Capítulo 36.- Narración VI – Recuerdos [PARTE I]

Los pies de Sasuke corrían entre las ramas del suelo y saltaban sin problemas las raíces sobresalientes de ciertos árboles que se interponían en su camino. Había percibido algo, un sonido parecido a un llamado de auxilio mas no pudo comprender el mensaje.

Dejó a su grupo descansando y conforme avanzaba repentinamente sintió ese chakra que se ocultó por un momento. No tenía dudas, el krego que faltaba estaba muy cerca de allí.

Llegó hasta el lugar de donde provino la voz que exclamó, y al hacerlo se quedó quieto observando al niño escuálido que tantos dolores de cabeza le había traído desde que lo conoció. Saki estaba de pie frente al gran monstruo que extrañamente no se movía. Su terrorífica apariencia lucía petrificada y su hocico quedó semi abierto.

—¡Hey! ¡¿Qué demonios pasa?!

Ante su interrogante el chico de lentes volteó ocasionando que el comandante experimentara una especie de shock emocional. Sus ojos eran brillantes y tenían ese tono rojizo tan familiar que resultaba perturbador para él. Saki poseía el sharingan.

El corazón de Sasuke se adelantó a latir con vibraciones violentas y por escasos segundos creyó que lo imaginaba, pero no fue así.

—Señor… Esta bestia…

El estado de incredulidad pasó a transformarse en una rabia enorme. Por meses tuvo la idea de que Saki no era un niño cualquiera y armó bastantes hipótesis respecto a su origen. No lo había dicho a nadie más porque temía que esto fuera un obstáculo por lo que ya no pensó en contenerse, para él Saki no era un simple chiquillo.

—¿Quién diablos eres? ¡¿Por qué tienes el sharingan?!

A grandes zancadas logró llegar hasta donde el jovencito le miraba asustado. Aunque Saki se dio cuenta que su sharingan ya no era un secreto terminó por desactivarlo; sin embargo, ya era demasiado tarde. Ocultó su rostro pero Sasuke lo sujetó fuerte de sus hombros y lo zarandeó con brutalidad para que lo mirara a la cara.

—¡Responde, maldita sea!

—Se-señor, lo siento…

—¡Contéstame! ¡Te he preguntado que quién eres! ¡¿Por qué alguien como tú tiene el kekkei genkai de mi familia?!

Saki en realidad no sabía qué decir, miles de frases surcaban por su cabeza y ninguna servía para explicar nada. Sus labios comenzaron a temblar y dudó de si debía hablar de su madre. Pensó que tratándose del comandante seguro no habría por qué temer, pero él era tan estricto y tan terrorífico cuando se le veía enojado que no se sentía capaz de contar su historia, sabía bien que su tiempo dentro del ejército estaba por concluir.

Con desesperación por su nula respuesta, Sasuke le estampó la mano en la cara haciendo que Saki cayera al piso llevándose la mano directamente al dolor en su mejilla enrojecida. Sus ojos rápidamente se llenaron de lágrimas y apretó los labios para calmar su deseo de llorar.

—Tenía mis sospechas de ti y ahora me doy cuenta que estaba en lo correcto. Eres uno de esos malnacidos experimentos de Dragón de Koshi.

—¿Qué?

El comandante se puso de cuclillas y con su puño apretó la tela de la chamarra, muy cerca del cuello de quien ciertamente era una jovencita. Ella le veía confundida y temerosa queriendo comprender de lo que él hablaba.

—Te uniste al escuadrón porque eres un infiltrado ¿no es así?

Ella movió su cabeza temblando para negar esas declaraciones.

—No, no, no soy nada de eso, yo no soy parte de Dragón de Koshi.

—¡Entonces explícame cómo es que tienes algo que solamente el clan Uchiha posee si eres un mocoso no mayor de catorce años! ¡Dime!

—¡No lo sé! —Derramó más lágrimas en frustración— ¿Cómo lo sabría si no conocí a mi padre y mi madre jamás me dijo nada!

—¿Tú crees que soy idiota?

Sasuke se levantó y con su acción jaló a Saki trayéndola en rastras, ella sintió por un momento que el oxígeno no llegaba a sus pulmones hasta que finalmente la soltó de un tirón contra el tronco de un árbol. Allí la acorraló y de su bolsillo sacó un kunai, lo puso muy cerca de su cuello y ella se aterró por tal hecho.

—No tengo porqué de negociar con el enemigo, todo este tiempo has estado enviando información de nuestras localizaciones y por eso extrañamente hemos sido atacados incluso en nuestros mejores escondites. Tú eres el culpable y vas a pagar por todo el daño que les has ocasionado a mis hombres.

—No lo hice, de verdad no lo hice. Yo no soy…

—¡Cállate!

El frío kunai que sostenía con su mano derecha se acercó aún más hasta rozar su piel. Saki inevitablemente comenzó a sollozar mientras apretaba sus ojos.

—Abre esos ojos, esta vez no dejaré que se salgan con la suya. Voy a ver a través de tus pensamientos y voy a encontrarlos.

Con su mano libre levantó el rostro de la adolescente, le arrancó los lentes lanzándolos a un lado y clavó sus dedos en las mejillas de ésta.

—¡Abre los ojos!

Con resignación y entre lágrimas, Saki obedeció y la imagen que vio fue la de un hombre con odio en su mirada. Sasuke Uchiha la odiaba.

Saki fue testigo del momento en que el ojo derecho del comandante pasó de ser oscuro a volverse tan rojo como sus mismos iris al activar aquella habilidad ocular, pero al hacerlo, el propio sharingan de la joven apareció sin que ella así lo quisiera y por algún motivo se bloqueó todo acceso al comandante hacia sus recuerdos.

Tras esa inesperada reacción, Sasuke apretó más fuerte sus mejillas y ella sintió el dolor en todo el rostro. Definitivamente él detestaba mirar el kekkei genkai en alguien ajeno a su clan porque le recordaba la masacre de los suyos y le consternaba el hecho de no poder ver dentro de la mente de Saki.

Lo volvió a intentar pero el sharingan de Saki parecía ser algo único. No lograba ver a través y en un determinado momento algo pasó, se estableció una conexión entre ambos dando un resultado muy distinto a lo que Sasuke quería. No era él quien entró a la mente de la niña sino ella quien involuntariamente tras un punto débil se metió en los recuerdos del comandante y apenas logró ver unas cuantas cosas.

Las manos ensangrentadas de un niño que jadeaba agotado por entrenar hasta el cansancio. Frente a él, el símbolo del clan Uchiha con dos kunai ensartados, y debajo decenas de ellos tirados mostrando los intentos fallidos. Luego, un puñetazo lleno de frustración que se estrelló contra en el suelo.

Con todas sus fuerzas Sasuke logró romper la conexión y después de un grito de dolor liberó su mente del sharingan de Saki. Ella gimió con el mismo sufrimiento y casi no pudo tomar aire para llenar sus pulmones; su chakra estaba agotándose.

Sasuke se tambaleó y cayó de rodillas, ella no pudo moverse más. Sus ojos cansados y tristes se limitaban a observar al hombre que yacía justo delante de ella.

—¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?!

Él golpeaba el suelo una y otra vez, tal como lo hizo muchas veces de niño al terminar exhausto por entrenar y sentir que no avanzaba absolutamente nada para superar a su hermano mayor.

Levantó la mirada, su cuerpo temblaba inundado de rabia y recordó aquella vez que fue herido en el hombro justamente por ese chiquillo que le miraba. Fue entonces que se puso de pie y a punto de golpearlo alguien detuvo su mano haciéndolo gruñir.

—¡Sasuke, basta!

—Suéltame Kakashi.

La voz del Uchiha bajó su volumen pero en ella todavía se podía escuchar la ira contenida. Trató de zafarse del agarre de quien alguna vez fue su maestro, pero éste apretó con mayor fuerza impidiéndolo.

—Estás perdiendo la cabeza por el cansancio, necesitas dormir.

—¡No necesito nada! ¡Dije que me sueltes!

De un fuerte estirón logró soltarse y antes de siquiera poner sus manos sobre Saki, Kakashi lo empujó para tirarlo. Por la debilidad de su cuerpo, Sasuke cayó y el hombre mayor lo sujetó de los brazos.

—Dije que pares —Kakashi lo sometió—, estás en un error.

—¡Ese mocoso tiene el sharingan! ¡¿Sabes lo que significa?! ¡Es uno de ellos, es de esos malditos bastardos!

—¡Saki no es uno de ellos!

Sasuke se removió y con una hábil patada golpeó el abdomen del general. Aprovechó para enderezarse y respiró agitado.

—¡Voy a matarte, maldito!

—¡Saki es un Uchiha!

La mano de Sasuke quedó en el aire a punto de tomar el cuello de la niña, sus labios se entreabrieron para hablar.

—¿Cómo… cómo diablos te atreves a decir eso? El hecho de que este mocoso tenga el sharingan no lo hace parte de mi clan. Es hijo de alguno de esos criminales, no es de mi familia.

—Sasuke, tú no lo entiendes…

—No, te equivocas. Eres tú el que no lo entiende. Se los dije a ti, a mi padre y a Itachi: ¡No me importa si llevan nuestra sangre, mataré a todos los niños que nacieron en Dragón de Koshi!

Y con esa frase, agarró con brutalidad a Saki. Kakashi se desesperó al mirar tal escena, él sabía que no habría palabra que detuviera a Sasuke quien estaba siendo consumido por su odio hacia los criminales. Era perfectamente entendible que así fuera, pero Sarada no era una de ellos.

Al ver con horror que los brazos de la joven ni siquiera se movían para impedir que le ahorcara y sus ojos se cerraban poco a poco, Kakashi no tuvo más remedio que sujetar el brazo de Sasuke y tratar de hacer que la soltara.

—¡Sasuke, detente! ¡Saki no es un enemigo! —Agarró todo el aire que pudo y lo gritó desesperado— ¡Saki puede ser tu hija!

La mano de Sasuke se abrió y la niña cayó inconsciente al suelo. Kakashi rápidamente la recogió entre sus brazos y revisó su pulso con el miedo de que hubiese muerto. Sintió un profundo alivio cuando supo que seguía viva.

—¿Qué… acabas de… decir?

Kakashi no levantó el rostro, sus pupilas solamente estaban puestas en Saki.

—Saki es…

Acarició la mejilla lastimada de la jovencita.

—Saki es una mujer… y todo apunta a que es tu hija.

Las frías manos de Sasuke se helaron aún más y empezaron a temblar. Su cabeza se movía ligeramente negándolo.

—No, no, estás loco. No es una mujer, y tampoco es mi hija… ¡¿QUÉ DEMONIOS PASA CONTIGO?!

—¡Sasuke, cálmate! —Por fin lo miró, Kakashi arrugó la frente y se puso más serio— Lo que escuchaste no es una broma, no estamos para ellas. ¡Dije que Saki puede ser tu hija!

—¡No permitimos mujeres en el escuadrón!

—Lo sé —bajó la cabeza—, lo sé.

—¡¿Entonces por qué…?!

—Porque yo la encubrí.

Hubo silencio de palabras, pero la presencia de todos estaba allí. El resto de los hombres siendo espectadores del dramatismo que se vivía y ninguno de ellos pronunció una sola frase, mas sus reacciones eran de sorpresa.

Pero Sasuke ignoró sus presencias, estaba más preocupado por comprender lo que Kakashi hablaba.

—¿Por qué permitiste tal cosa?

Le restregó con indignación mirándole de cerca.

—Porque ella me lo pidió. Saki me pidió una oportunidad.

—¿Te das cuenta de lo que me estás diciendo, Kakashi? ¡Tú, maldito traidor! ¡¿Te estás escuchando?!

—Lo siento, pero tenía que hacerlo.

—¿Cuántos más lo sabían?

Kakashi no quería decirlo, él pensaba llevarse todo el castigo.

—¡Habla!

—Solo yo.

—¡También esa doctora, Ino Yamanaka! ¡Ella hace los exámenes médicos! ¿Por qué la encubres?

—Yo la obligué a guardar el secreto pero soy completamente responsable.

Sasuke apretó los puños y gritó lleno de frustración, todos los demás hombres se hundieron en sus hombros, no recordaban haber visto así al líder. Mitsuki no entendía lo que estaba pasando.

—Nos han estado encontrando porque hay una mujer en el escuadrón —rió, pero no estaba feliz en lo absoluto—. Hemos sido atacados incontables veces por tu secreto, Kakashi.

Los labios bajo la máscara del general se abrieron, pero fue incapaz de decir algo útil. Sasuke volteó con el grupo de militares y ellos bajaron la mirada arrepentidos de haberse asomado. Únicamente Neji Hyuga no se doblegó y a él se dirigió.

—Ustedes adelántense —habló con más serenidad—. Neji, llévalos, tú sabes qué ruta tomar.

Él movió la cabeza.

—Sí señor.

—Pero no te lleves al niño —miró a Mitsuki—. Él se queda.

—Como usted ordene —Neji giró el cuerpo para encarar al grupo— ¡Vámonos!

En pocos segundos todos se marcharon y solamente Mitsuki se había quedado de pie observando a Saki inconsciente en los brazos del general. Sasuke se acercó a él.

—Ve por mis cosas y tráelas —le pidió, Mitsuki hizo una reverencia y se fue.

—Sasuke, ¿qué vas a hacer? —preguntó Kakashi viendo la espalda de Sasuke.

—No confío en las personas que me mienten, por eso te irás.

—¿Piensas que soy parte de Dragón de Koshi?

—Permitiste que una niña entrara, sabías de su sharingan y no dijiste nada y ahora me dices que puede ser mi hija… No puedo confiar en ti, ni puedo confiar en la médica, ni en esta niña.

—¿Cómo puedes tener la mente tan cerrada para no entenderlo? ¡Saki solo quiere rescatar a su mamá!

—Ah, vaya… No era huérfano después de todo.

—¡Te lo digo porque es la razón por la cual me rogó que le permitiera ser parte del escuadrón! No tienes idea de lo mucho que ha estado luchando para mejorar y permanecer.

Sasuke giró la cabeza y por encima de su hombro vio a Kakashi.

—¿Qué te hace pensar que es mi hija? ¿Su color de cabello? ¿Qué tiene el sharingan? Ya te lo he dicho, Yamato encontró ese laboratorio y por tanto…

—Porque su madre es Sakura Haruno.

Las palabras de Sasuke se cortaron y en su pecho su corazón volvió a latir con intensidad. Terminó de girar su cuerpo para ver a su antiguo maestro y después a la jovencita.

Ese nombre le traía recuerdos, esa persona que jamás había olvidado. De repente sentía que ya no estaba en ese bosque y todo a su alrededor era tan irreal.

¿Cuándo sucedió? ¿Era posible?

Tantas interrogantes llenándole la cabeza, pensó en algo, una posibilidad quizás ridícula pero que también debía ser tomada en cuenta.

—Señor comandante.

Sasuke reaccionó y vio a Mitsuki quien le había llevado sus pertenencias. Las tomó inconscientemente pero no sabía qué hacer; por primera vez en mucho tiempo se sentía perdido.

Kakashi comprendió que el Uchiha no estaba bien y se tomó el atrevimiento de dar una orden para el menor aprovechando el estado en trance del líder.

—Mitsuki, ¿puedes cuidar a Saki un momento?

—Sí, señor.

—Estaremos cerca de aquí, cualquier presentimiento de peligro grita por mi nombre y vendré rápido.

Entregó a la muchacha al cuidado de Mitsuki y arrastró con él a Sasuke unos metros lejos de allí. Ya una vez lo suficientemente apartados le propinó un fuerte puñetazo en la cara para que reaccionara.

—¡Tienes que estar alerta! Estás perdiendo tu objetivo de vista. —le reprendió.

—Ella no puede ser mi hija. —pronunció con dolor y entonces Kakashi se dio cuenta que Sasuke estaba sufriendo. Su mirada era opaca.

—Sasuke…

—Sakura se fue… Se fue y no me dijo por qué.

Por un momento Kakashi se arrepintió de haberlo golpeado.

—¿Ustedes dos alguna vez…?

—Solamente una vez. —contestó sin verlo a la cara.

—¿Hace cuánto tiempo?

—No lo recuerdo.

Sasuke se dejó caer a la tierra y se llevó ambas manos a su cabeza, se sentía mareado y perdido en otro mundo. Kakashi se puso a su altura y le colocó una mano en el hombro.

—Sasuke… a Sakura la secuestraron hombres de Dragón de Koshi, por eso Saki ha hecho hasta lo imposible por encontrarla.

El comandante reaccionó y las miradas de ambos hombres se encontraron.

—¿Se llevaron a Sakura? ¿Qué? —Su cuerpo se sobresaltó— Tengo que hallarla rápido ¡y después mataré a todos esos malditos!

—No levantes la voz, estamos exponiéndonos y ya hicimos demasiado ruido. Escúchame bien ¿de acuerdo? Sakura quería proteger a la niña, la escondió de todo el mundo excepto de Tsunade, ella fue quien ayudó a Sakura a dar a luz. No puedo entender sus razones pero definitivamente Saki debe ser tu hija.

El rostro de Sasuke se había quedado inmóvil, solamente sus párpados temblaban.

—Si no estoy mal, hace trece años que no sé de Sakura… ¿Cuántos años tiene ese niño… quiero decir, esa niña?

—Doce.

—¿Cuándo desapareció Shisui?

Kakashi suspiró.

—¿Estás pensando que él podría ser el padre de la chica? Sasuke, sé que es poco creíble para alguien como tú pero me lo has confesado, que tú y Sakura llevaron una relación más allá del mero compañerismo. Además, es muy parecida a ti.

—Todos los Uchiha somos parecidos.

—Sí, es verdad. Pero ¿no crees que ella es igual de terca que tú?

—¿Por qué Sakura la nombró así? Ese es un apodo feo.

Se sobó la frente y sonrió, aunque estaba triste y sus cejas fruncidas delataban ese sentimiento.

—En realidad, su verdadero nombre es Sarada. Saki es el nombre que eligió para ocultar su identidad.

No dijo nada al respecto, Sasuke recordó que su madre solía llamarlo de aquella forma cuando él era más pequeño pero él siempre detestó ese apodo. Se preguntó si Sakura alguna vez le habló de él, aunque momentos atrás la jovencita le dijo entre lágrimas que no conoció a su padre y su madre nunca le contó nada.

Recordó esa canción que la noche anterior Sarada estuvo entonando con un volumen tenue. La melodía que Sakura cantaba cuando acampaban en el bosque y ella tenía miedo. Eso le rompió el corazón y bajó la cabeza.

—¿Sasuke?

—Intenté matarla —musitó—, iba a matar a mi hija —soltó un largo suspiro—. No puedo creer que esto esté pasando ¿por qué Sakura no me dijo nada?

El dolor de sus palabras era evidente y Kakashi no sabía cómo consolarlo.

—Por ahora lo único que puedes hacer es hablar con Saki, claro… cuando recupere la conciencia.

—Ella no puede estar aquí, no en este sitio tan peligroso.

—Saki quiere encontrar a su madre.

—Yo también quiero encontrarla, y aunque las posibilidades son escasas espero que siga con vida. Si Sakura escondió a la niña fue para protegerla. Kakashi… Sarada tiene el sharingan, ¿lo entiendes? Una mujer tiene el sharingan…

Kakashi asintió.

—Desde que vi sus ojos con la herencia de los Uchiha, supe que había algo especial en ella. Puede ser un poco torpe e ingenua, pero el amor que tiene por su madre es tan grande y fuerte que aún en su cobardía se atrevió a intentar entrar a un escuadrón donde solo hay hombres.

Sasuke se levantó y limpió su cara.

—¿Por qué has dejado a Mitsuki? —cuestionó el general.

—Simple prevención, es mejor tenerlos juntos por ahora.

Y con aquellas palabras caminó de regreso, Kakashi fue detrás de él.

—¿Cuál es el plan?

—Vamos a continuar hasta salir de este bosque, seguiremos un camino diferente al de los demás, sé que Neji los guiará por la ruta correcta nosotros nos desviaremos.

—Exactamente ¿a dónde quieres llegar?

Sasuke volteó.

—Te llevarás a Sarada con mis padres, aunque se niegue, ella ni siquiera está a salvo conmigo.

(…)

La noche cayó cuando tenían poco tiempo de haber salido del bosque. Cruzaban un valle solitario y frío pero que sin duda era un sitio seguro.

Kakashi llevaba en su espalda a Saki quien seguía sin poder reaccionar. No era algo de lo que debieran preocuparse, ella simplemente estaba durmiendo después de todo su agotamiento por falta de chakra.

—Paremos aquí, vamos a descansar unas horas para recuperar fuerza. En cuanto el cielo comience a clarear nos iremos —ordenó Sasuke.

Por aquel sitio el paisaje era asombroso. Las montañas se cubrían de nubes y el cielo se contemplaba en su extenso esplendor.

Cuando todos se durmieron acostados sobre la hierba, Sasuke permaneció mirando el firmamento oscuro inundado de brillantes estrellas. Sus ojos observan el titileo constante y su mente vagaba a las memorias que le marcaron para siempre.

«•••»


—¡Maldita sea!

Un fuerte golpe directo hacia el tronco de un frondoso árbol, Sasuke estaba de mal humor tras haber escuchado a su padre decir que Itachi sería su sucesor.

Sasuke se había esforzado demasiado para lograr ser notado por su progenitor, no obstante le pareció que no significó nada todo el sudor y dolor que experimentó.

—¡Sasuke!

Entre jadeos para controlar su malestar miró de reojo a una mujer de finas facciones y hermosos ojos verdes que con angustia le observaba.

—¿Por qué tienes que ser tan duro contigo mismo?

—Esto no es asunto tuyo Sakura.

Se miró los nudillos cubiertos de sangre.

—No vas a lograr nada auto castigándote, no es tu culpa, tú eres realmente asombroso Sasuke.

—¿Tú qué sabes? —La enfrentó, pero al verla su rabia bajó poco a poco— Solo déjame en paz.

—Dame tu mano.

Al momento de tocarlo, él apartó su extremidad no queriendo sentir el roce de sus dedos; sin embargo, ella era médica y no soportaba ver heridas sin ser atendidas. Con terquedad le agarró el brazo y lo obligó a sentarse sobre la banca de cemento.

—¡Aquí quédate!

—¡Suéltame!

—Te soltaré en cuanto termine de desinfectar tu herida.

Los ojos negros de Sasuke atentos vieron cómo ella con total profesionalismo se hizo cargo de limpiar la sangre y colocar un vendaje. Tenía muchos años de conocerla y desde un tiempo atrás le incomodó estar cerca de ella; Sakura era muy bonita y todos los chicos contaron acerca de sus intentos por conquistarla, mas absolutamente todos habían perdido, ella no parecía interesada en nadie.

—Perfecto, ya quedó listo.

Sasuke se vio la mano y luego notó que ella le sonreía; no le devolvió el gesto y simplemente se levantó de la banca para retirarse.

—¿Uh? ¿Ni un gracias señorita médica?

Se detuvo dándole la espalda.

—Gracias.

Después, se fue.

Para Sasuke hubiera sido mejor si Sakura se quedaba distante de él, o eso es lo que quiso creer. Pero no pudo ignorarla por más que trató, en un principio no entendía por qué sus demás compañeros dentro del escuadrón estaban locos por ella.

Incluso Naruto, su compañero de equipo, que cuando fueron niños de vez en cuando le coqueteó a la jovencita y ella ni se inmutó. A pesar de que Sakura era desinteresada de todo trato romántico por parte de los demás, la mayor parte del tiempo estuvo cerca de él y se preocupó por su bienestar.

Todo eso confundió la mente y el corazón de Sasuke hasta el punto que creyó que por su culpa se volvió débil y que por eso perdió contra Itachi.

Sasuke deseó desde niño convertirse en el líder del ejército del país del Fuego y su sueño se hizo trizas cuando oyó a su padre comentarle a su madre que había decidido que Itachi tomara su lugar.

En ese entonces la masacre del clan Uchiha tenía poco tiempo de haber sucedido. Tal hecho afectó demasiado las mentes de los habitantes de los pueblos vecinos y los miembros del escuadrón. Fugaku creyó que era el momento de nombrar un sucesor más joven que llevara al ejército directo a la victoria y que por fin pudieran ser capaces de derrotar a Dragón de Koshi.

Para aquel hombre no hubo nadie mejor que su propio hijo Itachi.

Sasuke ascendió con rapidez varios niveles y pasó con éxito numerosas pruebas, pero no importando todo lo que consiguió con su esfuerzo, su padre lo ignoró por completo. El corazón de Sasuke estaba vacío y a pesar de ser asombroso, nada lo hacía feliz.

(…)

La cena se servía a las siete en la casa de los Uchiha. Tras la masacre se mudaron a otra vivienda lejos de su antiguo pueblo y esa nueva casa era más chica que la anterior.

La señora Mikoto servía con cuidado arroz hervido y legumbres en los tazones de cerámica. Su hijo Itachi le ayudó a colocar los cubiertos en la mesa y después llamó a su padre para que fuera a cenar. Sasuke no había llegado todavía a casa pero su sitio ya estaba listo.

—Ah, qué bien huele —mencionó el hombre mayor al entrar en la cocina.

—Mamá preparó tu comida favorita. ¿Aún no llega Sasuke?

—Debe estar entrenando.

Fugaku se sentó sobre la silla de madera y esperó a que su esposa e hijo hicieran lo mismo. Tenía una inquietud por la cual moría de ganas por revelar y no podía esperar más.

Esa noche Fugaku hablaría con Itachi para contarle que lo ascendería para convertirse en el líder de toda la organización.

Mikoto no había probado bocado alguno, cada cierto tiempo asomaba la cabeza por la puerta esperando ver a Sasuke llegar, ya se había retrasado diez minutos.

—Mujer, tu comida se está enfriando.

—No comeré hasta que mi hijo esté aquí.

—Ya te dije que debe estar entrenando, Sasuke es muy obstinado.

La puerta principal se oyó y la mujer se levantó de inmediato; lo vio quitándose los zapatos para entrar a la casa.

—Sasuke, qué alivio que estés aquí. Te serví la cena ¿vienes?

Miró a su madre un par de segundos y volvió la vista al suelo.

—Sí…

—No olvides lavarte las manos ¿de acuerdo?

Ella volvió con los demás, Sasuke fue a lavarse el rostro y las manos. Se miró en el espejo, tenía una herida en la mejilla y no recordaba con qué se la hizo.

«Debió ser algún kunai»

Por instinto pensó en Sakura, la imaginó poniéndole una bandita adhesiva y regañándolo por descuidado. Le causó cierta gracia que por cada herida que se veía terminaba relacionándola con ella.

Entró en la cocina y miró su lugar cerca de Itachi, pasó de largo y se sentó. Su padre hablaba con su hermano sin siquiera notar su presencia o decir algo que le indicara que no estaba ignorándolo, pero ya le parecía normal, siempre había sido así.

—Entonces ¿has logrado dominar tu mangekyō sharingan? —preguntó Fugaku.

—Creo que debería dejar de utilizarlo, no creo que mi cuerpo lo resista —respondió Itachi.

—¿Sabes, hijo? Justamente tu buen uso del sharingan hace que seas el más fuerte de todos los miembros del ejército. Eso es algo muy bueno…

Sasuke apretó los palillos y fue su madre quien percibió aquella acción.

—Entiendo tu punto, pero creo que Sasuke también es increíble.

—Itachi, quiero decirte algo importante.

Sasuke ya sabía lo que vendría después y dejó de comer, sus ojos simplemente miraban a la nada y sus oídos ya solo esperaban escuchar aquella frase.

—¿Qué cosa, padre?

—Hijo, quiero que tú seas mi sucesor… A partir de ahora eres el líder del ejército del país del Fuego.


Decidí dividir los recuerdos en capítulos para así poder explicarlos mejor, el siguiente también será de narración. Espero que este capítulo les haya gustado, muchas gracias por su paciencia.