.

-¡Vaya, es muy rápido! ¡Parémosle los pies, onda trueno!

Esta vez plusle preparó una descarga paralizante para cuando lo tuviera a tiro, pero entonces Aquiles exclamó.

-¡Ahora, rayo confuso!

Al punto, un súbito rayo de luz morada deslumbró a plusle, dejando de atacar y cayendo confuso rápidamente.

-¡No, reacciona, plusle!

-¡Todo tuyo, aire afilado!

Desde el aire, crobat comenzó a lanzar una serie de aires afilados que, si bien no le hicieron mucho daño, avasallaron a plusle, el cual no pudo hacer nada por evitarlo al estar confuso.

-¡Vamos, plusle, tienes que reaccionar, carga!-exclamó Bruno, apurado.

-¡Es inútil! ¡Mordisco!

Crobat voló hasta él con sus fauces abiertas y le asestó varias dentelladas que le hicieron mucho daño; al extremo, el chico masculló.

-¡Vamos, plusle, ahora, chispa!

Por un instante la confusión se le pasó, comenzando a cargar energía y comenzando a notar sus efectos, sin embargo Aquiles actuó deprisa.

-¡Escupe eso, crobat!

El pokémon veneno volador reaccionó a tiempo y le soltó, al tiempo que éste atacaba demasiado tarde, golpeándolo sólo de refilón; acto seguido crobat contraatacó con ataque ala y remató así a plusle, cayendo KO para sorpresa de Bruno. Aquiles se regodeó en su victoria, comentando al respecto.

-¡Ja, ja, ja! ¿Qué te ha parecido eso?

-¡Muy elocuente! ¡Permíteme replicarte!-exclamó Bruno, recogiendo a plusle y sacando sin dudar a su pokémon estrella.

-¿¡Qué?! ¡No puede ser, imposible!-masculló el líder del equipo Aqua, incrédulo por lo que veía.

-¡Pues así es, latios vino conmigo para deteneros a los dos, y no nos iremos aquí sin la esfera roja!-aseguró el chico, al tiempo que el pokémon legendario le fulminaba con la mirada.

-¡Nada ni nadie me detendrá, ni siquiera un legendario de segunda! ¡Rayo confuso!

-¡Arriba, latios!

Antes de que otro rayo morado resplandeciera hacia delante, el pokémon eón se movió a una velocidad vertiginosa y evitó así caer confuso rápidamente. Revoloteó por el techo de la caverna antes de abalanzarse sobre crobat para golpearle.

-¡Aire afilado!

El pokémon volador veneno lanzó varios aires afilados que sirvieron para frenar a latios, contraatacando de seguido con mordisco. Sin embargo latios aprovechó para atacar directamente.

-¡Psíquico!

Antes de que llegara siquiera a tocarle, crobat se quedó estático en el aire al tiempo que una presión psíquica enorme hacía mella en él.

-¡Remata con resplandor!

Esa esa misma pose, latios soltó el potente rayo plateado a bocajarro, dejándolo hecho un trapo y cayendo al suelo del todo KO.

Aquiles lo recogió, viéndose acorralado, y sacó a su sharpedo; Bruno mantuvo a latios, seguro de su victoria.

-¡Dragoaliento!

-¡Rayo hielo!

Ambos pokémon atacaron simultáneamente, chocando ambos ataques y creando una súbita explosión que cubrió de humo esa parte de la cueva.

-¡Vuela, latios!

El pokémon legendario se movió primero, alzándose en el aire para poder ver mejor entre el humo y ubicando enseguida a sharpedo; éste le hizo un gesto provocador, lanzándose sobre él rápidamente.

-¡Arriba, sharpedo, triturar!-indicó Aquiles.

Los golpes fueron directos y simultáneos, latios embistió a sharpedo y éste se lanzó sobre él con las fauces abiertas, mordisqueándole el cuello y haciéndole daño en el proceso, acentuándolo un poco más gracias a su piel tosca. Sin embargo el chico no se amilanó, indicando acto seguido.

-¡No te preocupes, latios, recuperación!

Sin embargo, al querer ejecutar el movimiento descubrió para su sorpresa que no podía, chocando gratamente al muchacho.

-¿Qué pasa, latios? ¡Recúperate, vamos!

-¡Ja, ja, ja, qué ingenuo, has caído en mi mofa! ¡Bien hecho, sharpedo!-exclamó Aquiles, orgulloso.

Contrariado por ese giro de los acontecimientos, Bruno indicó.

-¡Dragoaliento!

-¡No tan deprisa! ¡Chirrido!

Antes de que latios arqueara el cuello, sharpedo dejó escapar un agudo chirrido que hizo eco en toda la caverna y bajó la defensa del pokémon legendario, el cual atacó acto seguido con dragoaliento.

-¡Rayo hielo!

De nuevo ambos ataques colisionaron, provocando otra explosión que aprovechó sharpedo para acercarse a él y atacarle de nuevo con triturar. El golpe ésta vez fue crítico, dejando a latios muy tocado y al borde del abismo.

Bruno, al ver que no iba a poder protegerse ni recuperarse de sus ataques, optó entonces por retirar a latios, lo cual aprovechó Aquiles para burlarse de él.

-¡Vaya, vaya, allá va el poderoso pokémon legendario, qué penita!

Esto encendió a Bruno, el cual le espetó con furia.

-¡No es el único que tengo, y ahora lo verás! ¡Sceptile!

El pokémon inicial de planta salió a combatir, mirando fijamente a sharpedo con gesto retador.

-¡Rayo hielo!-ordenó el líder del equipo Aqua, con una sonrisita.

-¡Agilidad y esquívalo!

Sceptile echó a correr y aumentó su velocidad exponencialmente, esquivando el rayo hielo y rodeando a sharpedo a gran velocidad.

-¡De frente, hoja aguda!

-¡Detenelo con cuchillada!

Usando sus aletas como garras, sharpedo las movió a tiempo para detener en seco a sceptile, haciéndole daño nada más tocarle e interrumpiendo su ataque; sin embargo Bruno no flaqueó, ordenando de seguido.

-¡Golpe roca!

Aprovechando que lo tenía justo delante, el pokémon planta alzó una de sus patas y le asestó un seco golpe en el hocico que logró bajarle la defensa, sin embargo la piel tosca volvió a hacerle daño en el proceso. Aquiles también aprovechó la cercanía de sceptile para atacar.

-¡Ahora, rayo hielo!

-¡Cúbrete, sceptile, rápido!

Lanzándolo entonces a bocajarro, el rayo congelante impactó sobre el pokémon planta, el cual puso sus brazos en alto y en cruz en un intento por frenar el golpe. Sin embargo la fuerza del ataque de hielo fue tal que comenzó a congelarle poco a poco hasta cubrirle los brazos casi por completo.

-¡No, sceptile!

-¡Sí, eso es! ¡Cuchillada!-masculló Aquiles, encendido.

-¡Vamos, sceptile, tenemos que ganar esto, cúbrete!

Aprovechando entonces el efecto de la congelación a su favor, el pokémon planta usó sus inmovilizados brazos para protegerse cada vez que sharpedo le trataba de golpear con sus aletas, resquebrajando el hielo poco a poco. En cuanto éste comenzó a ceder, Bruno indicó.

-¡Ahora! ¡Hoja aguda!

Las afiladas hojas de sus brazos crecieron de golpe, terminando de romper el hielo y abalanzándose sobre él con furia.

-¡Cuchillada!-aulló Aquiles.

Una vez más, las aletas de sharpedo brillaron y las utilizó para parar en seco a sceptile, el cual hizo comenzó a forcejear hacia delante con todas sus fuerzas para tratar de alcanzarle. Por su parte sharpedo hizo lo mismo, mirando fijamente a su adversario con sus pequeños ojillos rojos y haciendo todo lo posible por golpearlo.

-¡Vamos, sceptile, demuéstrale de lo que somos capaces, terminemos con esto!-gritó Bruno, sintiendo en sus carnes la batalla.

-¡Ni se te ocurra perder, sharpedo, debemos ganarnos el favor de kyogre con esta batalla, vamos!-hizo lo propio Aquiles, exaltado.

Ambos pokémon siguieron haciendo fuerza el uno contra el otro, dispuestos a todo con tal de ganar. Las cuchillas de sceptile chascaron y, al segundo siguiente, lograron sobrepasar a sharpedo, describiendo una línea recta y haciendo impacto directo en él.

El golpe fue brutal, y aunque sceptile salió herido una vez más por la piel tosca, sharpedo acabó siendo lanzado hacia atrás hasta los pies de Aquiles, completamente derrotado.

-¡Estupendo, eso es, sceptile, bravo!-exclamó Bruno, extasiado.

Por su parte el líder del equipo Aqua se quedó estático, con pintas de estar a punto de estallar de pura rabia. Sin embargo enseguida se serenó, sacando entonces la esfera roja de su bolsillo y exclamando de seguido.

-¡Bah, la derrota es irrelevante, tengo todo lo que necesito en la palma de mi mano!

-¡No si yo te lo impido!-masculló Bruno, haciendo amago de lanzarse contra él.

-¡Es inútil, con la esfera roja en mi poder podré controlar a…!

Sin embargo, en ese justo momento la susodicha comenzó a brillar por sí sola con fuerza, envolviendo toda la estancia en un brillo rojo bastante intenso; el brillo rojizo envolvió al durmiente pokémon legendario y, en cuanto éste pasó, kyogre abrió los ojos, mostrando unos profundos irises amarillos. De un plumazo recuperó su color azul original, con surcos rojos marcados en su piel.

-¡Sí, lo conseguí! ¡Ahora, kyogre, tú y yo restauraremos los mares juntos!

El aludido lanzó entonces un agudo chillido y, tras eso, se sumergió en el agua, de donde no salió.

-¿¡Qué?! Pero, pero… si tengo la esfera roja…-musitó Aquiles, confuso.

-¡Si es que lo sabía, menudo déjà vu estoy teniendo!-exclamó Bruno, contrariado.

Aquiles quiso replicar, inusitadamente enfadado, pero en ese mismo instante un abrupto e insistente pitido le paró.

-Un mensaje del exterior… dime Matías-dijo Aquiles, cogiendo un móvil de onda baja.

Hubo un breve silencio mientras hablaban con él, contestando rápidamente.

-¿Que está lloviendo una burrada? Claro, si de eso se trababa, despertar a kyogre para restaurar los mares…

Al poco rato, recibió una contestación que le hizo saltar de improviso.

-¿Cómo? ¿Que está lloviendo más de lo que hemos previsto? No es posible, hicimos estimaciones… ¿¡Cómo?! ¡¿Qué es eso de que se alterna con un calor insoportable?!

Bruno frunció el ceño, extrañado por ese comentario y temiéndose lo peor; por su parte Aquiles cortó la conexión, muy nervioso al respecto.

-Mierda, mierda… esto no debería estar pasando…

-¿Algún problema, Aquiles?-inquirió él con infinita sorna.

El líder del equipo Aqua quiso contestarle, algo harto de sus comentarios, pero en ese momento una voz que les era familiar se extendió por toda la gruta.

-¡Aquiles!

Se dieron la vuelta y se encontraron con nada más y nada menos que el equipo Magma, con Magno a la cabeza junto con sus administradores.

-¿Qué hacéis vosotros aquí?-musito el aludido, atónito.

-Eso ahora no importa, lo que importa en este momento es la que has armado, te ha pasado lo mismo que a mí…

-¡No me vengas con esas ínfulas! ¿¡Me oyes?! ¡En todo caso soy yo quien tendría que pedirte cuentas!-le espetó Aquiles, encolerizado.

-¡Ya basta, esto no se trata de ti, maldito engreído! ¡Salgamos fuera para que veas por ti mismo el paisaje!-insistió Magno, con voz queda.

Extrañados todos por el comentario, regresaron a la superficie a través de un submarino algo más grande que el equipo Magma resultaba que poseía secretamente durante todo este tiempo.

-Qué calladito te lo tenías…-le espetó Aquiles, molesto.

-Necesitábamos un plan de contingencia por si, por lo que fuera, nuestra guarida caía. ¿Te creías que no estaba preparado para cualquier eventualidad?-murmuró Magno, con desdén.

-Sí, ya veo que no pierdes el tiempo…

El submarino del equipo Magma subió a través de un profundo pozo que había justo al lado de la cámara donde descansaba kyogre hasta la superficie, tardando por lo menos quince minutos, y nada más salir se encontraron justamente en el lago interior del pequeño atolón que Bruno vio nada más llegar a la zona.

En cuanto salieron del submarino, se encontraron con un panorama bastante desolador; y es que el tiempo se había vuelto loco de repente, presentando una serie de anomalías que se repetían a cada rato y a intervalos más o menos regulares de tiempo. A ratos densas y oscuras nubes de arremolinaban en el cielo, lloviendo a mares, para unos pocos minutos después parar, aclararse en menos de tres minutos, y sustituyendo el diluvio por un sol abrasador, y así sucesivamente. El mar andaba revuelto, con olas de más de cuatro metros de altura, y un viento muy fuerte proveniente de todas partes sacudía el espacio aéreo.

-Mira lo que has provocado tú también, el tiempo se ha vuelto inestable-le espetó Magno, contrariado.

-Pero… pero… esto no es lo que yo había planeado… yo sólo quería que todo volviera a su cauce-musitaba Aquiles, incrédulo por lo que veía, pero Magno le cortó.

-¡Deja de soñar y baja a la realidad, maldita sea! ¡Tanto tú y como yo hemos sido unos inconscientes y hemos desatado la furia de unos pokémon tan antiguos como el andar de pie! ¡Nuestra ambición nos ha cegado y nuestros ideales estaban equivocados! Al final Máximo tenía razón después de todo…

-A buenas horas…-murmuró Bruno, rodando los ojos.

-¡No te las des de humilde ahora! ¡Tú empezaste todo esto despertando a groudon!-le espetó en ese momento Aquiles, súbitamente enfadado.

-¡Y ahora tú lo has seguido despertando a kyogre! ¡No voy a negar lo evidente, aunque eso suponga romper con todo lo que creía hasta ahora!

El comentario dejó estáticos tanto a Tatiano como a Carola, que no se esperaban para nada oír algo semejante por parte de su líder.

-¿¡Qué?! Pero señor, después de todo por lo que hemos luchado…-masculló Tatiano.

-Nos hemos esforzado lo indecible por contentarle…-añadió Carola, visiblemente dolida.

Ante esos comentarios Magno suspiró, con gesto resignado, y murmurando de seguido.

-Lo sé, y yo apenas os lo agradecía lo suficiente… claramente no estaba a la altura.

-¡Claro que sí! ¡Todo lo que hacíamos lo hacíamos por la causa!-exclamó Carola, insistente.

-Una causa perdida y totalmente errónea por mi parte, me temo.

Los administradores magma quisieron decir algo, pero en ese momento Aquiles comentó al respecto.

-¡Agh, ya basta, no te pega tanta modestia por tu parte, Magno!

-¡Usted perdone si mis palabras no son suficientes, excelencia, pero no se trata únicamente de ti! ¡Tenemos que corregir esto, Aquiles! ¡Sólo nosotros podemos hacer algo al respecto!

Aquiles comprendió enseguida por qué lo decía, pensándoselo muy rápidamente y al final accediendo a regañadientes.

-¡Agh, está bien, está bien, pero no me atosigues! ¿Eh?

-Ya habrá tiempo para eso luego, por ahora necesitamos un plan de acción. Espero que seas lo suficientemente amable como para acogernos en tu humilde morada, no tenemos a dónde ir…-admitió Magno, sin mayores contemplaciones.

-¡Claro, hombre, poneos cómodos y sacad las palomitas, vamos!-exclamó Aquiles, medio en serio medio en broma.

Sin decir mucho más al respecto, ambos equipos se retiraron juntos pero no revueltos, dejando a Bruno en medio del atolón con cara de circunstancia.

-Ver para creer, Magma y Aqua juntitos…-pensó el chico, anonadado.

En ese momento el sol abrasador volvió a ser sustituido por un intenso aguacero que dejó calado al muchacho, el cual exclamó con rabia.

-¡Venga, vale! ¿Y qué más?

Nada más decirlo, apareció de improviso un skarmory volando duramente por el cielo hasta llegar al atolón, viendo que se trataba de Máximo.

-¡Bruno! ¿Estás bien?

-Podría estar mejor…-murmuró el chico, quitándose el agua de la cara.

-¡Vimos en Arrecípolis que el tiempo comenzó a cambiar y vine lo más rápido posible! ¿Qué ha pasado, por qué el tiempo está tan inestable?

Bruno le explicó todo lo que había ocurrido y Máximo se mostró muy preocupado al respecto.

-Oh, maldición, esto es malo… si esto sigue así, Hoenn podría ser devastada por completo…

El chico quiso decir algo, pero en ese momento oyó el walkie zumbar y lo activó de nuevo.

-¿Shy?-inquirió el chico.

-¡Bruno! ¿Me oyes?-inquirió el agente al otro lado.

-A duras penas…

-¡No podemos ir a recogerte porque la tormenta está empeorando, aprovechamos los tiempos de sol abrasador, pero avanzar así es muy difícil! ¡Te veo en Arrecípolis!

-¡Vale, voy para allá!-indicó él antes de cortar la comunicación.

Ante esa situación, Máximo tomó la palabra mirando hacia el oeste.

-El fenómeno atmosférico parece extenderse a partir de Arrecípolis, es como si ésta fuera el centro sobre el cual pivota todo…

-La cueva ancestral…-asumió el chico rápidamente.

-Con toda seguridad… vamos para allá, tenemos que idear un plan de actuación lo antes posible.

Máximo volvió a montar sobre su skarmory y Bruno hizo lo propio con su latios, echando a volar rápidamente dirigiéndose hacia Arrecípolis. Algo le decía que la situación iría a peor, recordando sin evitarlo la ignominiosa ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal. Y en este caso, tenía todas las papeletas para cumplirse.


Pues hala, uno más. En serio, qué asco de señora ¿por qué me hace esto? bueno, desde siempre hemos tenido una relación complicada... Hablemos del capítulo.

La trama se dispara y los acontecimientos se van encadenando sucesivamente; en el juego puedes ir directamente a la caverna abisal sin intermediarios de ningún tipo, pero vi más lógico recalar primero en Arrecípolis para luego ir para allá, respetando acontecimientos anteriores. La intensidad irá escalando poco a poco, así que esperad situaciones llenas de tensión más pronto que tarde. Hay miles de detalles para complementar los escenarios y que se vean más ricos y mejor definidos, además de ayudar a la inmersión... ¿lo pilláis, eh, eh? XD okyaparo. El combate contra Aquiles ha sido ampliado, ya que originalmente no tenía casi nada y se resolvía demasiado rápido, por lo que le he dado algo más de chicha.

Para el siguiente habrá un ligero interludio en el que aprovecharé para seguir asentando detalles, necesario para definir mejor lo que está por llegar. Esperadlo más pronto que tarde, claro. No me odiéis por ello, por favor.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!