Disclaimer: Rurouni Kenshin y sus personajes no me pertenecen solo la historia que les presento.


Capítulo 7: Cuidados

En un oscuro callejón se encontraba esperando pacientemente, miró el cielo en busca de la luna sin éxito. La única luz provenía de las estrellas, esa noche ni siquiera ella deseaba ver sangre. Podía sentir los suaves pasos del hombre acercándose, no estaba solo.

Esa noche debía tomar la vida de uno de los principales oficiales del régimen Tokugawa que aún se encontraba en la ciudad. Hace tiempo esperaban poder ubicarlo, pero solo ahora fue posible.

Apretó su mano en la empuñadura de la espada y suavemente la desenfundó con su pulgar, solo unos pocos pasos más…

Finalmente el infierno se desató.


El líquido carmín cubría toda la acera, realmente era una escena impresionante de ver. Creía haber visto todo, pero nuevamente se equivocaba.

-"¡Battousai! ¡Esta noche te has lucido!"- el castaño saludó pero el joven no mostró emoción alguna ante el cumplido de Lizuka.

-"Esto no era parte del plan"- su tono estaba lejos de ser amigable, debía ser cuidadoso.

-"Lo sé, esto se está complicando..."- Dijo en tono serio, dejando de lado su expresión socarrona habitual.

-"Debemos ser más cuidadosos"- comentó el pelirrojo en forma lúgubre.

-"En verdad, ahora déjame encargarme de este desastre"- el castaño miró los rostros de los inertes.

Entonces Lizuka para su infelicidad debió encargarse de 6 cuerpos Shinsengumi y no de un Ishin Shishi.


Cerró la puerta tras de sí, retiró su oggi cuidadosamente develando el corte de su espada. Intentó limpiarlo pero no pudo más que echar agua sobre la herida. Suspiro, odiaba cuando pasaba eso.


Era tarde en la noche cuando Kaoru sintió un ruido en su habitación, miró hacia un rincón y vio una silueta en la penumbra. Estuvo a punto de gritar pero el hombre rápidamente se acercó y tapó su boca para impedirlo.

Apenas lo tuvo enfrente Kaoru reconoció sus ojos y no pudo evitar sorprenderse aún más todavía

¿Qué rayos hacía Himura a esa hora? Retiró la mano de su boca y lo empujó hacia atrás.

-"¿Qué haces?"- recrimino la pelinegra.

-"¿Podrías no hacer un escándalo?"- Siseo molesto, ella bufo en respuesta.

-"¿Qué quieres?"- la desconfianza en la voz de Kaoru era notoria.

El pelirrojo se alejó y comenzó a lentamente quitarse el oggi, Kaoru casi infarta.

-"¡Estás loco!"- Kaoru notó cómo subía la sangre a sus mejillas -"¡Fuera! ¡fuera! ¡fuera! ¡fuera!"- comenzó a chillar en tono histérico. Nuevamente sintió la mano de Kenshin en su boca.

-"Solo mírame"- dijo en tono serio y calmo, luego se dió vuelta, Kaoru vio el profundo corte en la espalda.

-"Estás herido..."- hizo un ademán de acercar su mano pero la retiró antes de tocar su piel.

-"Iré por las vendas"- dijo en tono más sereno y salió rápidamente de la habitación.

Cuando volvió, Himura estaba sentado al lado de su futón y había encendido una vela en la habitación. Kaoru se acercó a la luz, tomó un trapo, lo humedeció en agua y se dispuso a limpiar la herida. Rápidamente tuvo que cambiarlo por otro cuando se llenó de sangre. En el proceso, notó cómo el cuerpo del hombre se tensó levemente al sentir el roce de la tela en la herida.

-"¿Sabes coser?"- Sabía que no se refería a kimonos.

-"Sí… es decir, he visto como hacerlo"- respondió con nerviosismo, si bien había visto al Dr Genzai hacerlo, una cosa muy diferente era hacerlo ella misma.

-"Probablemente tengas que coser mi herida"- dijo en tono suave, ella asintió.

-"Haré mi mejor intento"- y se dispuso a tomar la aguja e hilo.

Mientras cocía lo observó detenidamente, sus ropas estaban manchadas de carmín y algo le decía que no tenía que ver con la herida de su espada. Una vez terminó de coser, lo vendó con esmero e hizo un nudo al terminar; suspiró, estaba satisfecha con su trabajo y aliviada de terminar.

Si bien intentó ser cuidadosa para evitarle el mayor dolor posible, quedó impresionada con la inmovilidad de su cuerpo. Jamás se quejó ni le pidió que se detuviera, en el proceso también noto la gran cantidad de cicatrices en su torso. Lo ayudó a ponerse su oggi y no pudo evitar sonrojarse mientras lo hacía. Se reprendió mentalmente más de una vez por ello, se estaba comportando como una tonta. Agradeció que no hiciera ningún comentario al respecto.

El pelirrojo se puso de pié y se dirigió a la puerta; Kaoru lo siguió con la mirada, antes de abrirla este se dio vuelta y la miró directamente a los ojos.

-"Gracias, Kaoru"- seguidamente la puerta se cerró en el silencio de la noche.


El día transcurrió con tranquilidad, ahora ella practicaba temprano en las mañanas y ayudaba a Okami-san el resto del día. Cuando practicaba, siempre había alguno de los muchachos que deseaba probarla de oponente. Encontraba divertido medirse con otras técnicas y generalmente terminaba riendo con su adversario. Disfrutaba esos pequeños instantes, si bien sabía el resultado de la revolución, no sabía quién sobreviviría a ella y quién no; por ello, valoraba cada instante que compartía en ese lugar.

Ese día Kaoru después de practicar se dio un baño caliente y siguió con sus labores, al final de la tarde volvió a su habitación donde nuevamente estaba Himura.

Encontrarlo en su habitación en las tardes se había vuelto habitual la última semana, él la esperaba con todo preparado, ella miraba atentamente la herida para cuidar que no se hubiera infectado, y después cambiaba las vendas. Por lo que notó venía evolucionando bien y era asombroso lo rápido que cicatrizaba.

Generalmente no había diálogo ninguno en esos encuentros, a excepción de esa tarde.

-"Hablé con Shinzaku"- rompió el silencio, Kaoru lo escuchó atentamente.

-"En dos días tendrás tu primera asignación"- era la primera novedad en cuanto a ese tema en particular.

-"¿Cuál será mi tarea?"- Jamás le dijeron que tendría que hacer, suponía que sus habilidades en el kendo estaban involucradas, por ello se imaginaba algo un poco más inclinado a la lucha.

-"Ayudarnos a obtener información"- la descolocó, ¿no era Lizuka quién se encargaba de ello?

-"¿Acaso no está Lizuka para eso?"- le pareció extraño. Fue por una venda y se dispuso a terminar su trabajo, ella se encontraba a su lado ajustando el repositorio.

-"Digamos que tienes otros encantos"- sus manos se detuvieron al escucharlo y pudo sentir el calor en sus mejillas.

-"¿Los tengo?"- le fue imposible no preguntar, pero él no dijo más nada. Siguieron en silencio por unos minutos.

-"El te lo explicará detalladamente"- evadió, Kaoru notó cómo la miraba de soslayo pero no quiso mirarlo a los ojos.

Tomó su kimono y lo ayudó a colocarlo, si bien ya no era necesario ella lo seguía haciendo.

-"¿Y si algo sale mal?- preguntó en un suave murmullo.

Él la detuvo en sus labores y tomó su mano en la suya, miró por un momento su mano en la de él y ella instintivamente lo miró a los ojos. Él la miraba con intensidad y solemnidad.

-"Entonces seré yo quién cuidará tu espalda"-


Hola! gracias por leer, intentaré actualizar más seguido.

Así que espero continuar esta historia la próxima semana...

Un saludo a aquellos que han comentado o me han enviado un privado, lo valoro mucho.

Abrazos