Capítulo 33

Estallido

Al día siguiente, la mañana transcurría con otro periodo de calor tras toda la noche diluviando sin cesar. Los ciudadanos estaban algo asustados y confusos por todo lo que estaba pasando, y confiaban en que pronto pasaría. Sin embargo, durante un silencioso desayuno, la tierra comenzó a temblar abruptamente alertando a todo el mundo.

-¿¡Un terremoto?!-inquirió Bruno, asustado.

Fenómenos como esos eran relativamente habituales en Japón, pero ése no se sentía como un temblor común al uso. Aura se agarró a él, igual de asustada, y los dos se escondieron bajo la mesa al igual que todo el mundo, siguiendo las pautas de actuación comunes en relación con este tipo de sucesos. La ciudad se estremeció durante unos buenos segundos y, acto seguido, todo regresó a la normalidad.

Los dos adolescentes asomaron la cabeza, algo inquietos, al tiempo que el resto de personas hacían lo mismo. Nada parecía haberse desprendido y el edificio parecía haber resistido el embate con entereza. Pero un segundo después hubo una abrupta detonación y todo el mundo salió al exterior para ver qué había sido eso. Bruno y Aura, en cuanto lo vieron, se quedaron pasmados.

Y es que groudon había decidido ser el primero en mover ficha, haciendo acto de presencia e intensificando aún más el calor; había hecho aparecer un trozo de tierra en medio del gran lago, sobre el que se encontraba parado, como si estuviera esperando. Justo en ese momento el agua del lago se revolvió y, de golpe, apareció kyogre; nada más hacerlo el tiempo se revolvió de nuevo, comenzando a luchar contra el sol abrasador. Los dos némesis se miraron fijamente a los ojos, sabiendo que la batalla era inminente.

-Oh, no…-masculló Aura entre dientes, asustada.

Los dos se lanzaron un rugido, desafiantes; sin embargo, en ese preciso momento, aparecieron tanto Magno como Aquiles volando con sus pokémon y portando ambas esferas consigo.

-¡Detente, groudon!

-¡No lo hagas, kyogre!

Los dos aterrizaron en la isla donde se situaba el gimnasio, y alzaron las esferas en dirección a sus respectivos pokémon legendarios.

-¡Aquí, groudon, mira, la esfera azul! ¡Te ordeno que te vuelvas a dormir, ahora!-indicó Magno.

-¡Tú también, kyogre, vamos!-hizo lo propio Aquiles.

En ese momento salieron del gimnasio tanto Plubio y Máximo, extrañados por la algarabía, y el líder del gimnasio, al ver el panorama, exclamó.

-¡No, soltadlas, ahora!

Sin embargo no hubo tiempo de nada y las dos esferas comenzaron a brillar, sorprendiendo tanto a Magno como Aquiles; por unos segundos parecía que había funcionado, pero para la sorpresa de todos, incluidos los líderes de ambos equipos, las esferas atravesaron las manos de sus portadores, metiéndose en su interior.

-Oh, no…-masculló Plubio.

Tanto a Magno como Aquiles se les marcó la piel, trazando en ella los mismos surcos que cruzaban la piel de ambos legendarios; gritaron como si se estuvieran quemando por dentro y, acto seguido, comenzaron a levitar hasta terminar a lomos de sus respectivos legendarios. Magno fue el primero en hablar, y lo hizo con la voz cambiada y gritando como un poseso.

-¡Kyogre!

Aquiles fue el siguiente en aullar como un animal,

-¡Groudon!

Por un momento entablaron una conversación de lo más animada entre los dos, siendo oídos por toda la localidad y con sus voces haciendo eco entre las paredes del antiguo volcán.

-¡Sabía que te encontraría aquí, el poder de la naturaleza perdura en la cueva Ancestral!

-¡Sí, aún recuerdo nuestra última pelea, pero ésta vez no te lo dejaré pasar, acabaré contigo para siempre!

-¡No si yo hago lo mismo contigo! ¡Este mundo es demasiado pequeño para los dos!

-No son ellos… no pueden ser ellos…-musitó Bruno, siendo testigo de algo inusual.

-¿¡Qué está pasando, Plubio?!-inquirió Máximo en ese momento, anonadado.

-Las esferas contienen gran parte del poder tanto de la tierra como de ambos pokémon legendarios, un poder incomensurable que va más allá de todo entendimiento, si un humano no la sujeta con cuidado la esfera lo domina por completo. No están hablando ni Aquiles ni Magno, están hablando groudon y kyogre, se han adueñado de ellos.

Y, tras ese último apunte, comenzó la batalla. Kyogre atacó primero lanzando una enorme ola hacia groudon, el cual la interceptó mediante una cuchillada a tiempo, rompiéndola y evitando así que le tocara. Acto seguido cargó un rayo solar potentísimo y lo soltó de golpe, pero kyogre se protegió a tiempo.

-Ahora sí que hay que evacuar la ciudad…-musitó Plubio.

La alarma comenzó a oírse por toda Arrecípolis, poniéndose la gente en movimiento; Bruno y Aura fueron a recoger sus cosas para ayudar a evacuar a la gente, pero Máximo fue hasta ella y la detuvo.

-¡Espera, Aura!

-¡Máximo! ¡Ahora no me puedo entretener, tengo que ayudar a evacuar!

-No te preocupes por eso ahora, escucha, necesito tu ayuda para parar a esos dos ¿recuerdas cuando te dije que visitaríamos la cámara sellada? Tiene que ser ahora.

-¿¡Qué?! ¡Pero no me puedo ir así sin más, tendría por lo menos que avisar a Bruno!

-¡Bruno estará bien, di instrucciones para que le avisaran, él también ayudará pero de otra forma!

-¿Cómo? Máximo, no entiendo nada…-masculló la chica, preocupada.

-Sé que es demasiado abrupto y no ha habido tiempo de organizar nada, pero debemos hacer esto. Por favor… confía en mí…

Las palabras del muchacho terminaron de convencer a la chica, la cual sabía que no tenía nada que temer por Bruno, murmurando de seguido.

-Está bien, vamos…

Sin mayor dilación Máximo sacó a su skarmory y los dos montaron en él, echando a volar en dirección suroeste y dejando atrás una caótica Arrecípolis. Aura confiaba en que el irse ayudaría de cierta forma a toda esa gente. Por el bien de todos.


Mientras tanto groudon y kyogre seguían con su lucha encarnizada, en ella el pokémon legendario rojo hundió sus zarpas en la tierra y un abrupto y fortísimo terremoto sacudió Arrecípolis; algunos edificios cayeron y otros se resquebrajaron, la gente corría desesperada, muchos cayeron al suelo y fueron pisoteados, otros fueron víctimas de los edificios caídos y el resto se echaron al agua. Al no haber otra escapatoria posible muchos decidieron escalar hasta el borde del cráter y tirarse al agua del océano Pacífico; nadie se atrevía a acercarse al lago, por lo que el acceso submarino se volvió inaccesible. Kyogre respondió con un hidrobomba, que groudon bloqueó con otro rayo solar; la intensa sequía que luchaba contra la llovizna imperante facilitaba el uso inmediato de ese tipo de ataques, además de potenciar inmensamente el uso de movimientos de fuego. Aprovechó entonces para lanzar una rápida llamarada en su contra, pero kyogre la apagó de un coletazo.

-¿¡Crees que me vas a parar con eso?! ¡Ingenuo!-gritó Aquiles.

Acto seguido kyogre se sacudió y creó una onda expansiva que peinó toda la zona, saliendo más allá de Arrecípolis; la onda comenzó a elevarse y, poco después, un tsunami se formó en menos de cinco minutos, dirigiéndose hacia todas direcciones. No tardó nada en llegar a ciudad Algaria, donde la gente comenzaba a correr desesperada tratando de salir de esa ratonera; el agua de la playa se alejó unos cuantos metros debido a la cercanía de la gran ola, que alcanzaba los seis metros de altura. Pero dos personas estaban apostadas en medio de la misma, sin ningún tipo de miedo.

-¡Ahora Leti!

-¡Sí, Vito!

Con ayuda de sus pokémon, y usando sus poderes psíquicos, controlaron la gran ola y la obligaron a romper antes de que alcanzara la costa; el tsunami rompió a pocos metros de la playa y la posterior tromba de agua se sobrevino después. Los pokémon de los líderes elevaron a sus entrenadores, que vieron como el agua arrasaba con la playa e inundaba gran parte de la ciudad.

-Al menos no acabará todo destruido-murmuró Leti, viendo con pesar cómo su ciudad se inundaba.

-Sí… fue buena idea llevar a la población a lo alto de la colina -añadió su hermano, igual de consternado.

La gran mayoría de los edificios más modernos resistieron sin muchos problemas la embatida del agua, pero los más antiguos y pequeños no pudieron hacer nada por mantenerse en pie, cayendo en consecuencia. La totalidad de la población de la ciudad se había refugiado en el centro espacial, observando cómo el agua destruía su hogar y llorando en silencio.

En ciudad Colosalia, desde lo alto de sus escarpados acantilados, se podía ver al tsunami acercándose a gran velocidad; cuatro personas lo observaban, con gestos preocupados.

-La situación se ha vuelto un pelín crítica…-murmuró una mujer de mediana edad.

-No mola, no…-murmuró un hombre de edad joven.

Una chica de la misma edad que él y un hombre algo más mayor que la mujer de mediana edad no dijeron nada, viendo venir el gigantesco tsunami con gestos nerviosos.

La ola se acercaba cada vez más deprisa, parecía imposible detenerla; pero en un momento dado se sucedieron varios resplandores, cuatro balls se abrieron y, de seguido, las cuatro personas corearon.

-¡Hiperrayo!

Cuatro poderosos hiperrayos salieron disparados hacia la ola, uniéndose en un momento dado y formando uno sólo que duplicó su potencia; el hiperrayo potenciado se encontró con el tsunami e hizo fuerza sobre un solo punto del mismo hasta que finalmente hizo explosión, la cual provocó que la ola rompiera antes de tiempo. Al final, una fuerte tromba de agua fue lo único que llegó a la costa, pero los altos y rocosos acantilados de la isla pararon el agua sin problemas.

-Buen trabajo…-murmuró el hombre de avanzada edad.

-Sí… pero me preocupa el resto de ciudades…-comentó la chica joven, mirando al horizonte preocupada.

-En ese caso no nos quedemos parados ¿no os parece? La gente necesita nuestra ayuda, vamos a rockear-sugirió en ese momento el chico joven, con desparpajo.

-Coincido contigo, querido-asintió la mujer de mediana edad.

Sin decir más, los cuatro se movieron rápidamente, dejando atrás ciudad Colosalia.

Mientras tanto, en pueblo Oromar se desconocía lo que ocurría y vivían totalmente ajenos a lo que estaba sucediendo; el pueblo entero destacaba por flotar sobre un gran banco de corsola, era una localidad de arraigadas costumbres de mar. Unos ancianos tomaban el aire al lado de una de las casas, totalmente inconscientes de lo que se les echaba encima.

-El tiempo está raro…-comentó uno de ellos en ese momento.

-Sí…

Tras una breve pausa, volvió a hablar con gesto sereno.

-Por cierto, hoy no se ve la isla Espejismo…

-No…

Se quedaron en silencio una vez más, dejando pasar el tiempo pensando en sus cosas; pocos minutos después se comenzó a oír un leve murmullo que fue aumentando poco a poco a cada segundo que pasaba, uno de ellos se dio la vuelta para comprobar qué era eso y se quedó blanco ante lo que vio.

-¡Ah, Octavio, es… es…!

-Sí…

Cuando se quisieron dar cuenta el tsunami pasó por encima del pueblo, fue todo tan rápido que no se enteraron; de hecho, tampoco era seguro si el pueblo estaba ahí antes del impacto.

En ciudad Portual y en ciudad Calagua ya se había transmitido el aviso y se estaban evacuando las dos, pero de una forma demasiado lenta y poco organizada; en cuanto la ola alcanzó ciudad Calagua no se había evacuado aún ni la mitad. La playa fue borrada y el agua se llevó casi toda la arena, embarrando las calles de la ciudad, que soportaban como podían las embatidas del agua; los edificios más altos resistían, pero las casas más pequeñas y antiguas no, siendo arrastradas por la tremenda fuerza del agua, así como coches y otros objetos más pequeños que tampoco resistieron las corrientes. El agua llegó hasta un poco más allá de la entrada de la ciudad, justamente tras el final de una cola de tráfico enorme, formada por los desplazamientos.

En ciudad Portual tuvieron más suerte, ya que las islas y otros cuerpos de tierra que había entre medias sirvieron de muro para parar en gran parte la fuerza de la ola, pero no evitaron que el nivel del agua subiera igualmente e invadiera las calles; los barcos del puerto llegaron a embarrancar en tierra firme al ser arrastrados, el mercado fue arrasado y hasta el museo marítimo se inundó.

En el resto de la prefectura el tiempo inestable se encargó de hacer estragos hasta en las localidades más alejadas, incluso el monte Cenizo se reactivó de golpe en cuanto groudon comenzó a pelear, burbujeando su cráter con inusitada fuerza y amenazando con una nueva erupción que obligó a evacuar pueblo Lavacalda como medida de precaución.

Todo Hoenn parecía estar vivo de repente, amenazando a todos sus habitantes. Y eso tan sólo era el principio.


Mientras tanto, en Arrecípolis, la batalla entre los dos titanes continuaba sin dar muestras de ir a parar por parte de ambos pokémon legendarios; aun a pesar de provocar el tsunami, groudon aprovechó el momento para acercarse a kyogre y asestarle un fuerte golpe en la cabeza con cuchillada, el cual respondió con un súbito hidrobomba para alejarlo que groudon no tuvo tiempo de esquivar, notándolo en sus carnes.

-¡Argh, no sabes cuánto te odio!-musitó el pokémon legendario de tierra a través de Magno.

-¡Oh, seguro que no tanto como yo!-masculló el de agua por boca de Aquiles.

Una nueva hidrobomba salió disparada hacia delante, pero otro rayo solar lo detuvo en seco, quedando ese intento de hacerse daño en nada. De nuevo se echaron uno encima del otro para hacer uso de su fuerza bruta, mientras seguían espetándose cosas entre sí.

-¡Este mundo me pertenece, gracias a mí tanto humanos como seres pudieron asentarse, yo les di un hogar donde progresar y salir adelante!

-¡Sigue soñando, ingenuo, yo les di la vida, sin mí hubieran perecido totalmente resecos, soy yo quien se merece un lugar en este mundo más que nadie!

-¡Ah, ahora te las das de divino, me pregunto qué opinará Él al respecto!

-¡Pues lo mismo que tú, desgraciado! ¡Acabaré contigo de una vez por todas!

-¡Me encantaría verlo!

Los dos respondieron con un potente golpe cabeza que les dejó momentáneamente alelados, pero retomaron enseguida el combate intercambiándose golpes sin cesar.

Por su parte Bruno ayudó a evacuar en todo momento sin hacer caso a los chillidos de los legendarios, sin embargo se dio cuenta enseguida que había perdido de vista a su chica.

-¡Espera! ¿Aura? ¿¡Dónde estás?! ¡Aura!

-¿Es usted Bruno?

Esa cascada voz le hizo darse la vuelta y vio entonces a un señor mayor mirándole atentamente.

-Ah, sí, soy yo…

-Me han pedido que le comunique que su amiga esta con el señorito Peñas, para que no se preocupe-anunció el anciano.

-Ah, vale, menos mal…-suspiró él, aliviado.

-Pero se requiere de su presencia en la cueva Ancestral, le están esperando allí.

-Ah, vale… ¿y dónde está?

-Se encuentra al otro lado de la ciudad, pasada una callejuela que baja hacia el sur… yo le guio, sígame-indicó el anciano.

Tanto Bruno como el anciano se pusieron en marcha, teniendo que dar un amplio rodeo hacia el otro lado de la ciudad; durante el camino hubo varios temblores fruto del enfrentamiento entre groudon y kyogre que sacudieron la tierra, haciendo caer varios balcones y tejados; la gente corría despavorida buscando una forma de salir de allí, las autoridades evacuaban de la forma más ordenada y controlada posible, pero el miedo y el hecho de que dos pokémon tan antiguos estaban ahí y ahora luchando entre sí no ayudaba a conservar la calma.

Finalmente, y tras pasar por una zona llena de cascotes, llegaron a la cueva ancestral, la cual se encontraba precedida por una vistosa y antigua arquería de piedra ricamente labrada. El anciano se quedó custodiándola y él se adentró en ella a no más tardar. No era muy grande ni muy profunda, se encontraba iluminada artificialmente mediante una serie de antorchas encendidas y, en la última estancia, se encontró con un lago subterráneo que parecía brillar con luz propia en un tono verdoso de lo más curioso y característico. Las paredes de piedra de la caverna se encontraban llenas a ambos lados de tanto rubíes como zafiros incrustados, dando al lugar un contraste muy notable. Plubio se encontraba allí, mirando al agua con gesto escrutador y preocupado.

-Hola, Plubio-saludó el chico, nervioso.

-Hola Bruno… Máximo me dijo que eras un chaval bastante prometedor.

-Sí, bueno, supongo que sí…

El líder del gimnasio suspiró y preguntó acto seguido.

-¿Te han hablado alguna vez de este lugar?

-Sí, algo nos explicó Máximo, pero no muy a fondo…

-Lógico y normal, ya que después de todo sólo unos pocos tienen permitido entrar aquí. Se dice que en este lugar reposa todo el poder y la sabiduría de los ancestros, un poder tan antiguo como infinito, cuya existencia se remonta a los principios mismos de este planeta cuando estaba en sus etapas tempranas de vida. ¿Qué sabes de todo esto, Bruno?

-Pues lo básico, lo que enseñan en la escuela… que se formó hace aproximadamente unos 4550 millones de años, y que la vida surgió unos mil millones de años después. Que la actividad volcánica imperante de su núcleo fue formando poco a poco la atmósfera, la cual condensó el agua y llenó la superficie terrestre. Que ésta se fue asentando poco a poco, formándose los continentes. Y que del agua misma surgió la vida…

-Exacto, esa es la aproximación científica, pero si le preguntas a un teólogo te contará una historia distinta. Historias distintas, pero mismo resultado: la vida. Sí, eso es lo que nos ha traído hasta aquí. Tanto groudon como kyogre ayudaron en su día a establecer la vida en la tierra, y ahora luchan por su supremacía y acaparar todo ese poder que se encuentra aquí guardado a buen recaudo ¿por qué crees que lo ansían tanto?

Esa pregunta cogió desprevenido al chico, no muy seguro de qué responder al respecto; aun así echó las cartas al vuelo, teniendo en cuenta sobre todo lo que Aura llegó a plantear, murmurando con cuidado.

-Bueno, tal vez haya algo aquí que les interese… algo más espiritual que físico.

Ese comentario llamó la atención de Plubio, el cual asintió mientras comentaba.

-Sí, veo que pensamos igual. La conexión entre esta cueva y el monte Pírico ha sido tema de estudio desde hace mucho tiempo, y yo mismo no puedo evitar hacerme preguntas al respecto. Es posible que las respuestas estén más cerca de lo que nosotros mismos pensamos, sin embargo por otro lado no quiero pecar de imprudente, después de todo no quiero quebrantar el lugar que yo mismo juré proteger tiempo atrás.

Tras eso el líder se agachó frente al agua, alzando una mano como queriendo tocar su superficie, pero se contuvo por un momento y volvió a hablar.

-A decir verdad nunca he interactuado con el agua, y me da reparo hacerlo. Después de todo estamos hablando de un poder que va más allá de nuestra propia comprensión. Pero dado que no encuentro nada que nos pueda ayudar a calmar la furia de groudon y kyogre, no me queda más remedio. He consultado todas las fuentes posibles y nada he encontrado, espero hallar respuestas aquí.

-¿Puedo hacerte una pregunta, Plubio?-inquirió Bruno en ese momento.

-Claro, adelante.

-¿Por qué yo? Quiero decir, podrías haber pedido ayuda a cualquier otro, incluso a Máximo ¿por qué has querido que sea yo quien te ayude?

Esa pregunta pareció pillar desprevenido al líder de gimnasio, el cual esbozó una sagaz sonrisita antes de contestar.

-Creo que ya sabes la respuesta a esa pregunta ¿no crees?

Tras eso Plubio no dijo nada más y tocó el agua suavemente, dando un toque a su superficie con la yema de sus dedos; las ondas peinaron el agua, al tiempo que ésta comenzaba a cambiar. Y entonces, como si una pantalla de cine se tratara, comenzaron a pasar muchas imágenes que sorprendieron a los dos más para mal que para bien. Y es que en ellas salían cosas inenarrables, tan sólo muerte, destrucción y caos a una escala inimaginable; ciudades arrasadas por volcanes, maremotos, sequías e inundaciones. Vieron a Londres inundarse al pasar un maremoto sobre la barrera del Támesis, que precisamente protegía a la ciudad de eso mismo. Viena y Venecia siendo tragadas por el agua. Antiguos volcanes como el Vesubio, el Etna, el Krakatoa, el Tambora, el Pinatubo o el Nevado del Ruiz entrando en erupción de nuevo a una escala nunca antes vista en ellos. Nueva York siendo víctima de otro tsunami. San Francisco cayendo sobre su propio peso en el fondo de una enorme dolina. La caldera de Yellowstone erupcionando a lo bestia. Lugares emblemáticos como el Kremlin o el Reichstag alemán destruyéndose. Atenas derrumbándose con el Olimpo al fondo partiéndose en dos. Era demasiado.

-Creo… creo que nos está mostrando nuestro futuro…-musitó Bruno, horrorizado.

Plubio no encajaba del todo lo que veía, era demasiado impactante como para ser el futuro… ¿o tal vez sí? Groudon y kyogre eran capaces de seguir luchando hasta el mismísimo final. Y si eso pasaba, estarían todos condenados. No habría salvación posible.

-Dejémoslo, Plubio, creo que no ha sido una buena idea mirar…-sugirió el chico, tratando de apartarlo de la orilla.

Plubio se apartó un poco, aún algo abrumado, pero al moverse tan cerca del borde Bruno resbaló y cayó al agua; por un momento trató de subir a la superficie, pero lo que vio le dejó alucinado.

Y es que no había nada, una negrura sin fin parecía extenderse hacia todas direcciones en un vacío intemporal inabarcable; por un momento le dio la sensación de que debía avanzar, comenzando a bracear hacia delante y, en cuanto lo hizo, algo apareció ante él brillando con la fuerza de mil soles. Se tuvo que detener, tratando de vislumbrar mejor lo que veía, y por un momento le dio la sensación de que se trataba de un huevo.

Antes de que pudiera ver nada más, todo se llenó de blanco y comenzó a haber color, al tiempo que veía cómo una esfera suspendida en el vacío cósmico se iba haciendo más y más reconocible conforme pasaban los segundos. La tierra emanaba un aura dorada sin igual que parecía provenir de su mismo interior; groudon y kyogre trabajaban en conjunto, dando forma a ese nuevo y hermoso planeta, siendo supervisados por una criatura más que le sorprendió y tranquilizó a partes iguales. Su aspecto era el de un enorme dragón verdoso de orejas puntiagudas, larga y filosa cola y con unos ojos amarillos y vigilantes que no les quitaba ojo de encima; a su vez, éste dragón se encontraba coronado por una luz brillante con forma ovalada que se encontraba suspendida en lo más alto del firmamento. Al parecer todo marchaba como debía y la tierra seguía su curso de manera lenta e inexorable.

Pero entonces el dragón verde dejó de supervisar a ambos colosos para atender otros menesteres y éstos comenzaron a actuar por su cuenta y riesgo, desatándose así una cadena de nefastos acontecimientos que, si bien sacudieron la tierra a un ritmo peligroso e inestable, la siguieron dando forma y color. El aura dorada se fue concretando poco a poco en un solo punto, y tanto groudon como kyogre concentraron sus esfuerzos y luchas en llegar hasta allí. Fijándose un poco mejor pudo ver que se trataba ni más ni menos que donde él mismo se encontraba. Y entonces, en un visto y no visto, el dragón verde reapareció de improviso, encaró a ambos titanes y, con un solo agudísimo y prolongado chillido, subyugó a ambos legendarios. Acto seguido hundió sus zarpas en la tierra y sacó entonces dos esferas de luz que se convirtieron en sendas esferas roja y azul, entregándoselas a dos pokémon más que apenas logró ver quiénes eran, puesto que en ese momento notó como alguien tiraba de él y volvía a la superficie, al tiempo que una bocanada de aire le devolvió a la realidad.

-¿¡Estás bien?!-inquirió Plubio, apuradísimo.

-Sí, sí, tranquilo…

-¡Oh, no, no, esto resultará una grave ofensa, no debí…!

-No… no, no, he visto algo…-explicó Bruno atropelladamente.

-¿Cómo? ¿Qué has visto?

-He visto… la solución al problema…

Plubio le miró con gesto asombrado, al tiempo que el chico comenzaba a explicar entrecortadamente.

-Un dragón… un dragón verde llegaba desde el cielo y con un solo chillido calmaba a kyogre y groudon…

-Un dragón verde…-repitió Plubio, asimilándolo.

-Sí… era enorme, intimidó a los dos con solo mirarlos…

El líder de gimnasio se quedó muy pensativo, sopesando sus palabras y pensando a toda velocidad; miraron de nuevo al agua y vieron entonces otra escena reflejándose en su superficie, en la cual el dragón verde volaba hasta una torre muy alta y se posaba en su cima, sumiéndose así en un profundo letargo.

-El Pilar Celeste…-musitó Plubio, anonadado.

-¿Qué?

-El Pilar Celeste… fue una alta torre que se levantó hace muchísimos años para que sirviera de bastión y como torre de vigilancia durante los tiempos de guerra en esta parte de Japón. Se creía destruido desde el año 1200 tras un terremoto…

-Pues si eso no es así… puede que ese dragón verde siga allí-supuso Bruno rápidamente.

-Y pueda ayudarnos de nuevo, claro, sería fantástico…

En ese momento otro temblor, mucho más fuerte que el anterior, retumbó por la caverna y las aguas del lago se revolvieron por un momento.

-¡Tenemos que darnos prisa, vamos!-indicó Plubio, con premura.

-¡Sí, venga!

Los dos salieron de la cueva en busca del Pilar Celeste y la única salvación del mundo. Mientras tanto, groudon y kyogre seguían luchando sin cesar.


¡I'm back, bit*es! XD y ahora sí que sí, empieza lo bueno, y qué mejor que con una batalla de lo más mejorada y realista, ya que en el juego se gritan un par de veces y poco más, es lo que tenía la Game Boy Advance, que no daba para más. Si los remakes se hubieran centrado más en Esmeralda que sólo en las ediciones base seguramente hubiéramos tenido unas secuencias de video de la ostia, pero no, megaevolución bicos potato y una excusa para romper al trío creador a una escala absurdamente atroz. Pero bueno, me dejo de rajar y os sigo contando.

La cosa continuará en el siguiente capítulo, por supuesto, iré desgranando los siguientes acontecimientos poco a poco para poder contarlos mejor, pero en esencia sucederán simultáneamente, de forma parecida a la anterior generación a la hora de despertar a lugia y ho-oh, aunque no de forma tan seguida y apresurada, eso sí.

Pero bueno, no mucho más al respecto de momento, me pongo con el siguiente ya mismo, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!