Capítulo 23.- "Narración IV – Tsunade"

Sai no pudo dejar de notar que el general estuvo demasiado callado durante casi todo el camino de regreso después de esa visita exprés a los jóvenes, lo poco que podía ver de su rostro era una clara muestra de que algo le preocupaba.

—Nos desviaremos del trayecto, tengo que hacer algo importante.

Fue una de las escasas frases que dijo. Sai no quiso argumentar nada más que un sencillo "sí, general".

Pero dicho desvío no fue corto sino que les tomó varias horas.

Algunas veces se pararon a descansar y hablaron ligeramente sobre temas triviales sin tocar asuntos de carácter militar. El diario vivir estaba muy lleno de eso, quizás era bueno descansar un poco de ello.

Se avistaron las orillas de la aldea de Konoha, el paisaje era completamente diferente al sitio donde Saki se encontraba en aquel momento. No había montañas cercanas, ni colinas, todo era un pueblo semi vacío con casas destruidas. Kakashi lo recordó bien, aquel ataque donde Dragón de Koshi provocó un incendio y la noche donde él conoció a Sarada, quien se hacía llamar Saki; según ella adoptó el nombre de su difunto padre, pero Kakashi no conoció ningún Uchiha que llevara tal nombre por lo que estaba consciente que Sakura decidió ocultarle la verdad a su propia hija.

Estacionó el vehículo en un local viejo que tenía el letrero caído y vio que por la ventana se asomó un anciano que rápidamente cerró la cortina. No era de sorprenderse que la gente viviera aterrada si aquel país se estaba convirtiendo en un infierno a pasos agigantados. Nadie sabía en quién confiar.

—General ¿busca a alguien en especial?

Sai por fin se atrevió a cuestionar, el extraño comportamiento de su superior lo tenía inquieto en la incertidumbre de no saber qué estaba pasando, qué era lo que el hombre buscaba en Konoha, uno de los sitios más devastados.

—Estoy buscando a Tsunade.

Respondió a secas y se bajó de la furgoneta, Sai se quedó sin ideas para expresar.

Kakashi tocó la puerta del lugar donde el anciano lo miró desde su ventana y no hubo respuesta, era evidente que el hombre tenía temor.

—Soy el general del escuadrón de Konoha, por favor abra la puerta necesito de su cooperación.

Nada.

—Señor, sólo necesito que me conteste una pregunta. ¿Usted sabe dónde se ubican las habitaciones que renta la señora Tsunade?

El silencio continuó y para Kakashi eso fue desesperante, su voz se levantó más de lo que tenía planeado.

—¡Si no me da una respuesta voy a tirar la puerta!

—A t-tres cuadras hacia el Norte y dos al Este...

Kakashi volvió a abrir la puerta de su vehículo, apenas dijo gracias cuando arrancó el motor y se fue. El anciano se asomó por la ventana y respiró aliviado cuando vio que se alejaba.

Recién encontró lo que parecía ser el negocio de Tsunade y echó un vistazo desde su lugar para ver por dónde podía entrar. Se quitó el cinturón y bajó.

—Quédate aquí, volveré pronto. Si recibes comunicación por radio, di que estamos buscando material para curación y provisiones.

—Sí, señor.

Kakashi ingresó por un largo pasillo y miró a su alrededor. Todas las puertas estaban cerradas y hasta el fondo se veía una especie de bodega que tenía medio abierta la ventanilla. Caminó hacia allí y sus botas pisaron numerosas hojas secas que delataron su presencia. Al asomarse por el vidrio de la ventana, sintió una presencia detrás de él y en el reflejo vio a una mujer rubia.

—¿Quién eres y qué haces aquí?

El general volteó, sus labios se abrieron para pronunciar su nombre.

—Kakashi Hatake.

El semblante duro de ella cambió y su expresión se volvió menos rígida. Bajo un poco su defensa.

—Es raro que el escuadrón te haya enviado aquí. ¿Qué está pasando exactamente?

—El escuadrón no me envió, estoy aquí por Saki.

Tsunade levantó sus cejas y sus pupilas se contrajeron. Temió lo peor.

—¿Le pasó algo?

Kakashi se metió las manos en los bolsillos de su chamarra y negó.

—Quisiera hablar con usted en privado.

Entraron al sitio donde Tsunade vivía. No era muy espacioso y tenía pocos muebles, se sentía triste.

—Soy toda oídos. Dime qué pasa con Saki.

Kakashi miró la marca que la mujer tenía en su frente, estaba menos marcada, el color había perdido saturación. Recordó las palabras de la jovencita, ella inocentemente creía que se trataba de un tatuaje.

—Ella está bien.

Tsunade lo captó al momento cuando él se refirió a Saki como mujer.

—De modo que ya lo saben —rió por lo bajo y se sentó en su sofá desgastado.

—Fue inevitable que me enterara.

—¿No me digas que el viejo misántropo la aceptó así sin más?

Kakashi arrugó la frente.

—Sí, hablo de Fugaku.

—De hecho no lo sabe, nadie más que la médico Ino y yo. Prometimos cuidar de Saki y hacemos lo posible porque nadie sepa su secreto.

—¿Y a qué se debe esa bondad de tu parte? Sé bien en qué se convirtió la organización luego de que nos minimizaran por ser mujeres —dijo con cierta molestia.

—Nunca he menospreciado a sus congéneres, pero todos debíamos seguir órdenes y usted lo sabe.

Tsunade chistó y se cruzó de brazos.

—Entonces ¿por qué has decidido ser cómplice de Sar-Saki? —Corrigió, pero Kakashi ya la había escuchado.

—Porque Sarada es una Uchiha.

Tsunade hubiese deseado no ser tan obvia con sus gestos pero se encontraba tan sorprendida de la gran perspicacia de Kakashi.

—¿Qué dices?

—Es inútil fingir que usted no lo sabe, Saki o Sarada, como la quiera llamar, es una Uchiha. Desde su aspecto hasta sus habilidades innatas, la niña lleva esa herencia en sus venas.

—¿Cómo puedes-?

Kakashi interrumpió.

—Porque ella despertó el sharingan.

Tsunade deshizo el amarre de sus brazos y en su lugar apoyó las manos en su propio regazo sin quitar sus ojos del general.

—No puede ser, entonces es mentira eso de que sólo los varones pueden...

—Parece que la hipótesis estaba mal, Sarada es la primera en su clan.

—¿Y ella lo sabe? Me refiero a su ascendencia ¿ella sabe que es una Uchiha?

Kakashi negó con su cabeza, eso alivió ligeramente a la mujer mayor. El general no pasó inadvertida esa acción.

—Me contó su historia, me dijo sobre el secuestro de su madre y en base a lo que he escuchado y observado, llegué a esta conclusión. Sakura por algún motivo quería proteger a Sarada y prefirió ocultarla, mas desconozco el porqué.

Tsunade cambió su semblante, ya no veía al general sino a la mesita que estaba entre ellos.

—He leído que Sakura se retiró de su servicio como médico así repentinamente, siendo una persona muy talentosa y a punto de convertirse en sargento de su división. Su argumento según el reporte que entregó, es que tenía un pariente enfermo y ella misma se sentía agotada para seguir ejerciendo su puesto. No hubo un seguimiento a su caso porque en aquel tiempo estábamos más enfocados en estrategias para protegernos de ataques, usted recuerda la masacre.

Tsunade asintió.

—Usted también era una excelente médico.

—Me retiré mucho antes del ataque al clan Uchiha. Yo quería combatir y me lo impidieron, entonces no pude ir a esa misión y perdí a mi esposo —dijo con tristeza—. Sé que si hubiera ido, Dan seguiría con vida. Es algo que jamás le perdonaré al escuadrón.

Kakashi la entendía pero no podía darle palabras de ánimos. No sabía si a esas alturas servirían de algo.

—¿Usted sabe quién es el padre de Sarada?

Ella se quedó pensando. Kakashi buscaba en sus expresiones alguna respuesta. Tenía su sospecha pero quería confirmarla.

—No lo sé, Sakura no me dijo ningún nombre. Cuando supe que estaba embarazada fue un día antes de que diera a luz y sólo recuerdo que mencionó algo acerca de ese clan.

—Algo ¿como qué?

—Si no mal recuerdo, sus palabras fueron "no dejaré que los Uchiha te hagan sufrir". No lo dijo frente a mí, la escuché por casualidad cuando sostenía a su bebé en brazos.

El general se sobó la barbilla.

—Entonces ¿ella vino con usted para parir?

—Yo era su única alternativa. Permaneció un tiempo en mi casa y después consiguió trabajo, finalmente se fue. No volví a ver a Sarada hasta que la niña cumplió cuatro años y después pasó otro tiempo sin que yo supiera algo hasta hace unos meses que Sarada vino a buscarme. Pero ¿ella de verdad está bien?

—Sarada está en buenas manos, ha ascendido a la división de infantería y cada día aprende más. Tiene un espíritu fuerte y aunque comenzó siendo débil, se ha esforzado para mejorar... Me recuerda mucho a Obito.

Tsunade dibujó una sonrisa orgullosa cuando miró a Kakashi perderse hablando maravillas de la jovencita.

—Tú alguna vez fuiste poseedor del sharingan, imagino que has ayudado a Sarada con su dojutsu.

—No he podido hacer tanto como he querido, lamentablemente tenemos que mantener oculta su habilidad y eso nos retrasa. Por ahora estoy en el ejército del país, me es imposible verla. Recientemente fui a inspeccionar el entrenamiento de los muchachos y ella me habló de usted, está preocupada por su seguridad. También me dio una descripción de las características de su madre por si la veía.

—Esa niña... Debe estar haciendo demasiados sacrificios para su edad.

Tsunade se puso de pie y fue hasta uno de los muebles, abrió la gaveta y quitó unas mantas para sacar un objeto; luego volvió con Kakashi.

—Esto es lo único que me dejó Sarada, y lo último que conserva de su familia.

El general estiró los brazos para alcanzar un portarretrato donde la imagen era una niña de cabello largo y oscuro que abrazaba a una mujer de cabello rosa. Ambas sonreían. A Kakashi le llamó la atención volver a ver a su discípula pero esta vez como una mujer adulta y sobre todo, ver la faceta de Saki, ésa que desconocía.

Tan sonriente sin esa pizca de dolor que se notaba en sus gesticulaciones. Con su cabello extenso y sus ojos brillantes. Una persona que en definitiva no había experimentado las penas que conllevaba ser parte del escuadrón.

Ella ahora tenía cicatrices, moretones, y ojos ligeramente apagados. Sonreía con frecuencia pero no era la misma sonrisa y eso le arrugó el corazón al general.

«No dejaré que los Uchiha te hagan sufrir»

Kakashi no lo entendía del todo, aunque sabía que el clan fue uno de los más estrictos, Sakura tuvo a Sarada cuando casi todos habían muerto. Entonces pensó que quizás ella se refería a Fugaku, o a Sasuke. Itachi era demasiado noble como para ser considerado un miembro frívolo y no recordaba que la muchacha tuviera tanto contacto con el hermano del comandante.

Sasuke definitivamente era su padre ¿verdad? Sí, eso quería pensar pero estaba esa espinita clavada en su cabeza que le daba escalofríos. Pues había una segunda opción, una no muy buena y si ser hija del comandante era peligroso, lo segundo que el general comenzó a formular era todavía peor.

Sakura se fue de la organización luego de la masacre, pero entre los sobrevivientes estaba también Shisui. Él desapareció, tal hecho se tomó como un secuestro y tras tantos años se le dio por perdido. Si para aclarar dudas tenía que hacer las conjeturas más descabelladas, también estaba esa posibilidad.

Que Sakura hubiese sido parte de un experimento de Dragón de Koshi. Quizás pudo ser utilizada para engendrar un Uchiha, a pesar de que se llevaron a muchas mujeres del clan, ellos todavía siguieron secuestrando mujeres del país, aquellas que tenían un linaje importante en cuanto a habilidades. Sakura no tenía una herencia muy llamativa, era una civil más, pero estaba esa marca en su frente que indicaba que poseía un muy elevado y preciso control de chakra.

Nadie más que Tsunade había alcanzado tal nivel, quizás eso fue lo que pudo atraer la atención del enemigo.

De modo que para Kakashi estaban esas dos posibilidades. Que Sarada fuera hija de Sasuke, o de Shisui.

Si se trataba de la hija de Shisui y Sakura vivió libre todo este tiempo pudo haber sido porque esperaron a que la niña creciera. Luego, cuando intentaron recuperarla, Sakura la ocultó y se fue en su lugar.

—¿Qué tanto piensas?

Tsunade liberó a Kakashi de su estado de meditación, se había quedado viendo la imagen por un tiempo prolongado mientras imaginaba escenarios y posibilidades.

—Nada, nada. Sólo recordaba cuando fui líder de mi equipo... Han pasado tantos años.

Le devolvió el portrarretrato.

—No encuentro una razón para que Sakura haya sido secuestrada.

Tsunade abrazó el retrato y miró al general. Ella pensó que quizás Kakashi ya tenía ideas en mente pero quería salir de dudas con algo que ella le dijera.

Pero lo cierto era que Tsunade tampoco tenía idea de qué impulsaría a esos criminales para llevarse a Sakura y no intentar siquiera buscar a la niña.

—Perdón Kakashi pero no puedo ayudarte, tampoco lo sé y no estoy mintiendo. Haría todo por poder brindar información para rescatar a Sakura, sin embargo parece que todo es un misterio.

—Supongo que no sabe dónde vivían ella y la niña.

—¿Crees que puedas hallar algo que te sirva si vas a su casa? Lo dudo mucho, pero aún así no sé tampoco dónde residía.

—Ya veo.

Kakashi se paró firme ante Tsunade.

—Usted no puede seguir viviendo aquí. Si suponemos que Sakura fue secuestrada por poseer el byakugou, entonces usted también corre peligro.

Tsunade rió.

—Una anciana como yo no es de utilidad para esas bestias. Mi byakugou ya no es tan poderoso como antes, no represento ninguna amenaza ni nada que tenga valor.

—Incluso si lo dice de esa manera, usted es importante para Sarada y ella me ha pedido que cuidemos de usted.

—¿Y qué piensas hacer? ¿Llevarme contigo? No, sólo seré un estorbo.

—No si usted puede ayudarnos a sanar heridos y desarrollar medicinas. Aunque he de decirlo, no hay una paga como tal.

Tsunade fue a guardar el portrarretrato en el mismo lugar del que lo sacó.

—Agradezco tu preocupación pero no, prefiero quedarme aquí.

—Entiendo que odia todo lo relacionado al escuadrón por la amarga experiencia pero si desaparecemos no habrá nadie que pueda luchar contra Dragón de Koshi. ¿Acaso no le importa el futuro de Sarada? ¿Sabe cuántas veces ella ha terminado herida e inconsciente? Nuestro cuerpo médico está siendo reducido y a este paso...

—Kakashi, ya di todo lo que pude dar. Dejé mis conocimientos plasmados en libros, en enseñanzas, todo está allí y ustedes lo tienen. No depende de mí, y además sabes que Fugaku no permitiría que yo volviera.

—No creo que el señor se niegue a su ayuda, al menos no en este momento tan crucial. Y por cierto, el nuevo líder es su hijo Sasuke así que las decisiones las toma él.

Tsunade volvió a chistar.

—Señora, con todo respeto pero creo que este negocio ya ni siquiera es rentable.

—No lo hago por el negocio, sólo buscaba un poco de paz.

—¿Entonces?

Ella frunció el ceño.

—No puedo ir contigo, quizás Sakura logre escapar y vuelva. Tal vez me busque pensando que Sarada está conmigo así que tengo que quedarme, pero si quieres ayuda médica, si tienen heridos de gravedad entonces pueden venir aquí. Es todo lo que puedo ofrecer.

—Entiendo. Bueno, en ese caso no le quito más su tiempo.

—Kakashi —lo detuvo—. Sé que no estás con ella pero cada vez que tengas oportunidad de verla... cuida bien de Sarada.

—No se preocupe por eso.

Salió de la estancia y volvió a la furgoneta donde Sai lo esperaba. Apenas se subió y lanzó un largo suspiro.

—¿Todo bien, señor?

—Sí. ¿Alguien se ha comunicado?

—Nad-

La radio comenzó a sonar y tras los pitidos vino la voz del comandante.

—QRB repito, QRB (¿A qué distancia se encuentra?).

Kakashi tomó la radio y presionó el botón.

—Primero, segundo, negativo, kilo, mike, sierra, uniform, sur. (120 km al sur).

—Afirmativo.

El comandante estaba utilizando el lenguaje clave por una razón que tanto Kakashi como Sai comprendían. Sasuke estaba en un rango donde fácilmente podía ser detectado.

—QRN (¿Tiene algo para mí?)

Pasaron unos segundos antes de la respuesta.

—Afirmativo. QRJ, India, Tango, Alfa, Charlie, Hotel, India. (Itachi está enfermo/herido)

A Kakashi se le enfrió la sangre y tomó el volante.

—Afirmativo. QTY. (Vamos para allá).

—Afirmativo.

Se cortó la transmisión y Kakashi encendió el motor.

—Señor, parece que la situación no mejora en lo absoluto —dijo Sai.

—Gracias por los ánimos, muchacho.


Oh oh. ¿Qué le pasó a Itachi?

Gracias por leer y perdón por tardar en actualizar. Como siempre, espero que este capítulo les haya gustado.

Nos leemos en el próximo.