Streetlights - Capítulo 4

|Tori|

Estoy bastante segura de que he sido transportada a algún universo alterno. Casi compruebo si la gravedad sigue funcionando y si el cielo sigue siendo azul, porque Jade no es la Jade que he conocido todo este tiempo. Los bordes afilados que siempre la han caracterizado, acorazados y puntiagudos apuntando en mi dirección a la espera de hacer borbotear sangre de mi cuerpo, se han apagado y redondeado, volviéndose suaves y seguros al tacto. Y me deja tocarla. Mucho. Lo cual es raro, pero sorprendentemente no es desagradable.

Después de calmarse luego de su breve llanto en mi cama, puse otra película. No sé de qué trata, ni siquiera soy consciente cuando abro el estuche del DVD y pongo el disco. Me muevo de nuevo a la cama, me siento a su lado, y, sin ninguna de nosotras pensando en ello realmente, nuestras manos se encuentran en el espacio que hay entre nuestras piernas y se entrelazan. Sus dedos aún están calientes de la ducha, apretando suavemente los pliegues entre los míos. No es que me importe, exactamente - el afecto es en general un aspecto completamente aceptado en la amistad, es simplemente extraño que venga de ella. La única persona que he visto siendo tocada por Jade es Beck. Ella acariciaba su brazo en el pasillo, enredaba sus manos con las de él, se inclinaba para que su nariz se sumergiera en la curva de su cuello. Era romántico, lindo, y era la única vez que alguien veía a Jade debajo de su exterior áspero; la yema dentro del huevo.

Parpadeo un segundo. Espera, ¿acaso acabo de…? Sí, lo hice. Llamé amistad a lo que Jade y yo tenemos ahora. La miro. Su pelo está recogido en una coleta alta y hace que su rostro se vea diferente - no está mal, no, sólo diferente. Nunca la he visto sin sus largos y gruesos mechones de pelo oscuro cayendo por los lados. No estoy lejos de admitir en voz alta que Jade es casi inhumanamente bonita; ella tiene esta increíble estructura corporal que exige ser esculpida en algo o pintada en un lienzo. Sin todo ese pelo en el camino puedo ver más de las líneas que componen sus hombros, el cuello y la delicada inclinación de su mandíbula curvándose por debajo de su oreja.

Siempre he sabido que es linda, pero me está ocurriendo ahora que ella es realmente hermosa.

Fruncí las cejas ante su perfil. Le dije que era su amiga. De hecho lo soy, pero es justamente eso- soy su amiga. Eso no significa necesariamente que ella sea mía. Es decir - esta es una calle de dos sentidos, y puedo estar allí para ella todo lo que quiera y tratarla con tanta amabilidad como pueda, pero si no es algo recíproco, si ella no corresponde a mi amistad, no puedo forzarla.

¿Y si solamente soy para ella algo así como una muleta? ¿O una curita? ¿Una solución que sólo puede obtener de mí porque soy más confiable que la dispersa de Cat?

Trato de no pensar en ello. A medida que la película avanza, el pulgar de Jade acaricia ocasionalmente mis nudillos. Intento ignorarla, pasarlo como algo espontáneo y una vulnerable Jade tratando de encontrar algo de consuelo, pero hace que todos los vellos de mis brazos se ericen sin querer. Ella tampoco nota el efecto que está teniendo sobre mí o elige no decir nada al respecto.

Luego de que la película termine, vamos abajo para buscar algo de comer. Ya es casi el mediodía, así que pongo a descongelar una pizza para compartir. Jade se sienta en el brazo del sofá donde Trina está tendida con una bolsa de Doritos en su estómago. Está tan concentrada en algún programa de televisión que apenas quita la vista de la pantalla mientras el horno calienta en silencio. Estoy a punto de preguntarle algo a Jade, lo que sea con tal de intentar mantener una conversación, pero a) parece estar sumergida en sus pensamientos y b) mis padres vienen bajando las escaleras.

Mamá, recién maquillada, sonríe con sorpresa a Jade y me doy cuenta de que me había olvidado incluso de mencionar que estaba aquí. Papá la mira con recelo antes de trasladarse a la cocina.

"Oh, sí, mamá, ella es Jade, ¿la recuerdas, verdad?"

"¡Por supuesto que sí!" Con una sonrisa cegadora y mirada amable, mamá atrae a Jade hacia un abrazo tenso y torpe. Los ojos verdes de Jade se abren como platos para mirarme desde la sala de estar, y todo lo que puedo hacer es darle una mueca de disculpa. "No avisaste que vendrían amigos, Tori."

"Estoy mirando la televisión", dice Trina en voz alta, con un movimiento nervioso e incesante de su rodilla que reposa sobre el respaldo del sofá.

Todos la ignoramos disimuladamente. "Lo siento," digo. "No fue algo planeado."

"¿Está todo bien?" Las cejas de mamá se alzan con preocupación mientras se aleja de Jade para encontrar sus ojos. "¿Estás bien?"

Puedo decir por la forma en que la boca de Jade se abre y se cierra y la manera en que sus ojos penetran con confusión los míos que ella no está acostumbrada a este tipo de trato, tanto que ni siquiera sabe cómo reaccionar. Finalmente da un parpadeo asustado y asiente con algo de temor exagerado. Este día se está volviendo extraño -ahora Jade está actuando fuera de control, como si estuviera fuera de su eje o como si no supiera hacer nada. Miro como sutilmente intenta poner espacio entre ella y mamá.

"Estoy bien, gracias."

Mamá la observa por un momento. Papá está haciendo demasiado ruido detrás de mí en la nevera. Finalmente, ella sólo sonríe y asiente con la cabeza. "Okay. Siempre eres bienvenida aquí, Jade, si necesitas un lugar dónde ir." Mamá gira sobre su hombro para encontrarse conmigo. Es una pregunta silenciosa y, con un gesto de cabeza, le digo que le explicaré más tarde. He tenido una relación cercana con mi madre desde que fui capaz de hablar, y me molesta que Jade obviamente no tiene algo como eso. Ella está tan incómoda que acaba de subir arriba sin decir nada. Empiezo a seguirla sólo para que mi madre ponga su mano en mi hombro, deteniéndome.

"Te contaré después, mamá."

"¿Ella está bien?"

Miro la escalera vacía. "No," me muerdo el labio por un momento. "Su novio rompió con ella y realmente no tiene ningún otro lugar para ir."

Mamá frunce el ceño, siguiendo mi mirada. "¿Qué hay de su madre?"

"No creo que ellas hablen mucho."

"Pobre chica." Mamá se lleva una mano al corazón. Me gusta pensar que, además del pelo y los ojos oscuros, he heredado el sentido de compasión de mi madre. Ella se preocupa tanto y eso está tan arraigado dentro de mí también: ayudar siempre y cuando sea posible. No creo que Jade me pida que arregle las cosas entre ella y Beck. Esta vez, ella sólo quiere consuelo, y, por cualquier razón que todavía no entiendo, yo le doy eso, al menos un poco.

"Hablamos más tarde, ¿sí?" Acaricio el brazo de mi mamá mientras paso a su lado, dirigiéndome hacia las escaleras, sólo para que el horno dé un feliz "ding" anunciando la pizza. Me vuelvo para atrás, pero mamá ya está abriendo la puerta del horno y tirando de un manopla que cuelga en la cocina con la mano que le queda desocupada.

"No te preocupes, se las subiré en un momento." Mamá sonríe, con los ojos arrugados, y le disparo un beso de gratitud antes de subir las escaleras.

Encuentro a Jade sentada en mi cama con las manos cruzadas, los ojos en el suelo. Ella no mira hacia arriba mientras entro, pero dice en voz baja, "Tu mamá es buena."

La miro por un minuto. "Lo es." Me siento tentativamente en el colchón a su lado. Espero a que se aleje, pero ella no ha estado actuando hoy como la típica Jade en lo absoluto - simplemente se queda donde está. Puedo ver sus dientes asomando cuando se posan sobre su labio inferior. Es entonces cuando sube la mirada, con sus pestañas negras aleteando la parte superior de sus ojos.

"Está bien para ti?"

"¿Qué cosa?"

"Yo viniendo aquí cada vez que quiero- necesito."

Le doy un firme pero leve asentimiento de cabeza y una sonrisa sincera. "Por supuesto que puedes, ya deberías saberlo."

Jade asiente con la cabeza una vez. "¿Puedo… - está bien si me quedo otra noche? Yo solo, es fin de semana y mamá nunca está en casa y no quiero estar allí sola".

Mi sonrisa se agranda. "Sí, claro, podemos hacer lo que quieras hoy."

"¿Lo que yo quiera?"

"Sep."

Ella sonríe y su mano golpetea sobre su rodilla, sobre los pantalones deportivos que le presté. "¿No más películas cursis?"

Doy una leve carcajada en respuesta. "Seguro."

Hay unos golpes en la puerta y mi madre emerge del otro lado con la pizza humeando sobre una bandeja en sus manos. Ya está cortada y lista para comer. Ella nos mira con una sonrisa, colocando la bandeja encima de un mantel sobre mi tocador.

"Gracias, mamá."

"No hay problema. Disfrútenla chicas."

Miro la forma en que Jade la mira cuando se va. Ignorando mi miedo inicial de preguntarle sobre su vida personal, me arriesgo después de masticar mi primer bocado de pizza. "Así que, ¿tu mamá es buena onda?"

Instantáneamente la pregunta hace que Jade se tense y me gustaría poder recuperarla. Finalmente estaba aflojando y tuve que arruinarlo. Trago con fuerza, sacudiendo la cabeza y agitando la mano con la que sostengo la pizza delante de mí, intentando inutilmente no tirarla al suelo. "No tienes que responderme eso, sólo preguntaba -"

"No". Jade quita el queso de la pizza. "No lo es."

El silencio se interpone entre nosotras. La veo estirar el queso y mordisquearlo, luego remueve la salsa con la punta de sus dedos y los lame hasta dejarlos limpios. Por pultimo, con la mandíbula rígida, comienza a diseccionar la parte del pan de la pizza, cortándolo con las uñas.

"Lo siento", le digo después de un tiempo, sin poder encontrar algo más para decir.

Los hombros de Jade, sobresaliendo de la camiseta que le presté, se levantan y caen rápidamente. "No es gran cosa. Estoy bien."

"No lo estás." Sale antes de que pueda detenerlo. Espero que ella me ataque, que me diga algo grosero, pero sólo da un lento parpadeo y traga el resto de su pizza antes de mirarme. Sus ojos son profundos, dos orbes verdes con rayas negras dentro.

Y entonces ella dice "Tienes razón, Vega, no lo estoy", y estoy segura de que esta es la primera vez que Jade ha admitido que yo tengo razón acerca de algo. Normalmente algo así la habría matado.

"Vas a estar bien, ¿sabes?" Mi mano se arrastra sobre su rodilla. Los dos nos miramos fijamente. Tocarla se siente... agradable. La hace parecer más humana que nunca. En lugar de ser una roca, tiene carne, sangre, venas y todas las cosas que yo tengo – pulmones, un cerebro y partes de ella que le duelen como a mí. Ella tiene un corazón, y palpita en su caja torácica como un pájaro herido. "Lo prometo."

"No lo hagas." Ella quita mi mano bruscamente y se para. Mi mano golpea el colchón. "No hagas promesas. Nunca me prometas nada." Su voz es aguda, reduciendo el espacio entre nosotras a la mitad mientras se acerca a mi ventana y se apoya contra el alféizar. "No valen una mierda, Tori. Nunca."

La miro desde atrás. Está dándome la espalda mientras mira por la ventana. La camisa que le di es grande, pero todavía puedo ver las líneas de sus omoplatos sobresaliendo de su espalda como alas dentadas. Yo permanezco sentada. "Las promesas son reales si vienen de las personas adecuadas."

"¡Cállate!" Jade gira, un tendón se sobresale de su cuello. Sus ojos entrecerrados, peligrosos y afilados. "No digas nada, Tori. He aprendido de la peor manera a no depositar mi confianza en la gente, y mucho menos en la gente como tú -"

"¿Gente como yo? ¿Qué se supone que significa eso?" Trato de conservar la calma, pero a diferencia de mi madre, nunca he sido capaz de mantener un nivel tranquilo en el volumen de mi voz.

"Gente que hace promesas que no pueden mantener. Tú no sabes si voy a estar bien o no, así que no intentes garantizar que eso se hará realidad. Lo amo, y eso es algo que no puedes comprender. No entiendes nada. No tienes idea de cómo se siente."

"Tienes razón, no lo entiendo, pero he sido bastante agradable contigo desde que apareciste aquí y-"

"¡No necesito tu amabilidad!"

"Entonces, ¿por qué estás aquí, Jade?" Ahora estoy de pie también, y nuestros ojos se encuentran en el mismo nivel.

Un sonido ahogado amenaza con salir de su garganta. Sus brazos están temblando. Ella no sabe y no tiene que decir nada para que yo la entienda - Puedo verlo en sus ojos. Lentamente, me acerco, tan desconfiada de ella como lo estaría de una serpiente venenosa. Extendiendo mi mano, la observo mientras clava su mirada entre mis ojos, las puntas de mis dedos rozan la longitud de su brazo.

"Tal vez estuvo mal de mi parte prometerte algo que no sé si se hará realidad. Así que, tú ganas, no te prometeré cosas, pero creo que estarás bien si te das tiempo y permaneces optimista sobre la situación."

Jade ríe. "Dios, Tori, ¿no sabes nada del amor, verdad?"

La estudio con la mirada. Se ve tan llena de amor y eso es algo que no entiendo porque nunca lo he sentido, y no esperaría algo así de alguien tan fuerte como ella. "Sé... sé mierda sobre otras cosas." La mala palabra tiene un sabor arenoso en mi lengua. Esta sorprende a Jade hasta el punto de que alza sus cejas. Trato de responder ante su gesto con calma. "Como... como la amistad, y ayudar a la gente, y eso es lo que quiero hacer contigo, Jade. Quiero ser tu amiga. Y sé - sé que dices que no tienes amigos, pero tal vez, tal vez yo podría serlo, ¿sabes? ¿Podrías quizá intentarlo?"

Jade da un fuerte suspiro y estampa su espalda contra el cristal de mi ventana. "La gente puede ser una verdadera mierda."

"Lo sé. También me han lastimado y decepcionado. Olvidas que tengo los mismos sentimientos que tú."

Ella me mira en silencio. La dejo porque puedo ver los pensamientos que circulan en su cabeza a través de sus ojos.

Finalmente, con una ligera inclinación de barbilla, ella dice "Está bien".

"¿Está bien?"

"Somos amigas, Vega."

Sonrío a más no poder. Sin pensar mucho en ello, extendí mis brazos. Si hubiera sido Cat, o André o Robbie, habrían entendido el signo universal de "abrazo", pero Jade se queda allí. Trato de eliminar el incómodo y silencioso tiempo tosiendo bajo con la garganta. "Uhm, nos abrazamos ahora."

Jade pone en blanco sus verdes ojos. "¿Qué tienes con los abrazos?"

"Los amigos se abrazan. Es una regla."

Aprieta los labios, pero no me rechaza. En vez de eso, se mete entre mis brazos, su agarre alrededor de mi espalda. Ella se siente suave y flexible en mis manos - no quiero cambiarla innecesariamente, pero quiero cambiar la forma en que ella piensa acerca de otras personas. No todo el mundo rompe sus promesas. No todo el mundo va a dejarla. Sé que no lo haré, y no lo digo en voz alta, pero se lo prometo.


A/N: AMISTAD ~ No, prometo que esto se convertirá en romance. Lento y constante el amor ganará la carrera.


Oooh, la tan amable y amorosa Vega *con voz sarcástica de Jade*

Mañana es lunes y mi cuerpo lo sabe.