Capítulo 18 .- "Narración III - Sakura"

Cuando Saki quedó inconsciente en la acera, Kakashi temió que sus heridas le hubieran ocasionado la muerte y observó con pavor la imagen del joven ensangrentado hasta los pies. Ese miedo le recordaba las trágicas escenas que en su juventud experimentó cuando perdió a gran parte de sus colegas y amigos. Saki a su parecer era un simple chiquillo torpe y con mala suerte, no obstante ya lo consideraba algo especial.

Su tonta sonrisa cuando algo le salía bien y esa amabilidad eran cosas que Kakashi no podía ignorar. El niño le traía sensaciones conocidas, era como haber tratado antes con alguien así.

Lo levantó del suelo con cuidado, y cargándolo en sus brazos lo llevó hasta el interior de la casa de los Uchiha. Solicitó a Mitsuki que de inmediato fuera por la enfermera Ino. Boruto también salió herido pero al menos él sí estaba consciente; Kakashi se quedó más tranquilo cuando Itachi se hizo cargo del corte en el brazo del hijo del teniente. La pequeña Himawari también se quedó con su hermano.

El comandante Sasuke se limitó a observar y luego desvió su atención a revisar el cuerpo del hombre que murió a causa de la técnica del general. Su padre, quien seguía en el lugar de los hechos, se aproximó a él y le miró desde arriba mientras se amarraba un pedazo de tela de su ropa en las manos ensangrentadas.

—¿Estás herido? —Preguntó Sasuke pero ni siquiera volteó a mirarlo.

—Son heridas superficiales ¿qué hay de ti?

Sasuke chistó y comprobó la cara del hombre tieso al quitarle la máscara.

—¿Y me lo preguntas? Soy el líder ahora, padre. Parece que la vejez te ha afectado, ya no eres el Fugaku Uchiha al que todos temían.

El anciano hizo una mueca idéntica a la que el comandante solía mostrar cuando se irritaba.

—Para ser el líder te falta experiencia, justo ahora estoy viendo que tu hombro está sangrando.

Sasuke olvidó el cuerpo del suelo y miró hacia su hombro, era verdad, estaba herido. Lo pensó unos segundos y entendió el porqué.

—Esto no fue por Dragón de Koshi, sólo se trata de un estúpido accidente.

Tal accidente tenía nombre y ése era Saki, Sasuke aún no entendía cómo fue posible que aquel simple y escuálido niño lograra rozarle con un kunai.

(...)

En el interior de la casa de la familia Uchiha, Kakashi acostaba a Saki sobre la primera cama que encontró y una vez más trató de despertarlo de su estado de inconsciencia mas el resultado fue el mismo y el muchacho continuó con sus ojos cerrados.

—Si está perdiendo demasiada sangre debo parar rápido este sangrado, no tengo tiempo de esperar a la enfermera.

Kakashi se quitó la chamarra y la arrojó a un lado, fue a lavarse las manos para eliminar cualquier rastro de suciedad antes de tratar con una herida. Volvió a la habitación tan rápido como pudo y con un kunai comenzó a romper cuidadosamente la tela del pantalón de Saki.

El general tenía conocimientos básicos de primeros auxilios, y esperaba servir de algo para ayudar al jovencito. Lo desgarrador vino después, cuando al quitar la prenda ensangrentada, Kakashi miró que el chico tenía su ropa interior llena de ese líquido rojizo y antes de continuar con su labor, sus ojos no pudieron engañarlo, lo que estaba viendo no era para nada la complexión de un hombre; aunque Saki mantenía el calzoncillo en su sitio, Kakashi sabía que faltaba algo.

La mano del general se apartó del cuerpo del adolescente y tragó saliva lleno de sentimientos encontrados. Un portazo lo hizo voltear y el rostro de la enfermera estaba más pálido que de costumbre; ella lo miró y después sus celestes ojos se dirigieron al niño que estaba en la cama.

—Ge-general...

Kakashi se agachó a recoger su chamarra.

—Atienda a esta persona, voy a estar afuera vigilando. Más tarde hablaremos de esto.

La mujer rubia ya se había enterado de lo que pasaba, cuando se aproximó a Saki y le miró en esa condición, suspiró resignada a lo que estaba por venir. El general se había enterado que Saki era una chica y que ella la encubrió todo el tiempo.

Afuera recargado en la puerta, el general se veía como alguien que ha perdido toda esperanza. Su mirada vacía se concentraba en cualquier parte y su mente estaba llena de inquietudes. El muchacho que veía progresar y no rendirse, todo ese tiempo ocultó su verdadera identidad y por algún extraño motivo, le dolía saberlo.

Kakashi no era el tipo de persona que -como el fundador- subestimara a las mujeres en el ámbito de ser guerreras o combatientes, pero conocía las reglas y éstas prohibían claramente el ingreso de una a las divisiones afines. Hubiera deseado que al menos Saki decidiera entrar al área de medicina, pero la niña decidió disfrazarse de un chico y probar suerte. El general no lo entendía y se lamentaba por no haberse dado cuenta antes.

Un rato después la enfermera dio dos golpes a la puerta y Kakashi se retiró para abrirla, dentro de la habitación la mujer con pena trató de mirarlo directamente aunque sus esfuerzos parecían ser en vano.

—Necesito ropa para... ella.

—¿Cómo están sus heridas?

—Está bien, se ha lastimado la espalda y perdió la conciencia a causa del dolor pero va a mejorar muy pronto.

Kakashi se cruzó de brazos y la severidad se hizo presente en su mirada, la enfermera Ino sabía que el castigo vendría después.

—Envuélvala en una sábana, la llevaremos hasta la casa donde estábamos y allí podrá atender al resto. Boruto también está herido y el señor Fugaku.

—Sí, señor.

—Y una cosa más —el general puso la mano en el marco de la puerta—, vaya pensando en cómo darme una buena explicación de esto.

Cuando el general salió con Saki quien estaba envuelta en una sábana oscura, todos los presentes miraron la escena y algunos creyeron que algo muy grave le había sucedido. Inojin y Mitsuki corrieron hacia él para enterarse de la situación pero el general sólo dijo que estaba fuera de peligro.

Al pasar cerca del comandante, el general no pronunció ninguna palabra y de reojo Sasuke se quedó mirando al niño que éste llevaba en brazos.

(...)

—Saki... Despertaste.

—¿Dónde estoy? ¿Por qué está llorando?

El general escuchaba desde el otro lado de la puerta, había estado allí desde que llegaron y bajaron a las habitaciones subterráneas. Había reprendido a la enfermera cuando ésta le contó la verdad y aunque él siempre fue un hombre estricto y duro, sentía el temor de doblegarse. No soportaba ver a una mujer llorar y menos por su culpa.

Sin más preámbulos se giró y abrió la puerta de golpe y al mirar que Saki estaba observándolo, se adentró y volvió a cerrar la puerta.

—¿Cómo está? —Preguntó refiriéndose a la chica.

—Bien, la medicina hará efecto pronto —contestó la enfermera quien intentaba calmar su pena.

No apartó la vista de la adolescente y se acercó unos pasos a ella, la vio más frágil que antes y su cabello revuelto le recordó al comandante cuando éste tenía su misma edad, pero esos ojos aunque oscuros como los de los Uchiha, tenían una forma diferente.

—General ¿está todo bien? —Cuestionó la niña.

—Me engañaste. Maldita sea ¡me mentiste!

Entonces explotó. No pudo hacer nada por evitarlo, Kakashi se sentía realmente estúpido por tener tantos años de experiencia y haber caído en una trampa de ese calibre.

Mantuvo una discusión con Saki, pero ella aunque sufría por ser descubierta no se rendía en el duelo de palabras, se aferraba a mantener su lugar dentro del equipo tras confesarle que estaba allí por su mamá quien fue secuestrada.

En un principio eso no significó nada para el general hasta que le preguntó su verdadera identidad.

—¿Cuál es tu nombre real? —Espero una respuesta inmediata pero ella demoró en contestar— Te hice una pregu-

—Sarada... Sarada Haruno.

—¿Haruno?

—Sí.

Ese apellido le traía recuerdos. Sólo había conocido a una persona que lo llevara, su cabeza comenzaba a armar hipótesis y fue entonces que decidió hacer la siguiente interrogante.

—¿Quién es tu madre?

—Sakura Haruno, señor.

«—Quiero que al menos se presenten, si vamos a ser un equipo necesito conocerlos.

Mi nombre es Naruto Uzumaki, y voy a ser un gran miembro de esta organización. Protegeré a todos con mi vida si es necesario.

Ah, eres el hijo del maestro Minato, qué sorpresa... A ver tú, el de la orilla.

Sasuke Uchiha.

¿Y ya?

Es evidente que usted sabe quién soy, no necesito presentarme.

Hmm... Ya recordé por qué no me gusta esto de ser censor... En fin, tú, la que falta de presentarse.

Soy Sakura Haruno, soy de la división médica y me siento honrada de que me haya escogido para estar en su equipo sargento Hatake.

Sakura, ah sí ya te recuerdo, eres la persona que obtuvo la más alta calificación en el último examen médico. Espero que trabajemos bien, recuerda que en tus manos está nuestra vida.»

Saki quien en realidad llevaba por nombre Sarada Haruno, podía ser la hija de aquella muchacha de cabello rosa que alguna vez formó parte de su equipo. La observó detalladamente queriendo encontrar ese parecido pero ya había pasado mucho tiempo desde la última vez que la vio y sólo recordaba pequeñas características.

—¿Quién es tu papá?

—No tengo papá, él murió antes de que yo naciera —confesó.

—¿Cuál era su nombre?

—Mi mamá solamente me dijo que él se llamaba Saki.

(...)

Más tarde en otra habitación del subterráneo, Kakashi leía el expediente de Sarada; la enfermera continuaba sentada justo frente a él y jugaba con sus dedos para calmar el nerviosismo. Cuando el hombre terminó de leer bajó las hojas y le prestó atención a ella quien se hundió en la silla.

—Necesito que olvide lo que vio hace rato, me refiero a los ojos de la chica.

—S-señor... Sobre eso ¿usted sabía que ella tiene el sharingan?

—Bueno, no sería la primera persona en guardar un secreto ¿o sí?

Ella entendió a qué se refería y se sintió avergonzada.

—Me disculpo una vez más por haber ocultado esto, yo sólo vi muy desesperada a la niña y sentí que debía ayudarla.

—Enfermera Ino, usted conoció a Sakura Haruno ¿verdad?

La mujer asintió.

—Estuvimos juntas en la división médica.

—¿Qué ha sabido de ella? Quiero decir, Saki afirma que fue secuestrada pero antes de eso... ¿Por qué se dio de baja de nuestra organización?

—En realidad no sé mucho, Sakura era muy alegre y de repente su actitud cambió, no me dio explicaciones vaya... Creo que ni siquiera habló con nadie y simplemente se fue. Pero si estamos hablando de que mi antigua compañera es la misma mujer que es madre de Saki yo no me explico porque la chica tiene el sharingan...

De repente la enfermera jadeó y miró al general con sus ojos bien abiertos.

—¿Podría ser que ella sea hija del comandante? —Se llevó ambas manos a la boca— ¡Santo cielo! ¡Es que sí podría ser!

—Shh... No levante la voz —la reprendió—, ¿usted cómo puede asegurar tal cosa?

—Señor, Sakura estaba enamorada del comandante, luego pasó a ser parte de su equipo. Usted fue el líder de ese equipo ¿jamás lo notó?

Kakashi se sobó la barbilla.

—En realidad no presté mucha atención, ni siquiera me puedo imaginar al comandante haciéndole caso a alguien. Pero definitivamente Saki es una Uchiha. ¿Qué hay de Itachi? Él también podría ser el padre.

Ino negó.

—Sakura no es así, ella sólo amaba al comandante Sasuke.

—En todo caso, ¿por qué crió a Saki como madre soltera?

—Pudiera ser que él la rechazara por su embarazo pero si fue así, entonces es un ser despreciable.

Kakashi vio la ira en los ojos de la enfermera.

—No, lo dudo mucho —el general se levantó de su lugar y caminó hacia el cuadro que colgaba en la pared y el cual mostraba el emblema Uchiha—. Sasuke no es ese tipo de hombre. Estoy más que seguro que si Saki es su hija, él no lo sabe.

—Entonces ¿cuál es la verdad?

Kakashi volteó a ver a la mujer.

—Sólo Sakura lo sabe y si decidió esconderle esto a su hija, debe tener un buen motivo. Nosotros no somos quiénes para interferir en sus decisiones, así que sólo nos resta ser cómplices en esta mentira. No tengo que mencionarlo pero nunca está de más, esto, señora Yamanaka, es un secreto ¿entendió?

—Sí, lo entiendo, general.

(...)

Durante la reunión de esa noche Kakashi se mantuvo observando al comandante y en cierto modo la enfermera tenía razón, Sasuke se parecía a Saki cuando éste se ponía serio pero sus facciones no estaban tensas sino una seriedad serena.

En realidad, Sasuke se veía melancólico. Mientras todos hablaban y daban sus puntos de vista respecto a qué hacer para no ser detectados por el enemigo, Kakashi prestaba su atención al líder de la organización y éste lucía perdido en los recuerdos.

—General Hatake, hablemos acerca de sus muchachos —Itachi interrumpió su concentración obligándolo a voltear—. Nadie salió herido de gravedad y la gente del pueblo está sana y salva, no cabe duda que estos chicos tienen potencial.

—Sí, yo mismo me he dado cuenta de ello —complementó Fugaku—, me gustó el estilo que ese chiquillo pelinegro utilizó, de un momento a otro se volvió tan veloz como su oponente aunque por supuesto no posee un nivel así de elevado y por ello perdió fuerza muy pronto. Creo que hay que trabajar en su concentración de chakra, lo consume de inmediato y por eso no aprovecha el tiempo.

—También Mitsuki, ese otro chico es demasiado bueno para rastrear objetivos. Gracias a él pudimos encontrar dos de las bestias que se dirigían al pueblo justo antes de que llegaran.

El general colocó ambas manos sobre sus piernas y pensó en los chicos que tenía bajo su mando; en un principio dudó de sus capacidades pero sin duda se estaban convirtiendo en hombres fuertes, excepto Saki o mejor dicho, Sarada... Ella estaba demostrando que era una mujer muy capaz que incluso burlaba al sistema.

—Me gustaría ascender a tres de mis muchachos, considero que es tiempo de que todos sean miembros de la división de infantería.

Fugaku se cruzó de brazos, Itachi se adelantó a dar una respuesta.

—Me parece una decisión acertada. Consideramos que sería bueno enviarlos a la Zona Norte, ya sabe, me refiero al Valle de las lágrimas.

Sasuke por fin levantó la mirada y desde su silencio se quedó observando a su hermano hablar.

—Está usted hablando del antiguo hogar de los Uchiha —el general no podía concebir por qué querían enviar a sus muchachos a un sitio con tan malos recuerdos.

—Ese sitio es el menos propenso a ser atacado, todo mundo sabe que quedó abandonado y por la tragedia, nadie es capaz de poner un pie en ese sitio.

—Bueno, pensándolo bien no es tan mala idea —el general movió la cabeza aceptando la propuesta—. Seguro que servirá. Por cierto, hay algo más que me gustaría solicitar.

Recordó las palabras de Saki y los descubrimientos de esa tarde.

—El ascenso de la enfermera Ino Yamanaka, ya que desgraciadamente la sargento Rin Nohara fue secuestrada, su lugar aún está vacío y la enfermera Yamanaka ha demostrado buenas habilidades y desempeño de su profesión. Por si fuera poco recientemente me ha confesado que es del tipo sensor y he estado pensando que si ella también se hace cargo de entrenar a su hijo en este aspecto, en un futuro puede sernos de gran ayuda.

—¿La señora Yamanaka es del tipo sensor? —Fugaku se sorprendió— Algo tan importante ¿y no lo había dicho?

—Me temo que muchas de las personas que trabajan con nosotros tienen grandes habilidades y por temor las esconden.

—En ese caso está bien si le damos ese ascenso, pero es requisito que sea médico.

—No se preocupe, confío en ella —dijo Kakashi—. Y volviendo a lo de la Zona Norte, mañana le informaré a mis chicos que nos cambiaremos.

—Kakashi —Sasuke por fin habló—. Konohamaru se hará cargo de ellos, tú vendrás conmigo al ejército.

El general no esperaba recibir esa orden, ni siquiera entendía por qué de repente lo necesitaba.

—Sasuke ¿no crees que sería mejor si el general se sigue haciendo cargo de los muchachos?

—Itachi, conoce tu lugar. Yo soy el líder y si digo que Kakashi se va al ejército conmigo, es porque lo hará. Mi decisión ya está tomada y seré muy franco —se enderezó hacia adelante y miró a cada uno de los presentes—, estamos en una situación peligrosa. Yamato me dijo que equipo de la división de rastreo encontró un laboratorio escondido entre las montañas del Este, está abandonado por supuesto y aunque no hay mucha evidencia, hay algo peligroso que no hemos tomado en cuenta.

Nadie cuestionó, de pronto el rostro serio del comandante tomó un semblante sombrío.

—Ellos podrían estar creando seres más monstruosos que las bestias que conocemos, con los niños que han robado han tenido suficiente tiempo para experimentar y con las mujeres... Ustedes lo saben, no sólo les han servido para pagar favores a gente poderosa que les está financiando su organización, sospechamos que un porcentaje de estas féminas están siendo utilizadas para fines reproductivos con los mismos integrantes de Dragón de Koshi, es muy probable que hayan elegido a las que tienen mejor linaje.

Kakashi pasó saliva, sólo pudo pensar en Sakura y le destrozó por dentro imaginar que Saki quien guardaba la ilusión de rescatarla, al final se llevara una mala noticia.

—Con buen linaje —soltó Kakashi sin darse cuenta, se había sumergido en sus pensamientos que habló más fuerte de lo que creyó.

—Cualquier característica hereditaria, por esa razón se llevaron a casi todas las mujeres Uchiha. Ellos deben tener bastantes sharingan si es que consiguieron extraerlo. Hasta donde recuerdo, no había ninguna mujer en nuestro clan que lo tuviera ¿o me equivoco? —Preguntó Itachi, Fugaku negó con su cabeza.

—No, ninguna de ellas lo despertó. Quizás sea algo únicamente de varones Uchiha. Pero si como dice Sasuke, si estos criminales se reprodujeron con ellas y nacieron niños, para estas fechas esos niños ya deben ser unos adolescentes.

Kakashi evitó a toda costa mirar a los presentes y se enfocó en sus propios pensamientos. La hipótesis de Fugaku estaba mal, Saki era mujer y había despertado el sharingan.

—Entonces cabe la posibilidad que nos estemos enfrentando a más como nosotros, pero incluso nosotros sólo somos tres y ellos deben ser decenas —dijo Itachi, Sasuke bufó.

—Sea lo que sea, así corra sangre Uchiha por sus venas, si están con Dragón de Koshi son mis enemigos y no me tentaré el corazón para matarlos.

El comandante se levantó de su lugar y avanzó hasta la puerta.

—¿A dónde vas? —Preguntó Fugaku.

—Mi presencia aquí ya no es necesaria, he dicho todo lo que tenía que decir.

Y tras eso, salió de la habitación para ir a la superficie y observar la luna brillante como casi siempre solía hacerlo. Para calmar su ansiedad, aquella que aparecía repentinamente en el momento menos oportuno y para su mala suerte, justo cuando disfrutaba de su soledad se dio cuenta que allí había alguien más.

—¿Qué haces aquí afuera?

El chico se estremeció y volteó temblando.

—Perdón, sólo estaba tomando un poco de aire pero ya iba a entrar a la casa así que con su per-

Siempre escapaba, Sasuke odiaba que quisiera pasarse de listo.

—No te he dicho que te vayas ¿o sí? Debes aprender a respetar a las autoridades y a no decidir por ti mismo cuándo irte.

—Lo siento, señor comandante.

El chiquillo se encogió de hombros.

—Después de todo parece que te gusta el frío, así que no habrá problema en que permanezcas afuera un poco más ¿verdad?

Lo vio girar dándole la espalda a la puerta y resignándose a obedecer a su castigo, Sasuke se olvidó un rato de él y volvió a su acción inicial que era contemplar la luna; era hermosa y tan solitaria como él, a veces se negaba a observarla porque resultaba doloroso otras noches como ésa, era casi necesario.

«Sasuke... Aunque éste sólo sea un sueño fugaz, por favor déjame vivirlo contigo.»


Quiero agradecer por sus comentarios y darle la bienvenida a los nuevos lectores.