Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball Super, Dragon Ball GT no me pertenecen. Uso sus personajes sin fines de lucro.
Capítulo seis: primo bacio
La noticia del compromiso no tardó en saberse. Era un domingo destinado para un almuerzo familiar entre los Son; Gokú había traído un jabalí salvaje y Gohan un gran y jugoso pez del río local. Milk estaba más que lista para usar sus dotes culinarias como matriarca de la familia y Videl dispuesta a ayudarle. Esperaban todos por Goten, el miembro más alejado del hogar Son en los últimos años. Era común que el segundo más pequeño fuera constante tema de conversación, para nostalgia de Milk.
—¡Apenas ayer que mi amadísimo Goten era un bebé! —berriaba la esposa de Gokú—Pero conoció la vida fácil de la ciudad y a las mujeres y se fue… ¡Oh, mi pobre Goten!
—Mamá no lo digas así—añadió Gohan—Goten se fue de aquí ya como adulto hecho y derecho. Y es feliz con la vida que lleva en la capital.
—Gohan tiene razón, suegra—señaló Videl—Es normal querer ser más independiente a la edad de Goten.
—No estoy de acuerdo—siguió Milk—Trunks es mayor que él, todavía vive con Vegeta y Bulma y creo que es un muchacho muy exitoso y bien portado—dijo con altivez cruzada de brazos, entonces reparó en su marido—¿Qué opinas tú, Gokú?
El aludido parpadeó confuso, estaba pensativo en lo suyo cuando se dirigieron a él. Todos en la mesa parecían expectantes a su opinión.
—¿Ah? ¿Yo? —se señaló a sí mismo y seguidamente soltó una risa nerviosa—Pues no sé yo solo sé que me estoy muriendo de hambre, ¿falta mucho, Milk?
Los reunidos cayeron de espaldas al suelo.
—¡No, Gokú! ¡Tú solo piensas en comida! —chilló otra vez la pobre esposa.
—Yo tampoco creo que mi tío viva mal—Pan decidió ser partícipe de la conversación y dar su opinión—Tiene un trabajo, una linda novia…
—Oh es verdad—intervino la mujer de azul mirada—Él y Pares llevan años juntos.
—Y son una bonita pareja—le siguió a su esposa Gohan.
—Jum—chistó otra vez Milk—Pues yo no creo que duren mucho juntos. Le he dicho mil veces a Goten que se case con esa niña antes de que sea tarde, pero el muy cabeza dura como siempre no me hace caso—la mujer cortaba la carne en pedacitos y ponía nerviosos a los presentes del modo en que lo estaba haciendo, como toda una maestra carnicera—Tal parece que a mis hijos les gusta desobedecerme. Definitivamente esa relación no va a durar.
—Ejem.
Un nuevo invitado había arribado al almuerzo familiar aclarándose la garganta y todos se quedaron estáticos en sus lugares, a excepción del padre de familia. Gokú, tan despreocupado como él solo, se levantó a darle recibimiento al nuevo invitado y compañía.
—¡Goten! ¡Te estábamos esperando! —El saiyajin más poderoso le dio una palmada fraternal en la espalda y sonrió a quien venía a su lado—Pero si trajiste a Paras cuanto tiempo sin verlos.
—Mi nombre es Pares, señor Gokú—rectificó la castaña con gentileza a su suegro, ataviada en un bonito vestido amarillo.
—Ahh cierto, cierto. Vamos, tomen asiento. Ya casi estará la comida.
—G-Goten, hijo, ¿cómo estás? —preguntó nerviosamente su madre, dejando el cuchillo de la carne a un lado.
—Muy bien mamá. Pares y yo estamos bien.
Goten fingió demencia y respondió como normalmente lo haría a su madre. No pasó desapercibida la tensión en su familia, pero la quiso dejar de lado y su futura esposa le siguió la acción. Tomado de la mano con Pares, tomaron lugar en la mesa, frente a Gohan y Videl y cerca de Gokú en uno de los cabezales.
—Pares, ¿qué tal? —Videl no demoró en ser amable—¿Cómo has estado?
—He estado bien señorita Videl, gracias por preguntar.
—¿Y qué tal el trabajo, hermano? —Gohan se dirigió prontamente al otro azabache.
—Todo va bien—Goten se rascó la nuca, como rasgo característico de los Son—De hecho estoy aquí porque Pares y yo nos comprometimos.
Desde la abuela de Pan, hasta sus padres, y ella misma quedaron boquiabiertos y anonadados por la noticia. Pares alzó orgullosa la mano donde portaba el anillo, mostrándolo radiante. Solo Gokú no terminó de comprender.
—¡Qué bien! —exclamó el guerrero—¿Y con qué se comprometieron, chicos?
Goten rió.
—Para casarnos, papá.
La familia difícilmente fue saliendo de su asombro; Videl fue la primera en decir palabra.
—F-Felicidades, Goten, Pares—sonrió—estoy segura que serán felices juntos.
Repentinamente Gohan rompió en una alegre carcajada.
—¡Ya era hora, Goten! —Y se levantó para abrazar a la pareja.
—¡Felicitaciones! —se unió entonces la sobrina del susodicho al abrazo.
El azabache recibió a su familia alegre por las felicitaciones pero entonces se fijó en su madre que seguía callada y petrificada junto a los trozos de carne.
—¿Mamá? —le habló—¿está todo bien?
Milk abandonó su asombro inicial pestañeando, todavía procesando todo: su hijo, Pares y el anillo. Su expresividad cambió a un rostro lloroso conteniente de lágrimas y alaridos.
—¡Mi Goten, al fin, al fin! —y corrió a ser parte del abrazo, donde Goten la acogió la mar de contento.
—Así que Goten se casa—una tercera voz irrumpió en el espacio y los Son levantaron sus vistas hacia la alta figura sobre una pequeña loma.
—¡Señor Piccoro, pensé que no vendría! —exclamó el pupilo de toda la vida del namekiano.
—¡Qué bien, muchas felicidades Goten! —Todos vieron a Uub descender su vuelo; tras él llegaban Krilin y su familia. Éste de inmediato dio sus ánimos a los prometidos.
—¡Genial Goten! —Gritaba Trunks que junto a su orgulloso padre también arribaba al almuerzo de los Son. Quizás era el único más feliz que los novios; detrás de ellos, una nave de la Corporación Capsula aterrizaba con unas sonrientes Bulma y Bra dentro.
La esposa de Gokú miró a todos abrumada, caminó con las manos en la cintura y un ceño bien fruncido contra todos los saiyajin de su familia: Gokú, Gohan, Goten y Pan sudaron frío. La mirada voraz de la matriarca decía bien lo que no expresaba con palabras: "se suponía que era un almuerzo familiar" pero acabó por suspirar resignada.
—Bien, no hay remedio—dijo ésta con una inesperada calma—habrá que cazar más comida. Después de todo tenemos una familia enorme.
[…]
El almuerzo resultó prometedor, tras devorar como animales carnívoros los ocho peces, tres jabalíes y una sopa de carne de búfalo los estómagos de todos estaban a reventar de satisfechos con la sazón de Milk. En el descanso, Gokú se echó a dormir en el césped y las esposas presentes incluyeron a Pares en sus charlas de la tarde; Pan se sentó cerca de su abuelo contemplando a todos y se sintió dichosa de poder compartir con cada uno de ellos.
—¿Disfrutando un momento sola? —su mejor amigo se sentó a su lado y ella le echó una breve mirada de reojo.
—Fue totalmente inesperado, pero creo que todos estamos tranquilos porque por fin mi tío decidió dar el paso—relució—¿Cómo vas con Marron?
—Dieciocho me dio un año para hacerme rico o que me olvidara de ella.
Pan hizo una mueca de disgusto.
—Es una estupidez—dijo ella, a lo que el chico se encogió de hombros.
—Estoy decidido a hacerlo—el moreno miró con ensoñación a su rubia recogiendo flores silvestres a pocos metros—no te olvidas de una chica como ella tan fácilmente, Pan.
La joven contempló entre repulsión y curiosidad la extraña cara de su amigo con tan solo ver a Marron. No comprendía esa ensoñación, pensaba que Uub lucía como un tonto y que además intentaba algo tan difícil contra viento y marea. El amor, reflexionó, era una anomalía emocional y se preguntó si llegaría a enamorarse a ese punto de lucir como una idiota o si alguien podría hacerla sentir ese grado de embeleso.
—Oye, ¿y qué pasó con tu alocada idea de volverte bailarina? —preguntó el discípulo de Gokú con curiosidad.
—Ya estoy dentro—contestó la guerrera—estoy recibiendo clases privadas por ahora.
—¿Y alguien más sabe que…?
—No—resopló Pan—Solo Trunks y tú por el momento… Ni siquiera se lo he dicho a mis padres.
—¿Trunks? —Uub posó sus ojos negros en el nombrado; era él quien lo llamó personalmente para darle la noticia de que tenía el trabajo dentro del marco empresarial, en ese momento el peli lila reía junto a Goten. El sujeto no casado y millonario que sabía el secreto de Pan—¿Lo supo antes que yo?
—Pues… si. No te vayas a poner celoso—dijo su amiga con burla picándole una de las costillas con el codo.
—Has pasado mucho tiempo con él, no me sorprendería que me cambiaras—añadió él, siguiéndole el juego a la chica.
—Tonterías—mofó Pan—Eres un estúpido totalmente irreemplazable. Aunque al menos Trunks no me da ganas de vomitar con sus cursilerías.
Fue esta vez Uub quien le dio un pequeño codazo.
[…]
Bra salía del baño dentro de la casa de Gohan y Videl, al hacerlo chocó contra otra persona. Ambas se disculparon al mismo tiempo y no tardaron en identificarse la una a la otra.
—¡Bra, cuánto tiempo! —la castaña tomó sus manos entre las suyas y ensanchó la sonrisa—¡pero mira lo grande que ya estás! Luces preciosa.
—Puedo decir lo mismo de ti, Pares
La hija de Vegeta se preguntó cuando tiempo de relación llevarían Goten y Pares, pues no lo recordaba y tampoco se lo había preguntado al medio saiyajin en todas sus conversaciones. Según recordaba, era una niña todavía cuando ellos empezaron a salir, probablemente había apenas iniciado con el ballet en ese entonces. Ella observó una vez más a la atractiva de ojos avellana, tenían mucho más en común de lo pensado. Al igual que ella, Pares procedía de una familia adinerada –aunque no tanto como la suya-, adoraba ir de compras, comer hamburguesas y el color amarillo. La única diferencia era que Bra prefería decantarse por el rojo como su color emblema; además, pensaba ella, si bien la prometida de Goten era una dulzura no era muy brillante en temas generales ni le conocía un carácter sólido como el que generalmente presentaban el resto de mujeres dentro del círculo de los guerreros Z.
Por encima de eso, la apreciaba. Su dulzura y amabilidad compensaban eso enormemente. La había ayudado a elegir bonitos vestidos y maquillado como a una celebridad, no era mucho lo que habían compartido, pero no podía decir algo malo respecto a ella.
Y eso la frustraba en el fondo.
—Linda Pares—La heredera identificó al inconfundible prometido de la nombrada—Ahí estás, hey Bra—El azabache se aproximó a ambas y rodeó con uno de sus brazos a la de vestimenta amarilla. Eso incomodó a Bra, pero como buena hija de Vegeta, se reservó—¿De qué charlaban?
—Tenía tanto tiempo sin ver a Bra, está tan bonita Goten.
—Sí, es una hermosa princesa—inevitablemente las mejillas de la peli azul se tiñeron al oír el halago—Ya es hora de irnos Pares.
—Vale—asintió la castaña, posando su atención en Bra—Nos vemos en otra ocasión.
Luego los vio desaparecer juntos dentro de un aerocoche. Y nuevamente, sin comprender su malestar, se abrazó a sí misma y se elevó gradualmente en el aire. No sentía ánimos de seguir allí.
—¿Bra? —Hasta que escuchó aquello—¿Ya te vas?
Casi había olvidado que estaba en el sitio en que estaba: la casa de su mejor amiga, esa con la que tenía tantos días sin hablar ni compartir. Se preguntó a sí misma en que estaba pensando y como era posible haberse alejado tanto de Pan.
—Sí… estoy cansada ya—mintió.
—Mmm ¿por qué no te quedas? —Sugirió la otra elevándose cerca de ella—No nos hemos visto mucho, ni tampoco hemos hablado y además…
—Pan—sin mediar palabras abrazó a la azabache—de verdad lo agradezco pero… quizás en otra oportunidad ¿sí?
La amiga de toda la vida suspiró.
—Está bien.
Y Bra emprendió vuelo hasta convertirse en un punto distante a lo lejos.
—Quería decirte algo importante…—murmuró al viento, pero estaba allí sola.
[…]
Si, estaba muy feliz por su mejor amigo, es decir, el mismo insistía en que tras tantos años de relación Goten se atreviera a dar el siguiente paso. No obstante, que su amigo lo hiciera finalmente lo hacía concientizar sobre él mismo; su motivo de reserva contra la presión social de quienes lo rodeaban –familiares y amigos, gente de la prensa, gente de la empresa que cuchicheaba a sus espaldas- era que no estaba listo, que no había conocido a la persona indicada. Pero, ciertamente, tampoco es que como que Trunks hiciera esfuerzo alguno por conocerla. Tal vez ya se había rendido, tal vez simplemente quería encerrarse en sí mismo.
"No, no es así"
Quería formar una familia, dejar el legado de su sangre, de la afamada Corporación Capsula; era el imperio alzado por su abuelo en todo el planeta y no rechazaba la idea de tener un hijo. Muy dentro suyo, anhelaba un amor idealizado: no una historia romántica cliché, sino una conexión genuina y duradera que rebalsara toda circunstancia posible, como el amor de sus padres que si bien no era el más vistoso, estaba ahí tan pujante y existente y verdadero.
Trunks suspiró con desgano desanimado por la red de pensamientos.
"Simplemente aún no estoy listo"
Lo suyo era el sexo sin compromisos, los encuentros espontáneos, las caricias de una modelo o de una mujer hermosa al azar. Repetía con aquellas con las que hallaba una mínima compenetración, pero a la larga esperaban algo de él que se negaba a dar por más que lo desearan.
Ser uno de los guerreros más poderosos lo enorgullecía. Era uno de los protectores de su planeta y debía estar listo para enfrentar a cualquier tipo de amenaza, aunque no fuera muy de su agrado tener que entrenar para mantener y aumentar su fuerza.
Días después del almuerzo junto a los Son, su padre no le permitió seguir evadiendo los entrenamientos excusándose con su lugar en la empresa y lo llevó a un valle deshabitado muy lejos de la ciudad para lo que Trunks describía como ser el saco de turno cuando Gokú no podía entrenar con el orgulloso príncipe. Trunks conservaba un cuerpo marcado y buenos reflejos, pero comparado con su padre que no perdía hora ni minutos para perfeccionar sus habilidades poco podía hacer.
Entre golpes y patadas que dejaron magullado al heredero, hizo un intento de atacar rápidamente a su padre engañándolo con un ataque fantasma; no obstante, Vegeta lo percibió y aunque el ataque de ki de Trunks alcanzó parte de su cuerpo, lo evadió y lo envió directo al suelo rocoso bajo sus pies.
—Maldito insecto estás totalmente fuera de forma—le reprochó con molestia en la voz, pisando la espalda del peli lila quien gritó dolorosamente. —Esto es lo que te pasa por descuidarte.
Finalmente lo arrojó contra una montaña, resquebrajándola y dejando al pobre Trunks fuera de combate.
—De ahora en adelante te quiero en la cámara de gravedad todos los días cuando llegues del trabajo. No quiero que mi hijo siga siendo una deshonra más débil que Kakarotto.
—¿Qué? Papá no puedes estar diciendo eso en serio—dijo con dificultad el más joven, agotado y hecho trizas. El rostro frío y endurecido de su padre demostraba que no era ninguna broma.
—Comenzaremos cuando te recuperes de tus heridas.
Al volver al enorme hogar de los Brief, Bulma inmediatamente corrió hacia su hijo soltando mil y un improperios contra su pareja. Con ayuda de Bra, las dos llevaron al muchacho hasta una cámara de curación en los pisos inferiores, la cual el padre de Bulma había construido para los casos en que Vegeta terminaba muy lastimado por la intensidad de sus entrenamientos.
—Bra, por favor cuida de tu hermano.
—Se pondrá bien no dramatices—dijo Vegeta cruzado de brazos ante la mirada de perros que le lanzaba la científica.
Era la antítesis de una discusión de gritos por parte de la inteligente mujer y contestaciones del otro.
—Eres un desconsiderado—habló ella con las manos en la cintura—sabes que odio que dejes a Trunks todo golpeado, Vegeta.
—Hmp. No lo estaría si entrenara más seguido—chistó el saiyajin—A mí no me sermonees Bulma. Todo lo que quiero es que mi hijo no sea un debilucho.
—No te atrevas a llamar a Trunks de esa forma.
—¡Pues yo lo trato como se me dé la gana! —vociferó el hombre subiendo el tono y el calor—Si yo puedo lidiar con las costumbres mundanas de este planeta todos los malditos días, Trunks debe serle fiel a su sangre de guerrero saiyajin.
Así continuaron por rato largo; la más joven de la familia velaba por su hermano quien descansaba dentro de la cámara con propiedades curativas. Bra había crecido viendo diariamente ahí a su padre y a Trunks desde que tenía la capacidad de recordar en su cabeza, pasaban toda una noche dentro para al día siguiente salir como nuevos.
En muchas ocasiones se preguntó cómo se sentiría y ésta vez no era la excepción. Dentro, su hermano y su padre se le parecían mucho, pues su rostro demostraba la misma expresión de que si bien estaban recuperándose con toda la calma no dejaban de fruncir el ceño, sin embargo, esto era más pronunciado en su padre que en su hermano. Nunca había entendido porque en lugar de hacerle vivir los infernales entrenamientos su padre la consentía en todos sus caprichos; claro que lo agradecía, no se veía toda golpeada y con la ropa que tanto idolatraba hecha pedazos.
"Sería una locura"
Era fuerte, por supuesto que lo era. Más que cualquier humano allá afuera y con eso le sobraba y le bastaba. Pocas veces había recibido algún golpe, siempre estaba alejada de todo rango de peligro. En sus cortos años de vida Bra jamás había sido herida de gravedad, así que la idea de verse a ella misma en esa cámara era irreal y absurda.
A veces se preguntaba como sería de haberse entrenado y ser una guerrera; probablemente podría volar por los cielos más rápido y darle una paliza a su hermano cuando se ponía como un idiota. Vegeta nunca la presionó para entrenar y cualquier insinuación para hacerlo había sido tajantemente rechazada por la princesa. Nada más ver a Trunks la hacía negarse a la sola idea.
"Pero sé que Pan sería feliz si yo fuera una guerrera"
Ya podía imaginarse a la azabache saltando de un lado al otro insistiéndola por una pelea juntas, con esa emoción tan propia de los Son.
Pensó entonces en otro miembro de esa familia y en cómo se dirigiría a una versión más fuerte de ella; ¿si fuera una guerrera, como la vería Goten? Hacerse esa pregunta en su mente, aunque le diera mucha curiosidad la avergonzó.
"Ya estoy pensando estupideces otra vez"
Volvió a centrarse en el cuerpo de su hermano y se decidió a buscar un futón para pasar la noche cerca de él, según su madre, tenía que monitorear que la cámara no causara reacciones adversas en la persona que se encontrara dentro.
Ya con un bonito pijama de peluche, con los dientes cepillados y toda soñolienta la jovencita se metió bajo las frazadas del futón. Le dio una última ojeada al híbrido y revisó que el nivel de sus medidores de salud fuera ascendente. Una vez terminada la tarea, estaba lista para dormir.
—Buenas noches, hermano.
Cuando Bulma hubo terminado de discutir con su gruñón marido regresó para verificar el estado de su hijo y halló una escena adorable que cambió su enojo suscitado por una sonrisa y mirada apacible: su hijita dormitaba junto a la cámara en que lo hacía su hijo. Era la mejor apreciación que la vida le regalaba ese día.
—Descansen mis pequeños saiyajin.
[…]
Sheila continuó instruyendo a la joven Pan, cuando sus afamadas alumnas se retiraban del estudio –incluyendo a cierta jovencita de cabellera azulada- la azabache entraba en este para debutar sus pasos; ella podía sentir sus piernas poco a poco tomar forma con cada paso aprendido. No era para nada como en los entrenamientos, pero en cierto punto ella hallaba una gran similitud. Por lo menos seguía trabajando su cuerpo y presentía que éste se lo agradecía.
La maestra se maravillaba y confirmaba sus dotes en reconocimiento del talento luego de cada encuentro con la chica. Pan era algo desordenada y liberal, pero era ese el toque que completaba la esencia de su danza, contraria a la coordinación dinámica de Bra, los ojos de Sheila veía el blanco y el negro personificados para ella, recreando algo nunca visto y que ella quería concebir a los ojos del mundo. El ballet lo era todo.
Sin embargo, su ojo crítico condensaba a cada detalle: Pan seguía ataviada con unos ropajes raros, rotos, anchos y poco elegantes. No había nada de presencia en su vestimenta y no tardó en hacérselo saber.
—Pan, tu iniciativa, tu energía y tu andar en el ballet me ensoberbecen—relució la maestra, cautivando a la muchacha—pero no puedo decir lo mismo de lo que traes puesto.
—¿Qué tiene de malo? —el comentario no le había sentado para nada bien a la Son.
—No es propio de a lo que quieres llegar, Pan—contestó Lee—no me malentiendas, sé que tienes un estilo muy único, pero el ballet es estricto. Quiero que cambies eso cuanto antes, necesito saber que te estás tomando esto muy en serio—había severidad en lo que decía—si no lo haces, me temo que desistiré en esto.
—De acuerdo…
—¡Ah y una cosa más! —Sheila volvió a su carisma de siempre—Debo pedirte que guardemos esto como un secreto—eso último asombró a la azabache—No me digas que ya se lo dijiste a la señorita Brief.
—No… ah… Bra todavía no lo sabe, he querido decirle pero…
—Perfecto—zanjó la maestra—Ya llegará tu momento de brillar junto a las demás, pero por ahora, seguiremos de este modo ¿va?
Pan no comprendió muy bien la decisión de la mujer, pero lo aceptó, pues ella misma prefería esa confidencialidad. Ocultarle aquello a su mejor amiga era algo que no quería hacer, ya podía imaginar a futuro los reproches, pucheros y berrinches de la peli azul por no decirle inmediatamente lo que había decidido. Y eso mismo le sacaba una mueca a Pan, no quería esos berrinches encima agobiándola… así que no era tan mala idea no decirle nada de nada a Bra.
Después de todo, solo era por un tiempo.
Estuvo posteriormente pensando en lo dicho sobre su ropa. Pan realmente no le veía nada de malo y de no ser porque estaba gustándole todo el embrollo, habría abandonado el estudio y las ideas de Sheila por su crítica impensada. Lo pensó con mayor calma después y no le sentó tan ingrato, luego le pareció aceptable.
"La gente cambia todo el tiempo…"
No era como que terminara insultada. No era como que le hubieran exigido un tutú.
"Los cambios son buenos"
Todos necesitaban cambiar; los saiyajin, reflexionó ella, habían cambiado para alcanzar el poder que su abuelito, el señor Vegeta y su padre contenían. Los cambios empoderaban a las personas y eran necesarios, era parte de crecer y de madurar, o al menos eso le dijo alguna vez su abuelita Milk cuando su traje favorito, aquel que había utilizado en su primer torneo de artes marciales había dejado de quedarle.
"Relájate, Pan. Para todo hay que hacer sacrificios… Por todo el amor a Dendé, joder, que solo es ropa"
[…]
Ni siquiera en el instituto habían vuelto a coincidir y cuando lo hicieron las amigas de toda la vida regresaron a la banca donde compartían sus almuerzos y desayunos; ¡qué grato era que el señor Brief inventara las benditas capsulas! Si no, todos esos platos que se comían diariamente serían imposibles de llevar consigo.
Cuando comían muchas personas miraban el espectáculo como la anomalía que para un humano corriente era… ¿qué acaso esas chicas tenían por estómago un hoyo negro? Bra y Pan ignoraban olímpicamente los comentarios, ya estaban más que acostumbradas a oír eso desde que tenían memoria.
—¿Qué? ¿El señor Vegeta dejó a Trunks hecho añicos? —Pan no podía creer lo que su amiga le contaba. Su amigo no le escribía mensaje alguno desde hace varios días, ni siquiera habían hablado mucho la última vez que se vieron durante el almuerzo familiar.
—Y eso no es todo—Bra siguió con el chisme, pues solo a la azabache se lo contaba con tanta afabilidad—Le dijo que ahora entrenaría todos los días con él después de trabajar. Menos mal que mamá abogó por él y quien sabe como convenció a papá de solo entrenarlo los fines de semana.
—Eso le pasa a Trunks por perezoso.
—Ay Pan que mala eres, a veces pienso que odias a mi hermano—rió Bra—Pero tienes razón en eso de que es un tonto sin remedio.
—No sé porque a él y a mi tío Goten les cuesta tanto ponerse en forma, ya quisiera yo ser alguno de ellos para poder entrenar.
—Tú no cambias—finalizó la peli azul, moviendo la cabeza de lado a lado, pero entretenida. Así era su amiga y la aceptaba de ese modo—no has ido conmigo a mis practicas, ¿ya te aburriste al fin?
—¿E-Eh? —Pan sintió los nervios picarle y atinó a rascarse la cabeza por el nerviosismo, riéndose—Jajaja pues s-si eso creo.
—Jum—La heredera no le hizo caso a su actitud y se llevó tres huevos fritos a la boca de un mordisco—Ya me parecía raro que fueras, por un momento tuve la esperanza de que te gustaría el ballet.
—Bueno… no me parece espantoso, si es lo que quieres oír—dijo la azabache observando a la otra por el rabillo del ojo. No debía permitir levantar sospechas.
—Es un avance, entonces—Bra rodó los ojos y le sonrió levemente—oye Pan…
Oh, no. Ella reconocía muy bien que cuando la Brief la llamaba con ese tonito silencioso y susurrante algo se avecinaba.
—¿Qué? —soltó bruscamente para oír de una buena vez que tramaba su mejor amiga.
A juzgar por la sonrisa siniestra era sin duda una de sus locuras.
—Habrá una fiesta por Halloween en la mansión de uno de los chicos de último año y tengo muchas ganas de ir…—oh sí, Pan previó perfecto que era algo relacionado con salidas—y me gustaría que cierta guerrera bravucona me acompañara.
—No.
—¡Pan! —Bra se levantó y cruzó los brazos en un gesto similar a su padre, mostrándole una mirada de reproche a la hija de Gohan—Por favor será más que divertido, no es una fiesta con ricachones y esas cosas que no te gustan ¡todo el mundo puede ir como se le de la gana! Hasta puedes usar uno de tus gi si lo deseas.
—¿Y por qué no vas con tu séquito del horror? Banana, fulana y fontana estarán felices de ir—no eran lo suyo ese tipo de cosas y por más insistencia de Bra de inmiscuirla en esas cosas ella siempre refutaba.
—Mi séquito del horror no es tan divertido como tú—Bra hizo un puchero—sé que no tienes nada mejor que hacer, Pan. Estás en tus mejores años y los estás desperdiciando—la princesa resopló—mira, no te rogaré. Es tu decisión.
[…]
El silencio no hacía parte del espacio que dos cuerpos compartían, sino al contrario, la habitación guardaba sonidos acuosos y jadeos de magnánimo placer; al final terminó en estampas de besos y cansancio apasionado. Juntos se abrazaron, como un vestigio de alcanzarse y consumarse más de lo posible y se sonreían dentro de esa quimérica burbuja circunscrita.
—Goten, no…—gemía una mujer que ansiaba lo contrario a lo que salía de su boca—Mmm… para…
—Jamás.
Hizo a Pares removerse entre sus brazos una vez más. La besó por las clavículas y el borde de su rostro de dulcinea, hasta que dio tregua y se cubrieron ambos con las sábanas que anteriormente habían deslizado lejos con los febriles movimientos.
—Son Goten—Pares buscó el ébano color de su prometido—dime, ¿cómo planeaste todo para pedir mi mano?
Goten tumbado junto a su chica pensó en la bonita heredera. Sin evitarlo sonrió.
—La verdad no habría podido hacerlo sin ayuda de Bra.
—¿Bra? —su acompañante se sorprendió de saberlo.
—Sí, la hermana menor de Trunks ¿recuerdas? —meditó un segundo—ah, la viste en la reunión del domingo fuera del baño.
—Sé quien es—contestó ella cubriéndose los pechos con las sábanas—pero ella es muy joven ¿no? ¿En serio te ayudo?
—Es más lista de lo que crees—Él después de todo pensaba en blanco sobre la chica—no habría sido tan perfecto sin su ayuda.
—Ya veo, realmente fue de ensueño—la castaña se abrazó al cuerpo bien formado del azabache, saboreando el instante y rememorando. Entonces su mirada avellana relució admiración—Eso lo explica.
—¿A qué te refieres linda?
Pares se apoyó en uno de sus codos.
—Tuve una llamada de ella hace unos días preguntándome cosas sobre nosotros—Soltó una risita—creí que lo hacía por algún motivo tonto, como que estaría enamorada de ti o una cosa de esas.
Goten se sonrojó.
—Pero ahora veo que era por el compromiso… es una chica bastante inteligente.
—Lo es.
Había aprendido a no subestimar eso.
[…]
Trunks había salido por la mañana con aires renovadores. Como siempre que terminaba el ciclo de curación, la persona que abandonaba la cámara salía aletargada y sin reconocimiento del espacio. Debido a que Bra tenía clases esa mañana y él seguía revitalizándose, Bulma había que tenido que cubrirlo hasta que se recuperara. Por supuesto, alguien tenía que estar cuando despertara y cuando el peli lila asimiló lo ocurrido el día anterior se descolocó por ser sostenido por nada menos que su padre.
Una vez puso bien los pies sobre el suelo se alejó de Vegeta para apoyarse de una de las paredes. El padre enarcó una ceja.
—Ni te molestes en hacer preguntas—dijo el saiyajin—le dije a tu madre que estaría aquí.
Trunks guardó silencio al margen de la posición, sin mediar ninguna palabra con su progenitor. Su respiración tomó una infinidad de minutos para volver a la normalidad y durante todo ese espacio de tiempo Vegeta aguardó por su hijo reclinado contra otra pared, con brazos cruzados y un pie apoyado en ésta.
Sabía el peli lila que aquel solemne guerrero quien fuese su padre lo estimaba a su manera, pero no dejaba de ser rudo para él quien rayaba en ocasiones más en humano que en saiyajin lidiar con el trato frívolo del sujeto; coexistir con sus dos polos sanguíneos no era tarea fácil para ninguno de los híbridos y, sentía él, que muy específicamente él era perseguido por la presión del heredero de la Corporación Capsula y el heredero del príncipe de los saiyajin: el hombre sedentario que entregaba su convicción e intelecto a las creaciones que evolucionaban a la humanidad y el guerrero saiyajin que cargaba sobre sus hombros prepararse ante cualquier amenaza contra el planeta. Y no era fácil, porque su padre esperaba de él que fuese lo segundo y su madre lo primero. No podía decepcionar a ninguno.
—Tal parece que ya estás bien—Vegeta rompió el silencio para retirarse—voy a entrenar no puedo continuar perdiendo mi tiempo.
Trunks contempló a su padre irse, para quedarse solo con las cuatro paredes en la habitación. Tuvo un fugaz recuerdo en su niñez, de aquellos tiempos durante las batallas contra Majin Buu, sobre el sacrificio en vano que Vegeta hizo para salvar a la Tierra del maligno ser: en último momento el sanguinario príncipe decidió abrazarlo por primera y última vez. Desde entonces, Trunks no había compartido un momento tan íntimo con él.
La cosa con su hermana, por supuesto, era lo contrario. Y Trunks experimentó la autenticidad de la rabia y los celos por la atención arraigada a la pequeña peli azul desde que llegó al mundo; el saiyajin siempre tuvo un trato especial con ella, jamás le exigió entrenarse y respondía a sus caprichos sin negación. Fuera cual fuera el poder de su hermana, su más joven versión la envidió por años. Ella sin ningún esfuerzo se ganaba el afecto recíproco de su padre.
Tuvo que crecer y comenzar a proteger a su hermana para entenderlo; quizás si algún tenía una hija iba a ser igual, o el tipo de padre que era Gohan con Pan. No tenía certeza de ello, pero sí de que su padre esperaba grandes cosas de él. Y desistir de sus entrenamientos lo hacían ver como poca cosa, como lo que Vegeta denominaba "un pobre insecto". Tratar con tantas cosas no era tarea sencilla.
El tiempo pasó y la adultez desplazó la viveza de la juventud en un abrir y cerrar de ojos; la vida de los grandes lo engulló, las responsabilidades, las cuentas, el trabajo. Era tanto que su lado saiyajin fue pasando a segundo plano lentamente. ¿Y desistir de ello? su padre jamás se lo perdonaría.
"Tengo treinta años y sigo viviendo junto a mis padres y mi hermana"
La necesidad de independizarse hacía mella en él cada día con más peso y vigor. El resto de la tarde lo pensó una y otra vez; tiempo atrás compró un apartamento que pagaba junto a Goten, pero dejó de frecuentarlo y cediéndoselo a su mejor amigo. Pensó en ello nuevamente, se miró sí mismo a través de un espejo y concibió un sentimiento desaprobatorio de la persona que era.
"Esto no puede seguir así, Trunks"
[…]
Entre los pasatiempos de Pan desde que el entrenamiento fue completamente prohibido para ella por su salud, figuraban unas pocas cosas. Si, diariamente se perfeccionaba a ella misma como bailarina, pero también pasaba largas tardes en soledad con su abuela Milk, pues sus padres trabajaban y su abuelito terminaba yéndose a entrenar por ahí. Dejando de lado la habladuría de su abuela, Pan aprendió nuevas cosas de la mujer y si bien en el pasado le era tedioso pasar mucho tiempo con ésta, una parte de ella comenzaba a simpatizar con Milk; quizás los cambios de rutinas le estaban haciendo contemplar la vida de forma diferente.
Milk era un as de los tejidos, había hecho distintas bufandas, gorros y abrigos para los miembros de su familia. Esa fue una de las cosas que aprendió primeramente de Milk. También le había enseñado recetas de cocina y a cazar por si sola; su abuela, siendo una mujer humana, era muy fuerte y temida por quien se atreviera a meterse con ella. Tenía una fortaleza muy distinta a la de cualquier guerrero conocido, un empuje singular y, se dio cuenta la azabache, que su abuela batallaba todos los días con cosas que no importaban a los demás. Ella incluida.
—Muy bien, Pan. Te está quedando lindo ese patrón—le animó la esposa de Gokú; las dos tejían en el recibidor de la casa que compartía con Gokú—¿Sabes? Desde que dejaste el entrenamiento creo que ha mejorado tu disciplina.
La boca de la más joven formó una perfecta "o".
—¿Disciplina?
La mujer asintió.
—Creo que estás madurando.
Pan se rascó con confusión, no sentía que hubiera cambiado mayor cosa. Pero reparó en sus rutinas y supo que eso era verdad. Meditaba lo dicho por su abuela cuando su teléfono atrajo su atención. Se trataba de un mensaje de su mejor amiga.
"¿Qué has pensado?"
Supo la híbrida a que se refería la princesa sin entrar en mayor contexto; Bra ansiaba que diera su brazo a torcer y cediera ir a la fiesta a la que la había invitado. Pan poco sabía de esas cosas, por lo general solo se quedaba con ella haciendo pijamadas en la Corporación Capsula. Nada más. Eso de las fiestas era algo desconocido, pero, ahora sin mucho que hacer la idea día tras día se le hacía menos desagradable.
Dio un suspiro ameno y escribió y envió la respuesta.
"Iré"
—Bueno, ya está—Milk la devolvió a la realidad mostrándole a su lado que había acabado con un abrigo grande—¿Qué opinas? ¿Crees que a Gokú le guste?
Pan le sonrió luego de echarle una ojeada crítica al patrón.
—Le encantará abuelita.
—Pues más le vale—añadió la mujer con un tono de pocos amigos—Estoy hasta la coronilla de que solo use esos trajes anaranjados—Pan ladeó la cabeza. El enojo de la otra era claro, ella no lo comprendía y tuvo la curiosidad de preguntar.
—Abuelita, ¿te puedo preguntar algo?
—¿Ah? ¿De qué se trata?
—¿Por qué siempre te molestó tanto que mi abuelito entrene? Digo, si no lo hiciera ni siquiera seguiríamos aquí—murmuró con parsimonia e inocentemente la nieta. Esperaba que Milk no lo tomara a mal.
—Ah… con qué es eso—Contrario a todo pronóstico la esposa de Gokú mostró una leve sonrisa—no puedo odiar que se haga fuerte, después de todo nos comprometimos en un torneo de artes marciales… lo que me molesta es que él no se tome responsabilidades. La vida no son solo puñetazos—aclaró contundentemente—hay que trabajar para ganarnos las cosas, criar a los hijos y no dejarlos a ellos y a tu esposa a su suerte.
Pan se impresionó de oír como su abuela se expresaba y lo que decía. Nunca había puesto mucha atención a como ella veía las cosas por la fascinación de las peleas, pero irrefutablemente la mujer tenía razón. Entrenar no lo era todo en la vida.
Y, si lo pensaba detenidamente, su abuelo era verdaderamente irresponsable.
—A las mujeres siempre nos toca callar—dijo su abuela—nos toca la parte que nadie ve, eso ya lo acepté.
Pan no descifró como tomarse todo eso, pero estaba impresionada con la charla que compartió con Milk. Era la experiencia y la sabiduría de tantos años la que hablaba por ella.
Al final ayudó a su abuela a hacer la cena y cuando ya estuvo de servir sus padres arribaron a la casa exhaustos por el día de trabajo.
—Suegra esto está delicioso—dijo Videl probando el platillo de crema de maíz.
—No me lo digas a mí, Pan se encargó de hacer la crema ella sola—contestó Milk—ha aprendido otras cosas últimamente—la adolescente tomó color en las mejillas.
—Te quedó riquísimo, Pan—Gohan le sonrió.
—Muchas gracias papá.
La cena hubo acabado y la azabache más joven se encargó de limpiar todo. Rumió acerca de lo hablado con su abuela y tarareó una canción pegadiza que a sus oídos llegó por antes. Poco después, su teléfono comenzó a vibrar sin descanso; evidentemente era Bra, quien le envió un sinfín de emoticones y stickers felices por la respuesta que le había dado.
¿De qué podría disfrazarse? Estuvo pensativa sobre eso que no se dio cuenta al terminar de subir las escaleras de la presencia de su padre. Se disculpó con Gohan, pero éste le restó importancia. Sus facciones mostraban una indiscutible seriedad.
—¿Pasa algo, papá? —no era común para ella verlo en ese estado.
—Necesito que hablemos, Pan—se preguntó que querría decirle y juntos entraron a la habitación de la azabache.
—Bien, ¿qué sucede?
—Pan—Gohan buscaba las palabras para proseguir—sabes muy bien que no debes andar entrenando—ésta resopló.
—Si, lo sé bien papá. Todos ustedes me lo recalcan todos los días, gracias—sentía molestia de tanta presión sobre el tema.
—Entonces me debes una buena explicación, jovencita—Pan se mostró confusa con eso último—He estado pendiente de tu ki ya que sueles salir durante una hora todas las noches sin decirnos a donde y Videl ha estado muy preocupada, Pan—éste siguió afianzando la mesura en su mirada—y me percaté de que tu ki se desequilibra durante esa hora. No le he dicho nada de esto a tu madre, pero Pan si mis sospechas son ciertas… Digo, es un desequilibrio leve pero claramente…
—Pues estás equivocado papá—negó rotundamente ella—No estoy entrenando si es lo que tanto les angustia.
—Pan…—la seriedad se vio desplazada por la aflicción—dime la verdad, no me molestaré contigo.
—Eso dices cuando obviamente si te molestarás conmigo—farfulló la muchacha, indulgente hacia su padre. A pesar de molestarle, aceptó que Gohan no se iría hasta llegar al fondo de todo eso—Te diré la verdad. Pero necesito que me prometas que no se lo dirás a nadie.
El hombre, enajenado, pestañeó.
—De acuerdo. Te lo prometo.
Pan le contó todo, desde los acompañamientos al estudio con Bra, como de su repentino interés y las atenciones de Sheila. Le habló a Gohan de cosas que éste difícilmente entendía; solo comprendió un inédito brillo en los pozos negros de su pequeña. Era importante para ella.
—Entonces… estas aprendiendo ballet—resumió el medio saiyajin descolocado—vaya, de todas las cosas eso si que no me lo esperaba.
—Si… ni siquiera yo—se apenó ella al confesarlo. Gohan en tanto regresó de vuelta a la calidez que lo habituaba.
—Es bueno probar cosas nuevas—dijo—Ha de ser que te emocionas mucho cuando bailas.
—Supongo que sí.
—Solo trata de no sobreesforzarte—Gohan sacudió su cabello como de antaño, recibiendo una mirada de reproche pero Pan se guardó sus protestas.
—Si, si—acordó la chica. Contempló a su padre sesgada y prosiguió: —Gracias por entenderlo, papá.
—Lo que sea por mi pequeña—le guiñó un ojo a lo que la jovencita curvó los labios en una tímida sonrisilla. Dentro de la complicidad padre-hija, se inclinó de repente y rodeó a su padre entre sus brazos.
Cuando quería y dejaba de lado los libros, las notas y las ecuaciones, su padre la hacía sentirse realmente comprendida.
Posterior a la charla el tiempo hizo de las suyas cuando se tienen sinfín de ocupaciones: los estudios, las prácticas, el tiempo familiar y la vida social hicieron que dos semanas se sintiera como viaje en el tiempo. La fiesta de Halloween estaba a la vuelta de la esquina y todavía no estaba segura de que se disfrazaría.
Era un día inusual porque después de mucho insistir y rogar a Milk pudo acompañar en el entrenamiento a su abuela y a Uub; verlos era emocionante, aunque no tanto como ser partícipe de la contienda. Sin embargo, se recordaba que lo prioritario era su salud más que nada.
Y si se atrevía a dar si quiera una patada al aire su abuelito terminaría durmiendo con los tigres y el frío nocturno.
Uub y Gokú hacían un esfuerzo a metros de la chica Son en el aire para entrenar y al mismo tiempo entender las preocupaciones adolescentes sobre las que ésta parloteaba; cosas como de disfraces y eso que ellos no comprendían para nada. Pero, evidentemente, era importante para Pan.
—… Y necesito saber que ponerme porque nunca voy a una de esas fiestas y ya le dije a Bra que sí y si no voy jamás me lo perdonará—terminó ella de explicar y Gokú junto a su discípulo frenaron para descansar.
El saiyajin le restó importancia con un comentario sobrio e inocente de sus tantas ocurrencias:
—¿Y por qué no te disfrazas de Cell? Su aspecto era abominable si me lo preguntas—explicó un pensativo Gokú.
—No lo creo abuelito—era monstruoso pero no le gustaría lucir como un enemigo que además de todo había acabado con la vida de su amado abuelo en el pasado.
—Tienes razón, muy cucaracho.
—¿Qué hay de zombie? Ya sabes, un muerto viviente con el cuerpo podrido y sed de cerebros—el de la sugerencia ésta vez fue Uub y a Pan no le sentó mal.
—Vaya Uub no está mal—se emocionó la joven y añadió con sorna: —la cabeza si te sirve de algo.
—Ay Pan si serás…
Pan se despidió risueña de ellos; estaba a un parpadeo de la fiesta de Halloween. Con la idea de que hacérselas de zombie era lo ideal, lo más moderno y ventajoso como ocurrencia, le pidió ayuda a su madre y abuela con el arreglo. Milk no se mostró muy feliz de que su nieta utilizara prendas rotas y fuera despeinada por ahí: intentó convencerla de disfrazarse como una ninfa del bosque o "algo más acorde para una jovencita" pero Pan, firme en su decisión, se negó. Videl utilizó su maquillaje para hacerla ver más realista y le añadió avena que pintó para simular brotes infecciosos.
—Halloween, hmp—Milk bufó—no entiendo las aficiones de los jóvenes por verse tan horrible.
—Es un festejo divertido, suegra.
—Estos tiempos sí que no son lo mío.
La pequeña híbrida logró lo que quería, estaba satisfecha con el caótico resultado de verse como muerta viviente. Con jeans rotos, una camiseta también rota y con moretones y cortadas falsas emprendió su vuelo a la Corporación Capsula.
Algunos de los trabajadores dieron brincos al verla pensando que sería una persona en estado grave, hasta que veían a la azabache caminar y actuar con completa naturalidad. Una vez estuvo dentro del área que solo habitaba la familia Brief y allegados se halló con Bulma, quien saltó en asombro.
—¡Dios mío, Pan! —Chistó la mujer tomándola por los hombros para observarla minuciosamente—¿Pero que te ocurrió?
—¿Ocurrirme? Estoy bien, Bulma—dijo esta abrumada por el comportamiento de la mujer.
—¿Pan? —a sus oídos llego la voz de su amiga de toda la vida.
Pan se quedó muda al verle; esperaba ver a Bra como alguna momia o una novia desamparada con un vestido viejo, ya saben, cosas de Halloween, pero por el contrario su amiga inclusive menor que ella usaba un vestido negro y largo que se entreabría en medio luciendo sus pechos con provocación, unos cuernos y los labios pintados del mismo tono negro como la noche; el maquillaje de pestañas postizas y tonos violetas realzaba el azul de su mirar. Parecía toda una demoníaca y sensual aparición.
—Por Dendé, ¿pero qué estás usando?
—Eso debo preguntarte a ti—espetó Pan boquiabierta—¿Irás así? ¿Tu papá dejará que vayas así?
—Me ofende que te dejaran a ti venir así—agregó medio escandalizada le heredera—¿no vivos juntas Mean Girls, Pan? ¿No recuerdas la regla del disfraz de Halloween?
—Yo creo que te tomas muy en serio las películas.
—Y tú necesitas tomártelas más en serio—hastiada, Bra rodó los ojos—ven conmigo. No permitiré que cometas suicidio social.
La más joven la tomó por la muñeca y no demoró segundo alguna en llevarse a cuestas y trompicones a la hija de Gohan con destino a su nada modesta habitación. Su guardarropa que ocupaba todo un espacio amplio para solamente las prendas de vestir aguardaba por Pan; entre montañas de ropa nada barata, Bra buscó como posesa algo que luciera bien en su mejor amiga.
—No… no… esto no… ¡Ajá! ¡Lo tengo! —exclamó extrayendo un conjunto blanco y, pudo deducir la azabache por como parecía entre las manos de la chica, bastante pequeño.
A Pan le costó el mundo y el universo pestañear y dilucidar lo que su mejor amiga le mostraba con ojitos brillantes y desbordantes de emoción.
—¿Estás bromeando, cierto?
—Para nada.
—No voy a usar esa cosa.
A Bra no le asombró la reacia negación; inspiró antes preparada para demostrar quien era y su grato poder de convencimiento. Porque cuando quería algo, lo lograba. Y no tenía nada de malo jugar un poco a la manipulación con Pan porque a su criterio le estaba haciendo un favor enorme.
—Pan, por favor—hizo un pequeño puchero inspirando mentalmente la sarta a continuar—Yo sé que odias cualquier cosa femenina que puedas usar pero ¿podrías darle una oportunidad, por esta vez? No puedo seguir viendo como no aprovechas lucir lo que la naturaleza te ha dado eh—con manos en la cintura la señaló—¡mírate! ¿No quieres demostrar que eres sensual, por lo menos una vez? Cerrarle la bocota a todo el mundo… Trunks incluido.
Eso último bastó para zanjar el anzuelo perfecto. Sin más que decir, Pan le arrebató el pequeño disfraz de las manos y Bra pudo mostrar una sonrisa de satisfacción.
La de mirada ébano tal cual noche sin luna se encerró en el baño privado de la heredera, quitándose de inmediato los ropajes rotos. Aprovechó la ducha de su amiga y se quitó el maquillaje que hacía ver falsamente magullado su cuerpo, porque los cambios eran a veces necesarios, después de todo. Podía ser la chica más femenina del mundo si se lo proponía.
Fue raro para ella entrar en ese disfraz. Cuando hubo cubierto parte de su cuerpo bajo la ropa interior y batalló para ponerse aquello, suspiró rindiéndose y cedió a pedir la ayuda de la peliazul a regañadientes. Bra, gustosa, le ayudó a vestirse; medias de red, una falda de tela delgada pomposa y un corsé que apretó todo el torso de la híbrida haciéndola perder el arde y exclamar malas palabras al sentir el apretón saiyajin de Bra para ajustárselo. Ver a Bra casi chillar de felicidad le hizo saber que eso lucía como temía.
—Joder no puedo creer que realmente me puse esta cosa…
El disfraz cumplía el cometido de su amiga y no lucía sensual, no, sino como toda una bomba de sensualidad con eso puesto. Ni siquiera se reconoció: el corsé ajustaba sus pechos haciéndolos lucir más grandes de lo que eran y a su cintura más diminuta. La pomposa falda y las medias realzaban sus piernas y trasero. No había nada desapercibido.
—Aquí tienes—Bra le extendió unas botas de plataforma a juego.
—No puedo—movió la cabeza como posesa de un lado al otro—no puedo usar esto, si mis padres me ven así yo…
—Pan, ya lo tienes puesto. Ya es tarde para retractarse—La mirada contundente de la chica hizo saber que eso era ya un hecho.
Pan que todavía se veía como a una criatura sobrenatural a través del espejo se dejó maquillar y peinar por la contentísima Bra. El resultado al final fue irreconocible.
—Bien, angelito—se dirigió la peliazul a ella con una aureola falsa entre las manos—estamos listas.
"Dendé… ¿en qué me estoy metiendo?"
Bra insistió en ser neutrales y silenciosas al abandonar la corporación; bajo ningún concepto cierto saiyajin cascarrabias podía verlas con los disfraces puestos o el castigo que se les vendría encima no las dejaría salir por lo que les quedaba de juventud. Con la emocionante idea a cuestas en una y preocupación latente en la otra, se lanzaron por una ventana y volaron hasta un aerocoche desplegado por la peliazul.
Bra estaba lista para pisar a fondo el acelerador y salir disparada por las calles de la capital, pero un nada esperado individuo impidió tal cometido al flotar delante de ellas.
—Maldita sea—masculló la chica al volante.
—¿Bra? ¿Pan…? —Trunks, incrédulo, no estaba seguro de que se trataba de ellas de no ser porque las había visto volar y conocía a la perfección el KI de las chicas. Sobre todo, era imposible creer que esa era Son Pan.
—Muévete del camino Trunks—le dijo su hermana con cara de pocos amigos—no quiero arrollarte.
—¿Qué demonios dices? —Él se cruzó de brazos templado en su sitio—¿Piensan que las dejaré ir vestidas así? ¿Qué edad creen que tienen?
—La suficiente para no pedir tu consentimiento—bramó Bra apretando el volante entre sus manos—idiota—terminó por mascullar; entendía que si no hacía algo pronto su padre no tardaría en aparecer. Así que maniobró para retroceder y buscar alejarse del mayor.
Trunks no obstante no hizo nada una vez su hermana arrancó como una bala alejándose del lugar y de él. Se quedó prendado en los ébanos de su irreconocible amiga y el resto de la noche no pudo sacarse la última imagen de ella y el corsé blanco en toda la noche.
Una vez arribaron a la lujosa mansión fueron el enfoque de todas las miradas, en especial Pan, pues todos se preguntaban de quien se trataría la preciosa compañía de la siempre enigmática señorita Brief. Nadie imaginaba ni por asomo que era ella en verdad. Excepto por uno solo de los tantos invitados.
Recibieron muchas invitaciones por parte y parte de muchachos y hasta chicas con evidente interés en ellas. Bra, ya acostumbrada, aceptó a aquellos que lucían más apuestos bailando con unos cuantos.
Pan por el contrario era la timidez hecha persona y se escabullía de toda propuesta. Apretaba sus deditos meñiques entre si, no sabiendo que hacer ahí, pero comprobó con la mirada que todas las chicas cumplían con la normativa de los disfraces de Halloween, pues ninguna dejaba de lado la sensualidad en su vestir. Sintió que la vanidad la picaba cuando se comparó y concluyó en que era más sensual que la mayoría de ellas, pero culpó a su amiga de toda la vida por la elección. Finalmente algo de la fiesta atrajo toda su atención una vez dio con ello: la mesa repleta de todo tipo de aperitivos, llena de pastelillos, camarones, mini sándwiches y más.
Aprovechando el ajetreo de los jóvenes Pan allanó esa mesa sin decoro. Nadie la vería, pensaba, engulléndose de bandejas repletas mientras todos gritaban y bailaban a su alrededor. Solo unos pocos encargados del protocolo se percataron del hambre demoníaca del angelito y, por supuesto, aquella única persona que la reconocía.
—¿Pan? —La chica se giró para vérselas con quien le hablaba. La voz se le hizo muy familiar. En un principio no reconoció a esa persona por el disfraz de esqueleto fosforescente que llevaba puesto.
—¿Eh? ¿Q-Quién eres tú?
—Soy yo, soy Ben—contestó el hasta entonces desconocido hablando tan alto como pudo por encima del bullicio—¿quieres ir a un lugar más apartado?
Consideró negarse, pero no encontró una razón de peso para hacerlo. Siguió entonces al muchacho hasta un recodo de la mansión donde se alzaban bonitas fuentes de agua artesanales.
En el trayecto, Ben se encargó de tomar dos copas que unos protocolares le ofrecieron gentilmente. Una vez a solas con Pan, le ofreció una.
—No, gracias—dijo ella abrazándose a sí misma—no bebo—ante la contestación el joven rió secamente.
—¿Qué no bebes, dices? Por favor, Pan. Estás en una fiesta no en la iglesia.
La incitó de nueva cuenta y el poder de convencimiento fue lo suficiente para que la azabache, no muy segura, aceptara el trago.
Bastaron unos pocos más para que estuviera parloteando de buens gana y sin inseguridades de por medio con el chico, que entretenido la veía y ponía atención a las raras anécdotas de la chica sobre dragones que coincidían deseos y alienígenas con fuerza sobrenatural; dio por hecho que seguro era una amante de la ficción.
Ben no era tan aburrido en ese punto para Pan: olía bien y el verde de sus ojos era hilarante, su sonrisa grácil y contaba con una amabilidad singular para con ella. No era como Trunks, no había tanta testosterona en este chico como en su amigo claro, y, antes de saberlo terminó comparando a uno con el otro. Cuando dio de cuenta que estaba haciéndolo se sintió tremendamente estúpida y tuvo la tentativa de disculparse con Ben y dejarlo en paz, pero no contaba con que la cercanía era cada vez menor entre los dos; los labios rosáceos de él y la textura nada seca le hicieron sentirse sedienta.
No entendía que estaba pasando, pero su cuerpo se movió solo y fue ella quien acortó la cercanía entre los dos: los labios se juntaron y así permanecieron por tres segundos exactos. Fue simple y llano, pero lo suficiente para revolucionar un algo raro para Pan.
—¿Pan? —Entre tanto una muy preocupada peliazul que se había dejado llevar por el calor del festejo había recordado que su mejor amiga principiante en fiestas se hallaba allí y la buscaba como posesa—¡Pan! —Su preocupación fue tal que ya se hallaba plantada ante Ben y la azabache sin cerciorarse de haber interrumpido la privacidad. De cualquier modo, los dos estaban en perpetuo silencio—¿Te encuentras bien?
—Si—contestó la híbrida mirándola perpleja.
—Bien, siento haberte dejado sola… aunque ya cuentas con compañía—le echó una ojeada de arriba abajo al chico—¿Ben?
—Hola Bra.
—Quería justamente llevarme a Panny a la pista, ¿te nos unes?
—No, gracias. Estaré aquí un rato—el muchacho continuó en lo suyo y sacó un cigarrillo de entre sus bolsillo que prendió con soltura. Ese hecho hizo a Pan elevar ambas cejas—Hablamos después—concluyó echándole una mirada indescifrable a la hija de Gohan.
A Bra le supo a raro todo, pero ya interrogaría a su amiga al respecto. Sin premura, se encargó de llevarla consigo al bullicio dentro.
Pan se topaba obstruida en la escena con el chico del cigarro y su mente se la repitió en cámara lenta hasta que la música altamente dispuesta en la pista de baile le arrebató el nuevo recuerdo. Ahí, la heredera se movió tomándola de las manos y comenzando a dar vueltas con ella de un lado al otro.
—Sabes que no sé bailar—masculló la azabache por sobre el ruido a lo que su amiga se apresuró en refutar.
—No me importa. No eres la única—le hizo una señal con la cabeza hacia una pareja adorable que intentaba bailar con torpeza—tú solo relájate y sígueme.
Era una tonada movida de esas que implican giros repentinos y unos reflejos lo suficientemente funcionales para pisar de un lado al otro sin pisotear a tu pareja de baile. Pan, que tenía buenos reflejos desde que nació, poco a poco se dejó llevar por la alegre Bra y juntas bailaron y rieron llevadas por el arrestre generalizado de buena música y licor. En ese segundo eran las amigas de toda la vida, eran una con la otra un tornado rojo y azul que llenaban de vida cuanto tocaran. Bailaron hasta que se les cansaron los pies y el mareo las sublevó.
Con una respiración irregular –y conste que nadie le causaba ese efecto- la peliazul constantó que su amiga no era tan mala bebedora y sus pies eran lo suficientemente diestros para defenderse en una pista.
La madrugada siguió su curso y las chicas ya estaban sudorosas y acaloradas de tanto derroche energético con sus pies. Las bebidas surtieron efecto y, llegado a cierto punto, Bra hizo lo que hace una buena amiga y se encargó de sobar la espalda de Pan en el baño cuando las nauseas la llevaron al retrete. Le dio agua y la ayudo a levantar hasta el aerocoche.
Algunos adolescentes seguían festejando a lo grande y, unos, besándose con intensidad en los rincones anonadaron de nueva cuenta a una ahora ebria Pan y casi totalmente ebria Bra. Llegadas las cuatro de la madrugada el ente demoníaco decidió que era hora de regresar a su enorme hogar con el ángel. No estaba en sus mejores cabales, así que puso el piloto del aerocoche en automático y apuntó en el gps integrado el sitio destino.
El viento helado acarició sutilmente mechones negruzcos en la cara de Pan en la ventanilla; era bueno para despejar el mareo. Bra en el puesto del piloto poco a poco cedía a un inevitable sueño donde, rezaba inconscientemente, no aparecieran hombres comprometidos de pelo negro y ojos gentiles que le engullían el alma en un suspiro. Y Pan la veía con curiosidad, haciéndose muchas preguntas al mismo tiempo que contemplaba las estrellas en el alto firmamento.
La Capital del Oeste era una bruma silenciosa en la noche, muy diferente a lo que era durante el ajetreo diario.
—Eres una buena bailarina—las palabras nada esperadas de una soñolienta Bra la descolocaron—ojalá te gustara el ballet como a mí.
Pan estaba sin palabras, preguntándose el porqué Bra mencionaría aquello… ¿sabría algo? No, seguro fue una jugarreta del sueño. Si, eso se dijo la azabache, mirando con parsimonia y una media sonrisa a su amiga.
La había pasado tan bien.
¡Hola lectores! Esta nota de autor ya había sido escrita con anterioridad pero por fallas de la plataforma ni pude actualizarla y así mismo ni pude actualizar el capítulo ):
En este cap siento mucho love por Gohan y por Uub asies. Y bueno, nada, no sé, creo que no soy la primera y quizás tampoco la última en insmicuir a Trunks en una búsqueda empedernida de si mismo con crisis existenciales (? y no sé si se entienda el personaje porque es el que más me está costando justo ahora. Trunks es más complejo de lo que parece.
Presencia musical de Julieta Venegas y sus rolas viejitas y un poco de rock clásico xd
Y... quisiera tocar un punto por el que ustedes gente que le gusta el TruPan me podría querer matar y fue ese beso que no estaba planeado. De verdad yo no escribo XD lo hace la inspiración y de la nada creo un montón de cosas cuando pasa. No sé, es que es necesario para la trama y para Pan como personaje pasar por eso y pues si obvio también se mezcla a la relación que lleva con los hermanos Brief porque ellos son reactores pendientes a lo que acontece a la pequeña Son :) ¿qué opinan de ello?
Y nada, estoy de los nervios XD espero disfruten el capítulo y se encuentren muy bien. Tqm all my readers ;D
Se despide
MioSiriban
