Buenas buenas!
He vuelto con un nuevo capítulo para este fic, les advierto que hay un par de cosillas que van a quedar aparentemente en el aire que en los próximos capitulos van a irse aclarando, aún no decidí si dedicar un cap solo a eso o dividirlo, así que sorry.
Por lo demás, enjoy!
Capítulo 4: Intrigas
Despertó en su habitación agitada, otra vez soñaba con los ojos ámbar. Bajo a buscar agua, luego de beber se dirigió al jardín, y se sentó a mirar las estrellas.
Kenshin descansaba recostado en la ventana, el ruido por las escaleras lo despertó, pero el reconoció esos pasos inmediatamente. Se debatió en seguirla o continuar descansando y opto por la primera, después de todo debía cerciorarse que la chica no fuera una espía, o al menos esa fue su excusa.
La encontró sentada afuera, cubierta con una manta. No podía ver su rostro dado que le estaba dando la espalda. Ella aún no había percibido su presencia por lo que se permitió acercarse un poco más, dejándose embriagar por su particular escencia de jazmín. Así estuvieron un largo rato.
-"Sé que estás ahí" – dijo la ojiazul en un suave susurro.
-"Lo sé, también supe cuándo te percataste de ello"- su cuerpo se había tensado notablemente al percatarse de su presencia.
-"Veo que no soy buena actriz, así que mis posibilidades como geisha o espía son nulas"- dijo entre suaves risas.
La comisura de sus labios estuvieron tentados a sonreír, pero no podía dejar el tema así –"Probablemente, o también puedes estar fingiendo no haberte dado cuenta… quién sabe"- Las risas de Kaoru cesaron -"¿Cuando voy a dejar de serte una amenaza?"-
-"No lo sé, tal vez nunca"- el tono del joven era serio y meditabundo.
-"Entonces supongo que vas a seguir molestándome hasta que me marche"- No era una pregunta, sino una observación. Sin embargo lo que más le molestó de la sentencia fue la impronta de su partida -"Piensas irte…"-
-"Lo he considerado, pero creo que aún no es el momento"- su tono era despreocupado.
-"¿Porque?"- No pudo evitar preguntar, a decir verdad si no ocurría nada anormal hasta que volviera Katsura no tendría más asignaciones por lo pronto, y seguirla era de los pocos pasatiempos en el lugar.
-"Es privado…"- suspiro –"además no cuando he conocido el propietario de los ojos del bosque"- dijo lo último en un murmullo apenas audible.
Aquello lo desconcertó ¿qué quiso decir con eso? ¿ojos del bosque? -"No comprendo"- murmuró.
Kaoru no pensó que la hubiera oído, por lo que quiso cambiar rápidamente el tema -"No hace falta, además no pienso contarle a un mal educado cosas tan privadas"- su tono de voz volvió a ser altanero.
No pudo evitar torcer la boca, privado o no, él iba a saberlo. Algo que aprendió con el tiempo es que cuando Kaoru no quiere contar algo su conducta pasa a altanera y provocadora. Le divertía. -"Entonces seguiré molestándote hasta que lo hagas"-
Suspiro con resignación -"No lo dudo"-
A pesar de la charla de esa noche, la semana siguiente Kaoru se encontró pocas veces con Himura. Los únicos momentos en que lo veía era cuando éste salía de su alcoba para cenar. Ni siquiera cuando entrenaba en la noche él aparecía, en un principio fue hasta agradable entrenar sin ser interrumpida, pero con el pasar de los días le estaba llegando a afectar no verlo. Se sentía como una idiota, ¡debería agradecer que no le prestara atención! Sin embargo, esos no eran sus sentimientos.
No se permitió pensar demasiado en ello y se dedicó a trabajar con ahínco y no mirar el puesto de Himura durante la cena. Por otra parte, no tenía nada que objetar de las personas de la residencia. Todas eran muy amables y las chicas eran muy buenas compañeras. Se puede decir que esto era lo más cercano que Kaoru conocía hasta el momento como una gran familia y se sentía honrada por formar parte del movimiento que cambiaría la historia de Japón para siempre.
-"Buenos días preciosura"- 'preciosura' le revolvía el estómago el tono meloso de Lizuka. Si bien Himura estuvo distante toda la semana, la presencia de Lizuka fue una constante esa semana. Agradecía no supiera que ella practicaba de noche kendo, de lo contrario no se lo podría quitar de encima.
-"Buenos días"- dijo forzando una sonrisa. Si bien hasta el momento no se había pasado de la línea, no le iba a dar la oportunidad. A Okami-san realmente le desagradaba el hombre, su argumento -"no tiene madera de esposo"- Ésta había ideado un plan, el cuál consistía en no dejarla con Lizuka a solas y todas las muchachas de la posada estaban al tanto y se organizaban para la tarea. Kaoru estaba profundamente agradecida.
Para su desgracia no había ninguna de ellas cerca ese día, era el día libre de algunas y Okami junto con Adari salieron a buscar algunos faltantes al mercado para la cena, por lo que para su desgracia tuvo que aguantar 3 horas de charla poco interesante y con algún que otro piropo.
Realmente se estaba volviendo un fastidio, pero la charla se puso más interesante con el pasar del tiempo. Estaban afuera, había terminado de hacer la colada y se dispuso a tender la ropa. Lo único bueno del hecho fue que este se ofreció a ayudarla a realizar la segunda tarea.
-"¿He viajado mucho ¿sabes? Qué opinas de Kyoto?, por tu acento sé que eres de Edo"- Kaoru no pudo evitar sentirse descubierta, pero ocultó su expresión de la mejor manera posible
-"Me lo han comentado"-trato de disfrazar el desinterés en su voz -"también peleas me imagino..."- no estaba segura a que quería llegar el hombre.
-"El combate no es lo mío, más bien me dedico a conseguir información…"-
-"¿Por eso me has prestado tanta atención estos días?"- La verdad Kaoru cuando se lo proponía era muy directa, al principio Lizuka pareció descolocarse ante la pregunta, pero luego terminó componiendo su cara a su expresión socarrona habitual.
-"En parte. Me di cuenta que no le eres indiferente a la mayor parte de las personas aquí, después de todo ser bella cuenta con esas ventajas"-
-"¿Y la otra parte?"- Ya estaba harta de evasivas.
-"Interés personal"- si bien Lizuka siempre le hizo saber su favorecimiento, no esperaba lo abordara de esa manera.
-"No te forzare a nada Kaoru, pero me preocupa que quieras volver a Edo luego de estar cierto tiempo aquí con nosotros…"- La mirada de Lizuka estaba llena de malicia, sin duda a este hombre no se le escapaba nada; lo que no podía entender era como había descubierto sus intenciones, solo había hablado con Himura del tema, y nada concreto. Sin duda debía ser más cuidadosa con lo que decía.
-"No sé a qué te refieres"- si iba a empezar a jugar este jueguito él no era el único -"después de todo no he visto a nada y nadie importante"- el semblante del hombre cambió rápidamente, sin duda no se esperaba esa respuesta; continuó -"esta es una simple posada de la cual soy libre de irme de acuerdo a lo acordado con mi empleadora, en el momento que me sea propicio"- sonrió amablemente
-"Si, tienes razón"- la expresión del hombre se llenó de lujuria -"de todos modos me gustaría poder disfrutar de tu compañía… digamos, más íntimamente"- ¡eso era todo! En lo único que pensaba era en ¡partirle un bokken en la cara! ¿Qué se cree? tuvo que respirar profundamente, contar hasta diez para hablar y no decir ningún improperio.
-"¿No te parece esto bastante íntimo?, has estado colgando la ropa interior de todos tus compañeros ¿qué más intimidad puedes pedir?"- puso su cara más inocente, tomó la cesta y salió rápidamente hacia la cocina, a esa altura alguien debía de haber llegado del mercado.
¡Esto era el colmo! ¿Qué se piensan? Esto también ¡es culpa del maleducado de Himura! Ya le iba a tener que rendir explicaciones. Salió furiosa hacia el cuarto del susodicho y golpeó su puerta; este salió con su típico semblante serio.
-"¿Qué quieres?"- ¿Encima eso? Los hombres son unos imbéciles.
-"Como "¿qué quiero?""- sentía que iba a explotar -"¡explícame porque rayos mandaste al idiota de Lizuka a hacer el trabajo sucio!"-
Rápidamente el tapó su boca, tomo su muñeca, tiró de ella hasta quedar dentro de su habitación, y rápidamente cerró la puerta.
-"Podrías ser un poco más discreta"- siseo. Por un momento la ojiazul se dejó sorprender por la cercanía de su cuerpo y la frialdad que destilaban sus ojos, sin embargo su carácter explosivo fue más fuerte -"claramente no, no puedo"- ya estaba gritando -"soy así, no estoy conspirando ni haciendo nada de lo que supones"- trató de medir su voz inútilmente -"¡¿Así que podrías dejarme vivir en paz?!"-
-"La que vino a gritar a mi puerta eres tú, así que yo debería ser quien pide eso"- dijo sarcásticamente.
-"¡eres imposible!"- sin pensarlo Kaoru le dirigió un puñetazo. Él hábilmente lo esquivó y tomo firmemente su muñeca -"si no quieres ver lo que puedo hacer con mi espada"- apretó su agarre, -"en tu vida vuelvas a intentar levantarme la mano ¿entendiste?"- siseo.
-"¡Suéltame!"- cuando aflojó su agarre la pelinegra rápidamente retiró su mano y con la otra se tomó la muñeca maltratada -"Lo único que quiero es que me dejen en paz, no hice, ni haré nada malo ¡par de imbéciles!"- dicho esto se retiró rápidamente a su alcoba, había tenido suficiente por un día.
Kenshin quedó solo en su alcoba mirando hacia la puerta -"Lo sé…"- dijo en un suave murmullo.
¡El que avisa no traiciona!
Capaz que sonó medio mal lo de "ojos del bosque" y todo eso, pero para que se hagan una idea tiene que ver a como Kaoru viajó en el tiempo. Por el momento no es relevante.
Pobrecilla Kaoru la he maltratado un poco en esta actualización, pero no se preocupen que Kenshin no hizo nada malo (es un diivino como siempre :3) y las cosas van a mejorar para ella.
Muchos besos!
