Espero que esta historia sea de su agrado, en verdad es diferente al manga, hay momentos difíciles para Izuku, pero recuerden que no soy capaz de escribir algo que no sea junto a Shouto XDD asi que espero la sigan hasta el final.

A mi linda beta, mil gracias! fuiste la que hizo posible esta súper actualización!


Esa noche, no pudo pegar el ojo en toda la noche, cada vez que lo hacía podía ver cómo eran arrancados esos cuernos de esa cabeza mientras que el joven no mostraba ninguna expresión, el problema fue que, si antes solo fumaba un cigarrillo diario, esa noche toda la cajetilla desapareció,

No podía creer que alguien fuera asi de salvaje con un artista, bueno no era tan ilógico, porque si su padre había maltratado a su hermano mayor, hasta el punto de que él se fue de la casa y se hizo pasar por muerto, por su parte cada día era vivir un infierno.

—¿En qué piensas? - la voz de su hermano mayor lo sacó de sus pensamientos - se supone que soy el que sufre de insomnio.

—Pues no lo parece - le respondió, vio esa sonrisa pícara - cada vez que vienes a casa quedas muerto.

—Bueno es mejor dormir en una cama, que en cualquier rincón de la calle - apagó el cigarrillo, lo miro intensamente - ahora habla hermanito.

—¿Conoces al artista Namida chan? - lo vio negar mientras se sentaba mejor - búscalo y encuentra todo lo referente a él.

—Bien - sus ojos seguían pegados en su cara - escuché que hay un asesino de héroes y tiene varios fans, ¿quieres hacer algo con él?

—Encuéntralo y rétalo - volvió su mirada al cielo - lo mataremos y nos quedaremos con sus seguidores.

Solo una risilla hizo presencia, se levantó del lugar, tomó una ducha, salió a la academia, debía seguir actuando.

Esperaba no tener que toparse con su viejo, ya le había jodido toda la puta semana con esa desagradable noticia de estar comprometido, ahora solo quería ignorarlo. Pero su suerte no podía ser más negra pues al llegar a la puerta de la institución lo vio allí parado, dejó salir un suspiro y lo siguió.

Fueron de camino a la rectoría, al abrirse la puerta pudo ver esa cabellera verde oscura, se quedó de pie al lado de su viejo y espero a que el director Nezumi hablara.

—I island pide que se proteja al joven Midoriya Izuku - bueno la suerte podía estar de su lado - han recibido amenazas del asesino de héroes, dice que su kosei salvará vidas y lo quiere lejos de las calles.

—Nuestra empresa fue la asignada junto con la academia para mantenerlo vigilado - dijo su padre, ahí supo a donde se dirigía la conversación - asi que tú serás su guarda espaldas Shouto.

—Bien, ¿nos quedaremos en los dormitorios? - esperaba que sí, asi no tendría que convivir con su viejo.

—Tendrán una pequeña habitación alejada de tus compañeros - mejores noticias, podría salirse sin ser detectado - deberás llevarlo los fines de semana al hospital central de Tokyo, ahora llévalo a clase.

Salieron del lugar, el joven tenía una apariencia diferente, su frente parecía no tener rastros de sus cuernos mientras que su espalda no tenía sus hermosas alas. Tocó la puerta, dejó ver a su acompañante a Aizawa sensei, él salió, le dijo que fuera a su asiento, cosa que hizo, al instante él volvió a ingresar.

—Bueno tenemos un estudiante nuevo, estará aqui como medida de seguridad ya que su vida está siendo amenazada - los murmullos empezaron en el salón, eso en verdad que le fastidiaba - entra por favor y preséntate.

Él entro como un ser etéreo, cada paso que daba era elegante resaltaba su belleza, se paró en la pequeña tarima, volteó a verlos, abriendo lentamente sus ojos dejando ver esas esmeraldas.

—Soy Midoriya Izuku, vengo de I island, soy Omega especial y estaré bajo su cuidado, espero poder llevarnos bien - lo vio inclinarse, pudo notar fugazmente vendas en su cuerpo.

—¿Qué quieres decir con Omega especial? - preguntó Uraraka san y todos afirmaron con sus cabezas.

—Soy omega pero no tengo la capacidad de producir feromonas para atraer alfas, si me muerden la marca se borrará y no puedo quedar embarazado de nadie, eso solo ocurrirá si en verdad me enamoro - su voz era suave, parecía no importarle comentar todo eso, sus compañeras se taparon la boca en señal de sorpresa.

—Siéntate delante de Todoroki kun - lo vio afirmar con su cabeza, antes de poder dar un paso algo lo detuvo - iré a hablar con All Might sobre el entrenamiento, ya regreso.

Vio fastidio cuando escuchó ese nombre, luego vio como esos ojos se quedaron fijos en Bakugou, era impresionante verlos pues él no parpadeaba para nada, solo se escuchó como se cerraba la puerta detrás de ellos.

—Nerd de mierda - fueron las palabras que escupió su compañero - ¿Qué desagradable tener que verte de nuevo?

—Esas deberían ser mis palabras - su pose se volvió más recta, e hizo una expresión llena de asco - todo este tiempo oré para que murieras, igual que yo lo hice, pero deduzco que Mizuki san te ha cuidado muy bien, asqueroso beta.

—¡¿Qué has dicho?! - lo vio saltar a sujetarlo del uniforme, era la primera vez que alguien se le enfrentaba - solo eres un sucio mukosei.

—Pero este sucio mukosei - una de las manos viajo hasta el brazo de Bakugou y lo sujetó - tiene una carrera ya hecha, gana su propio dinero, sin contar que estoy graduado hasta de la universidad.

Al terminar, un rapido movimiento hizo que su compañero callera al suelo, con Midoriya en su espalda, sujetando su brazo con la intención de romperlo, veía la mirada llena de odio del cenizo y la nula expresión en el oji esmeralda.

—No soy débil Kacchan - dijo sin importarle como estaba siendo observado - soy más fuerte que tú, no solo física, sino emocionalmente, y ¿te digo por qué?, porque ya no tengo nada que perder, todo se lo llevó el fuego de esa noche.

Se levantó dejándolo ahí en el suelo, solo Kirishima fue a auxiliarlo, tomó asiento, colocó su cara en su mano, mirando el cielo.

Solo llevaban un par de minutos juntos, pero sentía una enorme curiosidad por ese mocoso, podía ser delgado a simple vista, pero juraba que era fuerte, demasiado para el gusto de muchos. Cuando Aizawa sensei regresó, las clases iniciaron, todo marchó tranquilamente, hasta la cuarta clase, que era dictada por el héroe favorito de todos.

—¡Mis queridos estudiantes, aqui estoy para ayudarles con su entrenamiento! - todos lo saludaron con emoción, él solo reía con fuerza - me dijeron que hay un estudiante nuevo, puedes presentarte.

—Pero si usted debe recordarme, sensei - esa última palabra salió con demasiado desprecio - ¿no es verdad?

—Joven Midoriya - esa mirada jamás la había visto en ese hombre, lo vio acercarse, pero antes el peliverde se levantó alejándose - es una … linda… sorpresa.

—No se atreva a tocarme - sin esperarlo, salió del salón.

Todo lo que estaba pasando era muy interesante, ese joven provocaba miedo hasta en el héroe número uno de su sociedad, ese que trajo la paz a sus calles ahora lo veía temblar, se levantó y salió del lugar, él era su responsabilidad.

Caminó por los pasillos, en verdad que parecía una mariposa que sabía cómo esconderse, porque casi no lo encuentra, hasta que desde la distancia escucho un piano sonar, cada tecla parecía ser oprimida con desesperación y dolor.

Se acercó, sin abrir más la puerta lo vio allí, la melodía era melancólica, sus ojos cerrados mostraban por encima de los parpados como se movían desesperados, lagrimas traicioneras caían y ahí lo escucho cantar.

El final del sueño

Cuanto más no alcanzó siquiera un hilo de voz

Corrupto

La pantalla es siempre falsa

Incluso resplandor brumoso

Esta escena

Añorando dibujó un círculo que conecta palabras

Esta escena

En el paso del día a día

Ruego a la atenuación del mar saltar a...

Poca luz fealdad hermosa

Esta lluvia que se funde en mi piel

Despacio

La parte inferior de la filosofía profunda suavemente

Para hacer

"Así que eventualmente corromper el viento se llevó"

Yo debería haber sabido,

Poca luz fealdad hermosa Necrosis de la emoción de acelerar implícito desnudo

Esta lluvia que se funde en mi piel

despacio

La parte inferior de la filosofía profunda suavemente

Realidad perforado

Mar de pérdida

Ilustración impotencia

Lamentó ese día

Cuando terminó, esos ojos estaban impregnados en el rojo de las lágrimas, pero su celular sonó, lo vio como era observado intensamente, asi que entró leyendo el mensaje, - "Ven esta tarde a casa, entrenaremos y hablaremos de este gran negocio"-, maldito bastardo, todo era por lo que le irían a pagar por proteger al joven.

—Cada que te veo me siento sorprendido - lo vio alejar su mirada, volverse igual de sumiso que la noche anterior - ¿Dónde estan?

—¿A qué te refieres? - tomándolo suavemente del mentón giró ese rostro, lindo, fue lo que pensó.

—Tus alas y cuernos - lo vio pasar saliva de forma muy pesada - anoche tenías y hoy no queda nada.

—Se quedan en el laboratorio - frunció sus cejas, esa respuesta no se la esperaba - como muchas partes de mí.

—¿Qué demonios te han hecho? - lo vio sonreír débilmente.

—Tienen hasta mi humanidad - fue lo último que dijo, se puso de pie lo tomó de la mano - regresemos, no debes perderte tus clases, por cierto, debes dejar de fumar sino quieres ser castigado.

Que alguien en un sano juicio le explicara que había sido esa conversación, porque él en verdad no entendía que estaba pasando, se suponía que en esa isla solo hacían herramientas que ayudaran a los héroes, pero esto era diferente, tanto que él sintió más dolor con esas palabras, se dio cuenta que él era extremadamente detallista, porque nadie se había dado cuenta de su olor a cigarrillo.

*w*TdDk*w*

Verlo esa mañana en verdad lo sorprendió, no se había imaginado que aún era estudiante, menos de una escuela de elite para los héroes, pero algo en esa mirada le transmitía tranquilidad, así que ir hasta el salón fue agradable, pero no estaba preparado para verlos.

Sabía que las posibilidades de encontrarlo eran altas, pero que tuviera que compartir el mismo salón era la peor pesadilla, pero enfrentarlo era satisfactorio, porque todas esas noches de agonía, había imaginado verlo asi, sometido a su fuerza.

Y luego ese falso héroe llegar, como si todo en su vida fuera perfecto, pero debía recordar esa noche, ese dolor que ocasionó, quería verlo miserable.

—Todoroki san - escuchó una voz muy dulce para su gusto, giró a ver quién llamaba al semi albino - ¿podemos regresar a los dormitorios juntos?, me gustaría que nos conociéramos más, ya que estamos comprometidos.

Escuchó los halagos de todas en el salón hacia los jóvenes, pero la mirada llena de fastidio de Todoroki era un poema, se veía que todo era un arreglo, no le gustaba para nada la idea, ahí comprobó que la humanidad estaba perdida.

—No puedo - respondió cuando, los demás hicieron silencio - el viejo me pidió regresar a casa hoy.

—¿Qué es eso? - preguntó señalando algo en la cabeza de la joven que le hablo en la mañana - es muy lindo.

—¡¿Verdad que sí?! - ella se le acercó demasiado, pero con una gran sonrisa - es una hebilla de un anime que está de moda, sus personajes son muy tiernos, ¿quieres verlo?

—¿Puedo? - ella afirmó, se lo quitó se lo puso en sus manos enguantadas - es muy suave y tiene aroma, me gusta.

—Te lo regalo - se sorprendió ante eso, nadie le regalaba nada desde hacía años, se lo quitó de las manos lo colocó en sus cabellos - se te ve más lindo a ti, por cierto, soy Uraraka Ochako y este será mi obsequio por ser amigos.

—No creo ser merecedor - dijo honestamente, él no merecía nada, era lo que siempre le decían - puedes quedártelo aún asi seguiremos siendo amigos.

—Quédatelo, ahora vamos a comprar el almuerzo - ella lo jaló de su asiento, lo llevó corriendo por los pasillos.

Al girar vio como era seguido por Todoroki san, se dejó arrastrar, disfrutaría un poco esa sensación de libertad, aunque tenía unos ojos heterocromáticos que lo seguían a todas partes.

Por primera vez probo el curry y le supo a gloria, era delicioso, además si le colocabas un poco de picante hacía que los sabores se intensificaran, así que disfruto cada bocado.

—¿No habías comido curry? - le preguntó Todoroki san y el solo negó - ¿Qué comes acaso?

—Pan, leche, cereales y de vez en cuando verduras - respondió, se sorprendió al ver como esos tres lo miraban con asombro - y hay dias que no puedo comer nada, dicen que es para mantener la resistencia en el escenario.

Levantó los hombros restándole importancia, en verdad no era tan grave, solo quería seguir probando eso que tenía al frente; de regreso vio como Uraraka san e Iida san se adelantaban un poco, sintió como alguien más alto se ponía a su lado.

—Sabes que esto es una transacción de mi viejo ¿verdad? - lo escuchó, él solo afirmó con su cabeza - lo siento, él solo piensa en dinero, pero trataré de cuidarte lo mejor posible.

—No importa - lo miró, vio como esas orbes estaban esperando una respuesta - si me matan sería más fácil para mí, pero gracias por tus esfuerzos héroe.

Entró al salón y se sentó, esperando que eso pasara rápido quería dormir, la noche anterior había sido algo dolorosa, solo quería recuperar fuerzas. Las clases eran aburridas, él ya había estudiado todo eso, aunque con un enfoque diferente, no tenía que ver con la importancia de ser héroe ni nada por el estilo, solo era para aprender y sobrevivir, por lo que casi no presto atención.

Cuando la campana sonó se puso de pie, tomó las pocas cosas que llevaba, vio a su guardián hacer lo mismo, se hizo detrás de él.

—No te creas tanto nerd - venía el perro a ladrar sus insultos - no mereces estar aqui.

—¿Y te llamas héroe Bakugou? - Todoroki san se hizo al frente de él, podía ver la ira de ambos - tu deber es proteger, no humillar.

—Cállate bastardo mitad y mitad, esto no te incumbe y …

—Vamos Midoriya - lo tomó de la mano sacándole de ahí, se veía que había rivalidad entre ellos - es un perro que ladra, pero no muerde.

—Lo es - dijo, lo vio sonreír ante sus palabras - ¿por qué te llamó asi?

—Por mi kosei - dijo, soltó su mano cuando ya estaban cerca de la estación - puedo manipular el fuego y el hielo, aunque el primero no le daré el gusto de perfeccionarlo.

—¿Por tu padre? - lo vio hacer mala cara después afirmar.

El trayecto fue agradable, no iba en esos carros negros, donde todos lo miraban como un pedazo de carne que se podía diseccionar a su antojo, podía ver a las personas reír, hablar tranquilamente, sobre todo le permitió recordar, cuando pasaba esos tiempos con su madre.

La mansión Todoroki era increíblemente fría y desolada, se podía ver la falta de gente, al entrar solo estaba el gran Endeavor, pero para sus ojos otro cobarde más, que se escudaba en esa apariencia de macho, pero lleno de odios y envidias.

Todoroki san lo dejó cerca de un salón de entrenamientos, junto con unas galletas y té, sabían tambien muy rico, ahora que había probado la gloria, sería dificil volver a comer esas cosas insípidas.

—A entrenar - escuchó la voz de Enji, se sentó de lado para poder ver un poco.

Pero grande fue su sorpresa de ver como ese gran hombre no se contenía, cada golpe iba sin ningún filtro, todo lo contrario, se veían dolorosos más cuando el usaba el fuego.

—¡Eres débil usa tu fuego! - gritaba con desesperación, solo veía la ira en los ojos heterocromáticos - eres igual que todos tus hermanos y tu madre, pelea como si fueras a morir hoy.

—No creo que sea adecuado resaltar esas cosas - dijo, tomando otro sorbo de su té retando al hombre con su mirada - hay otras formas de pedir las cosas y no creo que alguien disfrute de escuchar como menosprecian a sus seres queridos.

—Tu no hables mukosei - ahí esa palabra, ¿en verdad todos creían que se pondría a llorar? - no eres fuerte.

—Este mukosei podría golpearlo y dejarlo besando el tatami en menos de cinco minutos - vio la expresión de asombro de ambos hombres, se quitó la chaqueta del uniforme se paró frente al gran hombre - ¿quiere intentarlo?

Vio como de inmediato se lanzaba contra él, pero lo esquivó con elegancia, luchar era como bailar su cuerpo sabía muy bien de ambas coas, aunque le gustara más la segunda, el hombre no dejaba de atacar como si la vida se le fuera en ello, la desesperación era el peor enemigo en una pelea.

Así que cuando lo vio lanzar una patada, la tomó con sus manos, se inclinó más de lo que ya estaba, con un fuerte salto lo lanzó lejos luego corrió, sujetó ambas manos por la espalda del hombre jalándolas hacia arriba, cuando lo escuchó soltar un quejido lo soltó.

Lo vio salir, así que fue donde estaba su compañero, le ayudó a que se sentara, él se hizo a su lado.

—¿Cómo lo hiciste? - lo escuchó luego lo miró, viendo sorpresa en esos lindos ojos - ninguno de nosotros y sus subordinados hemos podido vencerlo.

—Le tienen miedo - le dijo honestamente, retiró un mechón rebelde de su rostro - ese sentimiento no deja ver con claridad los movimientos del oponente, así que su cuerpo y mente se vuelven rígidos, cuando dejes de temerle podrás vencerlo.

Se levantó, fue a ese pequeño jardín, ahora el sueño era mayor y ese cálido sol solo hacía que su cuerpo se fuera a las manos de Morfeo.


Espero les gustara, si es asi háganmelo saber, me haría muy feliz.

Sin más, Ame las ama.