Capítulo 38

Motivación

Los primeros dos días estuvieron marcados por las preliminares, ya que al haber tantos participantes el número de combates era bastante elevado y se debía mantener el orden, por lo que el sistema de combate uno versus uno definiría la primera fase de la competición. En un solo día se disputaban un total de treinta y dos combates, divididos en dieciséis por la mañana y otros diciséis por la tarde. Los estadios menores fueron los escenarios designados para la consecución de las preliminares, por lo que el trasiego de gente yendo y viniendo de ellos a través de las pasarelas que los interconectaban era constante.

El primer combate de Bruno transcurrió en uno de éstos estadios, concretamente el que más cerca estaba del Estadio Mayor, y le tocó luchar contra un chico proveniente de isla Azuliza. Al ser un combate de uno contra uno se jugaba todo a una sola carta, por lo que debía de ser extremadamente cauteloso y elegir bien al pokémon con el que iba a competir. Debía de ser lo suficientemente veloz para adelantarse a su rival. Por lo que optó por sceptile. Por otro lado, su rival fue mucho más directo y fue con todo usando un fiero e intimidante zangoose.

En cuanto a fuerza se refería ambos pokémon estaban muy parejos, así como en agilidad y reflejos, aunque sceptile era mucho más cauteloso en comparación, y eso se notaba sobre todo a la hora de pelear. Mientras que zangoose iba más a saco atacando con garra brutal a la mínima oportunidad, Bruno aprovechó ése detalle a su favor para cansarle paulatinamente esquivando sus ataques y bloqueándolos con hoja aguda cuando esquivar no era una opción. La lucha fue encarnizada, Bruno trató de mantenerle alejado para atacar a distancia con recurrente o drenadoras, pero en este caso fue casi misión imposible poner distancia entre los dos, puesto que zangoose no dejaba de atacar en ningún momento y estaba casi siempre encima de él o acechándole en las distancias cortas. Trató de acelerar las cosas con agilidad, pero el chaval le imitó y siempre estaban a la par en cuanto a velocidad se refería. La única opción era enfrentarle directamente, obligándole a entrar en su juego, pero Bruno fue sobre seguro y logró encajarle entre medias un par de golpes roca que bajaron su defensa. El chaval se vio venir la jugada y trató de evitarlo, cambiando su táctica enseguida, pero para entonces era demasiado tarde y zangoose estaba al límite de sus fuerzas debido al cansancio, siendo muy sencillo para sceptile pillarle por banda y rematándolo con hoja aguda. Gracias a la cautela, logró pasar las preliminares sin apenas problemas.

Su combate, si bien fue uno de los tantos que se sucedieron a lo largo del día, fue seguido con gran atención tanto por Aura, su madre y Blasco, los cuales fueron a recibirle cuando abandonó el campo de batalla.

-¡Un combate fantástico, bien hecho Bruno!-exclamó su chica, abrazándole.

-Desde luego, se nota que te has vuelto mucho más fuerte desde que derrotaste a tu padre, cariño-añadió su madre.

-Sí, espero que nos encontremos en algún momento de la clasificación, Bruno, tengo muchas ganas de enfrentarme a ti-comentó Blasco, algo cortado.

-Yo también, a decir verdad, desde nuestro último combate me gustaría obtener la revancha… ¿cuándo te toca combatir?-inquirió el chico, interesado.

-Mañana por la mañana, a eso de mediodía más o menos.

-Vale, estaré atento para ir a ver qué tal te desenvuelves.

Durante el resto del día se siguieron sucediendo los combates, decreciendo el número de participantes en la clasificación general, aunque Bruno no estuvo muy atento ya que no sabría contra quién ni cuando combatiría hasta que no terminaran las preliminares, por lo que se enfocó en seguir entrenando por su cuenta en compañía de Aura. Aunque al parecer todos los que fueron superando las preliminares debieron de pensar lo mismo, puesto que los campos de entrenamiento en torno al lago y las zonas verdes comenzaron a llenarse, siendo complicado encontrar uno libre.

-Vaya, parece que todo el mundo ha pensado en lo mismo…-observó Aura, anonadada.

-Pues sí… a ver si vemos alguno libre.

Dieron la vuelta a casi todo el lago, buscando un campo que no estuviera ocupado, sin embargo en uno de ellos vio a un grupo de personas que, por un momento, les resultó particularmente familiares. En cuanto se acercaron lo suficiente pudo corroborarlo, aunque fueron ellos los primeros en reconocerle a él.

-¡Anda, pero si es Bruno! ¡Cuánto tiempo!

-¡Ah, señores Estratega, menuda sorpresa! ¿Qué están haciendo aquí?-inquirió el chico, sorprendido.

-¡Pues hemos venido a animar a nuestro hijo, por supuesto, pasó las preliminares sin ningún problema como un auténtico Estratega!-exclamó Víctor, el padre.

-Y ahora yo misma he estado comprobando personalmente sus capacidades, así que puedo afirmar sin ningún tipo de duda que está en plena forma-añadió Vicky, la abuela, con gran seriedad.

-Vamos, vamos, abuela, tampoco es para tanto… así que tú eres el famoso Bruno que consiguió derrotarlos a todos de una sola sentada, me han hablado de ti. Serafín Estratega, encantado.

El hijo mayor de la familia se encontraba allí, justo delante de él; era un poco más mayor que Bruno, así a ojo debía de tener unos catorce o quince años, era alto, de pelo corto tintado de un tono verdoso claro, ojos claros, e iba vestido muy de sport, con una camiseta blanca con bordes negros, chaqueta de chándal roja, dorada con bordes negros y unos pantalones y zapatillas a juego. Llevaba además puestos unos guantes sin dedos también negros.

-Ah, igualmente. Sobre lo de la maratón, pues sí, así es, aunque decir tiene que no fue nada sencillo-murmuró Bruno, dándole la mano.

-Sí, en mi familia siempre se han llevado mucho los combates, y siendo yo el mayor se espera mucho de mí. El año pasado logré ganar todas las medallas, pero no quise participar en la conferencia para entrenarme concienzudamente para este año, así que aquí estoy.

-¡Estoy segura de que conseguirás ganar, hermanito!-exclamó en ese momento su hermana pequeña, muy emocionada.

-Bueno, para eso he estado entrenando tanto… ¿y qué hay de ti, Bruno?

-Ah ¿yo? Bueno, he reunido todas las medallas y he logrado pasar las preliminares, así que bastante bien a decir verdad.

-Ya veo, entonces puede que tengamos probabilidades de encontrarnos en algún momento de la competición, si es así espero que podamos dar un buen combate.

-Sí…

-Pero bueno, vamos a ir yéndonos ya, que tampoco quiero copar este campo de entrenamiento. Nos vemos, Bruno.

-Hasta luego.

Serafín se marchó junto con el resto de su familia, dejando libre el campo para Bruno, el cual le observó marcharse con gesto curioso.

-Pareces interesado-comentó en ese momento Aura.

-Sí, bueno, me hablaron de su hijo mayor aquel día, pero…

-¿Pero?

Por un momento el chico se quedó callado, sopesando bien sus palabras antes de contestarla, hasta que finalmente murmuró.

-No lo sé, supongo que, como tú bien dices, es interés…

-En el caso de tener que luchar contra él en algún momento de la competición siempre puedes ir a ver sus combates, después de todo se graban y guardan en la hemeroteca de la ciudad.

El detalle en sí llamó la atención de Bruno, el cual comentó de pasada.

-Sí, quizás lo haga… pero bueno, vamos a entrenar, un todos contra todos nunca está de más.

El resto de la tarde pasó rápidamente, al tiempo que los últimos combates preliminares del día daban por finalizada la jornada.


Al día siguiente continuaron las preliminares, aunque para Bruno simplemente fue un día de asueto que aprovechó para ir a ver el combate de Blasco por la mañana, entre otras cosas.

En el estadio menor número cinco fue donde le tocó a Blasco combatir contra una chica proveniente de ciudad Férrica, enfrentándose a él con un intimidante seviper; por su parte, el chico fue a lo seguro con su gardevoir, partiendo con ventaja, aunque la chica demostró que iba preparada para cualquier eventualidad. Trató de detenerle con deslumbrar, logrando paralizar a gadevoir, pero gracias a su habilidad sincronía pudo pasarle su problema de estado, estando parejos en ese aspecto. La chica trató de adelantarse en todo momento atacando con triturar, pero Blasco fue previsor encadenando varios teletransportes que le salvaron la papeleta varias veces. Sin embargo la parálisis seguía presente en los dos, y al cabo de unos breves minutos ambos se quedaron en el sitio sin poderse mover, a pocos metros el uno del otro. El primero que se librara de la parálisis momentáneamente tendría la ventaja. Al poco rato, seviper se deslizó rápidamente en cuanto pudo y, atrapando a gardevoir con su alargado cuerpo, le asestó una fuerte dentellada en el pecho, dañándola severamente. Blasco, apurado, quiso alejarse con teletransporte, pero la parálisis seguía presente en ella, estando a merced de seviper. Éste fue a rematar la faena abriendo sus fauces, pero en ese momento un rayo psíquico surgió de improviso del cielo y cayó directamente sobre su cabeza. El pokémon veneno dio un bandazo, con gesto mareado, soltó a gardevoir y se desplomó en el suelo completamente KO. El pokémon psíquico cayó de rodillas con gesto adolorido pero entero, otorgando así la victoria a su entrenador. Y es que el uso de una rápida premonición la salvó de una derrota casi segura, demostrando una pericia admirable. Muchos de los que observaban el encuentro, Bruno incluído, aplaudieron a rabiar por tan buena y rápida actuación.

Tras el encuentro el chico fue a buscarle a la salida del acceso este al campo para darle la enhorabuena, encontrándose allí con sus padres, sus tíos y su prima Clara en compañía de su novio.

-¡Has estado fantástico, Blasco!-exclamó su prima, abrazándole.

-¡Oh, hijo mío, estamos tan orgullosos de ti!-comentó su madre, visiblemente emocionada.

-¡Tienes madera, Blasco, ya lo creo, eres un recio candidato!-añadió el novio de Clara, ciertamente impresionado.

-Sí, desde luego que sí-asintió él en ese momento, acercándose.

-¡Ah, Bruno, eres tú! ¿Me has visto, qué tal?-inquirió el chico, azorado.

-Un muy buen uso de premonición, bastante bien calculado, si no hubiera sido por eso hubieras caído derrotado, pero te mantuviste fuerte hasta el final, muy bien jugado-admitió Bruno.

Las palabras del chico emocionaron sobremanera al muchacho de pelo verde, añadiendo de seguido.

-¡Ah, muchas gracias por tus palabras, de verdad!

-¡Ya lo creo que sí, si no hubiera sido por ti, Bruno, Blasco no hubiera tomado la iniciativa de salir de viaje! Muchísimas gracias por todo lo que has hecho por nuestro hijo, de verdad…-añadió su padre, dirigiéndose a él con gesto sincero.

-Ah, ni lo mencione, Blasco ha llegado hasta aquí por sus propios méritos, yo tan solo le enseñé unos pocos conceptos básicos, el resto lo ha hecho todo él sólo…

Esas palabras hicieron reaccionar al aludido, el cual exclamó de seguido.

-¡Pero si lo hice fue porque quería llegar hasta ti, Bruno, ponerme a tu nivel para poder enfrentarme a ti de igual a igual! ¡Siempre he querido ser como tú!

Ésta vez fue el turno del chico en emocionarse al respecto, murmurando rápidamente.

-Vaya, gracias Blasco, espero poder encontrarme contigo en la competición.

-¡Sí! Y si no siempre podemos tener una batalla un día de estos.

-También. Pero bueno, a ver cómo se desarrollan los acontecimientos.

Tras esa conversación, Blasco se despidió de él y se marchó con su familia a celebrar su victoria en las preliminares; una vez sólo, Bruno se dio el lujo de soltar un somero suspiro. Estaba claro que, en caso de volverse a enfrentar a él, las pasaría canutas con gardevoir. Y ya sólo por eso debía de estar preparado.

Aprovechó el resto del día para seguir entrenando un poco más por su cuenta y también para ir a la hemeroteca de la ciudad y consultar sus fondos, viendo que ya había registros de los combates de ayer; buscó el de Serafín entre ellos hasta dar con él, visualizando su combate. Él iba con un rápido e intimidante manectric enfrentando a un claydol, un pokémon con el que, de buenas a primeras, tenía cierta desventaja. Sin embargo Serafín demostró tener una técnica muy pulida utilizando su gran velocidad para adelantarse a su rival antes de que atacara, rodeándole con gran rapidez y realizando carga entre medias, aumentando así su defensa especial que le permitió resistir sus ataques psíquicos. Incluso se zafó de un peligrosísimo terremoto con tan solo tomar un poco de impulso, saltando sobre su cabeza para así librarse de salir golpeado y aprovechando que estaba ahí para asestarle una fuerte dentellada con mordisco que le hizo cierto daño. Repitió la misma estrategia un par de veces y salió de esa forma victorioso de su primer combate, pasando así las preliminares. Bruno tomó nota al respecto, pero estaba claro que sería un rival a tener en cuenta si llegara el momento de enfrentarse a él.

Mientras tanto, en las dependencias del estadio principal, Aura se encontraba con cierta líder de gimnasio tras un tiempo sin volverse a ver.

-¡Aura, cuánto tiempo! ¿Qué tal estás?

-¡Candela! Muy bien, la verdad es que estoy mejor desde que mi madre murió…

-Ay, sí, ya me enteré por Norman, lo siento muchísimo… ¿estás bien?

-Sí, ahora sí, al principio fue muy duro, pero Bruno me ayudó muchísimo…

-Oh, ya veo, entonces él y tú…

-Sí, estamos saliendo-asintió ella, ligeramente colorada.

-¡Qué bien! Siempre pensé que hacíais una monísima pareja.

-Gracias…

-Aunque eso sí, tengo ganas de ver a Bruno en acción, habrá pasado las preliminares sin ningún problema ¿no?

-Sí, claro, justo ayer, hoy no combate.

-Estupendo, eso le garantiza el pase a la primera ronda, aunque no se combate en el estadio principal hasta los octavos de final, cuando las batallas pasan a ser de cuatro contra cuatro.

-Ya veo… en ese caso vas a tener que esperar.

-Sí, pero no me importa, sé que Bruno lo dará todo tal y como hizo en su combate contra mí por la medalla, llegará a donde haga falta.

-Sí, eso es cierto, eso lo sé yo muy bien… por cierto, quería darte las gracias.

-¿A mí? ¿Y eso por qué?-inquirió la líder, sorprendida por esas palabras.

-Por ayudarme tanto aquella vez hablando conmigo, no estaba en mi mejor momento, y no llegué a sentirme mejor conmigo misma hasta que Bruno y yo nos confesamos, pero tus palabras hicieron un gran impacto en mí en su día. A decir verdad, tú… eres como la hermana mayor que nunca tuve.

Eso cogió con la guardia baja a Candela, la cual no pudo evitar emocionarse un poco, dando un abrazo a la chica que ella respondió con ganas. Por su parte, la líder de gimnasio se apresuró a comentar.

-Muchas gracias por tus palabras y tu confianza, Aura, la verdad es que no me vendría mal una hermana pequeña a mí también…

-Oh, yo encantada, a decir verdad.

Las dos se rieron confidentemente y siguieron hablando de otras cosas, dejando pasar el tiempo. Mientras tanto, la liga seguía su curso.


Una vez que terminaron las preliminares el segundo día por la noche, se decidieron los siguientes combates para la primera ronda; de nuevo serían otros dos días de intensos combates, ésta vez de dos contra dos, y repartidos entre mañana y tarde, con un total de dieciséis por día. Tras el emparejamiento, Bruno vio que combatía el día siguiente a mediodía, preparándose al respecto.

Dado que era un combate de dos contra dos, las posibilidades aumentaban significativamente, aunque debía de elegir con cuidado sus siguientes pokémon. Después de mucho pensarlo decidió ir con una combinación de especial y velocidad, escogiendo a milotic y absol respectivamente. No sabía a qué se enfrentaría mañana, pero debía de estar preparado.

Al día siguiente el combate llegó más rápidamente de lo esperado, aun a pesar de que las batallas duraban más tiempo al haber más asaltos en ellas. Le tocó luchar contra una chica de ciudad Malvalona, la cual empezó con un fiero e intimidante exploud. Sin pensarlo mucho lo enfrentó con absol, aunque yendo con cautela por lo que pudiera pasar. Y, efectivamente, la cosa resultó ser más compleja de lo que aparentaba. Antes de que echara a correr, el pokémon normal puso los puntos sobre las íes con un rápido vozarrón que dejó inmóvil momentáneamente a absol, al tiempo que le hacía daño. Trató de moverse rápido, pero entonces la chica reaccionó a tiempo con un rápido supersónico, confundiéndole en el proceso. Bruno trató de defenderse por todos los medios animando a su pokémon para que superara la confusión, pero ésta le dio demasiado fuerte, dejándole vendido. Exploud se abalanzó sobre él como una locomotora y le asestó un duro demolición que le dejó fuera de combate muy rápidamente. La repentina derrota de absol en tan poco tiempo descolocó los planes de Bruno, pero no dejó que eso le minara y siguió con milotic, pasando a la ofensiva rápidamente. Exploud siguió atacando con demolición, pero milotic interceptó todos los golpes con cola férrea, rematando acto seguido con una súbita cascada y alejándole así rápidamente. El fiero pokémon normal trató de aprovechar la distancia con vozarrón, pero usando surf milotic lo esquivó elegantamente y rodeó a su rival nadando a su alrededor con gran rapidez. Antes de que pudiera darse cuenta, exploud se vió azotado por un súbito ciclón que se combinó con el agua de surf, haciéndole el doble de daño. Acto seguido, milotic lo congeló todo con rayo hielo, encerrándole en el interior del ciclón congelado, y rematándolo con un rápido cola férrea que tumbó a exploud rápidamente. Esa combinación de ataques se ganó las alabanzas de gran parte del estadio menor en el que se encontraban, y es que sólo un milotic podría dar semejante espectáculo. Sin embargo la chica, lejos de amedrentarse, fue a por todas con un gracioso y bailongo ludicolo que hizo llover en todo el estadio nada más empezar. En principio esto parecía beneficiar a ambas partes, sin embargo quedó patente que la chica no tenía un pelo de tonta, puesto que de repente su pokémon se volvió el doble de rápido, adelantándose a milotic enseguida y comenzando a avasallarle a base de adaptación y megaagotar, minándole poco a poco sus fuerzas. Esto no fue un grave problema para Bruno, que se apresuró a poner distancia entre ellos para que milotic pudiera recuperar salud rápidamente. Sin embargo la potenciada velocidad de ludicolo era un continuo contratiempo, teniéndolo encima cada dos por tres. Trató de detenerle con rayo hielo, pero demostró una agilidad sorprendente para su tamaño esquivando todos los proyectiles helados mientras se iba acercando a él poco a poco. En un momento dado lo tuvo justo delante, y sin darse cuenta siquiera, terminó de cargar un súbito rayo solar que soltó a bocajarro. El impacto fue tremendo, haciéndole un severo daño del que no tendría tiempo a recuperarse, pero entonces Bruno supo al instante lo que tenía que hacer. No hizo falta siquiera ordenárselo como tal, milotic lo entendió, y su cuerpo brilló en un aura traslúcida que se concretó en un rápido rayo de energía plateada que se abalanzó sobre un ludicolo que ni tiempo tuvo de evadirlo. La explosión fue tremenda, y en cuanto el polvo se posó y la lluvia amainó el pokémon agua planta se encontraba tirado en el suelo, completamente KO.

El estadio prorrumpió en vítores y aplausos en favor de milotic, levantando una pasión arrolladora desde todos los puntos de las gradas. Bruno la recogió ya que había salido bastante dañada y se retiró por el acceso al campo, al otro lado se reencontró con Aura, su madre y Blasco.

-¡Eso ha sido increíble, has usado manto espejo en el mejor momento, si no hubiera sido por eso no lo hubieras contado!-exclamó Aura, encantada.

-Sí, la verdad es que he estado a punto de perder, menos mal que milotic lo entendió…

-¡Eres increíble, Bruno, en serio, voy a tener problemas si me llego a enfrentar a ti!-exclamó en ese momento Blasco, aún con el asombro en el cuerpo.

-Bueno, en ese caso yo también sudaré lo mío cuando me enfrente a gardevoir-comentó Bruno rápidamente.

-Exacto, si me lo preguntáis a mí estáis los dos bastante parejos en cuanto a fuerza se refiere-añadió la chica, con sinceridad.

-¿Eh? ¿En serio lo crees, Aura?

-¡Desde luego! ¡Te has vuelto muy fuerte, Blasco, no te quites mérito!

Ese comentario dio que pensar al tímido muchacho, aunque en ese momento la madre de Bruno comentó.

-¿Qué os parece si vamos a celebrar esta nueva victoria yendo a comer algo? Por supuesto tú también puedes venir, Blasco.

-Ah, muchas gracias…

Aun a pesar de que el chico estaba mucho mejor de salud, no se podía decir lo mismo sobre su autoestima, cosa que tanto Bruno como Aura notaron en su momento, por lo que sabían que un empujoncito en ese sentido no le vendría nada mal.

Y ese empujoncito se vio recompensado al día siguiente, en el segundo combate de Blasco, en el cual se esmeró especialmente junto con su altaria y roselia, haciendo especialmente daño con ésta con una combinación de tóxico y drenadoras que fue desgastando a sus oponentes a una velocidad vertiginosa. Esa nueva victoria mejoró un poco más su autoestima, cosa que tanto Bruno como Aura notaron cuando estuvieron hablando con él en uno de los tantos campos de entrenamiento.

-Vaya, Blasco, te noto de lo más inspirado hoy-comentó Bruno en ese momento.

-Sí, la verdad es que la victoria de hoy me ha dado muchas fuerzas. Sé que suelo pensar en negativo en ocasiones, no puedo evitarlo, me sale solo, supongo que será por todo el tiempo que estuve sintiéndome débil e inseguro cuando el asma me azotaba más duro…

-Es comprensible, después de todo hay cosas de las que es muy difícil salir si las tienes muy interiorizadas, eso te lo puedo decir por experiencia-asintió Aura con vehemencia.

Blasco se quedó extrañado por esas palabras, sobre todo viniendo de ella, pero antes de que pudiera decir algo una voz horriblemente familiar comentó de pasada.

-Vaya, qué profundo ha sido eso viniendo de ti, mimada…

En cuanto se dieron la vuelta vieron a Ricky mirándoles con gesto condescendiente y sonrisita prepotente; Bruno quiso saltar y enfrentarle, pero para su sorpresa Aura se adelantó, poniéndose justo delante de él y mirándole fijamente con gesto frío.

-Vaya, qué predecible que eres, Ricky…

-¿Predecible yo? Vaya, qué gracia, el caso es que no ha dicho lo mismo el pobre idiota al que me acabo de enfrentar y ganar sin apenas despeinarme-murmuró el aludido, pasándose la mano por el pelo con gesto pomposo.

-Yo lo decía más por lo que siempre se suele decir, no sé si me entiendes…

-Ah, no lo sé, ilumíname si tan lista eres…

Ante eso, en vez de recular o verse dolida, Aura esbozó una sonrisita que provocó un extrañamente placentero escalofrío en Bruno, que se encontraba inusitadamente callado en una situación como esa.

-Es sencillo realmente, los culpables siempre tienden a volver al escenario del crimen.

De golpe y porrazo, otro de esos extraños escalofríos recorrió la espalda de Bruno, quien esbozó una atónita mirada hacia su novia, la cual se veía simplemente deslumbrante en esos momentos. Blasco estaba igual de anonadado, comenzando a entender algunas cosas, incluso el propio Ricky esbozó un gesto incrédulo y molesto en su rostro, contestando acto seguido atropelladamente.

-Vaya, qué labia de repente, parece que la mimada se ha hecho mayor…

-Ya ves, y otros sin embargo parecen haberse vuelto más pequeños de repente.

Para entonces Bruno parecía que estaba a punto de darle algo, al tiempo que Ricky esbozaba una mueca de furia contenida y vergüenza en su cara. Tardó más de lo esperado en contestar, musitando a trompicones.

-Tienes suerte de no estar en la competición para que pueda volver a ponerte en tu sitio de nuevo…

Fue en ese mismo instante cuando Bruno reaccionó, contestando a eso rápidamente.

-No te preocupes, para eso ya estoy yo.

Eso pareció rematar a Ricky por dentro, viéndose incapaz de contestarles por mucho que lo intentaba; finalmente miró a los dos con furia reprimida, mascullando antes de irse.

-Esto no quedará así.

-Qué miedo…-murmuró Aura, con retintín.

Finalmente el chico se marchó humillado, y una vez solos ella inquirió.

-¿Qué tal he estado?

Bruno abrió la boca para hablar, descubriendo que no pudo decir nada salvo emitir un raro gorjeo, aunque Blasco en ese momento comentó.

-Mortal de necesidad, a decir verdad.

-Yo no lo podría haber expresado mejor-masculló Bruno finalmente, logrando salir del estado mental en el que se encontraba.

-Sí, bueno, en parte siempre he querido ser más como tú en ese sentido, Bruno, y cuando le vi ahí parado supe que era hora de imponerme. No es algo que normalmente haría, pero la verdad es que me ha ayudado a sentirme mejor conmigo misma. Y todo gracias a ti, Bruno…

Ante eso el chico esbozó una sincera sonrisa, abrazándola con fuerza y comentando entre medias.

-Bueno, si algo he aprendido de ti es a no saltar a la mínina, después de todo tampoco quiero volver a asustarte…

-Claro, ahora te asusto yo ¿no?-inquirió ella en ese momento, esbozando una sagaz sonrisita.

Ante ese comentario el chico no pudo evitar sonrojarse al extremo, aunque en ese momento Blasco se rió, comentando al respecto.

-Sois tal para cual, la verdad…

Estuvieron hablando un rato más y regresaron al estadio principal en cuanto el último combate de la primera ronda finalizó, los participantes que salieron vencedores ocuparon el gran campo de combate para ver el sorteo de la siguiente ronda desde la pantalla gigante. Tras unos segundos que parecieron interminables, el ordenador central terminó de emparejarlos para la siguiente ronda, dando a Bruno una gran sorpresa. Y es que su siguiente oponente era ni más ni menos que Ricky. El chico esbozó una gran y maquiavélica sonrisa, buscando con la mirada a su rival hasta encontrarlo, el cual se la devolvió con un gesto retador de furia y altas ganas de venganza. Esa situación no hizo más que motivar a Bruno. Pondría a ese mamarracho en su sitio. Y se vengaría por todo lo que le hizo a Aura desde hace tanto tiempo. El encuentro sería mañana por la mañana, siendo de los primeros en combatir. No podía esperar.


La segunda ronda estaba compuesta por un total de dieciséis combates divididos en dos días, con cuatro por la mañana y otros cuatro por la tarde; se espaciaban más puesto que eran combates de tres contra tres, lo cual tomaba más tiempo, aunque los turnos estaban bastante bien ajustados. A Bruno le dio tiempo de sobra para levantarse, desayunar y esperando a que le llamaran en los vestuarios, preparándose mentalmente. Iba a dar a Ricky la paliza de su vida. Perder no era una opción.

-¡Segundo combate del día de la segunda ronda! ¡Aspirantes Ricky y Bruno preséntense en el campo de batalla a la mayor brevedad posible!-anunciaron en ese momento por megafonía.

El chico se puso en pie, con mirada decidida, y marchó hacia el campo con la cabeza bien alta; la luz del sol le golpeó en la cara nada más salir, frunciendo el ceño de seguido, pero en cuanto se habituó enseguida lo vio al otro lado del campo. Le miraba con pose chula y mirada arrogante. Se la borraría de la cara enseguida.

-¡Aspirantes, sacad a vuestros pokémon!-indicó el árbitro en ese momento.

Ricky fue con un swalot y Bruno, tras pensarlo brevemente, fue con plusle; al verlo, Ricky no dejó pasar la oportunidad para burlarse de él.

-¿En serio piensas derrotarme con eso?

-¿Quieres verlo?-inquirió el chico, encendido.

-Me encantaría, a decir verdad…

-Pues lo verás ¡onda trueno!-exclamó Bruno de improviso.

Fue tan rápido que no le vio venir, recibiendo la descarga paralizante de lleno; sin embargo en ese momento el árbitro hizo sonar tres veces su silbato, anunciando de seguido.

-¡Penalización para el aspirante Bruno de Villa Raíz por empezar antes de tiempo!

-¿¡Qué?!-masculló el chico.

-¡Lo que oye, señor mío, el combate no comienza hasta que yo de la orden, ya debería saberlo! ¡Asistencia para el aspirante Ricky de Villa Raíz, empezará él primero!

Eso hizo crecer al aludido, el cual le miró con aires de autosuficiencia mientras un empleado de la liga curaba a su pokémon de la parálisis; por su parte Bruno reprimió un taco, sintiéndose como un tonto. Otra vez su impulsividad le pasaba factura. Miró hacia las gradas, viendo a Aura y su madre animándole aún a pesar de todo, lo que le hizo sentirse un poco mejor.

Una vez que curaron al swalot de Ricky, el combate dio comienzo a la señal del árbitro.

-¡Swalot, tóxico!

-¡Plusle, ataque rápido!

No fue muy complicado para el pokémon eléctrico esquivar todos los proyectiles tóxicos haciendo gala de su ya conocida velocidad, acercándose a él rápidamente.

-¡Golpe cuerpo!

-¡A un lado y rayo!

Debido a su gran tamaño y lentos movimientos, swalot no tuvo tiempo para golpear a plusle, el cual esquivó con facilidad el intento de ataque y contraatacando acto seguido lanzando una rápida descarga que dio en el blanco limpiamente. Aun así swalot se quedó en el sitio sin hacer nada, cosa que descolocó un poco a Bruno.

-¡No te pares, carga!

Sin dejarse de mover en ningún momento, el ratoncito eléctrico corrió alrededor de swalot mientras hacía chisporrotear todo su cuerpo, cargando energía. Por su parte, el pokémon veneno seguía estoico en su sitio, aunque por un momento le pareció ver algo que le extrañó.

-Espera ¿se ha hecho más grande que antes o es sólo impresión mía?

Sin embargo prefirió aprovechar el momento para atacar de nuevo con rayo, golpeando con más fuerza, sin embargo swalot apenas parecía notar el daño como tal. Fue en ese momento cuando Ricky indicó.

-¡Ahora, escupir!

En un visto y no visto, swalot abrió la bocaza y dejó escapar un súbito rayo blanco que impactó de lleno en plusle, haciéndole mucho daño y lanzándolo hacia el otro lado del campo.

-¡No, plusle!

-¡Ni lo has visto venir! ¡Swalot, sigue reservando!-exclamó Ricky, con una sonrisita.

-¡Diablos, ahora lo entiendo! ¡Aguanta, plusle, acércate a él!

Reuniendo fuerzas de su diminuto cuerpo, el pokémon eléctrico echó a correr rápidamente hacia swalot, el cual se volvía a hinchar de nuevo. En cuanto lo tuvo delante, Bruno indicó.

-¡Ahora, puño dinámico!

Plusle dio un rápido salto, alzando un puño envuelto en un aura rojiza, y golpeó a swalot con él con todas sus fuerzas; por desgracia no le hizo gran cosa para lo que normalmente hacía, sin embargo los ojos de swalot se envolvieron en un aura rojiza evidente.

-¡Agh, diablos! ¡Tragar, tragar!

-¡No le dejes, avasállalo con rayo!

Aprovechando la confusión, plusle lanzó una serie de rayos hacia swalot que le fueron haciendo mella poco a poco; al pokémon veneno, víctima de la confusión, se le olvidó tragar y se quedó en el sitio con gesto perdido, sin hacer nada por defenderse o contraatacar.

-¡Reacciona, swalot, tienes que atacar! ¡Bomba lodo!-masculló Ricky, contrariado.

Por un momento el pokémon no hizo nada, recibiendo más rayos, pero en un momento dado espabiló de improviso y, de golpe y porrazo, lanzó un solo proyectil morado que impactó directamente en un plusle confiado. El golpe fue fuerte y lo empujó hacia atrás, envenenándole en el proceso. Bruno frunció el ceño, preocupado, y sin dudarlo más indicó.

-¡Relevo!

Al punto, plusle alzó su patita envuelta en un fugaz resplandor blanco y regresó así a su poké ball, dando paso al siguiente elegido por Bruno. Nada más salir de su super ball, milotic fue recibido por una gran y entusiasmada ovación.

-¡No dejaré que una simple cara bonita me derrote! ¡Traga, swalot, ahora!-masculló Ricky, molesto.

Finalmente el pokémon veneno se desinfló, recuperando así su tamaño original y salud; fue entonces cuando Bruno supo que debía atacar.

-¡Ahora, a por él! ¡Surf!

Nada más empezar, milotic reunió toda el agua posible y la lanzó hacia swalot, el cual se vio súbitamente arrastrado por ella; acto seguido nadó hacia él para rodearle, pero Ricky ordenó.

-¡Tóxico!

-¡Esquívalo!

Haciendo gala de una vistosísima agilidad, milotic enrolló su cuerpo como si una gimnasta acuática se tratara, esquivando de esta forma el peligroso proyectil venenoso. El agua comenzó a drenarse, pero Bruno indicó.

-¡Rayo hielo!

En vez de atacar a su oponente el rayo helador fue directo hacia el agua, congelándola al instante y dejando atrapado a swalot en una densa capa de hielo que le dejó completamente inmovilizado.

-¡No, swalot, sal de ahí, reserva!-masculló Ricky.

-¡Es tuyo, hidrobomba!

Antes de que el pokémon veneno reaccionara, milotic arqueó su cuello y lanzó una súbita y potentísima columna de agua que impactó directamente en él con tanta fuerza que lo arrancó de cuajo del hielo y lo arrastró hacia atrás hasta el otro lado del campo, golpeándose contundentemente contra la pared detrás de Ricky y desplomándose en el suelo, totalmente KO.

-¡Swalot está fuera de combate, milotic es el ganador!-anunció el árbitro, levantando una banderilla a su favor.

Otra ola de halagos y vítores se extendió por todo el estadio menor. Y es que tanto Bruno como milotic se estaban granjeando una fama bastante notable, siendo los favoritos de muchos. Desde las gradas la madre del chico comentó al respecto.

-Vaya, la gente está encantada con milotic…

-No me extraña, es un pokémon tan raro y exótico de ver, tanto en físico como en combate, que levanta pasiones allá donde va. Aunque si me lo preguntas a mí, la gente se fija más en el pokémon que en Bruno-comentó Aura, ceñuda.

-Lo entiendo, después de todo sólo tienes ojos para uno ¿eh?-inquirió la madre del chico, con gesto divertido.

Ante eso la chica no pudo evitar sonrojarse ligeramente, aunque no lo llegó a negar en ningún momento.

Con un gesto entre molesto y contrariado, Ricky recogió a su pokémon, mascullando de seguido.

-Derrotaré a esa cara bonita aunque me cueste el combate… ¡aggron!

Al punto el enorme pokémon acero roca hizo acto de presencia, mirando a milotic fijamente con gesto retador; por su parte, el pokémon agua le devolvió el gesto sin apenas inmutarse.

-¡Eco metálico!

Nada más empezar aggron agitó con fuerza sus dos cuernos, emitiendo un agudo sonido metálico que incidió sobre milotic, dejándola clavada en el sitio.

-¡Tumba rocas!

Acto seguido reunió un buen montón de rocas a su alrededor y las lanzó hacia ella.

-¡Páralas todas con cola férrea!-indicó Bruno.

Agitando su metalizada cola, milotic interceptó todas y cada una de las rocas y las golpeó hasta reducirlas a grava.

-¡Garra metal!

Moviéndose con cierta velocidad para su gran tamaño, aggron se adelantó rápidamente con sus garras brillando en un resplandor metálico y se lanzó contra ella.

-¡Milotic, cola férrea!

Los dos se lanzaron con sus garras y cola en alto y colisionaron, produciendo un chasquido muy similar al de dos espadas encontrándose; comenzaron a intercambiarse golpes incansablemente hasta llegar a un punto en el que mantuvieron un pulso de fuerza muy intenso, haciendo fuerza el uno contra el otro. Fue en ese momento cuando Ricky exclamó.

-¡Ahora, rayo!

En un visto y no visto, el cuerpo de aggron resplandeció y lanzó una súbita descarga eléctrica que pilló por sorpresa a milotic, la cual soportó la sacudida lo mejor que pudo. Sin embargo Bruno aprovechó el momento para contraatacar.

-¡Ahora, milotic!

Su alargado cuerpo se envolvió en un brillo traslúcido, mientras seguía recibiendo el daño, hasta que finalmente concentró el ataque y disparó; un súbito rayo blanco de energía impactó sobre aggron, haciéndole un daño considerable y empujándole hacia atrás hasta caer de espaldas al suelo.

Por su parte Ricky, más nervioso que nunca, masculló.

-¡Aaargh, vamos, dale con todo, hiperrayo!

Aggron se levantó atropelladamente y cargó un potente hiperrayo que fue directo hacia milotic; Bruno esbozó una sonrisita y exclamó.

-¡Páralo con rayo hielo!

El rayo congelante rasgó el aire hasta interceptar el hiperrayo, manteniéndolo en el aire por unos instantes y explotando de improviso, extendiendo una densa nube de humo por todo el campo.

-¡No!-exclamó Ricky, dándose cuenta de su error.

-¡Hidrobomba!-exclamó Bruno, chascando los dedos.

Milotic formó una potentísima columna de agua que impactó en un impedido aggron que no pudo hacer nada por evitarlo. El impacto fue directo y le empujó hacia atrás con gran fuerza hasta golpear en la balaustrada, donde quedó incrustado y muy KO.

-¡Aggron está fuera de combate, milotic es el ganador!-repitió el árbitro.

Otra ovación, incluso mayor que la anterior, tomó todo el estadio menor, enfadando aún más a Ricky, quien recogió a su pokémon exclamando de improviso.

-¡No estoy derrotado aún! ¡Vamos, flygon!

Su último pokémon salió al campo mirando a milotic con gesto furioso, el pokémon agua la devolvió el gesto con una calma que no hizo más que encender tanto a pokémon como entrenador.

-¡Tormenta arena!

Al punto, una súbita nube de arena y polvo tomó todo el estadio menor, reduciendo la visibilidad y haciendo daño poco a poco a milotic. Conservando la calma al igual que su pokémon, Bruno indicó.

-¡Ciclón!

-¡No le dejes, bucle arena!

Antes de que milotic pudiera atacar, flygon se adelantó y la encerró en un súbito torbellino de arena que la dejó inmóvil sin apenas poderse mover. Entre eso y la tormenta de arena fue recibiendo un poco más de daño, sin apenas poder ver más allá de su propio hocico.

-¡Tranquila, milotic, recupérate!-indicó Bruno, repentinamente nervioso.

-¡De eso nada, terremoto!

Demostrando una velocidad pasmosa, flygon se abalanzó sobre el suelo y hundió sus patas en él, provocando un fuerte temblor que desconcentró a milotic y la impidió que se recuperara, infringiéndola gran daño en el proceso.

-¡No, aguanta, hidrobomba!

Aun a pesar de su esfuerzo por defenderse, Ricky aprovechó el momento para atacar, mascullando de seguido.

-¡La tenemos, triturar!

Guiándose por la hidrobomba, la cual falló irremediablemente, flygon atravesó la densa cortina de arena y polvo hasta dar con milotic, abalanzándose sobre ella y asestándola una fuerte dentellada en el cuello que puso la puntilla. El pokémon agua se revolvió y, en cuanto flygon la soltó, cayó al suelo duramente sin volverse a levantar, al tiempo que la tormenta de arena amainaba.

-¡Milotic está fuera de combate, flygon es el ganador!-anunció el árbitro, para la sorpresa de todos los presentes.

Ésta vez las reacciones fueron más mixtas, algunos dejaron escapar un sentido lamento, mientras que otros aplaudieron la súbita remontada de Ricky, el cual se creció al respecto.

-¡Sí, eso es, te pondré en tu sitio, albino!

Ante esa provocación Bruno no dijo nada, recogiendo a su pokémon a quien murmuró a su super ball.

-Has estado fantástica, descansa.

Por un momento sopesó las posibilidades; durante gran parte del combate se sentía invencible cuando milotic arrasó con medio equipo de Ricky, pero en esas circunstancias las cosas cambiaban. Ya había visto a ese flygon en acción antes y sabía de lo que era capaz, y más aún después de lo que había hecho para derrotar a milotic. Plusle no era una opción, bastante dañado había salido ya enfrentando a swalot. Por lo que, sin dudarlo mucho más, cogió la ultra ball de su cinto y la lanzó.

Nada más abrirse una mancha azul recorrió el espacio aéreo a una velocidad vertiginosa y, en cuanto paró, latios se mostró suspendido en el aire; todo el mundo enmudeció, Ricky el primero, pero no tardó casi nada en elevarse una gran algarabía por todo el estadio. Los únicos que no se vieron sorprendidos al respecto fueron Aura y la madre del muchacho, la cual murmuró.

-Bueno, va ser la comidilla de la liga a partir de ahora…

-Sí, era cuestión de tiempo que revelara a latios, pero bueno, eso dará más intensidad al combate-asintió Aura, divertida.

-¡Sí, ánimo hermanito!

Esa súbita y familiar voz en su cabeza sorprendió a Aura, la cual giró la cabeza hacia el otro lado para encontrarse con una chica pelirroja de ojos amarillos que miraba al pokémon legendario con mucha emoción.

-¡Ah, latias!-exclamó la chica, sorprendida.

La aludida la miró con gesto sonriente, hablando con ella de seguido mentalmente.

-¡Hola, he venido a ver a mi hermano combatir, sabía que saldría justo hoy, así que adopté esta forma para pasar desapercibida!

-Vaya… aunque ¿cómo sabías que iba a salir a combatir?

-¡Una corazonada! Ya sabes, cosas de hermanos y tal…

-Ah, ya…

Antes de que pudiera decir nada más, el combate se reanudó enseguida con Ricky siendo el primero en atacar.

-¡Te derrotaré igualmente por muy legendario que seas! ¡Dragoaliento!

-¡Golpe aéreo!

Latios se lanzó plegando sus alas y gracias a la velocidad pudo esquivar ese ataque sin problemas, golpeándole de refilón.

-¡Ala de acero!

Acto seguido, y aprovechando el impulso de golpe aéreo, tensó sus alas al máximo y con ellas golpeó con fuerza a flygon, el cual se alzó varios centímetros hacia arriba debido al golpe.

-¡Tormenta arena!

Flygon batió sus alas y otra fuerte tormenta de arena peinó todo el campo de batalla, comenzando a hacer daño poco a poco al pokémon legendario.

-¡Danza dragón, latios!-exclamó el chico.

Aguantando el tipo en medio de la tormenta de arena, latios incrementó tanto su ataque como su velocidad, preparándose para atacar.

-¡Tumba rocas!

Al punto, aparecieron rocas muy grandes de la nada y flygon las lanzó contra latios.

-¡Protección!

El pokémon legendario se protegió a tiempo y las rocas rebotaron sobre el escudo, quedándose ese ataque en nada.

-¡Dragoaliento!-corearon ambos entrenadores.

Los dos ataques se encontraron en el aire, haciendo fuerza entre sí hasta bloquearse mutuamente.

-¡Chirrido!

Aprovechando ese interludio, flygon emitió un agudo chillido que frenó a latios, bajándole así su defensa.

-¡Acércate a él y triturar!

El pokémon dragón tierra se abalanzó como una gacela sobre él, asiéndose de su cuello y propinándole una dentellada que el pokémon legendario notó en sus propias carnes.

-¡Quítatelo de encima, psíquico!

Los ojos de latios brillaron en un aura brillante, al tiempo que asía a flygon y lo alejaba de él, dañándolo en el proceso. Sin embargo Ricky aprovechó la coyuntura para contraatacar.

-¡Ahora, dragoaliento!

El golpe fue directo, lanzando a latios hacia atrás y además paralizándole en el proceso; Bruno frunció el ceño, pero no dejó que la situación lo dominara, indicando de seguido.

-¡No te pares, latios, danza dragón!

-¡No se lo permitas, tumba rocas!

Ésta vez flygon fue más rápido y reunió una serie de rocas que luego lanzó hacia el pokémon legendario; éste las interceptó todas con ala de acero, partiéndolas en mil pedazos, pero con las últimas la parálisis regresó de improviso y acabó siendo golpeado por las últimas, bajando así su velocidad.

-¡Eso es, triturar!

-¡Reacciona, latios, vamos!

Las primeras dentelladas fueron ineludibles, sufriendo un poco más de daño, pero en cuanto el pokémon legendario pudo moverse se quitó de encima a flygon con un rápido dragoaliento, paralizándole a él también, y recuperando energía acto seguido. La parálisis volvió a afectar a ambos pokémon, dejándoles clavados en el sitio y llevando al combate a un abrupto punto muerto. Ambos entrenadores azuzaron a sus pokémon para que reaccionaran lo antes posible.

-¡Vamos, latios, tienes que moverte, tenemos que ganar esto!

-¡No te quedes parado, flygon, vamos, reacciona!

Ambos pokémon se miraron fijamente con sendos gestos de furia grabados en sus rostros, sin poder hacer nada más salvo el esperar a que la parálisis remitiera; el primero en moverse, se llevaría la victoria. Flygon logró sacudir ligeramente su cola y latios logró agitar un poco su ala derecha. Y, acto seguido, lograron moverse a la vez.

-¡Resplandor!

-¡Hiperrayo!

Ambos ataques fueron lanzados de forma simultánea, alcanzando a su respectivo objetivo y formando una abrupta nube de humo que se levantó por todo el campo; tanto Bruno como Ricky esperaron a que éste volviera a ser visible, particularmente nerviosos, y en cuanto el humo se despejó contemplaron atónitos el resultado. Y es que tanto flygon como latios se encontraban tirados en el suelo, KO.

-¡Flygon y latios están fuera de combate, tablas! ¡Con un pokémon aún en pie, la victoria es para el aspirante Bruno de Villa Raíz!-anunció el árbitro.

El resultado final cogió con sorpresa a la aficción, pero aun así no evitó que otra marea de aplausos y vítores se extendiera por todo el campo. Bruno, aún con la sorpresa en la cara, recogió a su pokémon y miró por un momento a la honor ball de plusle, esbozando una sonrisita al tiempo que murmuraba.

-Gracias, colega…

Ésta se agitó, respondiendo al comentario del chico, y aprovechó también para agradecer a latios, que había luchado como un jabato.

Por su parte Ricky recogió a su flygon con un gesto de furia y rabia reprimidas; miró a Bruno con una mueca de odio infinito, dando una patada al suelo y desapareciendo por su acceso al campo.

Nada más volver al vestíbulo, se reencontró como de costumbre con su madre, Aura y Blasco, aunque fue primero su novia quien hizo el primer comentario.

-¡Victoria por empate técnico! ¡Si no hubiera sido por relevo, muy probablemente hubierais tenido que repetir el encuentro!

-Sí, la verdad es que no me esperaba un resultado semejante, me ha sorprendido hasta a mí… me repatea admitirlo, pero ese imbécil es fuerte-murmuró Bruno, algo molesto.

-Esa boca, hijo-le reprendió su madre.

-Perdona, mamá… ¿qué pasa, Blasco?-inquirió Bruno en ese momento.

Y es que el aludido miraba al chico con gesto totalmente absorto, como si le estuviera retratando con la mirada, aunque su voz le hizo reaccionar de seguido.

-Ah, sí, esto… no sé qué pensar, a decir verdad…

-¿Por qué lo dices?

-Bueno, es decir… ¡mírate! ¡Tienes a un pokémon legendario en tu equipo! ¡Estoy a años luz de tu nivel!

Antes de que Bruno pudiera contestar al respecto, Aura se adelantó comentando.

-Entiendo que te intimide, pero hasta Ricky ha conseguido ponerle en jaque con su flygon. Al final que sea o no legendario es indiferente, no deja de ser un pokémon.

-Exacto, no es invencible ni mucho menos, tiene sus debilidades, y si sabes aprovechar esto bien hasta tú podrás enfrentarle sin muchos problemas. Blasco, si has llegado hasta aquí, serás capaz de hacer frente a todo lo que te echen, eso te lo puedo asegurar.

Ante esto Blasco se quedó callado, sopesando sus palabras, aunque a simple vista no parecía muy convencido al respecto; aun así decidió no pensarlo mucho más y se fue con ellos a curar los pokémon del muchacho y celebrar su victoria de la segunda ronda.

Mientras tanto, la liga siguió su curso con total normalidad.


¡Y continuamos con Pokémon! Para este capítulo en concreto he querido probar con un nuevo formato de narración de los combates, para que no sea todo el rato lo mismo y se vea tan mecánico, entremezclándolo con un poco de presentación y desarrollo de personajes. Blasco seguirá recibiendo tratamiento, eso por descontado, y los siguientes combates seguirán la misma tónica, enfocándome sólo en los que verdaderamente me interesan.

En cuanto a la competición estuve un buen rato tomando notas, dibujándome un esquema de la misma, definiendo las rondas y haciendo números, ya que debía contar también los dos extremos de la clasificación, cosa que fallé a la hora de definirlo en la anterior generación. Tuve que aumentar el número de participantes, y en subsiguientes generaciones lo haré aunque en menor medida, eso sí, para no liarme demasiado. No lo parece, pero detrás de una competición de estas características tiene que haber una buena preparación para que todo case y tenga sentido.

Y eso es todo de momento, seguiré con el siguiente capítulo, ya que con esto de la cuarentena y confinamiento aquí en España nos pasamos todo el día metidos en casa, por lo que hay que aprovechar tan inusual situación. Aunque la cosa va para largo, eso sí. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!