Capítulo 29.- "Kekkei genkai"

Escondida detrás de un arbusto y sin hacer ruido, observaba la figura masculina que merodeaba por el lugar. De repente Shikadai pisó una rama seca y el comandante detectó el sonido; fue hacia él con tal rapidez que lo capturó en un abrir y cerrar de ojos.

—Son pésimos para ocultarse.

Soltó a Shikadai y el siguiente en ser capturado fue Boruto pues éste se trepó a un árbol y al resbalarse su pie, el comandante Sasuke lo atrapó casi tan rápido como al primero.

Boruto chistaba molesto con él mismo, de eso estaba segura.

Como noté que el señor Sasuke activó su sharingan, yo hice lo mismo tratando de ser cuidadosa para que no me viera y así aprender a utilizarlo como él lo hacía. Entendí que él podía hallarnos gracias a que no se le escapaba ningún movimiento y además su sharingan le permitía mirar el flujo de nuestro chakra.

Si él podía ver el chakra, era muy difícil esconderse de su mirada. Cosas como correr o arrastrarse para ir a otro sitio eran imposibles, en el momento que sus ojos nos avistaran irremediablemente seríamos capturados.

Quedarse quieto como roca no era muy factible pero antes de iniciar el entrenamiento nos dijo que primero teníamos que aprender a ocultarnos. La división de rastreo se encargaba de eso, de localizar al enemigo y mantenerse con vida para regresar, mas dadas las circunstancias actuales cualquier miembro del ejército podría verse involucrado.

Mitsuki sería el siguiente. Al igual que el comandante, mi sharingan me permitió notar la ubicación de mi compañero por un movimiento repentino que hizo y justo cuando iba a su escondite lancé un kunai que él fácilmente esquivó, eso lo distrajo unos segundos cuando volteó hacia atrás y quise que Mitsuki escapara aprovechando la situación.

—Muy astuto pero no funcionará.

El comandante atrapó a Mitsuki a pesar de que éste quiso moverse y después fue por mí. Rápidamente desactivé mi sharingan e intenté correr pero el dolor de mi pierna no me lo permitió, terminé siendo capturada.

—Ustedes son patéticos. No han aprendido nada ¿quién demonios se ha hecho cargo de su entrenamiento?

No podíamos verlo a la cara, su forma de regañarnos era fría.

—En la zona de entrenamiento hicimos equipos y un miembro de la división de infantería nos enseñaba el combate cuerpo a cuerpo, después el general Hatake nos enseñó control de chakra y uso de herramientas de combate, actualmente el sargento Sarutobi es el encargado de nuestro entrenamiento, con él hemos aprendido técnicas de acuerdo a nuestra naturaleza.

Mitsuki había respondido. El comandante dejó de caminar y se quedó quieto frente a Boruto y Shikadai.

—Tú eres bueno con el viento y tienes afinidad con el rayo. Haces el rasengan de tu padre pero te falta perfeccionarlo, por otra parte veo que eres torpe cuando se trata de ser cauteloso. Y tú —le habló a Shikadai—, hiciste un buen plan para ocultar a tus compañeros pero no siempre es lo mejor arriesgarse por los demás. Eso de ser la carnada no te sirvió de nada porque el resto no entendió tu intención.

Hasta ese momento me di cuenta lo que Shikadai trató de hacer, él quiso protegernos para que buscáramos otro escondite mientras él se entregaba.

—De ti no tengo mucho qué decir —se refirió a Mitsuki—. Por un momento dejé de sentir tu chakra y eso me hizo dudar de tu ubicación sin embargo puedes agradecerle a tu compañero el que reafirmara mis sospechas de dónde te encontrabas.

Levanté la cabeza y en efecto, se refería a mí.

—Tiraste ese kunai queriendo desviar mi atención y sólo lograste que matara dos pájaros de un tiro. Confirmé la ubicación de Mitsuki y te encontré a ti.

Tragué saliva, era cierto, fue un acto lleno de impulso e idiotez.

—Ustedes son terribles. Morirían tan rápido que ni se darían cuenta.

Shikadai levantó su mano.

—Señor comandante, tengo una pregunta.

—Habla.

—¿Qué son esas bestias que siempre van acompañando a un enmascarado?

El comandante se tomó su tiempo para responder. Escuché su respiración profunda y después miró hacia el cielo.

—Son descendientes de animales con los que experimentaron. Podría decirse que son el resultado de esa mezcla.

—¿Y con qué fin han sido creados?

—Quizás para aterrorizar y proyectar una imagen de más autoridad. Aunque no todas esas bestias son iguales, la que atacó a Saki era más grande y su nariz más ancha, esa variación podría significar que su olfato es mejor y están diseñadas para rastrear presas concretas.

—Pero ¿qué clase de presas? Creí que sólo se llevaban a las mujeres y a los niños pequeños —dijo Boruto.

—Tengo la hipótesis de que esos monstruos pueden olfatear mujeres con gran cantidad de chakra.

Volteamos hacia atrás, el señor Itachi estaba sentado sobre una roca. Sus ojos seguían vendados.

—Itachi ¿qué haces aquí?

—Sólo quería tomar aire fresco y asegurarme de que no fueras tan duro con tus regaños a estos pobres muchachos.

—Es invierno genio, no sé qué clase de aire fresco buscas.

Hasta cierto punto me causaba gracia oír al temible comandante discutir con su hermano.

—Ah, disculpe que interrumpa —Shikadai volvió a alzar su mano—, pero usted dijo algo sobre olfatear mujeres... ¿Estas bestias pueden oler y saber dónde hay mujeres?

—Sobre eso, es sólo una hipótesis, no tengo muchos fundamentos más que lo que llegué a observar—dijo el señor Itachi—. Por ahora sabemos que ya no buscan niños varones. Sólo mujeres de cualquier edad pero con buen linaje o grandes reservas de chakra.

—¿Qué? Pero ¿no se supone que a las mujeres las venden como esclavas o para prostitución? —Pregunté.

—Sí, así era hace algunos dos años pero últimamente seleccionan bien a sus presas. Se financiaron gracias al tráfico de órganos, a la venta de mujeres para cualquier índole y así consiguieron crecer monstruosamente. Sólo vean los resultados, el señor feudal se ha puesto de parte de ellos y nuestro escuadrón se ha convertido en algo mínimo. No obstante, parece que no necesitan más mujeres comunes sino aquellas que posean algo de valor.

—¿Por qué el chakra sería valioso? —Cuestionó Mitsuki.

El señor Itachi se cruzó de brazos y esperó unos segundos para responder, todos quedamos a la expectativa de su respuesta.

—Porque es casi seguro que lo están usando para algo, algo grande y peligroso.

—El chakra es una fuente valiosa para un sinfín de planes siniestros —agregó el comandante—, así como los genes. Cuando secuestraron a las mujeres del clan Uchiha ellos también se llevaron nuestro kekkei genkai.

«Kekkei genkai»

—Bueno, basta de perder el tiempo. Pónganse todos de pie y tú —señaló a su hermano—, regresa a la casa.

El señor Itachi sonrió.

—Venga Sasuke, nunca vas a cambiar esos modos.

—Dije que-

—Sí, sí, ya escuché.

—Uhm... ¿Necesita que lo ayude? —Me ofrecí.

—Si él salió solo, que se regrese solo —me dijo el comandante—. Además, eres el menos indicado para perder tiempo, has hecho todo mal así que vas a quedarte más tiempo.

Me dio mucha vergüenza escuchar eso, sentía que el señor Sasuke estaba siendo demasiado estricto conmigo, incluso a Boruto lo alababa más.

Volvimos al entrenamiento, nos dio algunos consejos de sitios dónde podríamos ocultarnos dependiendo de la zona geográfica, qué cosas consumir y cómo reconocer cuando se tratara de un genjutsu. Por unas horas dejamos de lado el entrenamiento físico para enfocarnos en teoría, yo escuchaba atenta e imaginaba posibles escenarios donde mamá estuviese.

A pesar de estar concentrada en sus palabras, por mi cabeza rondaba lo que el señor Itachi dijo esa mañana, que algunas bestias podrían olfatear mujeres con grandes cantidades de chakra. Esperaba que no profundizaran tanto en ello pues, si resultaba correcta su idea, ellos se enterarían de que yo no era un chico. Además durante el enfrentamiento el sujeto enmascarado dijo algo acerca de que yo poseía un chakra brillante ¿a qué se refería exactamente? ¿Sería por mi sharingan?

Tras el trabajo duro llegó el descanso; me senté en una roca para que mi pierna no ejerciera tanta presión y a mi lado se sentó Mitsuki, estaba empolvado y tenía algunos raspones en sus manos.

—Es más duro de lo que pensé —dijo tratando de normalizar su respiración—, parece que Boruto tenía razón, hemos perdido mucho tiempo en tonterías.

Pensé en el vendaje de mi pierna y puse mi mano sobre ella.

—Tampoco es todo culpa nuestra, las cosas cambiaron muy drásticamente y nos quedamos sin apoyo. Nos han rastreado tantas veces que hemos cambiado de residencia un montón, nos dejan sin presupuesto y necesitamos comer para sobrevivir... No es nuestra culpa...

El ambiente se puso triste, mientras al fondo se escuchaba a Boruto enfrentarse en combate cuerpo a cuerpo con el comandante, los miré con un vacío en mi alma.

—Si entrenamos en conjunto sólo nos retrasaremos —dijo Mitsuki—, no somos iguales, tenemos distintas capacidades. Es cierto que nosotros tres poseemos la naturaleza rayo, pero tampoco es como que la manejemos por igual. Por ejemplo Boruto, él tiene su rasengan y ahora está aprendiendo a moldearlo para combinarlo con el elemento rayo. Ambos manejamos la naturaleza viento y sin embargo él no es capaz de hacer una ráfaga tan poderosa como para volar lo que esté a su paso.

—Tienes razón Mitsuki, coincidimos en algunas cosas pero no lo controlamos de la misma forma. Es como el fuego, jamás pude hacer los jutsus del clan Sarutobi y en cambio sentí que el jutsu bola de fuego era más adecuado a mí. Es una pena que no pueda practicarlo.

Me miró.

—¿Por qué no?

—Porque el comandante se molestó, ya sabes, es una técnica exclusiva de su clan.

—Saki, eres huérfano... ¿Nunca supiste nada de tu familia?

Su repentina interrogante me tomó por sorpresa.

—N-no, nunca la conocí.

Mitsuki se sobó el mentón y su mirada se fue a otra parte, aunque parecía que en verdad no estaba viendo nada sino sus pensamientos.

—¿Y qué tal si tú eres un Uchiha?

Arrugué la frente.

—¿Qué cosa?

—Tienes afinidad con el fuego, te resulta más sencilla una técnica de ese clan que del Sarutobi que es la segunda casta reconocida en utilizar este elemento. ¿No crees que alguno de tus padres era del clan Uchiha?

Por un momento lo pensé, aunque mi madre definitivamente no era una Uchiha ¿quizás mi padre sí? No sabía nada de él, más que su nombre, ni siquiera las circunstancias por las que murió y mamá pidiéndome que me ocultara... ¿Por qué?

—¿Saki?

—Pero has oído eso Mitsuki, que los del clan fueron asesinados ¿cómo piensas que voy a ser un Uchiha si eso sucedió mucho antes de que yo naciera?

—Tal vez de las mujeres que secuestraron alguna resultó embarazada, quizás alguien logró escapar y te dejó en un orfanato.

Para Mitsuki eso tendría sentido mas para mí, no en lo absoluto, pues no era huérfana. Crecí junto a mi madre y no había manera de que ella estuviese relacionada con esa familia.

—No sé, no creo que sea posible.

—Es cierto, disculpa los disparates que digo.

Volvimos a quedarnos en silencio y otro pensamiento opacó el que Mitsuki había dejado en mi cabeza. Al mirarlo, atento al combate de Boruto y sus cabellos ondeándose con un soplo de viento ligero, recordé algo importante que debía contarle.

La culpa no me dejaba en paz y cada que tenía oportunidad me acribillaba la conciencia. Las perlas de Sameri terminaron en una caja que la señora Ino me entregó y que ahora escondía en un cajón.

—Mitsuki...

—¿Hmm?

No volteó.

—Aquel día cuando nos encontramos en el camino y me dijiste que trabajarías en el establo, yo olvidé decirte algo importante.

—¿En serio? ¿Qué cosa?

Mis labios temblaron, tomé aire para continuar.

—Que Sameri te estaría esperando en la entrada del bosque. Ella quería decirte algo importante.

Por fin Mitsuki me miró y al encontrarme con sus pupilas, me sentí pequeñita.

—¿Qué quería decirme?

«A mí... me gusta Mitsuki»

—No lo sé, sólo sé que era importante.

Él elevó una ceja.

—Es extraño, pasamos mucho tiempo juntos y jamás me dijo algo que se considere importante. ¿Por qué te pediría que me lo dijeras tú?

—Quizás porque ese día no se verían, ya sabes, tú trabajarías en el establo.

—Ah, podría ser —se cruzó de brazos.

—Bueno, pues por mi error de no contarte ella se quedó esperando que tú llegaras y con el fuerte viento de ese día, su collar de perlas se rompió. Lo que yo anduve buscando cuando fui atacado eran justamente las piedras de su collar; no pude recogerlas todas y sólo unas cuántas fueron recuperadas.

—¿Y por qué me cuentas todo esto? ¿Te sientes culpable?

Moví mi cabeza.

—Cometí un gran error.

—No, sólo lo olvidaste. De todos modos mira el lado positivo, ella no sufrió ningún percance más que el asunto de su collar, en cambio tú fuiste atacado.

—Sí pero aún así, creo que lo único que puedo hacer por ella es decirte esto. Además, tengo las perlas guardadas y pensé que quizás sería bueno entregárselas, después de todo le pertenecen.

Mitsuki estiró las piernas y apoyó sus manos en sus costados, volvió a mirar hacia delante.

—Dudo mucho que nos dejen ir al pueblo vecino, pero le preguntaré al comandante. Si esto nos da puntos con el señor Rokujou entonces no debería haber problema. Con que Sameri recupere sus perlas debe bastar, independientemente de quién se las entregue.

—¿Y si vas tú?

—No lo sé, aún así haré el intento. ¿Ya estás más tranquilo?

No podía dejar de pensar en el hecho de lo que pudo ser si yo le decía a Mitsuki ese día que Sameri lo esperaría. Aunque ya de nada servía torturarse siempre con lo mismo.

—Gracias, Mitsuki.

(...)

Recién había terminado de bañarme, ya iba a acostarme cuando vi a la médico Ino dirigirse a la habitación del señor Itachi. Ella llevaba un maletín en sus manos y al verme se detuvo.

—Saki, ¿quieres que cambie tu vendaje?

—Creo que lo he puesto bien ¿quiere revisar mi pierna?

—Seguro, pero si no te molesta déjame primero revisar al señor —señaló con su dedo hacia la puerta.

—¿Necesita ayuda?

—No realmente pero si quieres puedes venir conmigo.

Tocó la puerta y al permitir el acceso, las dos ingresamos. El señor Itachi estaba recostado en su cama.

—Vengo a cambiar su vendaje y aprovecho para revisar el avance.

Me pregunté a qué se refería con "avance".

—Sí, lo agradezco.

Él se enderezó y la médico comenzó a quitarle las vendas viejas, yo no podía dejar de mirar hasta el momento que terminó de desenredar y sólo unos parches cubrían sus ojos. La médico tomó una linterna de su maletín y retiró las gasas.

—Muy bien, abra los ojos despacio.

Cuando el señor Itachi acató la orden y sus párpados se levantaron, me quedé sin respiración. Uno de sus iris estaba grisáceo y su pupila casi del mismo color, su ojo izquierdo también se veía un poco dañado. Su rostro demostró algo, no era tristeza, él se veía simplemente como alguien resignado.

—Parece que no ha empeorado tanto —contestó.

La señora Ino encendió su linterna y apuntó a uno de sus ojos.

—¿Qué tanto puede percibir esta luz?

—Mi ojo derecho es casi incapaz de mirarla, por el contrario mi otro ojo la percibe. Sin la linterna puedo ver su rostro, aunque escasamente y la silueta de alguien más ¿eres tú, Saki?

La médico volteó a verme, yo tardé en responder. Me sentía muy triste por el señor Itachi, no entendía en qué momento él pudo terminar de esa forma.

—Sí, soy yo.

—De acuerdo, no parece estar mejorando pero al menos ha controlado un poco el desgaste. ¡Ah! Creo que dejé la medicina en otro cuarto, vuelvo enseguida.

Mientras la señora Yamanaka iba a buscar lo que olvidó, me quedé justo en el lugar donde ella había pisado. Él señor Itachi mantenía sus ojos abiertos y ante mi cercanía volteó conmigo.

—Puedo asegurar que me tienes lástima —dijo y sonrió—, no debería ser así.

—Señor, lo recuerdo bien en la zona de entrenamiento... Usted miraba, ¿qué sucedió?

Su sonrisa se borró despacio.

—Me excedí usando mi único recurso —contestó, cerró los ojos—. Nací privilegiado de un gran potencial el cual después se volvió la única opción para sobrevivir. Lo que era una bendición se convirtió en mi maldición.

Ladeé la cabeza, no comprendía pero él volvió a hablar.

—Sé que debes estar confundido, pero no es nada que la gente no sepa. Fue mi mangekyou sharingan lo que me está dejando ciego.

—¿Mangekyou... sharingan? ¿Usted tiene el sharingan como el comandante?

—Sí, aunque Sasuke desarrolló otro tipo de sharingan. El mío era más hábil después de que ocurrió la masacre del clan, Sasuke aún no maduraba su habilidad ocular por lo que tuve que tomar el mando y gracias a que sobreexploté el uso del sharingan... Bueno, soy esto que ves. Pero no me arrepiento de nada, porque hice lo correcto.

—Señor, ¿el sharingan se hereda?

—Sí, pero no todos los miembros del clan pueden despertarlo.

Atrapó mi curiosidad, mis manos comenzaron a sudar.

—¿Clan? ¿El sharingan pertenece a un clan en específico?

Abrió sus ojos mostrando esa opacidad en ellos, no veían claramente pero daban esa impresión.

—Es cierto, eres demasiado joven y has crecido en un país casi destruido, es normal que no lo sepas. Sí Saki, el sharingan pertenece al clan Uchiha.

Jadeé y me cubrí la boca, no pude decir nada sólo pensaba que Mitsuki estaba en lo correcto. Quizás mamá no era una Uchiha pero mi padre, mi padre sin duda fue uno. Entonces los únicos sobrevivientes, el señor Itachi, el señor Fugaku, la señora Mikoto... El comandante... Ellos eran mi familia, lo único que quedaba de ella.


Aclaración, Saki no sabe en específico quién es su papá. Por el momento sólo está consciente de que bien podrían ser parientes lejanos pero de igual modo, familia.

Gracias por leer. Espero que este capítulo les haya gustado.