Capítulo 39
Pide un deseo
La segunda ronda terminó al día siguiente tras el combate de Blasco, del cual salió victorioso por los pelos. Y es que no se lo pusieron fácil, aunque él tampoco dio su brazo a torcer. Cambio su táctica, además de sus pokémon, y con una combinación entre altaria, magneton y delcatty pudo vencer a su oponente no sin sudar un poco más. Y es que los combates de tres contra tres garantizaban más opciones, pero al mismo tiempo recrudecían las condiciones de victoria. Aun así el chico logró llevarse la victoria y escalar un puesto más en la clasificación. Esa misma noche, en el campo de batalla del estadio principal, Bruno se encontró con él y con el resto de participantes, hablando un poco antes del sorteo para los octavos de final.
-Vamos bien ¿eh, Blasco? Hemos conseguido llegar hasta aquí…
-Sí, está siendo emocionante… aunque…
-¿Aunque?
Blasco abrió la boca para hablar, pero en ese momento en la pantalla gigante se comenzó a sortear los participantes, prestando atención rápidamente. Tras varios segundos interminables de espera, se mostraron todos los combates para los próximos dos días. Bruno le tocaba luchar mañana por la tarde, mientras que Blasco hacía lo propio pasado mañana a primera hora de la mañana. Una vez que estuvieron todos situados regresaron de nuevo a sus quehaceres, aprovechando en ese momento para retomar la conversación.
-¿Ibas a decirme algo, Blasco?
-¿Eh? Ah, no, no es nada importante, mucha suerte mañana, Bruno…
-Gracias ¿irás a verme?
-Claro…
-Genial, mañana te veo entonces.
Ambos chicos se separaron yendo cada uno por su lado, ya que se alojaban en sitios distintos; una vez sólo Blasco esbozó un gesto lleno de incertidumbre, pensando en sus cosas. Un cielo estrellado arropaba el firmamento sobre Colosalia.
Los octavos de final constaban de un total de ocho combates repartidos en otros dos días, con dos por la mañana y otros dos por la tarde. Bruno pasó la mañana entrenando mientras esperaba a su combate por la tarde, el cual sería el primero y, además, uno de cuatro versus cuatro y en el estadio principal, ya que los estadios secundarios cerraron al haber terminado las dos primeras rondas.
Por su parte Aura le estuvo ayudando en todo momento a entrenar, aunque también aprovechaba para estar con su padre o incluso con la madre de su chico, con la cual empezaba a hacer muy buenas migas, tratándola como a una segunda madre, siendo recíproco en ese aspecto, ya que la mujer también la estaba comenzando a coger mucho aprecio.
-¿Qué tal todo, cariño? ¿Cómo estás tú?
-Oh, muy bien, la verdad es que me siento mejor que nunca últimamente. Después de toda una vida aislándome en mí misma, ayudando a mi padre y enfrascada en mis estudios, empiezo a verlo todo con una mayor perspectiva. Y decir tiene que Bruno me ha ayudado mucho en ese sentido.
-Si algo bueno tiene mi hijo es que en el fondo es un cacho de pan, pero a veces las formas y el temperamento que tiene le pierden. Cuando vivíamos en Johto raro era el día que no me llamaban del colegio diciéndome que se había vuelto a pelear con alguien más grande y fuerte que él. Y no era porque fuera un busca pleitos ni nada por el estilo, sino porque su forma de ser le hacía chocar con otros niños que tendían a aprovecharse de los demás.
-Sí, ya me contó algo en su momento, y es verdad que a veces se enfada mucho, pero siempre por buenas razones y no por tonterías. Incluso me defendió en su momento cuando yo no era capaz de hacerlo.
Ante eso la mujer esbozó una sonrisita, murmurando de seguido.
-Sí, ése es mi hijo, eso desde luego… estoy segura de que cuidará mucho de ti de ahora en adelante.
-Y yo no puedo estar más agradecida, la verdad, y con usted también…
-Ah, tutéame, por favor, ahora somos familia, y la familia se cuida entre sí- añadió ella, guiñándola un ojo.
Ante eso la chica no pudo evitar emocionarse ligeramente, abrazando a la mujer con mucha fuerza. Eran conversaciones como esa las que más la ayudaban a salir adelante. Y estar con Bruno también la animaba mucho, por lo que no se perdía ni uno de sus combates.
Durante los entrenamientos descansaban tumbándose en la hierba y hablando entre sí.
-¿Estás listo para el combate de esta tarde?
-Sí, creo que así está bien, ahora me gustaría estar un rato contigo-murmuró el chico, cogiéndola de la cintura.
-¿Seguro? Siempre podemos entrenar un poco más, a mí no me importa…
-Na, no es necesario, después de la victoria del otro día puedo darme por satisfecho. Oh, en serio, qué gustazo me dio eliminar a ese mamarracho…
Ante eso la chica le miró con expresión inquisitiva, comentando de seguido.
-No hacía falta que lo llevaras a lo personal, a decir verdad, después de lo que pasó en la ruta 120 yo misma decidí dejarlo atrás…
-Ya, pero ¿cómo olvidas todos estos años de acoso injusto sólo por ser tú? ni siquiera le importaba como tal ¿en serio vas a olvidar todo eso? Yo no lo haría…
La chica quiso decir algo cuando, en ese justo momento, una voz familiar comentó.
-Estoy de acuerdo, si tan lista es ya debería saberlo.
Tanto Bruno como Aura reaccionaron de seguido, levantándose rápidamente y encarando a un extrañamente calmado Ricky, el cual les miraba con cara de póker.
-¿Qué haces aquí? Pensaba que ya te habías ido…-inquirió Bruno, con desconfianza.
-Lo haré en breve, pero antes quería despedirme. Y, ya que estamos, enterrar el hacha de guerra.
Ese comentario cogió con la guardia baja a la pareja, a lo que Ricky se apresuró a aclarar.
-No me malinterpretéis, no quiero ser vuestro amigo ni me interesa serlo, pero después de pensarlo largo y tendido tras mi derrota no tiene sentido seguir con esta arenga. Después de todo, tengo mejores cosas que hacer que seguir echándonos los trastos a la cabeza, y seguro que vosotros también.
-Sí, estoy de acuerdo-asintió Bruno secamente.
-Me ganaste limpiamente, y además de forma indirecta, quien iba a pensar que algo tan pequeño fuera a derrotarme. Pero que conste que no voy a quedarme ahí, entrenaré como un cosaco para derrotarte.
Ante eso el chico no pudo evitar esbozar una sonrisita, murmurando de seguido.
-Muy bien, pues cuando quieras la revancha ya sabes dónde encontrarme.
-Sí. Y en cuanto a ti… nunca me has caído bien, pero sí es verdad que te traté injustamente durante todos estos años. Y aunque tengo mi orgullo, sé reconocer mis errores. Así que… lo siento.
Ésta vez fue Aura quien esbozó un gesto sorprendido, como si no se esperara para nada oír decirle eso nunca, aun así y tras un corto cavilo, murmuró.
-Está bien… acepto tus disculpas.
-Ya, bien, pues en ese caso tú por tu lado y yo por el mío.
-Me parece bien.
El silencio posterior fue un tanto denso, apartando la mirada sin decir nada más hasta que finalmente Ricky anunció.
-Bueno, pues… me voy ya. Adiós.
-Adiós.
Tras eso el chico se marchó sin mirar atrás y, una vez solos, Bruno murmuró.
-Vaya, eres increíble…
-¿Por qué?-inquirió ella.
-Has perdonado al tío que te estuvo acosando durante largos años, yo no sería capaz de hacer algo así. Eres buena y considerada, inteligente y vivaz, compasiva y generosa… si me lo preguntas a mí hubiera sido imposible que no me enamorara de ti.
Ante eso la chica no pudo evitar sonrojarse por enésima vez, esbozando una radiante sonrisa y añadiendo de seguido.
-No hubiera sido capaz si tú no hubieras estado ahí desde el principio. Tú me diste las fuerzas necesarias para seguir adelante. Sin ti, las cosas serían muy distintas. Gracias, Bruno…
-No, gracias a ti por ayudarme a controlar mi ira…
No hizo falta decir nada más, los dos se sonrieron y se fundieron en un breve pero intenso beso que alargaron todo lo posible, dejando pasar el tiempo mientras esperaban.
Esa misma tarde fueron al estadio principal para su combate, despidiéndose en el acceso hacia el campo y yendo ella a ocupar las gradas junto a la madre del chico, Blasco y latias disfrazada de chica humana, la cual saludó brevemente dos asientos por encima de ellos. Bruno ocupó su lugar en el lado izquierdo del campo y su oponente en el otro, comenzando el combate a la señal del árbitro.
El combate era de cuatro versus cuatro, siendo el primero con esa modalidad, y empezó con beautifly haciendo frente a un intimidante cacturne. Llevaba la ventaja por tipo, pero a esas alturas todo era posible, por lo que Bruno estuvo bien atento. Cacturne trató por todos los medios de adelantarse usando sus ataques siniestros, haciéndola algo de daño, pero beautifly se repuso rápidamente con sol matinal y atacó con viento plata, haciéndole un gran daño. El chico contra el que combatía no quiso seguir arriesgándose y lo retiró, cambiándolo por un ninjask.
-Vaya, interesante elección, beautifly lo tiene un poco más difícil…-murmuró ella en ese momento.
-¿Y eso por qué?-inquirió la madre del chico, curiosa.
-Ninjask es de tipo bicho y volador, por lo que ahora tiene ventaja sobre beautifly y viceversa. Esto va a ser digno de ver…
-Vaya, Aura, me sigue impresionando todo lo que sabes acerca de los pokémon…
-Bueno, mi padre me enseñó al respecto, así que tampoco es para tanto…
Antes de que la madre del chico pudiera decir algo, en ese momento una voz detrás de ellas inquirió.
-¿Aura? ¿Es usted por un casual Aura Abedul, hija del distinguido profesor Abedul?
La aludida giró la cabeza hacia atrás, encontrándose con un hombre sesentón vestido de negro, de pelo canoso, ojos pequeños escondidos tras unas gafas de montura fina y pelo canoso.
-Eh… sí, soy yo ¿quién lo pregunta?
-Mis más sinceras disculpas, señorita, el caso es que la he estado buscando, soy el notario del señorito Máximo Peñas, tristemente fallecido, y he de leerla un par de cláusulas de su testamento en las que aparece usted.
Ese anuncio cogió con la guardia baja a la chica, que no se esperaba para nada algo semejante; miró por un momento a la madre de Bruno y luego al campo de batalla, aunque el hombre comentó acto seguido.
-Será rápido, no la robaré mucho tiempo.
-Ve tranquila, te guardo el sitio-murmuró la madre de Bruno.
-Eh… bueno, está bien, vamos.
Los dos se levantaron y entraron en el estadio, buscando una pequeña sala de reuniones cercana donde poder leer el testamento con calma. Una vez allí, el notario sacó de su maletín dicho testamento, comentando de seguido.
-Siento la abrupta interrupción, pero es la única legataria reflejada en el texto, además de que faltaba usted para oír su correspondiente parte.
-¿Máximo me ha legado algo? ¿Por qué?
-El señorito Peñas siempre fue muy reservado en cuanto a sus asuntos personales se refiere, pero sí me habló de usted especialmente, aparte del campeón Plubio, el principal heredero de todos sus bienes.
-Oh, ya veo…
-Pero bueno, como legataria le corresponde una parte muy concreta de su herencia, leo la cláusula en la que usted aparece: Para Aura Abedul, hija del eminente profesor Abedul, lego mi edición recopilatoria de mitos y leyendas del Japón antiguo, estoy seguro de que una mente como la tuya podrá sacar partido de toda la información que contienen. Lego también en ella el último de los ejemplares de beldum de mi camada, una vez que no esté no tendrá a nadie que le cuide, y no se me ocurre a nadie mejor para hacerlo. Estoy seguro de que te ayudará mucho en tus investigaciones. Gracias por todo, Aura, sin ti todo esto hubiera sido imposible. Has sido una gran compañera de investigación.
La chica se quedó callada, ligeramente abrumada por toda esa situación; no se esperaba para nada que Máximo la fuera a legar algo, y sin embargo allí estaba, recibiendo una edición añeja preciosa, además de un pokémon especialmente raro de ver. El notario sacó entonces una poké ball de su maletín, entregándosela en mano mientras comentaba.
-Puedo hacerla entrega del beldum aquí mismo, pero la edición va a tener que esperar, son veinte ejemplares bastante antiguos y voluminosos que requerirán de una entrega aparte, si me facilita su dirección se la podré enviar lo más pronto posible.
-Ah, sí, claro…
Apuntó su dirección en un papel y firmó también el documento que certificaba que había escuchado y recibido el legado. Tras eso abrió la ball y salió de ella un beldum auténtico, el cual se la quedó mirando con su único ojo.
-Hola, beldum… soy Aura, encantada.
El pokémon acero psíquico la observó con curiosidad, al tiempo que ella le acariciaba con lágrimas en los ojos. No podía sentír más que admiración y respeto por Máximo, el cual siempre confió en ella y sus aptitudes, resolviendo entre los dos el misterio de la cámara sellada.
-Gracias por hacérmelo llegar.
-No es nada, señorita, era mi obligación legal, éste testamento ya está terminado. La haré llegar el resto de su legado lo más pronto posible.
Se despidió del notario y volvió a su asiento lo más rápidamente posible, inquiriendo de seguido.
-¿Qué me he perdido?
-Pues casi la mitad del combate, ninjask consiguió derrotar a beautifly al hacerse más rápido cada vez que atacaba, Bruno logró derrotarlo con plusle poniéndose a la par con su velocidad, y cacturne cayó a manos de sceptile, el cual fue derrotado por un pelipper. Luego Bruno remontó con plusle y ahora está luchando contra un medicham con latios.
Aura se mostró un tanto contrariada por haberse perdido tanto, pero aun así lo dejó estar y se centró en el combate. En cuanto a tipos se refería los dos eran resistentes entre sí, pero aun así eso no garantizaba nada, aunque latios seguía levantando pasiones allá donde iba. No le costó mucho ponerle fuera de combate aprovechando que sabía hacer golpe aéreo, haciéndole fallar una patada salto alta y rematando así el combate.
Los aplausos y vítores posteriores se extendieron por todo el estadio con inusitado fervor, al tiempo que Bruno se retiraba por su acceso al campo y ellas se levantaban para ir a recibirle a la salida. El chico saludó al verlas, inquiriendo de seguido.
-¿Qué tal he estado?
-Me gustaría decirte que bien, pero no he podido verlo todo, por desgracia, ya lo siento…
-Anda ¿y eso por qué?
La chica pasó a explicárselo todo mientras iban a celebrar su victoria yendo a cenar algo. El atardecer teñía a Colosalia de un color rojo pardo intenso.
-¡La Conferencia Colosalia está al rojo vivo y los octavos de final ya han llegado a su fin, dejando un total de ocho participantes en la competición! El último combate ha sido ganado por uno de los favoritos, Blasco, el tímido chico de ciudad Petalia que ha mostrado una fuerza interior de lo más notable. También destacan otros como Serafín Estratega, el hijo de la famosa familia Estratega, o Bruno de Villa Raíz, también conocido como el chico del latios, que está causando furor en estos últimos días. Lo cierto es que está siendo una conferencia de lo más intensa con participantes muy interesantes y que estoy seguro de que harán lo mejor para coronarse como ganador este año. Y aquí vamos con el sorteo, veamos qué nos depara para los cuartos de final.
Por la pantalla gigante pasaron todos los participantes al tiempo que el ordenador central los iba sorteando hasta que finalmente mostró los resultados.
-¡Aquí lo tenemos! ¡Vaya, ésta es buena, Serafín Estratega se enfrentará contra Bruno en el segundo combate de mañana por la mañana, estoy seguro de que ése será seguido con especial interés! El resto de participantes se reparten de forma organizada y Blasco cierra la jornada luchando contra Ariana de ciudad Portual, otra recia y de lo más elegante candidata. ¡Seguid con nosotros en Hoenn TV para conocer los resultados de la competición!
-¿Estás listo?
-Sí, claro, siempre.
-Mucha suerte, estaremos animándote.
El estadio principal bullía con expectación, como si estuvieran esperando al momento en el que el combate empezara. Ni siquiera el anterior había levantado tanto interés, pero para Bruno el objetivo prioritario era ganar. Si se hacía más o menos famoso eso le daba más igual, debía llegar hasta lo más alto. Y dedicarle la victoria a su padre. Eso era lo que más le importaba.
Salió finalmente al campo cuando le llamaron y, una vez allí, vio a Serafín al otro lado del mismo, dirigiéndose a él con vehemencia.
-Finalmente hemos llegado hasta aquí. He de admitir que tengo muchas ganas de enfrentarme a ti, he visto cómo te mueves. Pero Bruno, que sepas que no tengo intención alguna de perder.
-Ya somos dos entonces.
Ante eso el hijo mayor de los Estratega tan solo sonrió, preparado para darlo todo. Y, a la señal del árbitro, comenzó el combate.
Serafín comenzó sacando un swellow, mientras que Bruno optó por ir a lo seguro con plusle.
-¡Onda trueno!
-¡Doble equipo!
El primero en atacar fue plusle, lanzando una súbita descarga eléctrica en dirección hacia swellow, pero éste se movió en el último segundo dividiéndose en varias copias y rodeando al pokémon eléctrico, fallando así el ataque.
-¡Da una pasada con chispa!
Aprovechando la cercanía, plusle se envolvió en electricidad y se lanzó contra todas las copias, haciéndolas desaparecer uno a uno hasta llegar al original. Pero antes de que le llegara a alcanzar, Serafín indicó.
-¡Agilidad!
En un visto y no visto, el pokémon volador aumentó su velocidad en un instante y eso le permitió esquivar el golpe con mucha elegancia, contraatacando acto seguido.
-¡Golpe aéreo!
El impacto fue directo y no le dio tiempo a esquivarlo, aunque no le hizo gran cosa, y Bruno aprovechó la poca distancia para atacar.
-¡Ahora, rayo!
Sin darle tiempo a reaccionar, swellow recibiño de lleno la descarga, haciéndole un daño considerable y deteniéndole en seco; sin embargo, Serafín indicó.
-¡Esfuerzo!
Swellow se sacudió de golpe y porrazo, acercándose a plusle y arremetiendo contra él para igualar su salud a la suya, cansándole de esta forma y poniéndole a su nivel.
-¡Agh, de frente, plusle, puño dinámico!
-¡Arriba!
Antes de que el pokémon eléctrico le pudiera golpear, swellow se movió deprisa y esquivó por los pelos el golpe, contraatacando acto seguido con otro golpe aéreo que le dañó un poco más y le lanzó al otro lado del campo. El ceño de Bruno se frunció, pensando en posibilidades, y sin dudarlo mucho más indicó.
-¡Relevo!
De nuevo la patita de plusle se alzó y regresó así a su poké ball, siendo rápidamente sustituido por absol, el cual se quedó a una distancia prudencial sin perderle de vista y entrecerrando los ojos en el proceso.
-¡Esfuerzo!
-¡Ataque rápido!
Ambos pokémon se lanzaron al mismo tiempo, aunque absol aprovechó el impulso para esquivarlo justo a tiempo, encarándolo acto seguido.
-¡Mordisco!
Desde donde estaba se abalanzó sobre él y le mordisqueó en las alas para evitar que alzara el vuelo, pero Serafín aprovechó la cercanía a su favor.
-¡Esfuerzo!
Ésta vez logró alcanzarle y el golpe fue directo, dejándole bastante tocado al estar el pokémon volador en bastante mal estado; los dos se quedaron quietos por un instante, Bruno indicó.
-¡Danza espada!
-¡Ahora, swellow, golpe aéreo!
Aprovechando esa oportunidad el pokémon volador se abalanzó sobre él, teniéndolo a tiro, pero antes de que llegara a alcanzarle un abrupto rayo psíquico surgió de improviso del cielo y se precipitó sobre swellow, el cual ni lo vio venir. La sacudida fue de impresión, deteniendo en seco al pokémon volador y cayendo al suelo aún con algo de impulso, avanzando unos pocos metros hasta detenerse, totalmente KO.
-¡Swellow está fuera de combate, absol es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
La primera ovación se extendió por todo el campo, al tiempo que absol se recomponía esbozando un gesto adolorido, pero orgulloso.
En el palco de honor los primeros comentarios hicieron acto de presencia.
-Vaya, qué buen uso de premonición… en el momento justo-murmuró Sixto, interesado.
-Sí, es bastante hábil… tu hijo va arrasando, Norman, es como una ola-comentó Marcial, divertido.
-Si ha llegado hasta aquí es por una buena razón. Estoy orgulloso de él…-asintió el aludido, con calma.
-Y bien que haces-añadió Candela, esbozando una media sonrisa.
El resto de los líderes y el Alto Mando no dijo nada al respecto, siguiendo con interés el combate.
Por su parte Serafín recogió a su pokémon, comentando acto seguido.
-Ya veo, usaste danza espada como táctica disuasoria… no está mal.
-Tu swellow es bueno también, yo también tengo uno de hecho.
-Bien… pero vamos a continuar-murmuró el chico, sacando entonces a un kadabra.
La elección fue recibida con cierta sorpresa por parte de la aficción, ya que estaba en clara desventaja con absol, pero aun así el chico mantuvo su elección. Por su parte, Bruno pasó a la ofensiva total.
-¡Bola sombra a discreción!
Al punto, absol lanzó varias bolas sombra que fueron directas hacia kadabra, pero antes de que le alcanzaran, Serafín indicó.
-¡Teletransporte!
El pokémon psíquico comenzó entonces a aparecer y desaparecer intermitentemente por gran parte del campo, esquivando así todas las bolas sombra y sin dar tregua a absol, el cual se quedó quieto tratando de localizar donde aparecería a continuación. Bruno frunció el entrecejo, indicando de seguido.
-¡Ve preparando un viento cortante, absol!
La cresta del pokémon siniestro comenzó a brillar, al tiempo que el aire a su alrededor se revolvía; kadabra reapareció a pocos metros de distancia, pero volvió a desaparecer acto seguido. Los ojos rojos de absol estaban fijos en un solo punto, esperando al momento propicio. E, inmediatamente después, reapareció justo en el centro del campo.
-¡Allí!
La cresta del pokémon siniestro se movió hacia delante y varias corrientes de aire afiladas se precipitaron hacia él; pero antes de que le alcanzaran, kadabra desapareció, errando el tiro, para reaparecer al segundo siguiente con el puño en alto envuelto en un aura azulada intensa.
-¡Todo tuyo, puño certero!
Antes de que absol pudiera reaccionar, kadabra le asestó un golpe directo en el pecho con tanta fuerza que le lanzó hacia atrás, cayendo al suelo con dureza y sin volverse a levantar de nuevo.
-¡Absol está fuera de combate, kadabra es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.
Ésta vez otra ovación proveniente del otro lado del estadio se levantó alabando la actuación de Serafín, el cual también se había granjeado cierta fama a lo largo de toda la competición. Bruno recogió a absol, pensando detenidamente en su siguiente pokémon, y sacando al poco rato a beautifly, retomando el combate.
-¡Disparo demora!
-¡Teletransporte!
Una vez más, el pokémon psíquico comenzó a aparecer y desaparecer por todo el campo, confundiendo al pokémon bicho volador e impidiéndole atarle de ningún modo.
-¡Quieta un momento, estate atenta!-indicó Bruno.
Beautifly se detuvo rápidamente y se quedó parada en el airre agitando sus alas, observando sus alrededores con sus ojos azules; en un visto y no visto, kadabra reapareció justo delante de ella y fue a atarlo, pero el pokémon psíquico fue mucho más rápido.
-¡Ahora, psíquico!
Al punto un aura brillante la rodeó de improviso, mientras que una fuerte presión psíquica comenzaba a incidir sobre ella, haciéndola daño; sin embargo Bruno aprovechó el momento para indicar.
-¡Aguanta ahí, beautifly, paralizador!
Haciendo un gran esfuerzo, el pokémon bicho volador agitó sus alas soltando unas esporas paralizantes que cayeron encima de kadabra, paralizándolo en el proceso y dejándole clavado en el sitio. Beautifly se vio libre de la presión psíquica y pasó directamente al ataque.
-¡Golpe aéreo!
Volando como una bala y rasgando el aire al pasar, le asestó varios golpes aprovechando la parálisis, haciéndole un poco más de daño y describiendo varias filigranas en el proceso, alejándose de él tras un último golpe directo.
-¡Sol matinal!
Acto seguido, y tras realizar un tonel volado de lo más vistoso, extendió sus bellas alas e hizo brillar el sol con fuerza, recuperando de esta forma salud.
En el palco de honor, al ver esto, Galano comentó al respecto.
-Es curioso que el estilo de combate de Bruno sea tan fuerte y elegante al mismo tiempo, debería probar a participar en concursos más a menudo.
-¿Tú crees? Yo no le veo en una pasarela, a decir verdad…-murmuró Candela, extrañada.
-Bruno siempre ha sido más de combates que de coordinación, después de todo fui yo quien le pegó el gusanillo-admitió Norman.
Los demás no dijeron nada, aunque Plubio observó los movimientos de beautifly particularmente interesado.
En ese momento la parálisis remitió en kadabra y Serafín aprovechó el momento para pasar a la acción, moviendo su cuchara sobre la palma de su mano.
-¡Recupérate, kadabra!
-¡No le dejes, tornado!
Una súbita ventolera peinó el campo en dirección hacia el pokémon psíquico con tanta fuerza que la cuchara en su mano salió volando, lo que le puso particularmente nervioso.
-¡Agh, recupérala, rápido!
-¡Adelántate, golpe aéreo!
Antes de que el pokémon psíquico se moviera, beautifly se adelantó rasgando el aire, golpeando de refilón a kadabra y alcanzando la cuchara, alzando el vuelo con ella y alejándola así de él.
-¡Diablos! ¡Párala con psíquico!
Los ojos de kadabra brillaron intensamente, al tiempo que un aura azulada sostenía a beautifly en el aire, pero curiosamente no fue tan potente en comparación con el anterior, puesto que el pokémon bicho volador pudo moverse sin mucha dificultad, encarándole de seguido.
-¡Ahora, viento plata!
Agitando con fuerza sus alas, beautifly extendió hacia delante un potente viento plateado con escamas blancas que incidió de lleno en kadabra, haciéndole un gran daño y sin apenas poder defenderse sin su cuchara. El pokémon psíquico hizo un ademán de teletransportarse, pero el viento plata azotaba con tanta fuerza que no le dejaba concentrarse, llegando a caer de espaldas. Fue en ese mismo instante cuando, de golpe y porrazo, un rayo psíquico surgió de improviso sobre las nubes y se precipitó sobre beautifly, que no le dio tiempo a esquivarlo. El impacto, si bien no fue tan fuerte en comparación con otras veces, fue contundente y le hizo caer al suelo, soltando la cuchara. Kadabra al ver esto trató de adelantarse y recuperarla, pero el cansancio le pudo y se derrumbó en el suelo frente a beautifly, la cual tampoco se levantó.
-¡Ni beautifly ni kadabra pueden continuar, tablas!-anunció el árbitro, poniendo ambos banderines en posición horizontal.
El resultado final pareció coger por sorpresa a la afición, la cual aplaudió y vitoreó igualmente, animando a los dos por igual; estaba siendo un combate interesante, y eso también se traducía en comentarios dispersos en el palco de honor.
-Tu hijo es un entrenador de lo más curioso, Norman, no baja la guardia pero tampoco aprieta en exceso, da espacio para otras opciones-comentó Petra en ese momento.
-¡Ja, ja, ja, desde luego, es toda una caja de sorpresas!-asintió Erico, divertido.
-Eso es algo que él mismo ha ido aprendiendo por su cuenta, sin que yo le tuviera que guiar al respecto. Después de todo, me derrotó de la misma forma-apuntó el aludido, esbozando una sonrisita perspicaz.
-No está mal, pero es una estrategia con flecos, con un poco de análisis previo se podría contrarrestar la gran mayoría de sus ataques-comentó en ese momento Sixto, arrascándose la barbilla con gesto escrutador.
-Bueno, Sixto, esto es como todo, a veces se gana y otras se pierde ¿no?-inquirió en ese momento Fátima, con mirada mona.
Ante eso los demás se rieron de la ocurrencia de la chica, a lo que Sixto esbozó un gesto lleno de resignación, suspirando acto seguido.
-Touché, querida.
Tras recoger a sus respectivos pokémon, el combate continuó con Serafín sacando a un manectric y con Bruno eligiendo a sceptile, siendo el primero en moverse.
-¡Agilidad!
Nada más empezar, el pokémon planta echó a correr, convirtiéndose rápidamente en una mancha verdosa en el aire casi imposible de seguir que no le quitó ojo de encima a manectric, el cual se quedó en su sitio con gesto calmado.
-¡Carga!
Sin moverse en ningún momento, el cuerpo del pokémon eléctrico centelleó mientras se cargaba de energía, preparándose para atacar.
-¡Drenadoras!
-¡A un lado y onda voltio!
Antes de que las semillas le alcanzaran, manectric se movió de improviso y evitó que éstas germinaran a sus pies, lanzando acto seguido una descarga eléctrica que fue directa hacia él.
-¡De frente, hoja aguda!
Sin dudarlo en ningún instante, sceptile blandió sus cuchillas verdosas y las usó para cortar la onda voltio en dos, evitando así el ataque y defendiéndose al mismo tiempo. En el palco de honor, Erico no pudo evitar reírse abiertamente al ver esto, recordando su combate contra él.
-¡Ja, ja, ja, éste chico es la monda!
-Erico, me encanta tu actitud para con la vida, es única-comentó Alana en ese momento.
-¡Ja, pues claro! ¿Qué te esperabas?
-¡De frente, mordisco!-exclamó Serafín.
Aprovechando que su oponente estaba quieto, manectric se abalanzó sobre él y le asestó una fuerte dentellada en sus brazos, haciéndole algo de daño.
-¡Quítatelo de encima y terremoto!
Sceptile se revolvió, golpeando de refilón a manectric con su cola para que le soltara, y tras eso hundió sus puños en el suelo, al tiempo que una fuerte sacudida sísmica hacía un daño considerable al pokémon eléctrico. Al ver esto, Serafín frunció el ceño, y tras un breve cavilo, indicó.
-¡Rugido!
Al punto manectric dejó escapar un súbito rugido que hizo recular a sceptile, obligándole a volver a su poké ball y haciendo salir a otro al azar, concretamente a latios. Al verle salir, todo el mundo se volvió loco, como si hubieran estado esperando a que apareciese él expresamente.
-Aquí estás… bien ¡onda voltio!
-¡Páralo con dragoaliento!
Ambos ataques colisionaron entre sí, provocando una súbita explosión que extendió un denso humo sobre esa parte del campo. Latios se quedó muy quieto observando sus alrededores, pero entonces, de entre el humo, manectric surgió de improviso y se abalanzó sobre él usando su gran velocidad.
-¡Ahora, mordisco!
El impacto fue directo, mordisqueándole una de sus alas y haciéndole cierto daño que notó enseguida; Bruno, con gesto contrariado, exclamó.
-¡Danza dragón, líbrate de él!
El pokémon legendario se envolvió en un aura rojiza y con tonos negruzcos que aumentó su velocidad y ataque, al tiempo que se movía frenéticamente tratando de deshacerse de manectric, el cual parecía haberse pegado a él como un imán sin desclavar sus colmillos en ningún momento.
-¡Ahora, chispa!
El pelaje del pokémon eléctrico centelleó y le golpeó con él, sin hacerle gran cosa, pero provocándole una abrupta parálisis que, por suerte, no le dejó vencido a las primeras de cambio.
-¡No te pares, latios, arriba!
El pokémon legendario echó a volar rápidamente por todo el campo en un intento desperado por quitarse de encima a manectric, volando al raso y haciéndole rozar el suelo al inclinar su ala ligeramente; la cosa dio resultado y manectric le soltó con el lomo adolorido.
-¡Oh, no, pégate a él, manectric, rápido!
-¡No le dejes, psíquico!
Antes de que el pokémon eléctrico se moviera, latios se adelantó rápidamente y le sostuvo en el lugar con sus ojos brillando intensamente, haciéndole daño en el proceso.
-¡Y remata con resplandor!
Sin dar tiempo a nada más, latios soltó el potente rayo plateado hacia él, haciendo un impacto directo y lanzándolo hacia atrás. Manectric cayó al suelo duramente y no se volvió a levantar.
-¡Manectric está fuera de combate, latios es el ganador!-anunció el árbitro.
Otra marea de aplausos y vítores se extendió por todo el campo, alabando al pokémon legendario y su gran fuerza; en el palco de honor, hubo comentarios de todo tipo.
-Es increíble que Bruno se haya hecho con un pokémon así, no me extraña que todo el mundo ande como loco por él-murmuró Marcial, impresionado.
-Tanto latios como Bruno…
-… les une un profundo vínculo psíquico nacido de una sola motivación, es por eso…
-… que ambos se complementan tan bien en combate. Se unieron por un objetivo común...
-… pero ahora ése objetivo es mucho más fuerte que un simple afán de justicia, ahora…
-… ellos son solo uno.
Las palabras de Vito y Leti fueron recibidas sobriamente, extendiendo un leve pero intenso silencio en el palco, siendo roto al poco rato por Sixto, quien comentó.
-Qué mal rollo dan estos dos críos…
-Sixto, no seas así, a mí me parecen adorables… vuestros poderes son fascinantes-murmuró Fátima en ese momento, para aliviar tensiones.
En el campo, Serafín recogió a su pokémon comentando acto seguido.
-No me esperaba menos del pokémon estrella de este campeonato… pero no creas, Bruno, que no vengo preparado.
-En ningún momento pensé tal cosa, a decir verdad.
Ante eso el muchacho sonrió y, sin más dilación, sacó a su siguiente pokémon, siendo nada más ni nada menos que un imponente y fiero shiftry. Bruno supo al instante que debían tener cuidado.
-¡Danza dragón!
Una vez más, latios realizó una frenética danza que aumentó un poco más su velocidad y fuerza, pero en ese momento Serafín indicó.
-¡Ahora, tormento!
Shiftry dio un paso hacia delante, lanzando hacia latios una gélida mirada que llegó a intimidar a latios, el cual reculó ligeramente; fue entonces cuando Bruno esbozó una molesta mirada, mascullando para sí.
-¡Maldición, me ha limitado muchísimo! Vale, vamos a tener que calcular todo muy bien… ¡golpe aéreo!
Sin embargo, en ese momento la parálisis hizo acto de presencia clavando a latios en el sitio y aprovechando Serafín para atacar.
-¡Ahora, finta!
El pokémon planta siniestro se acercó a él para no fallar y le asestó un fuerte golpe en el pecho que le hizo un daño considerable, echándolo hacia atrás.
-¡Vamos, latios, reacciona, recupérate!
-¡No se lo permitas, adaptación!
Al punto, varias estrellas muy parecidas a las de rapidez surgieron de improviso y se precipitaron sobre latios, haciéndole un poco más de daño e impidiéndole recuperarse completamente. Fue entonces cuando la parálisis remitió y, sin pensarlo, Bruno exclamó.
-¡Ahora, golpe aéreo!
De golpe y porrazo, latios se embaló sobre shiftry y le embistió con fuerza, haciéndole cierto daño; pero entonces, aprovechando la cercanía, Serafín ordenó.
-¡Bola sombra!
Soltándolo a bocajarro, una súbita bola sombra impactó de lleno en latios, empujándolo hacia atrás severamente dañado. Bruno, repentinamente nervioso, indicó.
-¡Aguanta ahí, latios, recuperación!
Sin embargo la parálisis volvió una vez más, dejándolo prácticamente vendido y a tiro para un último ataque.
-¡Ahora, finta!
Como una bala, shiftry se acercó a él para asegurar el golpe y le asestó uno bien fuerte en la cabeza. Latios se tambaleó y cayó al suelo secamente, de donde no se volvió a levantar.
-¡Latios está fuera de combate, shiftry es el ganador!
Ésta vez las reacciones fueron bastante atípicas, la mayoría de la gente dejó escapar un lastimero murmullo, al tiempo que otros aplaudían la actuación de Serafín. En el palco de honor también hubo comentarios al respecto.
-Vaya, el rey destronado… una pena-murmuró Nívea, de lo más poética.
-Se ha expuesto demasiado, eso le ha permitido contraatacar donde más le duele. Un grave error-comentó Dracón, contundente.
Bruno recogió a su pokémon, murmurando a su ultra ball.
-Tranquilo, latios, ganaremos esto como sea.
Tras pensarlo rápidamente no lo dudó más y fue con sceptile, ya que no tenía muchas más opciones; debía de adelantarse lo antes posible a su rival. Por lo que, sin dudarlo, exclamó.
-¡Agilidad!
Una vez más el pokémon planta rasgó el aire, volviéndose casi imperceptible; shiftry no bajó la guardia en ningún momento, esperando al momento apropiado para atacar.
-¡Finta!
En cuanto lo tuvo a tiro, se movió rápidamente y se abalanzó sobre él, pero Bruno reaccionó rápidamente.
-¡Intercéptalo con corte!
Antes de que le llegara a alcanzar, sceptile levantó una de sus cuchillas brillando intensamente y le detuvo en seco, teniéndolo entonces a tiro.
-¡Golpe roca!
Acto seguido, y a una velocidad vertiginosa, le golpeó un par de veces con sus fuertes puños, llegándole a bajar la defensa.
-¡Tormento!
-¡Evítalo, no le mires!
En un visto y no visto, sceptile dio un lustroso salto pasándole por encima y acabando detrás de él, evitando así el efecto de tormento.
-¡Detrás de ti, finta!
-¡Golpe roca!
Los dos pokémon atacaron al mismo tiempo, bloqueándose mutuamente, aunque el golpe de sceptile fue más contundente y shiftry lo notó un poco más, cabeceando ligeramente.
-¡Bola sombra!
-¡Hoja aguda!
Las cuchillas de sceptile fueron mucho más veloces, cortando en dos la bola sombra antes de que pudiera lanzarla y provocando una súbita explosión que se extendió entre los dos pokémon.
-¡Finta, rápido!
Shiftry se abalanzó sobre el humo para encontrar a sceptile, distinguiendo una figura a dos palmos de distancia de él; en cuanto se acercó lo suficiente, golpeó, pero en cuanto el humo se disipó vio entonces que no se trataba de sceptile, sino de su cola, con la que se sostenía hacia arriba en una maniobra arriesgadísima. Bruno esbozó una sonrisita, exclamando de seguido.
-¡Ahora, hoja aguda!
El golpe fue directo y contundente, empujando a shiftry hacia atrás y notándolo el doble de fuerte, dando un traspié.
-¡Aguanta ahí, gigadrenado!
-¡Es tuyo, remata con golpe roca!
Sceptile fue mucho más rápido, echándose sobre él con sus dos puños en alto y golpeándole dos veces, una con un fuerte gancho de izquierda en la cadera y otra con un derechazo en la quijada que lo remató, cayendo al suelo completamente KO.
-¡Shiftry está fuera de combate, sceptile es el ganador!
Otra ovación se extendió por todo el estadio principal, el cual bullía especialmente emocionado; el combate comenzaba a llegar a su fin, y todo el mundo era consciente. Por el momento ambos estaban muy parejos en cuanto a fuerza se refería, pero Bruno llevaba la ventaja en cuanto a pokémon se refería. Serafín recogió a su pokémon, comentando de seguido.
-No me esperaba que tu sceptile me fuera a engañar de esa manera… bien jugado.
-Ha sido muy arriesgado, pero al menos me ha salido bien. Tu shiftry lo hizo muy bien derrotando a latios.
-Sí, he de admitir que nos preparamos para ello… pero ahora todo se concreta ¡gorebyss!
Bruno entrecerró los ojos, pensando a toda velocidad; estaba claro que con sceptile lo tendría muy fácil, pero tampoco quería pecar de sobrado, después de todo aún tenía más de una oportunidad. Por lo que, sin pensarlo mucho más, recogió a sceptile para que descansara y sacó a plusle en su lugar.
-¡Carga!
Nada más salir de su honor ball, el pequeño ratoncito comenzó a reunir electricidad en su cuerpo, chisporroteando con fuerza; por su parte, Serafín indicó.
-¡Amnesia!
Por un instante gorebyss puso su mente en blanco con la mirada perdida, y en ese instante Bruno supo que era todo o nada; por lo que, sin dudarlo, exclamó.
-¡Ahora, otra vez!
Al punto, plusle chocó sus patitas y gorebyss se quedó atrapado en un bucle infinito en el cual no pudo hacer nada más salvo amnesia todo el rato, dejándole completamente desprotegido.
-¡No, gorebyss, reacciona, vamos!
-¡Es nuestro! ¡Trueno!
Yendo con todo lo que tenía, plusle soltó la potente descarga sobre un indefenso gorebyss, el cual se retorció de dolor. Aun así el pokémon agua lo soportó con una sorprendente entereza y siguió en pie, haciendo amnesia de nuevo.
-¿Lo aguantó? Vaya… bueno, en ese caso… ¡trueno de nuevo!
Otra potente descarga volvió a sacudir a gorebyss, el cual sufrió en sus carnes de nuevo el potente ataque; por su parte, Serafín exclamó desesperado.
-¡Vamos, gorebyss, tienes que espabilar, no podemos quedarnos a las puertas, no así! ¡Ataca!
Las palabras de su entrenador resonaron por todo el estadio hasta llegar al pokémon, el cual se tambaleó al borde del abismo.
-¡Terminemos con esto! ¡Chispa!-indicó Bruno.
Plusle se lanzó con su cuerpecito centelleando y acercándose a un gorebyss que le veía venir con deje mareado; el pokémon eléctrico saltó hacia él, pero antes de que le llegara a tocar, se detuvo en el aire de improviso. En cuanto miró al frente, vio entonces que gorebyss había espabilado, sujetándole con psíquico debido al brillo intenso en sus ojos. Bruno supo al instante que estaba en problemas.
-Mierda…
-¡Sí, eso es, hidrobomba!
Desde donde estaba, el pokémon agua soltó un torrente enormemente potenciado debido al reiterado uso de amnesia, arrastrando a plusle hacia el otro lado del campo y cayendo al suelo empapado y completamente KO.
-¡Plusle está fuera de combate, gorebyss es el ganador!-anunció el árbitro, para su desgracia.
Ésta vez una ovación especialmente potente copó todo el estadio, ya que nadie se esperaba ese abrupto giro dramático de los acontecimientos; en el palco de honor también hubo comentarios al respecto.
-Vaya, ha sido buena táctica, pero le ha salido el tiro por la culata-murmuró Alana, contrariada.
-Sí, otra vez es tremendamente arriesgado dependiendo de qué ataque esté haciendo el contrario, en este caso Bruno no ha elegido muy bien qué ataque replicar. Está en problemas…-admitió Norman, revolviéndose en su asiento inquieto por su hijo.
-A ver cómo sale de esta… si es que sale-añadió Sixto.
El aludido recogió a plusle con semblante entre serio y preocupado, pensando a toda velocidad; ahora todo dependía de sceptile y su velocidad, además de procurar por todos los medios que ninguno de sus ataques le alcanzara. Si alguno de ellos le llegara a tocar, se acabaría el combate. Por lo que, sin más, lo sacó y exclamó.
-¡Escucha, sceptile, tenemos que adelantarnos como sea, no podemos dejar que nos alcanze o el combate se terminará para nosotros! ¡Agilidad!
El pokémon planta entrecerró los ojos y, en un visto y no visto, echó a correr hasta llegar a un punto que su velocidad no podía aumentar más, corriendo alrededor de gorebyss.
-¡Rayo hielo!
-¡Esquívalo!-masculló Bruno.
Desde donde estaba, gorebyss comenzó a lanzar varios rayos helados que sceptile comenzó a evitar haciéndose a un lado, saltando o agachándose a tiempo mientras se iba acercando a él poco a poco. Sin embargo, en cuanto le vio venir, Serafín indicó.
-¡Aléjalo con cascada!
-¡A un lado, sceptile!
El pokémon planta evitó por los pelos el ataque haciéndose a un lado en el momento justo, cuando gorebyss se acercó a él usando el impulso de cascada; fue entonces cuando ambos pokémon se cruzaron la mirada, y sin que sus entrenadores les dijeran nada, atacaron a la vez.
Gorebyss le sujetó con psíquico para lanzarle un rayo hielo, pero sceptile luchó contra la presión y alzó sus cuchillas brillantes para usarlas como un escudo. Acabaron congeladas debido al rayo hielo que le soltó a bocajarro, sintiéndolo en sus propias carnes, pero sceptile no se rindió y, dejando escapar un agudo chillido, se liberó del psíquico y se abalanzó sobre gorebyss alzando sus brazos congelados y envuelto en un aura verdosa. Con el propio hielo que le aprisionaba le golpeó en la cabeza con todas las fuerzas que le quedaban, rompiéndolo en el proceso y cayendo los dos al suelo. El estadio entero contuvo la respiración esperando a que alguno de los dos se levantara. Tanto Bruno como Serafín les alentaron sin dudarlo.
-¡Vamos, gorebyss, arriba, puedes hacerlo, éste combate es nuestro!
-¡No te rindas, sceptile, por lo que más quieras, tienes que levantarte, tenemos que llegar a la final! ¡Sceptile!
Los gritos de ambos chicos resonaron por todo el campo como si estuvieran solos, haciendo eco en la distancia. Ambos pokémon siguieron tirados en el suelo, sin dar signos de volver a levantarse. Ante esa tesitura el árbitro fue a terminar el encuentro con un empate técnico, comenzando a hablar.
-¡Ni gorebyss ni sceptile pueden continuar, ta…!
Sin embargo tuvo que detenerse, puesto que éste último comenzó a moverse débil pero visiblemente, haciendo un esfuerzo inhumano por levantarse; el pokémon planta logró entonces ponerse de rodillas y levantó la cabeza mirando hacia delante con gesto sereno pero adolorido por dentro, mirando de reojo a su entrenador y esbozando una sonrisita.
-¡Ah… gorebyss está fuera de combate, sceptile es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Bruno de Villa Raíz!
Ahí fue cuando el estadio pareció reventar de la emoción, al tiempo que todo el mundo chillaba y ovacionaba a Bruno cantando y coreando su nombre. El susodicho dejó escapar un suspiro aliviado, respirando de nuevo y recogiéndole para que descansara. Serafín hizo lo mismo con gesto taciturno, pero al levantar la vista miró a Bruno con vehemencia y un profundo respeto, esbozando una sonrisa. Ambos rivales se encontraron en el centro del campo, hablando entre sí.
-Bruno… éste ha sido un gran combate.
-¿Sólo grande? ¿Tú sabes lo que me has hecho sufrir? Pensaba que no saldría de esta…
-Yo también, y ahora aquí estamos, al final de todas las cosas. Gracias por tan buen encuentro, Bruno, un día de estos te pediré la revancha.
-Cuando tú quieras, pégame un toque y quedamos.
Ambos chicos se dieron la mano efusivamente, gesto que celebró todo el mundo, incluso en el palco de honor tenían palabras de aliento para el muchacho.
-Vaya, eso ha sido intenso, el chaval tiene una gran fuerza interior…-murmuró Sixto, esbozando una sonrisita.
-Por supuesto, ése es mi hijo-masculló Norman, especialmente emocionado.
-Aun a pesar de los fallos los ha superado y ha dado todo lo que tenía hasta el final. Un bravo combatiente-añadió Dracón, impresionado.
Incluso el propio Plubio rompió su silencio comentando de seguido.
-Sí, sólo el chico que yo conocí y me ayudó a despertar a rayquaza podría ser capaz de llegar hasta aquí. Me gusta, he de decir…
-Vaya, Plubio, pensaba que nunca ibas a hablar, creía que se te había comido la lengua el meowth…-murmuró Nívea en ese momento, divertida.
-Pues ya ves, estaba esperando al momento adecuado.
Por su parte Bruno regresó al vestíbulo del estadio, donde estaban esperándole Aura junto con su madre y Blasco, el cual se le veía especialmente cohibido.
-¡Eso ha sido increíble! ¡Qué intensidad, sobre todo de cara hacia el final, por un momento temí que perdieras, pero te sobrepusiste y lograste vencer! ¡Eres increíble, Bruno!-exclamó Aura, especialmente emocionada y abrazándole con fuerza.
-Hey, gracias, Aura…
-Estoy segura de que tu padre se sentirá especialmente orgulloso de ti, no he podido evitar acordarme de él viéndote combatir así, sois idénticos en ese sentido-comentó su madre, igual de emocionada.
-Eh… bueno, si tú lo dices, mamá, tendré que creerte…
-Pues créetelo, hijo, te lo digo yo…
El único que no dijo nada fue Blasco, el cual parecía estar un tanto ausente, como si hubiera algo que le molestara; al ver esto, Bruno inquirió.
-Hey, Blasco ¿estás bien?
-¿Eh? Ah, sí, sí, tranquilo, no te preocupes… ha sido un combate increíble, Bruno…
-Gracias, estoy seguro de que tú también darás un combate memorable esta tarde.
-Eso espero, aunque…
Por un instante el chico se quedó callado con mirada perdida, a lo que los demás se quedaron un tanto confusos por su comportamiento.
-¿Ibas a decir algo, Blasco?-inquirió Aura.
-Ah, no, no es nada… voy yéndome ya, iré a prepararme para esta tarde, nos vemos luego.
El chico se marchó atropelladamente, preocupando un poco tanto a Bruno como a Aura, pero aun así lo dejaron estar y se fueron a celebrarlo con la madre del chico.
Por su parte Blasco, una vez sólo, se dio el lujo de soltar un quebrado suspiro, al tiempo que se miraba sus manos, las cuales temblaban de puro nervio. Por un instante sintió como comenzaba a respirar entrecortadamente, mascullando de seguido.
-Agh… no… otra vez no… ¿por qué? No había vuelto a molestarme hasta ahora…
Rebuscó rápidamente en su bolsillo hasta sacar su inhalador, pero en ese momento alguien apareció de improviso y chocó contra él, haciendo que lo soltara.
-¡Ay, lo siento, no te vi! Espera ¿estás bien?
Al ver su expresión de ahogo y el inhalador, no lo dudó en ningún instante y le ayudó, accionándolo rápidamente. Blasco respiró mejor acto seguido, murmurando.
-Gracias, gracias por tu…
Sin embargo no pudo seguir, puesto que lo que vio le dejó sin habla, literal y figuradamente hablando; y es que una chica que se la antojó preciosa le miraba fijamente con unos ojos color aguamarina que parecían perlas y un pelo de color muy similar y con un curioso peinado sujeto por un broche tricolor de lo más vistoso. Vestía como una diva, con un top de azules variados y un pequeño pantaloncito corto rematado con una pequeña falda a los lados, también de una amplia gama de azules.
Por un momento se quedaron así durante unos breves segundos, mirándose, aunque justo después ella reaccionó comentando.
-Anda, ahora que te veo tú eres Blasco ¿verdad?
-¿Eh? Ah, sí… ¿cómo sabes mi nombre?-inquirió él, ligeramente turbado.
-Porque te vi en la tabla de clasificación, me toca enfrentarme a ti esta tarde… soy Ariana, encantada.
El chico se quedó ciertamente asombrado al descubrir que era ella contra quien tenía que enfrentarse, aunque en un momento como ése apenas podía centrarse en otra cosa que no fuera sus ojos. Sin embargo consiguió reaccionar, murmurando de seguido.
-Ah… igualmente… perdona por haberme tropezado contigo…
-No, para nada, si fui yo, que iba sin mirar, lo siento. ¿Estás mejor?
-Sí, gracias… es mi asma, pensaba que ya estaba curado, pero…
Miró sus manos por un momento, que aún temblaban un poco, y al ver esto Ariana inquirió.
-No es por meterme donde no me llaman, pero… ¿hay algo que te preocupe?
-Sí… no, en realidad… ah, perdona, no lo sé, es que estoy un poco confundido…
-Entiendo… ¿es por el combate de esta tarde? Si es por eso no te preocupes, estoy seguro de que lo harás genial, después de todo has llegado hasta aquí, y no todo el mundo puede decir lo mismo.
-¿Tú crees? Es que hay veces que siento que no voy a ser capaz de dar la talla, ni de llegar hasta donde yo quiero llegar, ser tan fuerte como él…
-¿Él? ¿Quizás es alguien a quien admiras?-supuso ella, con delicadeza.
-Sí… quiero ser tan fuerte como él y superarle, pero con cada combate suyo que presencio siento que no voy a poder estar a su altura por mucho que me esfuerza, y eso… me aterra-explicó el chico, con pesar.
-Ya veo… comprendo que te de miedo, pero hasta que no llegues ahí no sabrás si eres capaz o no. No te conozco personalmente, pero si me lo preguntas a mí estoy segura de que serás capaz de llegar hasta donde tú te propongas ¿y sabes por qué?
-Ah… no ¿por qué?
-Fácil, porque un deseo que nace del corazón es el que más fuerzas nos da. Si te apegas a eso, podrás ser capaz de hacer todo lo que te propongas.
Tras esas palabras la chica las remató con una radiante sonrisa que dejó a Blasco en un estado lo más parecido al catatónico, sin poder evitar sonrojarse levemente. Antes de que pudiera decir algo más, ella comentó.
-Bueno, he de irme ya, espero verte esta tarde y comprobar por mí misma lo que te ha traído hasta aquí. Nos vemos.
Un último guiño puso la puntilla y para entonces Blasco no recordaba estar más rojo en toda su vida. Sin embargo sus últimas palabras se quedaron con él, haciéndole compañía y pensando al respecto.
-¡Altaria está fuera de combate, gardevoir es el ganador! ¡La victoria es para el aspirante Blasco de ciudad Petalia!
Otro gran aliento se expandió por todo el estadio, animándole un poco más. No había resultado sencillo, pero finalmente lo había conseguido, y ahora pasaba a las semifinales. Nunca había estado tan cerca y, al mismo tiempo, tan lejos. Sin embargo, en ese momento, vio a Ariana justo delante de él, sonriéndole y haciéndole enrojecer una vez más.
-¿Lo ves? Si has logrado derrotarme, es porque lo deseas con todo tu corazón…
-Ah, sí, supongo que sí… aunque me sorprendes, pensaba que no estarías tan motivada en estas circunstancias…
-¿Lo dices por haber perdido? No te preocupes, después de todo si estaba aquí era por probar un poco otra cosa, aunque si te soy sincera yo soy más coordinación. Aun así ha estado bien, sin duda alguna tienes algo especial, Blasco.
Esas palabras parecieron animar sobremanera al tímido muchacho, el cual murmuró atropelladamente.
-¿Ah, sí?
-¡Claro que sí! ya te lo dije, el deseo más profundo nace de nuestro corazón. Y si has logrado derrotarme, es que ese deseo es puro y sincero. Piénsalo, eres más valioso de lo que tú mismo piensas.
Para entonces el chico parecía ser el sustituto perfecto por si la antorcha de moltres se apagaba de lo rojo que estaba, sin embargo esto hizo gracia a Ariana, la cual esbozó otra sonrisa.
-Espero volver a verte, Blasco.
-Ah… sí, yo también…-murmuró el chico con un hilillo de voz.
Finalmente se dieron la mano, lo que hizo brincar el corazón del muchacho, la chica se despidió de él y cada uno regresó al recibidor del estadio por su lado; se reencontró con su familia y saludó desde la distancia a Bruno, el cual le devolvió el gesto con una sonrisa.
Esa misma noche se conocieron los resultados para las semifinales, quedando Bruno combatiendo a una chica por la mañana y él a un chaval por la tarde. Todo parecía precipitarse hacia un solo final, uno que ponía particularmente nervioso al chico. No dudaba de sus capacidades, pero pensar que se enfrentaría a Bruno, al mismo Bruno que había visto pelear de forma tan espectacular, le hacía dudar cada vez más.
La cena transcurrió tranquilamente en compañía de sus padres, sus tíos y su prima, poniéndose una careta para disimular su nerviosismo. Pero esa dudar y ese miedo seguía ahí, haciéndole compañía.
Una vez de vuelta al hotel, Blasco trató de poner la mente en blanco y descansar, pero no podía por mucho que lo intentaba. Por lo que, sin hacer ruido, se vistió de nuevo y salió a dar un paseo nocturno en compañía de su fiel amiga gardevoir, la cual sabía muy bien cómo se sentía su entrenador. Fueron dando un paseo por la parte norte de la isla, la cual estaba ajardinada y sin nadie a la vista salvo ellos.
-No sé qué pensar, gardevoir… sé que no debería sentir dudas o miedo, pero aun así. Es que se trata de Bruno, el entrenador más fuerte y constante que he conocido, con un latios en su equipo ¿y qué soy yo a su lado? No mucho más que un pobre intento de rival…
Ante esas palabras el pokémon le miró con gesto reprensivo, cosa que él entendió al instante.
-Lo sé, ya sé que no debo infravalorrme así, pero en estas circunstancias ni yo ya sé qué pensar…
Gardevoir cerró los ojos, dejando escapar un suspiro; fue entonces cuando se paró delante de él, cogiéndole sus manos y llevándoselas a su pecho. Por un instante el chico pudo notar el corazón de su pokémon palpitar suavemente, sintiéndose cálido y tranquilo. La miró por un momento con gesto inquisitivo, a lo que ella respondió llevando sus manos ésta vez al pecho de su entrenador, sintiendo entonces exactamente lo mismo. Fue en ese instante cuando las palabras de Ariana regresaron a su memoria, llegando a susurrar entre medias.
-El deseo del corazón… ah… pues claro…
El pokémon psíquico esbozó una cálida y maternal sonrisa, sintiéndose un poco mejor y murmurando de seguido.
-Gracias, gardevoir, por cuidar de mí…
Pokémon y entrenador se abrazaron, diciéndoselo todo en nada, y al separarse fue entonces cuando la vieron. Una brillante estrella cruzando el firmamento de forma casi imperceptible pero visible. Fue entonces cuando Blasco comentó.
-Una estrella fugaz… pide un deseo.
Gardevoir cerró los ojos y él la imitó, pidiéndolo como tal. Al abrirlos se esperaba que la estrella ya se hubiera ido, sin embargo no fue así, para su infinita sorpresa. Y es que ésta trazaba un halo brillante que parecía precipitarse sobre la tierra más rápido de lo esperado.
-Espera ¿qué es eso? No puede ser un meteoro, brilla demasiado…
El brillo se concretó rápidamente hasta convertirse en una línea de luz que cruzó rápidamente el firmamento, cayendo literalmente no muy lejos de ellos e iluminando una roca cercana a ellos súbitamente. Tanto gardevoir como Blasco se quedaron a cuadros por lo que vieron, acercándose para verlo mejor. El brillo cayendo del cielo cesó, pero no así la roca en la que lo hizo, la cual comenzó a emitir un extraño resplandor plateado muy brillante. Fascinado por lo que veía, el chico se acercó rápidamente hasta quedar delante de la roca brillante, cogiéndola en brazos al no ser más grande que un balón de fútbol o de rugby. Fue entonces cuando, de repente, se abrió y algo salió de ella. Era pequeño, con una cabeza estrellada amarilla y con tres cintas azules colgadas de sus puntas. Estaba envuelto en unas tiras amarillas que se desenvolvieron de su cuerpecito, al tiempo que abría unos ojos negros pero que brillaban como una estrella en el firmamento. Giró la cabeza y vio a Blasco, mirándole intensamente durante unos segundos que parecieron eternos. Finalmente sonrió y le abrazó, cogiendo con la guardia baja al chico.
-Ah, espera, pero… ¿Quién eres tú?
Ante esa pregunta la criatura tan solo sonrió de nuevo y se acomodó en sus brazos, quedándose dormida rápidamente. Sobre ellos, una noche estrellada arropaba a Colosalia.
¡Surprise, madafacas! XD vale ¿alguien se lo esperaba? ¿no? genial, yo tampoco XD la idea surgió de improviso sin ni siquiera llamar a la puerta, y tras contemplarla por unos ínfimos segundos me dije, venga, con dos cojones. Y es que no se me ocurre mejor persona para que alguien tenga a jirachi, podría decirse que es el pokémon singular perfecto para alguien como Blasco, un chico fuerte en el fondo pero con problemas de autoestima. La aparición de éste pokémon no obedece a criterios lógicos per se, pero trataré darle un mínimo de sentido en el siguiente capítulo antes de la final, a ver cómo me lo compongo. Ya sé que me he metido en un potito interesante, pero bueno, confiad en mí, lo tengo más o menos controlado. Espero.
Por otro lado, ya sé que dije en su momento que no haría uso de ningún elemento proveniente de los remakes, pero tras pensarlo mucho y por sugerencia de the willyrex, al final me he animado a meter a Ariana, sobre todo como sustento ideológico para Blasco y construirle un poco más, entre otras cosas. Podría decirse que es una Ariana adaptada a este universo, sin megaevolución bicos potato. Y hasta aquí escribo.
También he aprovechado para dar un cierre al tema de Máximo y Aura, que habían establecido una relación fraternal y de colegas bastante notable, dando además salida al regalo que te hace en el juego una vez que le derrotas en Rubí y Zafiro. Me pareció un detalle bonito y decidió incluirlo a modo de legado en su testamento.
En cuanto al combate me enfoco en el de Serafín, que era el que más me interesaba, saliéndome bastante bien, sobre todo de cara al final, ahí sí que me desaté. Aunque todavía falta la final, y qué final va a ser señores XD esperad y veréis.
Y eso es todo de momento, esperad el siguiente más pronto que tarde, comentad, dejad reviews y mucho ánimo con el confinamiento. ¡Nos leemos!
