Capítulo 40

El final de todas las cosas

Nunca se había sentido más nervioso en toda su vida. Sin saber muy bien qué hacer, a dónde ir o a quién consultar, fue a ver a la única persona que a lo mejor le podría ayudar. Tan sólo esperaba que aún no se hubiera marchado o seguiría despierta. Y, para su buena suerte, abrió la puerta.

-¿Quién es a estas horas…? Ah ¿Blasco? ¿Qué haces aquí?

-Buenas noches, Ariana, no hubiera venido si no estuviera en semejante aprieto-masculló el chico, sosteniendo contra su pecho la criaturita.

-¿Por qué, qué te pasa? ¿Y qué llevas ahí?

-Es una larga historia, no me preguntes por qué, pero pensé que a lo mejor podrías ayudarme a descubrir qué es esto…

La chica se inclinó sobre lo que el chico sostenía, provocándole un ligero sonrojo, y abrió mucho los ojos en cuanto lo vio. En ese momento la criaturita se despertó y se la quedó mirando fijamente.

-Vaya, pero esto…

-¿Sabes lo que puede ser? Surgió de repente al caer una estrella sobre una roca, que brilló como una, y entonces surgió él…

La criaturita, al ver que estaba en un lugar nuevo, comenzó a flotar y pasearse por los alrededores, mirándolo todo con sumo interés. La habitación de Ariana era una de las suites grandes del hotel que alojaba a los participantes, y ella se encontraba en un pijama corto de color azul claro casi blanco y con motivos de algodón estampados. Blasco no se dio cuenta de este particular detalle hasta ahora, sin poder evitar ponerse un poco nervioso.

-Ah, perdona, no me di cuenta de que estabas en pijama, si quieres salgo un momento…

-Oh, no te preocupes, sobre lo que está trasteando mi tocador… no tengo la menor idea de lo que puede ser-admitió ella, sin mayores contemplaciones.

-Vaya, pensé que igual a lo mejor tú podrías ayudarme…

-¿Y eso por qué?

-No lo sé, pero como me hablaste de lo del deseo de mi corazón, y dado que justamente pedí uno cuando vi la estrella, supuse que a lo mejor tú podrías saber algo…

La chica pareció reaccionar a ese particular detalle, llegando a esbozar una ligera sonrisa en sus labios, sin embargo en ese momento comentó.

-Bueno, ahora que lo mencionas… tal vez mi tío pueda saber algo al respecto.

-¿Eh, tu tío?

-Sí, es un experto en mitología y conoce muchos detalles acerca de las leyendas de esta prefectura, vamos a ir a verle-anunció ella.

-¿Eh, ahora? Tampoco quiero molestar…

-Tranquilo, conociéndole seguramente esté aún despierto, dame un momento que me cambie.

La chica entró a su baño y Blasco esperó en la habitación, en compañía de la criaturita que seguía trastando con el tocador de Ariana, cogiendo un cepillo enorme y observándolo atentamente. Blasco se acercó a él y murmuró.

-Es un cepillo, con él te peinas tal que así ¿ves?

Lo cogió para mostrarle y se peinó un poco, la criaturita esbozó una sonrisita y entonces le imitó, a lo que Blasco no pudo evitar reírse ante la estampa.

-Qué monos os veis…

Ese comentario sobresaltó ligeramente al muchacho, al darse la vuelta vio a Ariana vestida y lista para irse.

-Ah, esto… bueno, tampoco es para tanto, o sea…-masculló el chico, todo rojo.

La chica se rió por lo bajo, divertida, comentando de seguido.

-Por cómo se mueve y se comporta diría que es alguna especie de pokémon, pero no sé cuál exactamente. Vamos, evita que no vaya por ahí muy expuesto, sólo por si acaso.

-Vale…

Cogió a la criaturita en brazos, la cual se dejó hacer tranquilamente, y los dos salieron hacia alguna parte. Blasco pensó que se dirigirían a alguna parte de la ciudad, pero se sorprendió al ver que ponían rumbo directamente al castillo Shuri, extrañando al muchacho.

-Ah, espera ¿no dijiste que íbamos ir a ver a tu tío?

-Sí, claro, y a eso vamos.

-¿Al castillo Shuri?

-Sí, ahí es donde vive ahora.

-¿Ahora? Espera, no será…

Antes de que pudiera decir algo más, llegaron a la entrada principal del susodicho y allí les pararon unos guardias de seguridad.

-¿A dónde van ustedes?

-Vengo a ver a mi tío, soy Ariana, su sobrina.

-Ah, sí, la señorita Ariana… pase, por favor.

Sorprendido por el trato otorgado, Blasco siguió a la chica y entraron directamente al Seiden, el edificio principal, por el patio central de entrada; dicho edificio destacaba por su fastuosidad, con una fachada y unos tejados de color rojo intenso. Sobre la entrada principal cuatro columnas, dos con revestimientos dorados, sostenían un capitel con forma de torii y con un fondo exquisitamente labrado y de vivos colores. Todo a su alrededor transmitía un aire regio y autoritario, llegando a intimidar un poco al chico. Por su parte, la criaturita observaba todo lo que le rodeaba con inusitada curiosidad, pero sin abandonar en ningún momento los brazos de Blasco.

Ariana llamó a la puerta y ésta se abrió hacia un lado, recibiéndoles un mayordomo vestido con ropajes tradicionales. Al verla, el hombre la saludó cortésmente.

-Oh, señorita Ariana, qué sorpresa verla por aquí a estas horas ¿a qué se debe su intempestiva visita?

-He venido a ver a mi tío por un asunto urgente ¿está aún despierto?

-Sí, por suerte sí, pasen por favor.

El interior del castillo era aún más lujoso por dentro que por fuera, con exquisitos adornos repartidos por todos los rincones, paredes de madera rojas y un parqué exquisitamente labrado. Se descalzaron y siguieron al mayordomo hasta una habitación al otro lado del edificio, dándoles paso. Nada más entrar Blasco se quedó helado al ver de quién se trataba el tío de Ariana.

-Vaya, Ariana ¿qué horas son éstas para una visita?

-Ya lo sé, tío Plubio, no vendría si no fuera por una buena razón…

-Y esa razón es…

La chica le presentó a Blasco, el cual se acercó tímidamente con la criaturita en sus brazos, y Plubio, al verla, se quedó en el sitio con gesto incrédulo.

-No puede ser…

-¿Sabes lo que es, tío?-inquirió ella, curiosa.

Plubio se quedó callado, como si estuviera pensándoselo bien antes de contestar, y entonces se levantó dirigiéndose a una estantería cercana llena de libros antiguos de todo tipo. Cogió uno especialmente gordo, abriéndolo en su mesa y pasando varias hojas hasta encontrar lo que buscaba, quedándose en completo shock.

-Si lo veo no lo creo… es realmente él…

-¿Pero quién es?-inquirió ella, nerviosa.

El campeón sostuvo el libro, mostrándoselo, al tiempo que decía.

-Es ni más ni menos que jirachi, el pokémon deseo, uno tan raro de ver que se cree que tan solo es una ilusión, pero hay registros escritos que evidencian su existencia aquí en Hoenn desde hace más de mil años.

Tanto Ariana como Blasco se acercaron para ver mejor el pasaje del libro, viendo que el antiguo dibujo coincidía con su forma; jirachi, al verse en el libro, sonrió y comenzó a flotar sobre sus cabezas con gesto feliz y muy animado.

-Vaya… ¿y cómo es que está aquí y ahora?-inquirió Ariana, fascinada.

-Según el libro, sólo se despierta cada mil años ante el paso de un cometa milenario que le da energía durante siete días. Tiene sentido, puesto que el último registro data del año 1003, precisamente aquí en Hoenn, aunque no especifica el lugar. Así que estuvo todo el rato en Colosalia, fascinante…

Blasco observó a jirachi, el cual se puso a mirarlo y moverlo todo con sumo interés, aunque en ese momento Plubio se dirigió a él.

-Así que tú le encontraste…

-Ah, sí…

-Cuéntame cómo sucedió.

El chico le explicó todo lo que vio junto con su gardevoir sin dejarse nada hasta ese mismo instante; una vez enterado, Plubio se quedó pensativo hasta que finalmente comentó.

-Ya veo, entonces lo que viste no era una simple estrella, sino el cometa milenario dándole energía… aunque que pidieras un deseo me llama la atención, qué curioso…

-¿Lo dices por su especie?-inquirió en ese momento su sobrina, sagaz.

-Exacto, no es el pokémon deseo por nada, puede conceder deseos, tres para ser exactos.

-¿De veras?-inquirió Blasco, asombrado.

-Sí, según la entrada de jirachi en este libro escribes tus deseos en sus cintas y para cuando se vuelva a dormir, éstos se verán cumplidos. Parece ser que muchas personas querían aprovecharse de ese poder e hicieron lo imposible para hacerse con él.

-Ya veo… ¿tú qué le pedirías Blasco?-inquirió Ariana en ese momento, dirigiéndose a él.

-¿Eh? ¿Yo? Pues… no lo sé… tengo todo lo que pueda desear, así que no sabría decirte…

-¿Ni siquiera ganar el campeonato?

Eso cogió por sorpresa al chico, mirando a la susodicha con mirada incrédula; pedirle ganar… sonaba tentador, eso desde luego. Sin embargo él no quería ganar por obra y gracia divina, sino por sus propios medios. Por lo que sin dudarlo más, murmuró.

-No, eso sería casi como hacer trampas, si lo hiciera no me merecería la victoria. Quiero ganar el campeonato por mi cuenta.

La respuesta pareció satisfacer de buen grado tanto a Plubio como Ariana, la cual esbozó una ligera sonrisita; en ese momento, el campeón comentó.

-De todas formas, y teniendo en cuenta esto, deberíamos de mantener a buen recaudo a jirachi para evitar que nadie trate de apoderarse de su poder. Yo podría cuidarle sin problemas…

-Entiendo, después de todo nadie mejor que un campeón para protegerlo…-asintió Blasco, conforme con ello.

Sin embargo, al oír esto, jirachi puso mala cara y se escondió detrás de Blasco, sin querer separarse de él; al ver esto, Plubio dejó escapar una risita, comentando de seguido.

-Ya veo, me parece que el mismo jirachi ha decidido con quien quedarse…

-¿Eh? ¿Conmigo? ¿Por qué yo?-inquirió Blasco, extrañado.

-Bueno, fuiste la primera persona con la que se encontró al despertar, y según la entrada sólo confía en personas puras de corazón, así que teniendo en cuenta esto, creo que la respuesta es más que evidente ¿no crees?

La explicación pilló por sorpresa al chico, el cual se giró por un momento mirando al pokémon; éste le sonrió, abrazándole y envolviéndose entre sus brazos, dejando escapar un pequeño bostezo.

-¿De verdad quieres quedarte conmigo, jirachi?-inquirió Blasco, aún sin creérselo.

Ante esa pregunta el aludido asintió con vehemencia y volvió a cerrar los ojos, visiblemente cansado. El chico no pudo evitar enternecerse por su gesto, aceptándole de buen grado y capturándole sin más dilación con una honor ball. Ésta dio tres toques hasta que saltó el seguro.

-Bien, pues ya sabes qué hacer, durante siete días mantenlo seguro y, cuando llegue el momento, se volverá a dormir durante otros mil años-murmuró Plubio.

-Ah, así lo haré.

-Gracias por permitirme conocer a un pokémon tan singular, Blasco, sin duda alguna tú posees algo muy especial. Estoy seguro de que Bruno y tú daréis una batalla digna de ver por todos. Ardo en deseos en comprobar a quién entregaré la copa este año.

-Ah, bueno, lo intentaré, señor…-murmuró el chico, algo azorado.

-Deberías confiar más en tus capacidades, Blasco, después de todo te han llevado hasta aquí y te han permitido conocer a un pokémon como jirachi. Mucha suerte en las semifinales.

Finalmente tanto él como Ariana se despidieron del campeón y regresaron al hotel envueltos en un inusitado silencio; una vez en el hall, se despidieron.

-Bueno, pues mucha suerte mañana.

-Gracias… oye, Ariana ¿puedo hacerte una pregunta?

-Claro, dime.

-¿Por qué te has quedado? Quiero decir, ya no estás en el campeonato, podrías haberte marchado ya…

-Oh, bueno, quería presenciar todos los combates, además, me gustaría verte llegar hasta la final, estoy segura de que será algo digno de ver.

Ante eso Blasco no pudo evitar sonrojarse de nuevo, a lo que ella tan solo sonrió levemente y despidiéndose de él.

-Buenas noches, Blasco.

-Ah, buenas noches, Ariana…

La chica cogió el ascensor y le dedicó un último adiós con la mano antes de que las puertas se cerraran. Por su parte, Blasco subió en el otro a la quinta planta, donde él se alojaba. Mañana sería un día largo con las semifinales. Y debía de estar preparado.


Las semifinales y la final estaban planeadas para el mismo día; los dos combates que componían las semifinales se sucederían por la mañana y la tarde respectivamente, y la final se disputaría esa misma noche, por lo que ese día era prácticamente el último de la competición.

Tanto Bruno como Blasco lucharon con fuerza y vigor, con la final en mente y pensando sobre todo en el momento en que se enfrentarían; ambos querían exactamente lo mismo, y fue ese mismo deseo, esas ganas de medirse en la final, lo que les ayudó y permitió superar ambos combates. Aunque no sólo fue su voluntad lo que les pemitió avanzar, sino que sus pokémon y su fuerza también contribuyeron a ese progreso y éxito, destacando a lo largo y ancho de toda la competición.

Lo que más destacaba a Bruno como entrenador era, sobre todo, latios, el cual levantaba auténtica pasión cada vez que salía a combatir. Y no sólo él, sino que milotic también capturaba las miradas de muchos fans que se había ido granjeando durante esos intensos días. Todo el mundo sabía quién era, de dónde venía, cuál era su equipo completo y cómo era su estilo de combate, raudo, potente y cambiante cada vez, dependiendo de las circunstancias.

En cuanto a Blasco se refería, lo que más destacaba de su equipo era gardevoir, la cual había demostrado una técnica de lo más efectiva y depurada, aprovechando en todo momento las oportunidades y con un estilo de combate muy similar al de Bruno, pero con toques aquí y allá que le hacían destacar por su propia cuenta.

En cuanto Blasco se alzó con la victoria, se estableció la final a través de la pantalla gigante y anunciándolo por megafonía.

-¡Y con ésta última victoria todo está preparado para la final! ¡Bruno de Villa Raíz contra Blasco de ciudad Petalia, en un combate que promete ser el más potente e interesante de todas las ediciones de esta conferencia hasta la fecha! ¡Será a las nueve en este mismo estadio, así que no se lo pierdan! ¡Mucha suerte a los participantes y que gane el mejor!

Esa misma tarde, dos horas antes del encuentro final por la noche, Bruno estuvo haciendo sus últimos pinitos en entrenamiento, siendo supervisado en todo momento por Aura, que no se separaba de él. Beldum estaba con ella, ya que desde que lo recibió lo sacaba de vez en cuando para que se familiarizara con ella y su nuevo entorno, pero en ningún momento le quitó el ojo de encima a su novio, notándole algo más serio que en otras ocasiones. En un momento dado, mientras descansaba, la chica inquirió.

-¿Has hablado con Blasco tras el anuncio de vuestro combate?

-Eh… no, la verdad es que no… ¿por qué?

-No sé, como siempre tenías unas palabras para él… te noto un tanto distante ¿estás bien?

Ante eso el chico dejó escapar un sucinto suspiro, comentando acto seguido.

-Ah, no lo sé, es sólo que… no sé cómo será éste combate, y...

Aura le observó atentamente, atendiendo a sus gestos y su rostro antes de comentar al respecto.

-¿Tienes… dudas?

-No dudas, más bien… ¿inseguridad? No sabría decirte, pero me siento como si estuviera a punto de escalar un muro que desconozco completamente. Lo cual no tiene mucho sentido porque es Blasco, un buen amigo mío y rival, pero al mismo tiempo…

-¿Temes fallar, quizás?

Esas palabras llamaron la atención del chico, deteniéndole en seco y esbozando una seria mirada; Aura se levantó y se puso delante de él, cogiéndole de las manos y murmurando de seguido.

-Mira, te conozco bien y sé que no vas a fallar por mucho que temas hacerlo. Has demostrado una fuerza y un tesón dignos de admirar, y has llegado hasta aquí. Blasco es un buen chico, y ha mejorado mucho también, por lo que no tiene por qué ser un impedimento para que tú des todo lo que tienes. Y si ganas o pierdes, yo voy a estar siempre ahí.

Las palabras de la chica animaron de cierta forma al muchacho, el cual aparcó sus más liosos pensamientos y se centró en el combate que se aproximaba.

-Tienes razón, a veces lo pienso demasiado. Qué haría yo sin ti…

-No mucho, a decir verdad.

-Oye…

Ante eso Aura se rió tontamente y, sin darse cuenta siquiera, acortaron distancias y se besaron suavemente. Lo daría todo en el combate de esa noche. Y lo que tuviera que ser, será.


Mientras tanto, al otro lado del complejo, Blasco también terminaba de rematar los últimos preparativos del entrenamiento previo al combate final. Había llegado a la final de la competición. Si se lo hubieran dicho a principios de verano, no se lo hubiera creído. Y sin embargo ahí estaba, a pocas horas de enfrentarse a la persona que más admiraba. No podía evitar que los nervios le atenazaran. Y sin embargo, allí estaban.

-Lo estás pensando demasiado.

Esa voz le sacó de su tren de pensamientos, reaccionando al poco rato.

-Ah, esto… ¿decías algo, Ariana?

-Sí, que lo dejes estar.

-¿El qué?

-Sabes a lo que me refiero.

El chico quiso decir algo al respecto, no muy seguro, pero enseguida se encontró con que nada tenía para replicarla. Sorprendido al respecto, comentó.

-¿Cómo lo has sabido?

-Llámalo intuición, pero aun así no tienes por qué estar nervioso. Te lo dije el otro día y mi tío también: tú vales más de lo que tú mismo piensas, Blasco. Si no, no hubieras llegado hasta la final.

Ante eso el chico no pudo evitar enrojecer ligeramente, como si en el fondo supiera que tenía razón. En un momento dado esbozó una triste mirada, murmurando de seguido.

-¿Y si… no lo consigo? Sé que me he vuelto muy fuerte, pero tampoco sé si es suficiente como para derrotar a alguien como Bruno…

-Eso no lo puedes saber hasta que lo hagas. Y si no lo consigues, pues mira, no es el fin del mundo, y habrás demostrado que has sido un digno finalista. Siempre lo puedes volver a intentar el año que viene, o bien… probar otra cosa-sugirió entonces Ariana.

-¿Otra cosa?

-Sí, como los concursos, por ejemplo, podríamos competir los dos juntos y ayudarnos mutuamente. Tu gardevoir es preciosa, y tus otros pokémon le van a la zaga también. Si me lo preguntas a mí, podrías tener aptitudes para la coordinación.

-Ah, sí, bueno, ya lo intenté una vez de hecho, gané el listón de dulzura del nivel normal…-reveló el chico.

-¿¡De veras?! Pero bueno ¿y yo cómo no me he enterado antes? Eres un chico de lo más interesante, Blasco…

Ante ese halago el chico no pudo evitar enrojecer profusamente, a lo que ella sonrió divertida. Sin embargo, acto seguido comentó.

-En cuanto al combate en sí, no te preocupes, tengo confianza plena en que darás todo lo que tienes. Además, tienes a jirachi contigo, estoy segura de que no dudará en ayudarte si lo sacas a combatir.

-Gracias por todo, Ariana, por tus palabras y apoyo…-murmuró el chico, tímidamente.

La aludida tan solo esbozó una sonrisa que se lo dijo todo en nada, a lo que él respondió con el mismo gesto. Por una vez sería fuerte y daría todo lo que tenía. Por él y sus pokémon.


Esa misma noche, el estadio se encontraba iluminado y todo el mundo bullía de emoción, inquietos por ver la inminete final. Las gradas estaban a rebosar, así como los palcos VIP, en el cual uno de ellos se encontraba un expectante Treto, y en el palco de honor todos los líderes de gimnasio junto con el Alto Mando y el campeón aguardaban el comienzo del combate. Norman era el que más nervioso estaba, cosa que sus compañeros notaron enseguida.

-¿Todo bien, Norman?-inquirió en ese momento Alana.

-Me gustaría decirte que sí, pero no os voy a mentir, estoy un tanto nervioso…

-No te preocupes, tu chaval es fuerte, estoy seguro de que lo conseguirá-aseguró Marcial, convencido.

-Desde luego, además, se nota que es tu hijo-añadió Candela, divertida.

-Gracias…

-¡Ja, ja, ja, te preocupas demasiado, Norman, deja que el muchacho demuestre lo que sabe hacer!-exclamó Erico, dándola una palmada en la espalda.

Los únicos que no dijeron nada fueron los integrantes del Alto Mando y el campeón, que guardaron silencio.

En el lado opuesto del campo, en el nivel inferior de las gradas, Aura se encontraba sentada junto a la madre de Bruno y latias disfrazada de chica humana con su peinado pelirrojo y sus ojos amarillentos, vestida de forma casual. La madre del muchacho jugueteaba con sus uñas, a lo que Aura inquirió.

-¿Nerviosa?

-Un poco a decir verdad… ¿tú no?

-No realmente, sé que Bruno lo dará todo por ganar. No te preocupes, lo conseguirá.

Ante eso la mujer se quedó algo más tranquila, esbozando una sonrisa y comentando al respecto.

-No he podido pedir mejor nuera.

Ésta vez fue turno de Aura de enrojecer ante ese comentario, tratando de pensar en otras cosa como en el combate que se avecinaba.

Mientras tanto, en los vestuarios de su lado, Bruno esperaba a que le llamaran lavándose un poco la cara, mientras se terminaba de mentalizar. Ya no había vuelta atrás. La final estaba a punto de suceder. Y él estaba preparado.

-Finalistas, preséntense en el campo a la mayor brevedad posible, por favor.

Al oír el aviso Bruno se levantó y se dirigió hacia allá, entrando en el campo y ocupando su lugar en él; al otro lado, Blasco hizo lo propio, mirándole diciéndoselo todo en nada. Y, a la señal del árbitro, el combate dio comienzo.

Blasco lanzó una ball normal al aire y de ésta salió un delcatty; Bruno optó por beautifly.

-¡Empieza con paralizador!

El pokémon bicho volador remontó el vuelo y fue soltando una estela de esporas paralizantes a su paso que fue directa hacia su oponente.

-¡Delcatty, ayuda!

El pokémon normal reunió energía en su boca y, acto seguido, sus ojos brillaron con el inconfundible efecto de psíquico, asiendo de esta forma las esporas de paralizador y devolviéndoselo.

-¡Diablos, golpe aéreo!

Beautifly se lanzó rasgando el aire, evitando así caer paralizado al apartarlas gracias al impulso, y golpeando de refilón a delcatty.

-¡Finta!

-¡Tornado!

Delcatty se acercó a beautifly para no fallar el golpe, pero ésta atacó directamente agitando con suma fuerza sus alas y pudo detenerle antes de que se acercara, arrastrándolo hacia atrás.

-¡Encanto!

-¡No le mires, golpe aéreo al raso!-exclamó Bruno.

Beautifly obedeció rápidamente y se libró que una mirada llena de encanto, levantando polvo a su paso y dirigiéndose directamente hacia él.

En ese momento Blasco no ordenó nada, sino que parecía estar esperando a su momento más oportuno.

-¿En qué piensas?-se preguntó Bruno, entrecerrando los ojos.

-¡Ahora, ventisca!

Con una rapidez pasmosa, de su boca soltó una fuerte ráfaga de nieve y viento helado que dio de lleno en beautifly, cayendo al suelo muy malherida y con nieve agarrotando sus alas.

-¡Mierda! ¡Sol matinal, rápido!

-¡No le dejes, canto!

Antes de que se recuperara, delcatty se puso a cantar en dirección a su oponente para dormirle y tenerlo a su merced.

-¡Adelántate, golpe aéreo!

Con un poco de dificultad, beautifly batió sus alas librándose del hielo y la velocidad del golpe aéreo le ayudó a librarse por los pelos de caer dormido; acto seguido remontó el vuelo y realizó sol matinal, recuperando energías, aunque al ser de noche no se recuperó tanto como si fuera de día.

-Diablos… ¡rayo!-exclamó Blasco.

-¡Páralo con viento plata!

De las alas de beautifly salió un viento plateado con escamas blancas que luchó contra el rayo y pudo repelerlo con fuerza, lo que le dio pie a seguir atacando.

-¡Dirígelo con tornado!-indicó Bruno.

-¿Cómo, qué pretende? ¡Ayuda!

Ésa vez delcatty ejecutó velo sagrado y se protegió así de golpes especiales; a Bruno le dio tiempo a ejecutar su estrategia y, mediante el tornado, pudo envolver a delcatty entre el viento plata, sin dejarle ver lo que tenía a su alrededor.

Desde el palco de Honor, Galano sonrió levemente al ver esto, particularmente atraído.

-Realmente tiene mucho estilo combatiendo, no sé por qué no prueba suerte en los concursos.

-¡Tenemos que librarnos de esto! ¡Disípalo con ventisca!-indicó Blasco.

Delcatty atacó a la curiosa combinación de tornado y viento plata y funcionó, el tornado perdió fuerza y el viento plata se disolvió; pero en lo más alto del campo, y desde una altura considerable, beautifly estaba a punto de lanzar un rayo solar.

-¡Ahora!-exclamó Bruno.

El pokémon mariposa soltó un potente rayo solar que desgarró el aire, directo hacia delcatty.

-¡Rayo, rápido!

Su cuerpo cargó energía y lo soltó a tiempo, interceptándolo; por un momento parecía que ambos pokémon estaban parejos en cuanto a fuerza se refería, pero el rayo comenzó a ceder poco a poco ante la fuerza del rayo solar hasta que, al final, no pudo contenerlo y se precipitó sobre delcatty. La explosión fue de alivio y el pokémon normal salió disparado hacia atrás, cayendo al lado de Blasco, KO.

-¡Delcatty está fuera de combate, el ganador es beautifly!-anunció el árbitro.

Blasco recogió a su pokémon y Bruno dejó a beautifly donde estaba, al tiempo que el estadio se convertía en un hervidero de aplausos y vítores durante unos cortos pero intensos segundos.

-No ha estado nada mal, me esperaba algo así de ti-le dijo Blasco.

-Tú también has mejorado, algo me dice que este combate va a ser sonado-comentó Bruno.

-Yo también lo creo… ¿verdad, magneton?-inquirió Blasco, sacando a uno.

Bruno frunció el entrecejo, sopesando sus posiblidades; no era la combinación más favorable, pero aun así podría tener una oportunidad si se adelantaba. Por lo que, sin pensarlo mucho más, continuó con beautifly.

Por su parte, Blasco comenzó tácticamente.

-¡Destello!

Antes de beautifly pudiera moverse siquiera, el pokémon acero eléctrico soltó un súbito resplandor que la cegó por completo, teniéndola a tiro.

-¡No, beautifly, reacciona!

-¡Todo tuyo, onda voltio!

Magneton cargó rápidamente el ataque y lo lanzó hacia beautifly con tanta rapidez que no le dio tiempo a hacer nada por evitarlo, sacudiéndola de arriba abajo y dejándola severamente dañada.

-¡Aguanta, beautifly, sol matinal!

-¡No la dejes, chirrido!

Dominando en todo momento, magneton agitó su abultado cuerpo, rozando sus partes entre sí y emitiendo un agudo chasquido que inmovilizó por completo a beautifly, bajándola la defensa.

-¡Agh, gigadrenado!

Haciendo acopio de fuerzas, el pokémon bicho volador se acercó a magneton y trató de recuperar algo de salud, pero apenas le hizo gran cosa; Blasco aprovechó entonces la cercanía para atacar.

-¡Triataque!

Al punto, un ataque combinado impactó sobre ella con tanta fuerza que cayó al suelo dejadamente, de donde no se volvió a mover.

-¡Beautifly está fuera de combate, magneton es el ganador!-dictaminó el árbitro rápidamente.

Otra ovación se extendió por gran parte del estadio, animando de gran manera a Blasco; estaban mano a mano, y aguantando el tipo con gran entereza. Bruno recogió a beautifly, comentando de seguido.

-Bueno, me arriesgué un poco ahí, has aprovechado la ventaja bastante bien.

-Gracias, Bruno, aunque beautifly también lo hizo muy bien contra mi delcatty…

El chico sonrió ante ese cumplido y, sin pensarlo mucho, sacó a plusle. Blasco atacó acto seguido.

-¡Magneton, chirrido!

Una vez más el pokémon acero eléctrico emitió el agudo sonido, dejando a plusle algo mareado.

-¡Ahora supersónico!

-¡Esquívalo, ataque rápido!

Plusle se echó a la carrera y, gracias a eso, pudo esquivar las ondas supersónicas, evitando así caer confuso.

-¡Échate sobre él y chispa!

-¡Contraataca con onda voltio!

Corriendo en círculos, plusle se envolvió en electricidad y se echó sobre él, mientras que magneton hacía lo mismo pero totalmente parado; la descarga eléctrica detuvo en seco a plusle, el cual apenas la notó, pero su intento de golpe se quedó en nada.

-¡Carga y rayo!-exclamó Bruno.

Plusle cargó energía antes de atacar y el rayo posterior zumbó en el aire con más fuerza, yendo directamente hacia magneton.

-¡Intercéptalo con onda voltio!

Ambas descargas se encontraron en el aire y explotaron, formando una nube de humo bastante densa.

-¡Acércate!

Plusle aprovechó la nube para hacerlo sin que le viera, pero magneton demostró una vista de lo más aguda interceptándolo entre el humo.

-¡Rodéalo y triataque!

Magneton flotó en el aire describiendo una elipse y, acto seguido, le lanzó un ataque combinado bastante potente.

-¡Salta!

Plusle se impulsó con sus patitas y, gracias al oportuno brinco, pudo evadir ese ataque, teniéndolo además a tiro.

-¡Puño dinámico!-exclamó Bruno.

-¡Intercéptalo con hiperrayo!

Plusle alzó su puño derecho y preparó el golpe, a la vez que magneton preparaba el potente ataque; en cuanto plusle se lanzó con impulso desde el aire, magneton soltó el hiperrayo, encontrándose los dos a pocos palmos del suelo. Plusle hizo fuerza contra el hiperrayo, pero éste fue mucho más fuerte contra su puñito y el hiperrayo le barrió hacia arriba, cayendo al suelo con estrépito y muy dañado.

-¡Plusle, arriba, vamos!-indicó su entrenador.

El pequeño pokémon se levantó como pudo con un deje de cansancio, y sin que el chico le dijera nada, atacó de nuevo con puño dinámico; a Blasco le dio tiempo a que magneton se recuperase tras el ataque y ordenó.

-¡Destello!

En cuanto plusle estuvo a escasos centímetros de él, éste soltó un resplandor muy fuerte que le cegó momentáneamente y le hizo que dejara de atacar.

-¡Oh, no!-musitó Bruno.

-¡Triataque!

Magneton cargó el ataque combinado con rapidez, pero gracias a que plusle se agachó al recibir el destello falló de forma algo tonta, pasándole de refilón. Al ver que apenas tendría oportunidades de alcanzarle en ese estado, Bruno decidió rápidamente su siguiente movimiento.

-Maldición… ¡relevo!

-¡No tan deprisa, supersónico!

Antes de que plusle pudiera pedir relevo, magneton lanzó una serie de ondas sónicas que alcanzaron a tiempo a plusle, dejándole confuso e impidiéndole así la huida.

-¡No, aguanta plusle, puedes hacerlo, relevo, vamos!

-¡Ahora sí! ¡Triataque!

Ésta vez no hubo fallo alguno ni medias tintas, alcanzándole en cuestión de segundos y dejándole hecho un trapo. El pequeño pokémon eléctrico no pudo más y se dejó caer al suelo, completamente KO.

-¡Plusle está fuera de combate, magneton es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Otro aplauso atronador se extendió por todo el estadio, al tiempo que en el palco de honor se podían escuchar algunos comentarios dispersos.

-¡Ja, ja, ja, ese magneton es todo un impertinente, me encanta!-exclamó Erico, divertido.

-La forma en que ha impedido huir a plusle ha sido de lo más inteligente, ese chico tiene agallas-murmuró Marcial, interesado.

-¡Desde luego! Blasco puede parecer poca cosa, pero en el fondo es todo un luchador-añadió Candela, con conocimiento de causa.

Por su parte Bruno recogió a plusle, un tanto contrariado por no poder contar con él gracias a relevo, y eligió al siguiente rápidamente: sceptile.

-¡Golpe roca!

Nada más salir de su ball, y antes de que magneton atacara, sceptile se movió como sólo él sabía hacerlo y le propinó un fuerte golpe con sus puños brillando que le impulsó hacia atrás y le dejó mareado, con la defensa tocada.

-¡Supersónico!

-¡Agilidad!

Antes de que magneton pudiera confundirle, sceptile ya estaba corriendo e incrementando su velocidad a cada paso que daba.

-Diablos, qué veloz es…-pensó Blasco, preocupado.

-¡Rodeálo!-indicó Bruno.

Convirtiéndose en una mancha en el aire, sceptile rodeó a un pasmado magneton y le propinó otro golpe roca aún mayor, dañándole aún más.

-¡Triataque, magneton!-masculló Blasco, inseguro.

-¡Bloquéalo con hoja aguda!

Sceptile atacó primero, lanzándose a una velocidad verteginosa y con las cuchillas verdes en cruz; magneton llegó a atacar lanzando el ataque combinado pero fue interceptado enseguida por sceptile, que lo destrozó como si fuera de papel y se abalanzó sobre magneton.

El golpe fue contundente, lanzando a magneton hacia el otro lado del campo y rebotando en el suelo, de donde no se movió.

-¡Magneton está fuera de combate, el ganador es sceptile!-anunció el árbitro, levantando el banderín a favor de Bruno.

Los recogieron de nuevo mientras la gente aplaudía y parte del estadio ovacionaba a Bruno; estaba siendo un combate de lo más interesante e intenso, y sceptile se regodeó un poco con los aplausos y ánimos de la gente.

-Vaya, en serio Bruno, yo quiero ser tan fuerte como tú-murmuró Blasco mientras recogía a magneton.

-Pues hasta ahora lo estás demostrando, entre los destellos a tiempo y los supersónicos me has puesto en más de un aprieto-le recordó Bruno.

Por su parte Blasco no dijo nada más y sacó a su roselia; por su parte, al ver a su oponente, Bruno optó por cambiar a sceptile para que descansara y sacó a absol para enfrentarla.

-¡Roselia, drenadoras!

-¡Líbrate de ellas con viento cortante!

Roselia le dio tiempo a lanzar las semillas hacia absol, pero éste hizo centellear su guadaña y, de un solo movimiento de cabeza, lanzó unas corrientes de aire que rebanaron las semillas como uvas y no hicieron efecto.

-¡Tóxico!

Roselia reunió una especia sustancia morada en sus rosas y la lanzó en dirección hacia absol.

-¡Esquívalo con ataque rápido!

El combo surtió efecto y pudo librarse del nocivo ataque fácilmente, acercándose a ella rápidamente.

-¡Cuchillada!

Acto seguido blandió sus garras, que brillaron como garfios y se abalanzó sobre su oponente para golpearla con ellas.

-¡Hoja mágica!-indicó Blasco.

Agitando sus brazos con forma de ramilletes, salieron muchas hojas multicolores que fueron directas hacia absol.

-¡Disípalas y continúa!

Absol se abrió paso dando cuchilladas al aire y cortando todas las hojas que se le pusieron por delante tanto con sus garras como con su cresta, y no paró hasta asestarle un duro golpe a roselia; pero en cuanto estuvo encima de ella, su entrenador exclamó.

-¡Gigadrenado!

Al punto, de su cuerpo en forma de hojas aparecieron varios chorros de energía verde que aprisonaron por las patas y el lomo a absol y le drenaron su energía, beneficiándose de ella y recuperándose del anterior golpe. Debido a que tenía las patas aprisionadas, absol cayó al suelo y no se pudo reincorporar.

-¡Líbrate de ellos, absol, mordisco!-exclamó Bruno.

El pokémon siniestro dio varios bandazos y mordisqueó con fuerza a los chorros verdes, haciendo que se desvanecieran rápidamente.

-¡Ataque rápido!

-¡Atracción!

Absol atacó primero, pero en cuanto estuvo a dos palmos de roselia, ésta guiñó un ojo y una ristra de corazoncitos rodearon a absol e hicieron mella en él, el cual dejó de atacar y miró a roselia como si fuera una musa y con cara de alelado.

-¡Oh, no, esto es malo! ¡Reacciona, absol, lanzallamas!

Sin embargo el pokémon siniestro estaba demasiado ocupado admirando la belleza del pokémon planta veneno, no habiendo nada más para él en esos momentos y olvidándose por completo de atacar.

-¡Todo tuyo, hoja mágica!

Roselia atacó primero al estar absol alelado perdido y el golpe fue contundente, arrastrándole hacia atrás.

-¡Serénate, absol, viento cortante!

Sin embargo el efecto de atracción era potente y absol seguía obnubilado por roselia, incapaz de hacerla daño y contemplándola con gesto risueño.

-¡Hoja mágica!

Otra ristra de hojas multicolores ineludibles dio en el blanco, dañándole un poco más y sin importarle lo más mínimo. Tenía heridas por todo el cuerpo, pero no parecía notar el dolor, sólo el amor por ella.

-Maldita sea, esto es malo, ni siquiera se mueve un ápice… ¡en realidad no te quiere, absol!-exclamó Bruno, a la desesperada.

Todo el estadio irrumpió en carcajadas debido al comentario, aunque el que más se reía era Erico en el palco de honor, exclamando entre medias.

-¡Ja, ja, ja, qué bueno, por favor, si es que me parto, éste chaval es la monda!

En las gradas, Aura también se rió aunque comentando entre medias.

-Si eso es una técnica para sacarle de atracción, espero que no la use con humanos…

La madre del chico la rió la observación, divertida.

-Mierda… ¡absol, ataca de frente, lo que sea, pero muévete!-musitó Bruno, un poco acorralado.

-Y para que no se me despiste… ¡dulce aroma!-exclamó entonces Blasco.

De sus frondosas rosas, extendió un suave y embriagador aroma que inundó todo el campo y dejó a absol aún más alelado si cabe.

-No, no…-pensó Bruno, ésta vez acorralado de verdad.

Por un instante pensó en Aura y en qué le diría en un momento como ese; el simple hecho de hacerlo le dio fuerzas, ya que sabía y de sobra lo que esperaba la chica de él. Y dejando los nervios de lado, exclamó.

-¡Absol, tienes que escucharme, has de moverte ya o te cogerá! ¡Absol!

Desde un palco VIP en una de las esquinas del estadio, Treto observaba la batalla desde el principio, particularmente interesado.

-Me gustaría saber cómo piensa enfrentar esto Bruno…-murmuró en voz baja.

Por su parte Blasco aprovechó para atacar una vez más, exclamando de seguido.

-¡Hoja mágica!

De nuevo, una serie de hojas multicolor golpearon repetidamente a absol, el cual llegó a flaquear doblando sus patas como si estuviera a punto de caerse. Bruno gritó de nuevo.

-¡Muévete, absol! ¡Absol!

En ese momento, pareció que el pokémon había recuperado la entereza y de forma muy fugaz, sus ojos centellearon.

-¿Has visto eso?-inquirió Aura desde las gradas, entrecerrando los ojos.

-¿El qué?-murmuró la madre de Bruno.

Treto alzó una ceja, dubitativo. Blasco hizo lo mismo, llegando a murmurar por lo bajo.

-Creo que se nos ha despistado… ¡Atracción, roselia!

Ésta ejecutó el ataque de nuevo y otra ristra de corazoncitos se dirigió hacia absol, el cual no se movía.

-¡Bola sombra, absol!-exclamó Bruno, alterado.

Para su súbita sorpresa obedeció y una fuerte y grande bola sombra salió de su boca a gran velocidad, bloqueando así los corazoncitos y evitando caer enamorado de nuevo.

-¡Sí, eso es!

-¡Agh, diablos, tóxico!

Roselia fue a atacar, pero en ese momento un súbito rayo psíquico bajó desde el cielo e impactó sobre ella, dañándola sobremanera. Ésa premonición cogió con la guardia baja tanto a Blasco como al resto de la aficción, Treto sonrió como si se esperara algo así, y desde el palco de honor, Norman asintió con la cabeza, orgulloso de su hijo.

-¡Gigadrenado, roselia!-ordenó Blasco, apurado.

-¡Esquívalo y danza espada!-indicó Bruno.

Roselia trató de coger a absol, pero éste se movió deprisa y acto seguido realizó un baile frenético que aumentó en gran medida su ataque.

-¡Drenadoras!

-¡Ahora, lanzallamas!

Absol fue más rápido y soltó un tremendo lanzallamas que rasgó el aire y consumió las drenadoras a su paso; roselia no pudo ni moverse y puso una cara de espanto tremenda antes de que la columna de llamas se le echase encima. En cuanto el fuego se disipó, el pokémon planta estaba tirado en el suelo y algo requemado, muy KO.

-¡Roselia está fuera de combate, absol es el ganador!-anunció el árbitro, levantando la banderilla a su favor.

Ambos chicos recogieron a sus pokémon, mientras que la gente atronaba el lugar con sus aplausos. La intensidad creciente que estaba teniendo el combate no tenía parangón, animando cada vez más y más a la aficción.

-¡Menudo lanzallamas!-exclamó Blasco.

-¡Y menudo encanto tiene tu roselia!-añadió Bruno.

Los dos rieron el chiste, y Blasco sacó entonces a un altaria; aunque un tanto dañado debido al intenso enfrentamiento con roselia, absol rascó el suelo con sus garras, dando a entender que quería seguir aun a pesar de las circunstancias. Y, en ese sentido, Bruno no le dijo que no ni mucho menos, conservándolo en el sitio.

-¡Muy bien, absol, vamos con todo! ¡Viento cortante!

El pokémon siniestro hizo brillar su cresta, al tiempo que el aire a su alrededor comenzaba a afilarse; Blasco aprovechó para protegerse rápidamente.

-¡Velo sagrado!

Al punto, un aura traslúcida envolvió su cuerpo, protegiéndole así, y para cuando absol atacó absorbió la mitad del año en su espeso pelaje.

-Diablos… ¡bola sombra a discreción!

-¡Esquívalo y danza dragón, altaria!

Demostrando entonces una velocidad notable, el pokémon dragón volador describió amplios círculos en el aire, al tiempo que iba aumentando tanto su ataque como su velocidad, lo que le permitió esquivar con facilidad todas las bolas sombra que amenazaban con golpearle.

-¡Dragoaliento!

-¡Esquívalo con ataque rápido!

Altaria fue el primero en atacar, pero absol se movió deprisa y logró esquivar con facilidad el ataque, lanzándose sobre él acto seguido.

-¡Mordisco!

-¡Ahora, ataque aéreo!

Aprovechando que estaba lo suficientemente lejos, altaria preparó el ataque mientras absol se acercaba; todo su cuerpo se vio envuelto en un aura brillante muy intensa que difuminó su figura, al tiempo que se preparaba para lanzarse. En cuanto absol estuvo a punto de alcanzarle, el pokémon dragón volador se abalanzó sobre él y el impacto fue directo, empujándole hacia atrás con una fuerza tremenda y cayendo al suelo duramente, sin volverse a levantar.

-¡Absol está fuera de combate, altaria es el ganador!

Una nueva explosión de aplausos y vítores se extendió por todo el estadio, cada vez más y más caldeado; todo el mundo parecía estar esperando ver al pokémon estrella, sin embargo Bruno no pensaba hacer uso de él más pronto que tarde por lo que, sin pensárselo mucho más, sacó a milotic.

-Ah, va a empezar el espectáculo…-murmuró Galano en el palco de honor, divertido.

-¡Danza lluvia!-exclamó Bruno.

Al punto, una súbita lluvia hizo acto de presencia en el campo, empapando la arena y aumentando la potencia de los movimientos de agua; aun así Blasco no se vio intimidado, indicando acto seguido.

-¡Danza dragón, no te pares!

Ignorando la lluvia que caía, altaria aumentó un poco más su velocidad y ataque, haciéndose un poco más fuerte; por su parte, Bruno siguió atacando.

-¡Ciclón!

Al instante, un potente ciclón hizo acto de presencia atrapando dentro de él a altaria, comenzando a azotarle poco a poco.

-¡Eso es, rayo hielo!

-¡Sal de ahí, altaria, golpe aéreo!

Antes de que el rayo congelante le alcanzara dentro del ciclón, altaria se impulsó hacia delante con gran velocidad y, haciendo una filigrana en el aire, esquivó por los pelos el peligroso ataque, salió del ciclón y embistió a milotic con particular fuerza, lanzándolo hacia atrás.

-¡Hidrobomba!

-¡Dragoaliento!

Ambos ataques se encontraron en el centro del campo, haciendo fuerza entre sí, pero debido a la lluvia imperante el hidrobomba ganó el pulso y se precipitó sobre altaria rápidamente.

-¡A un lado y dragoaliento otra vez!

Esperando al último momento, altaria se movió en el momento justo, evitando así el ataque, y contraatacando inmediatamente después. Ésta vez el golpe fue directo y fue con tanta potencia que logró paralizar a milotic, aprovechando Blasco esto a su favor.

-¡Ahora, ataque aéreo!

Debido a la parálisis, altaria cargó el ataque y embistió a milotic de seguido, haciéndole un gran daño en el proceso; sin embargo Bruno, lejos de ponerse nervioso, exclamó.

-¡Aguanta ahí, milotic, recuperación!

El alargado cuerpo del pokémon de agua se envolvió en un aura verdosa, recuperando así las fuerzas rápidamente; contrariado, Blasco exclamó.

-¡Golpe aéreo!

-¡Intercéptalo con cola férrea!

El pokémon dragón volador se abalanzó el primero sobre el de agua, pero éste latigó su cola rápidamente y la interpuso entre él y su oponente, bloqueándole así.

-¡Rayo hielo!

-¡Esquívalo!

Los dos se movieron casi al mismo tiempo, fallando por los pelos el ataque, pero rozándole ligeramente un ala, la cual se congeló ligeramente en su punta. Blasco, al ver esto, supo que no podía mantener el ritmo mucho más por lo que, sin pensarlo mucho más, exclamó.

-¡Canto mortal!

Al instante, altaria comenzó a cantar con un tono de voz muy grave y lúgubre, al tiempo que un aura oscura rodeó tanto al propio altaria como a milotic; Bruno se alarmó al ver esto, exclamando de seguido.

-¡Tenemos que terminar esto cuanto antes, milotic, rayo hielo a discreción!

-¡Esquívalo!

Haciendo uso de su bastante mejorada velocidad, altaria echó a volar rápidamente y esquivó todas las andanadas heladas que milotic le lanzó, consumiendo así un turno cada uno e intensificándose un poco más las auras sobre sus cuerpos.

-¡Vamos, vamos, ciclón!

Acto seguido, otro ciclón hizo acto de aparición en el campo, aprisionando de nuevo a altaria en su interior y zarandeándolo repetidamente.

-¡Sal de ahí, altaria!

-¡No le dejes, rayo hielo!

Ésta vez un único rayo hielo se precipitó sobre el ciclón, congelándolo al instante y atrapando tras una gruesa capa de hielo a altaria; sin embargo Blasco, lejos de amilanarse, exclamó.

-¡Libérate, ataque aéreo!

Desde dentro del ciclón congelado, altaria se envolvió en un aura brillante y se abalanzó sobre la pared de hielo, rompiéndola al instante y precipitándose sobre milotic.

-¡Ahora, rayo hielo!

Antes de que le llegara a golpear, el rayo hielo impactó de lleno en altaria y le congeló en una pose de lo más atractiva y estilizada; sin embargo, la capa de hielo se resquebrajó y el pokémon dragón volador, haciendo uso de sus últimas fuerzas, salió de su helada prisión y embistió a milotic. El impacto fue brutal, empujándole hacia atrás unos cuantos metros muy dañado y a punto de caer debilitado.

-¡Aguanta ahí, recuperación!

Altaria no pudo más y se dejó caer al suelo, agotado, mientras que milotic lograba recuperarse en parte; sin embargo, en ese mismo instante, el aura oscura que envolvía a milotic se intensificó y ésta esbozó entonces un gesto de súbito dolor, cayendo al suelo completamente debilitada junto a altaria. El aura oscura se desvaneció, como si nunca antes hubiera existido, y dejó de llover inmediatamente después.

-¡Ni altaria ni milotic pueden continuar, tablas!-dictaminó el árbitro, poniendo ambos banderines en horizontal.

Otra gran ovación se extendió por todo el estadio, caldeando un poco más el ambiente; la tensión y la intensidad aumentaban por momentos, pudiéndose cortar con un cuchillo. En el palco de honor, los comentarios fueron más numerosos que de costumbre.

-Vale, esa ha sido una jugada tremendamente arriesgada pero al final ha dado resultado-murmuró Nívea, asombrada.

-Desde luego, y además los dos han aguantado hasta el final, menudo nervio-añadió Sixto, igual de impresionado.

-Menudo giro más repentino…-murmuró Fátima, fascinada.

-Fuerza y tesón reunidos en un solo combate, impresionante-masculló Dracón.

El único que no dijo nada fue Plubio, el cual observaba a ambos chicos con gesto impenetrable.

Tanto Bruno como Blasco recogieron a sus pokémon, mirándose fijamente sin decir nada; había llegado el momento. Los dos sabían lo que venía a continuación, aunque tal vez Bruno no tanto. Seguramente se esperaría a gardevoir, pero Blasco daría un golpe de efecto que seguramente le pondría a su nivel. Después de todo había estado entrenando con él un poco esa misma tarde. Y había demostrado una fuerza sin parangón. Por lo que, sin dudarlo más, cogió la honor ball.

Sin embargo Bruno fue más rápido y latios ya estaba fuera de su ultra ball, volviendo loca a la aficción. Por su parte Blasco no esperó más y lanzó la ball.

Nada más salir su ocupante de ella, todo el mundo pareció emitir un seco y ahogado respingo; por un momento no hubo nada, tan solo un breve y denso silencio confuso, puesto que casi nadie supo qué era lo que estaba viendo. Por su parte la mente de Aura saltó, mascullando de seguido.

-Espera…

Sacó entonces su pokédex y ésta le identificó.

-Jirachi, el pokémon deseo; cuenta la leyenda que hará realidad el deseo que se le escriba en las notas que lleva en la cabeza cuando las lea al despertarse. Si este pokémon siente peligro, luchará sin haber llegado a despertarse. Cuando duerme, una resistente capa cristalina lo envuelve para protegerlo de los enemigos.

El silencio era tan denso que la pokédex se escuchó alta y clara, reverberando por todo el estadio debido a lo amplio y diáfano que era. En cuanto la gente comprendió qué era, otro estallido de emoción y fiereza contenida rebosó las gradas, encendiendo un poco más el combate. El gesto sorprendido de Bruno se transformó en uno lleno de determinación y fuerza, esbozando una grata sonrisa. Y, tras eso, comenzó el combate.

-¡Dragoaliento!

-¡Masa cósmica!

Jirachi fue mucho más rápido, concentrándose mucho y aumentando sus defensas, recibiendo justo después el ataque y soportándolo sin mucha dificultad y particular entereza.

-¡Danza dragón!

-¡Bola sombra!

Mientras el pokémon dragón psíquico aumentaba su ataque y velocidad con una frenética danza, jirachi aprovechó para lanzar varias bolas sombra desde donde estaba, asediándole de esta forma. Latios, al ver esto, se movió deprisa y esquivó todos los proyectiles con facilidad; por su parte jirachi no le quitó la vista de encima, entornando los ojos en un momento dado.

-¡Golpe aéreo!

En un visto y no visto, latios se abalanzó sobre él a una pasmosa velocidad y le embistió con fuerza, sin embargo jirachi apenas notó gran cosa, contraatacando acto seguido con una bola sombra que le golpeó de refilón.

-Diablos, es muy resistente… voy a intentar otra cosa ¡ala de acero!

-¡Esquívalo, jirachi!

Latios se abalanzó sobre él con sus alas metalizadas, pero antes de que pudiera golpearle con ellas, jirachi se movió de improviso y logró esquivar un par de acometidas. Fue en ese instante cuando, de golpe y porrazo, un rayo psíquico surgió de entre las nubes, golpeando a latios y deteniéndole en seco.

-¡Ahora, bola sombra!

Ésta vez el golpe fue directo y le hizo un daño considerable, combinándose con el de premonición, aunque éste apenas le hizo gran cosa.

-¡Aguanta ahí, latios, recuperación!

-¡No le dejes, doble filo!

Antes de que latios pudiera concentrarse para recuperar energías, jirachi se abalanzó sobre él como un miura envuelto en un aura blanquecina; al ver lo que se le veía encima, Bruno reaccionó rápidamente.

-¡A un lado, rápido!

Antes de que el pokémon acero psíquico le tocara, latios se movió ligeramente hacia un lado, teniendo que dejar de recuperarse para hacerlo; sin embargo jirachi volvió a la carga, obligándole constantemente a moverse cada vez que intentaba embestirle, imposibilitándole de esta forma que se pudiera concentrar para recuperarse.

-Vale, ya veo qué es lo que pretendes… ¡páralo con psíquico!

Aunque no le hizo gran cosa, sirvió para detener en seco a jirachi, teniéndolo a tiro desde donde estaba.

-¡Ahora, recupérate!

-¡De eso nada, psíquico, sujétale tú también!-indicó Blasco.

Imitando a su oponente, jirachi sujetó a latios y los dos se quedaron quietos mientras recibían un daño mutuo que apenas hacía gran cosa; y es que, debido a su combinación de tipos, apenas tenían grandes oportunidades de hacerse mucho daño, teniendo jirachi algo más de ventaja al respecto.

-¡Dragoaliento!

-¡Bola sombra!

Ambos ataques chocaron en el aire, haciendo fuerza el uno contra el otro hasta que finalmente provocaron una súbita explosión que cubrió parte del campo con un denso humo. No se veía nada a través de él salvo un súbito resplandor amarillento al otro lado, sin embargo Bruno no quiso dejar pasar la oportunidad de poder recuperarse.

-¡Ahora, recuperación!

Finalmente latios consiguió un poco de tiempo y recuperó parte de las energías, pero en ese momento, de entre el humo, jirachi surgió de improviso con una bola sombra entre sus patitas y se la soltó a bocajarro en la cara, asestándole un súbito golpe crítico que le hizo tambalear hacia atrás.

-¡Agh, aléjalo, dragoaliento!

El contraataque fue rápido y directo, logrando golpearle de lleno haciéndole un poco de daño, pero sin lograr paralizarle en ningún momento, contrariando ampliamente al muchacho.

-¡Recupérate, vamos!

-¡Doble filo!

Repitiendo la misma estrategia de antes de avasallarle para no darle tiempo a recuperarse, ambos pokémon estuvieron moviéndose rápidamente por todo el campo, jirachi tratando de golpearle por todos los medios con el potente ataque y latios buscando el momento apropiado para recuperarse. En eso estaban cuando, de improviso, otro rayo psíquico surgió de entre las nubes, golpeando a latios en la grupa y deteniéndole en seco, teniéndolo entonces jirachi a tiro.

-¡Es tuyo, vamos!-exclamó Blasco.

-¡Páralo con ala de acero!-masculló Bruno, muy apurado.

Envuelto en el aura brillante, jirachi se abalanzó sobre latios, el cual agitó sus alas metalizadas y usándolas como escudo para contener parte del golpe; ambos pokémon hicieron contacto, haciéndose daño mutuamente. Latios se quedó seriamente herido, mientras que jirachi también debido al regolpeo, viendo entonces una oportunidad.

-¡Ahora o nunca, ve con todo lo que tengas! ¡Resplandor!-chilló Bruno, encendido.

Latios, con gesto cansado, abrió su boca y cargó el potente rayo plateado que fue directo hacia un jadeante jirachi; el golpe fue contundente aun a pesar de que no ser muy eficaz, empujando al pokémon singular hacia atrás y cayendo al suelo con dureza.

-¡No! ¡Aguanta, jirachi, puedes hacerlo, vamos, creo en ti!-masculló Blasco.

Éste esbozó una dulce sonrisita, pero entonces dio un ligero traspié y cayó al suelo, agotado. Latios, al otro lado del campo, jadeaba con cansancio, muy herido pero todavía en pie, por lo que el árbitro se apresuró a anunciar.

-¡Jirachi está fuera de combate, latios…!

Sin embargo, en ese mismo instante una potente luz cruzó el cielo sobre sus cabezas, alertando a todos por igual; latios alzó la vista, extrañado, y la luz se convirtió entonces en un súbito y potente rayo energético metalizado que se echó sobre él a una velocidad de vértigo. El pokémon legendario quiso moverse, pero estaba demasiado cansado y, sin poder evitarlo, recibió el impacto con toda su dureza. El golpe fue fulminante, cayendo al suelo duramente y sin volverse a levantar de nuevo.

Al ver el panorama, el árbitro se vio obligado a anunciar.

-¡Ni latios ni jirachi pueden continuar, tablas!

El abrupto silencio en el que estuvo envuelto el encuentro fue finalizado por otro coro de vítores, silbidos y aplausos que se alzaban al unísono, sin salir aún de su asombro. Había sido un combate titánico, y con un resultado completamente inesperado. Todo el mundo, desde las gradas hasta el palco de honor, se hacía la misma pregunta.

-¿¡Qué ha sido esa luz?!-masculló Sixto, alucinado.

-¡Apareció de repente, sin avisar, en un principio pensé en una premonición, pero no se ha parecido en nada!-exclamó Fátima, igual de asombrada.

-Deseo oculto-anunció en ese momento el campeón.

Todos se dieron la vuelta y miraron a Plubio, el cual se mantenía cruzado de brazos y esbozando una sagaz sonrisita.

-Es el ataque característico de jirachi, está recogido en el libro que habla sobre él. Al ejecutarlo se debe esperar un par de turnos para que surta efecto, de forma parecida a premonición, pero mucho más potente y de tipo acero además.

-¿¡Y en qué momento lo ha realizado?!-inquirió Nívea, curiosa.

-Debió de ser en el momento de la explosión, oculto entre el humo, me pareció ver un resplandor dorado entre medias.

-Entiendo… vaya, ese zagal es realmente hábil-murmuró Dracón, impresionado.

En el campo, ambos muchachos recogieron a sus respectivos legendarios, mirándose fijamente hasta que Bruno fue el primero en hablar.

-Vaya, Blasco, he de admitir que no me esperaba esto para nada…

-Ya, yo tampoco.

Ante eso los dos compartieron una risita confidente, sin embargo se pusieron serios enseguida; el combate estaba llegando a su fin. Sólo quedaba un asalto. Y los dos sabían contra quién iban a luchar. Por lo que, sin esperar más, tanto gardevoir como sceptile salieron al campo, teniendo además el primero una ligera ventaja al haber luchado antes sceptile. Y, al segundo siguiente, el último enfrentamiento dio comienzo.

Sin que Bruno le tuviera que decir nada, sceptile echó a correr con toda su velocidad, rodeando a gardevoir rápidamente, la cual era capaz de seguirle el ritmo focalizando su visión en un solo punto, viéndole pasar por el mismo sitio a cada vuelta que daba.

-¡Hoja aguda!

En un visto y no visto, sceptile se abalanzó, pero gardevoir desapareció en el momento justo y el intento de ataque se quedó en nada; fue en ese mismo instante cuando el pokémon psíquico comenzó a concatenar varios teletransportes a la vez, juntando las manos en el proceso cada vez que aparecía brevemente, con pose meditativa. Bruno entrecerró los ojos, viendo por donde iban los tiros e indicando rápidamente.

-¡Drenadoras al campo!

Sceptile hundió entonces su cola en el suelo y varias semillas germinaron por gran parte del campo donde gardevoir iba y venía; Blasco, al ver esto, indicó.

-¡Psíquico!

En cuanto el pokémon reapareció, varias cepas se dirigieron directamente hacia ella, pero gardevoir reaccionó con sus ojos brillando, dirigiendo su poder hacia ellas; las cepas entonces se retrayeron hacia atrás, dirigiéndose hacia el que las había lanzado.

-¡Salta, sceptile!-exclamó Bruno.

El pokémon planta dio un lustroso salto en el momento apropiado, evitando caer preso de su propio ataque; gardevoir aprovechó de nuevo para confundirle, teletransportándose continuamente por todo el campo.

-Maldición, así no voy a tener un tiro limpio en la vida… ¡atento, sceptile!

En cuanto aterrizó en el suelo, el pokémon planta se quedó muy quieto esperando a la oportunidad adecuada para atacar; en cuanto gardevoir se apareció justo enfrente de él, Bruno exclamó.

-¡Ahora, malicioso!

-¡Doble equipo!

Antes de que le echara una aguda e intimidante mirada, gardevoir se desdobló en varias copias, evitando así que le bajara la defensa, contraatacando acto seguido.

-¡Psíquico!

Los ojos de todas las copias brillaron con intensidad, al tiempo que un aura azulada brillante atrapaba a sceptile y le sometía a una presión psíquica enorme, potenciada además debido a la intermitente paz mental.

-¡Aguanta, sceptile, da una pasada con recurrente!

Desde donde estaba, y haciendo un esfuerzo considerable, lanzó una ristra de semillas que impactaron en casi todas las copias hasta dar con la original, desconcentrándola y obligándola así a soltarle.

-¡Eso es, terremoto!

En cuanto recuperó la movilidad, sceptile hundió sus puños en la tierra y ésta se sacudió violentamente, haciendo cierto daño a gardevoir.

-¡No te rindas, gardevoir, acércate a él y retribución!-exclamó Blasco.

En un visto y no visto, el pokémon psíquico se movió en un pestañeo y, en cuanto reapareció, lo hizo a dos palmos de sceptile, asestándole entonces un súbito golpe directo que le hizo un daño considerable al pokémon planta, lanzándolo hacia atrás.

-¿¡Qué ha sido eso?!-masculló Bruno, alterado.

-¡Nuestra arma secreta! ¡Otra vez!

Sorprendido por ver a gardevoir atacando físicamente, Bruno trató de contraatacar como fuera y exclamó.

-¡Bloquéalo con golpe roca!

Sceptile blandió sus puños a tiempo y consiguió interceptarla con ellos, golpeándola de refilón en la cadera y bajando ligeramente su defensa.

-¡Psíquico!

Una vez más sceptile se vio atrapado al tiempo que iba recibiendo daño, debilitándose cada vez más y más; gardevoir entrecerró los ojos con un brillo intenso cruzando sus irises, a lo cual Bruno exclamó.

-¡Vamos, sceptile, aguanta ahí, esto no es el final! ¡Hoja aguda!

Esbozando una intensa mirada en sus ojos, el pokémon planta dejó escapar un chillido al tiempo que un aura verdosa recubría todo su cuerpo; acto seguido blandió sus cuchillas hacia delante con tanta fuerza que lanzaron hacia delante una onda sónica muy parecida a la de viento cortante, golpeando de refilón a gardevoir y obligándola a soltarle. Por un instante no hubo nada, pero de golpe y porrazo un rayo psíquico cruzó el aire en dirección hacia sceptile.

Fue en ese mismo momento cuando Bruno exclamó.

-¡Ahora, desvíalo!

En un visto y no visto, y antes de que el rayo le alcanzara, sceptile se apartó por un ínfimo segundo e, impulsándose con su cola, golpeó el rayo con sus cuchillas brillantes. Éste rebotó hacia delante e impactando de golpe sobre una atónita gardevoir que ni tiempo tuvo de esquivarlo, golpeándola en el pecho y tirándola al suelo en el proceso. Aun así, al tocarlo, sceptile recibió parte del daño y cayó de rodillas al suelo, llevando al combate a un abrupto parón en el que su fin dependía de quién se mantuviera en pie.

Todo el mundo mantuvo la respiración, expectante, y tanto Bruno como Blasco azuzaron a sus pokémon.

-¡Vamos, sceptile, mantente en pie, puedes hacerlo, si has podido con esto podrás con lo que sea!

-¡Gardevoir, arriba, por favor, sé que eres capaz de todo y más, has cuidado de mí desde siempre, levántate!

Los dos pokémon reunieron fuerzas de debajo de las piedras para enderezarse; gardevoir utilizó lo poco que le quedaba de fuerza para levantarse usando teletransporte, pero las piernas la flaquearon nada más echar su propio peso hacia abajo. Por su parte, sceptile hizo todo lo posible para que su peso no le venciera, ayudándose de su cola en el proceso visiblemente magullado. Trató de ponerse en pie pero no pudo, quedándose de rodillas mirando fijamente a su rival, la cual le sostenía la mirada intensamente. En sus rostros se podía entrever una mezcla de admiración y respeto el uno por el otro. Por un momento parecía que ambos pokémon podían continuar. Sin embargo, en cuanto gardevoir se movió, perdió pie y se dejó caer al suelo, pero antes de que lo golpeara sceptile movió su cola y la sostuvo con suavidad. Esto sorprendió a gardevoir, la cual miró a sceptile sin poder ocultar un ligero rubor en sus mejillas ante su caballerosidad, el cual se mantuvo en pie aun a pesar de todo.

-¡Gardevoir está fuera de combate, sceptile es el vencedor! ¡Tenemos un nuevo ganador este año, la victoria es para el aspirante Bruno de Villa Raíz!-dictaminó el árbitro.

Todo el estadio estalló y en el palco de honor reinaba la euforia; la antorcha de moltres llameó intensamente, al tiempo que el confeti comenzaba a caer sobre el campo y Bruno, el cual todavía no parecía haberse percatado que había ganado.

-Lo hicimos… lo hemos conseguido… sceptile…

El pokémon planta sonrió a su entrenador con gesto adolorido, a lo que él respondió recogiéndolo para que descansara. Miró a su poké ball con lágrimas en los ojos, musitando de seguido.

-Gracias, amigo…

La ball se agitó levemente, incidiendo un poco más su incipiente sonrisa; levantó la vista y vio entonces a Blasco, el cual se acercaba a gardevoir, abrazándola con infinito cariño antes de recogerla. El chico se acercó a él, sosteniéndose la mirada fijamente hasta que Blasco murmuró.

-Bueno, pues… tú eres más fuerte.

-Y tú también, Blasco, ha sido el combate más intenso de toda mi vida. Y jirachi… tienes que contarme cómo demonios hiciste para capturarlo.

-Bueno, es una larga historia…

Hubo un breve silencio entre los dos, sólo roto por la algarabía reinante en esos momentos; Bruno le mostró su mano y el chico se la dio, esbozando una satisfecha sonrisa. El estadio aplaudió su gesto, aumentando un poco más el furor y la excitación.

Al poco rato aparecieron en el campo una serie de personas trajeadas, entre ellos Plubio sosteniendo un vistoso trofeo; uno de los hombres trajeados se dirigió a él.

-En nombre de la cúpula directiva de la Liga Pokémon de ciudad Colosalia te damos nuestra más sincera enhorabuena, muchacho.

-Mu… muchas gracias…

Acto seguido Plubio se acercó a él, murmurando de seguido.

-Bruno, aquí tienes lo que te has ganado y con creces. Enhorabuena.

El trofeo era redondo, con la forma de dos poké ball chocando entre sí con un fondo labrado en plata en el que se podía distinguir el contorno de Hoenn. A los lados dos asas lobuladas servían para sostenerlo y estaba rematado con una corona de laureles en la parte superior, junto con una inscripción estilizada en hiragana en la que se podía leer: Conferencia Colosalia. Vigésimotercera edición. Bruno lo cogió con manos temblorosas, visiblemente emocionado, y lo alzó, provocando otra gran ovación.

En ese momento otro de los directivos se dirigió a él micrófono en mano.

-¿Te gustaría decir unas palabras?

Bruno aceptó el micro y comenzó a hablar entrecortadamente.

-Yo… no sé qué decir. Bueno, en realidad sí. Gracias. Gracias por todos los ánimos, gracias a mis pokémon, sin ellos hubiera sido imposible, gracias a mi madre, a mi novia por darme fuerzas y ayudarme a ser mejor persona, y gracias también a ti, Blasco, por ser el mejor rival que alguien podría tener.

Eso cogió con la guardia baja al aludido, el cual no pudo evitar sonrojarse profusamente, esbozando una tímida sonrisa. Bruno, por su parte, continuó.

-Y me gustaría dar gracias a alguien más. Alguien que siempre me animó e inspiró para llegar hasta aquí. Papá. Ésta victoria es tanto mía como tuya.

Desde el palco de honor, Norman no podía contener su emoción y orgullo por su hijo, siendo arropado por sus compañeros, que aplaudían en todo momento junto con el Alto Mando.

En el palco VIP Treto esbozó una satisfecha sonrisa, murmurando en voz alta.

-Sabía que sería el apropiado. Ya tengo con quién empezar…

Los aplausos y vítores se extendieron un buen rato más, al tiempo que la antorcha de moltres se iba apagando poco a poco hasta finalmente extinguirse. Los fuegos artificiales inundaron ciudad Colosalia, con una brillante noche estrellada por corona.


Se viene doblete, seguid leyendo para las notas finales