Capítulo 12.- "Narración II - Hipótesis"

Cuando Kakashi escuchó al fundador del gran escuadrón de Konoha, el señor Fugaku Uchiha, y su repentino interés por hablar con urgencia, supo cuáles eran sus intenciones y más tarde lo confirmaría cuando éste visitó la vivienda donde los reclutas se quedaban.

Para Fugaku, cualquier término que involucrara la palabra «huérfano» era como un mal presagio.

Mientras Saki e Inojin se hacían cargo de preparar la cena, él y el anciano hablaban en una de las bodegas del subterráneo. El hombre mayor estaba cruzado de brazos sentado sobre una silla de madera mientras el general Kakashi lo contemplaba estando de pie.

—¿Qué tanto sabes de esos dos niños huérfanos, general?

Cualquier respuesta podría significar una mala interpretación; era cierto, Kakashi no sabía mucho sobre Mitsuki o Saki, pero algo dentro de sí mismo le decía que no tenía nada de qué preocuparse. Sin embargo, esa no era una respuesta coherente para calmar la inquietud del anciano que era conocido por su forma tan estricta de actuar, incluso con sus propios hijos.

El hombre ante sus ojos era el causante de que el ahora comandante del Ejército del País del Fuego y actual líder de toda la organización, llevara una niñez y adolescencia frustrada por querer ser mejor que su hermano Itachi y poder demostrarle a su padre que no debía subestimarlo.

Si bien, Fugaku anhelaba el bienestar de todo el pueblo y por ese motivo junto a Minato Namikaze fundó la organización; antepuso sus deseos a la felicidad de sus propios hijos. Para Itachi había sido una lucha constante por no defraudar a la familia y herir a su hermano menor. Debido a la diferencia de fuerza entre ambos, Fugaku había decidido que Itachi sería quien quedaría al mando del escuadrón, mas éste lo rechazó argumentando que a causa del sharingan tenía problemas con sus ojos y poco a poco se quedaba ciego.

—¿Kakashi?

—Señor, yo confío en esos muchachos —pronunció convencido, Fugaku arrugó su frente—. Mitsuki es un joven con mucho potencial y Saki, a él le espera un futuro brillante sólo es cuestión de pulir sus talentos.

—No es la respuesta que ansiaba escuchar —el hombre se levantó de la silla—. Sabes bien que no podemos permitir que cualquier joven entre a esta organización, podrían ser espías. Conocer sus orígenes, sus clanes, su misma sangre ¡todo es necesario!

—Estoy investigando más sobre ambos, eso no lo dude. Pero puedo asegurarle que por el momento tengo todo bajo control.

Fugaku recorrió la habitación y se detuvo al llegar a uno de los cuadros que colgaba de la pared, estaba empolvado y al pasar su mano retiró la suciedad para ver la imagen, era el símbolo del clan Uchiha.

—¿Por qué decidiste hacerte cargo del nieto de Minato?

—Porque Boruto está cambiando mucho, se ha vuelto frío y no quisiera que terminara yéndose por el camino incorrecto —Kakashi miró la espalda de aquel hombre—. Usted sabe que el maestro Minato habría hecho lo mismo si viera a su nieto pasar de ser un niño alegre a uno lleno de soberbia, simplemente la familia está para apoyarse... O eso es lo que dicen.

Fugaku no apartó su vista del símbolo a través del cristal, recordó cuando su clan era extenso y lleno de niños y mujeres. Después de la masacre, sólo habían sobrevivido cinco miembros, pero Shisui su sobrino desapareció misteriosamente.

—Creo que tienes razón en ese sentido, Minato era del tipo amable y sonriente, seguro que no soportaría ver a su propio nieto ser tan parecido a mí —dijo con cierto tono de burla, luego volvió a ver a Kakashi—. A veces siento envidia de él, ya sabes... Aunque no hay mucha descendencia de su parte, su hijo se casó con la heredera del clan Hyuga y el byakugan es también una habilidad valiosa como el sharingan. Si Boruto la ha heredado, será un hombre fuerte.

—Hasta el momento no hay evidencia de que Boruto haya despertado el byakugan, conforme avance en su entrenamiento veré si hay posibilidades de que pueda conseguirlo.

—Si eso ocurre, tendrás que asignarle un nuevo maestro. Tú no puedes instruirlo en tal dojutsu.

Kakashi afirmó con su cabeza.

—Estoy seguro que el señor Hiashi encontrará a alguien de su familia que le pueda ayudar.

—Sabes que lo hará, el clan Hyuga está creciendo rápidamente —Kakashi vio el puño de Fukagu tensarse.

—Por esa misma razón es que el teniente Naruto se hace cargo de protegerlos, también son un blanco fácil por su dojutsu.

Fukaku soltó un sonido similar a una risa, pero estaba llena de frustración. Cerró sus ojos y se cruzó de brazos.

—En algunas ocasiones me pregunto qué hubiera pasado si la masacre no hubiera sucedido. ¿Cuántos niños Uchiha habrían nacido? Todos ellos hoy podrían ser adolescentes y estarse preparando para apoyar al ejército. Jamás perdonaré a esos miserables que acabaron con mi familia.

Kakashi entendía que para el anciano resultaba mejor tener miembros de su familia en el escuadrón que verse en la necesidad de conseguir reclutas y exponerse a traiciones.

—Por cierto, general... Quiero que investigues más de ese chico, Saki.

Kakashi tuvo un mal presentimiento. Saki definitivamente era un Uchiha, pero era huérfano. Desde que vio su sharingan comenzó a generar hipótesis sobre su origen; sabía que tenía doce años, la masacre del clan ocurrió quince años atrás, por lo que era imposible que fuera hijo de algún miembro fallecido, la única mujer que quedó a salvo fue la señora Mikoto, los únicos varones quedaron con vida fueron el señor Fugaku, Itachi, Sasuke y Shisui. Pero éste último desapareció después de medio año pasada la masacre. No había forma de que Saki fuese hijo de él ¿o sí?

La siguiente noche después del entrenamiento, Kakashi se inmiscuyó en sus propios pensamientos cuando todos dormían. Shikadai descansaba en la cama de a lado y él simplemente veía al techo con sus manos escondidas tras la cabeza.

Pensaba en el gran parecido que Saki tenía con Sasuke, cuando éste era más joven y estuvo a su cargo tenía las mismas facciones que el chico, pero Saki también se parecía a Itachi en algunas muecas. Sin embargo, la sonrisa del muchacho era diferente.

«Tal vez en eso se parece a su madre»

Para Kakashi las posibilidades indicaban que Saki era hijo de Itachi o de Sasuke. En casos muy extremos pudiera ser hijo del desaparecido Shisui, pero aunque los Uchiha se caracterizaban por su tez blanca, melenas y ojos oscuros, los rasgos físicos de Saki eran más similares a los de los hermanos. Una idea surcó su mente pero la desechó al instante, Fugaku no podría ser su padre, era demasiado viejo y conociéndolo sería imposible que dejara hijos regados, él era un hombre fiel a sus principios y cuidaba mucho su linaje.

Se sobó el mentón y resopló. La prueba de los papeles le confirmó la sangre Uchiha de Saki por su afinidad con el fuego. Si le decía esto a Fugaku, él rápidamente haría todo por saber más del chico y era casi seguro que lo tomaría para entrenarlo, sin embargo sus métodos eran muy extremos y para Kakashi resultaba triste imaginar que el niño tímido y amable terminara igual que Sasuke.

Pero ¿cómo entrenar el sharingan evitando que los demás se dieran cuenta? Kakashi una vez lo poseyó en su ojo izquierdo, un ataque le hizo perder su ojo natural y su viejo amigo Obito Uchiha le obsequió el suyo cuando estaba moribundo. Tal acto fue despreciable para el clan, pues consideraron que Kakashi al no ser parte del linaje, estaba deshonrando la herencia importante que les identificaba, no obstante tal dojutsu desapareció, simplemente el sharingan se desactivó y los resultados médicos arrojaron como diagnóstico que el ojo se adaptó a su cuerpo.

Con lo que recordaba del tiempo que lo utilizó, había hecho apuntes y los guardaba en una libreta. Estaba dispuesto a entrenar a Saki para que pudiera controlarlo, lo que le preocupaba era el hecho de que al igual que Itachi, el jovencito había experimentado visión borrosa tras utilizarlo, y cada vez que activaba el sharingan ésta empeoraba. La única diferencia hasta el momento era que para Saki las molestias aparecieron más temprano pero al menos sus ojos no sangraban. Kakashi desconocía si esto pudiera ocurrir en un futuro.

La mañana llegó y los entrenamientos comenzaron. Todo pintaba para ser un día como cualquier otro, pero el ambiente se puso intenso cuando Saki tropezó con Boruto y éste inició una pelea. Kakashi los había dejado en el campo mientras él recibía información de uno de los vigilantes de la zona, pero al ir camino de regreso escuchó un alboroto proveniente del lugar donde estaban los muchachos. Apresuró el paso subiendo el sendero para llegar lo antes posible.

—¡Deja de meterte en mi camino!

—Fue un accidente, lo siento.

Boruto apretó a Saki de sus hombros para quitárselo de encima y éste se tambaleó a punto de caer al suelo.

—¡Estoy harto de ti! ¡No sé cómo pude terminar en el mismo equipo que tú!

—¡Déjalo en paz!

Mitsuki se atravesó y miró a Boruto fijamente, casi se podían ver choques electrizantes entre ambos jóvenes.

—No debemos pelear, ahora somos un equipo, así que cálmense —dijo Shikadai y puso su mano en el hombro de Boruto, pero éste la apartó de golpe sin apartar la vista de Mitsuki.

—Ustedes no son nadie para decirme lo que tengo que hacer, yo soy un Uzumaki y ahora me estoy retrasando por estar jugando al equipo.

—Nadie te está retrasando, simplemente estamos avanzando todos al ritmo que debe ser. Nadie debe ir por delante de nadie —dijo Mitsuki.

—Eso díselo al general, ¿no te has dado cuenta cómo protege a Saki? ¡¿Nadie ha notado que le da preferencia?!

Saki bajó la cabeza, sólo podía pensar en que posiblemente Boruto tenía razón. Cuando Mitsuki se distrajo para ver si el general volvía, Boruto se dejó ir hacia Saki y lo tomó de los hombros con brutal fuerza obligándolo a mover sus pies en retroceso.

—¡Suéltame!

—¡Boruto! ¡¿Qué estás haciendo?!

Shikadai quiso detenerlo con su técnica pero Inojin se había atravesado en un intento por ayudar a su amigo y la posesión de sombra lo atrapó a él dejándolo inmovilizado.

Aunque el tiempo fue demasiado rápido, para todos cada segundo fue como una eternidad. Boruto no desaprovechó ninguno de éstos y cegado por el enojo sólo podía apretar fuerte los hombros de Saki mientras sus piernas avanzaban sin medir el terreno y las consecuencias.

Kakashi corría y sentía que sus pasos no eran tan veloces, Boruto se dirigía hacia un declive peligroso.

—Te detesto, eres el tipo de persona que odio.

—¡Suéltame!

Saki sujetaba sus muñecas intentando liberarse pero no podía concentrarse en tratar de frenar y soltarse.

—¡Suéltame! ¡Boruto!

El rubio sintió que las manos de Saki quemaban, estaba presionándolo más fuerte de lo normal como si tuviera demasiada fuerza y eso lo irritó. Para Boruto, Saki era todo lo que odiaba en una persona, era escuálido y llorón, recibía el apoyo de todos y el general le prestaba más atención. No quería ser la sombra de alguien así, terminaría igual que su padre frente al comandante, igual que su abuelo y el señor Fugaku.

—Yo voy a ser el siguiente líder —dijo con rabia y con brutalidad soltó a Saki.

—¡Saki!

Milésimas de segundo bastaron para que Boruto notara que había un declive lleno de piedras y pedazos de troncos, no pensaba matar a Saki pero viendo el panorama eso muy probablemente sucedería. Entonces se arrepintió cuando lo vio caer, pero ya era demasiado tarde.

Kakashi corrió desesperado pero ya lo sabía, no conseguiría atrapar al muchacho a tiempo y sólo podía ver con horror cómo su discípulo iba directo a un trágico desenlace. Entonces, Mitsuki alargó sus brazos incluso más de lo que alguna vez intentó y atrapó al joven antes de estrellarse con un tronco. Para el momento que lo detuvo, Kakashi llegó y ayudó a Mitsuki para subir a Saki; Boruto seguía quieto tan sólo mirando.

El general tomó en brazos al chico y lo recostó en el suelo tratando de despertarlo, perdió el conocimiento cuando se golpeó con una piedra y su frente estaba sangrando.

—¡Saki, saki reacciona!

Todos miraban con horror la escena, Kakashi se sacó del chaleco un botecito y lo destapó con rapidez para luego ponerlo cerca de la nariz del muchacho.

—¡Eres un idiota! —Inojin miró a Boruto, éste último no dejaba de ver a Saki.

—En serio estás mal de la cabeza, Boruto —dijo Shikadai.

—¡Cállense todos! —Ordenó Kakashi— Hay que llevar a Saki con la enfermera, Mitsuki, ve por la camilla que está en el subterráneo, Inojin, ve con él.

—Sí, señor.

Ambos chicos corrieron hacia la casa, Kakashi siguió tratando de reanimar a Saki pero no sucedía nada. Tomó su pulso y escuchó su respiración, apretó los labios y alzó sus ojos al rubio que no se había movido desde el acto.

—Tú y yo tenemos que hablar, después de que lleve a este chico con la enfermera tendré que darte una lección. Sabes bien que esto puede catalogarse como intento de homicidio y aunque aún eres menor de edad, puedo hacer que te lleven preso.

Boruto estaba como perdido, ni siquiera tenía reacción en su mirada.

—¿No tienes nada qué decir?

Tardó un rato en contestar y cuando lo hizo, su voz resultó apagada.

—Lo siento.

—¿Lo sientes? ¿De verdad te arrepientes de esto? Les dejé muy claramente que no soportaría discusiones ni peleas a golpes entre ustedes. Entraron como reclutas porque tienen un objetivo en común ¡salvar a este país! Bastante tenemos con Dragón de Koshi como para formar enemigos dentro de nuestro grupo.

Boruto bajó la mirada. Inojin y Mitsuki volvieron con la camilla y el general se encargó con ellos de subir a Saki.