Capítulo 7.-"Ceremonia conmemorativa"
Mi primer semana en la zona de entrenamiento fue lo más pesado y doloroso que jamás creí vivir. Eso sin mencionar lo terriblemente difícil que me estaba resultando actuar como un muchacho.
Las duchas se habían convertido en la cosa más espantosa del universo, tener que soportar ver chicos casi desnudos y voltear mi rostro con discreción para que no notaran mi vergüenza. Además de hacerme la tonta y tardar para que ellos se adelantaran, así funcionaba mi estrategia todos los días.
Chouchou, la hija del cocinero, cada día se comportaba más extraña en cuanto a mí se refería. Me servía comida de más, me sonreía dulcemente y por alguna extraña razón, mi comida estaba más caliente en comparación con los tazones de sopa fría de mis compañeros. Por supuesto que para Inojin eso no pasó desapercibido y continuó haciéndome chistes por "gustarle" a la chica.
El capitán Boruto Uzumaki finalmente estaba moderando su trato conmigo y a pesar de que continuó ofendiéndome de la única forma que a él podría ocurrírsele, cuando mis habilidades de puntería fueron las mejores de todos los reclutas en la zona, no tuvo más opción que callar y eso para mí significaba una victoria muy importante.
Mi relación amistosa con Inojin y Mitsuki se fortalecía día a día, ellos seguían creyendo que yo era un muchacho pero aunque no supieran de mi verdadera identidad, ambos eran mis primeros amigos en mis doce años de vida. A diferencia de Iwabee, él seguía distante de nuestro equipo y a pesar de que muchas veces quise entablar una conversación, a último momento desistí por temor a ser rechazada.
Pronto se llegaría el día de volver a ver al señor Kakashi, podría sonar extraño pero aunque era un hombre estricto y con un carácter fuerte, me emocionaba poder ser capaz de verlo otra vez. Era como una especie de reconfortante sentimiento de ver nuevamente a un conocido.
La noche anterior a la revisión antes de dormir, Inojin y Mitsuki y yo estábamos sentados sobre el colchón de la cama inferior, ésa donde Mitsuki dormía. Inojin nos mostraba sus habilidades en el dibujo y yo aplaudía emocionada cada vez que él realizaba una ilustración.
—Entonces ¿dónde aprendiste a dibujar? —Cuestionó Mitsuki.
—Mi papá es un experto en la materia, él me ayudó bastante y me enseñó a hacer que los dibujos sirvan como armas durante un combate.
Tomé el cuadernillo y lo miré con cuidado viendo cada detalle, aunque era un dibujo muy rápido tenía bastante armonía.
—¿Te gusta, Saki? —Preguntó Inojin, yo asentí.
—Ojalá pudiera dibujar como tú, pero no tengo ninguna habilidad como ésta.
Inojin infló el pecho con orgullo.
—Pues, todos somos buenos en algo ¿no? Ya que Inojin es bueno en el dibujo, tú eres bueno con la puntería.
Bajé el cuadernillo y miré a Mitsuki, sus ojos ámbar eran la cosa más sobresaliente de su rostro y me pregunté si los heredaría de su padre o de su madre. Quizás él tampoco lo sabía por ser huérfano. A diferencia de mí, que estaba mintiendo respecto a no tener una madre, sólo estaba segura de que el color ónice negro de mis ojos lo había heredado de mi padre, esto según las propias palabras de mamá.
«Tu papá tenía unos ojos preciosos como los tuyos, Sarada. Es un bello rasgo que heredaste de él»
—¿Cuál es tu habilidad, Mitsuki? —Me atreví a preguntar, él se cruzó de brazos y se quedó pensativo.
—Puedo extender mis extremidades mediante el uso de chakra.
Me quedé sorprendida, Mitsuki tenía una habilidad única. Tanto él como Inojin eran especiales en sus formaciones, y yo lo único que tenía según el señor Kakashi, era el llamado sharingan que ni siquiera sabía cómo era.
Inojin comenzó a reírse bajito y eso me sacó de mis pensamientos.
—Oye eso suena bien, puedes extender todas —enfatizó—, tus extremidades ¿eh? —Alzó sus cejas y le metió un codazo.
—Así es —respondió Mitsuki, el rubio volvió a reírse y golpeó el colchón. Yo pestañeé y a los pocos segundos entendí su referencia, mis orejas estaban a punto de arder.
—Qué envidia te tengo, quizás sería injusto si hiciéramos esa competencia de nuestras medidas —Inojin suspiró como con resignación—. Y sin tu habilidad ¿cuánto te mide?
Bajé un pie hasta tocar el piso, definitivamente no era algo que quisiera escuchar ¿por qué el hijo de la enfermera Ino, era tan imprudente?
—No lo he medido, creo que no ha sido de mi interés conocer el dato —reveló Mitsuki, Inojin puso cara de incomprensión.
—Mitsuki, estás desperdiciando tus talentos en tu poco o nulo interés de conocerte mejor. Pero bueno ¿qué hay de ti, Saki? —Me miró— ¿cuánto te mide?
Abrí mi boca espantada y mis ojos se movieron para ver a mis dos compañeros, mis cejas comenzaban a temblar.
—Y-yo tampoco he hecho tal cosa como sacar una medida.
—¿Es en serio? Vaya ¿qué pasa con ustedes? Parece como si no les importara su masculinidad.
Reí nerviosa.
—¿Y cuánto te mide a ti? —Soltó abruptamente Mitsuki.
—Considerando que aún soy un adolescente y estoy en pleno desarrollo —alzó su dedo índice— puedo confesar que estoy orgulloso de mis 9 centímetros.
Arrugué la frente, era un dato innecesario que se quedaría grabado en mi cerebro.
—¿En reposo o erecto?
Miré con horror a Mitsuki ¿por qué preguntaba esas cosas? Juntarse con Inojin ya no era buena idea, se le estaban pegando los modales. Me bajé de la cama queriendo escapar de la situación pero Inojin respondió muy rápido.
—En reposo.
Llevé una mano a mi boca queriendo contener mis náuseas.
—¿Estás bien, Saki? —Mitsuki notó mi acción.
—Sí, creo que ya es hora de dormir pero antes iré al baño.
—No vayas a perderte y no hagas mucho ruido, a esta hora ya deben estar vigilando los pasillos y una amonestación no sería conveniente.
Moví mi mano en el aire.
—Descuida, seré cauteloso.
—Te pusiste pálido, ¿estás nervioso por el día de mañana?
Hablando de palidez cuando ellos dos parecían no tener pigmentación en sus pieles.
—Estoy un poquito temeroso de no hacer las cosas bien, pero voy a dar todo lo mejor de mí, lo prometo —alcé mi pulgar, luego me giré para salir.
No era la evaluación definitiva y el general Kakashi simplemente iría a inspeccionar cómo evolucionaban las cosas, pero como lo había dicho Boruto, si alguien sobresalía quizás podría ser llevado a otra zona. Yo necesitaba avanzar pronto, mamá no podía esperar para siempre.
Estaba dentro de uno de los cubículos a punto de salir, mi mano quedó quieta sobre el pasador cuando escuché abrirse la puerta del baño y un par de pasos en dirección a los lavamanos si mi oído no me fallaba. No le di importancia hasta que empezó a hablar ¿con quién? Mi duda se disolvió cuando oí que otras pisadas ingresaban al lugar.
—¿Están sangrando mucho? Deberías ir a enfermería.
—Estaré bien, ha sido culpa mía pero ya se detendrá. Son gajes del oficio ¿no?
Una de las voces aunque no habló en un volumen muy alto, me hizo recordar al señor Kakashi. Me asomé por la rendija entre los cubículos pero no pude ver nada.
—No tenías que venir, yo mismo dije que examinaría a los reclutas.
—Las bajas en el ejército están aumentando y necesitamos gente nueva. Casi no hay hombres interesados en defender a la nación y si las cosas continúan así, al final no podremos salvar a nadie.
Hubo una pausa silenciosa hasta que la segunda voz masculina se oyó de nuevo.
—Además, mañana es la ceremonia de conmemoración y un representante Uchiha tenía que venir ¿no? Los jóvenes necesitan saber que esto es un asunto serio.
—¿Representante Uchiha? ¿El comandante? —Pensé.
—Hablemos de esto en la oficina del capitán.
El agua del grifo dejó de caer, el ruido de la máquina de papel para las manos fue lo siguiente en escucharse y tras eso, los dos hombres salieron.
Volví a la habitación y las luces ya estaban apagadas, con cuidado trepé la escalera y me acosté sobre el colchón con mi cara hacia el techo aunque de igual modo no podía ver nada más que oscuridad.
Aquellas palabras del señor desconocido me hicieron sentir inútil. Ya casi no quedaban fuertes guerreros que combatieran a los enemigos y eso era muy preocupante si quería rescatar a mi mamá. Esa impotencia de no haber mejorado casi nada cuando yo quería dar pasos agigantados y terminar pronto con la pesadilla. No quería ser negativa, no quería angustiarme pensando en cosas que no me ayudarían porque no me serviría para mejorar. Cerré mis ojos y me concentré en descansar.
(...)
Eran las cuatro y media de la madrugada y fuimos levantados todos los reclutas. Escuché algunos quejidos tras el sonoro estruendo de voces graves llamándonos a salir de la cama y lavarnos.
—Esta vez es muy temprano ¿qué pasa? —Oí a un compañero de habitación.
—¿Saki? —Mitsuki asomó su cabeza por debajo de la cama donde yo estaba— ¿Estás bien?
Todavía estaba bostezando y limpiándome los ojos, no comprendía de qué iba su pregunta. Con somnolencia le respondí.
—Sí, sólo estoy cansado.
—Anoche estuviste hablando dormido.
—¿En serio? —Bostecé una vez más, estiré mis brazos y bajé la escalera.
—Sí, dijiste «mamá».
Sentí un escalofrío y quedé con un pie en el aire antes de tocar el suelo.
—Oh... Quizás es porque... Ya sabes, como soy huérfano.
—Necesitas el amor de una mamá ¿cierto?
Parpadeé unas cuantas de veces.
—¡Sí! Eso es —dije y terminé de bajar para buscar mi ropa de entrenamiento—. ¿A qué crees que se deba que nos hayan levantado más temprano de lo habitual?
—Ni idea.
Apenas tuvimos tiempo de cambiarnos de ropa, lavarnos la cara y la boca y fuimos presurosos al campo. El cielo apenas comenzaba a aclarar.
Nos formamos en diferentes filas, pude ver a los capitanes de equipo al frente de cada línea. El cuerpo médico que trabajaba en la zona también estaba presente pero ellos se situaban en un lado del grupo de reclutas; y por delante de todos, estaba el capitán Iruka, el general Kakashi y otro hombre al cual nunca había visto ¿él era el comandante Sasuke Uchiha?
—Jóvenes reclutas —habló el capitán Iruka—, es posible que se estén cuestionando por qué han sido llamados en una hora más temprana, debido a que la mayoría de ustedes son nuevos desconocen la causa de esta ceremonia.
Un recuerdo llegó a mi mente «ceremonia de conmemoración» Lo habían dicho cuando estaba en el baño.
—En este día conmemoramos a las personas que fueron asesinadas en la tragedia de Konoha ocurrida hace quince años, donde decenas de habitantes perdieron la vida a causa de un ataque de la organización criminal Dragón de Koshi. En este emblemático y triste día, la mayor parte del clan Uchiha fue brutalmente asesinado y varias de sus mujeres fueron raptadas. Es por eso que no debemos olvidar el objetivo en común que debemos tener: salvar al pueblo.
No hubo un sólo sonido emitido por el resto de los presentes, las hojas de los árboles se balanceaban poniéndome la piel de gallina. ¿Por qué se sentía tan triste mi corazón?
—En representación del clan Uchiha para esta ceremonia, ha decidido acompañarnos el ex general de brigadas y ahora miembro del ejército del país del fuego, Itachi Uchiha.
Alcé mi mirada para ver al hombre, oí pequeños murmullos detrás de mí pero no quité mis ojos del pelinegro con visibles ojeras.
«Entonces él no es el comandante»
El rostro serio de aquel varón me causaba cierta inquietud y me resultaba fascinante.
El capitán Iruka nos pidió rezar por las almas de los fallecidos, así lo hicimos con mucho respeto. No estaba enterada que tanta gente había muerto en un día así y de alguna manera me puso triste el imaginar lo espantoso de la situación.
Quizás por ese motivo el comandante estaba "amargado", como se decía. Perder a tu familia era la cosa más horrenda que pudiera ocurrir; en mi caso, ver cómo se llevaban a mi madre me hizo llorar por días y pensé que la vida no tendría sentido hasta que decidí intentarlo todo para rescatarla... Quizás el comandante por eso era así, él también pasó por esa pérdida aunque en su situación el daño era irreparable, y decidió vengarse.
La ceremonia terminó y antes de entrenar como de costumbre, por esa ocasión nos permitieron tomar el desayuno antes.
—¿No vas a comerte tu emparedado?
Me di cuenta que sólo le había dado una mordida cuando Inojin me sacó de mis pensamientos.
—Ah sí, es verdad, tenemos que comer pronto.
—Nos han dado cuarenta minutos de descanso antes de ir al entrenamiento —mencionó Mitsuki—. Pero aún así, lo mejor es no tardar mucho comiendo para evitar ser lentos a la hora de ir al campo.
—¿Te pasa algo, Saki?
—Nada, sólo pensaba... El clan Uchiha ¿por qué murieron más personas de esa familia?
—Bueno, no sé bien la historia pero según lo que sé por mi papá, el clan Uchiha ha tenido hombres muy poderosos y su linaje es envidiable. Pudiera ser que representaban una amenaza para los criminales de Dragón de Koshi.
—Si eran hombres tan fuertes ¿cómo pudieron perder? Entonces el enemigo es aún más fuerte —dije con decepción.
—Los hombres más fuertes se mantienen vivos todavía —interrumpió Mitsuki—, al menos eso es de lo que estoy enterado. El antiguo líder del escuadrón de Konoha, como coloquialmente se le conocía en el pueblo, fue fundado por el señor Fugaku Uchiha junto a Minato Namikaze. Éste último falleció luego de una emboscada, el señor Fugaku pudo librar la muerte pero fue herido de gravedad y decidió apartarse del liderazgo, es probable que él decidiera que su hijo ocupara su lugar.
—Cada vez entiendo menos —di una mordida a mi emparedado.
—No hables de mi abuelo como si no hubiera valido nada su vida.
Al escuchar aquella voz miramos hacia atrás, allí estaba Boruto cruzado de brazos y con ese gesto de que odiaba el mundo.
—Él también fue un hombre importante ¿sabes? Quizás más que el propio señor Fugaku.
—Nunca lo he despreciado —aclaró Mitsuki—, sólo mencioné un acontecimiento que considero es de suma importancia. Él también fue un fundador, es una pena que perdiera la vida.
—Acaso el señor Minato ¿era papá del teniente Uzumaki? —Pregunté, Boruto me volteó a ver.
—Así es. Mi padre por supuesto, está a un nivel que no se imaginan, podría decir que incluso mayor que el de cualquier Uchiha.
—Estás alardeando demasiado —dijo Inojin, Boruto lo miró feo e incluso yo me sorprendí de que fuera capaz de enfrentarlo.
—¿Qué dijiste? ¿Estás contradiciéndome?
—Sólo digo que tu afirmación es un tanto exagerada. Sabemos que el teniente es un hombre fuerte pero tampoco debemos subestimar a los Uchiha, después de todo ellos son los que más han arriesgado sus vidas para salvarnos.
Boruto se molestó tanto que sujetó a Inojin del cuello de su camiseta levantándolo de golpe, sin darme cuenta mi cuerpo se movió y me levanté de mi asiento.
—Suéltalo —pedí. El escándalo ocasionó que todos en el comedor voltearan, pero Boruto parecía cegado por el enojo— ¡Capitán Boruto!
—No vuelvas a desprestigiar los esfuerzos de mi familia —estiró más el agarre de sus manos y apretó el cuello de Inojin.
—Te crees demasiado porque tu papá es el teniente —apenas pudo decir—, tal vez él sea genial pero tú eres un asco.
Luego de esa frase, Boruto soltó una mano para pegarle un puñetazo que impactaría directo a su rostro, pero su mano se quedó estática y no se movió ni el resto de su cuerpo, sólo pude ver la vena que se saltó en su cuello por el esfuerzo que estaba haciendo.
Asombrada de eso miré todo el piso y percibí una sombra larga que llegaba hasta los pies del otro capitán, Shikadai.
—Basta Boruto, esto va en contra del reglamento —le dijo.
—¡Libérame ahora! —Ordenó.
—No lo haré hasta que te calmes.
Inojin aprovechó que Boruto estaba sujeto por esa sombra y se libró de la mano que sujetaba su camiseta para luego sobarse el cuello. Crucé hasta el otro lado de la mesa para revisarlo.
—¿Te encuentras bien? —Pregunté, él tosió un poco.
—Lo estoy.
—¡Shikadai!
Boruto estaba impacientándose hasta que una mano grande sujetó con fuerza su hombro y rompió el estado en el que se encontraba, Shikadai apartó sus manos de la posición en la que estaban, luego vi al hombre que ya había tomado ambos hombros del rubio.
—Como miembro del cuerpo de infantería, tu actitud es espantosa —el señor Itachi volteó a Boruto para verlo a la cara—. Nadie en ningún momento desprecia a tu familia, todos estamos aquí porque queremos salvar a nuestra gente no para crear rivalidades entre nosotros ¿entendiste?
Boruto agachó la mirada pero por su expresión supe que seguía molesto y quizás hasta se le podía ver triste.
—¿Estás bien, muchacho? —Le preguntó a Inojin.
—Sí señor, gracias por preocuparse.
El ambiente se había vuelto tenso, las miradas de todos estaban sobre nosotros y a lo lejos pude divisar al señor Kakashi recargado en un muro del comedor.
Aunque si bien no era culpa mía, no podía reprimir ese sentimiento de incomodidad y creí que dar la cara por mis amigos era lo único que podía hacer. Hice una reverencia y puse mis manos a los costados.
—Lamentamos esta situación, señor —dije mirando al suelo—. Prometemos que no volverá a ocurrir.
Entonces ocurrió algo inesperado, sentí un calor sobre mi cabeza y cuando la levanté un poco pude ver que el señor Itachi tenía su mano sobre ella. Mi corazón latió con fuerza retumbándome en los oídos.
Miré sus oscuros ojos y sus largas pestañas, su rostro serio tenía una diminuta mueca sonriente y lo sentí demasiado cercano a mí. El calor de su mano era parecido al de mamá y sin quererlo estaba sintiendo ese apretón en mi pecho que cargaba la nostalgia que quise reprimir.
No dijo absolutamente nada, de pronto quitó su mano y parecía haber reaccionado. Carraspeó y se pasó un dedo por debajo de su nariz.
—Acompáñame Boruto, tenemos que hablar.
El rubio me miró con desprecio para luego seguir al señor Itachi. Inojin y Mitsuki se me acercaron y yo todavía continué mirando la figura de aquel hombre hasta que desapareció por la puerta.
—¿Qué rayos fue eso? —Preguntó Inojin— Parecía que te conocía.
—Quizás así demuestra su perdón —dije sin estar convencida.
—Tal vez le recordaste a alguien —dijo Mitsuki.
Miré en dirección donde estaba el señor Kakashi, él se incorporó y se dio la media vuelta para salir del comedor.
«¿Por qué siento este vacío?»
—Bueno, ya que se llevaron a ese enclenque, apresurémonos a comer —Inojin volvió a su asiento y Mitsuki todavía se me quedó viendo antes de sentarse— ¿Saki? ¿No vas a comer?
—Yo... ya no tengo hambre.
Aclaraciones importantes:
Para quienes conocen bien a bien las habilidades, técnicas, fechas, etc. del universo Naruto, antes de que me critiquen si pongo cosas que no son reales en la historia original, quiero decir que mi historia necesita estos "fallos" para funcionar, así que pido comprensión.
Cosas como el Mangekyō Sharingan o líneas de tiempo, quizás haré ciertos cambios mas espero sean aceptados. Digo esto porque en otras ocasiones con historias anteriores me han corregido y sí, vaya, yo no soy 100% conocedora de todo lo que hizo Masashi Kishimoto pero trato de no caer en lo absurdo ni de profanar su obra.
Habiendo dejado en claro tales puntos, me despido por hoy y espero que el capítulo les haya gustado. De ser así, no olviden comentar que me hará muy feliz conocer sus opiniones.
