Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball Super, Dragon Ball GT no me pertenecen. Uso sus personajes sin fines de lucro.

Capítulo siete: Wydarzenia

El heredero se mordió la lengua mil y una veces; estuvo a una mínima de acusar a su hermanita en su travesura de nivel mayor, claro, porque ya no se trataba de travesuras infantiles si no salidas mostrando piel de más. La imagen perturbadora y confusa para él no salía de su cabeza, en especial de la pequeña Pan - ¿era válido referirse a ella de ese modo?-. Le causaba aversión, ¿no? Le causaba impresión y no de la buena, pero, no obstante, sus pensamientos entremezclados estaban ahí: ¿qué impresión exacta tenía? Era imposible describirla, pero la desaprobación era lo más cercano a la estampa de esa imagen. Pan era muy pequeña, su hermana era muy pequeña. ¿Y si un imbécil quería propasarse con ellas por vestir así? Trunks no lo permitiría bajo ningún concepto.

Solo se contuvo de acusarlas por un par de motivos: el primero, que se ganaría el odio de las dos por hacerlo y el segundo y de mayor peso era que él ya era un hombre y no ningún niño como ellas, para hacer tal cosa. Después de pensarlo durante la mayor parte de la noche, optó por discutirlo luego con las jovencitas y poner mano dura a esas dos.

Como sospechó ellas llegaron en la cumbre de la madrugada y solo entonces sintió calma cuando percibió el KI de ambas. Las dejó ir a descansar, preguntándose en qué estado estarían; se asomó sigilosamente a través de la ventana y las contempló: estaban agotadas, sus trajes desarreglados. Apartó ideas ruidosas y sus ojos se prendieron de Pan, blanca, todo un ángel en apariencia. Si, podía negar todo, pero la belleza que sus ojos admiraban era incuestionable.

Fue el primero en despertar y su reciente mar de dudas sobre él mismo le hizo olvidar momentáneamente a las jovencitas híbridas, un tema de suma relevancia si quería evitar que se entregaran al libertinaje y tantas otras cosas podridas que había en el mundo. Había visto y vivido suficientes cosas para temer por su hermana y Pan.

Se dio una rápida ducha y bajó a tomar un desayuno apresurado, mientras en su smartphone revisaba páginas de venta de inmuebles. Se llenaba hasta el derrame la boca con cereal y leche juzgando con sus ojos los inmuebles: "¿Este, con vista al mar?" "¿Un pent-house o una casa apartada del ruido de la ciudad?" Los precios elevados no le interesaban, podía darse el lujo que deseara a fin de cuentas, invitar alguna chica y pasarla bien.

Los pasos de alguien se acercaban y eso lo alertó, pensando que se trataría de Vegeta o de su madre. Fingió estar revisando otra página para evitarse preguntas que no quería escuchar, pero se topó con la sorpresa de una ojerosa y agotada Pan.

—Pan, wow, luces horrible—apuntó a decir con naturalidad como obvia afirmación, que se ganó una fulminante mirada de su amiga.

—Tú y tu opinión se pueden ir a la mierda, Trunks—dijo esta, sirviéndose una taza enorme de café y frotándose las sienes con sus dedos.

—No deberías haber bebido tanto—agregó el muchacho poniendo su atención en la azabache y seguidamente lo invadió la curiosidad—Y, dime ¿cómo estuvo la fiesta? —No quería perderse los detalles si Pan había usado una vestimenta tan inusual, era seguro que los chicos habrían puestos sus ojos en ella.

Al escucharlo, la azabache enrojeció y casi metió la cara dentro de la taza de café, a lo que Trunks contrajo el ceño; ¿qué había ocurrido esa noche para que la nieta de Gokú se coloreara como un tomate?

—Estuvo bien.

—¿Bien, nada más bien? ¿No bailaste con nadie?

—¿Por qué te importa? —espetó esta, altanera como ella sola, pero sin abandonar el carmesí de sus mejillas, en parte por ira y en parte por vergüenza —No te incumbe lo que haya hecho o no.

Trunks reconocía que su amiga siempre tendría ese carácter de los mil demonios, pero conocía tanto a Pan que estaba seguro que algo había acontecido, aunque en su cabeza se negaba a congeniar la idea de Pan y un susodicho en situaciones poco decorosas. Si lo pensaba mínimamente, su KI se elevaría y quedaría en evidencia.

—Solo quiero saber si todo estuvo bien, ya sabes que hay muchos tipos que…

—Creí que yo era el tipo de chica en el que nadie se fijaría.

Trunks abrió y cerró la boca, parpadeando un poco difuso ante la orientación de la conversación.

—Oye, jamás dije algo como eso Pan—relució él, queriendo mantener la compostura; ella no lucía nada satisfecha con lo que decía. Estaba firme y seria.

—No, pero lo piensas, ¿no es verdad?

—Si lo que quieres escuchar es que no eres fea, pues no lo eres Pan, para nada.

—Pero no soy atractiva ¿verdad?

Trunks no supo que decir, las palabras tan directas de su amiga lo dejaban descolocado, además un paso en falso y terminaría crucificado ¿qué podría contestar a eso? ¿cómo pensaría algo sobre el atractivo de Pan sin terminar muerto? Una risa seca mermó de su garganta sin poder él evitarlo, a lo que Pan agudizó sus sentidos.

—¿De qué me hablas, Pan? —bufó el hombre, no encontrándole nada de sentido a la situación en la que se encontraba.

Pan entonces reconoció que esperaba una respuesta que no sabía cuál era, pero que no llegaría jamás.

—Olvídalo, me duele la cabeza—se terminó silenciosa la taza de café y dejó la cocina sin mediar más palabras con Trunks.

El heredero solo se quedó todavía más confundido de lo que estaba. Ni medianamente logró conseguir información, solo más dudas… Nunca pensó que le costaría tanto poder comprender a Pan.

"¿Qué diablos tiene en la cabeza?"

[…]

Después de largas horas de sueño reparador, Bra recibió el día con un bostezo perezoso; se estiró en su lado de la cama y contempló con monotonía el espacio de su habitación: a su lado, su mejor amiga dormitaba como un oso y la peli azul ni siquiera pensaba que esta había dejado el sitio horas atrás.

Lo primero que hizo fue ponerse de pie y sentarse frente a su peinadora, buscando sus cremas humectantes y aceites limpiadores y darle algo de cariño a su bello rostro, todavía con dejes de su increíble maquillaje de esa noche. Era un momento íntimo entre ella y la paz de ese momento, dejando de lado los ronquidos de su amiga.

Con delicadeza y paciencia comenzó a utilizar todo tipo de productos en su rostro, con objetos específicos para ello, uno por uno. En tanto esperaba el efecto de unas mascarillas revisó sus redes sociales y echó una ojeada a través del espejo a su amiga; era emocionante que a Pan le gustara alguien, solo esperaba que Ben no le rompiera el corazón o se las vería con ella.

Quería a Pan como a una hermana y no permitiría que nadie la dañara, por lo que pensó que era su responsabilidad encargarse de que todo marchara bien entre la azabache y Ben. Tenía si o si que cerciorarse de que el muchacho no tuviera malas intenciones, especialmente que no jugara con Pan. Así que tomando su teléfono buscó la cuenta personal de Ben y le envió un mensaje privado.

"Necesito hablar contigo"

Pulsó el inicio de la aplicación, abandonando el perfil de Ben y vio nuevo contenido de personalidades famosas y algunos amigos. Entonces, sus acuarelas azuladas se fijaron en que "Son Goten" había subido fotos recientes de hacía un par de horas y sin pensarlo mucho pulsó en la imagen del hombre. Imágenes de él y Pares plagaron su pantalla, donde la feliz pareja posaba sonriendo en diferentes fotos. Goten había escrito en la descripción "con la mejor compañía" y eso a ojos de Bra era adorable, le enternecía verlos juntos y se esforzaba por ignorar otras tantas sensaciones.

—Bra—al oír su nombre en boca de Pan se sobresaltó y casi deja caer el dispositivo. La había olvidado por completo.

Ocultó el teléfono del campo de visión de la otra y recordando también las mascarillas cedió a retirárselas poniendo atención en Pan.

—Despertaste, creí que volverías en sí mañana—dijo la peliazul con un poco de gracia, masajeando las áreas húmedas de su cara.

—Estoy muerta—masculló Pan con el rostro hundido en la almohada—Maldita fiesta.

—Si, claro. No me digas que no lo disfrutaste.

—Hmp—Bufó sentándose en el borde de la cama, pensó unos segundos y espetó a la princesa—¿Me veía bien?

—¿Estás jodiéndome, Pan? Estabas preciosa anoche, ni siquiera lo pongas en duda o no te lo perdonaré—contestó Bra girándose hacia ella con los brazos en jarra.

Pan contempló el suelo y acto seguido dijo lo más inesperado para Bra:

—Deberíamos repetirlo.

Bra no daba crédito a lo escuchado y era increíble, pero había sucedido. Una sonrisa enorme abarcó su rostro: su mejor amiga estaba cambiando y le gustaba.

—Sí, cuando hayas pasado la resaca.

[…]

Unos dedos acariciaban su cuerpo, relajándolo al instante, llevándolo a las nubes. Estaba completamente desnudo para ella, deseoso de que las caricias se intensificaran; las delicadas manos pasaban por su cuerpo, por sus amplios hombros donde dejó suaves besos de frambuesa. El cuerpo de ella era tan maravilloso… tan idílico.

Ella tomó un recipiente y de repente se hallaban en una especie de jacuzzi natural, disfrutando de la cercanía y admirándose, mientras con el recipiente le empapaba sus trabajados músculos. Con movimientos circulares, ella lavó su cabello: un aroma fresco inundaba el lugar y sosteniéndola contra él, Goten se dio a la tarea de besarla por todas partes.

—¿Te gusta esto, Goten?

Estaba poseso de ella cuando distinguió la voz, tan jovial e inconfundible.

—No puede ser—gimió adolorido—¿Por qué me haces esto?

Dejó los besos, alejó su cabeza de aquel cuerpo prohibido, pero no pudo soltarla. Se aferraba a ella, a su olor, a su cabello azulado y mágico.

Los labios rosados mostraron una sonrisa angelica y acercó su rostro de porcelana al de él.

—Porque ambos queremos esto, Goten. Tú quieres esto tanto como yo.

—No, no, no, Bra… esto es imposible, eres demasiado joven para mí… ¡Vegeta me mataría! Y Pares, ella…

—Ssshh no menciones a nadie más, o no te lo perdonaré—murmuró en su oído, atrayéndolo, envolviéndolo entre sus brazos contra su desnudez.

—No… No… No… Esto… Está mal.

"Está mal….

Está mal…

Está jodidamente mal…"

—¡BASTA! —Gritó con tanta voracidad que despertó del trance en su habitación, sudando con los mil demonios y con un obelisco entre las piernas—Carajo.

El azabache sintió tanto asco de él que se duchó estregándose la piel hasta dejarla roja.

"¿Por qué? ¿Por qué sueño estas cosas?"

Era seguro en tantas cosas y era la primera vez que sufría tanto sin comprender que le estaba pasando.

"¿Fue por pasar tanto tiempo con ella?"

Era inconcebible ver con esos ojos a la hija de Bulma, a una niña que había visto crecer.

Era un acto suicida tener semejantes fijaciones. No merecía el perdón. No iba a perdonarse aquello.

En el espejo reconoció a un hombre sucio que por más baños que tomara seguiría manchado por profanar a quien no debía, aunque fuera con la mente. Ni Pares, ni Bra merecían a un tipo tan asqueroso como él.

Y lo siguiente simplemente sucedió: uno de sus propios puños se estrelló contra un costado de la cara, atacando como si fuese un enemigo intergaláctico más y sin medir fuerzas se mandó directo al suelo. Al volver a verse en el espejo estaba sangrando todo amoratado y rompió en risas que se trasformaron en carcajadas.

Luego de reflexionar sentado en el sofá se dio cuenta que eso había sido una estupidez, ¿qué diría Pares cuando lo viera? ¿Qué excusa iba a inventar para ella?

Lo cierto es que rogaba a Dendé no volver a tener esos sueños insufribles, porque iba volverse loco.

No, definitivamente no estaba en condiciones de darle la cara a su amada… ¿Qué diría en el trabajo? Parecía que acababa de salir de una batalla en el torneo de las artes marciales y nuevamente se rió. Fue a por su teléfono y pulso en el contacto "bonita Pares" y también al refrigerador por un poco de hielo. Esperó por pocos minutos en la línea hasta que la vocecilla de su prometida de hizo oír.

—¿Hola? ¡Hey, Pares! Mi hermosa Pares, ¿cómo estás?

—Goten, mi amor, qué sorpresa ¿quieres que nos veamos antes hoy?

—Si, bueno—se llevó una mano a la nuca nerviosamente antes de proceder—La verdad me encantaría, mi linda Pares, pero… No me siento bien, creo que la comida de ayer fue muy pesada para mi estómago y lo mejor es que nos veamos en otra oportunidad.

—Oh…—Goten percibió la desilusión en la voz de ella y un picor de culpa lo invadió—Está bien, que te mejores ¿No necesitas nada?

—No, no te preocupes—insistió él sintiéndose todavía peor que antes—Yo me recuperaré rápido. Ah, eso espero…

—Goten si hay algo que necesites…

—Pares, bonita, en serio estaré bien.

—-… De acuerdo, reponte rápido ¿sí? Ya me estoy muriendo por verte.

—Nos vemos luego, preciosa.

Casi pudo gritar, en realidad odiaba tener que mentir. Ni siquiera estaba de acuerdo en hacerlo cuando niño hasta que Trunks lo manipulaba. Además acababa de mentirle a su futura esposa, así que si, era peor que la mismísima escoria, pero no estaba en condiciones de darle la cara cuando en sus fantasías se hallaba otra, que aparte estaba absolutamente prohibida.

Se quedó husmeando en internet por respuestas hasta que leyó en distintos foros que las personas en situaciones así confesaban sus pecados a los padres en las iglesias. La idea se le hizo tonta puesto que, si quería que Dios lo perdonara, podía ir a confesarse con Dendé… y eso se le hizo todavía más absurdo, ¿qué diría el namekiano de él? Era amigo de toda la familia y los guerreros Z, eso no era para nada una opción. Quizás el alivio estaba en ser escuchado… en situaciones normales, si la dama de sus sueños fuera cualquier otra, se desahogaría de ello conversándolo con su mejor amigo. Pero si Trunks escuchara semejante hecho lo haría pedazos en un soplo.

El padre era lo único que se le ocurría, quizás era una ventaja que se tratara de alguien que no lo conociera. Así que tomó un cubrebocas y unas gafas para disimular sus golpes y emprendió marcha a la iglesia más cercana.

Una vez en el santo espacio caminó con las manos en los bolsillos asegurándose que nadie lo viese y, un poco extrañado con lo que estaba haciendo, entró en el cubículo del confesionario. Pocos minutos después, escuchó como alguien se sentaba del otro lado. Inspiró hondo y procedió a hacer lo que había leído en los foros.

—Padre, he pecado.

—Hijo mío, cuéntame.

—Bueno—suspiró y tomó aire y fuerzas antes de seguir—Estoy comprometido con una mujer maravillosa, pero… He tenido sueños un poco… eh… íntimos con otra mujer.

—Ya veo ¿Y conoces personalmente a esa otra mujer?

—Si de hecho, me siento peor porque es la hermana menor de mi mejor amigo y en serio me siento horrible, no puedo ni darle la cara a mi prometida por lo que hice.

—Eres un buen muchacho por lo que puedo escuchar. Primero joven, arrepiéntete ante Dios por los pecados cometidos y pídeles perdón a ambas mujeres.

—¡¿Qué?! ¡Pero ellas no lo saben!

—Si son mujeres dignas de Dios ellas también lo perdonaran.

"Creo que habría sido mejor ir con Dendé…"

—Y en primer lugar, perdónate a ti mismo por lo que hiciste, ya que no fue con intención.

Eso último si le fue interesante de escuchar.

—No puedes conseguir el perdón de Dios si no te perdonas a ti mismo, hijo.

"Eso tiene sentido"

Pero, ¿era capaz de perdonarse?

—Gracias padre, realmente me ha ayudado hablarle como decían los internautas. Que esté muy bien.

Emprendió vuelo por los aires perdiendo las gafas y el cubrebocas y, sin ser consciente, había dejado al cura boquiabierto a un pie del cubículo.

Voló a un bosque apartado de la civilización y aterrizó cerca de un río, en cuyas aguas podía encontrarse a si mismo. Se cruzó de piernas sobre el pasto y se dejó envolver por el sonido de la naturaleza.

—Veamos si esto me ayuda… Pares… Bra…

[…]

Durante la tarde las híbridas miraron películas engulléndose de comida en la habitación de Bra, riéndose de algunas comedias y conversando brevemente sobre lo acontecido en la fiesta de Halloween y, si bien Bra se moría de ganas, se abstenía de tocar el tema acerca de Ben y la azabache.

Al acordarse del muchacho se acordó del mensaje que le había enviado con anterioridad y revisó nuevamente la mensajería privada esperando encontrar respuesta de él: bingo, ahí estaba.

"¿Conmigo? Wtf… está bien"

Bra tecleó rápidamente.

"Si, el lunes necesito que hablemos en el patio del instituto en el descanso. No faltes"

Unos simples mensajes no le darían la respuesta que requería, tenía que hacerse cara a cara si realmente quería conocer las intenciones del chico.

Pensó por breves momentos en sus citas con Ben, que tan solo habían sido dos sin casi nada de contacto de por medio. Él sin dudas era más del tipo para Pan, más relajado, sin muchas preocupaciones. Y lo que Bra quería era un hombre que diera todo por el todo por ella, ni más ni menos. Uno que fuese digno de una princesa saiyajin.

—Oye, ni siquiera estás prestando atención—apuntó a decir de repente Pan a lo que la peliazul escondió su teléfono—¿Nuevo novio?

—¿Qué dices? ¡Para nada! Los chicos son muy aburridos últimamente—fingió un bostezo y volvió a ver la película.

—Ni que lo digas.

—Tú no digas nada, si anoche no iba por ti habrías pasado toda la fiesta con Ben ¿o me equívoco? —Las mejillas de Pan tomaron un poco de color.

—Eres tan exagerada, no es el fin del mundo que hable con un muchacho.

—Un muchacho con el que ya has tenido una cita.

—¿Y qué con eso? —la azabache repentinamente se puso a la defensiva—¿De verdad soy tan bicho raro que salir con un chico es tan grave?

—Wow, wow, cálmate no dije nada de eso ¿qué te sucede?

—… Lo siento. Solo no quiero hablar de esto, realmente no importa.

—¿Realmente no sientes nada por Ben? Porque los vi muy cómodos anoche.

Pan se encogió de hombros.

—No es tan aburrido.

Era reconocer bastante de parte de Pan, así que en sus fueros internos Bra gritaba de la emoción.

El lunes en el descanso tal y como había acordado la peli azul se acercó a Ben que se hallaba entretenido bromeando con un grupo de muchachos. Una vez la heredera se acercó carraspeando para llamar su atención, los demás soltaron risas y silbidos insinuando que algo más ocurría entre los dos; Ben se molestó un poco, pero no les hizo mayor caso y se acercó a la chica.

—¿Querías hablarme? —el muchacho preguntó levantando una de sus cejas, mirando con un atisbo de desconfianza a la otra.

—Si—afirmó Bra, cruzándose de brazos y mostrando una expresión obstinada—Necesito que me digas que pretendes hacer con Pan.

—¿Qué? ¿Yo? —el chico se señaló a sí mismo algo desconcertado y seguidamente rió—¿Si sabes que ella fue la primera en acercarse a mí?

—¡Eso lo sé! —exclamó Bra que no quería mentiras ni burlas—Esto es serio para mí, te advierto que si te atreves a hacerle daño a Pan, te haré pedazos.

Y sin esperarlo el muchacho se aproximó a ella, poniéndola en guardia y nerviosa de pies a cabeza, con una sonrisa divertida y sin importarle cruzar el umbral de la privacidad.

—Ay, Bra, no me digas que estás celosa.

—¿Qué… Qué? ¡No! —lo empujó con una fuerza que lo asombró a Ben, pues no pensaba que la peliazul tuviera tal capacidad. Lo había enviado a varios metros de distancia—Eres de lo peor ¿así pretendes ser novio de Pan? ¿Coqueteándole a sus amigas?

La ira y frialdad compaginaban en la otra, que apretó los puños y sin ser consciente había elevado el nivel de su KI.

—Solo fue una broma, no estoy coqueteando contigo—admitió sinceramente Ben, con las alarmas encendidas pues presentía que no le convenía enfurecer a esa chica ricachona por algún motivo. De repente reparó en que le estaba temiendo a una chica… así como antes le temía a Pan.

"¿Qué te pasa, Ben? ¿Acaso eres un marica?"

—No tengo malas intenciones con tu amiga—explicó el muchacho intentando no ceder a los nervios—Pero si tanto te molesta dile a ella que no se acerque a mí. Si es por lo de la fiesta, ella fue quien me besó.

Bra se quedó helada.

"Que Pan… Que Pan…"

—¡¿Qué Pan te besó?!

Bra estaba más que dispuesta a continuar hasta el fondo con ese interrogatorio, pero el sonido de la campana del instituto salvó apenas a Ben, quien no dudó en abandonar la escena.

—¡Ven aquí, maldito insecto! —al decir eso último se llevó las manos a la boca, horrorizada con las influencias lingüísticas que deslumbraba por su padre—Carajo, ¿cómo es que Pan no me dijo de esto?

Es que la anonadaba enterarse de cuanto había cambiado la pequeña Son para atreverse a algo así, hasta había llegado a dudar que a Pan le atrajeran los chicos. Pero gracias a Dendé todo había sido cuestión de tiempo.

"Quizás no entrenar la está ayudando después de todo"

Sin embargo, no la perdonaría por no haberle contado de ese beso, fuera ella la precursora del mismo o no.

[…]

Pan había realizado sus calentamientos habituales antes de comenzar a bailar, bajo las instrucciones de la afamada maestra de Bra, Sheila la estudiaba en que hiciera correctamente y la corregía de movimientos forzados; Sheila reconocía que su nueva estudiante era habilidosa, pero también algo brusca y desentonada. Era como un hermoso instrumento que necesitaba ser afinado.

Y bien que debía ser afinado… se pensó, viendo esa ropa holgada de color anaranjado.

—Bra, no acataste lo que te dije de la ropa—puntualizó con seriedad la maestra—Si no te tomas esto en serio, me temo que no serás una bailarina de mi estudio.

Pan se paralizó al escucharle.

—Señorita Aliehs, no puedo vestirme como las demás, para mí es mucho más cómodo vestirme de este modo—dijo la azabache casi en un ruego hacia la dama.

—Pero por el amor de Dios, niña, solo es ropa ¿o es que crees que en las presentaciones que haremos irás así al escenario?

—Yo… eh… ¿qué tiene de malo? —cuestionó con un deje de altanería y recibió una reprimenda bien sonada.

—¡Son Pan, o cambias tu vestuario o vete olvidándote de que te instruiré!

Un "está bien" entre dientes se escuchó de la boca de Pan y Sheila ignoró ese pesado episodio para continuar la clase privada. Al finalizar, Pan se despidió entre pensativa y desanimada y pagó la mensualidad cubierta por ese entonces con el dinero que le había pedido a su abuelo Satán unos días atrás.

Para ella, Sheila exageraba al condicionarla de esa manera, como si la ropa midiera su talento. Era igual que en la escuela y esos códigos malditos de vestimenta eran de lo peor. Pero a final de cuentas era un hecho: o aceptaba o renunciaba al ballet.

Desplomada sobre su cama, ojeaba incesantemente su teléfono, sobrepesando encima del contacto que rezaba el nombre: "Bra". Claro que Bra era la persona idónea para echarle una mano con eso, pero recordó que la maestra le había pedido guardar en secreto su formación como bailarina… Así que se deslizó hasta la letra "u" y reparó en Uub, que poco o nada sabía de esas cosas… Entonces, deslizó su dedo una vez más, esta vez en búsqueda de un nombre por la letra "T"

—¿Hola? —la voz grave bien conocida de él no tardó en contestar.

Y Pan antes de proceder a hablar de su problemilla, suspiró.

—Hey, Troncos—dijo a modo de broma—¿Cómo estás?

—¿Pan? —Trunks se extrañó por la cordialidad de la joven—Eh… Estoy bien, si ¿Qué hay de ti?

—Bien… —y otro suspiro enfatizó, dándose por vencida—No, realmente estoy jodida Trunks.

—¿Problemas con algebra otra vez?

—Peor.

El peli lila esperaba pacientemente a la noticia desgarradora con la que Pan lo atacaría, pero solo percibía una angustia dramática a través de la línea.

—Adivino, ¿tiene que ver con el ballet? —Y otro suspiro cansino.

—¡Si! —exclamó una frustrada Pan, que todavía se negaba a lo que iba a hacer—La maestra me ordenó, escucha bien, me EXIGIÓ que me compre ropa de prácticas normal.

—No me digas que vas a esas clases con tu ropa de entrenamiento—solo bastó el silencio del otro lado para confirmarlo—Ay Pan ¿es en serio?

—No me fastidies, idiota—bramó ella a la defensiva—Necesito ir de compras, Trunks… Yo… Ash, bueno ¿podrías venir conmigo?

—¿Yo? No lo sé, Pan ¿Por qué no se lo pides a Bra?

—Ella no sabe que estoy viendo clases.

Eso fue todavía más raro para Trunks.

—¿Cómo que ella no sabe? Creí que estabas yendo al mismo estudio.

—Lo estoy, pero de momento son clases privadas. Solo hasta que esté lista para participar junto con Bra y las demás chicas.

—Ya veo—Trunks le restó importancia—está bien Pan, si es importante para ti puedo acompañarte.

Pan sintió tanto alivio que sonrió.

—Gracias Trunks, te llamaré cuando salga de la escuela.

—De acuerdo, nos vemos entonces.

Y cortaron.

Pan solo esperaba que al tonto del heredero Brief no se riera de ella. Aún así lo más importante era que si contaba con él a pesar de las risas y las bromas. Ya haría que la tomara en serio tarde o temprano, cuando fuera más poderosa que él.

Se levantó de la cama iluminada por luces tenues en la habitación y se acercó a un espejo de pared en el que pocas veces solía observarse: allí, se acordó de su versión disfrazada de ángel sensual, de lo diferente que lucía y que, al final, no le había sentado para nada mal. Mínimamente tuvo una probada de como era tener la atención de todos sin que fuera por su capacidad guerrera y amenazante.

Lo cierto era que, si quería, podía. Si, podía ser una chica sexy y hermosa, dejarlos a todos babeando por ella.

Aunque ese no era su fin ni remotamente. Pero una que otra vez no estaba mal…

Vio su cuerpo, sus ropas y el armario que las contenía. Entonces reflexionó que había usado muchas de esas prendas durante años, que algunas ya estaban desgastadas y no eran igual de cómodas. Sin dudar otro minuto más, buscó toda ropa que no habituaba a usar hace mucho y aquella con la que ya no estaba tan cómoda.

Los cambios eran necesarios.

Al día siguiente coincidió en un bloque libre con Bra, extrañamente la peliazul no le había escrito y entre tantas cosas Pan también había olvidado hacerlo. La azabache leyó en la actitud y austeridad de la hija de Vegeta que estaba molesta con ella.

—Bra—la nombró como saludo—¿Cómo va todo? Se me olvidó escribirte ayer. Tu KI se elevó durante la mañana ¿Pasó algo?

—¿Pasar? Oh no, Panny, solo me enteré de algo que mi mejor amiga me estuvo ocultando todo este tiempo—La azabache se alarmó, su secreto bailarín se había venido abajo…

—Oye Bra, en serio iba a decírtelo en el momento oportuno, cuando…

—¿Cuándo qué, Pan? —interrumpió realmente ofendida la Brief—Ya sé que eres reservada, pero por Dendé era tu primer beso, no puedo creer que supe por otra persona antes que por ti.

Pan pestañeó procesando ese palabrerío. Por poco y metía la pata.

—En serio, que poco estima me debes tener para no confiarme lo que pasó—espetó fingiendo estar muy dolida la peliazul, pero la chica Son se creyó el teatro armado—¿Y así somos mejores amiga?

—Uh… es que yo… La verdad bebí tanto que no recordaba eso—era verdad, Pan no había pensado en aquello, había dado su primer beso y a duras penas recordaba con quien—¿Cómo lo supiste?

—Dígamos que tuve una pequeñita charla con Ben—contestó la aludida, rodando los ojos con una sonrisa de picardía—Y fuiste tú la atrevida, eh quien lo diría…

—Hmp, solo no fue la gran cosa—Pan se rió rascándose la nuca al modo habitual de los Son—No sé ni como pasó Bra, solo pasó.

—¡No seas aburrida! Sé que te gusta Ben y es bastante obvio, es un chico guapo. Sabía que no iba a despegar los ojos de ti cuando te viera tan deslumbrante—dijo con orgullo la más joven—Y ya está advertido de que no lo dejaré dañarte.

A Pan no le quitaba el sueño el muchacho, pero si estaba descubriendo nuevas sensaciones y experiencias debido a lo sucedido. Quizás por querer descubrir más lo seguiría viendo, pues si el beso no se había sentido como estar en las nubes o en las estrellas como lo pintaban las películas, no había resultado desagradable.

Y por otra parte, Pan pudo respirar al cerciorarse que Bra seguía sin tener ninguna idea de sus clases de ballet. Aún no sabía cuándo ni cómo abordaría el tema con ella, siendo la reina exclusiva del drama.

—¿Quieres ir conmigo a la Waffleria del campus? Te juro que me muero de hambre—Pan mostró una risita al oír a Bra.

—Estoy segura que terminarán felices de que tu hambre te lleve allá—Cuando Bra decía estar hambrienta era capaz de generarle a un restaurant las ventas de una semana entera.

La heredera hizo un puchero.

[…]

Trunks se había vestido con ropa fresca y ligera, pues era un día soleado, aunque una brisa fresca pasease por las calles de la Capital. En su teléfono, ojeaba páginas de viviendas sin decidirse por la indicada aún. Unos shorts de pana y un sweater azul marino, con unos tenis blancos que contrastaban los colores. Pensó en usar unas gafas, pero desechó la idea.

Se hallaba en el frente de su hogar y desplegó una de sus cápsulas de aerocoches; le gustaba volar, pero por esta ocasión optó por un medio de transporte, para ir de manera más sutil. Además, iría junto a Pan al centro comercial, así que tratándose de un espacio habitualmente abarrotado de gentíos no era muy prudente volar cerca de allí. Estaba de más intrigado por la extraña salida con su amiga, puesto que las conductas de Pan lo hacían desconocerla… ¿Estaba acaso cambiando? No pensó que a Pan le gustaría disciplinarse como Bra, ni menos ir de compras voluntariamente. Aunque, reflexionándolo, se trataba de una exigencia de la maestra de ella. No, la azabache seguía siendo la de siempre, claro que sí.

Condujo por las calles con gran habilidad, él mismo se había encargado del diseño y las pruebas del aerocoche en una colección de pocos meses atrás. La dinámica y ligereza del vehículo lo había fascinado y aprovechaba a conducirlo en salidas no laborales.

Pan le había dicho en un mensaje que se encontraba en la mansión de su abuelo Satán, así que fue hasta el lugar y no se tomó demasiado tiempo. Parqueó justo en el frente y se bajó de un salto, entonces, formó un espacio entre sus manos a la altura de su boca y exclamó con fuerza:

—¡Pan de quesoooo!

La nieta de Satán no tardó en aparecer roja hasta la cabeza, con una expresión entremezclada de vergüenza y rabia, lista para gritonear al heredero de cabellos lilas.

—¡¿Qué no puedes tocar al timbre como una persona normal, o llamar?! —Le gritó esta a lo que Trunks rió y sudó frío.

—¡Hey, Trunks! —Por la puerta de la que había salido la azabache, apareció el abuelo materno de esta; pocos cabellos quedaban de su oscuro afro, pero permanecía su conocido semblante—Muchacho cuanto tiempo sin verte ¿cómo has estado?

—¿Cómo le va Mr. Satán? —Trunks se acercó a saludarlo, le tenía aprecio y lo respetaba.

—Todo bien, claro que si—contestó el sujeto—Pero que belleza de aerocoche que cargas hoy, iba a comprar justo este el otro día, pero estaban agotados.

—Si, fue el mayor éxito de la colección del verano pasado. Si gusta puedo conseguirle alguno.

—¿De verdad? —los ojos del sujeto se iluminaron como focos y el peli lila asintió—¡Ay, Trunks, gracias! Gracias, muchas gracias—sin reparar en el espacio personal, el "Hombre más fuerte de la Tierra" estrechó su mano con una del Brief, zarandeándola de arriba hacia abajo consecutivas veces. Trunks solo exaltó sus ojos con una risilla nerviosa por el actuar de Mr. Satán.

Lo salvó un bocinazo voraz del aerocoche, obra de una impaciente Pan ya subida al vehículo.

—¡Vamos, Trunks, no tenemos todo el día! —exclamó la chica, cruzándose de brazos y fulminando al aludido y a su propio abuelo con la mirada.

—Bien, me temo que debo despedirme—dijo con amabilidad el chico haciendo un gesto hacia Mr. Satán para luego subirse del lado del chófer.

—Si, por supuesto. Esperaré por el aerocoche entonces—zanjó el mayor, guiñando un ojo antes de elevar los brazos y bajarlos a modo de despedida—¡Cuida de mi nieta, Trunks! ¡Y tú sé más paciente Pan!

Salieron del sitio con una pisada del acelerador y ya en destino Pan sintonizó el estéreo del aerocoche buscando una canción de su agrado: su elección, una movida canción de rock que la inspiraba a mover su cabeza y bailar desde su asiento. Trunks la miraba de reojo y una inevitable sonrisa surcó entre sus labios viendo a la chica actuar de esa manera. Si, Pan no había cambiado.

O quizás si un poco, determinó él al notar sus labios con un tenue tono rojizo y delineador en sus ojos.

—¿Qué tanto me ves? —espetó Pan bajando el volumen y enfrentando al otro.

—No lo sé, solo pensaba que te estás comportando diferente últimamente—dijo con los ojos puestos de nuevo en la vía—¿Desde cuándo te maquillas?

Pan se puso nerviosa de inmediato, pues no esperaba que su amigo advirtiera el detalle.

—Bra me regaló maquillaje y solo lo hago a veces—respondió la chica volviéndose en su puesto y trató de ignorar al empresario observando a las personas y los objetos que sus ojos encontraban. En realidad, había mentido ligeramente, puesto que se había deshecho del maquillaje que Bra le daba años atrás y al saberlo su amiga desistió de esos obsequios. Había hurgado entre las cosas de su madre cuando esta se fue a trabajar y terminó usando un poco de su maquillaje.

A Trunks se le hacía demasiado curioso. No era un cambio grande, pero era un cambio.

Al menos sus atuendos seguían siendo de tipo deportivos y holgados.

Una vez llegaron, devolvió el aerocoche a su cápsula y se lo guardó en los bolsillos, dejando sus manos en estos como gesto despreocupado. Pan se fue directo a la entrada del "East Mall" y Trunks tuvo que apurar el paso para no perderla de vista, aquello le molestaba un poco porque parecía haberse olvidado de que fue al lugar con él.

La alcanzó cuando ella se quedó de pie mirando los pisos superiores desde el centro del lugar.

—¿A dónde vamos? —la pregunta lo aturdió brevemente.

—¿Me preguntas a mí? Si fuiste tú la que quería venir, de que hablas Pan—espetó con obviedad en el tono y al fijarse en el rostro de la más joven vio su preocupación, a lo que se proscribió.

—No sé dónde pueda comprar ropa más… adecuada—"femenina" quiso decir y odió su traicionera memoria por no acordarse de las tiendas preferidas de Bra.

Trunks pensó llevándose una mano al mentón y rememorando las tiendas del lugar. Tenía al menos un año sin ir con su hermana de compras y todavía más tiempo sin llevar a alguna de sus conquistas a comprar algo que no fuera lencería… Y claro que no iba a llevar a Pan a esa tienda.

—Caminemos, seguro que encontramos donde—sugirió dirigiéndose a las escaleras eléctricas más próximas—¿qué clase de ropa te pidió tu maestra?

Pan se encogió de hombros.

—Una que fuera aceptable—masculló la azabache rodando los ojos—¿Nunca has llevado a tus novias de compras?

—Oye, lo dices como si fuese un Don Juan.

—Las páginas de chismes que leen mis compañeras dicen que lo eres—absolvió a decir la azabache—Ay, por favor, sé que has tenido muchas novias. Te he escuchado hablarlo con mi tío.

—Si que eres una chica chismosa, Pan—resolvió a decir él cruzándose de brazos—La verdad que hace mucho no llevo a nadie de compras, ni siquiera a mi mamá o a Bra.

Un silencio que fue breve le siguió a esa última revelación, pero Pan no tardó en romperlo.

—Pues que pésimo servicio.

—¡Oye!

Las tiendas desfilaron ante ellos: de dulces, de videojuegos, de nutrición… La de ropa interior apareció un poco más adelante y los ojos de Trunks casi se le salen de la cara cuando Pan fue acercándose a esta.

"¿Acaso está loca? No esperará que entre con ella ahí, la gente pensará que soy un degenerado"

Respiró de nuevo una vez que la chica simplemente siguió de largo.

Trunks reflexionó un poco y sopesó en los atuendos de su hermana, generalmente en las tiendas de deportes había visualizado unos parecidos.

—Pan, ¿por qué no vamos a Adiras?

A la joven se le iluminó la mirada, esa tienda si le gustaba. Especialmente por sus tenis.

—Por fin usas la cabezota.

—"Pir fin isis li cibiziti".

Odiosamente y siguiendo el juego ella le sacó la lengua y él se lo devolvió. Se tentaron de seguir haciéndose caras uno al otro, pero los dos al mismo tiempo recordaron que estaban bastante grandes para esas tonterías. Cuando estaban juntos sin dudas se comportaban como niños.

Fue raro para Pan ir a la sección femenina, porque en realidad solía buscarse la ropa en la misma sección masculina. Había unos bra deportivos que en la vida se imaginó usar, pero ya no los miraba con rechazo si no con curiosidad. Eso dejó boquiabierto a Trunks viéndola elegir de tales prendas.

La vendedora de turno estaba asombrada de ver a la muchacha añadir ropa a su bolsa sin detenerse, esperaba que en verdad Pan se llevara por lo menos la mitad de todo eso.

Luego de la estupefacción, Trunks se fue acostumbrado al momento idílico y se acercó a mirar junto a Pan después de haber escogido un par de pantalones deportivos para él. Buscó entre los atuendos y encontró un conjunto rojo con bra deportivo y falda shorts con mallas, de inmediato se imaginó a la chica usando aquello.

—¿Qué opinas de este ?

—Hmm… Me gusta, añádelo.

Poco rato después Pan se aburrió del resto de la ropa y se fue con la vendedora a los vestidores, con Trunks siguiéndolas. La vendedora aprovechaba los instantes de distracción de los dos para ojear al apuesto heredero, estaba tan embelesada que terminó chocando con una de las paredes.

—Oye, ¿estás bien? —Trunks y Pan se acercaron para ayudarla. La chica había quedado algo aturdida con el impacto.

La siguiente media hora fue de elección y descarte. El peli lila agradeció que hubieran espacios para sentarse dentro de los vestidores, porque les tomaría tiempo.

Terminó cumpliendo su función bien. Demasiado bien, pensaría Pan.

—¿Que opinas? —La azabache salió mostrándose con una blusa ceñida de mangas cortas de color violeta y unos leggins ajustados de tono gris. Trunks la evaluó de arriba abajo.

—Me gusta la blusa, pero los leggins… no lucen tan bien.

Pan asintió y regresó al vestidor, acatando las opiniones de su amigo.

Desde su posición a la espera, la vendedora miraba la escena enternecida, preguntándose si el destino le daría la oportunidad de vivir un momento como ese con alguien especial.

—No, ese no te favorece Pan. Te hace ver gorda—opinó de un conjunto color verde manzana.

—¡¿Cómo que gorda?! —casi gritó y al instante se arrepintió porque se escuchó a sí misma como si fuera su abuelita Milk o su madre. Sin decir más nada se ocultó de nuevo en el vestidor y se deshizo del traje poco favorecedor.

En su tarea, Pan no se aseguró de que haber cerrado bien la puerta y esta se entreabrió. Trunks se inmediato giró su cabeza a donde no pudiera ver a la joven, sin embargo, sus ojos captaron algo de la piel expuesta de su amiga.

Solo esperaba olvidar esa breve imagen mental.

Después de un rato, ya la elección estaba hecha y los híbridos fueron a la caja de pago, en donde Pan sacó de sus bolsillos una tarjeta de crédito que su abuelo Satán le dio antes de dejar su mansión. Cuando el vestido rojo estuvo a punto de ser registrado por el cobrador, Trunks se interpuso.

—Ese no, por favor.

—¿Qué? Pero Trunks, creí que ese se veía bien—Pan no entendió el actuar de su amigo, pero se quedó boquiabierta al segundo.

—Pagaré ese conjunto con estos pantalones—Trunks hizo acaso omiso a lo que dijo Pan y sin pensarlo pagó con su efectivo. En tanto lo hacía, conectó su mirada con la de ella—Consideralo un regalo de mi parte, después de todo fui yo quien lo escogió. —Las mejillas de Pan se tornaron carmesí.

Y la vendedora que había visto todo suspiraba con la mágica situación.

Una vez con las bolsas de compras dentro de una cápsula, los descendientes saiyajin dejaron la tienda y a sus trabajadores felices con el gasto hecho. La vendedora que los acompañó los despidió amablemente en la salida del lugar.

—Hasta luego, vuelvan pronto—dijo la muchacha—Ay, ojalá Kamisama me diera la oportunidad de tener un novio como el de esa chica.

Trunks y Pan se congelaron al oír las palabras de la chica y se miraron de reojo. Sin mediar palabras, abrieron una distancia entre el espacio que los separaba y se fueron fingiendo no conocerse, con sus rostros colorados.

"¿Qué demonios? ¿Cómo pueden pensar que soy novio de Pan?"

"¿Novio? ¿Dijo novio? ¿Se refería a Trunks…? ¡Ay, no puede ser! ¡Ew!"

Luego de la incomodidad surgida volvieron a interactuar haciendo lo posible por ignorar lo que había pasado. Fue él, que recordándose que era un hombre adulto y eso había sido una completa banalidad, rompió el silencio. Se dio fuerzas pensando que no era nada del otro mundo, pues en una ocasión en que salió con su mamá también habían pensado lo mismo. No era nada grave.

—¿Quieres un helado? —Ella asintió. Sabía que Pan no se iba a negar.

Trunks ordenó los favoritos de la azabache sin ni siquiera preguntárselos, ya los conocía al pie de la letra: chocolate y crema de galletas. Él se pidió uno de naranja y pistachos y se sentaron en una banca a degustarlos. A Pan el gesto la alegró, solo los hermanos Brief sabían de sus sabores preferidos… y sus padres, claro.

—Yo…—ella no sabía cómo debía dirigirse a él pero no iba a quedarse callada. —Quiero darte las gracias, Trunks. Por venir conmigo y… solo gracias. —Trunks le sonrió con calidez, de esa que ablandaba corazones—Eres un excelente compañero de compras.

—No tienes que agradecer y no digas eso o Bra nos matará—espetó él—sabes que te aprecio, pan de queso.

—Bah, nunca cambias—siempre se mostraba enfadada por ese apodo ridículo, aunque en verdad no lo estuviera—oye ¿qué tal si vamos a los juegos?

—¿Nosotros? Por favor, Pan, soy muy viejo para esas cosas.

—No seas aburrido—insistió ella mirándolo con reproche—Ibas con mi tío siempre.

—Si, cuando tenía tu edad—explicó él maniobrando para evitarlo, pero la azabache era persistente y sabía como tocar su fibra.

—Te da miedo que te gane ¿cierto, cobarde?

—Pan… No me retes—bramó el otro fingiendo estoicidad, pero vamos que se conocían perfectamente.

—Es que ya estás oxidado, abuelo. Admítelo, perdiste el toque.

Oh si, eso bastó. En un pestañeo estaban compitiendo sobre una máquina de baile con la velocidad extrema y un tumulto de personas impresionadas con la rapidez sobrehumana de los dos. Repitieron varias rondas hasta sudar e iban bastante igualados.

—¡Te ganaré, Trunks! Tú mismo lo dijiste, estás muy viejo para esto.

—¡Ja! Ni lo sueñes Pan—espetó sin dejar de moverse él, dando saltos, izquierda, derecha, arriba, abajo…

Y por una pequeña diferencia él ganó.

Le mostró una expresión de satisfacción y provocación a la adolescente, que refunfuñaba cruzada de brazos fulminándolo con su mirar. Pan que nunca se rendía fácilmente atacó con todas sus cruces.

—Pido la revancha—la multitud soltó un "ohh" echándole leña al fuego. —Y esta vez apostaremos—Con tantos espectadores Trunks no podía negarse.

—Bien, Pan y en el remoto caso de que ganes ¿Qué es lo que quieres?

Pan no se lo pensó demasiado.

—El aerocoche con el que vinimos hoy.

Era uno de los preferidos de Trunks, así que no era una pérdida tan simple.

—Trato hecho—acordó el chico y la gente gritó emocionada—Y si yo gano, me dirás con lujo de detalles que pasó la noche de Halloween—Pan se mostró nerviosa y dudosa de aceptar, pero la gente la empujaba a hacerlo.

—Bien. De todos modos, perderás.

La batalla dio comienzo e incluso algunos trabajadores del establecimiento se acercaron impresionados por las habilidades de los dos contendientes en un nivel nunca antes visto. Fue aguerrido, iban coordinados en seguir las flechas indicativas en la pantalla y la diferencia de puntos iba a favor de Trunks.

La pequeña diferencia hizo que la azabache se lo tomara en serio y en la recta final de la canción se concentró en ser mucho más rápida que el de cabellos lilas. Ninguno de los dos quería dar su brazo a torcer, pero en definitiva Pan por nada del mundo iba a confesarle lo ocurrido aquella noche al heredero.

Así que, por una mínima diferencia, ella ganó.

La multitud finalmente se dispersó después de que el hombre le entregara la cápsula a regañadientes a la chica. Victoriosa, Pan hizo un pequeño festejo bajo las narices del perdedor y agotados por la contienda dejaron el sitio.

—Más te vale que lo cuides—dijo él, recriminándose en sus adentros por haberse confiado. Al final, Pan lo había impresionado… Quizás si estaba un poco viejo.

—Lo haré ¿O acaso no confías en mí?

—Mi madre te regaló un aerocoche hace cuatro años y sé perfectamente que lo perdiste, tonta—Pan infló sus mofetes a protesta.

—Estaba muy joven todavía—se excusó ella, encogiéndose de hombros.

—Si, claro—Trunks sabía que su amiga no tenía remedio.

—Bien, me tengo que ir. La abuela Milk se pondrá insoportable si no llego para la cena.

—Vale, saludos a tu familia—dijo él, con un ademán de su mano la despidió luego de darle la cápsula con las compras.

Él se quedó otro rato sentado en una de las bancas, viendo a la chica azabache desaparecer entre las masas. Con Pan al menos nunca se aburría, ella era única en todos los sentidos por hacerle olvidar por un momento la persona que era. Estaba distraído con sus cavilaciones que no se dio cuenta de que una figua femenina se sentó a su lado.

—Hola—alzó la vista para encontrarse con alguien que había conocido muy bien… demasiado, a decir verdad. Se alejó de ella de un salto, no daba crédito a lo que veía—¿Qué te sucede? ¿Viste un fantasma?

—Mai…

Él musitó y efectivamente, si, había visto un fantasma…

[…]

Pan no se contuvo y desplegó el bonito aerocoche que había ganado justamente, perdiéndose a las afueras y disfrutando del viento que desordenaba su cabello efusivamente. Todo había salido de maravilla para ella, una suerte que no estuviera sola en todo esto y mal que bien que Trunks la apoyara.

Al llegar a su hogar en la montaña Paoz fue recibida por su abuelo Gokú, que tomaba un baño como solía hacerlo desde tanto tiempo atrás, en una caneca de madera con agua caliente a la intemperie. Pan lo saludó a la distancia, sin acercarse puesto que lo último que quería era ver al saiyajin sin prenda alguna encima.

Entró a su hogar y se encontró a sus padres moviendo de sitio algunos muebles de la sala de estar. Tenía un ligero malestar en su vientre, que no se presentaba desde semanas así que en lugar de ir a ayudarlos prefirió irse derechita a su habitación.

Se hizo un ovillo en la cama, buscando el calor de las sábanas y tratando de ignorar aquel malestar. Recordó algunos medicamentos recetados por su médico y entre sus cajones buscó aquellos olvidados frascos…

Era increíble que estuvo a punto de perder contra Trunks y ni loca estaba dispuesta a pagar el precio por perder. Lo último que quería era a otra persona enterada de lo sucedido con Ben y mucho menos Trunks.

Pan volvió a pensar en el beso nocturno y escueto, en lo novedoso y abrumante del momento… Pero, en sus fueros internos no había un sentimiento indescriptible por la hazaña: de hecho, se sentía algo estafada. No había ninguna magia increíble por el contacto, se atrevía a pensar que era realmente aburrido.

—¿Pan? —Poco después, la voz de su madre se escuchó a través del lado de la puerta.

"Ahora no"

—Hija, ¿está todo bien?

—¡Si mamá! —exclamó altivamente queriendo deshacerse de la preocupación de la otra—Solo estoy buscando mi pijama—expresó haciendo lo dicho con rapidez.

Videl, apenas convencida, se alejó un poco de la puerta. Su sentido materno le insistía en cerciorarse que las cosas si estuvieran bien para Pan.

—Está bien, tu padre y yo te esperamos para la cena.

Pan se apresuró en cambiarse y ponerse cómoda, buscar sus pantuflas y bajar al comedor donde su madre estaba acomodando la mesa junto a Gohan.

—¿Me das una mano? —Ella asintió y fue a por los cubiertos, que eran lo único que faltaba por colocar en el espacio.

La cena expendía un delicioso olor y ella y su padre ya habían comido cerca de diez platos en tan solo cinco minutos del ramen con fideos. Videl no era muy aficionada a la cocina, ni tenía el tiempo para dedicarse a ello como le sucedía también a Gohan, así que contrataron a una señora que los asistía cuando le llamaban, ya que Milk no había querido para nada una cocinera: insistía en que ella podía cocinar para todos los miembros de su familia incluyéndolos a ellos, pero tanto Gohan como Videl no querían cargar con más trabajo a la mujer.

Videl solo se comió un platillo y con ello fue más que suficiente para su estómago humano, no tenía la necesidad imperiosa de los saiyajin por alimentarse en cantidades industriales. Aún recordaba la primera vez que los había visto comer, a su esposo, a su suegro y al señor Vegeta… Rió al volver a esos días de juventud, donde conoció a aquellas excéntricas personas. Ahora era completamente natural para ella que la mesa terminara abarrotada de platos.

Posó la atención en su pequeña Pan, porque no importara que estuviera cada día más cerca de la mayoría de edad, Pan siempre sería la pequeña de la familia Son-Satán. Su carita mostraba la satisfacción de alimentarse, con las comisuras de la boca manchadas bajo el tono amarronado de la salsa y los condimentos. En verdad se preocupaba porque Pan tuviera cuidado con su salud, no quería quedarse sin la posibilidad de tener nietos en el futuro.

—¿Y qué hiciste hoy, Pan? —preguntó mientras los dos acompañantes en la mesa se engullían—Papá me dijo que fuiste a visitarlo hoy y después Trunks pasó por ti.

Pan tragó una bocanada de fideos para contestarle a su mamá.

—Si, fuimos a… comer helado hoy, me lo debía—resolvió explicar, no quería confesarle las compras a su madre porque insistiría en que le mostrara la ropa que había comprado y no estaba de ánimos para eso—Después le pateé el trasero en los juegos.

—Oye, ¿qué es ese vocabulario? —espetó su padre dejando de lado la comida para reprochar a la muchacha—Ese pobre Trunks nunca lo dejas respirar. —La azabache torció la boca con fastidio y siguió comiendo.

—Espero que estés cuidando tu salud, no olvides que en pocas semanas iremos con el doctor nuevamente—puntualizó Videl causando más fastidio en la jovencita.

—¿Puede pasar un día en que no me lo recuerdes, mamá? Estoy bien, en serio—Solo quería que la dejaran en paz.

Al terminar de comer y accionar el lavaplatos automático con todos los platos, fueron a la sala de estar y se sentaron en una mesita clásica oriental, para sacar un tablero de fichas y pasar tiempo juntos jugando. Habían acordado pasar noches en familia al menos dos veces por semana, para contrarrestar las horas que los trabajos de Gohan y Videl les quitaban para compartir con su preciada hija.

—¿Qué tal estuvo el trabajo hoy, cariño? —se dirigió Videl a su esposo, en una pauta relajada del juego.

—Muy bien a decir verdad—contestó Gohan concentrado en lo suyo—Hemos estado desarrollando un semillero con científicos de las capitales del Norte y el Sur sobre las condiciones geológicas de cada territorio—Pan quería mucho a su papá y respetaba su trabajo, pero solo escuchaba bla, bla, bla….—Pronto nos presentaremos en un encuentro internacional, estoy muy emocionado.

—Que bien Gohan esas son excelentes noticias.

—¡Ajá! Te maté, papá—La hija dijo sustrayendo la atención de su padre, que incrédulo analizó la jugada.

—¡No puede ser! ¿En qué momento lo hiciste? ¡Ahg, Pan! Ya vas a ver—Gohan no se iba a quedar de brazos cruzados ni a perder y la competividad comenzó, pero no dejó de lado la conversación con su esposa—De todos modos, tomaré este fin de semana para entrenar con papá, ya me he descuidado bastante y él ha estado insistiendo. Creo que le haces falta Pan.

La chiquilla bajó la cabeza al escucharlo. Estaba cabizbaja y para su madre no pasó aquello inadvertido.

—No te desanimes—dijo la de ojos azules—si te curas pronto volverás a entrenar con tu abuelo.

Si, pronto volvería a la normalidad, había olvidado cual era su verdadero fin entre los acontecimientos recientes. Que si Ben, que si los atuendos, que si el ballet… Antes de ser consciente, el entrenar había sido la última de sus preocupaciones. Y se sintió culpable por ello ¿Qué le estaba pasando?

Gohan que no era ningún tonto era más consciente que su hija en eso y, por lo menos a él, le daba alivio que su hija tuviera más cosas en mente que ser solo una guerrera saiyajin, pues su lado humano era importante también. Si bien habría querido compartirle la nueva afición de su hija a Videl, reconocía que no le concernía hacerlo; era una cuestión personal de Pan más que nada y ella debía abrirse a conversarlo cuando estuviera lista.

[…]

En una coqueta cafetería de estilo moderno y jovial, dos jóvenes charlaban sobre sus vidas cotidianas amenamente. El uno era un chico apuesto, de ojos cafés y cabello rubio que había estado esperando de salir con la chica de cabellos azulados junto a él, pues la belleza y la clase de la joven lo cautivaban. Y a ella… bueno, francamente necesitaba darse un respiro y permitirse conocer a alguien nuevo, que la despejara de tantas cosas.

—¿Quieres otra malteada, hermosa? —el muchacho mostró su cartera llena de billetes para constatar que no era ningún pobretón. Claro que a Bra no le impresionaba, ella misma cargaba con mucho más dinero, pero no estaba de más ser invitada.

—Me encantaría.

El muchacho era un heredero empresarial como ella, de su clase, un par de años mayor. Estaba apuesto y era francamente la clase de muchacho como los que le gustaban, por lo que distraerse con él no sería nada difícil. O bueno, eso quería pensar…

Se sentía un tanto fracasada. Y es que ¿Desde cuándo la vida amorosa de Pan superaba la suya? Ya hasta se había olvidado de su última cita… ¿Había sido Massimo Ferrer o Toshiro Suzuki? ¿O fue acaso Tyler Baccon?

—Una malteada de fresas con galletas para la señorita—Un mesero se acercó a ellos y dejó la gigantesca copa que Bra ya se moría de ganas por probar.

Luego dejó el sitio con el muchacho, montando en una motocicleta de última gama que muy seguramente el padre le había obsequiado al chico y que hacía un ruido ensordecedor en la calle. Bra no dudó en subirse y aferrarse a la espalda de su cita, ansiaba algo de adrenalina.

Se había quedado tan… en blanco. Como si el tiempo de preparación para el compromiso de Goten hubiera sustraído sus ánimos y su vida misma, era la sensación de haberse perdido y abandonado. Y joder, como detestaba sentirse así… Bueno, las cosas se sucedieron como debían, todo salió perfecto y fue gracias a ella y Goten estaba complacido y maravillado, ni siquiera le alcanzaron las palabras para agradecerle. Entonces ¿qué ocurría? ¿Por qué esperaba algo más? ¿Por qué extrañaba los mensajes del mejor amigo de su hermano por las mañanas? Era tan ridículo que se regañaba a si misma por ser tan tonta.

Porque estaba dolida, solo sirvió para un fin y Goten la dejó de lado sin importarle como se encontraba o si estaba afectada por toda la situación, que si era como estaba.

"Tonta, él no tiene porque seguir en contacto contigo"

Goten era sencillamente el amigo de su hermano, no eran cercanos ni colegas para estarse comunicando, no cuando el fin había sido cumplido. Y nada más, a Goten no tenía porque importarle nada más, ni ella, ni otra persona que no fuera su prometida. Porque la realidad era que él siempre había tenido ojos para Pares y para nadie más.

Y por un momento Bra permitió que su mente la engañara y mientras se abrazaba a su cita con el rostro recostado en uno de sus hombros, cerró los ojos y pensó en aquel que la llamaba y trataba como una princesa. Entonces abrazó con mayor ahínco al muchacho y este sin enterarse de los pensamientos de la jovencita, se sonrojó y emocionó por tal acción, pensándose que la estaba conquistando en la primera salida que esta le había concedido. Tuvo que darse méritos, era un tipo increíble.

El hechizo duró casi una hora, sin percatarse la peliazul de que habían llegado a calles de establecimientos con el mismo fin todos y cada uno, con avisos de neón: "Pase la noche aquí" "Pague esta cantidad de zenis por un rato de diversión".

Como el muchacho se sentía campeón y Bra seguía inmersa en su fantasía, no fue hasta que este se detuvo al fin en uno de esos sitios y le habló que ella volvió en sí.

—Llegamos nena—avisó el muchacho deteniendo la marcha de la motocicleta y cuando Bra abrió los ojos se estrelló contra la abrupta realidad.

—¿Qué hacemos aquí? —inquirió altiva ella, incrédula ante lo que veía. De repente sintió muchísima repulsión.

—Vamos, solo estaremos un rato—el muchacho se dispuso a acariciarle las manos con las propias y al percibirlo ellas las alejó abruptamente, a lo que él se cabreó—No me vengas con que no quieres.

—Eres un imbécil, ¿qué clase de persona crees que soy?

—Por favor, Bra nena, solo quiero que nos sintamos bien los dos—Iba a tomarla por la fuerza y a entrar con ella quisiera o no, pero él no sabía con quien se estaba metiendo y cuando intento volver a ponerle una mano encima se llevó una bofetada tan bestial que lo envió al suelo con todo y su motocicleta.

—¡No me toques! —gritó Bra y corrió hacia un callejón para emprender vuelo rápido y dejar ese nefasto lugar.

El chico corrió tras ella, pero sus ojos humanos no se dieron cuenta de que esta ya volaba por los cielos.


Mis queridísimos lectores, muchas gracias a quienes hayan llegado hasta este punto. No saben lo emocionada que estoy por poder nuevamente traerles otro capítulo de Tulipanes y Margaritas. Llegue a creer que no iba a poder actualizar nuevamente este fanfic que lleva tantos años en mi portátil, pero bueno, finalmente para los que lo esperaban aquí está.

En este punto podemos decir que vamos atravesando cierto suspenso, hay muchos puntos que seguramente los dejaron como "omg" e incluso a mí, como autora de esta historia me causaron esa incertidumbre.

No pensaba involucrar a Mai en un principio, pero finalmente me dije "¿Por qué no?" Y bueno, mis amantes de TruPan espero que no me odien por eso (?) solo tomenlo como echarle picante a la salsa. También, okay, me pregunto que se pensarán con todo el asunto de Goten, me siento puerca (?) Pero es necesario conocer cada una de las mentes protagonistas de este fic y este tipo de sentimientos y pensamientos se me hacen muy In Character.

Finalmente, mi parte fav son las compras, tenía meses y tal vez años esperando escribir eso. Realmente no quedó como en mi cabeza, pero well, más o menos si y creo que el resultado fue mejor de lo esperado.

Incursionar en Bra y Pan me hace sentir tanta nostalgia. Cuando comencé esta historia estaba en una edad cercana a la de nuestras protagonistas y ahora las cosas han cambiado tanto para mí, en mi forma de pensar y de concibir el mundo. Sin embargo, nunca he perdido las ganas de continuar con esta historia, aunque ahora hasta yo cuestiono asuntos morales aquí inmiscuidos. Pero este tipo de historias existen y, igual que hace muchos años, sigo adorando a estas 2 parejitas.

Espero lo disfruten, con todo mi cariño para ustedes ¡Finalmente una actualización!

Se despide

MioSiriban