Capítulo 17: Encrucijada


La luz de la mañana iluminaba la habitación y la obligaba a abrir los ojos. Decir que tenía dolor de cabeza era un entendimiento, pero esto era una completa tortura.

Evidentemente el sake no es lo mío

Llevó una mano a su rostro intentando tapar la luz que se filtraba por el shoji.

Unos suaves golpes hicieron eco en la puerta y Kaoru creyó que la cabeza le iba a explotar, dejó salir un gruñido y Adari entró a la habitación.

-"Kaoru ¿estás bien?"- Kaoru se imaginaba la patética imagen que su amiga debería estar contemplando, se obligó a incorporarse y poner su mejor sonrisa dadas las circunstancias.

-"Si, solo que tengo poca tolerancia al sake"- dijo avergonzada

-"Nada nuevo entonces"- bromeó la castaña, Kaoru dejó salir un gruñido y se dejó caer en el futon nuevamente. Se frotó la cara e imaginó que ya era tarde, esperaba no meterse en problemas con Okami-san.

-"¿Que tal tu cita?"- preguntó con genuino interés, el rostro de Adari se iluminó; por lo que Kaoru supo que fue un completo éxito

-"¡Fenomenal! Oh Kaoru, es tan dulce y tímido, aún así logré que me diera un beso"- dijo mientras se agarraba las mejillas feliz.

-"Vaya"- dijo admirada

-"Una debe hacer lo que debe hacer"- de pronto un recuerdo borroso vino a su mente y Kaoru quiso morir, dejó salir otro gruñido

-"Kaoru, es un poco tarde ¿por qué no te das un baño y te espero en la cocina? así seguimos charlando"-

Kaoru accedió y se dirigió apresurada al baño. Se sumergió en el agua y pensó en la noche anterior; no estaba segura si lo que recordaba era real o producto del sake. A decir verdad, esperaba que fuera verdad, excepto la parte que dejó sus entrañas en la vía pública.

Qué horror ¿cómo podré mirarlo a la cara?

Frotó sus muñecas y contempló su mano, recordó lo reconfortante que se sentía su mano en la suya. Sacudió la cabeza, y ocupó su mente en otros asuntos. Terminó de asearse, se vistió y se dirigió al comedor a servir el desayuno, para su alivio no estaba Kenshin.

Dedicó el resto del día a atender la posada incluso en tareas que habitualmente no se ocupaba. Sabía que en algún momento debía hablar con Kenshin pero intentó demorarlo todo lo que pudo. Cuando ya no encontró excusas para no verlo se dirigió a su habitación y golpeó suavemente, ya había anochecido y dudaba si estaría en la habitación, albergaba esperanzas de que fuera así. Llamó suavemente, Kenshin corrió el shoji y se movió a un lado para que pasara, ella pasó con la cabeza baja.

-"Veo que estás mejor"- había cierto grado de humor en su voz

-"Sí, gracias por traerme de vuelta"- balbuceó, él asintió levemente pero no habló, Kaoru no se animaba a mirarlo a los ojos. Odiaba comportarse como una niña pequeña, pero no sabía cómo manejar esa situación.

-"¿Recuerdas algo?"- preguntó Kenshin finalmente, ella se obligó a mirarlo

-"No estoy segura"-

-"Dijiste algunas cosas interesantes"- Kaoru tragó sonoramente, el continuó -"Por ejemplo, te gusta mi cabello"- dijo divertido, Kaoru se sonrojó avergonzada.

-"¿Algo más?"- preguntó jugando nerviosa con los dedos de sus manos. Kenshin pasó la mano por su mentón pensativo. Le dedicó una mirada suspicaz, pero cuando iba a continuar Shinsaku abrió la puerta repentinamente.

-"Himura, necesitamos irnos"- el moreno se sorprendió al ver a Kaoru -"Kaoru, me alegra verte"- dirigió su mirada a Kenshin, éste asintió y tomó su katana. Shinsaku se retiró a toda prisa, Kenshin miró a Kaoru y susurró un -"hablaremos luego"- antes de desaparecer de la habitación.


Contempló los cuerpos desparramados del Mimawarigumi, sin duda la batalla fue fiera, miró a Himura inmóvil con apenas una salpicadura en su vestimenta pero, tenía un corte en la mejilla.

Bueno, al menos para ellos… Se acercó con paso sereno y colocó una mano sobre el hombro del pelirrojo. La luz del atardecer acentuaba el color de su cabello; luz roja para cabello rojo pensó con ironía.

-"Te luciste, aunque me da la impresión que te contuviste"- le tendió su sombrero para que se lo pusiera.

Himura se limitó a seguir contemplando la escena pero no dijo nada, él rió con sorna.

-"Vete si quieres, yo me encargo del resto"- el pelirrojo asintió y desapareció por el sendero a paso calmo. Espero hasta perderlo de vista, se acercó a uno de los cuerpos y se acuclilló a su lado contemplando el rostro del ex-guardaespaldas

-"Sin duda, tú serás de gran utilidad"- murmuró con malicia y sacó un cuchillo.


Después de lavarse y cambiarse de ropa, salió en busca de Kaoru. Sabía que ella llevaba tiempo intentando seguirlo en sus misiones pero se las había arreglado para perderla rápidamente y asegurarse que ella volviera segura, esa noche no fue la excepción.

El problema fue cuando debió seguir el último grupo del Mimawarigumi, algo dentro de él lo detuvo y sabía que había sido Kaoru. Después de reflexionarlo supo que debía apartarse de ella, el destino del joven estaba sellado y sabía que Kaoru no lo perdonaría.


Repitió la kata nuevamente, hace días no practicaba y sentía que estaba más rígida que antes. Debía lograr que los movimientos fueran más fluidos si quería algún día alcanzar a Kenshin. Repitió el ejercicio, hasta que finalmente se sintió conforme con el resultado. Sonrió satisfecha.

-"Mucho mejor"- giró en dirección a la voz, allí estaba Kenshin recostado contra la pared que daba al patio interior.

-"¿Hace cuánto estabas mirando?"- el simplemente no respondió, parecía atormentado. Se acercó lentamente y él estudiaba sus movimientos con recelo.

-"¿Estás bien?"- seguía sin obtener respuesta, ella comenzó a preocuparse. Al acercarse notó el corte en su rostro, no parecía profundo pero le daba un aspecto aún más severo a su rostro

-"¿Qué te pasa?"- insistió, parecía abatido y verlo así la afligía

-"Kenshin"- insistió, él levantó la mirada y ella cerró la distancia entre ellos dos. Kenshin se sintió intoxicado por su fragancia de jazmín y en un acto que le resultó instintivo la estrechó en sus brazos, Kaoru dejó caer su bokken al suelo por la sorpresa pero correspondió insegura el abrazo, observó sus ojos y pudo ver la extraña lucha interna que había en ellos, no sabía qué se apoderó de ella pero se acercó aún más a él, cerró los ojos y lo beso suavemente.

El beso comenzó suave como una caricia, Kaoru llevó tímidamente su mano a su mejilla sana y la acarició con delicadeza. Él hasta entonces aturdido por el beso, la estrechó aún más hacia él. Colocó una mano en su nuca profundizando el beso. Kaoru se dejó embriagar por su aliento y el delicioso aroma que desprendía, intentó seguirle el ritmo torpemente, maravillada con la cantidad de nuevas sensaciones que su cuerpo experimentaba y el deseo de estar con él.

Kenshin se sentía intoxicado, sus caricias, el sabor de su lengua y la sensación de su cuerpo contra el de él. Kaoru llevó su otra mano a su mejilla izquierda y el dolor del corte lo hizo volver a la realidad. Se apartó rápidamente, dejando a Kaoru totalmente desconcertada.

-"No podemos continuar con esto"- soltó, controlando su respiración debido a la intensidad del beso. Había dejado que las cosas se salieran de control, y no podía permitirse semejante lujo.

-"¿Porque?"- consiguió articular en un murmullo, al no obtener respuesta se acercó nuevamente y colocó su mano en su pecho para sorpresa de él y para el agrado de ella él no se apartó.

-"Tarde o temprano voy a lastimarte "- su voz sonaba ahogada

-"No es cierto"- dijo dándole un suave beso en la mejilla herida, Kenshin recibió el beso con un suspiro y luego la besó suavemente en los labios. Luego se alejó soltando su mano y colocándola sobre la empuñadura de la katana en su cintura.

-"Voy a herirte aún sin quererlo Kaoru"- Y la verdad la golpeó como un rayo, sintió que el aire le faltaba. Kenshin miró su expresión detenidamente y supo que hacía lo correcto.

-"¿Lo hiciste?"- susurró, Kenshin la miró directo a los ojos

-"Aún no"- soltó. Kaoru intentó acercarse pero él se apartó antes de poder tocarlo, abrió el shoji y antes de salir le dedicó una mirada que nada tenía que ver con el afecto.

-"No vuelvas a seguirme"-


Después de todo había llegado tarde. Lloró con amargura, si tan solo fuera más decidida, si se hubiera atrevido a exponer sus verdaderos sentimientos, no estaría viviendo esta pesadilla.

Observó la daga entre sus pertenencias, la tomó con la delicadeza que la caracterizaba y la contempló ausente, sería tan fácil acabar con todo…

La desenfundó y contempló la hoja, pensó en Akira y volvió a enfundar la hoja.

Ira y rencor inundaron sus pensamientos.

Alguien iba a pagar por esto, por arrebatarle la persona más importante, por robar su felicidad.

-"Si quieres vengarte… "- sus ojos se abrieron en sorpresa ¿desde cuando estaba ahí?

-"Se exactamente como… "- Tomoe observó como una sonrisa macabra adornaba su rostro y asintió.


Recordó los acontecimientos de aquella noche, cómo él había emboscado a ese grupo del Mimawarigumi, pero no los mató a todos, no pudo.

Habían contratado más reclutas y fueron astutos, se dividieron en dos grupos y tomaron senderos diferentes. El solo pudo dar caza a uno, no había quedado nadie. En cuanto al otro, mató a los oficiales y luchó con los guardaespaldas hiriéndolos pero uno de ellos logró herirlo en la mejilla en su desesperación por escapar, cuando se dio cuenta que era Kiyosato no pudo eliminarlo, lo único que pudo pensar fue en el rostro de Kaoru y paró en seco su ofensiva y lo dejó escapar.

Había prometido no mirar a quién mataría y así había hecho hasta ese momento. Era más simple matar a un extraño que alguien que conocías y sabías de personas que se preocupaban por él, Kaoru era una de las personas que velaban por ese joven. Dañarlo era como herirla y no pudo hacerlo, gruñó exasperado, pero el lugar estaba tan atestado de gente que nadie lo oyó.

Apuró otra copa de sake.

Era inútil seguirlo negando, le importaba lo que ella pensara, lo que dijera, todo lo relacionado a ella. Se sentía vulnerable y su forma de lidiar con eso era apartarse.

Hice lo correcto

Sorbió de su copa y el sabor volvía a ser amargo, aún más amargo de lo que recordaba.

Recordó el beso que compartieron, el sabor de sus labios y el aroma de jazmín.

Kaoru intentó hablar con él en reiteradas ocasiones después de esa noche, pero él la evitó lo mejor que pudo. Recordaba el rostro de ella y le daban ganas de gritar. Deseaba… deseaba que las cosas fueran diferentes, que él no fuera un hitokiri, que no estuvieran en Kyoto, que todo fuera diferente.

Pero nunca sería así…

Hice lo correcto

Recordó la tristeza en sus ojos cuando esa misma tarde Kaoru se acercó y él la ignoró, no podía seguir involucrándose con ella y continuar con su rol, poner distancia era lo mejor. Pensó sobre el último festival con algo que se asemejaba a la amargura y lo diferente que sabía el saque en ese entonces. Apuró otra copa.

-"Mujer, tu nos servirás sake"- escuchó en el otro extremo del salón

-"Nosotros somos guerreros de Aizu, así que deben obedecernos"- secundó otro sujeto amenazando y poniendo su mano en la empuñadura de su katana.

-"Eso pensé"- dijo con orgullo al intimidar al resto de las personas en el salón, normalmente el evitaba intervenir en ese tipo de situaciones pero ese día su mal humor lo hizo reaccionar, se incorporó y le hizo frente al sujeto

-"Si vas a desenfundar, te las verás conmigo"- el sujeto se acercó a hacerle frente, pero luego de estudiarlo el sujeto gruñó molesto y se retiró del local. Kenshin se acercó al dueño del local y dejó el dinero de su cena en la mesa

-"He creado una conmoción, lo siento"- y salió del establecimiento

Caminaba a paso tranquilo, había comenzado a llover y el aroma de la lluvia le inundaba los sentidos, cuando un sutil movimiento lo alertó de la emboscada.


Cuando consiguió matarlo, se sobresaltó al ver a la misma joven que había defendido en el salón lo observaba con unos ojos oscuros y penetrantes. La lluvia caía incesante llevando la sangre de su katana y llenando el silencio entre ellos.

Lo ha visto, lo ha visto todo el pánico lo inundó

No puedo permitir que nadie más sepa de la existencia de Battousai

-"Te seguí porque quería agradecerte"-

¿Qué hago? ¿Debo matarla? El rostro de Kaoru apareció en sus pensamientos

-"Siempre dicen en escenas trágicas, una lluvia de sangre cae, pero tu en verdad lo hiciste... Llover sangre"- y esos profundos ojos oscuros se cerraron y Kenshin la sostuvo en sus brazos antes de que cayera al suelo, al hacerlo el aroma del ciruelo blanco le inundó los sentidos.

Estoy enloqueciendo, sangre y ciruelo blanco.

Observó a la chica con curiosidad y recordó cuando Kaoru dijo algo similar, el aroma a jazmín de esa noche, y los ojos azules de ella; cargó a la chica delicadamente y se dirigió a la posada


No vuelvas a seguirme

Cada vez que Kaoru descubría entre las pertenencias de Kenshin el sobre negro y tenía oportunidad de indagar si se enfrentaría al Mimawaregumi, ella intentaba seguirlo. Demás esta decir que sin éxito, sólo que no era conciente que el se había percatado de sus intentos.

Tampoco es que podrías cambiar algo... una vocecita le decía

Desde ese día Kenshin se dedicó a evitarla, y las veces que tuvo la oportunidad de limpiar su habitación descubrió que dejó de guardar los sobres negros en su lugar habitual, comprendió que era su forma de reforzar el mensaje

No me sigas

Lo mataré si tengo que hacerlo

Había salido con la primera luz del alba, por lo que no se había cruzado con nadie. Caminó a la orilla del río y observó cómo la luz daba vida al paisaje. Era su momento favorito del día, el momento en el cual podía detenerse a pensar en ella y sus problemas.

Kenshin la evitaba, y ella se sentía miserable. Sabía que se había enamorado de él, y cuando creyó que le correspondía la hizo a un lado. Ella había intentado hacer las paces con la idea de que fuera un hitokiri porque sabía que en el fondo era dulce y gentil, a pesar de su máscara fría siempre se preocupó por ella. Había intentado involucrarse en la causa, pero luego de los sangrientos acontecimientos en Kyoto, Shinsaku le explicó que sus servicios como 'espía ya no eran requeridos'. Así que lo único era tener que jugar al papel de ama de casa, con el resto de las muchachas hasta que terminara la guerra o en su defecto los descubrieran.

La idea de ir a Edo y ver a su padre cada vez estaban más presentes, pero el motivo por el cual ella no viajaba a Edo era Kenshin. Desde aquella noche se había puesto una máscara fría para con ella aunque sabía que era superficial, descubrió sus ojos siguiéndola más de una vez y ese beso había hablado por sí solo. Sabía que él sentía algo por ella, se lo había demostrado más de una vez, pero no sabía qué hacer.

No me puedo rendir

-"Kaoru"- Una voz que creyó que no volvería a oír la sorprendió, miró al joven como si hubiera visto un fantasma, se veía demacrado y llevaba el brazo en un cabestrillo improvisado.

-"¡Kiyosato! ¿Estás bien?"- él asintió suavemente y le explicó las circunstancias en las que fue herido.

-"Fue extraño, el hitokiri no me dio el golpe de gracia y por eso pude huir"- Kaoru cayó en cuenta que Kenshin le había perdonado la vida por ella y un dulce calor le envolvió el corazón.

Lo hizo por mí

-"¿Pudiste verlo?"- Debía asegurarse que Kenshin no fuera reconocido

"No claramente, me resultó familiar su rostro pero no puedo estar seguro"- Kaoru asintió y se alegró enormemente -"El Mimawarigumi ya no existe, después de la muerte de los oficiales el resto desertaron y el Shinsengumi a tomado ocupación del territorio"-

-"¿Qué es lo que harás?"- preguntó con genuino interés, realmente esperaba que volviera a Edo

-"Regresaré a Edo con algunos soldados heridos, no creí encontrarte aquí pero... me gustaría preguntarte si irías conmigo"-

La idea era tentadora, era muy diferente viajar sola que en compañía de alguien de confianza y un grupo de desertores de la guerra, quizás podría volver a su padre, y con suerte volver a su legítima época.

Pero perderé a Kenshin el pensamiento la abrumó

-"No lo sé"- murmuró auténticamente contrariada, el asintió ante su confusión

-"Partiremos mañana a primera hora, si no te vemos debemos seguir camino"- ella solo asintió


Al regresar a la posada se dirigió a la cocina donde encontró a Okami mascullando molesta algo sobre que su casa no era una casa de placer y vio a las muchachas secreteando entre ellas.

-"¿Qué sucede? ¿qué le pasa a Okami-san?"- preguntó a Adari divertida por la situación, Okami era graciosa cuando se encontraba molesta.

-"¡Kaoru! ¿no lo sabes?"- Adari la miraba con nerviosismo y ¿culpa?

-"¿Que cosa?"- el tono de Adari la inquietó

-"Himura llegó de noche con una muchacha y se quedó en su cuarto"-


Bueno, si... parece que voy para atrás pero les aseguro que no...

después de todo ¿qué es de la vida sin algo de drama?

Nos leemos!