Streetlights - Capítulo 3
|Jade|
Me despierto mirando un techo que no es el mío.
Parpadeo un par de veces. Una docena de escenarios me inundan el cerebro: He sido secuestrada, alguien me raptó de mi habitación y me condenó a una vida de tortura en su sótano. Me estoy despertando de un coma de cuatro años. Fui víctima de un accidente automovilístico, mi cuerpo está hecho pedazos y los médicos están a punto de renunciar a salvarme la vida. Recuerdo montar en un coche por la noche, ver luces cambiar, un claxon sonando y una mano que sujetaba como si fuera la única cosa que me mantiene a flote. Pero no hay sonido; sin chirridos de yanta o metal arrugándose como papel de aluminio, ningún vidrio rompiendo e incrustando en mi cara, ningún latigazo, ningún cuello dolorido por el cinturón de seguridad.
Así que, estoy viva. Al menos eso.
Parpadeo una vez más, y eso es todo lo que necesito para quitarme el sueño por completo, volver a mi cuerpo miembro por miembro y averiguar realmente dónde estoy. Las paredes son de color púrpura y blanco y en el centro del techo hay una luz en forma de cúpula que está apagada, pero hay rastros de rayos de sol que se cuelan a través de los extremos de las cortinas. Sigo con la mirada los arroyos de luz a que surcan por la alfombra blanca, fijo el blanco hasta el borde de la cama, y finalmente sobre un bulto a mi lado con una cascada de cabello castaño que cae desde la parte superior. Sonidos suaves de respiración acompañados de los más leves movimientos de ascenso y descenso provienen de su pecho.
Me siento tan cuidadosamente como puedo (lo cual es extraño porque realmente no me importa si la despierto, sin embargo aquí estoy con cuidado quitándome el edredón de encima y bajando de la cama), me muevo alrededor de la cama y salgo por la puerta, mirando por el pasillo vacío hacia ambos lados. Todavía debe ser temprano porque la casa está en silencio – no hay música, no se oyen voces ni la televisión. Cruzo el pasillo hasta el cuarto de baño, cerrando la puerta con un suave click tras de mí.
El pijama de Tori me quedaba bien. Mis tetas son más grandes que las suyas, pero hay un montón de espacio en esta camiseta holgada que me dio para usar. Tiene una especie de estampa en el frente, representada por una pelota de playa y palmeras. No me pregunto de donde será. No me importa. Sus pantalones deportivos están arrugados, tibios aún por mí durmiendo en ellos. Los dejo caer al suelo en un montón. Voy al baño y luego abro la ducha, resuena el fuerte sonido del agua golpeando contra el fondo de la bañera en erupción. La camiseta se une a los pantalones y luego estoy entrando en la corriente, torciendo el mango hasta la barra roja tanto como puede tolerar. Mi piel se enrojece por el calor, pero sigo torciéndola, hasta que grito en voz alta, lloriqueo, y caigo de rodillas, mechones negros y azules que se retuercen por los lados de mi cara y hombros.
Lloro allí por un buen tiempo. El vapor nubla el cuarto entero, convirtiéndolo en una niebla densa. Mis uñas tallan medias lunas en mis rodillas. Miro los jabones de Tori y Trina: granada, flores de cerezo, cítricos, vainilla - algunas de las botellas tienen marcado TO en la parte superior, otras un TA, pero me lavo sólo con los de Tori, aunque no podría decir por qué. Utilizo todos sus perfumes y luego su champú e incluso encuentro su maquinilla de afeitar, rosada con mariposas que giran en espiral hacia la tapa. Corro mi pulgar a través de la lámina. No funciona la primera vez, así que lo hago de nuevo - más fuerte, más rápido y, con un gran, jadeante escozor, la sangre se amontona en mi pulgar y gotea al agua formando remolinos rosados que se van por el desagüe.
Para cuando termino, siento que ha pasado un día entero. Apago el agua, mi piel está caliente, entumecida, arrugada, dolorida, y con impulso abro la cortina de un tirón. El espejo está completamente envuelto en vapor y uso mi antebrazo para limpiarlo y poder verme con claridad. Mi cara y mis ojos están en varios tonos de rojo, mis hombros con manchas rosáceas a causa de la extrema temperatura del agua. Tomo una toalla de debajo del fregadero y me envuelvo en ella antes de sentarme en la tapa del inodoro.
Anoche, Tori puso una comedia, ya he olvidado el nombre. Ni siquiera le presté mucha atención, aunque mis ojos estaban en la pantalla. A Tori no pareció importarle. Las palomitas que había preparado permanecían intactas y no me abrazó ni me obligó a hablar de nada durante toda la noche. La película terminó, puso las palomitas en la mesa de noche y me preguntó si estaba cansada. Asentí levemente, arrojando las mantas sobre mi cabeza y hurgando en la suavidad de su colchón. Sin embargo, tan pronto como se había acostado, respiré hondo y nada allí olía como la colonia de Beck, el coche de Beck, la casa de Beck o el café de Beck. Presioné fuertemente mi cara contra la almohada de Tori hasta que no pude respirar, y los sollozos me partieron en pedazos.
Tori tocó mi espalda. Ella se había acurrucado cerca de mí por detrás y apoyó su frente en mi nuca, sus brazos alrededor de mi cintura, sólo sosteniéndome. No me dijo que todo estaría bien. No me tranquilizó con palabras vacías. Solo me abrazó en silencio, acariciando mi espina dorsal, respirando suavemente, incluso pude sentir en mi cabello el tibio aire que exhalaba, hasta que me quedé dormida por el débil latido de su corazón contra mi espalda. Y eso fue suficiente.
Encuentro una de las brochas de Tori en el cajón. Todo está etiquetado entre ella y su hermana, no puedo realmente imaginar lo que es tener a alguien casi de tu edad y tener que compartir un espacio tan pequeño. No tengo hermanos. No sé cómo debe ser. Ni siquiera puedo llevarme bien con mis padres y eso que apenas los veo. Probablemente destrozaría a Trina si tuviera que quedarme con ella durante un largo período de tiempo. Paso el cepillo por mi pelo hasta que los filamentos negros corren derecho, y luego lo cepillo hacia atrás. Dejo una maraña de cabellos y utilizo uno de ellos para envolver mi pelo en un rodete sobre la parte superior de mi cabeza. Nunca me sujeto el cabello- nunca lo hice, porque Beck siempre dijo que le gustaba suelto. Mis hombros se ven más pálidos, más anchos, las pendientes de mis clavículas más definidas. Corro mis dedos a través de ellas, mi pulgar todavía sangra dejando una mancha roja sobre mi blanca piel, mi pecho parece una bandera japonesa. Lo limpio con el borde de la toalla.
"Jade?"
Me sobresalto al escuchar su voz, girándome hacia la puerta del baño. Está cerrada con llave, pero todavía siento que podría estar expuesta, ella podría verme desnuda y nadie me ha visto desnuda excepto Beck. ¿Y qué si él nunca me ve desnuda otra vez? ¿Y si nunca dejo que nadie me vea desnuda? ¿Qué tal si -
"¿Estás bien?" Su voz es áspera y somnolienta.
"No." Dejo caer la toalla y alcanzo el pijama de Tori de nuevo. –"Ya salgo. Dejé sangre en tu cuchilla de afeitar, probablemente deberías tirarla."
Hay silencio. Puedo imaginarla pensando, con el labio entre los dientes y las cejas tallando palabras preocupadas en su frente. "Jade, no estás - no te estás lastimando, ¿verdad?"
"Sólo el pulgar. Ninguna arteria importante, nada de lo que preocuparse, Vega." Llevo sus joggings hasta mis piernas húmedas y luego su camiseta holgada sobre mi cabeza. Huelo como ella por todas partes, sus jabones han lavado cualquier rastro de Beck, su ropa cubre mi cuerpo que sólo le pertenece a Beck. Es como si la estuviera usando para cubrirme; una máscara de cuerpo entero.
Hay más silencio. Abro la puerta y me sorprendo un poco al verla. Su cabello está en el peor estado que he visto nunca - como si se hubiera parado delante de un ventilador enorme durante una hora. Por alguna razón lo encuentro gracioso, y pronto mis labios están curvándose hacia arriba antes de que pueda detenerlos, antes de saber que estoy sonriendo. Sus ojos se abren como platos, pasando sobre mis hombros desnudos, mi cuello, mi cara, mi cabello enrollado en una bola mojada reposando en mi cabeza. Extiendo la mano y tironeo de un extremo de su pelo alborotado.
"Buen día, Mufasa."
Tori parpadea sin decir nada. Dos veces. Y luego sonríe. También larga una risilla muy suave. "Vaya. Jade West siendo divertida, ¿quién lo diría?"
"Eso es cuando sabes que estoy de mal humor."
Volvemos a su dormitorio. Ella se enfrenta a su vanidad en el espejo, luchando con su pelo mientras me poso en su cama otra vez. Miro hacia abajo a mi pulgar palpitante. Ha dejado de sangrar. De todos modos lo puse entre mis labios y paso mi lengua por la herida varias veces. Tori me ve en el reflejo, estirándose hacia uno de los cajones de su cómoda. "¿Necesitas una curita?"
Niego con la cabeza, empujándome hacia atrás con los pies y descansando mi espalda contra la cabecera de la cama. No estoy segura de qué se supone que debo decirle, si es que hay algo que decir en absoluto. Sé que ella está confundida y piensa en por qué mierda sigo viniendo a ella cuando las cosas van mal, cuando podría ir fácilmente con Cat. Deslizo los dientes alrededor de la piel sobresalida de la herida. Me duele, así que lo hago de nuevo. Honestamente, no puedo contestar esas preguntas. Desde el momento en que comenzó a asistir a Hollywood Arts, no la he tratado con mucha amabilidad. De hecho, me empeciné en hacer su vida lo más miserable posible. Traté de arruinar su noche de baile ese día. Me burlo de la manera en que ella no habla. La menosprecio con todo lo que hace, y luego vengo corriendo tras ella cuando necesito a alguien para derrumbarme. Ella me ha visto débil más que nadie aparte de Beck, pero no estoy segura de dónde eso la pone. ¿Permitirle ver los bordes irregulares de mí significa que me agrada o que la odio?
"Te ves bien con el cabello recogido."
Me salgo de mis pensamientos y bajo el pulgar de mi boca. "Bien estéticamente o bien en qué sentido?"
"Bonita." Ella me sonríe antes de volver a su cabello, aún sigue cepillándolo cuidadosamente.
No sé qué decirle. Beck es la única persona que me hace cumplidos así. 'Gracias' es todo lo que puedo pensar en decir. ¿Debería hacerle un cumplido también? No soy buena con este tipo de interacciones. Realmente las desprecio y hago mi mejor esfuerzo para evitarlas siempre que sea posible. "Emm, tú también."
Tori ríe. "Realmente eres horrible en la amistad, ¿lo sabías?"
"Es por eso que no tengo amigos." Me acuesto en la cama con los brazos detrás de la cabeza. Mis ojos se cierran. Veo a Beck en mis párpados, sonriendo al tocarse el cabello, rascando su barbilla. Algo en mí se retuerce, me aprieta y duele tanto, así que presiono mi pulgar lesionado hasta que las olas del mismo ahogan el dolor de Beck.
"Yo soy tu amiga."
Es una declaración en voz baja. Me incorporo, con los ojos abiertos para verla con el pelo en una coleta suelta mientras se sienta y coloca las manos en sus rodillas. Tori me mira mordiéndose el labio inferior.
"Soy una perra contigo."
"Lo sé. Pero sigo siendo tu amiga."
"¿Por qué?"
Ella alza los hombros en respuesta. "Porque me importas."
"¿Por qué?"
"Eres una buena persona."
Eso me hace reír secamente. "No lo soy."
"Lo eres."
"¿Lo soy?" Estoy enojada ahora, no con en ella en realidad, pero está metiéndose en zona peligrosa y eso es desafortunado para ella. "¿Realmente soy una buena persona? ¿Tan buena que Beck tuvo que romper conmigo porque no podía soportar lo increíblemente asombrosa que soy?" Tengo ganas de romper o golpear algo - no a ella, sólo algo frágil, algo que pueda destruir, mirar las piezas, señalar y decir sí, así es como me siento.
El rostro de Tori permanece tranquilo. Solo me mira y parpadea. Y entonces ella se pone de pie, se mueve hacia el borde de la cama y se sienta. No la miro. Estoy concentrada en mi pulgar curándose.
"Duele tanto." Le susurro a mi pulgar, a las paredes, a mí misma - a Tori, tal vez. "Duele como la mierda."
Ella acaricia mi pierna. La agarro de la mano y se la aprieto, ella hace un sonido ahogado en respuesta. No quiero que me toquen. Y a la vez quiero ser tocada por todas partes. Quiero desaparecer. Quiero que alguien me preste atención.
Tori me mira. Yo la miro. Nos miramos por un momento.
"Duele." Digo.
"Lo sé." Dice ella. No porque haya sentido lo mismo. No porque pueda imaginar por lo que estoy pasando. Eso no es lo que ella quiere decir. Solo sabe que duele porque es obvio. Lo sabe porque se lo estoy diciendo.
Ella me abraza y la dejo. La dejo tocar la parte de atrás de mi cuello, que es un lugar que he reservado para Beck. La dejo verme triste. Le dejo sentir las piezas rotas. Le estoy mostrando cómo me siento ahora.
Creo que le digo gracias. No necesariamente con palabras, pero lo estoy diciendo. Ella me hace sentir que soy bienvenida abrazándome más fuerte y dejándome llorar en su hombro.
A/N: Jade es mi personaje favorito y verla tan emocional hiere mis sentimientos :( Así que, ¿te gusta? ¿La odias? ¿Quieres besarla o tirarla al fuego? Dime~
:) :) :) :) Actualizo un viernes para desearles buen fin de semana :) :) :) :)
PD: Jade también es mi personaje favorito y, hey, ese sufrimiento si se puede ver (U).
