8. El eterno confidente
- ¡Saga! ¿Estás dormido?
El tosco zarandeo que acompañó estas palabras hizo que el mayor de los hermanos se despertara sobresaltado.
- ¡¿Qué pasa?! - Con el corazón a mil por el susto, Saga se sentó en la cama y trató de vislumbrar a su hermano entre las penumbras de la habitación.- Joder, Kanon...hueles fatal...- El aroma que desprendía el intempestivo visitante era el resultado de la desagradable mezcolanza de cerveza, marihuana y tabaco, culpable de conseguir que Saga se protegiera la nariz y se apartara de Kanon todo lo que pudo, hasta dar contra la pared.
- El muy imbécil me ha comido la boca.
- ¿De qué hablas? - Saga aún no atinaba a comprender nada, pero lo peor para él llegó cuando Kanon accionó la iluminación cenital del cuarto para poder verse mejor.- ¡Apaga la luz, idiota! - Exclamó, tratando de hacerlo él mismo, aunque Kanon se lo impidió de un manotazo pasado de rosca.- ¡Pero joder! ¡¿Qué pasa contigo?!
- ¡Que me ha metido la lengua hasta al garganta!
- ¡¿Quién?! - Preguntó Saga al tiempo que se frotaba los ojos, viéndose incapaz de reaccionar ante tantos estímulos atacándole de golpe.
- ¡¿Quién va a ser?! ¡Wyvern!
Kanon se arrodilló sobre la cama de su hermano para acto seguido sentarse sobre una de sus piernas flexionadas y de paso, sobre otra de las de Saga, que la retiró como pudo y se hizo un ovillo para seguir alejado de su gemelo.- En serio Kanon...¿qué has hecho? Apestas...
- No me estás escuchando, ¿verdad?. Te importa una mierda lo que te cuento, ¿no?
- ¡Sí te estoy escuchando! - Se enfadó Saga, que no soportaba verse acorralado de esa forma en mitad de la noche.- ¿Y qué quieres que te diga? Pues felicidades...
- ¿En serio, tío? Que te digo que me la ha metido hasta aquí - insistió Kanon, acercándose más a Saga para agarrarle de la garganta y así señalar el exagerado destino alcanzado por una lengua invasora.
- ¡Aparta, joder! - Saga le repelió de un empujón que amenazaba con repetirse si Kanon volvía a acercársele.- ¡¿Y?! Se veía venir, Kanon. Ya tardaba.
- ¡¿Cómo que se veía venir?!
- ¡Pues que era obvio que acabaría haciéndolo! Le gustas.- Saga se encogió de hombros ante lo que para él era una evidencia indiscutible.- No sé por qué, pero Rhadamanthys está pilladísimo de ti.
- ¡¿Y tú cómo coño sabes ésto, eh?!
- ¡¿Quieres dejar de gritar?! - Exclamó Saga en defensa propia.
- ¡¿Acaso está papá en casa?!
- ¡No, Kanon, no! ¡Pero ¿y qué?! ¡No estoy sordo yo!
- ¡Pues vale! - Ambos hermanos se quedaron acuchillándose con las miradas, compartiendo por fin un extraño silencio que permitió un poco de reflexión.- Te estoy diciendo...- Comenzó Kanon otra vez, mirándose a Saga todavía con el ceño fruncido y hablando sílaba a sílaba, como si su interlocutor careciera de luces - que Rada me ha_
- Te ha besado, sí, ya lo he entendido. Y yo te repito...¿y? ¿dónde está el problema?
- ¡Pues en que es mi amigo, joder!
- No...no me grites más...- Demandó Saga, tapándose los oídos a la vez que cerraba los ojos con fuerza ante lo molesto que le resultaba su hermano.
- Y es un tío. Como tú y como yo.
- Sí, ya sé. Me he dado cuenta de ello hace algún tiempo...- refunfuñó Saga, empleando un poco de sorna.- Pero a ver, céntrate un poco, Kanon - continuó, rebajando la burla con la intención de querer comprender a su hermano.- Que lo haya hecho...¿te ha dado asco?
- ¡Ostias, Saga! ¡Pues claro! ¡No me lo esperaba! - Volvió a exclamar Kanon, quien no podía hacer nada para poner un poco de freno a su turbación.- ¡El primero ha sido horrible!
- El primero...- Repitió Saga, que poco a poco iba tomando interés en el tema.
- Con el segundo me ha metido la lengua hasta la campanilla y me lo he tenido que sacar de encima a la fuerza.- Kanon calló, dando a entender que su relato terminaba ahí.
- Pues nada, Kanon...si no te va este rollo no pasa nada. Seguro que Rhadamanthys lo entenderá si puedes explicárselo con calma y respeto.- Quiso tranquilizarle Saga, con la intención de restar importancia a esa supuestamente desagradable experiencia.
El menor regresó al silencio, viró la mirada hacia el suelo e inspiró con fuerza, como si tomara coraje para asumir una realidad ineludible.- La verdad es que me ha puesto palote...- Confesó, mirándose a Saga de reojo, con el rostro medio gacho.- Y el tercero lo he buscado yo...He hecho lo mismo que él, meterle la lengua hasta donde he podido...- Saga arqueó las cejas con incredulidad, no sabiendo ya por dónde iba a salirle su hermano en su próximo movimiento, el cual se transformó en un brusco agarre de la mano para dirigirla a chequear la existencia de una fastidiosa erección - y desde entonces que estoy así.
- ¡Joder, Kanon! ¡Suéltame! - Saga fue obligado a palpar el duro bulto que se ocultaba bajo los jeans, y aunque forcejeó para retirar su mano de ahí, Kanon seguía presionándola sobre la dureza de su pene.
- Ahora no puedo dejar de pensar en éso y mira cómo estoy, caliente perdido.
De un brusco tirón Saga al fin pudo apartar la mano de esa encendida entrepierna, sabiéndose cómplice involuntario de un bochorno que no deseaba sufrir él también. No en ese momento y menos junto al desvergonzado de su hermano.
- Pues ahora te las tendrás que arreglar solito. A mí no me digas nada más. Te largas de aquí...- propuso, estirando el brazo para señalar la puerta de la habitación - te duchas porque hueles que tumbas y te las apañas con... éso.- Sentenció, señalando con la mirada la zona abultada de la entrepierna de Kanon.- ¡Vete! - Exclamó al comprobar que su gemelo no reaccionaba.- ¡Que te largues! - Finalmente se halló saliendo de la cama por donde pudo y tiró a Kanon de la muñeca para obligarlo a levantarse y empujarlo fuera de sus dominios.
- ¡Joder Saga! ¡No se te puede contar nada!
- ¡Sí que puedes! Pero no me hagas tocarte, tío. Ya se ve que vas empalmado.
- ¡Serás delicado! Como si fuera a caerte la mano...- contraatacó Kanon, dolido por verse rechazado con tanta vehemencia.
- ¡Que ya! ¡Ve y...y...dúchate con agua fría, pajéate o haz lo que te de la gana, pero no me vengas con detalles!
- Mira que llegas a ser imbécil...- Gruñó, anando dos zancadas hasta alcanzar la puerta del baño.
- Y tú un capullo que no se da cuenta de nada.
Kanon alzó la mano y le ofreció una furiosa peineta, consiguiendo que Saga cerrara la puerta de la habitación con un golpe que resonó por todo el pasillo.
Una vez internado en el baño cedió al impulso protector que le recomendó echar el pestillo. Antes de desnudarse dejó correr el agua para que ésta fuera alcanzando una temperatura agradable y comprobó que si se movía demasiado rápido aún notaba los efectos de todo lo que se esa noche se había metido entre pecho y espalda. Se arrastró la camiseta hacia arriba y la tiró al suelo. Se desabrochó los jeans y los dejó caer por su propio peso, pisándolos con ambos pies hasta convertirlos en un amasijo de ropa que le ayudó a deshacerse también de sus zapatillas deportivas. Sirviéndose del lavamanos como punto de apoyo, se quitó los calcetines que volaron por ahí y cuando se arrastró los calzoncillos muslos abajo constató que su pene seguía erguido, exigiéndole atención. La lluvia de agua caliente bajo la que se protegió no alivió en nada esa demandante calentura y sin entretenerse más se asió la verga con su diestra y comenzó a friccionarla con rabia y rapidez.
No era la primera vez que se tocaba. Masturbarse era algo que ya llevaba tiempo practicando en la intimidad, pero esa noche algo cambió en las imágenes que fabricaba su mente para ayudarle a alcanzar la cima. Esa noche no se ayudaba de mangas pornográficos, ni de revistas ni de dvd's guarros gravados del recién aparecido internet o de las películas codificadas en canales de cable, emitidas siempre el viernes por la madrugada.
Esa noche sólo le bastó rememorar la sensación que la boca de Rhadamanthys había esparcido por todo su cuerpo, y su imaginación hizo el resto: dibujarse a su amigo en pelotas y fantasear con tocarle tal y como se estaba manoseando él mismo fue suficiente para estallar.
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- Saga...- algunos tímidos golpecitos tantearon la puerta con la que su gemelo había estremecido la pared una hora atrás - Saaagaaa...¿estás dormido?
El mayor gruñó. Se tapó la cabeza con la almohada y emitió un bufido casi de desesperación. La súbita visita que le había robado el sueño que tan plácidamente estaba disfrutando le había regalado un indeseado desvelo que justo iba desapareciendo entonces. En ese momento. Cuando a Kanon no se le ocurrió otra cosa que regresar a seguir tentando su paciencia.
- ¡Eres muy cansino, Kanon! - Masculló, ahogando la voz contra la almohada con la que aún se cubría la cabeza.
- ¿Puedo pasar?
- Lo harás igualmente, te diga lo que te diga...- Saga refunfuñó, pero fue asumiendo a la fuerza que esa noche apenas dormiría gracias a la buena fortuna de poseer un hermano tocapelotas, egoísta y cabrón.
Kanon abrió la puerta con más delicadeza que antes y Saga se sentó en la cama al tiempo que accionaba la tenue luz de su mesita de noche. El menor entró vestido con un pijama de pantalón y manga corta, luciendo el cabello todavía húmedo y arrastrando con él un aroma mucho más agradable que el ofrecido en su primera incursión. Los dientes también se los había lavado a consciencia y el aliento que ahora surgía de entre sus labios era fresco y mentolado.
Viendo las intenciones de Kanon, Saga se movió hasta dar con la pared. No era la primera vez que ambos compartían charlas de madrugada, y curiosamente siempre se daban en su habitación y siguiendo el mismo protocolo: él se arrastraba hasta quedar bien arrimado al muro y Kanon ocupaba la parte exterior de la cama, quedándose los dos sentados bien juntos uno al lado del otro.
- Tú me dijiste un día que a ti te van los tíos...- Comenzó a decir Kanon mientras ocupaba el espacio libre que ya le había dejado Saga.
- Sí, es cierto.
- Pero no has follado nunca con nadie todavía.
Verse interpelado de una forma tan directa a Saga le avergonzaba sin remedio, pero Kanon no tenía filtros y no sabía lo que era el tacto ante temas que todavía se consideraban tabúes para la mayoría de la gente.
- No...todavía no he hecho nada con nadie...- Admitió a media voz y con las mejillas ardiendo de rubor e incomodidad.
- Entonces...¿Cómo sabes lo que te gusta? - Kanon le miró de soslayo, mostrando una expresión que denotaba la existencia de muchas dudas y confusión.
- Pues...porque lo sé, Kanon. No me imagino estando con una chica...no me llaman la atención...- dijo, encogiéndose de hombros y mirándose a Kanon todo lo de frente que su posición le permitía.
- Y mira que hay unas cuántas de la clase que se te pondrían a huevo si quisieras probar con ellas...- Kanon se sonrió de medio lado al exponer esta realidad estudiantil que estaba en boca de todos los compañeros del curso.
- Ya sé, pero...es que no me apetece probar nada con ninguna de ellas, Kanon...Además...No tengo prisa. Yo quiero enamorarme.
- ¡Joder, tío! Hablar así es cursi de cojones. ¿Y si no te enamoras nunca?
Saga volvió a encogerse de hombros, recordando a aquel muchacho que trabajaba en el bar de menús cercano al instituto. Un primer amor clandestino e imposible que aún ante las evidencias seguía acelerándole el corazón cada vez que compartía con él dos simples palabras amables.- Bueno...algún día lo viviré supongo...
- Qué ñoño pensar así.
- ¿Ah sí? Entonces... ¿Rhadamanthys es ñoño?
- ¿Y ahora por qué sacas a Wyvern?
- Porque Rhadamanthys está enamorado de ti.
Kanon se rió, rechazando la idea.- Sí, ya...¿y qué más? - Saga calló y se miró a su gemelo con atención, quien bajó el rostro y comenzó a jugar con los cordeles que colgaban de la goma del pantalón - Lo de hoy habrá sido por el porro...
- Vayamos a averiguarlo - Propuso Saga, cruzándose de brazos en plan interesante e interesado - ¿Por él tú qué sientes? - Preguntó, dejándose de rodeos innecesarios.
- Somos amigos, ya lo sabes...
Kanon se negaba a querer ahondar en todo lo que acababa de experimentar esa misma noche, y Saga era lo suficientemente listo para darse cuenta de ello y tomar otro camino que pudiera alumbrar un poco todo el mar de confusón en el que se estaba sumergiendo su gemelo.
- De acuerdo. Sois amigos. Pero ahora imagínate que mañana te dice que se regresa a Inglaterra con su familia. Que ni siquiera puede acabar el curso con nosotros. ¿Te gustaría?
- ¡No! ¡Claro que no!
- ¿Por qué?
- Pues porqué me gusta estar con él. Me lo paso bien a su lado. Me siento bien...y si ahora se fuera...supongo que le extrañaría mucho...- confesó Kanon a media voz, dejando de lado cualquier rastro de su carácter indómito y rebelde.
- Y cuando vuelvas a verle mañana o el lunes...¿qué le dirás? ¿que se vaya a la mierda por lo que ha pasado hoy?
- ¡Es que no lo sé, Saga! ¡¿Qué es lo que debo decirle?! ¡¿Que no sé si me gustan los tíos pero que quiero que coma la boca otra vez?!
- Si es lo que sientes...pues sí.
- ¡Joder, Saga! ¡Es que claro que quiero que lo vuelva a hacer! Ha sido...- Kanon deslizó su mirada hacia el tenebroso techo y suspiró hondo, tratando de calmarse para no volver a sufrir un cambio corporal ideseado - Me...me ha gustado...pero al no verlo venir me he asustado, creo...- Ahora bajó la vista y se encontró con la de su hermano, el cual ya hacía rato que había olvidado lo jodidamente incordiante que podía llegar a ser su mitad.
- Pues experimenta todo lo que quieras con él, Kanon. Nadie os está obligando a nada, sois amigos porque así lo queréis vosotros.- Planteó, deshaciendo su cruce de brazos para dejar descansar las manos sobre sus muslos.
Kanon enmudeció y bajó la vista hacia el frente, cruzándose de piernas y dejando a Saga aún con menos espacio.- Supongo que tienes razón...- Una inspiración larga y taimada llenó sus pulmones, y cuando soltó el aire se agarró los tobillos y se miró a Saga con preocupación.- Pero si papá se entera se subirá por las paredes.
- A papá ésto le va a importar una mierda, Kanon.
- ¿Ah sí? ¿Y tú qué sabes?
- Yo hace tiempo que le dije que no me gustaban las chicas y casi que ni se inmutó. Le da igual ésto, Kanon...Papá sólo quiere que seamos felices...
- Sí, claro...Por eso siempre se está metiendo conmigo.
- ¡Eres un exagerado!
- ¡Sabes que es verdad!
- Lo que no le gusta a papá es que fumes y que bebas alcohol, lo demás le da igual.
Ahí Kanon se molestó. Y mucho. La mirada que mandó a Saga fue de todo menos amable y las cábalas de su mente le condujeron hacia una acusación infundada.- Que fumo ya sé que lo sabe, y me la suda, pero que bebo cervezas...¿has sido tan cabronazo de chivarte?
- ¿Tú crees que papá es tonto o qué? - Se defendió Saga - Sabe lo que haces con las latas de cerveza cada sábado por la noche, y yo no le he dicho nada. El estúpido eres tú por creerte que puedes mofarte de él en sus narices.
- ¡Siempre estás defendiéndole! - Kanon sucumbió a un par de aspavientos que realzaron el disgusto que le generaba el amor incondicional de Saga hacia la figura de su padre "perfecto".
- Eres tú que siempre está en constante lucha contra él, no yo...- Saga ya no tenía energías para continuar haciendo entrar en razón a su hermano, por lo que vadear el tema de su padre urgía tanto como que Kanon decidiera irse a su cuarto y le dejase dormir algo.
- ¿Y esta noche qué pasa con él? ¿Está con esa imbécil otra vez?
- No...Creo que está en su despacho de los Juzgados...- Saga se miró a Kanon con ganas de poder contarle que algo le pasaba a su padre, que hacía meses que estaba triste y decaído y que a él éso no le gustaba nada, pero se limitó a resumir lo que él sabía por boca de su padre.- Antes de irse me ha dicho que el lunes debe afrontar un juicio muy importante y difícil, y que debe prepararse bien porque cree que va a perder...
- Pues si pierde ya le estará bien. Que sepa lo que es sentirse como un miserable de vez en cuando...- Masculló Kanon, reparando en una de las uñas de los dedos gordos del pie, medio astillada.
- Un día te arrepentirás de estar siempre tan mal con papá.- Saga le alertó imaginándose que sus palabras le entrarían por un oído y le saldrían por otro, pero no podía dejar de intentar que la relación entre las dos personas que más amaba en el mundo se arreglara un poco.
- Tú sigue adorándole, que yo tengo otros planes.- Kanon le chocó el hombro en plan amigable, dejando de lado también sus ganas de destruir el puente colgante medio desecho que aún le unía con su famoso progenitor, bajándose por fin de la cama con la supuesta intención de retirarse a su dormitorio.
- ¿Qué planes? ¿Perder la virginidad con un inglés? - Le picó Saga, guiñándole el ojo con picardía.
- Por ejemplo.- Kanon abrió la puerta pero antes de poder salir al pasillo Saga aún le lanzó una última advertencia.
- Hagas lo que hagas...no me lo cuentes con detalles, por favor...
- ¿Por qué?
- Porque mi imaginación imagina demasiado y no quiero verte...follando...
- Está bieeen. Te lo resumiré todo lo que pueda.
Kanon cerró la puerta de la dimensión que pertenecía a Saga y cuando llegó a su cuarto se metió en la cama e intentó conciliar un sueño que no tenía, sustituyéndolo por las ganas de revivir los besos compartidos con aquél al que no vería hasta el lunes, y con el que no sabía qué hacer ni qué decir para no parecer un condenado idiota con inmensas ganas de seguir viviendo experiencias nuevas.
Experiencias excitantes.
Emocionantes y adictivas.
Descubiertas mano a mano.
Fabricadas sólo con él...
...con su amigo el inglés.
#Continuará#
