Muchas gracias por los mensajitos! :D

Disclaimer: Rurouni Kenshin y sus personajes no me pertenecen, solo los tomo prestados para mis alucinaciones

Enjoy!


Capítulo 3: Ideales

No sabía si era correcto buscarlo tan temprano o esperar hasta la noche, sin embargo la situación la tenía nerviosa por lo que apenas salió el sol decidió que debía aclarar el tema lo antes posible. Quería evitar ser el motivo de cotilleo, por lo que nadie debía escuchar lo que ella tenía para decirle a Himura.

Se levantó, vistió y salió sigilosamente de su habitación, luego se dirigió a la cocina a preparar algo rápido. Subió las escaleras y golpeó suavemente, para que solo él pudiera oír el llamado. Tenía la esperanza de que no la escuchara, pero sabía que era necesario aclarar la situación de la noche anterior.

Se sentía absurda, por un lado sentía que no tenía por qué dar explicaciones de absolutamente nada, sin embargo sabía que la que tenía las de perder era ella. No entendía cómo había llegado a esa época. Pero si le explicaba la situación a otra persona, le iban a tomar como una lunática y no podría culparlos de ello. Así que ya había pensado cómo aclarar sus orígenes y la historia del kendo, solo debía ser consistente y no mostrar rasgos de que estuviera mintiendo. Igualmente consideró que la mejor manera de librar la situación era responder solo lo que le preguntaban y ser lo más honesta posible, después de todo solo debía ajustar algunos detalles a su realidad.

Mientras meditaba sobre la situación, la puerta se deslizó y se encontró con un par de ojos dorados.

-"Buenos días..."- fue lo que pudo decir, creyó notar sorpresa en su rostro por un segundo, no supo decirlo.

-"Necesito hablar contigo" - Él asintió suavemente y se hizo a un lado.

-"Pasa..."-


La habitación de Kenshin era amplia y luminosa, estaba perfectamente ordenada y si no supiera que él descansaba en ese lugar y la ausencia de polvo, hasta podría decir que nadie la utilizaba.

Dejó la bandeja que había llevado en la mesa cerca de la ventana y se sentó cerca de esta, él la imitó y se sentó enfrente de ella.

-"¿Y bien?"- él notó que ella se tensó al oír su voz pero luego de un suspiro, su cuerpo se relajó.

-"¿Qué quieres saber?"- le dijo ella mirándolo directamente a los ojos.

-"La que quiere hablar conmigo eres tú, por lo que me parece apropiado que inicies el diálogo"- dijo jocosamente.

Tenía sentido, aunque le molestaba profundamente el tono que empleaba. Pero no le quedaba otra que cooperar

-"Bien. Vine a aclarar el encuentro que tuvimos anoche en el patio"- él levantó una ceja y perdió la expresión divertida.

-"Te escucho..."- Kaoru notó que su tono ya no era burlón, sino que mucho más serio y su postura demostraba que tenía toda su atención.

-"Como te dije, practico kendo y el único momento en que puedo hacerlo es en la noche..."- suspiró lentamente y prosiguió -"como sabrás, gran parte del día estoy con Okami-san ayudando en lo que puedo y en la noche esperaba a que no haya nadie en el dojo para practicar..."-

-"¿Alguien sabe de esto?"- Notó un brillo lúgubre en sus ojos.

-"No, eres la primera persona."- no supo interpretar su expresión -"En la otra casa donde estaba con Okami-san, no tenía un lugar apropiado, así que me emocioné cuando vi el dojo y quise ir a practicar esa misma noche... "-

Hasta el momento la chica no daba señales de estar mintiendo, sin embargo no dejaba de ser extraño. Sabía que había mujeres que practicaban distintas artes marciales y que grupos como el Oniwabanshu las empleaban como espías e incluso combatientes, por lo que lo inquietaba más que el hecho de que practicara kendo, es el motivo y finalidad que le diera. Después de todo el kendo es el arte de matar por excelencia.

-"¿Por qué?"- había un vago rastro de expectación en su voz, en ese momento ella supo que debía medir sus palabras.

-"Porque es lo único que me recuerda a mi padre, y es en lo que creo"-

-"¿Crees en tomar vidas?"- el tono de su voz se volvió oscuro y su mirada también, en cierta forma le incomodaba. Nunca había tratado con un hombre así.

-"¡Por supuesto que no!"- su tono fuera de ser sereno, estaba lleno de angustia -"los principios de mi estilo se basan en proteger vidas, sería incapaz de tomar una"- en ese momento se llenaron sus ojos de lágrimas, sin embargo no dejó que ninguna se derramara ¡ella no era débil!

Proteger...

Eso es lo que él quería hacer, pero esta es la forma que encontró de hacerlo. Tomando vidas.

-"Mi padre… creía firmemente en que el arte de la espada algún día dejaría de utilizarse para tomar vidas, sino para ayudar a protegerlas"- sonrió levemente al recordar las palabras de su padre -"por eso mi estilo solo utiliza espadas de madera para pelear... practicarlo me hace honrar su filosofía, además yo también tengo fe en ella."-

Proteger vidas...

-"Sé que algún día cuando este caos finalice, podremos vivir en paz, y estilos como el mío serán valorados, pero hasta ese día seguiré entrenando para convertirme en la maestra que quiero ser"- sin darse cuenta sonrió y sus ojos azules brillaron con fuerza.

Kenshin la observó atentamente, aunque habían varias cosas por aclarar, algo le decía que ella era honesta en lo que decía. No dijo más nada, sin dudas la observaría, pero por el momento tenía bastante para pensar.

Ante el silencio de Himura, decidió que lo mejor por el momento era marcharse. Se hacía tarde y pronto se darían cuenta de su ausencia así que se levantó y se acercó a la puerta.

La voz de Kenshin rompe el silencio, -"¿cuál es tu estilo?"-

Realmente no sabía si era apropiado decirle, después de todo... Seguramente su padre estaba vivo en esa época - Aunque no por mucho tiempo calculaba- pero no había forma de explicar sus orígenes dando nombres.

-"¿Acaso importa?"- evadió.

-"No..."- él notó la evasiva y vio a la joven retirarse de su alcoba -"... por ahora"-

Sin duda la vigilará de cerca…


Kaoru salió de la habitación, suspiró y se dirigió a la cocina. Estaba segura que el tema no había terminado, sin embargo se sentía aliviada. Había sido honesta en todo lo que había dicho sin comprometer sus orígenes, lo que la había dejado pensando en su padre.

Cada vez barajaba con más seriedad la idea de buscarlo, pero sabía que eran tiempos peligrosos y que emprender un viaje sola hasta Edo no era para tomárselo a la ligera. Además, ni siquiera estaba segura dónde podría encontrarlo.

-"¡Kaoru-san!"- la voz de Adari la sacó de sus cavilaciones.

-"Buenos días Adari-san, ¿cómo dormiste?"-

-"Buenos días Kaoru-san, te busqué en tu habitación y en la cocina pero no te encontré, ¿dónde estabas?"- preguntó inquieta la joven.

-"Ah, este... yo... "- se hizo más tarde de lo que pensaba...

-"Fue mi culpa"- los ojos de Kaoru se abrieron al distinguir la voz del propietario -"ella estaba en la cocina y le pedí si me podía llevar algo para comer"- Kaoru notó la sorpresa de Adari -"error que jamás volveré a cometer..."- su tono pasó de serio a burlón -"cocina terrible..."-

-"¿Qué?"- ¡descarado! no era necesario el comentario despectivo hacia su cocina. Adari no pudo evitar reírse. Conocía bien las dotes culinarias de Kaoru, y estaba intentando ayudarla en ello.

-"Si me disculpan..."- Dicho esto, desapareció por el pasillo. Kaoru miró a Adari de soslayo y supo lo que se venía,

-"¡Ahora si Kaoru!"- Había emoción en su voz -"¡Me tienes que dar todos los detalles!"-

Una lluvia de preguntas...


Los últimos días fueron tranquilos, Kaoru no le dio importancia al asunto del desayuno con Himura por lo que a Adari le quedó más opción que dejar de preguntar y pronto el tema quedó en el olvido. Sus días consistían en ayudar a mantener la limpieza de la residencia, preparar las comidas e ir a buscar las cosas necesarias al mercado.

Estaba extrañando practicar, por lo que se decidió entrenar esa misma noche, solo que esta vez debía de ser más cuidadosa.

Aguardo a que todos estuvieran dormidos, y se dirigió al dojo en total sigilo, atravesó el patio sin realizar ruido y logró entrar al edificio.

Una vez estuvo dentro se dirigió hacia donde estaban los bokken y se dispuso a tomar uno.

-"Sabía que volverías"- casi se le sale el corazón del pecho. Inmediatamente reconoció el propietario de esa voz, al escudriñar la habitación, lo encontró recargado contra la pared, la tenue luz que entraba por las ventanas le permitía ver su figura y distinguir el rojo de su cabello.

-"Nunca te dije que dejaría de venir"- ya le estaba agotando la paciencia, si no fuera Battousai ya le hubiera dado unos buenos golpes.

-"Sin embargo lo hiciste"- se acercó lentamente hasta colocarse frente a ella -"si te preocupaba... no te delaté"- su rostro no mostraba expresión, y su tono de voz era serio.

-"No hice nada malo"- supo en cuanto lo pronunció que parecía un berrinche, ¡pero era cierto!

-"Lo sé, por ese motivo no voy a decir nada..."- él la miró fijamente a los ojos y por un momento Kaoru creyó que le faltaba el aire.

-"¿Ya dejé de parecerte una espía?"- fue casi un susurro, pero él lo escuchó perfectamente.

-"Haces mucho ruido para ser una"- sonrío de lado y se dirigió a la pared en la que estaba recargado anteriormente.

Lo que le faltaba, ¡la tomaba de inútil! se las iba a pagar, aunque pensándolo mejor... al menos la quitaba de sospecha.

-"Entonces, ¿puedo practicar en paz?"- ya le estaba hartando la situación, ella no era ninguna criminal.

-"Si, pero mientras practicas quiero que me hables más de tu escuela..."- a Kaoru le pareció que sus ojos dorados se volvían más intensos.


Al principio se mostró reacia a hablar de su escuela, pero después de refunfuñar un rato empezó a entrar en detalles. Habló de sus principios y lo que quería inculcar cuando tuviera pupilos. Hablaba con convicción y sobre todo pasión. Eran tiempos difíciles y cada uno luchaba por lo que creía, se podría decir que había pasión en cada persona que tomaba un bando en la guerra, ya que luchaban por sus ideales, lo que implicaba muchas veces elegir entre un bando y otro.

Él entendía cómo funcionaba este mundo y que como en toda guerra, lo que abunda es el derramamiento de sangre. Él había contribuido enormemente a eso y sabía que esa era la forma que él tenía de acabar con el sufrimiento de muchas personas, aunque el costo sea más que su vida. Su alma.

Él sabía su papel, sabía cómo desempeñarlo, y también el costo. También entendió una cosa, Kaoru no comprendía la realidad en la que vivía. Ella argumentaba que no era necesario matar a nadie para lograr ese futuro con el que ella sueña. Algo totalmente idealista dada la realidad en la que se vivía. Había que cuidarse incluso de su propia sombra, y cualquier movimiento detectado en contra del Shogun o incluso sospechado, implicaba la muerte del individuo.

Observó cómo practicaba, era siempre el mismo movimiento con el bokken, y algunas variaciones. Poco ofensivo, muy inclinado a la autodefensa y también... frágil. No podía enfrentar a múltiples enemigos, ni más rápidos que ella o demasiado fuertes. La espada de madera no podría contra el filo de una katana. A lo sumo podría dejar inconsciente a un rival, algo insuficiente en este contexto, lo que descarta completamente la idea de utilizarla en alguna operación.

-"Piensas que soy una ilusa "- la afirmación lo sacó de sus cavilaciones.

-"A decir verdad, estas muy fuera de la realidad..."- sin embargo, él también soñaba con eso, solo que no podía permitirse pensar en eso, al menos no ahora.

-"No soy estúpida, sé que hay una guerra"- sonrió -"y también sé que habrá un fin..."-

No dijo nada al respecto, tomó su katana y desapareció en las sombras...


Volví! no me odien xD

Pasa que ha sido medio locura estos últimos meses y bueno, he descuidado esto.. Pero volví y prometo acabar la historia.

Gracias por leerla y compartir sus pensamientos conmigo.

Besos!