Disclaimer: Rurouni Kenshin y sus personajes no me pertenecen T.T

Enjoy!


Capítulo 13: Confianza

Himura golpeó la puerta levemente, no escuchó respuesta así que abrió el shoji y entró a la habitación. Cómo lo esperaba no había nadie, pero tampoco había nada perteneciente a la que ocupaba la habitación anteriormente.

-"Así que estabas extrañando a tu novia..."- escuchó la voz socarrona de Lizuka -"no te tenía por enamoradizo"- dijo entre burlas, al no obtener respuestas y ver el evidente mal humor del pelirrojo desistió del tema.

-"¿Cómo está Katsura? escuche cosas preocupantes..."-

-"El está bien"- respondió secamente el pelirrojo

-"¿Sabes cuando vuelve?"- El pelirrojo negó con la cabeza

-"No me lo dijo, pero no tenía intención de ausentarse mucho"- Lizuka ingresó a la habitación y se sentó en la ventana despreocupadamente. Kenshin lo miró y se recargó en la pared, había percibido que las cosas habían cambiado pero no sabia cuanto.

-"¿Alguna novedad?"- preguntó, Lizuka bostezo y respondió en tono quedo

-"A decir verdad pocas, obviamente cuando te fuiste las tropas del Shogun recuperaron terreno"-

-"Algunos distritos son intransitables, registran a cualquiera que al anochecer transite por ahí"- empezó a enumerar con la mano

-"Se establecieron toques de queda"- Eso no se lo esperó, eso podía resultar un claro inconveniente para trasladarse en la ciudad. Lizuka prendió un cigarro y continuó fingiendo desinterés.

-"Y tu novia, tiene otro novio"- Kenshin enarcó la ceja

-"¿De qué hablas?"- Lizuka se carcajeo suavemente

-"¿No que no era tu novia?"- el tono de este era burlón, Kenshin ni siquiera se molestó en responder, por lo que le explicó lo que había visto.

-"En fin, desde que te fuiste anda dando paseitos en el mercado con un muchacho que si no me equivoco es del Mimawarigumi"- Kenshin frunció el ceño, no creía a Kaoru capaz de involucrarse con el enemigo.

-"Ella no nos traicionaría"- dijo en voz queda

-"No lo sé"- dijo fingiendo apatía, disfrutaba la escena que estaba presenciando. No tenía idea que la niña le hubiera impactado tanto al hitokiri.

-"Si fuera así habría hecho algo"- inquirió serio el hitokiri, este otro encogió los hombros

-"Tenía curiosidad de que se traía y me hice amigo de la morochita de la cocina"- el tono de este era de confidente -"la que habla mucho, ya sabes"- Kenshin enarcó la ceja nuevamente, serio.

-"Ella misma insiste que el joven la galantea"- Kenshin apretó el puño pero Lizuka no se percató

-"¿Ha dicho algo de nosotros?"-

-"No, los seguí un par de veces y no hablaban de nada serio, las otras siempre está Adari"- se tomó la barbilla en gesto pensativo -"Aunque la última vez que los vi estaban solos, pero estaban discutiendo así que creo que el romance no llegó a buen puerto"- Kenshin endureció la mirada

-"¿Sabes como se llama?"- Lizuka lo estudió por unos segundos, quizás la espada del hitokiri tenía sed de sangre después de todo...

-"Kiyosato. Un simplón sin habilidades ni experiencia que intenta ganarse la vida..."- No pudo terminar la oración ya que Kenshin salió de la habitación, Lizuka pito su cigarro y rió por lo bajo.


Despertó a primera hora se vistió y ató el pelo como de costumbre, hoy comenzaban las festividades del Daimonji y Okami-san les prometió darles tiempo para salir. A pesar del toque de queda la gente salía y daba un aire de normalidad a la ciudad que resultaba novedoso. Se puso un poco de su colonia favorita, y se dirigió abajo a preparar el desayuno con el resto de las muchachas. Ahora compartía la habitación con ellas ya que se verían limitadas en espacio según indicó Okami-san.

Se dirigió al corredor, había olvidado recoger la ropa del piso de arriba y palideció al verlo. Allí estaba Himura parado en el corredor, dirigiéndose a la que era su habitación antes de marcharse. Quedó estática al verlo y él se giró en su dirección, él la miró atento pero su rostro no mostraba expresión alguna.

Se acercó rápidamente y sin pensarlo le dió un abrazo. Este la miró entre apenado y molesto, no le correspondió el abrazo. Ella se percató de ello y se apartó enseguida, apenada y reprochandose mentalmente por ello.

-"Volviste"- éste no le respondió, parecía molesto. Ella lo ignoró y le reclamó en un susurro

-"Dijiste que serían solo unos días… "- no pudo evitar el reclamo, se sentía como una chiquilla

-"Lo fueron"- replicó seco.

-"No es cierto"- hizo un mohín, le había mentido, este hizo un gesto de indiferencia con los hombros. Este no era el Himura con el que había tratado antes de su partida...

-"¿Qué te pasa?"- obviamente estaba molesto con ella, pero no podía entender porque, él la ignoró y entró a la habitación. Su actitud la dejó atónita por un segundo, del asombro pasó a la ira

-"Idiota"- masculló, cerró el shoji de su habitación y se fue dando zancadas murmurando improperios


Después del almuerzo Okami-san le pidió a Adari y a ella que buscaran en el mercado los ingredientes de la cena, y luego les daría el resto del día libre para salir al festival, ambas accedieron encantadas. Kaoru tenía un pésimo humor y salir seguro le despejaba la cabeza. Cuando llegaron al mercado se dieron con Kiyosato, su jefe estaba almorzando cerca y éste se acercó a saludarlas. A los pocos minutos estas se dispusieron a seguir su camino, lo que no sabían era que eran seguidas atentamente por Himura.

Kaoru se distrajo en un puesto, en el vendían tintas pinceles y cuadernos, compró uno y se lo llevó. Adari también compró uno para sí y siguieron camino cuando fueron interceptadas por Himura.

-"¿Serías tan amable de darnos unos minutos?"- dijo mirando con una amabilidad impropia de él hacia a Adari, Kaoru seguía molesta por lo de la mañana.

-"No, Adari, quedate"- Kaoru la tomó del brazo y lo miró desafiante.

-"Por favor"- insistió con amabilidad forzada mirando a Adari, esta se disculpó con Kaoru y se adelantó para que pudieran conversar. Seguido Himura la tomó de la muñeca y la arrastró a un callejón que se formaba entre dos casas. Kaoru entendió que era para que no lo escucharan por lo que se dejó llevar pero estaba molesta. Adari observó preocupada, por lo que se mantuvo a una distancia prudente. Una vez a solas Kenshin la soltó ella se sujetó la muñeca maltratada y lo miró con molestia.

-"¿Qué quieres?"- Inquirió la pelinegra

-"¿Ese joven es Kiyosato?"- preguntó apuntando con la barbilla en tono despectivo hacia donde se encontraban antes.

-"¿Como?"- La pregunta la tomó desprevenida, comprendía nada, seguramente Lizuka le fue con el chisme, y todos estaban sacando conclusiones ¡sin saber nada!

-"Quiero que me expliques ahora tu relación con el"- el tono era seco y lleno de ira, ella no se dejó impresionar.

-"No te interesa"- respondió aún más molesta

-"Claro que me interesa, por si no lo notaste es del Mimawarigumi"- la última palabra la dijo apretando los dientes.

-"Es mi amigo"- dijo con firmeza y mirándolo a los ojos.

-"No tienes amigos"- ¿Pero quién se creía para decir eso?

-"El sí, y por si lo que te preocupa es tu estúpido secreto jamás diría nada"- siseó, las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, pero no las derramaría enfrente de él.

-"¿Cómo lo sé?"-

-"Porque si me interesara delatar a alguien ya lo hubiera hecho"- y era la verdad, a pesar de no estar de acuerdo en todas las desgracias que sumieron a Kyoto sabía que el Bakumatsu finalizaría y daría paso a la era Meiji.

Himura se acercó aún más y la miró desafiante -"No te creo"- Sabía que lo que estaba haciendo era estúpido, pero algo más fuerte que ella le impedía dejar a Kiyosato a su suerte. Por otro lado, jamás revelaría algo del Ishin ShiShi. Su suerte estaba echada, ya estaba cansada de probar que no era una traidora o lo que fuere.

-"Pues lo crees o me matas"- Kenshin quedó estático ahí, Kaoru lo miró herida y fue en busca de Adari. Kenshin la observó irse junto con Adari ¿realmente tendría que matar a Kaoru?


En la tarde Kaoru salió en compañía de las chicas, todas estaban entusiasmadas en ver las atracciones y distenderse un rato. Kaoru llevaba consigo el cuaderno que había comprado con la esperanza de encontrarse a Kiyosato, sabía que con el retorno de Himura y el resto de los Ishin no tendría oportunidad de verlo seguido, suspiró aliviada al avistarlo a lo lejos. Se acercó a él a pesar de estar en compañía de otros jóvenes en compañía de Adari y éste le dedicó un cordial saludo, ella le correspondió y ella le tendió el cuaderno que compró esa mañana.

-"Ten"- dijo ofreciendo el cuaderno

-"¿Para mí? Que pena, no te traje nada"- dijo avergonzado

-"No tonto, es para Tomoe-san"- esto lo confundió aun más

-"¿Eh?"- ella se dispuso a explicarle

-"Mira, es un cuaderno, me dijiste que le gusta escribir y vi como lo mirabas hace tiempo"-

-"No se que decir"- dijo acariciando la delicada tapa del cuaderno, ciertamente era un obsequio hermoso

-"No hace falta, la única condición es que se lo envíes cuanto antes"- dijo dándole una sonrisa afectuosa, la cuál fue correspondida por un torpe abrazo de su parte.

-"Muchas gracias"- dijo conmovido, Kaoru se sonrojó ante esto y luego de apartarse torpemente. De repente la sangre se le heló, a lo lejos vio un par de ojos familiares observándola, ella sabía que esto no lucía bien. Se despidió de Kiyosato rápidamente, Adari la miró confusa pero no dijo nada y se dejó arrastrar por Kaoru. Se alejaron un par de cuadras, Adari indiferente de la preocupación de Kaoru.

-"Que amable de tu parte Kaoru-san"- comentó su amiga

-"¿Eh?"- Arqueó la ceja

-"Realmente es amistad lo que sientes por Kiyosato..."- se explicó -"...fue muy considerado ese regalo, siento haber insinuado que compartían otra relación anteriormente"- Kaoru no prestaba atención a lo que decía Adari, buscaba entre la multitud los ojos dorados, pero parecía que los había perdido.

-"¿Que sucede Kaoru-san?"- dio un rápido vistazo a su alrededor pero no vio a Himura

-"Nada, sólo tengo un poco de hambre ¿vamos a comer?"- sonrió inocentemente y salieron en dirección al restaurante acordado con el resto de las muchachas.

Al llegar encontraron al resto de las jóvenes de la casa, ellas se encontraban bebiendo sake; Kaoru no era muy familiar a la bebida, pero disfrutaba una copa de vez en cuando. La charla era jovial y relajada pero Kaoru no podía dejar de pensar en los ojos ámbar, bebió una copa, luego otra, finalmente ya había perdido la cuenta de lo que había bebido pero notó que la habitación comenzaba a moverse...

Midori que era la mayor del grupo notó el color rosado de las mejillas de Kaoru y Adari y las risitas que tenían, por lo que les retiró el sake aún bajo las quejas de estas. Se dispuso a pagar la cuenta y después de eso emprendieron el viaje de regreso a la posada.

Se detuvieron en la plaza a observar el monte Ueno esperando que encendieran el último de los fuegos de la ciudad. Allí había un grupo de gente esperando lo mismo, al encenderse el último fuego la gente comenzó a aplaudir y la multitud se comenzó a disolver. Kaoru contempló el espectáculo por última vez antes de girarse para unirse a las muchachas cuando sintió una presencia familiar a su lado, miró a su lado y vio a Himura observándola.

-"¿Por qué me sigues?"- él se mantuvo en silencio lo que la hizo sentirse más incómoda de lo que ya estaba.

-"Kaoru-san ya nos vamos"- escuchó a Adari, al notar a Himura lo saludó respetuosamente y él asintió con la cabeza

-"Adari necesito hablar con ella unos minutos"-

-"¿Kaoru quieres que te esperemos?"- Preguntó Midori un poco recelosa

-"No será necesario, ¿verdad Kaoru?"- ella lo miró molesta pero asintió para darle confianza a Midori, esta tomó a adari del brazo y se retiró Adari atinó a despedirse y prometer buscarla apenas llegara a la posada.

Una vez se perdieron de vista las muchachas Kenshin tomó de la muñeca a Kaoru y la arrastró consigo. Ella se quejó pero este no hizo caso, luego de forcejear un poco se libró de su agarre.

-"No me toques"- gruñó y se tocó la muñeca maltratada, él le dedicó una mirada molesta

-"Acompáñame"- ordenó, ella lo siguió en silencio por una calle despoblada, él iba marcando el camino, había poca luz y nadie transitando; su estómago comenzó a dar vueltas, no sabía si era efecto del sake o la ansiedad. Tal vez todo se reducía a esto, tal vez ya no podían confiar en ella y aquí acabaría todo. Al menos intentó salvar la felicidad de una persona...

Se paró en seco cuando él se detuvo y éste miró hacia atrás con una mirada que nunca había visto. Tal vez así se sentían sus víctimas antes de morir, cerró los ojos esperando el golpe que acabaría con todo.

Exhalo.

Abrió los ojos y vio a Himura acercarse con la espada en mano, su corazón se detuvo pero pudo ver todo con una claridad de la que nunca fue capaz. Vio como Himura la tomaba de sus ropas y la empujaba al piso y en medio de la caída sintió una puñalada en su brazo y cómo comenzaba a manar sangre de este.

Cayó de bruces al suelo, su brazo izquierdo atajó el impacto; giró e intentó ponerse de pie. Dirigió su atención a Himura. Orgulloso con la espada en mano y una expresión amenazadora. El hombre volvió a lanzar una flecha en su dirección y sacó una espada, Himura esquivó hábilmente la flecha y se abalanzó sobre este; cruzaron espadas pero la destreza de Himura era superior. En un salto que creyó casi inhumano la espada de Battousai dio con la cabeza del hombre y salió despedida del cuerpo, en el trayecto manchó de sangre su rostro y la pared dónde se encontraba apoyada.

Kaoru sintió que las piernas le fallaban dio un paso atrás y pasó los dedos por su mejilla. Observó sus dedos teñidos de rojo y luego miró con horror el cuerpo del hombre.

Battousai la observaba detenidamente.

-"Nunca había visto…"- susurró -" llover sangre"- y perdió el conocimiento

Kenshin soltó la espada y la atrapó antes de dar con el suelo. Contempló su rostro manchado de sangre bajo la tenue luz de la luna y dirigió su atención a su brazo herido.

La tomó en brazos y se perdió en la oscuridad de la noche.


Despertó agitada, parecía que le habían dado un golpe en la cabeza y las imágenes de esa noche comenzaron a azotarla.

Sangre, una figura familiar en la sombra y una katana frente a ella. Miró a su alrededor y reconoció la habitación; ahí, reclinado contra la ventana estaba él observándola. Su expresión era la habitual, no aquella aterradora imagen que presenció esa noche. Intentó incorporarse pero el equilibrio le falló y él se acercó y le tocó la frente. Ella quedó quieta, a razón del contacto.

-"¿Cómo te sientes?"-preguntó preocupado, la cabeza le daba vueltas y tenía un nudo en el estómago pero no se quejó. Dirigió su atención a la herida de su brazo y notó el vendaje.

-"No fue un sueño ¿verdad?"- él negó con la cabeza y se alejó, ocupando su lugar habitual al lado de la ventana.

-"¿Me sucederá eso?"- lo miró expectante, intentando no dar ninguna emoción a su voz.

-"Me vas a decir de qué va todo eso"- sabía que se refería al obsequio que le hizo a Kiyosato esa tarde.

-"Si hubieras sido tan observador, sabrías que lo compré esta mañana"- hizo una pausa y este asintió.

-"Lo noté, y lo revisé antes que salieras, no había nada escrito en él"- Parpadeó perpleja, no podía creer que hubiera hurgado entre sus cosas-"¿Por qué se lo diste?"-

-"No fue a él, fue a su prometida"- No podía creer que después de todo, siempre sospecharan de ella, era tan frustrante.

-"¿La conoces?"- preguntó interesado

-"No, pero es de donde yo vengo"- él meditó su respuesta por unos minutos, ella lo observó paciente.

-"¿Te gusta?"- preguntó finalmente

-"No de ese modo"- y era verdad, Kiyosato era un amigo, era alguien que le recordaba a su padre, con una vida por vivir pero que la guerra podría tomar en cualquier minuto. Himura la observaba detenidamente. -"Esa es mi verdad, puedes creerla o no"-

Himura no dijo nada, ella aprovechó la oportunidad para incorporarse y tomar sus cosas. Se dirigió a la puerta, él seguía atento cada movimiento. Antes de irse Kaoru lo enfrentó con la mirada

-"Si decides que debo morir ¿lo harías rápido?"-

Kenshin solo la miró, no sabiendo qué decir. Ella le mantuvo la mirada y sonrió tristemente cuando no obtuvo respuesta, cerró el shoji y se dirigió a su habitación.


Lo único que les adelanto es que se viene el drama y el KenxKao :]

Salu2