Capítulo 37
Camino del campeonato
Tres días daban para mucho aunque no lo parecieran, por lo que Bruno aprovechó para realizar un entrenamiento especial previo a la liga, además de preparar a sus pokémon apropiadamente ampliando un poco más su repertorio de ataques. Para ello estuvo usando varias MTs que fue consiguiendo durante todo el viaje, enseñando así ataques un poco más variados a su equipo.
Para defenderse bien de su principal debilidad, el fuego, enseñó a sceptile terremoto, practicándolo entre medias y saliéndole bastante bien. Para hacer a beautifly algo más ofensiva la enseñó rayo solar, aprovechando su velocidad al volar para cargar el ataque y soltarlo en el momento apropiado. Con latios le dio algo más de diversidad enseñándole golpe aéreo y ala de acero, además de aprender por su cuenta durante el entrenamiento danza dragón, haciéndose así un poco más fuerte. Plusle se quedó como estaba, ya que no veía necesario ampliarle su repertorio, siendo relevo su último ataque aprendido. Con milotic se esmeró especialmente, enseñándole rayo hielo inspirándose en el kingdra de Galano, y durante el entrenamiento aprendió un ataque que no se esperaba para nada que aprendiera, siendo ni más ni menos que manto espejo. Por lo que pudo averiguar no era un ataque que aprendiera normalmente por métodos convencionales, siendo más un detalle supeditado al momento de su nacimiento, cosa que no entendió demasiado bien, pero se alegró de que lo hubiera aprendido. Finalmente, con absol aprovechó un poco más su ataque especial y le enseñó lanzallamas, además de aprender por su cuenta premonición durante el entrenamiento, volviéndose un poco más versátil.
Tras esos tres días de entrenamiento intensivo, ese miércoles fue a ciudad Algaria y estuvo esperando a que llegase el profesor y todos los demás al puerto deportivo. Hacía un día radiante, el sol brillaba en lo alto del cielo sin apenas nubes a la vista, y el calor era el normal para la época del año. Nada de temperaturas extremas provocadas por un antiquísimo pokémon legendario. Para entonces incluso pensarlo le hacía gracia, aunque después de todo por lo que habían pasado parecía que nada lo superaría.
Sus pensamientos fueron abruptamente cortados cuando notó unas suaves manos tapándole los ojos por detrás, al tiempo que una voz familiar susurró a su oído.
-¿Quién soy?
Bruno esbozó una sonrisita, dándose la vuelta y reencontrándose con ella después de todo ese tiempo sin verla.
-¡Aura!
-¡Bruno!
Los dos se fundieron en un gran abrazo, al tiempo que ella mascullaba.
-Te he echado en falta…
-Y yo más a ti…
Para entonces cerraron el poco espacio que quedaba entre ellos y se dieron un breve pero intenso beso. En cuanto se separaron, ella fue la primera en preguntar.
-¿Qué tal te fue el gimnasio?
Su respuesta más inmediata consistió en mostrarla su estuche de medallas completo; nada más verlo la chica esbozó una gran sonrisa conforme, murmurando de seguido.
-Sabía que lo conseguirías…
-Lo dices como si no contemplaras otra opción-observó el chico, haciéndose el tonto.
-¿Tú qué crees?
Ante eso los dos se rieron confidentemente y empezaron a hablar de cosas más banales.
-¿Qué tal por allí con tu padre?
-Muy bien, arreglando desperfectos varios tanto en Villa Raíz como en ciudades y pueblos aledaños, al tormenta llegó a arrancar árboles, antenas y algún que otro tejado, pero nada realmente serio. Aproveché también para entregarle informes sobre la batalla entre groudon, kyogre y rayquaza, ahora sabemos un poco más sobre ellos, mi padre está muy contento por mi labor.
-Normal, cualquiera no puede decir que se ha enfrentado a semejantes moles y vivir luego para contarlo…
Durante los siguientes minutos la gente fue llegando poco a poco, chicos y chicas de su edad se fueron congregando cerca del muelle, hablando entre ellos y enseñándose sus equipos. Por su parte Aura se quedó un tanto rezagada mirando a los demás con gesto plano, aunque el chico aprovechó para animarla al respecto.
-¿No vas a saludarles? Digo yo que con alguien te hablarías ¿no?
-Con algunos, sí, la mayoría de las veces eran palabras amables pero vacías en el fondo, nunca he llegado a tener un amigo o amiga cercana antes de que llegaras tú…
-Bueno, lo entiendo, pero ¿no crees que sería buena idea empezar a buscar alguien con quien te lleves bien? No me malinterpretes, nada me hace más feliz que estar contigo, pero tampoco quiero ser el único con el que te hables sólo porque sea tu novio…
Las palabras del chico dieron qué pensar a Aura, la cual miró a sus compañeros de clase con gesto dudoso e incluso con algo de miedo; sin embargo, finalmente se envalentonó y se acercó a un par de chicas con las que solía hablar de vez en cuando, saludándolas.
-Hola chicas… ¿qué tal?
-¡Anda, hola Aura! ¡Ah, dime que es cierto!-exclamó una de ellas en ese momento.
-¿El qué?
-¡Que te enfrentaste a Ricky en un combate! ¡Nadie ha tenido el valor de contestarle directamente, me enteré antes de que se desatara todo el lío con los legendarios! ¿Es cierto?
-Ah, pues… sí, aunque al final la cosa no salió muy bien para mí, a decir verdad-murmuró ella, aún algo dolida al respecto.
-¿Qué mas da? ¡Le echaste agallas, algo que cualquiera no puede decir! Sin embargo puedes pedirle la revancha en la liga…
-Ah, bueno, no voy a participar, no reuní las medallas, sin embargo probé suerte en los concursos pokémon de Calagua y conseguí todas las cintas del nivel normal…
-¿¡De verdad?! ¡Oh, sí, ya recuerdo, llegué a verte en el concurso de belleza, estuviste fenomenal!-exclamó en ese momento la otra chica.
Sorprendentemente para Aura fue mucho mejor de lo esperado, llegando a conectar mucho mejor con ellas y prometiéndolas enseñarlas sus técnicas de coordinación cuando la conferencia terminara.
Tras hablar un rato más con ellas volvió con Bruno, el cual la estuvo observando todo el rato desde la distancia esbozando una sonrisita.
-¿No ha sido tan horrible, verdad?
-No, lo cierto es que no. Gracias por darme fuerzas, Bruno…
-Lo que sea por ti…-murmuró el chico, guiñándola un ojo.
La chica esbozó una tierna sonrisita, sin poder evitar sonrojarse profusamente, y se besaron con ternura durante unos buenos segundos. Sin embargo, una voz familiar rompió el momento comentando con gran sorna.
-Oh, pero qué estampa más enternecedora, qué bonito… creo que voy a potar.
Bruno se separó de Aura y miró al artífice de dicho comentario, confirmando sus sospechas y notando como un incipiente cabreo comenzaba a crecer en él con su sola presencia.
-Ricky… esperaba no volver a verte nunca más en toda mi vida.
-Pues ya ves, yo también, y sin embargo aquí estamos… y por lo que veo, estás saliendo con la mimada de clase. Patético…
Antes de que Aura dijera nada, Bruno se movió como una gacela y le encaró con mirada gélida.
-¿Qué pasa, tío, disfrutaste cuando te rompí la nariz? Porque si es así te la volveré a romper con sumo gusto…
Antes de que la cosa fuera a mayores, Aura le detuvo cogiéndole del brazo, al tiempo que exclamaba.
-¡No, Bruno, para, no merece la pena!
-Eso, Bruno, haz caso a tu querida novia, no vayas a cometer un tremendo error…
Por un momento quiso abalanzarse y ponerle en su lugar, sin embargo recordó la última vez que eso pasó y cómo reaccionó Aura, a quien miró con gesto preocupado. La última vez llegó a asustarla debido a su impulsividad, y no quería que eso volviera a pasar, por lo que tuvo que requerir de todo su autocontrol para no estallar y romperle los morros a Ricky, el cual le miraba con una sonrisita burlona, sin apenas inmutarse. Al ver que no se movía, éste aprovechó para provocarle un poco más.
-¿Qué pasa, dónde está toda esa chulería ahora? ¿O acaso se te va la fuerza por la boca?
-No ¿sabes por dónde se me va? Por aquí…-murmuró Bruno, señalando a su cinto con todas sus poké ball en él.
Ante esa respuesta Ricky esbozó un divertido gesto, comentando de seguido.
-Vaya, esta es buena… ¿eso es un desafío? Porque si es así, estaré encantado de darte tu merecido con un combate en la conferencia…
-Nada me haría más feliz que ponerte en tu lugar descalificándote de la competición, eso por descontado.
-Oh, qué mono, cree que puede vencerme…
-Pruébame, payaso.
Para entonces todo el mundo veía la confrontación desde la distancia, al tiempo que la tensión en el ambiente se podía palpar fácilmente. Ambos chavales se miraron fijamente, matándose con la mirada, aunque en ese momento llegó el profesor Abedul e impuso la calma.
-Bueno, bueno, dejemos esas rivalidades para el campo de batalla, hay que llevarse bien ¿de acuerdo, Ricky?
-Sí, profesor…
Sin poder hacer ni decir nada más Ricky se apartó, no sin antes mirar fijamente a Bruno, diciéndoselo todo en nada. Una vez solos, el chico musitó por lo bajo.
-Tú espera y verás, payaso…
-Déjalo, Bruno, en serio, ya me da igual lo que me diga, paso de él, no tienes por qué defenderme-insistió Aura, preocupada.
-No, no, lo que te hizo a lo largo de todo este tiempo no se lo voy a perdonar. Le eliminaré de la competencia yo mismo y se comerá sus palabras-anunció el chico, apretando con fuerza un puño.
Ante eso Aura no dijo nada, a sabiendas que no podría convencerle de lo contrario por mucho que lo intentara; aun así le dio un rápido beso en la mejilla, y tras eso se fue con su padre para ayudarle en todo lo necesario.
Embarcaron en el ferry privado que el profesor alquiló mientras éste iba pasando lista, siendo en total unos veinte entrenadores a su cargo contándole a él como última incorporación. Todos eran oriundos de Villa Raíz, habiendo estudiado en ciudad Petalia desde entonces, aunque Bruno se incorporaría al siguiente curso tras el verano.
Una vez que todo estuvo en orden el profesor dio la orden para partir, aunque en cuanto estuvieron a punto de zarpar, una voz familiar para Bruno llegó a los muelles.
-¡Esperen, por favor! ¿Van a ciudad Colosalia?
-Así es, pero éste es un ferry privado me temo.
Llevado por la curiosidad Bruno fue a comprobar quién era, asomándose desde el otro lado de la cubierta, y al ver de quién se trataba exclamó.
-¡Treto!
-¡Hombre, Bruno, cuánto tiempo sin verte! ¿Qué tal?-inquirió éste al verle.
-Desde luego, todo bien ¿y tú?
-¡Mejor aún! Oye, ¿me podríais hacer un grandísimo favor y llevarme con vosotros? Es que yo también me dirijo a ciudad Colosalia para asistir a la conferencia y perdí el ferry de la mañana-explicó Treto.
-¿Lo conoces, Bruno?-inquirió el profesor en ese momento.
-Ah, sí, es un cazatalentos amigo mío ¿podría venir con nosotros si no es mucha molestia?
-Bueno, si lo conoces supongo que no hay problema, suba-aceptó el profesor.
Treto embarcó y, tras esa adquisición de última hora, partieron hacia allí poniendo rumbo hacia el sur.
Durante el trayecto estuvieron hablando poniéndose al día, ya que no se habían vuelto a ver desde la última vez en ciudad Calagua.
-Bueno, Bruno, si tú también vas hacia ciudad Colosalia es que ya has ganado todas las medallas…
-Desde luego, mira-asintió el chico, enseñándoselas todas.
-Muy bien hecho, aunque a decir verdad me esperaba esto de ti, Bruno, me sigues dando muy buenas vibraciones y se nota que te has hecho mucho más fuerte desde la última vez que nos vimos…
-Vaya, gracias Treto, espero poder estar a la altura de tus expectativas…
-Estoy seguro de que sí, de hecho te voy a lanzar un hueso, a ver si te motiva. Si consigues ganar en la conferencia puede que tenga una jugosa oferta para ti-anunció el cazatalentos, con gran intriga.
-¿De veras? Vaya ¿y de qué estamos hablando exactamente?-inquirió el chico, curioso.
-Ah, ah, no tan rápido, las cosas de una en una, primero tienes que ganar-le recordó él, con una sonrisita y mirándole por encima de sus gafas de sol.
-Ya veo, en ese caso dalo por hecho-aseguró el entrenador, con mucha seguridad.
-Así me gusta, ésa es la actitud. Ah, sí, ya puedo percibir el olor de la competición, el sabor del nervio, cada persona es un mundo, así como su entrenamiento, y eso mismo es lo que busco. La fuerza y la entereza en combate son cualidades de por si asombrosas que pueden ser capaces de sacar todo el potencial de tanto personas como de pokémon. Bruno, tú reúnes esas cualidades y me has demostrado ser un recio candidato, pero has de demostrármelo con la seriedad de un campeonato. Aun así quiero regalarte esto por haber llegado tan lejos, te lo has ganado-anunció Treto, dándole una MO.
-Oh, una MO, muchas gracias ¿Cuál es?
-Cascada, con ella y un buen pokémon de agua puedes remontar hasta la más alta catarata.
En esos momento comenzaban a aproximarse a Colosalia, y en uno de los puntos de la extensa y alargada isla vio una cayendo con gran estruendo sobre la superficie del mar.
-¡Oh, una cascada!
-Sí, viene del lago central de la isla, muchos la remontan para llegar a la cima.
-¡En ese caso la remontaré yo también!-anunció el chico, sacando a milotic y enseñándole cascada.
Una vez con la técnica ya aprendida se echó al mar en su lomo, comenzando a nadar hacia ella rápidamente.
-¡Bruno! ¿¡A dónde vas?!-inquirió Aura desde la cubierta al verle alejarse.
-¡A remontar la cascada! ¡Nos vemos luego en la ciudad!-exclamó antes de alejarse demasiado.
Tras unos pocos minutos surfeando, llegaron a los pies de la casacada y, con un fuerte impulso, milotic subió por ella mientras Bruno se agarraba con fuerza a su pokémon. La sensación fue bastante impresionante, parecía que era él quien la remontaba, pero el agradable y fresco tacto de la suave piel de milotic le recordaba que eran los dos quienes la subían.
El lago que alimentaba la cascada estaba justo al lado del núcleo poblacional de Colosalia, la ciudad que albergaba la conferencia que llevaba su nombre; aprovechó que aún había poca gente para ir a inscribirse, de camino se encontró con alguien familiar que le dio toda una sorpresa.
-¡Hola, Bruno, cuánto tiempo!
-¡Ah, Blasco, eres tú, qué sorpresa! ¿Has venido a inscribirte, ya tienes todas las medallas?
-¡Así es, justo ayer derroté a Galano y hoy he venido con mis tíos y mi prima, están por aquí haciendo tiempo!
-Me alegro… ¿vamos a inscribirnos juntos? Si vamos ahora seguramente podamos evitar comernos una cola enorme-le sugirió Bruno en ese momento.
-Vale, vamos.
De camino hacia el centro pokémon donde se realizaba la inscripción estuvieron hablando de todo un poco, aunque Bruno notó enseguida el mejor aspecto que tenía el chico, señalándoselo en un momento dado.
-Vaya, te ves mejor que la última vez que nos vimos ¿cómo llevas tu asma?
-¡Fenomenal, ya casi no uso el inhalador, el viaje me ha hecho mucho bien en ese sentido!
-Me alegro, debe ser toda una liberación para ti…
-La verdad es que sí, antes siempre lo llevaba conmigo y lo tenía a mano, ahora ya no me preocupo tanto. Sigo teniéndolo por si acaso, pero al menos ya me he despegado de él.
Llegaron al centro pokémon antes de lo esperado y apenas tuvieron que hacer cola, siendo de los primeros en conseguir la acreditación; enseñaron las medallas, su documentación y les expidieron sendos pases de aspirante, colgándoselos al cuello.
Mientras esperaban a los demás, estuvieron dando un paseo por la ciudad y fueron a ver los estadios donde la conferencia iba a tener lugar; ciudad Colosalia destacaba por ser una localidad de tamaño medio, de edificios no excesivamente altos ni muy modernos, pero con el encanto isleño que tanto caracterizaba a la prefectura de Hoenn. Era una ciudad típicamente costera, con amplias playas y un gran puerto tanto comercial como deportivo. También tenía mucha historia detrás, puesto que la ciudad como tal se fue construyendo en torno al castillo Shuri, una antigua fortaleza del S XV y centro neurálgico del antiguo reino Ryûkyû que gobernaba la isla y sus alrededores por aquel entonces. Actualmente era patrimonio nacional de Japón y de la humanidad por la UNESCO, además de la sede central de la liga Pokémon, albergando en las estancias residenciales tanto al Alto Mando como al campeón.
En cuanto al recinto de la liga en sí estaba situado en otro gran lago al norte de la isla, en el cual tanto el estadio principal como los secundarios estaban situados en el propio lago, interconectados entre sí mediante largas pasarelas peatonales. El Gran Estadio estaba situado justo en el centro del lago y a su alrededor, dispuestos de forma concéntrica, estaban los secundarios rodeados de agua y pequeñas zonas verdes.
Tras observar el escenario donde la conferencia iba a tener lugar, regresaron al centro pokémon y en ese momento tanto Aura como los demás llegaron, así como el resto de los participantes. La cola que se formó poco después para inscribirse fue de proporciones descomunales, Bruno agradeció el haber remontado la cascada puesto que, si no lo hubiera hecho, la espera para inscribirse hubiera sido interminable.
Además no fueron los únicos en llegar, puesto que vio a los padres y los tíos de Blasco, el cual se fue con ellos, y también vio a su madre que vino acompañada de su padre, el cual se tuvo que marchar con el resto de sus compañeros, saludando a su hijo antes y deseándole suerte. Por su parte, su madre también le dio ánimos una vez solos.
-Mucha suerte en la conferencia, cielo, estoy segura de que te esforzarás al máximo.
-Gracias, mamá, lo voy a dar todo-aseguró su hijo, con energía.
-Puede estar tranquila, ya verá como lo conseguirá, yo estoy muy segura al respecto-murmuró Aura en ese momento, dirigiéndose a ella.
-Hola, Aura, cariño ¿Qué tal estás?-inquirió la madre del chico.
-Bien, muy bien, bastante animada, gracias por preocuparse...
-Es lo menos que puedo hacer… ¿Todo bien?
-Sí, el viaje muy bien, la compañía de su hijo ha sido muy buena, Bruno… es muy importante para mí, y bueno, ya lo sabe…-explicó la chica, algo colorada.
Ante eso la mujer la sonrió con gesto maternal, murmurando acto seguido.
-Sí, lo sé, después de todo nada se me escapa. Eres buena chica, Aura, y a mi Bruno le va que ni pintado alguien como tú, te hará muy feliz y tú a él también.
Aura sonrió, sintiéndose mucho mejor consigo misma, y no pudo evitar abrazar a la mujer, que no tuvo ningún problema con devolverla el gesto con un cariño especial que sólo una madre podría dar.
-Gracias…
-Ya ves tú, querida nuera…
Ante eso la chica no pudo evitar sonrojarse al máximo, al tiempo que el chico comentaba al respecto.
-No es por nada pero yo también estoy aquí…
El resto de la tarde pasó rápidamente y, casi entrado el anochecer, la gente se dirigió hacia el Gran Estadio para escuchar el discurso inicial del campeón y presenciar los combates amistosos del Alto Mando. Tras unos minutos de espera, el campeón se personó en el gran campo de batalla y, para sorpresa de Bruno, vio a Plubio en compañía de un hermoso milotic como el suyo y con una gran capa blanca sobre sus hombros.
-¿¡Plubio?! ¿¡Ahora es el campeón?!
-Sí, Máximo le pasó el cargo antes de morir, de hecho la capa le identifica como tal, es tradición aquí en Hoenn-explicó Aura en ese momento.
-Ya veo, por eso dejó el gimnasio en manos de Galano…
Aura quiso decir algo más, pero en ese momento Plubio habló y todo el estado enmudeció.
-Bienvenidos todos a la vigésimo tercera conferencia Colosalia, donde se ponen a prueba las capacidades de todos los entrenadores. Año tras año han desfilado por aquí fuertes y habilidosas personas, demostrando su fuerza y compitiendo por alcanzar la cima. Ese espíritu de lucha es lo que mantiene unidos a entrenadores y pokémon, estrechando lazos juntos y conociéndose mutuamente. Una unión pura y total permite alcanzar la victoria y eso es lo que veremos durante estos intensos días que nos aguardan. Pero antes de dar comienzo a la conferencia, pido un minuto de silencio por Máximo Peñas, anterior campeón fallecido recientemente; Máximo destacaba por su fuerza, pero sobre todo, porque amaba a sus pokémon, fue ese amor, junto con una constancia y tesón admirables, lo que le permitió ser campeón. Máximo, tus amigos y familia no te olvidamos.
Y, tras esas palabras, un silencio sepulcral envolvió al Gran Estadio durante exactamente un minuto; un estandarte se desplegó desde la cara norte justo debajo del palco de honor, con la foto de Máximo y una gran corona de flores. Durante el tiempo que duró el homenaje, Aura recordó todos los buenos momentos que pasó con él y lamentó mucho su marcha. Para ella fue como volver a rememorar antiguas heridas, sin embargo no dejó que el hecho en sí la afectara, tenía que ser fuerte, tanto por su madre como el propio Máximo.
Una vez que el minuto pasó, Plubio indicó.
-Y ahora… ¡que comience la conferencia!
Y, tras esas palabras, la antorcha de moltres en lo más alto de la cara norte del estadio se encendió, dando comienzo a la competición. Por su parte Plubio estuvo saludando un poco más y se retiró al palco de honor. Tras eso el árbitro se personó en el campo y dio inicio a lo que todo el mundo estaba esperando.
-¡Primer combate amistoso entre miembros del Alto Mando: Sixto contra Fátima!
Tras ese primer anuncio, los contendientes salieron al campo de batalla, saludando a la aficción.
Sixto era un hombre joven, treintañero y de mirada suspicaz; casi calvo exceptuando por un pequeño flequillo color borgoña a modo de tupé, vestía muy elegantemente, con una camisa roja, chaqué negro y pantalones color beige oscuro. Calzaba unos impolutos zapatos negros. Se especializaba en el tipo siniestro y era oriundo de ciudad Malvalona.
Por otro lado, Fátima era una chica más joven que él, veinteañera, de tez morena y pelo cortito y revuelto, también moreno; vestía con un estilo muy isleño, con la parte de arriba de un bikini azul y un pareo del mismo color con motivos florales blancos que conjuntaba perfectamente. Llevaba además dos grandes broches con forma de flores rosadas en el pelo y unos aros del mismo color a modo de tobilleras. Se especializaba en el tipo fantasma y era de ciudad Calagua, aunque tenía familia en el monte Pírico.
Y, tras las presentaciones, la batalla dio comienzo. Fátima sacó a un sableye y Sixto a un absol.
-¡Absol, golpe aéreo!
-¡Sableye, finta!
El pokémon siniestro se lanzó a gran velocidad, pero sableye esperó a que su oponente estuviera cerca y, con un solo movimiento, le golpeó en un costado, aunque no hizo gran cosa.
-¡Robo!
Absol hizo un extraño ademán con su cabeza, pero no atacó; ante eso Fátima tan sólo sonrió y exclamó.
-¡Atracción!
Sableye guiñó uno de sus diamantados ojos y una ristra de corazoncitos fue directa hacia absol.
-Je… ¡Intercéptalos con cuchillada!-exclamó Sixto.
La cresta de absol brilló con fuerza y de varias estacadas se libró del efecto de atracción.
-Vaya… no ha estado mal…-murmuró ella, divertida.
-Sí, yo también tengo mis trucos… ¡bola sombra!
-¡Tú también!
Dos potentes bolas sombra chocaron entre si y la explosión entre ambos fue bastante potente, extendiendo un denso humo por todo el campo.
-¡Golpe aéreo!
-¡Doble equipo!
Absol fue el primero en moverse, abalanzándose sobre su contrincante cortando el aire, pero antes de que le llegara a tocar varios sableyes aparecieron de repente, confundiendo a absol.
-¡Danza espada!
El pokémon siniestro, lejos de amedrentarse, comenzó a ejecutar un baile frenético que incrementó mucho su ataque, sin quitarle ojo a las múltiples copias.
-¡Ahora da una pasada con avalancha!
Al punto, un gran grupo de rocas enormes aparecieron de la nada y se precipitaron sobre las copias de sableye.
-¡Devuélveselas con psíquico!
Con gran rapidez, todas las copias se movieron al mismo tiempo, controlándolas con psíquico y devolviéndoselas rápidamente.
-¡Destrúyelas con cuchillada!
Absol se lanzó y con sus garras y su cresta brillando intensamente se fue deshaciendo de todas ellas; en ese justo momento, Fátima indicó.
-¡Puño certero!
De entre las copias el original se adelantó y pegó un lustroso salto, pillando desprevenido a absol, que se encontraba ocupado rompiendo las rocas. Con una rapidez apabullante, el puño brillante de sableye impactó en absol, haciéndole caer al suelo. Fue entonces cuando rocas que aun no había destruido cayeron sobre él, rematando la jugada y dejándolo KO.
-¡Absol está fuera de combate, el ganador es sableye! ¡La victoria es para Fátima del Alto Mando!-anunció el árbitro.
Una ola de aplausos y ovaciones se extendió por el estadio, había sido un gran combate de lo más ajustado, y Fátima había demostrado una técnica impecable con un pokémon prácticamente sin debilidades. Los dos recogieron a sus pokémon y se encontraron en el centro del campo, dándose la mano con deportividad.
-Vaya, eres muy buena de reflejos, me has pillado desprevenido…
-Sí, pero tu absol también es muy fuerte, ha podido romper casi todas las rocas. Bien jugado.
Saludaron un poco más y finalmente se retiraron hacia el palco de honor; tras un breve receso, el árbitro anunció el siguiente encuentro.
-¡Segundo combate amistoso entre miembros del Alto Mando: Dracón contra Nívea!
Los dos contendientes ocuparon sus respectivos puestos a ambos lados del campo, mientras que la pantalla gigante proporcionaba información acerca de ellos.
Dracón era un hombre de edad avanzada, sesentón, ocultaba su peinado con una vieja gorra de capitán de barco y poseía un refinado bigote canoso y puntiagudo. Iba a pecho descubierto, cubriéndose con tan sólo un chaquetón negro con puñetas y dobleces doradas y con los bajos raídos. Un pantalón vaquero y unas botas completaban el conjunto, dándole un aspecto de lobo de mar avezado. Era oriundo de ciudad Colosalia, fue capitán de barco de guerra en sus tiempos mozos y se especializaba en el tipo dragón.
Por otro lado, Nívea era una mujer algo más joven, cincuentona, de tez algo pálida y con el pelo color dorado mate, rizado y muy bien peinado. Vestía como una elegante dama, con un largo y fastuoso vestido morado que le llegaba hasta los tobillos. Calzaba unos zapatos de medio tacón marrones y se especializaba en el tipo hielo. Curiosamente no era oriunda de Hoenn, sino de otra región no especificada.
Y, tras las presentaciones, la batalla dio comienzo, Dracón sacó a un salamence, mientras que Nívea sacó a un walrein.
-¡Salamence, garra dragón!
-¡Walrein, golpe cuerpo!
El pokémon dragón se abalanzó con sus garras brillando en un aura morada, mientras que walrein se echó hacia delante con todo su peso; los dos consiguieron golpearse mutuamente, siendo lanzados hacia atrás por el impulso.
-¡Rayo hielo!
-¡Vuela!
Desde donde estaba walrein cargó el peligroso ataque, pero salamence emprendió el vuelo y evitó ser golpeado, errando el tiro.
-¡Dragoaliento!
Desde las alturas, salamence lanzó un potente dragoaliento que fue directo hacia walrein.
-¡Rueda hacia un lado y usa ventisca!-indicó Nívea.
Walrein se echó al suelo, rodó para esquivar el golpe y de seguido lanzó una poderosa ventisca que se precipitó contra salamence, amenazándola con tumbarlo de un solo golpe. Sin embargo Dracón no se mostró preocupado, indicando de seguido.
-¡Salamence, gira sobre ti mismo y lanzallamas!
Antes de que la ventisca le alcanzara, el enorme dragón comenzó a girar sobre sí mismo al tiempo que lanzaba un incesante lanzallamas, creando así un escudo protector de llamas que le envolvió y salvando así la ventisca.
-¡Ahora!
Acto seguido se lanzó para embestir y le golpeó de lleno con garra dragón, consiguiendo dañarle aun a pesar de sus gran defensa.
-¡Frío polar!
-¡Triturar!
Salamence atacó primero y le mordisqueó por el cuello y el pecho, impidiendo así que le pusiera KO en un solo golpe.
-¡Aléjalo con surf!
-¡No le dejes, garra dragón al suelo!
Salamence clavó sus garras en el suelo y aguantó la oleada de agua que trató de arrastrarle como un jabato, sin apartar la vista de su oponente.
-¡Golpe cuerpo!-indicó Nívea.
-¡Golpea ahora!
Antes de que walrein pudiera moverse, salamence desclavó sus garras del suelo, lanzando varias rocas en dirección hacia él, y acto seguido las movió hacia arriba, golpeando en la cabeza a walrein y dejándolo mareado.
-¡Y remata con hiperrayo!
Desde donde estaba, y sin apenas poner distancia entre ellos, el pokémon dragón cargó la energía en su boca y la soltó de golpe y a bocajarro, impactando con gran fuerza en walrein; la explosión fue de alivio y salamence se libró por los pelos de salir afectado al remontar el vuelo. Walrein rebotó en el suelo y, en cuanto se disipó el humo, se le vio completamente KO.
-¡Walrein está fuera de combate, salamence es el ganador! ¡La victoria es para Dracón del Alto Mando!-dictaminó el árbitro.
Otro aplauso atronador se extendió por todo el estadio, inundándolo; aun a pesar de su evidente debilidad, Dracón demostró una sangre fría envidiable, logrando derrotar a su oponente de esta forma. Los dos oponentes recogieron a sus pokémon y se dieron la mano encontrándose en el centro del campo.
-Muy bien jugado, aprovechaste la lentitud de mi walrein para adelantarte y atacar, estoy impresionada.
-Fuerza y elegancia se funden en usted, bella señorita-la piropeó el hombre, dándola un beso en el dorso de su mano.
Nívea se rió tontamente, sin poder ocultar un sonrojo en su blanco rostro; saludaron un poco más y se retiraron hacia el palco de honor.
Tras los combates amistosos llegó el momento de establecer las rondas preliminares sorteando a todos los participantes usando el ordenador central; la participación ese año había alcanzado un nuevo pico nunca antes visto en la historia de esa conferencia, habiendo un total de ciento veintiocho entrenadores. Por su parte, Bruno comenzaba mañana por la tarde luchando contra un chico en uno de los estadios menores.
La competición no había hecho nada más que empezar. Y él estaba preparado.
¡Y seguimos con Pokémon! La conferencia comienza, no sin antes las formalidades previas y un poco de contexto para algunos personajes, de los cuales iremos sabiendo un poco más durante los días que dure el campeonato. Esta vez procuraré no inflar de combates el siguiente capítulo para no saturar demasiado, centrándome en los que más me interesan y narrando de forma más directa el resto, aunque igualmente me tendré que hacer varias notas y montar bien las rondas para evitar imprevistos y malos cálculos. Ya me pasó en la anterior generación y no me gustaría tener que "repetir" en esta, y sí, soy así de perfeccionista, qué queréis que os diga.
Esperad el siguiente más pronto que tarde, aunque a lo mejor tardo un poco montándolo todo, pero vamos, no creo que sea muy arduo. Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
