Capítulo 34
Un misterio sellado
Al mismo tiempo, y yendo en dirección diametralmente opuesta, Aura y Máximo volaban hacia pueblo Oromar mientras él la iba explicando.
-¡En cuanto lleguemos a pueblo Oromar debemos tomar dirección oeste, dejándonos llevar por las corrientes oceánicas lo más al sur posible!
-¿Y eso por qué?-inquirió la chica.
-¡Porque es la única forma de llegar hasta nuestro objetivo!
Tras varios minutos más volando velozmente, llegaron al lugar donde en teoría estaba pueblo Oromar, sin embargo no vieron nada en varios metros a la redonda.
-¿No estaba aquí pueblo Oromar?-inquirió ella en ese momento.
-Así es… oh, no, tengo una horrible corazonada…-musitó Máximo, horrorizado.
-¿A qué te refieres?
-Antes kyogre provocó un tsunami…
Aura abrió los ojos como platos, entendiendo las implicaciones del hecho en sí y se llevó las manos a la boca, en un gesto horrorizado.
-No puede ser…
Dado que la localidad no se veía en ningún lugar todos los signos apuntaban a ello, sin embargo les llamó la atención que no hubiera ni un solo resto del mismo en varios kilómetros a la redonda; estuvieron buscando indicios que sugirieran lo contrario, sin embargo tuvieron que aceptar la abrumadora realidad: pueblo Oromar ya no existía. Dedicaron un minuto de silencio por las víctimas y continuaron volando un rato más hacia el oeste hasta encontrar un pequeño islote donde aterrizar.
Una vez en tierra firme Aura sacó a su wailord, subiéndose los dos a su ancho lomo y dejándose llevar por las fuertes corrientes del oeste. Iban muy callados, aún impactados por lo que acababa de suceder.
-¿Cómo ha podido pasar esto?-musitó Aura en un momento dado.
Máximo notó enseguida su pesar y la habló rápidamente.
-No te culpes, nadie se esperaría un tsunami así, y mucho menos proveniente de un pokémon como kyogre. Simplemente fue… un desgraciado accidente.
Aura asintió lentamente con la cabeza, como si le costase asimilar las palabras.
-Pueblo Oromar era un pueblo de costumbres de mar, estaban acostumbrados a todo, pasaron por miles de tormentas y aun así siguió allí. Pero claro, no es lo mismo una tormenta que un tsunami…
-Ya, pero aun así… toda esa gente…-masculló Aura, dolida.
-No voy a enmascararlo, es un suceso terrible, y ojalá hubiéramos podido estar ahí para ayudarles. Pero no había nada que pudiéramos hacer, todo sucedió demasiado rápido. No te martirices más, no ha sido culpa tuya ni de nadie.
La chica quiso decir algo, pero pn ese momento la corriente dejó de arrastrarles y Máximo comprobó la zona, viendo que se encontraban en un lugar donde las corrientes parecían rodear una abrupta depresión en el fondo marino donde el color del agua era mucho más oscuro.
-¡Es aquí! Bien, prepárate para una inmersión.
Se prepararon como es debido, poniéndose un traje de neopreno por encima de la ropa y sacando dos bombonas Devon; a una señal de Máximo, wailord tomó aire y se zambulló en el agua. La sima en esa zona era algo abrupta y debido al gran tamaño del pokémon costó avanzar, pero wailord no desistió e hizo fuerza hacia abajo, consiguiendo pasar; continuaron buceando un rato más hasta llegar a una roca que poseía unos símbolos que llamaron la atención a Aura.
-Ah, el sistema codificado…
Mediante señas Máximo indicó a wailord que emergiera en ese punto, haciéndolo rápidamente.
Una bocanada de aire la hizo quitarse el tanque de oxígeno y mirar el lugar donde estaban, una especie de cueva submarina, horadada en la roca, donde habían muchas rocas con los mismos signos parecidos al braille. Se encontraba iluminada artificialmente mediante una serie de potentes focos alimentados por una serie de baterías.
-Vaya ¿es aquí?-inquirió la chica, alucinada.
-Así es, la cámara sellada, la descubrí yo hace varios años cuando exploraba la zona con mis pokémon. La he estado estudiando desde entonces y creo haber desentrañado su misterio, al menos en parte-explicó Máximo, poniéndose cómodo.
En esa zona de la cámara había una serie de piedras que sobresalían del suelo, donde permanecían las inscripciones talladas en la propia piedra.
-¿Cuántos años tiene?
-No es algo que lo tenga asegurado, pero… tendrá como unos mil seiscientos años, puede que algo más. Creo que la construyeron para esconder algo… o al menos eso creo, no está hecha para que nadie habite en ella-explicó Máximo.
-Ciertamente, está demasiado bien escondida como para que alguien se asentara aquí…
-Exacto, sería demasiado engorroso vivir en un lugar así…
La chica se acercó a las piedras, contemplando las muescas en la roca sin poder evitar sentir una tremenda fascinación al respecto; que un vestigio así hubiera podido sobrevivir hasta ahora la parecía simplemente impresionante, era como si lo hubieran hecho expresamente.
-¿Qué pone en estos?-inquirió Aura, llena de curiosidad.
-Nada relevante, tan solo es el alfabeto transcrito a este código, pero lo interesante viene al fondo del todo.
Siguió a Máximo hasta la siguiente estancia, a la cual había sido accedida excavando un túnel en la pared del fondo; en ésta, algo más espaciosa que la anterior, había más rocas talladas con el mismo código, además de un pequeño lago interior junto a una última inscripción, de las más largas de todas.
-Aquí es donde está lo interesante…
-¿Qué pone en estas?
-Rezan lo siguiente: Esta cueva ha sido nuestro hogar, lo que somos se lo debemos a los pokémon. Pero los encerramos para siempre, tuvimos miedo. Quienes posean valor y esperanza, abren la puerta hacia un pokémon eterno.
-¿Pokémon eterno?-repitió Aura, extrañada.
-Eso mismo me pregunté yo cuando logré desentrañar su significado, no sabía a qué podía hacer referencia, pero entonces lo comprendí mejor cuando esclarecí la del fondo del todo.
Los dos observaron a la susodicha, la cual parecía mirarlos atentamente desde donde estaban; por su parte, Máximo la leyó en voz alta.
-Pone: Primero wailord, luego relicanth…
-Ah, precisamente los pokémon que yo tengo… pero ¿por qué ellos?-inquirió la chica, extrañada.
-Parece complicado de comprender, pero en realidad es mucho más sencillo de lo que parece. Relicanth pertenece a una especie que no ha cambiado en todo este tiempo, aun a pesar de ser un pokémon de agua es capaz de andar por el fondo marino con sus aletas, lo que da lugar a pensar que, hace miles de años, era una especie capaz de vivir en tierra firme hasta que la propia evolución la acabó relegando a vivir en el mar. Al contrario, wailord es un mamífero que necesita respirar oxígeno cada cierto tiempo, sin embargo acabó viviendo en el mar junto con otras especies marinas. ¿Qué sacas de todo esto?-inquirió Máximo, con gesto escrutador.
Aura se lo pensó bien antes de decir nada, comentando al poco rato.
-Pues que existe cierta correlación entre las dos especies, que además se caracterizan por ser de lo más longevas… espera, un pokémon eterno…
-Exactamente. Y creo que si los ponemos en el orden que nos indican en el lago, algo interesante ocurrirá-aseguró Máximo, con total certeza.
Dado que no perdían nada por probar Aura sacó a wailord, el cual se posicionó en primer lugar en el lago, y luego a relicanth, que hizo lo propio tras suyo; se alinearon por unos segundos y, acto seguido, algo ocurrió. Las inscripciones brillaron por un momento y un temblor sacudió la cámara entera; acto seguido, un ruido muy lejano resonó por la estancia antes de volver todo a la normalidad.
-¿Qué ha sido eso?-inquirió Aura, extrañada.
-Parece como si… se hubieran abierto una serie de puertas en un lugar lejano. Estamos muy cerca…-masculló Máximo, muy seguro de sí mismo y particularmente excitado y con la frente perlada de sudor.
-¿A qué te refieres? Máximo ¿estás bien? Te noto algo alterado…-observó la chica, preocupada.
-Ah, sí, perdona, es la emoción… vamos fuera, rápido.
Aura recogió a sus pokémon y regresaron a la superficie, donde el tiempo empeoraba por momentos; las olas alcanzaban los seis metros de altura y llovía con gran ímpetu, intercalándose en todo momento con periodos de calor achicharrante.
-¿Qué hacemos ahora?-inquirió la chica, un tanto perdida.
-Sólo espera…-pidió en ese momento Máximo, sacando entonces la misma tablilla de piedra que le llegó a enseñar en Arrecípolis.
Estuvo haciéndole varios retoques a la misma con un punzón, grabando nuevas muescas que completaron el conjunto faltante y, en cuanto terminó, un rayo de energía salió disparado de la misma hacia tres direcciones distintas.
-Llamada efectuada-masculló Máximo entre dientes.
-¿Llamada? ¿Qué ha sido eso?-inquirió ella, extrañada por su forma de actuar.
-Escucha, Aura, groudon y kyogre seguirán luchando y nada les hará parar, a no ser que hagamos algo por paliar el daño que provocan. Hace miles de millones de años, vivían en Hoenn tres pokémon nacidos de los elementos que conformaban la tierra: de la roca, del acero y del hielo. La gente les temía y decidieron encerrarlos, cayendo éstos en un profundo sueño. El poder de que la propia tierra les otorgó, por influencia de tanto groudon como kyogre durante el tiempo que estuvieron dando forma al mundo, les hace capaces de hacerles frente y contener su fuerza, pero no pudieron hacer tal cosa en su día al estar encerrados. Ahora es cuando necesitamos su ayuda-explicó Máximo con detenimiento.
Antes de que Aura pudiera preguntar algo, tres manchas en el cielo comenzaron a acercarse a gran velocidad hasta acabar frente a ellos; alucinada por lo que veía, y deseosa por saber más, sacó su pokédex y se informó.
-Regirock, el pokémon pico roca; está enteramente formado por rocas y cantos rodados. Si se le desprendieran partes del cuerpo en combate, es capaz de reparararse agregando rocas nuevas. Fue encerrado y matenido lejos durante mucho tiempo.
Tras identificar a ese, la movió hacia el siguiente.
-Regice, el pokémon iceberg; está formado en su totalidad por hielo proveniente de las sucesivas glaciaciones que tuvieron lugar a lo largo de todos los periodos, desde el proterozoico hasta el holoceno, aunque también hay restos de hielo antártico. Su cuerpo es tan frío que ni el fuego más intenso puede derretirlo, libera y regula un aire gélido de doscientos grados centígrados bajo cero que deja congelado todo lo que toca.
Y, tras identificar a ese, fue a por el último.
-Registeel, el pokémon hierro; su cuerpo está compuesto del metal más duro que hay, una misteriosa sustancia que, además de ser muy sólida, se contrae y dilata con facilidad. Aun a pesar de esto su cuerpo parece estar hueco, por lo que se especula que el compuesto de este metal no es de origen terrestre. Fue aprisionado por la gente en tiempos antiguos.
-Entonces… ¿éstos son…?
-Así es… los tres regis… libres al fin.
Los pokémon legendarios les miraban atentamente, aunque no lo parecía puesto que en sus caras había más marcas punteadas; brillaban intermitentemente con destellos rojizos, parecía que les estaban diciendo algo. Máximo alzó la tablilla de piedra y exclamó.
-¡Os he liberado de vuestro cautiverio porque necesitamos vuestra ayuda! ¡Por culpa de unos egoístas humanos, groudon y kyogre han despertado de nuevo y destruirán todo lo que existe si siguen así! ¡Necesitamos vuestra fuerza!
Los tres regis emitieron una serie de curiosos y extravagantes sonidos y sus caras punteadas brillaron fugazmente; la tableta en las manos de Máximo brilló de igual forma y, de golpe, se rompió.
-¿Van a ayudarnos?-inquirió la chica, preocupada.
-Sí, claro que van a ayudarnos… es… genial…-musitó Máximo, notando entonces un incipiente y agudo dolor en el brazo izquierdo y dejándose caer al suelo.
-¿Máximo? ¡Máximo! ¿¡Qué te pasa? ¡Máximo!
¡Chan, chan, chaaaaaan! XD es posible que ya os lo vierais venir, pero sí, como ya os dije en su momento quiero seguir un poco la estela del manga, el cual en ese sentido lo hizo estupendamente, pero me voy a desmarcar y voy a mejorar ese nefasto e incomprensible final que tiene la saga Rubí y Zafiro. Este capítulo ha salido más cortito que los anteriores, pero quería delimitar bien lo que va ocurriendo, así que era necesario separar los acontecimientos que suceden entre Aura y Bruno para que no se vea ni se sienta confuso. En el siguiente capítulo se concretará ya todo y habrá espacio para hablar de lo que está sucediendo con Máximo, así que no os preocupéis en ese sentido.
Y nada más de momento, me pongo con el siguiente a no más tardar que hay mucha tela que cortar, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
