Disclaimer: Rurouni Kenshin y sus personajes no me pertenecen
T.T
Capítulo 14: Resoluciones
Espero sea de tu agrado, nos veremos pronto.
Akira
Desvió sus ojos de la nota y abrió el paquete con cuidado, por la forma y el peso parecía ser un cuaderno, en efecto lo era. La tapa era delicada y tenía dibujos de flores de ciruelo, lo abrió y revisó las hojas en blanco de una calidad bellísima. Sus labios emitieron una sutil sonrisa, le encantó el obsequio. Revisó con más cuidado las hojas y descubrió otro papel más pequeño cuidadosamente plegado entre ellas, tomó la nota y la leyó atentamente.
"Por favor, sálvalo. Haz que vuelva a Edo"
Leyó la nota varias veces, ¿qué era eso? comparó la letra con la nota de Kiyosato pero los trazos eran diferentes. ¿Acaso la vida de él corría peligro? Si él no había escrito eso ¿quién había sido?
En las cartas que había recibido de Kiyosato jamás insinuó que estuviera pasando alguna dificultad, pero las noticias cambiaban todos los días. Siempre se rumoreaba de muertes y desgracias, y no había dormido más de una noche pensando si Kiyosato estaba bien.
Siempre se reprochó no haberle pedido que se quedara, pero … "sálvalo"
esa era la parte que más le afectaba de la nota, si estaba en problemas ¿y si la necesitaba? ¿qué podía hacer ella?
-"Hermana"- Se sobresaltó al escuchar el llamado de su hermano pequeño
-"Enishi"- ocultó la nota desconocida en su manga
-"¿Qué es eso hermana?"- preguntó señalando el cuaderno, ella se hizo a un lado para que se sentara junto a ella.
-"Un obsequio"- Sus mejillas tomaron un delicado color rosado, Enishi ajeno a esto contempló curioso el cuaderno.
-"¿Cuando volverá Kiyosato?"- A pesar de no haber estado de acuerdo al principio, le agradaba la idea que su hermana se casara con él. Su hermana era seria, y no mostraba mucho sus sentimientos pero él sabía que él era importante para ella, aunque no fuera evidente para los extraños, la conocía lo suficiente para saber que Akira la hacía feliz.
-"No lo sé"- respondió con voz queda, Enishi quedó pensativo unos segundos y una idea se cruzó por su mente
-"Tal vez si le escribes algo, volverá pronto"- el entusiasmo en su voz propio de la edad conmovió a Tomoe. Una sonrisa triste se dibujó en su rostro y se acercó a Enishi
-"Si, tal vez. Pero por ahora, solo déjame abrazarte"-
En toda la noche no había podido dormir más de una hora, las pesadillas eran cada vez peor, era mejor mantenerse despierto. Recorría con atención la habitación la cual comenzaba a teñirse de los colores del alba. Observó su katana una vez más, la tomó y quitó la funda dejando ver el filo. La contempló cuidadosamente, y vio sus ojos reflejados en ella. Parpadeó y los ojos antes ámbar se volvieron azules, parpadeó de nuevo y nuevamente eran ambar.
Sacudió la cabeza y pasó exasperado su mano por su rostro.
-"Debo estar… volviéndome loco"-
El olor de la sangre era lo peor, si continuaba así enloquecería. Abrió los ojos y allí en el suelo había un pañuelo, se puso de pié, lo tomó y lo contempló.
De pronto lo único que pudo sentir era el aroma del jazmín.
Contemplaba el kimono cuidadosamente doblado en su habitación, manchado. Pequeñas manchas carmín cubrían todo el kimono blanco. Las manchas estaban secas y ya no había forma de removerlas, y el olor… el olor era lo peor.
-"Kaoru-san, voy a pasar"- ocultó rápidamente el kimono y se incorporó al escuchar a Adari entrar.
-"Buenos días Adari"- sonrió al ver las ojeras de Adari, claramente el sake le había afectado más que a ella. La castaña le sonrió y se acercó ansiosa
-"Kaoru, estaba preocupada"- se llevó las manos el pecho -"no me buscaste al llegar y no te escuché llegar"- explicó
-"Sí, anoche no me sentí bien y fui a dormir cuando llegué"- se excusó, ciertamente quién la llevó a la posada era Himura, se alegró saber que nadie se había enterado. Ya se imaginaba los rumores que podrían correr si alguien notara que durmió parte de la noche en la habitación de él, ciertamente generaría polémica.
-"¿Estás bien?"- preguntó con preocupación Adari
-"Si, no te preocupes"- sonrió cansadamente, no se imaginaba su apariencia; aún no se había visto al espejo.
-"Menuda jaqueca ¿verdad?"- preguntó con picardía la castaña, si tan solo supiera que la jaqueca era la menor de sus preocupaciones -"Quizás debimos beber algo menos"- sugirió con picardía Adari
-"Tal vez"- consintió la pelinegra, ambas rieron cómplices.
-"Okami-san pidió preparar el desayuno"- avisó Adari, Kaoru asintió
-"Si, solo dame unos minutos"- Adari asintió y se retiró de la pequeña habitación. Kaoru se ató el cabello y observó el montón de ropa donde escondió el kimono que había usado la noche anterior. Sacó una cobija vieja y lo envolvió en ella; apenas tuviera oportunidad, se desharía de él.
Respiró hondo y se dirigió a la cocina.
Bajó al comedor, allí estaba Lizuka sonriendo a Adari. Esta se acercó tímidamente y le tendió un plato a Himura. Lo recibió y comenzó a comer, Lizuka se acercó con ojos serios pero fingiendo simpatía para los oídos curiosos que escuchaban la conversación.
-"Himura ¿qué tal el festival?"- el pelirrojo frunció el ceño y arrugó la nariz
-"¿Sabes quién era?"- Lizuka lo estudió unos segundos y negó con la cabeza
-"No estoy seguro, apenas Katsura llegue lo pondré al tanto"- Kenshin asintió, el ataque de anoche no era del Shinsengumi o Mimawarigumi, era un nuevo enemigo; la puerta se abrió y pasó Kaoru, sirvió el té a los presentes. Sus ojos denotaban cansancio y su piel estaba pálida, ella le dirigió una mirada rápida pero no hizo contacto con sus ojos. Al acercarse a él sirvió su taza pero le evitó la mirada. Él la estudió y se sintió desdichado, tenían una plática pendiente.
Dejó las compras en la cocina, y se dirigió a su habitación. El día había sido especialmente movido, primero el desayuno, luego la colada, preparar el almuerzo y luego ir al mercado. Okami-san estaba preparando la posada para la casa llena y precisaba organizar todo cuanto antes. Agotada se dirigió a su habitación.
Abrió el shoji dejó un par de telas que consiguió a buen precio y cerró la puerta tras de sí
-"Kaoru"- Una mano ahogó su grito
-"No grites"- reconoció la voz, ella asintió y él la soltó. Se tomó el pecho esperando que se normalizara su respiración. Lo estudió detenidamente, el se sentó en el otro extremo de su habitación y le hizo un gesto para que lo acompañara. Ella dudó y el noto su vacilación.
-"Me temes"- no era una pregunta. Ella hizo una mueca, negó con la cabeza se acercó y tomó asiento frente a él. Debería estar aterrada de él, la imagen de la noche anterior ciertamente era lo peor que había visto en su vida, pero por algún motivo su presencia no la aterrorizaba como incluso ella esperaba.
-"¿Debería?"- él la estudiaba con semblante inexpresivo, viendo que no obtendría respuesta de él decidió preguntar -"¿porque desconfías tanto de mi?"-
El se movió incómodo y exhaló pesadamente, sus ojos brillaron por un segundo.
-"No lo sé, supongo que es porque eres diferente"- ella lo miró extrañada, invitándolo a explicarse
-"No puedo leer tus intenciones, creí entenderte antes de irme"- explicó -"luego, en mi viaje sucedieron cosas… y cuando vuelvo, está todo este asunto de ser cercana con un Mimawarigumi, me descolocó"- se pasó la mano por su cabello exasperado.
-"Alguien no es malo solo por estar en el lado contrario del tuyo"- al decir esto, ella se no se atrevió a hacer contacto con sus ojos.
-"Lo sé, pero quiero saber de qué lado estás Kaoru"- podía sentir el peso de su mirada sobre ella
-"No puedo decírtelo, pero sí puedo decirte que no estoy en tu contra"- Al decir lo último sus ojos hicieron contacto, y él la estudió con detenimiento. Finalmente su expresión se relajó pero hizo una breve mueca.
-"No es una respuesta aceptable Kaoru"- ella sonrió tristemente, no era enemiga del Ishin Shishi y ciertamente no era partidaria del Bakufu, ella no debería tener papel alguno en la los sucesos de ese momento. Se reprochó por haber accedido a influir en la historia, no era su lugar, siquiera era su época. Pero sí sabía una cosa, quería que Himura estuviera bien, había bondad en él y estaba lejos de ser el monstruo que la gente pensaba. Si lo fuese, ella no estaría viva.
-"Tal vez, pero… ¿qué harás con ella?"- ahora era el turno de Himura de sincerarse
-"No te haré daño"- sentenció, acercó su mano al rostro de ella y rozó suavemente su mejilla con sus dedos. Ella cerró los ojos disfrutando el contacto -"jamás podría hacerte daño"- el corazón de Kaoru latió con fuerza, había una promesa en sus palabras.
-"Yo tampoco"- susurró, él retiró la mano finalizando el contacto, tomó su katana para salir de la habitación.
-"Himura"- llamó suavemente, él se detuvo pero no se volteó a enfrentarla.
-"Kenshin"- Dijo en voz baja -"llámame por mi nombre"-
-"Kenshin"- repitió la pelinegra en un susurro, de alguna forma se sentía bien decir su nombre. Él corrió el shoji y salió de la habitación.
Kaoru lo observó irse y llevó su mano a su mejilla, tal vez después de todo, las cosas resultarían bien.
Dejó la nota el lado de la figura durmiente de su padre y cerró cuidadosamente el shoji de su habitación. Se dirigió con paso sigiloso hasta la habitación de su pequeño hermano, lo arropo y deposito un suave beso en su frente. Acarició su cabello con la delicadeza de una madre y le habló en un suave murmullo.
-"Nee-san"- murmuró entre sueños, ella veló su sueño hasta que los primero rayos del alba iluminaron la habitación; antes de salir lo observó por última vez.
Tomó su pequeño bolso y emprendió su viaje a Kyoto.
El capítulo resultó un poquito mas corto que el resto, pero que va! se aguantan jaja
Los leo!
