Capítulo 35

La última resistencia

Al mismo tiempo, y no muy lejos de allí, Bruno y Plubio se acercaban a la zona a lomos de latios, donde se creía que el Pilar Celeste se alzaba.

-¿Por qué será que no me sorprende verte con un pokémon como latios? Máximo tenía razón sobre ti, debes de ser un entrenador excepcional…-comentó Plubio en ese momento.

-Ah, bueno, tampoco es para tanto… aunque cuando todo esto pase me encantaría luchar contra ti por la medalla-admitió el chico.

-Sí, a mí también me gustaría comprobar por mí mismo tu fuerza, pero por ahora debemos encontrar el Pilar Celeste.

-Pues sí… ¿Y por dónde dices que estaba?

-Por esta zona, oculto entre varias islas con bastantes formaciones rocosas casi tan altas como la propia torre, se trataba más de una torre de vigilancia que de guerra-explicó el líder de gimnasio.

Bordearon varias de esas islas, siendo unas más grandes que otras; tal como dijo Plubio eran muy rocosas y era difícil dar un paso por ellas, por lo que eran islas vírgenes, sin ningún vestigio humano en ellas. Se notaba además el paso del reciente tsunami por ellas, estando algunas anegadas y otras parcialmente mojadas.

Sin embargo en ese momento a Plubio le llamó la atención un pequeño acceso en una de esas islas, comentando rápidamente.

-Mira allí, parece haber una cueva, desciende a ver.

Bajaron hasta la abertura en la roca, por la cual podía pasar de puro milagro una persona puesta de lado, pero dos juntas no.

-Entra tu primero, yo te sigo.

Bruno tuvo que arrastrarse para poder pasar, siendo seguido por Plubio inmediatamente después; pero cuando fue a prepararse, otro temblor sacudió la zona y la abertura en la roca se cerró, haciendo imposible cruzar al otro lado.

-¿¡Plubio?!

-¡No puedo pasar, el temblor ha cerrado la grieta, tendrás que continuar tú!

-¡Está bien!

-¡Llámame al pokénavegador si me necesitas para lo que sea!

Latios se había quedado al otro lado junto con Plubio y se mostraba preocupado por su entrenador.

-No pasa nada, tranquilo, seguro que lo consigue-le tranquilizó el líder de gimnasio.

Sin poder hacer mucho más salvo esperar, estuvo contemplando el paisaje de la zona, el cual podría verse mucho más bonito si no fuera por el clima cambiante imperante; sin embargo vio algo en un pequeño islote no muy lejos de allí que le llamó la atención.

-Espera ¿ése no es Máximo?

Cogió unos prismáticos que llevaba consigo y estuvo echando un vistazo, viendo enseguida cuál era la situación y exclamando de seguido.

-¡Oh, no, Máximo! ¡Latios, necesito que me lleves hasta él, por favor!

El pokémon legendario aceptó sin dudar y voló rápidamente hasta allí, aterrizando al lado de Máximo y Aura, la cual estaba arrodillada a su lado y muy preocupada.

-¡Máximo! ¿¡Qué te ocurre?!-inquirió Plubio.

-Plubio… lo he conseguido, los he despertado…-musitó Máximo, señalando a los tres regis.

En otras circunstancias se hubiera mostrado impresionado ante la presencia y magnificencia de esos tres grandes colosos, sin embargo lo que ocurría ante sus ojos era mucho más importante. Y la rabia que sentía al respecto floreció casi al instante, comprendiendo lo que su mejor amigo había hecho.

-Te está dando un ataque… lo sabía, sabía que me mentiste, y aun así te expusiste hasta tal punto ante semejante esfuerzo ¿¡cómo no me dijiste nada?! ¿¡Por qué lo has hecho?!

-No quería preocuparte, viejo amigo… después de todo tengo una responsabilidad y no podía eludirla, tenía que hacerlo, compréndelo…

-¡Pero no estabas solo en esto, podría haberte ayudado perfectamente si me lo hubieras pedido! ¡Y ahora, ahora…! ¡Eres un maldito necio!

-Lo sé, un necio que ya no tiene nada que perder después de todo, salvo una sola cosa…

Antes de que Plubio pudiera responder a eso, en ese momento Aura intervino rápidamente.

-¡Eso no importa ahora, tenemos que llevarle a un hospital!

-No… mi tiempo ya ha pasado, ya no me queda mucho… pero esto ha de hacerse, sí o sí…

-¡De eso nada! ¡Tú no te vas! ¿¡Me oyes?! ¡Me niego a perderte así!-gritó Plubio tratando de levantarle, pero Máximo hacía oídos sordos y se echaba en el suelo, abandonando toda voluntad por seguir adelante.

Por su parte la chica también hizo todo lo posible por alentarle, sin embargo Máximo se dirigió a ella con mucha seguridad.

-Aura, escucha… he sido yo quien los ha despertado, pero necesitan a alguien que los guíe y les diga qué hacer para derrotar a kyogre y groudon. Te necesitan a ti, Aura.

Esa revelación dejó por un momento a la chica anonadada, sin saber muy bien qué decir al respecto.

-¿¡Qué?! Pero, yo…

-Sé lo que me vas a decir y no. Tú eres capaz de todo y más, lo sé muy bien, eres una chica fuerte que ha conseguido superar la más dura de las adversidades. Recuerda lo que te dijeron desde el más allá… tenían razón. Es tu momento, Aura.

Las palabras del hombre dejaron de piedra a la chica, que no pudo evitar pensar en lo sucedido aquella vez en el monte Pírico. Ésta vez el volver a recordarlo no le dio miedo, sino todo lo contrario. Las palabras de aquel ser, claras y concisas, retumbaron en su memoria diciéndola lo que tenía que hacer. Una sensación cálida y reconfortante la inundó y, una vez más, las palabras de su madre volvieron a su memoria. Y así, con un gesto lleno de determinación y decisión grabado en su rostro, murmuró.

-Lo haré.

Ante eso Máximo esbozó una orgullosa sonrisa, murmurando de seguido.

-Sí, sabía que estarías dispuesta a…

Sin embargo no pudo continuar, puesto que lanzó un grito al notar cómo su corazón comenzaba a fallar; Plubio le miraba impotente y con lágrimas en los ojos, sin embargo el chico reunió sus últimas fuerzas para dirigirse a él.

-Plubio… toma, tengo algo para ti…

Tras decir eso abrió una bolsa de deporte que llevaba consigo y sacando una capa blanca de ella que a Aura se le antojó extrañamente familiar.

-Sabes lo que significa esta capa. Y sabes qué representa también si la llevas. Ahora es tuya, cógela.

-No… no la voy a coger porque tú la seguirás llevando ¿me oyes? Nadie se merece llevarla más que tú-inquirió Plubio, con la voz quebrada.

-Plubio… me muero… la liga Pokémon necesita un campeón, lo sabes bien. Y sé mejor que nadie que tú tienes aptitudes más que de sobra para serlo-susurró Máximo, al límite de sus fuerzas.

Aura se quedó helada tras esas palabras, comprendiendo su significado.

-Máximo… tú… eres el campeón…

-Así es… pero ahora lo es él-explicó él, forzando a Plubio a coger la capa.

Tras eso Máximo miró al cielo, sintiendo cómo la vida se le escapaba; antes de nada, murmuró.

-Gracias por todo, Aura… eres la chica más brillante que he conocido nunca…

La aludida, con lágrimas surcando su enrojecida cara, agradeció sus palabras cogiéndole de la mano.

-Adiós, amigo… no, hermano… campeón-añadió Máximo justo después, dirigiéndose a Plubio, que le miraba también con los ojos llorosos.

Y, tras esas palabras, miró al encapotado cielo con gesto tranquilo y expiró. Con lágrimas en los ojos y un dolor inmenso en su corazón, Plubio se agachó y le cerró los ojos, al tiempo que Aura lloraba en silencio sin dejar de coger su mano. Latios agachó la cabeza y guardó silencio junto con los demás.

Tras un minuto de silencio por su alma, éste fue roto por el sonido del pokénavegador de Plubio, el cual se recompuso lo más buenamente posible y contestó.

-¿Sí?

-Plubio, lo he encontrado, el Pilar Celeste…-anunció Bruno al otro lado.

-¿De veras, Bruno? ¿Y cómo es?

-Bastante alto, así a ojo tiene como unos seis pisos, pero el interior… es muy… inestable… ¡Aaaaaah!

-¡Bruno!

Latios respondió al grito y se dirigió raudo hacia el Pilar Celeste para ayudar a su entrenador; por su parte los tres regis permanecían muy quietos esperando órdenes, mirando atentamente a Aura. En ese momento Plubio se levantó y se puso la capa, aceptando así su nuevo cargo y dirigiéndose a ella mientras cargaba con el cuerpo de su mejor amigo en sus brazos.

-Ya sabes lo que tienes que hacer, Máximo te ha dicho cómo. Yo ya no puedo hacer nada por mi ciudad, ya no soy líder de gimnasio… Arrecípolis te necesita, Aura, no la falles.

Por su parte ella se puso en pie y asintió con seguridad.

-Sí… me encargaré de ello.

-Bien… por mi parte he de ir a ciudad Colosalia a dar la noticia al Alto Mando y coordinar la situación desde allí. En cuanto pueda me uniré a la lucha.

-De acuerdo…

Haciendo uso de los pokémon de Máximo, sacó a metagross, el cual ya sabía lo que había pasado con su entrenador y miró su cuerpo con gran pesar. Plubio se subió a él y echaron a volar hacia el este, perdiéndose en la lejanía. Una vez sola Aura suspiró, terminando de mentalizarse.

-Bien, ahora me toca a mí…

Tras eso miró a los regis con gesto decidido, indicándoles de seguido.

-Vale. Regirock, regice, registeel… seguidme.

Sacó entonces a su tropius y voló rauda hacia Arrecípolis, seguida de los tres regis. La situación parecía tener probabilidades de salir bien. Pero aún no había terminado.


El viaje hacia Colosalia a lomos de metagross fue un tanto lento y pesado, Plubio cargaba en todo momento con el cuerpo de su mejor amigo y sus sentimientos se desbordaban a cada segundo que pasaba. Aunque ahora era el campeón sentía que no había recibido el título de manera justa, sin embargo las circunstancias eran las que eran y no tuvo más remedio que aceptar. No pudo evitar derramar un par de lágrimas, incluso el pokémon dejó escapar un gemidito lleno de dolor y angustia.

-Lo sé, metagross, lo sé… yo también…-masculló Plubio, tratando de animarle.

Finalmente llegaron a la ciudad situada en la alargada isla y se dirigieron directamente a las dependencias del Alto Mando, situadas en el suntuoso castillo Shuri, una de las atracciones turísticas e históricas más remarcables de la localidad.

Nada más entrar en el salón principal se encontró con el Alto Mando, cuyos miembros, al ver a Máximo, se quedaron de una pieza.

-¡Máximo!

-¡Oh, cielo santo! ¿¡Qué ha pasado?!

-¡No, Máximo!

Plubio dejó el cuerpo en una mesa cercana y lo miró con pesar. La chica joven de tez morena, ojos azules y pelo corto sujeto con dos vistosos broches con forma de flor se acercó a él, tocándolo y dándose cuenta enseguida de la situación.

-Nos ha dejado…

La noticia cayó como un jarro de agua fría para todos los presentes, incapaces de decir nada al respecto debido al mismo shock. Plubio aprovechó para comentar.

-Él sabía que padecía del corazón, pero no me informó acerca de sus últimos análisis y siguió investigando por su cuenta aun a pesar del riesgo. Luego me dio su capa…

Esto hizo reaccionar al Alto Mando, los cuales le saludaron apropiadamente, sin embargo Plubio murmuró rápidamente.

-Saltémonos los formalismos, ahora hay cosas más importantes que atender. Pero antes que nada ¿vosotros sabíais algo de esto?

Ante esa pregunta los demás no supieron muy bien qué decir al respecto, sin embargo el hombre de edad avanzada con sombrero de capitán comentó en ese momento.

-No como tal, pero sí que me comentó una vez que se notaba cansado últimamente y que le gustaría descansar durante una temporada. Yo le animé a ello, pero nunca pensé que se refería a esto…

-Es una desgracia… era tan bueno, tan noble…-musitó la mujer de mediana edad de tez blanquecina, sin poder evitar que la saltaran las lágrimas.

-Sabía ver la fuerza interior de las personas, y se guardaba para sí mismo la suya propia, incluso muchas veces se contenía al respecto, como si le diera reparo exponerse ante los demás. Todos tenemos un don en la vida, el suyo era precisamente ése-murmuró la chica joven, sin dejar de mirarle con un inusitado cariño aun a pesar de las circunstancias.

-Era un buen tío, confió en mí cuando nadie más lo hizo y me dio un lugar entre vosotros. Le debo todo lo que tengo ahora…-añadió el chico joven del tupé, visiblemente afectado.

Hubo un breve pero intenso silencio entre todos los presentes, los cuales expresaron su dolor al respecto. Sin embargo en ese momento se oyó una explosión apagada en la distancia y Plubio aprovechó para comentar.

-Me gustaría organizar un velatorio en condiciones, pero me temo que la situación es crítica. Contadme ¿habéis podido ayudar?

Entre los cuatro le estuvieron contando cuál era la situación en las localidades más cercanas, revelando que ayudaron a evacuar a los damnificados hacia la isla continental para ponerlos a salvo de cualquier otro posible tsunami. Por su parte Plubio les informó acerca de la situación en Arrecípolis y la búsqueda de Bruno del Pilar Celeste, además de los refuerzos de Aura con los tres regis.

-Algaria y Aguacala con seguras, pero seguramente aún quedarán personas atrapadas en Arrecípolis, por lo que centraremos todos los esfuerzos en poner a salvo a la gente mientras Aura trata de contener a la amenaza.

-Bien, en ese caso necesitarán un medio para salir de allí, tengo colegas que puede que estén navegando cerca de allí, me pondré en contacto con ellos-avisó en ese momento el hombre mayor del sombrero.

-Bien, el resto ayudad en todo lo posible, yo iré al Pilar Celeste a ayudar a Bruno en lo que necesite.

-De acuerdo.

A su señal los cinco se desperdigaron hacia todas las direcciones bajo un cielo cada vez más y más negro.


Dado que tropius no volaba particularmente rápido tardaron un poco en llegar a Arrecípolis, donde las cosas estaban muy difíciles; la gran mayoría de los edificios tenían daños palpables y aún quedaba gente por las calles, tanto groudon como kyogre seguían con su lucha, y Magno y Aquiles continuaban poseídos por las esferas. Desde el aire se podía ver todo con gran claridad, pero era cuestión de tiempo que el temporal volviera a azotar, por lo que Aura aterrizó en el borde del cráter para estar más segura. Los regis la siguieron en todo momento, poniéndose a su lado esperando órdenes.

La chica los miró, no muy segura de qué ordenarles exactamente, sin embargo optó por confiar en su instinto y, sin mayor dilación, les indicó.

-Vale, aún queda gente dentro por lo que me váis a cubrir mientras yo me encargo de ponerlos a salvo, haced lo que sea necesario, debemos contenerlos para que dejen de pelear el tiempo suficiente y así yo pueda moverme cómodamente.

Los tres regis asintieron, al tiempo que emitían extraños sonidos, bajaron hasta el fondo del cráter y se dispusieron en círculo alrededor de los dos legendarios; alzaron sus brazos y, acto seguido, una cúpula translúcida cubrió tanto a kyogre como a groudon, encerrándoles dentro, mientras que los regis hacían fuerza para mantenerla centrada.

-¿¡Que es esto?! ¡No os metáis en nuestros asuntos!-chilló Magno, hablando groudon a través de él.

-¡Fuera de aquí!-masculló Aquiles.

Los dos legendarios atacaron desde dentro para romper la cúpula que los aprisionaba, pero los tres regis aguantaron con extraordinaria fuerza sin moverse de donde estaban, inmovilizándolos por completo y deteniendo así la lucha.

-¡Eso es, aguantad ahí, muchachos! ¡Vamos, tropius, es nuestra oportunidad!-exclamó Aura, montando sobre él.

El pokémon planta volador echó a volar hacia la ciudad, peinándola desde las alturas para poder localizar a posibles supervivientes y sacarlos por aire de allí. Los regis mantenían a raya a groudon y kyogre. Y debían aprovechar todo el tiempo que les pudieran dar.


Mientras tanto, en el interior del Pilar Celeste no había quien diese un paso a través del agrietado suelo y Bruno caía al piso de abajo cada dos por tres; latios no podía acceder al interior debido a los pequeños ventanucos y miraba a su entrenador con gesto preocupado.

-Maldita sea, así es imposible avanzar…-masculló el chico, frustrado.

En ese momento oyó un chillido que le era familiar y vio a latios observándole desde el exterior.

-¡Latios, eres tú! ¡Tranquilo, estoy bien, he de averiguar una forma de subir, espérame arriba, llegaré en cuanto pueda!

El pokémon legendario asintió y voló hasta la cima. Por su parte Bruno se encontraba atrapado en el segundo piso, sin poder avanzar debido a lo agrietado que estaba el suelo. El paso del tiempo había repercutido notablemente en la torre, encontrándose en un estado bastante deteriorado pero lo suficientemente estable como para seguir en pie después de tantísimos años; apenas podía poner un pie en el suelo sin que éste comenzara a resquebrajarse por completo.

-Maldición, voy a tener que cruzar el piso como una bala si quiero llegar hasta las escaleras… Espera ¿como una bala? ¡pues claro!-exclamó el chico, acordándose de ella.

Se la regaló Aniceto hace casi dos meses y ya casi ni se acordaba de ella; sacó entonces su bici carrera y la desplegó rápidamente, montándose en ella.

-Vale, pues… ¡allá vamos!-exclamó, poniéndose a pedalear.

La bici zumbó en el aire debido al impulso y, maniobrando a tiempo, pudo cruzar todo ese piso a velocidad suficiente antes de que el suelo se cayera bajo sus pies, alcanzando así el descansillo que precedía a las escaleras; repitió ese mismo procedimiento en casi todos los pisos, teniendo cuidado en no aminorar la marcha ni estamparse contra las paredes, ya que eso le frenaría y le haría caer varios pisos seguidos a un muy probable descalabro. Sin embargo no lo pensó mucho, centrándose en pedalear lo más rápidamente posible y sujetando con fuerza el manillar para llegar lo antes posible al otro lado.

De esta forma llegó al fin hasta el penúltimo piso, donde casi no había baldosas agrietadas y un boquete enorme decoraba la pared norte, por donde se coló latios.

-¿Preparado?-inquirió él al verle.

El pokémon legendario asintió, dispuesto a todo.

-Pues vamos.

Subieron el último tramo de escaleras y se encontraron en el último piso, donde había un extraño humo azul. Eso pensó al principio Bruno cuando lo vio, pero enseguida notó como le empezaba a ahogar de una forma muy extraña.

-Espera, esto… esto no es… humo… agh…

Comenzó entonces a toser con fuerza, al tiempo que los ojos le lloraban, la garganta le ardía y la nariz le picaba mucho, hasta latios lo pasaba mal, notando por igual los mismos efectos. Tuvieron que bajar al piso inferior, donde respirar aire fresco fue como una bendición; no sabía de qué se podía tratar, por lo que optó por llamar a Plubio.

-Dime, Bruno.

-Plubio, estoy en el penúltimo piso del Pilar Celeste, pero es que en el último no se puede estar, hay un extraño humo azul muy raro que es irrespirable, me quema la garganta de forma muy fuerte.

-¿Humo azul, dices?-repitió Plubio, extrañado.

-Sí, es muy raro, nunca había visto nada así antes-afirmó el chico.

-No puede ser humo, te lo habrá parecido… ¿viste algo más por allí, algo que te llamara la atención?

-No vi mucho, habían muchos cascotes y bastante óxido, pero no mucho más, esta torre se cae a pedazos...

El detalle pareció llamar la atención a Plubio, el cual después de varios segundos pensando rápidamente murmuró.

-Así que mucho óxido y dices que es azul… no hay duda, en tal caso no puede ser otra cosa que ozono.

-Ozono… ¿no es ese gas que hay a miles de metros de distancia del suelo?-inquirió Bruno, sorprendido.

-El mismo, y el que nos protege de los rayos ultravioleta del sol. Aunque es extraño, hay muy pocas concentraciones de ozono en las capas bajas de la atmósfera, normalmente se suele licuar cuando las temperaturas son muy bajas, y para producirlo hace falta una fuerte descarga eléctrica en el aire-explicó Plubio con todo detalle.

-¿Y qué hago entonces? No puedo avanzar con esa cosa ahí…

-Trata de no respirarlo y mira qué más puede haber en ese piso, el ozono no se concentra tanto así como así, algo debe de haberlo provocado.

Tras esa conversación Bruno colgó y se preparó antes de entrar de nuevo, poniéndose varios pañuelos para cubrirse parte de la cara y usando una bombona Devon, estando listo para volver a subir enseguida. Sin embargo no tenía otra bombona para latios, por lo que le tuvo que indicar.

-Aguanta la respiración todo lo que puedas, latios, si ves que no puedes más avísame.

El pokémon legendario asintió y, una vez que estuvieron listos, subieron al último piso y lo estuvieron explorando rápidamente. En cuanto se acercaron al centro del mismo, oyeron entonces un abrupto rumor, como si algo muy grande respirara profundamente. Sonaba como un par de pulmones enormes trabajando a pleno rendimiento, como los de kyogre cuando lo encontró en lo más profundo de la caverna abisal. En cuanto el ozono se disipó un poco entonces lo vio, se encontraba agazapado y enrollado como una gran serpiente y completamente dormido: el gran dragón verde.

Sacó la pokédex rápidamente para informarse.

-Rayquaza, el pokémon cielo; este pokémon legendario vuela sin parar por la capa de ozono, donde vivió durante cientos de millones de años sin bajar a tierra ni una sola vez. Debido a esto nunca se ha tenido constancia de su existencia, aunque al parecer se alimenta del agua y otros gases presentes en la atmósfera, entre ellos el ozono. Dicen que si kyogre y groudon fueran a luchar, bajaría a tierra firme.

-Oh, vaya, ¿y yo cómo lo despierto?-pensó el chico.

En ese momento vio entonces a latios, el cual comenzaba a ahogarse y, sin pensar, se quitó la bombona y le dio un poco de aire antes de exclamar.

-¡Tenemos que despertarlo, latios! ¡Dragoaliento!

Latios cargó el ataque y le dio de lleno en la cara, pero no pareció inmutarle, puesto que siguió durmiendo.

-¡Otra vez y luego resplandor!

Ese ataque combinado pareció tener un mayor efecto y su enorme cuerpo enrollado comenzó a revolverse, esbozando un gesto molesto en su durmiente rostro.

-¡Una vez más! ¡Coj, coj!-tosió Bruno, notando como se le volvía a irritar garganta y ojos.

Un último resplandor que impactó en su cara fue entonces suficiente y sus ojos se abrieron, mostrando un intenso brillo amarillo junto con un ligero toque de furia; se desperezó de golpe y porrazo, al tiempo que latigaba su cola hacia todos los lados. Tanto Bruno como latios se agacharon a tiempo y evitaron que les golpeara o algo peor, aporreando las paredes de la torre y haciéndolas caer. El techo se derrumbó justo encima de él, pero no pareció importarle, soltando tal bramido que la torre entera tembló como un flan, amenazando con caerse de un momento a otro. Fue entonces cuando el ozono se disolvió en el aire y, en ese momento, el chico y el pokémon legendario pudieron respirar tranquilos, poniéndose en guardia enseguida.

-¡No somos tus enemigos, rayquaza! ¡Si te he despertado ha sido por una buena razón! ¡Groudon y kyogre han despertado de nuevo y están peleando en Arrecípolis, necesitamos que los detengas antes de que causen otra debacle, por favor!-exclamó el chico, con tono suplicante.

El enorme pokémon dragón verdoso le miró fijamente, escuchando con atención sus palabras y posando su gélida mirada en latios, el cual apartó la mirada con gesto incómodo; sin embargo el pokémon legendario soltó un grave gruñido que obligó a latios a mirarle de nuevo, comenzando a entablar una acalorada discusión.


-¿¡Qué estás haciendo aquí?! ¡Se supone que deberíais mantener la situación bajo control! ¿¡Y las esferas?! ¿¡Dónde está tu hermana?!

-Eh… sí, bueno, sobre eso…

-¡Agh, no me digas más, si se te lee en la cara! ¡Decepcionante, para una sola cosa que os pido y vais y fracasáis estrepitosamente!

-¡Lo siento mucho, señor, de verdad, no era mi intención, pero todo se complicó y… bueno…!

-¡No quiero excusas, quiero acciones! ¡Por ahora voy a pasar todo esto por alto pero ya hablaremos! ¡Necesito prepararme antes de cantarle las cuarenta a esos dos, de momento ve allí y contenlos como sea, y rapidito!

-¡Sí, señor, lo que usted diga!


Bruno los estuvo observando hablar entre sí, preguntándose qué se podrían estar diciendo, pero en ese momento rayquaza soltó otro rugido y salió de la torre por el techo caído, alzándose hacia lo más alto del cielo a una velocidad endiablada hasta perderse en la distancia.

-Espera ¿a dónde va? No se dirige a Arrecípolis…-observó el chico en voz alta, intrigado.

En ese mismo instante latios le azuzó tirándole de las mangas de su camiseta, indicándole por gestos que debían de irse; el chico comprendió enseguida lo que le quería decir, exclamando.

-¡Vale, vamos entonces!

Montó en su lomo y salieron disparados hacia allí, donde se decidiría todo. Esperaba que rayquaza no se demorara demasiado tiempo. Por el bien de todos.


Al mismo tiempo, en la medio arrasada ciudad, Aura supervisaba el trabajo de los tres regis, los cuales aguantaban como cosacos conteniendo a kyogre y groudon, sin ceder ni un ápice ninguno de los tres; su fuerza era extraordinaria y los dos pokémon legendarios ni sitio tenían para moverse, imposibilitando así su lucha.

-Bien, de momento esto marcha…

Durante todo ese tiempo que la dieron estuvo localizando a todas las personas que se habian quedado rezagadas o atrapadas entre los escombros, llevándolas a la cubierta de un barco de carga que se había acercado para ayudar.

Siguió peinando las colindancias a la batalla cuando, en ese justo momento, oyó el grito de una niña resonar por las callejuelas de la ciudad. Bajó la vista y vio a la susodicha entre las paredes de dos casas aledañas separadas por una estrecha y empinada escalera, una de ellas estaba muy dañada y amenazaba con caerse sobre ella, y además no podía huir al estar los dos extremos de la escalera obstruidos por escombros. Aura no se lo pensó ni dos veces y azuzó a tropius, el cual aceleró el vuelo y llegaron a tiempo antes de que el muro cediera y cayera. El gran pokémon hizo fuerza hacia delante con todo su peso y sostuvo la pared con su cabeza.

-¿Estás bien?-inquirió Aura.

-Mi mamá… he perdido a mi mamá…-lloraba la niña, muy asustada.

-Tranquila, te llevaré con ella…

Fue a cogerla en brazos cuando, en ese momento, se oyó el chillido de Aquiles resonando en la distancia.

-¡Fuera de mi camino!

Fue entonces cuando la cúpula se movió ligeramente y Aura notó una repentina presión en su pecho que la dejó clavada en el sitio, sin poder moverse siquiera. La sensación era agobiante, como si la estuvieran estrujando por dentro, e incluso llegaba a doler un poco.

-Agh…

-¿Estás bien?-preguntó la niña, al ver su cara.

-Sí… no… no lo sé… te llevaré afuera ¿vale?

La presión pasó al poco rato, siendo sustituida por un abrupto cansancio contra el que tuvo que luchar, cogiendo en brazos a la niña, montando sobre tropius y alzando el vuelo, cayendo la pared en cuanto el pokémon dejó de sostenerla.

El barco de carga se encontraba fondeado justo al lado de la ladera este del antiguo volcán, la gran mayoría de supervivientes ocupaban casi toda la cubierta principal, que fue donde aterrizó para dejar a la niña.

Una vez allí el capitán se dirigió a ella, acompañado de un hombre de mediana edad de frondoso bigote blanco, vestido cual pirata y con un sombrero de capitán puesto.

-Tú debes de ser Aura…-murmuró el interfecto, dirigiéndose a ella.

-Ah, sí, soy yo…

-Yo soy Dracón, un miembro del Alto Mando. Plubio nos ha contado la situación, estás al mando de los tres regis ¿verdad?

-Así es, de momento están conteniendo a groudon y kyogre sin muchos problemas…

-Bien, que sigan así, pero debo prevenirte de algo, muchacha: manéjalos con sumo cuidado, ahora que has aceptado comandarlos compartes con ellos un vínculo psíquico simbiótico muy fuerte que hará mella en ti si dejas que se expongan demasiado al peligro-anunció Dracón para su sorpresa.

El detalle en sí la hizo comprender entonces por qué Máximo sufrió el ataque al corazón, viendo que se trataba ni más ni menos de eso. Él ex campeón debía de saberlo de antemano, y aun así se expuso al peligro con tal de encontrar una forma de paliar el daño que kyogre y groudon provocarían si se enfrentaban. Aura cerró los ojos con determinación, murmurando de seguido.

-Lo tendré en cuenta, gracias…

Sin embargo, nada más decirlo notó de nuevo cómo esa presión volvía, oprimiendo su pecho con fuerza y doblándola en consecuencia, dejando escapar un leve quejido.

-Si ves que es demasiado para ti puedes dejármelo a mí y a mis compañeros-la sugirió en ese momento Dracón.

-No… no… Máximo me confió a mí la tarea y yo acepté, debo hacer esto yo sola, compréndalo…

El Alto Mando asintió sin decirla nada más, dejándola ir y deseándola buena suerte.

Por su parte, Aura regresó con los tres regis y vio que tanto groudon como kyogre trataban de romper la cúpula que los aprisionaba desde dentro, pero los tres soportaban como podían los embates.

-¡Aguantad ahí, no podemos dejar que la rompan!-exclamó ella.

Los signos en los tres pokémon legendarios brillaron de nuevo, aumentando así su fuerza; pero entonces groudon y kyogre comenzaron a atacar a la cúpula con sus ataques y ahí fue cuando ella notó como si el pecho la fuera a estallar, dejando escapar un súbito grito de dolor.

Los tres regis recularon de golpe y la cúpula comenzó a rajarse.

-Resistid… no os rindáis…-musitó Aura, sintiéndose desfallecer.

La situación se mantuvo así durante unos breves minutos más hasta que al final sucedió, de golpe y porrazo la cúpula se hizo pedazos y los tres regis fueron lanzados hacia atrás; la chica sintió como si su corazón estuviera a punto de estallar, y en ese momento groudon y kyogre la miraron con una inmensa furia dibujada en sus brillantes ojos amarillentos.

-¡Vas a lamentar haber interferido en nuestra batalla, insignificante humana!

-¡Pagarás por ello!

Groudon cargó entonces una súbita llamarada y kyogre un rayo hielo, lanzándolos los dos juntos y a la vez; Aura, sintiéndose agotada, vio acercarse los dos ataques, tropius era demasiado grande como para moverse rápido, por lo que no le daría tiempo a esquivarlos. Cerró entonces los ojos, esperando el impacto, al tiempo que Bruno volvía a su mente.

Pero en ese mismo instante, algo zumbó en el aire a gran velocidad y se interpuso entre ella y los ataques; en cuanto abrió los ojos vio entonces a Bruno a lomos de latios, parando los ataques mediante protección. Sin embargo hubo entonces una súbita explosión que les sacudió y Bruno cayó de la grupa de latios hacia el lago.

-¡Bruno, no!-chilló ella, impotente.

Antes de que acanzara el agua se sucedió un destello y milotic fue el primero en caer al agua, recogiendo con suavidad a su entrenador y salvándole así de la caída. Tras eso se encaró con los dos legendarios sin ninguna duda y con mucho desparpajo.

-¡Eh, vosotros dos, ya basta!

-¿¡Qué es todo esto?!-musitó Magno, encolerizado.

-¿¡Cómo te atraves, mísero humano?!-le espetó Aquiles, igual de enfadado.

-¿¡Queréis pelear, eso es lo que queréis?! ¡Muy bien, pues pelead contra mí!-exclamó entonces Bruno, a lomos de milotic.

Los dos pokémon legendarios le miraron fijamente por un momento y, a través de Magno y Aquiles, se rieron en su cara.

-¡Ja! ¡Risa me das, humano!

-¡Te aplastaremos a ti también, microbio humano!

Ante eso Bruno se enfadó a más no poder y gritó con fuerza

-¡Cobardes, que sois unos cobardes, me subestimáis! ¡Luchad conmigo y comprobadlo vosotros mismos!

-¡No, Bruno, te aplastarán! ¡Regirock, regice, registeel, encerradlos de nuevo!-indicó Aura desde el aire.

Los tres regis se movieron para acatar la orden, pero groudon y kyogre fueron más rápidos y les atacaron, golpeándoles de lleno y lanzándoles al otro lado de la semi derruida ciudad; fue en ese mismo momento cuando Aura se sintió como si la hubieran dado una paliza, abandonándola sus fuerzas de golpe y sin poder evitar caerse del lomo de tropius al agua.

-¡Aura!-exclamó Bruno, yendo a por ella.

Los dos pokémon legendarios aprovecharon el momento para dirigirse hacia ellos y atacar, pero Bruno se puso en guardia enseguida y sacó a todos sus pokémon para hacerles frente.

-¡Vamos, chicos, cubridnos!

Todos sin excepción atacaron a distancia para detener a las dos moles que se acercaban: sceptile lanzó un repetitivo recurrente, beautifly lanzó un fugaz viento plata, latios un potente resplandor, plusle un rapidísimo trueno, milotic un poderoso hidrobomba y absol un insistente viento cortante. La combinación de todos esos ataques mantuvo ocupados tanto a groudon como a kyogre, lo que le dio tiempo a Bruno a interceptar a Aura antes de que cayera al suelo, cogiéndola en brazos.

-¿¡Estás bien?!-inquirió el chico, preocupadísimo.

-Ahora sí…-murmuró ella débilmente.

Ante eso el chico no pudo evitar esbozar una tierna sonrisa, sin embargo el ruido de los ataques colisionando entre sí le obligó a centrarse en la batalla. Kyogre saltó sobre ellos, pero Bruno indicó.

-¡De frente, hoja aguda!

Sceptile se adelantó rápidamente y le asestó un golpe directo al enorme pokémon legendario, logrando detenerle por un breve instante.

-¡Ahora, trueno!

El pequeño cuerpo de plusle chisporroteó con fuerza y un abrupto trueno cayó sobre él, haciéndole algo de daño; sin embargo en ese momento groudon se adelantó, espetándole de seguido.

-¡Aparta, necio, eres un débil!

-¡Habló!-masculló kyogre, con rencor.

Groudon no respondió a eso y cargó entonces una llamarada, pero Bruno reaccionó a tiempo.

-¡Ahora, hidrobomba!

Milotic aprovechó el momento para lanzar un hidrobomba bien dirigido a su boca, interrumpiendo así la carga del ataque y haciéndole algo de daño.

-¡Todo tuyo, latios, resplandor!

El pokémon legendario se adelantó rápidamente y lanzó el rayo plateado, sin embargo kyogre lo interceptó a tiempo de un abrupto coletazo; fue entonces cuando los dos titanes se dirigieron a él con mucha sorna.

-Vaya, vaya ¿no es precisamente uno de los guardianes de Hoenn? Pues menudo trabajo el suyo si estamos aquí y ahora…

-Ya ves, debía de estar sumamente ocupado haciendo vete tú a saber el que…

El aludido quiso responderlos en ese momento, particularmente molesto, sin embargo groudon y kyogre aprovecharon el inciso para atacar a la vez con un súbito hidrobomba y una rápida llamarada que se abalanzaron sobre él sin apenas tiempo para reaccionar.

Bruno quiso mandar a alguien para que le cubriera, sin embargo en ese mismo instante una mancha rojiza rasgó el aire y se interpuso entre él y los ataques, deteniéndolos en seco y provocando una súbita explosión que confundió a todos por igual. En cuanto el humo se disolvió se mostró entonces al causante, siendo un pokémon muy parecido a latios pero de distinto color, rojo en vez de azul y con unos profundos ojos amarillos. Al verlos Aura reaccionó, reconociendo tanto a ellos como a sus facciones, mascullando de seguido.

-No puede ser… es esa chica…

Llevada por la curiosidad e incredulidad, sacó su pokédex para informarse.

-Latias, el pokémon eón; es parte de una pequeña manada, rara vez entra en contacto con la gente u otros pokémon y si se siente amenazada, desaparece. Su plumón cristalizado con el que está cubierto como un peto desprende luz y le permite cambiar de aspecto, así como defenderse por si la atacan. Posee un alto nivel de inteligencia que la hace comprender el lenguaje humano y es muy sensible a los sentimientos de la gente.

Latios estaba incrédulo, mirando a su hermana con gesto entre aliviado y molesto, y ella bajó la cabeza, apenada. Sin embargo el pokémon legendario azulado no lo dudó y la abrazó, a lo que ella aceptó el gesto feliz.

Sin embargo en ese momento groudon y kyogre aprovecharon para comentar.

-Lamentamos interrumpir tan sentido reencuentro, pero os vamos a quitar del medio igualmente.

-Sí, muy bonito, pero esto se acabó.

Ante eso los dos pokémon eón se pusieron en guardia, dispuestos a todo y, en ese momento, tanto Bruno como Aura oyeron unas voces resonando en sus cabezas altas y claras.

-Debemos recuperar las esferas a toda costa-anunció la voz masculina de latios.

-Son demasiado poderosos como para poder enfrentarlos, pero podremos tener una oportunidad si se las arrebatamos-añadió la voz femenina de latias.

Bruno y Aura se miraron entre sí, asintiendo con la cabeza; la chica notó cómo recuperaba sus fuerzas, y al otro lado de la ciudad los regis se volvían a levantar, aún sin haber dicho su última palabra. Decidida, y aprovechando que groudon y kyogre no se habían percatado de ello, exclamó.

-¡Ahora! ¡Rayo hielo, roca afilada, foco resplandor!

Los tres regis atacaron simultáneamente en dirección hacia kyogre y groudon, los cuales no tuvieron tiempo de reaccionar y recibieron de lleno los ataques combinados; Bruno y Aura aprovecharon el momento para montar sobre latios y latias respectivamente y comenzaron a revolotear sobre ellos, enfocando la vista en Magno y Aquiles respectivamente, que seguían poseídos por las esferas.

-¡Tenemos que atacar en el momento apropiado!-exclamó el chico, concentrado.

-¡Sí, esperemos a tener una oportunidad! ¡Distraedlos, chicos!-indicó ella a los regis.

Éstos comenzaron a moverse también, rodeando a groudon y a kyogre, los cuales parecían tener problemas para seguirles el ritmo. Latios y latias continuaron rondándoles sin parar y, en cuanto Magno y Aquiles estuvieron a tiro, atacaron en cuanto se lo ordenaron.

-¡Ahora, resplandor!

-¡Bola neblina!

Los dos ataques fueron directos hacia los líderes poseídos, sin embargo en el último minuto groudon y kyogre se cubrieron entre sí, deteniéndolos en seco y sorprendiendo gratamente, aunque para mal, tanto a Bruno como a Aura, latias y latios.

-¿¡Os creéis que nos comemos los mocos?!-les espetó groudon, furioso.

-¡No somos tan ingenuos como vosotros!-añadió kyogre, igual de enfadado.

Acto seguido contraatacaron entonces sin previo aviso haciendo uso de sus habilidades; groudon creó entonces un escudo a su alrededor con sus llamas y kyogre rodeó todo su cuerpo con un manto de agua que le protegió tanto a él como a Aquiles. Los regis trataron de romper su defensa atacando a la vez con electro cañón, pero una intensa llamarada y un potente hidrobomba les dejó severamente dañados. Debido a esto Aura sintió como sus fuerzas volvían a abandonarla, esta vez de forma más abrupta, y Bruno fue a agarrarla antes de que cayera. En ese mismo instante groudon y kyogre aprovecharon para atacarles directamente a ellos aprovechando la oportunidad.

-¡Esto es lo que pasa cuando intervenís en nuestra lucha!

-¡Pereced!

Bruno, al ver lo que se les echaba encima, no lo dudó en ningún instante y cubrió a una débil Aura con su cuerpo, esperando al impacto; latios y latias se abalanzaron sobre ellos para cubrirlos antes de que les alcanzaran, sin tiempo suficiente como para escudarse con protección. Todo parecía precipitarse hacia su aciago final. Y, sin ninguna otra salida, el chico la susurró al oído.

-Te amo.

Ella por su parte le respondió cogiendo sus manos y cerrando los ojos con gesto afligido pero feliz. Y, en esa pose, esperaron.


Por su parte Shy lo veía todo desde lo alto del cráter, donde pudo llegar con mucho ahínco; Bruno y Aura estaban acorralados y a groudon y kyogre se les veía más furiosos que nunca, atacándoles directamente sin piedad. Los tres regis estaban tirados en la otra punta de la ciudad, exhaustos, y ya nada parecía poder parar a los dos pokémon legendarios.

-Está todo perdido… yo también he fracasado-musitó el agente de la Interpol.

Le habían ido llegando informes de que las perturbaciones atmosféricas ya estaban sobre todo Hoenn y comenzaban a expandirse hacia todas las direcciones; el océano Pacífico parecía estar vivo de lo agitado que se encontraba, se comenzaban a registrar seísmos en Tokio, en ciudad Portual y Calagua las pérdidas económicas y personales se contabilizaban por cien y ya era oficial la desaparición de pueblo Oromar. Hoenn sería evacuado dentro de unas horas y la costa sur de Japón también si la cosa seguía, que seguiría. Shy no pudo evitar lamentarse ante semejante panorama.

-Es el fin.

Unas nubes oscuras encapotaban por completo todo Hoenn, Arrecípolis se encontraba envuelta bajo un manto oscuro de destrucción y caos; pero de entre las espesas nubes un súbito hiperrayo cruzó el aire a una velocidad de vértigo e impactó en los ataques de groudon y kyogre, deteniéndolos en seco y provocando una tremenda explosión que hizo detenerse al tiempo por unos breves e intensos segundos.

En cuanto el humo se disipó, los dos titanes miraron hacia arriba y vieron entonces una figura verdosa familiar acercándose a ellos a gran velocidad y con cara de pocos amigos.

-¿¡Qué?! ¡No puede ser!-musitó groudon, intimidado por primera vez.

-¡Tú otra vez no!-hizo lo propio kyogre, igual de asustado.

Rayquaza les alcanzó y les lanzó un gran chillido que pareció encender a los dos legendarios, los cuales respondieron con furia.

-¡Esta vez no!

-¡Acabaremos contigo!

Acto seguido quisieron atacar, pero el dragón verde fue el doble de rápido y, en un visto y no visto, se abalanzó sobre ellos y les golpeó repetidamente con todas las extremidades de su alargado cuerpo, logrando infringirles cierto daño.

Bruno y Aura se reincorporaron viendo esto, y en ese momento la chica masculló.

-Eso es velocidad extrema…

-¡Es nuestra oportunidad, rayquaza podrá contenerlos!-exclamó en ese momento latios.

-¡Sí, vamos, esta vez podremos recuperar las esferas!-les animó latias.

El chico y la chica montaron en su respectivo legendario y echaron a volar, al tiempo que la lucha entre los tres legendarios se concretaba; groudon y kyogre trataron de contraatacar con llamarada e hidrobomba respectivamente, pero rayquaza logró esquivarlos sin mucho problema moviéndose a gran velocidad y contorneando su cuerpo ágilmente. Acto seguido contraatacó, al tiempo que un aura rojiza le rodeaba y sus ojos se encendían como brasas, abalanzándose sobre ellos con furia visigoda y comenzándoles a dar una soberana paliza con unos fortísimos y veloces golpes que fueron debilitando rápidamente tanto a groudon como a kyogre. Aura supo reconocer al instante ese ataque, comentando alucinada.

-¡Es el enfado más fuerte que he visto nunca!

El ataque se concretó y, en un momento dado, rayquaza extendió sus patas; con una cogió del pescuezo a groudon y con la otra sostuvo a kyogre por la cabeza, inmovilizándoles por completo y deteniendo así la lucha. Fue entonces cuando latios y latias vieron su oportunidad.

-¡Ahora, ahora!-exclamaron a coro Bruno y Aura.

Ambos legendarios se acercaron a Aquiles y Magno, al tiempo que sus ojos brillaban intensamente y asían con psíquico a los dos líderes, los cuales comenzaron a gritar despavoridos. De sus pechos comenzaron a salir entonces ambas esferas, las cuales abandonaron sus cuerpos y salieron disparadas hacia delante, interceptando latios la esfera azul entre sus patas y latias la roja. Magno y Aquiles cayeron hacia atrás, entre unos escombros cercanos completamente inconscientes.

Tras ver esto, rayquaza soltó a ambos titanes y, sin más demora, abrió su enorme bocaza y dejó escapar entonces un agudísimo y estridente chillido que resonó con una fuerza tremebunda; tanto Bruno como Aura se tuvieron que tapar los oídos para que no se les reventaran los tímpanos, latios y latias hicieron lo propio. Los cristales de las casas que aún quedaban enteros acabaron estallando de golpe y la piedra de algunos edificios se resquebrajó un poco más. El intenso sonido se mantuvo durante unos cuantos segundos más hasta que finalmente rayquaza enmudeció, aunque el eco siguió rebotando por todas las paredes del antiguo volcán hasta desaparecer.

Por su parte groudon y kyogre se quedaron estáticos, sin atacar ni hacer nada; miraban a rayquaza con cierta furia en sus ojos que se iba apaciguando poco a poco, volviéndose completamente sumisos. Rayquaza aprovechó entonces para tomar la palabra y hablar con ellos.


-¿¡Es suficiente?! ¿¡Os habéis quedado satisfechos?! ¡Espero que sí porque no os lo voy a volver a repetir de aquí a unos mil años mínimo! ¿¡Está claro?!

-Sí, señor…-murmuraron ambos titanes, sin apenas mirarle.

-¡La última vez casi lleváis el planeta al desastre y destruís su obra, pero no, otra vez teníais que creeros los reyes del mambo! ¡Que os entre de una maldita vez en esas cabezas huecas, el poder de la naturaleza pertenece a todos los seres vivientes y, en última instancia, a Él! ¡Si no fuera por mí, el castigo que os caería sería de proporciones bíblicas! ¡Así que agradecedme que esté yo aquí para interceder por vosotros! ¡Suerte tenéis que no esté aún disponible para una audiencia porque estoy hasta las narices de vuestro inmaduro comportamiento! ¡Que sea la última vez!

-Sí, señor…

-¡Miradme cuando os hablo y no repitáis cual chatot!

Esta vez ambos titanes legendarios alzaron la vista, mirando a su señor con expresiones resignadas y sin intención de decir ni hacer nada más al respecto.

-¡Muy bien, podéis volver a vuestras cosas, pero recordad que ahora en adelante volveré a vigilaros, que no se os olvide! Ahora he de tener unas palabras con ciertos guardianes…-murmuró entonces, mirando de reojo a los susodichos.

Groudon y kyogre se lanzaron una última mirada, aún odiándose, y finalmente se fueron cada uno por su lado; groudon se perdió bajo el suelo y kyogre se sumergió, sin volver a aparecer. En consecuencia el cielo aclaró y las aguas se calmaron, el sol iluminó una Arrecípolis parcialmente devastada y todo volvió a la normalidad.

Sin embargo esta vez fue el turno de latios y latias los cuales, después de dejar a Bruno y Aura en el suelo, se presentaron ante rayquaza con las esferas entre sus patas y sendos gestos afligidos en sus rostros. El dragón verde les miró fijamente, cruzándose de patas, y les exigió de seguido.

-Explicaciones, ya.

Latios abrió la boca para hablar, sin embargo latias se adelantó comentando.

-En realidad es todo culpa mía, señor, me escapé de casa y decidí no cumplir con mi obligación que usted mismo me encomendó…

Sin embargo su hermano saltó enseguida exclamando.

-¡No! ¡No, en realidad aquí soy el único culpable, señor, disculpe a mi hermana!

-¿Qué? Pero hermano…

-Latias, escucha, lo que te he hecho en todo este tiempo no tiene perdón. En mi afán por protegerte te encerré en una torre ignorando tus sentimientos y, en consecuencia, me obsesioné en enmendar mi error en vez de atender mis obligaciones. Lo siento mucho, hermanita… lo entenderé si no quieres perdonarme…

El pokémon eón azul bajó la mirada, sintiéndose peor que nunca en toda su vida. Sin embargo, y para su sorpresa, latias le abrazó con fuerza, al tiempo que murmuraba muy sentida.

-¿Cómo no voy a perdonarte? Eres mi hermano, todo lo que tengo, y sin embargo me alejé de ti… en todo caso sería yo quien te tendría que pedir perdón. Lo siento, hermanito…

Ambos pokémon legendarios se quedaron abrazados, diciéndoselo todo en nada sin necesidad de hablar como tal; en ese momento rayquaza tomó la palabra.

-Debería castigaros a los dos por omisión del deber… pero dado que al final todo se ha resuelto bien y habéis hecho un buen trabajo recuperando las esferas, creo que os lo dejaré pasar. Aunque eso sí, sólo por esta vez, espero que a partir de ahora os lo toméis en serio.

-Así lo haremos, señor-asintió latios, aliviado.

-No le fallaremos, esta vez no-añadió latias, decidida.

Por primera vez rayquaza sonrió, mirando de reojo a Bruno y a Aura y murmurando por última vez.

-No os olvidéis de devolver las esferas. Estaremos en contacto.

Y, tras eso, el pokémon dragón verde soltó un aullido de victoria y voló hacia lo más alto del cielo, perdiéndose en la lejanía.


-Bueno, pues… parece que se ha acabado-murmuró el chico, aliviado.

-Sí, al menos seguimos vivos…-asintió ella.

-Y menos mal… ¿cómo te encuentras?

-Mucho mejor, ya no me duele.

-Me alegro…

A su alrededor el caos y la destrucción se extendía por todos los rincones, al menos una tercera parte de Arrecípolis había quedado destruida, sólo se habían salvado las casas más apartadas del lago en los niveles superiores, algunas de los niveles inferiores y, milagrosamente, el gimnasio en medio del lago seguía en pie. Latios y latias se acercaron a ellos y cada uno acarició a su respectivo legendario.

-Has luchado como un campeón, latios, bien hecho-le alabó Bruno.

-Así que eras tú… menuda sorpresa, nunca me lo hubiera esperado-admitió Aura, aún sorprendida.

Los demás pokémon se reunieron con sus entrenadores y los recogieron para que descansaran, en ese momento los tres regis reaparecieron y se quedaron muy quietos ante Aura, esperando nuevas órdenes.

-Muchas gracias por vuestra ayuda, chicos, sin vosotros hubiera sido imposible vencer. Podéis marcharos ya.

Ante eso los regis volvieron a emitir esos extraños sonidos, al tiempo que las marcas en sus caras volvían a brillar intermitentemente; en ese momento la chica notó cómo la presión aún latente en su cuerpo se liberaba, al tiempo que los pokémon legendarios alzaban el vuelo y se perdían en la distancia en dirección norte.

-¿Qué habrán dicho?-se preguntó Bruno en ese momento en voz alta.

-Que volvían junto con su maestro, o algo así, esos tres son raros hasta para nuestros estándares-anunció latias en su cabeza.

-Ah… supongo que vosotros tendréis que marcharos…-murmuró el chico, algo apenado.

-Tenemos que ir al monte Pírico a devolver las esferas, sí-asintió latios.

-Sí, lógico, lo entiendo, no pasa nada… quiero decir, todo ha pasado ya, no estás obligado a nada ahora así que…

Ante eso latios miró a Bruno con gesto extrañado, sin embargo entendió lo que quería decir y, como respuesta, el pokémon legendario tan solo esbozó una confidente sonrisita que se lo dijo todo en nada. Aún había batallas por ganar. Y él estaría ahí con él sin importar qué. Bruno esbozó una sincera sonrisa, murmurando de seguido.

-Gracias por confiar en mi, amigo…

Latios asintió con la cabeza, dando a entender que volvería enseguida, y marchándose junto con su hermana hacia el oeste junto con las esferas.

Una vez solos, los dos se encararon y hablaron entre sí.

-Has estado increíble, Bruno…

-Ah, no tanto como tú, has sido muy valiente, estoy orgulloso de ti, y estoy seguro de que tu madre también, esté dónde esté.

Los dos se sonrieron con cariño y se dieron un suave beso que duró sus buenos minutos. Aunque entonces un ruido cercano les hizo separarse, acercándose a unos escombros cercanos y viendo quiénes eran.

Y es que tanto Magno como Aquiles comenzaban a despertarse, bastante desubicados y echos unos auténticos zorros.

-¿Dónde estamos? ¿Qué ha pasado?-inquirió Aquiles, con gesto confuso.

-En Arrecípolis… pero mira como está, si parece que ha caído una bomba-comentó Magno, algo mareado.

-Estaréis contentos, menuda habéis armado…-les reprendió Bruno en ese momento.

Ambos líderes levantaron la mirada y vieron entonces al chico acompañado por Aura.

-Agh, tú otra vez, por qué será que no me sorprende… siempre supe de alguna forma que serías un obstáculo para nuestros planes-admitió Aquiles, derrotado.

-Sin embargo fuimos unos imprudentes, tanto Aquiles como yo queríamos un mundo ideal tanto para humanos como pokémon, pero al final nuestras ambiciones nos cegaron y no nos dejaron ver la realidad. Al final sí que fue cosa del destino que te interpusieras en nuestros planes, si no lo hubieras hecho no sé que hubiera sido de todos nosotros-añadió Magno, con actitud pacífica.

-Sí, me alegro que por fin lo veáis, pero no es precisamente a mí a quien debéis rendir cuentas…

Antes de que los dos pudieran entender las palabras del chico, se encontraron esposados mutuamente, al tiempo que una persona familiar anunciaba con voz queda.

-Interpol, están los dos detenidos. Tienen derecho a permanecer en silencio, todo lo que digan o hagan podrá ser utilizado en su contra en un tribunal de justicia. Tienen el derecho de hablar con un abogado y que de uno esté presente en los interrogatorios, si no pueden pagarlo se les asignará de oficio. ¿Les ha quedado claro?

Los dos no opusieron resistencia y se dejaron detener, asintiendo con resignación; definitivamente, tanto el equipo Magma como el equipo Aqua habían llegado a su fin.

Un helicóptero de la Interpol se personó enseguida y Magno y Aquiles subieron en él escoltados por varios agentes más; antes de irse, Shy se despidió de Bruno y Aura.

-Bueno, chicos, pues aquí termina todo, quería agradeceros todo lo que habéis hecho por ayudarnos, por fin están a buen recaudo.

-Sí, y por mucho tiempo, espero-comentó el entrenador.

-Puedes jurarlo, les va a caer una muy gorda… todavía tenemos que encontrar al resto de las bandas pero estando descabezadas, seguro que no tardan nada en asomar la jeta. Gracias de nuevo por toda vuestra ayuda.

Tanto Bruno como Aura le dieron la mano y el agente subió al helicóptero, que se perdió en el cielo rumbo al oeste. El sol brillaba con normalidad desde hacía un buen rato y Hoenn, Japón y el resto del mundo podían respirar tranquilos a partir de ese momento.


¡Y se acabó por fin el conflicto principal! Creo que ya lo puedo ir dejando por aquí y ponerme, ahora sí, con otra cosa, de hecho he estado este finde trabajando a tope con este y el siguiente de El viaje de reshiram, que ya iba siendo maldita hora. Pero bueno, hablemos del capítulo.

Me ha gustado mucho cómo me ha quedado todo en su conjunto, ya que he cerrado el conflicto principal y también la subtrama entre latios y latias, que se había ido desarrollando a lo largo de los anteriores capítulos de forma intermitente y cuando tocaba, por supuesto. Originariamente el capítulo era algo más parco en cuanto a detalles y forma de abordar la situación, por lo que he aprovechado para añadir cosas nuevas, un poco de gresca entre groudon y kyogre, y posteriormente también con rayquaza, ya que queda un poco anticlimático que llegue, grite y ale, to arreglao, como sucede en el juego. Aquí le he dado algo más de chicha partiendo la pana con esos dos, debilitándolos lo suficiente para poder arrebatarles las esferas y así poder poner después los puntos sobre las íes, queda más lógico de esta forma. También he añadido una razón más lógica para la conexión que se establece entre los regis y su liberador, justificando así la muerte de Máximo, y el posterior testigo de Aura, que no lo pasa bonito a la hora de controlarlos. En cuanto a Máximo se refiere he añadido una nueva escena con el Alto Mando para complementar todo lo visto y así dar algo más de personaje a los cuatro entrenadores más fuertes previos al campeón. Habrá un poco de más de desarrollo para Plubio en ese sentido, por supuesto, ya que después de todo era su mejor amigo, y ha "heredado" el puesto de forma no muy regular. Y sí, este es mi "arreglo", por así decirlo, al vergonzoso final a lo celebi ex machina del manga de Rubí y Zafiro. Es que en serio, madre mía ¿¡cómo pudieron darle semejante final?! Tienes una introducción buena, un desarrollo excelente y un final mierdoso que se cae con todo el equipo sólo por los jajas. Incomprensible.

Pero bueno, como dije antes lo voy a dejar ya aquí, que bastante Pokémon ha habido durante todo el mes de agosto, lo más probable es que para la próxima vez que lo retome termine ya con la generación, ya que sólo falta la última medalla y la liga, pero de momento seguiré con El viaje de reshiram que ya toca, esperad el nuevo capítulo para dentro de dos horas a lo sumo, voy a darle un poco de margen a las publicaciones para no saturar mucho.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!