Capítulo 32.- "Dragón de Koshi"

El sitio donde parte del ejército se estableció, se hallaba escondido entre la montaña. El teniente Naruto nos explicó que hasta el momento se trataba de uno de los lugares más seguros para no ser localizados por la organización enemiga, esto gracias a que tenían algunos miembros que podían ocultar el chakra de quienes se encontraran dentro del rango.

Bajamos con cautela por un despeñadero y al pisar tierra firme el señor Uzumaki caminó por delante de todos para dar la palabra clave que nos permitiría acceder al campamento.

Lo primero que noté del paisaje fue que verdaderamente estábamos muy escondidos; los enormes pedazos de roca que rodeaban el panorama brindaban protección contra fuertes corrientes de aire, incluso nos impedían ver el bosque en su plenitud. Por lo que si alguien externo deseara andar de mirón, tendría que subir demasiado la montaña.

—Ellos son del cuerpo de infantería —oí al teniente quien daba información nuestra—, los tengo plenamente identificados.

—Sí señor, por favor entren—contestó un hombre que vestía igual al resto de los miembros del escuadrón.

—Muchachos, síganme. Konohamaru, Neji tomará tu reporte así que ve con él.

—Como ordene teniente.

El sargento nos echó una mirada aprovechando que el señor Naruto se había distraído hablando con otro de los militares. Su rostro seguía demacrado y bajo sus ojos estaban esas oscuras marcas producto de su poco descanso.

—A partir de ahora ustedes formarán parte de este nuevo nivel, sé que les explicarán todos los detalles pero aún así quiero aconsejarles que sean prudentes, escuchen todas las instrucciones con atención y no causen problemas ¿de acuerdo?

Movimos la cabeza aceptando, luego el sargento se enfocó en mí. Sus labios se movían como si tratara de decir algo y yo podía imaginar lo que ansiaba decirme, sin embargo a causa de tantos testigos le era imposible hablar, al final sólo soltó una frase con la que seguro intentó advertirme el tener cuidado por ser mujer.

—Ten precaución en tus acciones.

(…)

—Sólo cuatro, qué pena.

—El hijo del sargento de la división de rastreo también sigue con vida, pero él ahora está siendo entrenado para formar parte del cuerpo médico. Eso es lo que escuché.

—Me parece correcto, es bueno que al menos estos niños sigan vivos.

Dos hombres murmuraban entre ellos, aunque eran pésimos para controlar el volumen de sus voces; todos mis compañeros y yo escuchamos claramente la charla que mantenían. Eso confirmaba lo que Boruto nos contó en la furgoneta, los demás chicos habían sido asesinados.

Momentos atrás el teniente Uzumaki nos ordenó entrar a uno de los cuartos de seguridad para hablar con nosotros. Mientras lo esperábamos nos sentamos en las bancas de madera que servían como mueble dentro de ese frío rincón custodiado por dos elementos del ejército. Miré con atención a uno de ellos pues su rostro me resultó familiar, tardé un rato en descubrir que era el mismo sujeto que me pidió mis datos cuando fui a presentar la prueba para entrar al escuadrón.

—¿El comandante no está aquí?

Shikadai me sacó de mis pensamientos, mas me hizo notar lo mismo ¿dónde estaba el comandante?

—Seguramente debe estar inspeccionando los alrededores —dijo Mitsuki.

—Bueno, bueno… Ya estamos todos aquí —el teniente ingresó y en el camino se fue colocando una chamarra oscura con franjas naranjas, después se detuvo frente a nosotros y se echó las manos a los bolsillos de ésta—. Mitsuki, Saki, Shikadai y Boruto, bienvenidos al ejército del país del fuego. Desde este día ustedes formarán parte de nuestro equipo y espero que podamos trabajar en conjunto y hacer todo lo posible por ayudar a nuestra nación.

Sus palabras habían sido mi sueño desde que decidí unirme, no obstante de cierto modo no me relajaron en lo absoluto. No me sentía tan tranquila como hubiese deseado, bajo estas terribles circunstancias de persecución y el miedo de ser atacados por miembros más peligrosos, porque sí, estar a ese nivel era incluso peor y por desgracia yo no me consideraba lo suficientemente fuerte para enfrentar villanos de tal calibre.

El señor Naruto dio un largo suspiro, su mirada parecía triste aunque tratara de sonreír como aquella noche que lo conocí. Sucedieron tantas cosas desde esa ocasión que entendía lo difícil que podía resultarle aparentar optimismo.

—El comandante y líder de esta organización decidió que todos nos uniéramos en un solo grupo, fusionando el ejército de Konoha y el del país del fuego. Así como los miembros de la división de rastreo e infantería.

Boruto levantó su mano, lo miré y vi en su rostro un gesto frío y lleno de enojo.

—Háblanos con la verdad, a estas alturas de la situación no queremos más secretos. Deja los rodeos y sé claro con nosotros, todos estamos asustados porque no comprendemos lo que pasa, necesitamos respuestas a nuestras dudas.

Su padre bajó la vista y se recargó en la pared detrás de sí, continuó observando el suelo como si se cuestionara si debía hacer tal cosa.

—¿Qué es lo que quieren saber? —Preguntó.

Boruto volteó con nosotros y noté que Shikadai asintió, luego el rubio volvió a concentrarse en su padre.

—¿Quiénes son ellos y cuál es su objetivo? —Fue la interrogante de Boruto.

—Comenzaron siendo simples delincuentes que no representaban una grave amenaza, el verdadero problema surgió cuando conocieron a un hombre con influencia que les lavó el cerebro y poco a poco a sus filas se unieron más miembros. Lo que parecía ser algo insignificante se volvió una horrible religión.

—¿Religión? —Solté sin percatarme de que hablé en voz baja, el teniente me miró.

—Sí, una secta con cientos y cientos de súbditos. Hasta la fecha no tenemos un registro exacto de la cantidad de seguidores que poseen. Adoptaron su nombre por la bestia infernal a la que alaban —levantó la vista—… Dragón de Koshi.

Por unos segundos nadie habló, quizás todos nos preguntábamos si en algún momento oímos sobre ese ser y qué tan importante era en la vida de aquellos criminales.

—Pero, eso es sólo como un dios ¿no es así? —Mencionó Shikadai con voz titubeante— Me refiero a que simplemente se trata de una creencia, no es como que esa bestia sea real.

El teniente cambió su posición y se sentó en el banco de madera que yacía en una de las esquinas. Se cruzó de brazos y miró hacia el techo.

—El comandante y yo tenemos nuestras sospechas. La historia del Dragón de Koshi es muy antigua, por años se contó sobre ella como mera fantasía.

—¿Y cuál es esa historia? —Pregunté.

—Un Dragón de ocho cabezas devoraba cada año una joven mujer, por supuesto que no cualquier mujer sino una que poseyera grandes cantidades de un chakra puro y brillante. De esa manera se mantenía fuerte y longevo. Según la leyenda, este dragón era tan grande que podía extenderse por montañas y valles, además de sus ocho cabezas también contaba con la misma cantidad de colas. Sus dieciséis ojos eran tan rojos como la sangre y ningún mortal podía vencerlo.

—Y según la leyenda ¿cuál fue su fin? —Cuestionó Mitsuki.

—El dios del mar y las tormentas le cortó las cabezas.

—¿Así termina la historia? ¿Sólo era cuestión de cortar sus cabezas?

Boruto parecía decepcionado.

—A lo que quiero llegar con esto es que —el teniente hizo una pausa y se rascó la frente, su mirada nuevamente se volvió preocupada—… Quizás el Dragón de Koshi es real.

—¿Qué?

—Esto es algo que hemos hablado con los demás miembros, es justo que ustedes también lo sepan. La población sabe que esta organización criminal traficaba mujeres de todas las edades y varones desde recién nacidos hasta una edad aproximada de seis años. En un principio se financiaron de esta brutal forma, con red de prostitución y venta de órganos. Luego, cuando alcanzaron un nivel más alto y recursos económicos fuertes, sus víctimas se volvieron específicas.

El teniente se levantó de su lugar y caminó hacia nosotros.

—Todas estas mujeres que fueron raptadas, todas ellas tenían algo especial. El chakra que se robaron quizás lo están utilizando para despertar a este monstruo si es que el líder de su secta logró encontrarlo.

De inmediato todas nuestras miradas se encontraron, cada uno expresaba una emoción, yo me hallaba confundida y atemorizada. ¿El terrible dragón de la leyenda era real?

—¡Eso no puede ser verdad! —Exclamó Boruto— ¡Los dragones no existen! Además, si esto fuera cierto ¿no se supone que el dios del mar ya le cortó las cabezas?

El teniente se talló la cara y volvió a suspirar.

—Las leyendas son historias que con el tiempo se han ido modificando y adoptando nuevas y maravillosas hazañas. Es muy probable que sea mentira que sus cabezas fueron cortadas.

Boruto se levantó molesto de la banca y estuvo a punto de ir hacia su padre cuando Mitsuki extendió sus brazos y lo detuvo. El rubio trató de liberarse mientras miraba con enojo al señor Naruto.

—¡Deja los juegos! ¡Eres el teniente! ¡Mi abuelo se tomaba las cosas en serio y tú estás contándonos un cuento absurdo!

—Boruto tranquilízate —pidió Shikadai.

—¡Estoy harto de estas mentiras!

—¡¿Quieres callarte de una vez?! —Le grité molesta y de hecho funcionó, todos se me quedaron viendo— Dudo mucho que el teniente sea capaz de contarnos algo absurdo cuando estamos bajo la amenaza de ser asesinados ¿tú te crees que todo el mundo tiene otras intenciones? ¡Estamos en peligro, Boruto! Si existe la posibilidad de que ese dragón sea real y su secta intente volverlo a la vida quiere decir que la situación es todavía peor. Lo que él dice tiene sentido, piénsalo bien —moví mis manos que empezaron a temblar—, quieren grandes cantidades de chakra, se llevaban mujeres con el mejor linaje ¡mataron a casi todo el clan Uchiha! ¿No crees que esto va más allá de intereses económicos? Allá afuera hay algo que desconocemos pero que sin duda es un peligro para nuestra supervivencia y la de nuestra nación. ¡Así que cállate y escucha, eso nos dijo el sargento!

Boruto apretó los puños y Mitsuki soltó su agarre liberándolo.

—Bueno vamos a tranquilizarnos —habló el teniente—, no hay necesidad de discutir.

—Señor teniente, por favor discúlpenos —Shikadai hizo una reverencia—, estamos cansados y mal alimentados, esto tarde o temprano sucedería.

—Lo entiendo bien, de todos modos ustedes aún son muy jóvenes y el tener que lidiar con esto lo hace más complicado. Hablaremos después de este asunto, por ahora vayan y coman algo —estiró el cuello buscando a alguien—. Kotetsu, lleva por favor a los muchachos al almacén, necesitan alimentarse.

—¡Sí señor, en seguida!

—Vamos descansen un poco, por el resto de este día no les asignaremos tareas, mañana temprano llegará el comandante y él se encargará de informarnos la estrategia.

A pesar de estar hambrienta, no comí tanto como mis compañeros. Miraba alrededor y veía hombres caminando cada quien haciendo una labor distinta.

Mientras algunos cortaban madera y la acarreaban a otra parte, otros hombres hablaban entre sí y movían la cabeza como si estuviesen decepcionados.

Los cuatro permanecíamos sentados sobre unas rocas fuera del almacén cuando de pronto Shikadai se deslizó hasta tocar el suelo y se sacudió las manos en los costados.

—¡Papá!

Corrió hacia un hombre de coleta muy parecido a él y con emoción lo encontró en el camino. El adulto le sobó la cabeza e intercambió palabras con él.

—Debe ser maravilloso volver a encontrarte con tus padres después de tanta angustia y tiempo de no verlos —musité.

—Debe serlo —Mitsuki me dio la razón y mordió un trozo de pan mientras seguía viendo la escena, Boruto chistó y se apartó a otro lado.

—¿Tú qué piensas sobre la historia que nos contó el teniente?

Mitsuki dio un trago a su botella con agua y permaneció pensativo unos momentos.

—Pienso que es real. Si nunca lo supimos hasta ahora es porque el escuadrón no va a asustar a la población contándoles que las verdaderas intenciones de estos criminales es resucitar a un monstruo.

—Me gustaría saber más sobre esa leyenda —expresé—, conocer en qué lugar se llevó a cabo, hace cuánto tiempo y dónde estaba el dios del mar y las tormentas. Quizás podamos entender más sobre las oscuras intenciones de dragón de Koshi.

—Bueno, por lo que dijo el teniente, si la historia fue cierta entonces el monstruo no murió porque cortaran sus cabezas, él iba a decir algo distinto pero Boruto interrumpió.

Bufé.

—Tenía que abrir su bocota. Quizás debamos preguntarle de nuevo al teniente.

—Más bien creo que es el comandante quien nos debe explicar lo que pasa.

Voltee con Mitsuki.

—¿El comandante? Mitsuki, ese hombre es muy difícil de tratar, y además a mí me odia.

—No creo que te odie, más bien te quiere convertir en alguien fuerte.

—Pues su manera de regañarme me dice lo contrario.

—Insisto, es el comandante quien nos debe contar todo. Él es metódico y frío, no nos mentiría.

Abracé mis rodillas y apoyé mi mentón sobre ellas. Shikadai y su padre continuaban conversando a lo lejos y ver esos ojos brillantes en mi compañero me hizo comprender lo mucho que él extrañaba a su papá y lo difícil que le resultaba todos los días esperar por volver a verlo.

—¿Quién será el dios del mar y las tormentas? —Pregunté.

—No lo sé —dijo Mitsuki.

—Susanoo —una voz extra sonó detrás de nosotros, volteé con rapidez—. El dios se llama Susanoo.

—¡Señor Kakashi!

En un intento por bajar velozmente de la roca en la cual estaba sentada, mi pierna resbaló y casi caí de ésta sino hubiese sido por el general que me sostuvo.

—Calma, por todos los cielos, ¿qué necesidad tienes de lanzarte a lo tonto?

Lo abracé de la cintura pero mi acción duró menos de tres segundos pues me apartó.

—No hagas esto, soy el general ¿recuerdas?

—Ah, sí… Lo siento mucho, señor —me avergoncé.

Mitsuki se nos quedó mirando, luego el general carraspeó.

—Veo que llegaron con bien, me da gusto que estén a salvo.

—Señor general, no lo vimos cuando arribamos —habló mi compañero.

—Estaba cerca de esta zona, apenas me informaron que los del cuerpo de infantería estaban aquí. ¿Qué tal el viaje?

Mitsuki y yo arrugamos la frente.

—Horrible —contesté.

—Comprendo —se rascó la cabeza—. Saki, acompáñame. La médico Ino me pidió que te revisara la herida y me asegure que ya sanó.

Mis ojos se encontraron con los de Mitsuki, él asintió moviendo su cabeza.

—Ve.

(…)

Había pensado que realmente me revisarían la pierna donde fui mordida, sin embargo la habitación a donde fui llevada, tenía al sargento Konohamaru esperando por nosotros.

—Bien, ya estamos aquí —dijo el general.

—Señor…

El sargento parecía no hallar las palabras adecuadas.

—Dilo otra vez.

—Señor, Saki me confesó que es mujer.

«Oh genial, había olvidado esto»

El general se cruzó de brazos.

—Bueno, en efecto, lo es.

—Pero señor, usted sabe lo que dice el reglamento. He callado todo este tiempo porque ella me dijo que usted estaba de acuerdo, no entiendo qué sucede. ¿El comandante lo sabe?

—No sargento, no. Nadie más que usted, la médica y yo lo sabemos. Decidí guardar el secreto para proteger a Saki, lamento no poder dar más detalles pero le ordeno que se mantenga en silencio respecto a este asunto.

—Esto es peligroso señor —insistió.

—Lo sé, y yo asumiré toda responsabilidad si el comandante lo descubre.

—Señor, si esas bestias olfatean mujeres, todos estaremos en riesgo.

El señor Konohamaru estaba en lo cierto, agaché la cabeza. Si algo malo sucedía podría ser mi culpa.

—Nadie va a olfatearla si es lo que le preocupa, de eso me encargo yo. Por favor escuche mis palabras, necesito que no mencione nada de esto o Saki estará en riesgo.

No pude decir nada, ni siquiera sabía si lo tenía permitido. Tampoco fui capaz de mirar a la cara del sargento.

—¿Entendido?

—Sí, señor. Será como usted diga.

Luego de que aquella charla, y tras algunos datos extraoficiales que ambos hombres intercambiaron, el sargento se retiró del cuarto y el general aprovechó para darme indicaciones como dónde podía bañarme y en qué momento.

Además, me explicó un tema muy importante que en efecto, el sargento Konohamaru dejó en el aire con su preocupación. Mi olor.

—Lo que dijo es verdad, ya lo confirmamos.

—¿Eh? ¿Qué cosa?

El general se metió la mano a la chamarra.

—Hay un tipo de bestias que pueden oler hembras, y aunque estamos seguros porque tenemos gente que puede esconder nuestro chakra, el olor de una fémina es algo que no se puede ocultar, entonces tratándose de ti es probable que nos encuentren.

Abrí mucho mis ojos ¿por qué había dicho que no había problema si ahora resultaba que sí?

—Antes de que te alteres, déjame decirte que no tienes nada de qué preocuparte.

—Señor ¡van a encontrarnos!

—No, tengo una solución temporal. No estaremos mucho tiempo en este escondite, pronto nos moveremos en grupos a otro destino pero eso lo veremos después. Por el momento tengo esto.

Sacó un botecito de su chamarra y me lo entregó.

—¿Qué es?

—Después de bañarte, úntate un poco en tus rodillas y codos. Esto ocultará tu olor de esos animales.

Destapé el botecito para olerlo, desprendió un aroma desagradable y de inmediato lo tapé.

—Eww, huele horrible, ¿qué es?

El general frunció el ceño y se sobó la barbilla.

—Es mejor que no lo sepas o no querrás usarlo.

—Por favor, dígame —insistí.

—Es semen.

El bote cayó de mis manos pero el señor Kakashi lo atrapó.

—¡Qué asco, qué asco! ¡No usaré esa cosa!

—Saki, escúchame, es lo único que te y nos puede mantener a salvo. Si no lo usas te enviaré de regreso a Konoha.

Arrugué la frente e hice una mueca de repulsión. Miré con horror el bote.

—Señor, ¿de qué animal es esa cosa?

—Suficiente, no necesitas tanta información.

—Ay no me diga que es de usted —empecé a sentir náuseas.

—¡No! ¡Por supuesto que no es mío! —Aclaró alarmado— es de un toro ¿contenta? Me costó mucho trabajo obtenerlo y mezclarlo con otros químicos para que se conserve. No te pasará nada así que deja de hacer escándalo. Si alguien te pregunta qué es, dirás que se trata de una pomada que la médica te dio específicamente para tratar tu herida.

Volvió a entregarme el recipiente y mis manos temblaron al recibirlo, lo miré con desagrado y mis ojos se humedecieron.

—Si hubiera nacido varón no tendría que pasar por todo esto —dije triste.

—Oh venga, no llores. Eres la chica más valiente y fuerte que he conocido, esto es nada para alguien como tú.

Me dio palmaditas en la cabeza.

—Señor una última pregunta.

—No, no te diré cómo lo obtuve.


Gracias por leer este capítulo y también por todos sus comentarios anteriores. Quise hacer algo más relajado porque la tensión viene después. Ahora saben un poco más sobre Dragón de Koshi, que sí, la historia es una leyenda japonesa pero estoy considerando hacer algunos cambios para adaptarla.

Nos leemos en el siguiente capítulo.